CHIMENTOS
El Negro Tecla: “Con un show gané lo que otros ganan en un año”

En la entrevista para el ciclo Nunca me faltes de Infobae, Negro Tecla —nombre artístico de Giuliano Alesio Rover— relató, con su autenticidad característica, el salto de un joven de Las Heras, Mendoza, que cambió el fútbol amateur por el protagonismo en la cumbia RKT nacional. “Si no tengo el pelo corto no te hago nada, ¿eh?”, arrancó bromeando en el encuentro con Manu Jove, resaltando la importancia de su imagen y la huella de su origen en cada etapa del éxito.
Negro Tecla contó que su carrera comenzó en el fútbol con Gimnasia de Mendoza y se transformó por completo al descubrir la música. Impulsado por sus amigos y el auge del RKT, dejó atrás el deporte y encontró reconocimiento en redes sociales con grabaciones caseras que, de pronto, lo llevaron del barrio a giras, casas nuevas y un estilo de vida donde la familia y la identidad barrial no quedaron atrás.
Durante la charla con Manu Jove, recordó su infancia en el Barrio Municipal, la decisión de abandonar el fútbol, el apoyo de su familia, los grandes cobros y el esfuerzo detrás del éxito. Sus respuestas, cargadas de humor y franqueza, revelan cómo el entorno, el trabajo constante y su manera de mostrarse marcan cada elección personal y profesional.
Aquí, un resumen de la charla de Manu Jove con el Negro Tecla:
—¿Cómo fueron tus primeros pasos en la música y cómo influyó tu entorno en Mendoza?
—Toda la vida entrenando, metiéndole al fútbol. Entré a Gimnasia de Mendoza, llegamos a reserva, hacíamos música como hobby, con los amigos ahí, teclado tranqui, pero el fútbol era el sueño, ¿viste? Cuando arrancó la pandemia, la música la hacía porque me gustaba y los temas los subía a las redes, pero nadie los conocía. En un momento, se pone de moda el RKT. Estaba haciendo cumbia, los pibes me dijeron: “Está bueno, Tecla, pero hacé RKT, esto está pegando”.
—¿Cómo empezó ese cambio de género?
—Le metí base de RKT a un tema y se voló, mal. Fue todo sin buscar ser famoso, solo grababa lo que me gustaba. De pronto, los temas pegaron y me empezaron a llamar para shows y contratos. Yo esperaba contrato de fútbol y terminó apareciendo uno de música.
—¿Cuándo dejaste el fútbol?
—El día que firmé para la música, fui, hablé con los técnicos y dije: “Prefiero que otro le meta firme, yo ya no estaba dando el cien”. Ya no era el sueño, me estaba gustando más lo otro. Tuve fe, pegó un tema y me largué a la pileta mal.
—¿Cómo fue el salto de un sueño frustrado al éxito repentino?
—Re jodido dejar el fútbol, pero la música pegó y fue como un error y prueba. Empecé a escalar, con el apoyo de mis viejos. Mi papá me hacía de mánager, mi ex también estaba ahí, pero full mis viejos. Me acompañaron a todos los shows. Difícil, sí, pero ahí vamos.
—¿Qué cambió con el éxito?
—El alejarse de amigos y hasta de la familia por el laburo, ¿viste? Me enfoqué en mi carrera, aunque cuando salís a bailar todos te conocen: “Tecla, Tecla”. Cambió el trato de la gente, te invitan a lugares donde antes no. Y con la guita me pude dar los gustos, obvio.
—¿Cuál fue tu primer gran premio económico con la música?
—Primero ayudaba en mi casa para comer, comprábamos milanesa, lo que podíamos. Después, lo primero grande fueron las regalías, vi como treinta y cinco mil dólares así, de golpe. Nunca había visto esa plata en mi vida.
—¿En qué gastaste esa primera plata importante?
—Invertí en mi estudio, ayudé a mi familia para lo que hacía falta, remodelé mi pieza y mi casa. Hasta el día de hoy, mis viejos no laburan más; yo los ayudo.
—¿Y cómo fue que tus padres dejaron de trabajar?
—Mi viejo era vendedor ambulante. Cuando vio que la música me funcionaba, dejó todo para acompañarme a los shows, fue mi socio. Hace poco recién se bajó de los shows conmigo.

—¿Cómo manejaste la aparición de tanta plata y las oportunidades?
—Siempre cuidé el bolsillo. Todo lo que gano, lo pongo en mi casa en Mendoza, o propiedades. Mis viejos ahora viven en otra casa, salieron del barrio. Compré también un departamento en Belgrano. Todo lo invertí bien.
—¿Cuál fue el cobro más alto que recibiste por un show?
—Nos pagaron doce mil dólares por un evento de treinta minutos, un año de laburo de alguien en media hora, ¿me entendés? Locura. Obvio que después se reparte, que el equipo, la disquera, pero igual.
—¿Lo más importante fue la disciplina?
—Laburar todos los fines de semana. Hubo giras de once shows en tres días. Parece fácil, pero es cansancio tras cansancio.
—¿Cómo es tu vínculo con la noche y el ambiente de boliches?
—En Buenos Aires no salgo, te soy sincero, ni lo conozco tanto. En Mendoza salgo siempre, de martes a martes, el baile. A veces dos bailes por noche. Me pongo gorra, lentes, pasa uno y dice: “Eh, Tecla está ahí”. Si está floja la noche, me voy a otro baile. Soy así.
—¿El éxito trajo tentaciones?
—Obvio, te lo ofrecen todo. Lo que quieras de tragos, música, mujeres, lo que sea. Te tratan como rey. Pero yo cuando voy a laburar es trabajo, nos vamos apenas termina el show. Cuando salgo, es otra cosa. Siempre separado: trabajo es trabajo.

—¿Cómo manejás eso en tu vida personal?
—Salgo más ahora, pero tampoco es descontrol. Cuando estaba en pareja, no se podía, solo de vez en cuando, o salíamos juntos.
—¿Cómo influyó tu familia en tu carrera y en los cambios de vida?
—Ellos son todo. Toda mi familia está en Mendoza, yo acá solo. Voy una vez al mes, una semana. Mi hijo vive allá con mi ex, tiene seis meses, lo amo. Cuando estoy, paso todos los días con él.
—¿Cómo es tu relación con la madre de tu hijo y tu dinámica familiar?
—De diez, nos llevamos re bien. Nos separamos hace poco, pero todo bien. Ella fue mi primera novia, la conocí en mi primer show.
—¿Esa relación cambió algo en tu rutina de la noche y el trabajo?
—Sí, con pareja era otra cosa. No se podía salir tanto. Ahora, sigo igual en lo profesional, más salidas porque estoy solo, pero no descontrolo.
—¿Con qué músicos te relacionaste en este camino y cómo fue la experiencia?
—A Uriel Lozano le debo mucho, me invitó a un campamento. Lo conocí en plena gira por Estados Unidos: Miami, Houston, Dallas, Austin. Fue época de Copa América y estaban todos los argentinos. Lo loco es que Uriel me escribió para hacer un tema, pero no lo vi, estaba arriba, chau. Después me llamó para el campamento, terminamos haciendo una transmisión en vivo. Un capo, Uriel, humilde, muy buena onda.
—¿Qué sueños tenés ahora con la música?
—Seguir creciendo. Ahora la cumbia RKT está por todos lados, y yo quiero llegar más lejos, hacer más colaboraciones, recorrer más países.
—¿Por qué le das tanta importancia al corte de pelo y la imagen personal?
—Si no tengo el pelo corto, no te hago nada, ¿eh? Me corto cada tres días, imaginate. Cada show, tengo que estar fresh. Llevo al peluquero a las giras, canta también. Hice como quinientos shows en cuatro años y solo uno sin cortarme el pelo—ese día salí con gorra. No me siento cómodo si no estoy bien cortado, la imagen lo es todo. Siempre bien presentado.
Fotos: Cristian Gastón Taylor
CHIMENTOS
Hay una actitud que tienen las personas manipuladoras y casi nadie la detecta

Detectar si alguien está intentando manipularte no siempre es fácil. A diferencia de otros comportamientos más evidentes, la manipulación suele ser sutil, emocional y progresiva. Según la psicología, no se trata de una acción puntual, sino de un conjunto de actitudes que buscan influir en pensamientos, decisiones o emociones sin que la otra persona lo note claramente.
Uno de los aspectos más importantes para identificarla es observar los cambios en la conducta. Los especialistas coinciden en que no existe un gesto único que confirme la manipulación, sino que hay que prestar atención a desviaciones respecto al comportamiento habitual de una persona.
Entre las señales más comunes aparece la contradicción entre lo que alguien dice y cómo actúa. Por ejemplo, una persona puede mostrarse amable en sus palabras, pero transmitir tensión, incomodidad o control a través de su lenguaje corporal. Estas incongruencias suelen ser una pista clave.
También es frecuente que el manipulador intente generar culpa o inseguridad. Esto puede manifestarse en comentarios indirectos, críticas disfrazadas o actitudes que buscan hacer sentir al otro responsable de situaciones que no le corresponden. El objetivo no es discutir, sino influir emocionalmente.
Otra señal importante es la insistencia emocional. Las personas manipuladoras tienden a repetir argumentos o presionar de forma sutil hasta lograr una reacción. Este tipo de comportamiento puede generar desgaste y confusión en quien lo recibe.
El lenguaje corporal también aporta pistas, aunque no de forma aislada. Posturas rígidas, sonrisas forzadas o movimientos nerviosos pueden indicar tensión interna, pero deben interpretarse en conjunto y en contexto, ya que ningún gesto por sí solo prueba una intención manipuladora.
Por último, la psicología advierte que la clave está en observar patrones. Cuando ciertas actitudes se repiten y generan incomodidad constante, es probable que haya una dinámica de manipulación en juego.
Señales que pueden indicar manipulación
- Cambios en el comportamiento habitual
- Incongruencias entre palabras y gestos
- Generación de culpa o inseguridad
- Insistencia emocional o presión constante
- Actitudes que buscan controlar decisiones
- Comentarios ambiguos o indirectos
- Sensación persistente de incomodidad
Reconocer la manipulación no implica desconfiar de todos, sino aprender a observar con mayor claridad. Entender estas señales permite poner límites, cuidar el bienestar emocional y construir relaciones más sanas, donde la comunicación sea directa y transparente.
Psicología
CHIMENTOS
Tamara Paganini estalló de furia a pocos días de ingresar a la casa de Gran Hermano: “¡Son un asco!”

El regreso de Tamara Paganini a Gran Hermano el 31 de marzo de 2026 generó un fuerte impacto en la dinámica del reality. La histórica subcampeona de la edición 2001 volvió a la casa tras 25 años y en sus primeras intervenciones se mostró indignada por la suciedad en la casa, lo que provocó un verdadero enfrentamiento con otros participantes.
Al reincorporarse a Gran Hermano como parte de la “Generación Dorada”, Paganini mostró un carácter frontal y cuestionó la convivencia tras ver el estado del lugar a poco más de un mes de iniciada la temporada. Convocó a sus compañeros, denunció públicamente el desorden y exigió una respuesta. Este regreso, cargado de referencias a su pasado y con un tono desafiante, despertó inmediatas reacciones de apoyo y rechazo en el grupo.
Durante la noche de su ingreso, Tamara Paganini lució un vestido plateado y fue presentada por Santiago del Moro, el conductor, como “una gran revancha, no solo en el juego, sino en la vida”. Al cruzar la puerta, saludó a los demás con su estilo característico: “¡Hola, hijos de puta!”. Luego pronunció una de las frases que marcaron la jornada: “Cuando me fui era un pollito y ahora soy un halcón”. Paganini también llevó consigo a “Sasha”, la oveja de peluche que la acompañó en la primera edición, y expresó su emoción: “Ay, estoy temblando. Estoy muy feliz, muy, muy feliz de estar acá”.
El enojo de Tamara Paganini por la suciedad en la casa
Tras sus primeros días de convivencia, la tensión se hizo evidente. Tamara Paganini reunió a los participantes haciendoles creer que los había convocado Gran Hermano. “La verdad es que es mentira que los llamó Gran Hermano. Pero si no decía eso no me iban a dar ni cinco de pelotas, se iban a quedar durmiendo. Porque yo necesito hablar de algo que para mí es muy, muy importante”, expresó mientras la mayoría la escuchaba.
Y luego habló sin rodeos sobre el estado del lugar: “Son un asco, loco. Son un asco. Desde que pasé esa puerta, no puedo creer como en un mes y medio juntaron tanta mugre, loco”, manifestó según la transcripción del programa.
Al señalar las zonas con más suciedad, Paganini insistió: “En la pieza, en la pieza…”. En ese momento, Pincoya la interrumpió pidiéndole que “baje” el tono. Esto enfureció aún más a Tamara: “Anda a cagar”. Y agregó: “¿Quieren hacer un tour? Porque yo les propongo hacer un tour”. Su manera de encarar el tema generó divisiones en el ambiente y profundizó el choque intergeneracional dentro de la casa de Gran Hermano.

Reacciones de los participantes ante el reclamo
La intervención de Tamara Paganini provocó todo tipo de respuestas. Solange Abraham apoyó abiertamente su postura: “Tiene razón, tiene razón”, repitió en medio de la discusión, y detalló el esfuerzo de su grupo: “Yo invito a que vean la cocina que hoy tocó a mi grupo y a mí, a cómo limpiamos siempre… yo organicé cada cajón de nuevo, sus tupper, cada cubierto, todo ordenado”.
Otras voces, como la de Pincoya, cuestionaron sus intenciones: “¿Lo estás haciendo para llamar la atención o te mandó el hombre?”. Más adelante, expresó: “Esa huevada fue armado. Eso fue armado”. Daniela, por su parte confrontó a Sol: “Hace un mes y una semana que estás viviendo así y nunca te escuché”.
Entre comentarios y réplicas, otros participantes respondieron con molestia: “No, un tour la chota, no me pisen el baño, porque ahí sí le empiezo a pegar un palazo en los tobillos”. Otro agregó: “Amigo, llegó hace tres días, no tiene derecho a decir nada porque no limpió ni un plato”.

La historia de Tamara Paganini y su regreso tras 25 años
El retorno de Paganini no solo reavivó tensiones por la convivencia, sino que puso en primer plano su historia dentro del reality y las consecuencias de su paso en 2001. Hace 25 años, Tamara Paganini fue apodada “La India” y su regreso en el ciclo de la “Generación Dorada” evidenció tanto la revancha en el juego como la personal.
Tras su participación en la edición original, Paganini mantuvo un conflicto judicial con Telefe y la producción, que se extendió por más de 13 años debido al modo en que editaron su imagen y cómo afectó su vida. “Gran Hermano me destruyó la vida”, reconoció en varias entrevistas. Describió cómo debió tomar medidas extremas frente a la notoriedad y los cambios en su rutina diaria: “No podía tomar un colectivo, un tren… gasté una fortuna en remis”.
El litigio concluyó en un acuerdo económico, aunque aclaró que su intención principal era obtener una disculpa pública: “No quería plata, quería que me pidan perdón públicamente por todas las ediciones maliciosas que habían hecho conmigo”.
Con su regreso, la convivencia dentro de la casa de Gran Hermano cobró una nueva dimensión. Paganini reafirmó su liderazgo y dejó claro que su presencia es un desafío a viejos y nuevos códigos, intensificando el debate sobre pertenencia y memoria en el reality.
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Si soñás con alguien que no ves hace años, puede ser una señal que no esperabas

Soñar con una persona que no ves desde hace mucho tiempo es una experiencia común y, muchas veces, desconcertante. Puede aparecer de repente, sin aviso, en medio de la noche, y dejar una sensación difícil de explicar al despertar. Aunque pueda parecer casual o incluso caprichoso, la psicología sugiere que estos sueños tienen un significado más profundo.
En muchos casos, estos sueños están relacionados con emociones no resueltas. La mente, de forma casi silenciosa, recurre a recuerdos del pasado para intentar procesar situaciones pendientes o sentimientos que no fueron completamente elaborados. A veces, no se trata de lo que pasó, sino de lo que quedó sin decir o sin cerrar.
También puede tratarse de asociaciones. Esa persona que aparece en el sueño no siempre representa a alguien en concreto, sino que puede simbolizar una etapa de la vida, un momento particular o una emoción que marcó un período importante. Por eso, su presencia puede generar una mezcla de nostalgia, sorpresa o incluso inquietud.
Otro aspecto importante es el contexto del sueño. No es lo mismo un encuentro tranquilo o positivo que una situación conflictiva o incómoda. Cada detalle, cada gesto y cada emoción que aparece en el sueño puede aportar información sobre el estado emocional actual, incluso si en la vida cotidiana no se percibe con claridad.
Además, los especialistas destacan que no necesariamente se trata de la persona en sí, sino de lo que simboliza. Muchas veces, el foco no está en quién aparece, sino en lo que esa presencia despierta internamente.
Qué puede significar este tipo de sueños
- Recuerdos o emociones del pasado
- Situaciones no resueltas
- Necesidad de cerrar etapas
- Nostalgia o cambios recientes
- Procesos internos del presente
Los sueños no siempre tienen una interpretación literal, pero pueden ofrecer pistas valiosas sobre lo que ocurre a nivel emocional. Prestar atención a estos mensajes, sin forzarlos, puede ser una forma de conectar con uno mismo y comprender mejor el propio presente, incluso cuando el pasado vuelve a aparecer en silencio.
Soñar; Dormir
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