CHIMENTOS
El héroe de Racing contra Peñarol vivió un insólito momento tras el partido: cómo lo salvaron los hinchas de la Academia

Estaban tan contentos y tan felices los hinchas de Racing que aun a la medianoche y aun abajo del aguacero y de la «tormenta de todos los tiempos» y aun con las ráfagas de viento soplando a 60 kilómetros por hora lo hubieran llevado a upa y saltando y cantando y aplaudiendo y sonriendo hasta la casa si era necesario. Franco Pardo fue el héroe de la Academia en la agónica clasificación a cuartos de Libertadores contra Peñarol, y un grupo de simpatizantes que se quedó hasta el final para saludarlo lo tuvo que ayudar para que se fuera de la cancha porque después de tanta lluvia y de tanto fenómeno climático al tipo que metió el gol decisivo no le arrancaba la camioneta.
Como se esperaba, la serie contra Peñarol de Montevideo, uno de los cuadros más grandes del continente, estuvo llena de tensión y de nerviosismo y recién se definió en los segundos finales del partido de vuelta. La ida, una semana atrás, se jugó en el estadio «Campeón del Siglo» de la capital uruguaya. En medio de un trámite plagado de infracciones y de pierna fuerte y arriba de un césped que parecía bombardeado de las pozos y las imperfecciones que presentó, los «Manyas» se impusieron por uno a cero y llegaron con esa ventaja a la revancha, que se disputó anoche en el «Cilindro mágico» de Avellaneda.
El partido estuvo en duda durante toda la jornada por la incesante caída de agua que azotó a Buenos Aires de la mañana a la noche, pero finalmente se llevó a cabo con normalidad. Racing sacó rápida ventaja por intermedio de su goleador «Maravilla» Martínez y Peñarol empató también con prontitud. Cuando faltaban 8 minutos la cosa seguía 1-1 y pasaban los aurinegros, pero un polémico penal le permitió a Maravilla volver a aventajar al local y poner la serie en situación de penales.
Se jugaba el descuento cuando Gustavo Costas, el polémico dt de Racing, ensayó una controversial jugada de ajedrez al cambiar al arquero (salió Arias y entró Cambeses) pensando en la definición desde los 12 pasos. Todos (Costas, Arias y Cambeses) vieron desde lejos como Franco Pardo -sí, un defensor- aprovechó un insólito quedo de la defensa yorugua y le puso la cabeza a un centro medido y preciso que le cayó en la testa. Libre de marcas, envíó la pelota al gol superando la endeble resistencia, como en toda la noche, del arquero Brayan Cortés. La cancha, hasta allí expectante y tensa, se volvió delirio.
EL HEROE DE RACING CONTRA PEÑAROL VIVIO UNA SITUACION INSOLITA TRAS EL PARTIDO Y LO SALVARON LOS HINCHAS
El 3-1 revirtió el 0-1 de la ida y le dio el pase a Racing a los cuartos de final de la Copa Libertadores, trofeo que intenta ganar por segunda vez en su historia después de ser el segundo equipo argentino que lo conquistó en 1967. En esa instancia enfrentará a otro equipo argentino, Vélez Sarsfield, que también abajo del temporal pero con mucho menos dramatismo se sacó de encima al Fortaleza de Brasil. Los partidos se jugarán en septiembre. Primero en el José Amalfitani -también conocido como «El Fortín de Liniers»- y luego en el Juan Domingo Perón de Pasaje Mozart y Corbatta, en el corazón de Avellaneda.
Había pasado más o menos una hora desde el final del partido cuando Franco Pardo, el inesperado Superman de la Acadamia, salió de la cancha. Después de recibir mil felicitaciones, dar 100.000 besos y sacarse 1 millón de fotos se subió a su camioneta, y allí encontró un problema más difícil que resolver que la resistencia de Peñarol. Por más que le daba y le daba a la llave, al embrague y al acelerador, la chata no arrancaba. No quería saber nada. El frío, el agua, la humedad que es lo que mata. En fin, no había caso. Y ahí estaban 10 hinchas de Racing, los últimos que quedaban, los que todavía estaban cantando, y saltando, y aplaudiendo, y riendo, que con toda la alegría y el placer del mundo le empujaron el vehículo hasta que arrancó. ¿Arranca? Siempre arranca hubiera dicho el Ale Fantino.
Racing, Franco Pardo, Peñarol
CHIMENTOS
Preocupación por la salud de Andrea del Boca en Gran Hermano: ¿está al límite?

Momentos de tensión se vivieron en las últimas horas dentro de la casa de Gran Hermano Generación Dorada, cuando Andrea del Boca dejó en evidencia que el encierro comienza a pasarle factura. En medio de una charla distendida, la participante sorprendió al decidir medirse la presión arterial en vivo, generando preocupación entre sus compañeros y los seguidores del reality.
Todo ocurrió durante un stream dentro de la casa, cuando la actriz, con total sinceridad, reconoció que el clima de convivencia la está afectando más de lo esperado. “Acá tendría que putear un poco más para que no me suba la presión”, lanzó, dejando entrever su nivel de estrés.
El gesto no pasó desapercibido. Si bien intentó tomárselo con humor, el hecho de controlarse la presión en plena transmisión encendió las alarmas, sobre todo teniendo en cuenta la intensidad emocional que se vive día a día en el reality.
A lo largo de su participación, Del Boca se mostró firme, pero este episodio dejó ver una faceta más vulnerable. Con más de 50 años de carrera, la actriz enfrenta uno de los desafíos más exigentes de su vida: convivir bajo presión constante, sin privacidad y con conflictos permanentes.
Lejos de mostrarse derrotada, Andrea dejó en claro que no piensa abandonar. “Muchos pensaron que me iba a ir rápido, pero no me pienso ir”, afirmó, marcando un cambio en su postura dentro del juego. Incluso adelantó que podría modificar su estrategia: “En algunos momentos me saldrá de manera educada y en otros más abrupta”, aseguró, dejando abierta la posibilidad de un perfil más confrontativo en los próximos días.
Pero la tensión no termina ahí. En paralelo, la actriz también protagonizó un momento polémico al deslizar una historia del pasado vinculada a Luis Miguel, lo que generó un fuerte cruce con otra participante y sumó más presión al clima interno.
Entre el estrés del encierro, los roces con sus compañeros y la exposición constante, Andrea del Boca atraviesa uno de sus momentos más intensos dentro de la casa. Y aunque intenta mantenerse fuerte, lo ocurrido dejó una pregunta flotando: ¿hasta dónde podrá sostener el ritmo del reality sin que su salud se vea afectada?
Andrea del Boca
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El Mono de Kapanga: “A mí me agarró el infarto mientras tenía sexo”

El Mono de Kapanga ha experimentado una transformación radical en su vida tras un episodio de salud que marcó un antes y un después. A fines de septiembre del 2024, Martín Alejandro Fabio—su nombre y apellido real—sufrió un infarto que derivó en dos angioplastias y la colocación de siete stents. Desde entonces, el vocalista principal de Kapanga cuenta los días de esta nueva etapa con la misma precisión con la que recuerda los treinta y dos años transcurridos desde que abandonó las drogas. Su rutina, sus prioridades han cambiado, y de todo esto habló este miércoles en Infobae a la tarde…
—Debe haber mucha gente que capaz no sabe que te llamás Martín, ¿no?
—Sí, lo tengo recontra asumido: nombre Mono, apellido Kapanga; a mí me encata ser El Mono de Kapanga, aunque a veces no tanto…
—¿Cuáles son los pesares de ser el Mono de Kapanga?
—Perdés tu privacidad para siempre. Tenés que mostrar que estás bien para el afuera, cuando a veces no estás bien ni para el afuera ni para adentro. Pero siempre tenés que poner la mejor de las ondas, ¿viste?
—Hay muchas fantasías respecto a la vida de los músicos. ¿Cómo es un día, una semana tuya?
—Yo digo que es re-aburrida. Pero yo me aburro bien, ¿eh? No es que me aburro mal. Disfruto mucho de mi soledad, también. Bah, no estoy tan solo. Vivo con mi hijo, que tiene 24 años, con dos perras, pero sí me gusta estar en mi casa. Nosotros nos tomamos vacaciones del 15 de diciembre al 23 de enero, y por ahí yo me voy ocho, diez días de vacaciones a algún lugar de la costa y después me tomo vacaciones de las vacaciones en mi casa, me encanta. Me gusta un poco salir de tener que estar todos los días poniendo la cara, tener que ser el Mono de Kapanga todo el tiempo.
—¿En dónde o con quién te refugiás para de pronto poder estar triste…?
—¡En el espejo, bastante! En mis perras y mi hijo, que es un gran sostén. Yo digo que convivo con un hijo que a veces parece mi papá a en vez de ser mi hijo. El me enseñó un montón de cosas tanto como me las ha enseñado mi papá. Me refugio ahí y en la soledad, también. A veces está bueno y a veces no está tan bueno.
—Mono, contanos de la primera vez que conociste a la Mona Jiménez, porque según contaste alguna vez, Kapanga nace porque a vos te gustaba mucho él, ¿no?
—El primer encuentro fue en el primer Luna Park de La Mona, a fines del ‘88. Me subí al escenario, lo abracé, me saqué una foto y me bajé. El segundo fue en Cemento, en el ‘89, que también, me subí al escenario (sin foto) y me dejó que me quedara ahí atrás viendo el show. Y ya formalmente nos conociemos en el ‘98 cuando grabamos el primer disco de Kapanga; él vino a Buenos Aires y ahí me lo presentaron y le pude contar mi historia, por qué me gustaba La Mona. Y hoy sigo teniendo una relación fantástica hacia el artista que más veces vi en vivo, con el que más veces canté. ¡Hace 38 años que lo sigo, imaginte!

—¿Dirías entonces que hay conocer a los ídolos?
—Algunos sí y algunos no. A mí me salió muy bien con La Mona, tanto él como su familia son súper generosos.
—Decías, la banda tiene más años que los años que llevaste casado, ¿cómo se explica eso?
—Mucha paciencia, mucho amor a lo que hacés. Respeto. Después, en los matrimonios, aveces está todo bien, a veces no tanto, pero el objetivo siempre es el mismo: cuando uno se casa cree que es para siempre, y con las bandas pasa lo mismo: nosotros todos los fines de año renovamos votos.
—¿Y en lo personal, ahora, soltería o…?
—Sí, soledad
—¿Pensás seguir así o estás buscando…?
—No, estoy muy cómodo así; tampoco es algo que me quita el sueño… ¿La verdad…? ¡Me da paja!
—¿No tenés tiempo?
—Tiempo tengo, ¡lo que no tengo es ganas! Me da paja el chamuyo, esas cosas… Yo, lo admito, soy un no contestador serial de mensajes. Por eso te decía lo de la soledad: con mis dos perras, si entra un cuarto integrante en la cama ya se complica. Yo soy como el personaje ese de Capusoto, “¡No, yo nunca la pongo!”, ¿viste? Lo del levante es un mito. ¿Que es más fácil si sos famoso? Sí, obviamente. Ojo, no es que me cansé de tener sexo. No estoy en mi mejor momento. Después del infarto, hace un año y medio, algo cambió…
—¿Por?
—Es que a mí me agarró el infarto después de tener sexo. Pero después me di cuenta, porque todos me decían “es el pucho, la mala alimentación”, que es verdad también.
—O sea, ¿sexo contraindicado?
—Y… yo sentí la pata de elefante (se toca el pecho) mientras estaba en un acto sexual. Por ahí me asusté. No es que estoy retirado, sino que a veces tengo miedo. ¡¿Cómo me saca la piba de un telo, en una bolsa de consorcio negra?! No da.
—¿Y ahora, cambiaste de vida?
—Cambié habitos. Lo que más me cuesta es la comida. Yo pensé que lo que más me iba a costar era el pucho, pero no, es la comida.
CHIMENTOS
El último deseo de Marcelo Araujo antes de morir: en qué estadio del fútbol argentino pidió que tiren sus cenizas

La muerte de Marcelo Araujo dejó un vacío enorme en el mundo del fútbol y el periodismo deportivo. Su estilo marcó una época y acompañó a generaciones enteras frente al televisor. Pero, en medio del dolor por su partida, comenzó a conocerse una información que nadie esperaba: el último deseo que dejó antes de morir.
Mientras el periodista Martín Liberman reveló detalles del confuso episodio ocurrido durante su despedida en el cementerio de la Chacarita —donde no hubo velatorio y todo se dio de manera íntima—, hubo un dato que llamó especialmente la atención y que hasta ahora se mantenía en estricta reserva.
Según contó Liberman, Araujo expresó en vida su voluntad de que sus cenizas fueran esparcidas en un estadio del fútbol argentino. Un pedido cargado de simbolismo para alguien que hizo del relato deportivo su legado. Sin embargo, lo más impactante no es ese deseo en sí, sino el lugar elegido.
De acuerdo a la información a la que accedió Paparazzi, el estadio en cuestión sería el de San Lorenzo de Almagro. Una revelación que generó sorpresa incluso dentro del ambiente futbolero, ya que el relator jamás hizo pública su simpatía por ese club.
A lo largo de su extensa carrera, Araujo se caracterizó por mantener una postura absolutamente imparcial en sus transmisiones. Nunca dejó entrever preferencias ni inclinaciones, algo que reforzó su credibilidad y lo convirtió en una de las voces más respetadas del país.
Sin embargo, en la intimidad, la historia era otra. Personas de su círculo más cercano aseguran que su vínculo con San Lorenzo era real, profundo, pero completamente reservado. Nunca lo expuso públicamente ni permitió que eso interfiriera en su trabajo profesional.
Esa coherencia, incluso en silencio, fue parte de su sello. El dato sobre el destino de sus cenizas se suma así a una serie de revelaciones que comenzaron a surgir tras su muerte y que permiten reconstruir una faceta más personal del relator, lejos de los micrófonos.
Por ahora, no se confirmó cuándo ni cómo se llevará a cabo este último deseo. Pero lo cierto es que, de concretarse, sería una forma tan simbólica como emotiva de despedir a una de las voces más icónicas del fútbol argentino.
Porque si hubo alguien que supo vivir el fútbol con intensidad, fue Marcelo Araujo. Y, tal vez, también quiso quedarse para siempre en una cancha.
Marcelo Araujo
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