CHIMENTOS
El drama de salud de una querida figura de «Gran Hermano»
La casa de «Gran Hermano» se revolucionó por la entrada de Catalina Gorostidi, jugadora de la edición anterior del reality de Telefe. Tras la salida de Furia, la médica rosarina volvió al programa gracias al Golden Ticket.
Apenas llegó Sandra Priore le hizo una pregunta polémica a la diva de «Gran Hermano»: «Estás más flaca, Cata, ¿pasó algo? ¿No es tratamiento? Estás hermosa».

La médica respondió: «Igual estoy un poco flaca, debería engordar unos kilos, se me fue el culo chicos». El comentario generó un fuerte debate sobre la salud de Gorostidi.
En «LAM» hablaron del tema y Laura Ubfal dio un fuerte dato sobre la interna de «Gran Hermano»: «A mí lo que me explicaron que el mismo psicólogo de la casa es el que la atiende a Catalina, así que hay un control directo«.

Y agregó: «En cuanto al tema de la comida, ella dijo que no come la comida de Sandra porque como vio que no pasa bromatología».
Es importante recordar que Catalina hizo un fuerte descargo en Instagram, porque mucha gente la critica por su peso y su aspecto físico. Además, reveló que está en tratamiento.
Quién será el próximo eliminado de Gran Hermano según las encuestas
Hay diez nominados en placa (Chiara Mancuso, Luz Tito, Bati Larrivey, Lourdes Ciccarone, Katia Fenocchio, Sandra Priore, Selva Pérez, Lucía Patrone, Santiago Algorta y Eugenia Ruiz). Los datos que surgen de las encuestas indican que Bati estaría en la cuerda floja.
Las votaciones publicadas en X (ex Twitter) por cuentas influyentes como la de Gastón Trezeguet, Fede Bongiorno y Tronk Oficial muestran una fuerte diferencia.
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Gran Hermano, Laura Ubfal, salud, Catalina Gorostidi
CHIMENTOS
El rotundo cambio de Ginette Reynal que rompió con el perfeccionismo de las redes: “La persona real detrás del perfil”

Actriz, modelo, conductora, a lo largo de su vida, Ginette Reynal ocupó todo tipo de roles, sin embargo, en el último tiempo decidió abrir una nueva faceta en su vida de la mano de sus redes sociales. Con la idea de consolidar un vínculo diferente con su propio público, la artista utilizó ese espacio digital para dejarle una propuesta a sus seguidores. “Invito a reflexionar, a preguntarse y a preguntar qué sienten, qué piensan quienes me escuchan y leen”, afirma en una charla con Teleshow.
Este enfoque marcó un giro respecto a su comunicación previa. “Fui encontrando un camino de comunicación que tal vez antes no había logrado”, remarcó Reynal, resaltando un proceso de transformación personal y profesional.
La exposición pública trajo consigo distintas críticas. Respecto a los comentarios negativos, Ginette Reynal afirmó de forma contundente: “No respondo agravios innecesarios”, estableciendo así una postura clara frente al debate en plataformas digitales.
Ginette Reynal decidió romper el molde de la celebridad perfecta y mostrar lo que hay detrás del brillo.“No me divierte ni me interesa la típica forma del Instagram de estar todo el día arreglada y mostrarte las uñas y el pelo”. La frase aparece sola, cortando la estética pulida que domina la red social. Junto a Laura Piccolotto, su community manager, hace dos años que explora cómo lograr una voz propia. Las cifras de seguidores subían. El perfil crecía. Pero Reynal sintió que ese camino la alejaba de lo que realmente quería compartir.
Una propuesta de una marca de productos cosméticos la enfrentó a una decisión: seguir el guion clásico o buscar otro sentido. Eligió lo segundo. No recomendó un producto. En su lugar, grabó un reel y usó la palabra “verdad” como eje. Había algo distinto en ese video. El resultado fue inmediato: un notable éxito de interacción.

A partir de entonces, la actriz comenzó a publicar reflexiones y preguntas propias. Dejó atrás la postura de figura pública para mostrar a la persona real. “Empecé a hablar de cosas que pienso, que me pregunto, desde mi lugar, Gina, Juana, yo”, explica a Teleshow. Sus seguidores celebraron la naturalidad y la falta de filtros. Los posteos matutinos, sin maquillaje, sin ocultar el cansancio, se volvieron parte de la rutina. “La persona real detrás del perfil”, indica la actriz.

—¿Cómo manejás las críticas y los comentarios negativos en redes sociales?
—Al principio me enojaba, me daba bronca. Nunca contesto, prefiero no hacerlo. Me parece mucho más poderoso el silencio.
—¿Creés que el escrutinio sobre las figuras públicas es cada vez más fuerte?
—Lo que me parece a mí es que no es solamente en Argentina, es en el mundo entero. Mirás un poco lo que pasa con los personajes en el resto del mundo y pasa lo mismo. Es como que en un momento dado te suben y, a donde cometés el más mínimo error, te cortan la cabeza. Olvidándose de todas las cosas buenas, que todas las personas tenemos cosas buenas y cosas no tan buenas.
—Por poner un ejemplo, ¿qué opinás sobre el caso de Marcelo Tinelli y su relación con el medio y las redes sociales?
—Él inventó o revitalizó una profesión que estaba limitada solamente a los cuerpos de baile de los teatros importantes. Los bailarines, las vedettes, esta especie de nueva modelo que también es bailarina y también es vedette. Que profesionalicen, que tomen clases, institutos. La gente se olvida de todo eso.

—¿Por qué creés que se juzga tan duramente la vida personal de algunos personajes?
—Levantar el dedo es lo único que existe en la televisión en este momento, los programas de opinólogos y de la gente que levanta el dedo juzgador. Eso, para mí, es la proyección de la envidia. Toda la gente que durante tanto tiempo, cuando él estaba arriba, con los cuarenta puntos de rating, en un punto les parecía bárbaro, pero en otro lugar de adentro les pegaba con la envidia y los celos. Bueno, ahora que está, de alguna manera alejado, salen a pegarle y a sacarse no sé qué bronca.

—¿Cómo surgió tu regreso al teatro y con qué proyectos te reencontraste con el escenario?
—Hice una obra de teatro chiquita, una obra de formato mediano, la historia comenzó con un teléfono ligado, que salió de un almuerzo con dos amigas mías, una íntima amiga mía del colegio, María Laura Viciancia, y Victoria Aragón, que es la que escribió y dirige. María Laura tenía muchas ganas de probar con el teatro comercial. Nosotras fuimos juntas al colegio y somos amigas. Y salió este proyecto y empezamos a ensayar. Decidimos bancarnos nosotras, hacer una mini cooperativa. Ahora estamos con un productor y vamos al Multiescena a partir del mes de abril.
—¿Qué nuevos desafíos trae “Doradas” y cómo se armó este elenco?
—Empecé a ensayar con José María Muscari para hacer “Doradas” en el Teatro Nacional Cervantes, con Judith Cavani, Cristina Alberó, Marta Albertini y Carolina Papaleo.
—¿Cómo es la experiencia de trabajar sobre una obra escrita por inteligencia artificial?
—Es la primer obra escrita por inteligencia artificial. Nos hizo entrevistas a las cinco y, en base a eso, la inteligencia artificial escribió esta obra, que estoy estudiando ahora. Habla sobre el dorado, el Salón Dorado del Cervantes, tiene que ver con eso, con cinco actrices. José María Muscari, nunca trabajó en el Cervantes, entonces lo llamaron a él y llamó a cinco actrices que nunca trabajaron en ese teatro.

—¿Cómo viviste tu participación en la miniserie “El tiempo de las moscas” y qué sentiste al reencontrarte con la actuación en televisión?
—La verdad que me sentí muy cómoda. Fue una cosa que fluyó de entrada, desde el casting, con la directora nos reímos y nos divertimos en el casting. Ahí recibí el libro y cuando fui a grabar me sentí totalmente cuidada y respetada, y además trabajar con la gente que trabajé, sentí que estaba jugando en primera.
—¿Qué significa para vos compartir escena con figuras de trayectoria?
—No es que las otras cosas que hice o con los otros actores no fueran importantes, porque trabajé siempre con primeras figuras y con gente… Como dice Cristina Alberó, no existen los pequeños papeles. Todo lo que uno hace, si lo hace con dignidad y con amor, está buenísimo. Pero trabajar con Carla (Peterson), con Diego Gentile, con María Rosa Fugazot, fue un privilegio, es un lujo.
—En la miniserie, tu personaje tiene un rol muy marcado como madre y suegra. ¿Cómo fue construir ese vínculo en pantalla?
—El desafío era forzar, porque si leés el libro, ella está a punto de explotar, entonces es esta madre que la empuja al precipicio. Que se note cómo eran las mujeres y las madres y las suegras, tal vez en esa época. La madre está todo el tiempo tratando de humillarla, de hacerla quedar como una pelo…a. Hay una escena, cuando al personaje de Carla Peterson, se le cae la fuente, le digo: “Ay, esas manitos de manteca, Cosas que te decían antes”.

—¿Cómo transitás esta etapa de tu vida y qué lugar ocupa la aceptación personal?
—La verdad que estoy viviendo una etapa linda, estoy entrando en mi madurez con paz, con tranquilidad, y pudiendo sostener los momentos en los cuales, porque a ver, soy un ser humano. Me miro en el espejo y digo: ¡ay! que bueno!!
El inicio de los ensayos de “Doradas” en el Teatro Nacional Cervantes definió uno de los movimientos clave para el teatro argentino en 2026. José María Muscari, director y dramaturgo, confirmó el debut de la producción en marzo, con una convocatoria que, por primera vez, lo posicionó junto a un elenco de cinco actrices históricas en ese escenario. El proyecto incorporó la escritura asistida por inteligencia artificial, estableciendo un hito técnico y discursivo en la cartelera nacional.
Muscari contextualizó el momento profesional que representa la obra: “Doradas se da dentro del marco del festejo de que el año próximo cumplo 30 años con la profesión como director. Y en estos treinta años nunca dirigí en el Cervantes. Esta va a ser la primera vez”.

Muscari realizó un repaso sobre las trayectorias de las protagonistas y su vínculo con él: “En el elenco hay actrices con las que ya trabajé, como es el caso de Ginette Reynal, con quien hice ‘La casa de Bernarda Alba’ y después una versión de ‘Sexos’. Carolina Papaleo, que estuvo conmigo en ‘Derechas’. O Cristina Alberó que fue parte de ‘Casa Valentina’. También hay personas con las que nunca trabajé, como es el caso de Judith Gabbani, que la llamé especialmente para esto y Marta Albertini, que esta obra significa su vuelta al trabajo, porque desde antes de la pandemia que no actúa. Así que también tiene un costado atractivo, al ser la primera vez de Marta conmigo”.
Ginette Reynal
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: domingo 22 de febrero

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
La Luna en Tauro te conecta con tus valores y tu necesidad de estabilidad, pero la cuadratura con Plutón puede generar tensiones entre lo que querés conservar y lo que necesita transformarse. Es un día para revisar prioridades y soltar el control sobre lo material o los resultados.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Con la Luna en tu signo, las emociones se vuelven protagonistas. Plutón desde Acuario te empuja a cambiar patrones de autoimagen o actitudes que ya no te representan. Necesitás afirmarte con firmeza, pero sin rigidez: evolucionar sin perder tu esencia es la clave.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Esta cuadratura te invita a mirar hacia adentro. La Luna en Tauro activa tu mundo inconsciente mientras Plutón remueve pensamientos o creencias profundas. Pueden surgir miedos antiguos o emociones reprimidas: escucharlos es el primer paso para transformarlos.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
La energía lunar toca tus vínculos con amistades y grupos. Podés sentirte más sensible frente a la opinión ajena o percibir tensiones en lo social. Plutón te pide discernir qué lazos te fortalecen y cuáles ya cumplieron su ciclo.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
La Luna en Tauro activa tu área profesional y la cuadratura con Plutón puede traer desafíos con figuras de autoridad. Es un día para actuar con serenidad y no reaccionar impulsivamente. Los cambios que surjan buscan empoderarte.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Esta configuración te lleva a revisar creencias y formas de pensar. Puede haber resistencia al cambio, pero la energía plutoniana te impulsa a soltar ideas rígidas. Mantener la calma y confiar en el proceso será fundamental.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
La Luna en Tauro remueve emociones intensas ligadas a lo compartido: recursos, vínculos o temas de confianza. Plutón te empuja a transformar tu manera de vincularte desde el deseo y la entrega. Momento clave para sanar y recuperar poder emocional.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
La Luna ilumina tu zona de pareja mientras Plutón remueve emociones profundas. Pueden darse tensiones o revelaciones importantes en los vínculos. El desafío es transformar la forma en que compartís poder e intimidad.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 21 de diciembre)
Este tránsito toca tu rutina y tu cuerpo. La cuadratura entre la Luna y Plutón puede manifestarse como cansancio o necesidad de reorganizar hábitos. Escuchá las señales físicas: es tiempo de eliminar lo que drena tu energía.
CAPRICORNIO (del 22 de diciembre al 20 de enero)
La Luna en Tauro despierta creatividad y deseo de disfrute, pero Plutón te recuerda que el verdadero cambio nace de tus valores. Animarte a mostrar vulnerabilidad puede ser profundamente sanador.
ACUARIO (del 21 de enero al 19 de febrero)
La cuadratura entre la Luna y Plutón toca tu mundo interno y familiar. Emociones intensas o viejos patrones heredados piden ser liberados. Cuidar tu espacio emocional hoy es prioridad.
PISCIS (del 20 de febrero al 20 de marzo)
La Luna activa tu comunicación y tus pensamientos. Puede haber tensión entre lo que querés decir y lo que callás. Plutón te invita a observar lo inconsciente y transformar tu manera de expresarte desde mayor conciencia y verdad.
horóscopo
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De la infancia creativa al escenario, el vínculo de Minerva y Alfredo Casero: “Está conociéndome como adulta, mujer y cantante”

No hubo mucho tiempo para vacaciones, ni siquiera para relajarse y disfrutar del calor. Es que entre rascacielos y calles nevadas, ella se preparó para uno de sus mayores desafíos este 2026. Minerva Casero está lista para dar todo de sí y brillar en el estreno de Anastasia, el musical de Broadway que llega a calle Corrientes en mayo. En paralelo, busca darle rienda suelta a su música a solo unos meses de lanzar su primer álbum. Más allá de los nervios, ella está tranquila porque sabe que cuenta con el apoyo de su familia y, sobre todo, de un padre, Alfredo, que aplaude cada uno de sus pasos en el mundo artístico.
A pesar de su camino recorrido – en el cual cuenta con premios por Iosi, el espía arrepentido y Sin salida, además de su trabajo en Viudas negras: p*tas y chorras- ella no oculta su entusiasmo. A lo largo de dos semanas, la joven se formó en la cuna musical de Nueva York, Broadway, en TEB NYC. Allí entrenó siete horas por día y tomó clases de canto, danza y actuación con miembros de los elencos de Moulin Rouge, Hamilton, Wicked, The Great Gatsby y Aladdin, entre otros.
Nacida y crecida en una familia de artistas, desde muy pequeña demostró su interés por la actuación y la música, dando sus primeros pasos en el espectáculo a los 3 años de edad, en los shows de su padre. Pero más allá de todo vínculo y apoyo de Alfredo Casero, ella elige la distancia durante su proceso creativo. Al punto de que no abre las puertas de su intimidad ni a los más cercanos.
En el plano musical, la joven lanzó su disco titulado Minerva, el cual recorre géneros como el bolero, el R&B, el Pop alternativo o la Bachata y abre la puerta de su mundo tanto a sus fanáticos y a Teleshow.

(Prensa Minerva Casero)
– ¿Cómo te sentís en esta etapa de tu vida?
– Estoy superconmovida, la verdad. (risas) Es un momento muy importante para mí, supercrucial, de muchos esfuerzos, determinación, fe, de mucha búsqueda y muy contenta. Estoy un poco en shock todavía. Por momentos tengo sentimientos de disociación, de decir: ¿ya sucedió? ¿En qué momento pasó? Pero sí, detrás de todo esto, muchísimo trabajo y mucha gente.
– ¿Cómo viviste el lanzamiento de tu disco? Era un proceso tan íntimo y ahora te estas exponiendo al público…
– Hay una parte mía que se siente muy vulnerable y otra que se siente profundamente libre. Liviana, como que ya lo hice y ya salió, y tengo un montón de correcciones y cosas que pienso todo el tiempo, porque soy superexigente, pero también confié en la esencia que tenía todo y la mantuve. Muchas veces podría haber hecho otra toma, haberlo hecho mejor, pero hubo algo de esa esencia que quise guardar y que fuera genuino. Hay algo de esa honestidad que se ve en el proyecto, y ojalá, esa honestidad y esa intimidad mía, repercuta en otros.
– ¿Cómo describís tu álbum?
– Es muy propio de una búsqueda que hice. Es un poco como deforme, le digo derretido, pero no en un mal sentido de la deformidad, tiene una forma que se deformó, como algo que tiene cierta cosa, pero que se va modificando. Lo siento como un experimento, como un bichito. Siento que todo esto es muy lúdico. Esto fue resultado de juego, de probar cosas. Yo jodo y digo que somos como bichitos con mi equipo, porque hay algo raro que se genera, medio sin forma, en un muy lindo sentido, en un momento también en donde está todo supercategorizado. Y yo decía: “¡ay, ¿qué es esto que hice?!“. Pero al mismo tiempo fue así y lo lo respeté, lo vi, estaba vivo, era un bichito y dije: ”Es mi bichito». Si quieren, lo escuchan. (risas)
– La mejor palabra que encuentro es “experiencia”, un viaje sonoro que te atraviesa muchas emociones…
– Sí, hay algo de cerrar los ojos para mí, que pasa intuitivamente. Igual, tampoco quiero que cierren tanto los ojos, porque hicimos unos canvas muy lindos (risas). Algo que digo siempre, y a riesgo de ponerme a llorar, para mí era mi sueño, mi deseo, era hacer lo que estoy haciendo, pero acompañada de gente que entienda la esencia de lo que estaba haciendo, que entienda cómo soy y que le guste también lo que yo estaba haciendo. La verdad que en el fondo, los que hacemos cosas artísticas, un poco jugamos. Al principio yo juzgué un montón lo que escribí y dije: “No lo quiero volver a leer”. No lo volví a leer, lo grabamos y hubo alguna que otra mínima corrección de alguna palabra, pero no lo quise volver a leer, porque salió, nació, estaba ahí y todos sentimos que era eso y salió. Mucho perfeccionismo, pero también mucho compromiso con lo que el bichito trae.

-Durante el lanzamiento de tu EP, tu papá Alfredo te mandó un video tuyo jugando de chiquita…
– Mi papá justo estaba manejando, estaba en camino a Buenos Aires, porque estaba en el sur haciendo gira de teatro. Entonces, en un momento, supongo que se detiene, y me empieza a mandar cosas, y entre esas cosas había un video mío que decía: “Minerva, háblate a tu voz. Minerva, decí: ‘Soy Minerva, tengo siete años y le hablo a Minerva del futuro’”. Y yo le decía: “¡Hola, soy Minerva!”. Y mi papá: “Pero, Minerva, le habla a Minerva del futuro”. Y me pareció muy loco, porque mi papá no había visto nada, no está todo el tiempo ni en las redes ni nada, y yo también estaba recién aterrizando con lo del disco, entonces tampoco le di mucha bola, y cuando veo el video digo: “¡Qué loco!”. O sea, me mandó justo en ese momento a mí misma, hablándome a mí misma, mirándome. Y bueno, hay otro video que no lo subí, pero estoy yo como en esos juegos de la tacita. Le estoy dando así, mi papá dice: “¡No pares, dale, dale, no pares!” Y también me pareció muy amoroso. Me encanta que tuve la chance de tener muchos momentos de mi vida grabados, algunos porque mi papá siempre tuvo una cámara y siempre le gustó lo cinematográfico, obviamente, entonces siempre filmaba todo, y la podíamos comprar. Y después porque empecé a trabajar en la tele, entonces siempre hay como una parte de mi crecimiento que está filmado y es muy loco verlo, porque también vas viendo cómo te vas modificando.
– ¿Vas entendiendo cosas y decís: “Ah, mirá, esto ya venía desde esos años?”
– Eso siempre, yo siempre canté, siempre bailé, siempre tuve mucha libertad en ese aspecto. Después, cuando fui creciendo, me fui acomodando un poco a la estructura del mundo y de la sociedad, y de enmarcarlo y de ir a clases, etcétera. Viste que hay gente que le cuesta, por ejemplo, le dicen: “Improvisá”, y le cuesta mucho. A mí me costaba más lo otro, la estructura, ¿no? Como que había algo de eso mío, que yo gozaba, gozaba de divertirme. Obviamente, tengo muchos sentimientos de cuiqui, de miedo, digo, me subo al escenario y estoy nerviosa, pero lo disfruto. Creo que eso es lo lindo, que lo disfruto y por eso sé que es mi lugar.
– Tu papá no estuvo tanto en el proceso del EP, del día a día, por lo tanto, ahora se encuentra con todo. ¿Cómo fue explicarle el bichito? Tanto a él como a la familia, una familia de artistas…
– Ellos entendieron rápidamente el bichito, porque me conocen también a mí, y porque también ellos tienen sus propios bichitos, digamos. Mi papá no estuvo en el proceso del disco en sí, porque lo grabé hace un tiempo, etcétera. Y porque además yo no hice partícipe a casi nadie, porque quería que fuera como un espacio de intimidad, justamente como dijiste vos, para que no se me metieran opiniones, salvo algunas personas que dije: “Che, realmente me interesa saber qué opinás de esto”. Fui cuidadosa con eso por mí, porque digo, si no, podría seguir modificando las cosas por siempre. Papá no estuvo en la parte de creación del disco porque no se lo comenté a mucha gente. Pero, sí, en todo lo que fue posterior. No le mostré los videos tampoco, pero se lo muestro siempre un poco cocinado, ¿viste? Y la verdad es que me llamó y me dijo: “Está muy bien”. O sea, realmente, creo que me está conociendo también como persona que no es su hija, digo, como persona ajena, aparte, adulta, mujer, artista, cantante. Me hace comentarios de alguien que me ve desde afuera también, y eso es superrico para mí.

– Cuando eras chica, tu papá viajó mucho a Japón, ¿te inculcó algo de esa cultura?
– Vi algunas películas japonesas, más que nada de Hayao Miyazaki, porque justamente en el momento en que mi papá viajaba más a Japón me traía los VHS. VHS no, perdón, en ese momento ya era Blu-ray, me parece. Pero bueno, en esa época también salía la Princesa Mononoke. Tenía mucho estímulo y me encantaba. Traté de leer manga, pero no agarro. Me cuesta igual también con las historietas normales y también me cuesta con los dibujitos.
– ¿El viaje de Chihiro?
– Sí, El viaje de Chihiro. Igual, si tengo que elegir cuál es mi superhéroe, creo que sería la Princesa Mononoke. Ella es medio agresiva, porque tiene que cuidar lo suyo, y de alguna forma creo que hay algo de eso que a mí me gusta, no la agresividad, pero sí lo de cuidar lo suyo, cuidar su bosque, cuidar a sus padres lobos, el bosque mágico. Ella está cuidando la magia y además se cría en lo salvaje. Yo creo que hay algo mío que también lo veo en el personaje de ella, mezcla lo dulce, lo tierno o lo cándido, lo suave, con algo más salvaje, pero salvaje de primario. A riesgo de sonar muy jipona, pero la verdad es esa, lo que siento yo (risas).

– En tu EP tenés una versión de “Burbujas de amor”, ¿cómo fue la elección de ese tema?
– A mí me encanta Juan Luis Guerra y siempre lo escucho. La verdad que me parece que tiene unas letras increíbles, y me encanta él. Hay un montón de temas que me gustan mucho y que digo: “¡No puede haber escrito esto, por favor!” Me pasa mucho, yo soy muy de la letra. Conecto mucho con los artistas que ponen mucha atención en la letra, más que en lo musical per se. Con él me pasaba que escuchaba y decía: “¡Ay, qué lindo esto!” Y un día, prestándole atención a la letra, dije: “Es una cosa, como por momentos, no quiero decir sexual, porque va más allá de eso, pero como, desacatada, ¿no?“. Y dije: “Este tema es muy lindo”. Yo lo cantaba siempre y un día decidí que lo quería cantar. Porque no me parecía que hubiera una versión realmente interpretada desde la perspectiva de una mujer. Me parecía que su versión estaba en un código de bachata, que está perfecto porque es una bachata, pero viste que tienen una manera de cantar muy particular y que es acorde a ese código, y dije: “La voy a hacer propia”. Y si bien es una bachata, la hice más femenina y sensual.
– Recuerdo una vez que Juan Luis Guerra dijo que se había basado en Julio Cortázar.
– Sí, supuestamente se basó en Rayuela, de Cortázar, en donde la Maga, que es uno de los personajes, dice en un capítulo algo como: “Me encantaría, extraño verte, bla, bla, bla. Podríamos ser dos peces con nuestra nariz en la pecera”. Una cosa así, no recuerdo precisamente, la parte del libro que lo decía. Y me pareció re loco también cuando investigué, porque dije: “¡Ay, es argentino el libro en el que se basó para hacer esto!”. Así que me parecía muy loco también esa coincidencia, pero principalmente para mí era divertido. Me pareció también que era como una oda a alguien que uno ama, una cosa de superdevoción, y me parece que está de una manera muy linda y muy respetuosa.
– Le pusiste tu nombre al EP, ¿cuántos nombres, títulos, hubo por ahí y por qué te terminaste decidiendo por este?
– 47 nombres, no sé, un montón (risas). Se llamó de mil maneras. Se llamaba Nube antes, porque para mí era como una cosa que pasaba. Era más melancólico antes también el disco, como que sufrió algunos cambios. Y después mi maravilloso equipo me dijo: “Tenés que ir con Minerva, es de divas” (risas). Porque sí, viste que las divas se ponen en su primer álbum su nombre. Madonna es Madonna, Thalía es Thalía, Dua Lipa. Y yo dije: “Bueno, no sé, vamos a ponerlo a ver si sucede”.
Minerva Casero
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