CHIMENTOS
El Oficial Gordillo vibra en Carlos Paz, entre la familia y su nuevo show: “Estamos en nuestro mejor momento”

Miguel Martín tenía 7 años y no imaginaba ser el Oficial Gordillo, ese humorista que fue moldeando con humor y perseverancia y que conquista la cartelera de Carlos Paz cada temporada. Por aquel entonces, en su Famaillá natal, las aventuras se transitaban lejos de los escenarios y en torno a las pequeñas cosas. Y lo extraordinario estaba reservado para el terreno de las fantasías.
Por eso, todavía recuerda su asombro cuando lo invitaron por primera vez al cine, cortesía de la madre de un amigo, “el más potentado de la barra”, evoca en esta charla con Teleshow. La cartelera anunciaba el estreno de Volver al futuro, pero para él ese título no significaba nada; podría haber sido cualquier otra película, obnubilado como estaba por el paisaje y las luces de la capital provincial. Pero cuando dejó la sala y encaró la vuelta a sus pagos, ya no era el mismo. “Salí maravillado, no solo porque me encantaba la temática de viajes en el tiempo, sino por la trama”, rememora. Otra vez, el arte transformando la vida de las personas, no importa cuándo leas esto.
Además de la facilidad para trasladarse en el tiempo, Miguel quedó atrapado al notar cómo en la constitución de los McFly se reflejaban muchos rasgos cotidianos de su familia. “Mi papá vivía una situación parecida a la de George McFly: tenía un jefe que no lo trataba tan bien y a él no le gustaba confrontar”. Sus ojos de niño veían cómo sus padres discutían a menudo por un tema sin solución aparente, salvo la que le ofrecía la película: “Cómo me gustaría volver al pasado, tener la misma edad de mi viejo y decirle: ‘Loco, vos podés’”, pensaba, ante cada atropello del malvado Biff Tanner.

Sin un Delorean a mano para viajar en el tiempo, ni un científico amigo con ideas alocadas, Miguel debió conformarse con un mensaje que hizo bandera: “Las cosas que hagas hoy van a repercutir en el futuro. No hay imposibles. Me puse ese objetivo, y creo que no me fue tan mal”, reflexiona.
La frase, pronunciada a casi exactos 40 años de esa revelación, suena convincente en voz de Miguel, ya constituido como el Oficial Gordillo. Lejos en el tiempo, pero no en esencia, de aquel niño que se maravillaba por la capital, es un hombre que camina por Carlos Paz con la familiaridad de quien se siente en casa. “La verdad es que me han adoptado acá. Capaz les sale una oveja negra, pero ya no hay vuelta atrás”, afirma con orgullo y la dosis justa de humor que lo acompaña en cada frase. Doce veranos consecutivos en la villa serrana le dieron no solo un público fiel, sino también una relación entrañable con la ciudad y su gente, que se explica, en parte, por no perder nunca aquella inocencia de los siete años.
Desde sus primeras funciones en teatros pequeños hasta la consagración en el imponente Luxor, el humorista tucumano repasa en esta charla su historia, sus inspiraciones y el detrás de escena de Choriando al futuro, su nuevo espectáculo que juega con el tiempo y la memoria. Con funciones diarias de lunes a miércoles en el Teatro Luxor, y el sostén afectivo y artístico de su esposa Soraya y de sus hijos Juan Pablo y Lucía, Miguel entra y sale del traje del oficial que lo hizo famoso, para abrir la puerta a su intimidad sin perder la magia del personaje.
—¿Cómo surge la idea de construir un show a partir de Volver al Futuro?
—Por dos motivos. Uno, porque me gusta mucho la película y toda la temática de viajar en el tiempo. Y otro, porque siempre hablo del pasado y quería hablar de otras cosas. Un poco del presente, porque me toca ser padre y marido. Y del futuro, que ya es más un juego poético y una ficción. Hay tres Gordillos en el escenario. El primero sale con la indumentaria de la primera temporada, la camisa celeste y el pantalón oscuro, y cuenta que en el pasado no existían el pistacho ni las cafeterías para pedir frappuccino mocha caramel, y empieza ese juego de las comparaciones.
—¿Cómo está armado el show sobre el escenario?
—Todo el escenario es una línea del tiempo, con una cabina que representa el pasado y otra el futuro. Y está el del presente también, un Gordillo más tirando a jefe de policía, con una corbata de raso, muy elegante. Ahí hablo de mi señora y de mis hijos. Ella es muy bonita, aparece en la pantalla gigante y tiro la famosa ley del embudo. Cuento que los humoristas tenemos mujeres lindas, y los que somos feos tenemos que hacerlas reír hasta que se olviden que somos feos. También juego con que mis hijos son los dos abanderados: salieron a la madre. Mi señora es arquitecta, medalla de oro, posgrado en Barcelona, y yo el único certificado que tengo es de nacido vivo, para que te des una idea (risas).
—¿Y el Gordillo del futuro?
—Ese aparece y empieza a dar noticias, siempre en tono de broma. Anuncia una nueva pandemia por exceso de pistachos, por ejemplo. Es todo muy desopilante, y la verdad que yo me divierto, no sé los demás.

—Aparentemente el público también, porque la sala siempre está llena, se agregan funciones. Y pienso en aquel actor más del off, que llegó a Carlos Paz para actuar en los márgenes. ¿Cuándo notaste que pasaba algo con el personaje de Gordillo?
—Fue muy paulatino. Primero me di cuenta en las fiestas familiares, cuando se reían de lo que hacía. Después, en la escuela, mis compañeros también se reían de mis payasadas. Y más tarde me di cuenta de que me gustaba mucho hacerlo. Yo soy analista de sistemas, pero cuando salí de la secundaria había hecho cursos de teatro medio escondido porque a mi viejo no le gustaba; decía que era cosa de vago. En un momento empecé a vender computadoras, y una clienta, después de una instalación, me pidió que contara unos chistes en su cumpleaños con la excusa de ser el sobrino de la dueña de casa. Después de esa fiesta, otras personas empezaron a invitarme a sus reuniones. Al principio repetía chistes clásicos, pero al final hacía un monólogo sobre cómo hablan los policías en Tucumán, y ahí la gente se enganchaba mucho. Entonces se me ocurrió ponerme el traje, la camisa celeste —que era mi uniforme de laburo— y una gorra que decía “Polesía”, con “s”. Así empezó todo. Me llamaban para fiestas, después para pubs, luego para teatros cada vez más grandes en Tucumán. Cuando se me agotaron las ideas, subí el material a YouTube y ahí explotó: me empezaron a llamar de Córdoba y empecé las temporadas acá.
—¿Te siguen confundiendo como un falso origen cordobés por tu tonada y tu identificación con la provincia?
—Absolutamente. Cuando estoy en Córdoba, saben que soy tucumano, pero cuando voy a Buenos Aires, algunas personas todavía piensan que soy de Córdoba, sobre todo quienes no identifican la diferencia entre las tonadas. Los entiendo, y siempre les digo: “Es un honor que me digan cordobés, pero soy tucumano y a mucha honra”.

—¿En qué momento decidiste involucrar a tu familia en el espectáculo?
—Lo hago desde siempre y lo fui adaptando a medida que mis hijos crecían. Cuando eran bebés, contaba anécdotas sobre lo difícil que era criar chicos chiquitos; ahora que son adolescentes, cuento cosas propias de esta edad y de cómo cambió la relación con los padres. Antes éramos los cuatro más unidos; ahora cada uno va encontrando su lugar. Mi mujer y yo ya nos conocemos: ella es toda fina, yo todo lo contrario. Sabemos cómo es cada uno y ahora estamos en nuestro mejor momento.
—¿Cómo ves la temporada teatral en Carlos Paz?
—Yo la veo bastante bien. Al principio de enero estaba un poco parada la cosa, porque todavía no llegaba la gente, pero ahora Carlos Paz está repleto. Lo que noto es que la gente ya no va a ver todas las obras; ahora elige una o dos por la situación económica, pero igual la peatonal está llena y casi todos los teatros tienen buenas convocatorias.
—Jugando con el título de tu obra y poniéndonos un poco serios, en la medida de lo posible: ¿cómo te imaginás en el futuro, de acá a diez años? ¿Siempre haciendo humor o te gustaría dedicarte a otra cosa?
—De aquí a diez años me gustaría en algún momento encontrar la manera y el presupuesto para hacer películas de humor en el estilo de Will Ferrell, Owen Wilson, Ben Stiller, pero con tonada provinciana, antihéroes como Gordillo. Estoy hablando con productores y directores para cuando baje un poco la efervescencia de la gira y poder encararla. Mientras tanto, la voy escribiendo.
—¿Y tus hijos? ¿Te gustaría que sigan el camino del padre artista y humorista, o el de la madre arquitecta universitaria?
—Ya se están inclinando por el lado de la madre. A Lucía le gusta mucho la decoración y la arquitectura, y Juan Pablo va más por la matemática y la ingeniería, porque mi suegro, mi cuñado y mi hermano son ingenieros. Yo siempre les digo que hagan lo que los haga felices, no como nuestros padres que decían “vos vas a hacer esto” y quedaba ahí. Obviamente, me encantaría que se dedicaran al humor, pero si no se da, que hagan lo que les guste y sean felices.
CHIMENTOS
La tajante opinión de Agustín Rada sobre los therians: “Son gente que tiene un quilombo”

Desde llamativos conflictos en la vía pública hasta actitudes que se vuelven virales, el fenómeno de los therians invadió Buenos Aires. En ese marco, diversas figuras opinaron del tema, manifestando su apoyo o reprobación a esta práctica. En ese segundo grupo se ubica Agustín Rada, quien utilizó sus redes sociales para expresar su cansancio con esta dinámica.
“Me tienen las pelotas llenas los therian. Recién lo hablábamos con Bianca, que está acá al lado mío. Son gente que tiene un quilombo y que se pone máscaras, pero es como el pistacho. En un momento están todos hablando, todos le ponían pistacho, todos, todos. Ahora todos therian. Ya está, listo, hablemos de otras cosas, qué sé yo. Basta las noticias de therian, hablando de los therian, publicidades con therian, los therian. Nada más, es una reflexión. Ahí terminó el microondas”, afirmó el actor y comediante en un story grabada desde la intimidad de la cocina de su casa.
Continuando con el video, el influencer mostró a su perro y le preguntó: “¿Vos sos un therian?”. Segundos después, su hija Bianca explicó: “Manorio es el therian OG (original), el primero, porque es un humano, pero nos está engañando que es un perro, pero no lo es. Manorio es humano”. Tras escuchar esta llamativa teoría, Rada solo atinó a volver a preguntarle a su perro si era un therian o no.
Otra de las figuras que sorprendió al opinar sobre este tema fue María Becerra. La joven fue más allá y hasta reveló qué animal elegiría si pudiera identificarse como therian. Durante un evento en Miami, la cantante manifestó que optaría por un delfín, destacando rasgos curiosos y su visión particular sobre la especie.
“Si yo fuera un therian me gustaría ser un delfín. Un therian acuático. Pero sabés por qué me encantan, porque los delfines son malditos. Dicen que son así. Son mala gente, se hacen bullying, pelean. Me gusta”, señaló Becerra de forma espontánea al ser consultada durante su paso por la alfombra roja del evento.
También explicó detalles sorprendentes sobre estos animales: “Nunca duermen, tienen un cerebro que durante la noche se les duerme la mitad. No sé si cierran un ojito, y después se les duerme la otra mitad. No duermen nunca realmente”.
La artista mostró entusiasmo ante el impacto de la tendencia en Argentina y Latinoamérica. Respondió con humor cuando le preguntaron por la expansión del fenómeno: “Me parece espectacular. Somos el mejor país del mundo, viejo”.
En otra entrevista, Becerra bromeó sobre la excentricidad regional después de que le mencionaran comportamientos de algunos seguidores, como imitar animales o morder: “Imaginate vivir en Alemania, en Italia y perderte estas cosas, loco. Estas cosas pasan en Latinoamérica nomás, es un espectáculo”.
Sin embargo, también abordó el fenómeno desde una perspectiva reflexiva. Comparó a la comunidad therian con antiguas tribus urbanas: “Primero, nada. Se me hace algo muy gracioso. A la vez siento que como que son gente que no está lastimando a nadie, ¿viste? Como que están ahí en su parada. Como típica comunidad, no sé, cuando estaban los emos, los floggers. Como que se juntaban y en los parques y hacían lo suyo y qué sé yo”.
María Becerra mostró inquietud por el significado social de la autopercepción, advirtiendo sobre posibles banalizaciones de la identidad: “Lo único que me da un poco de miedo de esta situación es que se lave mucho el concepto de que alguien se identifica con algo. Porque vivimos en una comunidad y en un mundo, gracias a Dios, donde es válido que haya gente que se identifica como varón, como mujer, etcétera, y que de repente el concepto de ‘me identifico como una moto’, como que es una joda de repente, ¿viste? Eso es lo único que me preocupa, ¿viste? Que se lave mucho todo eso”.
El fenómeno therian implica a personas que se autoidentifican con animales y plantea preguntas sobre autopercepción, identidad y salud mental. La psicóloga Florencia Rodríguez reflexionó sobre los desafíos de comprender este fenómeno: “Es difícil, porque los therians tienen una manera de ser y de percibir el mundo: es como sacarte tus lentes para ponerte los de ellos y tratar de entender cómo miran y cómo sienten la realidad”.
Rodríguez diferenció la autopercepción animal de otros procesos culturales, señalando los retos que trae en la construcción de la identidad: “La diferencia con los therians es que precisamente tienen dificultades en la construcción de la identidad y buscan referentes que no son humanos, y eso es lo que más ruido genera”.
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Una influencer argentina reveló el lado B de OnlyFans: «Me asombra que ninguna modelo que está ahí cuenta que…»

De un tiempo a esta parte, muchas personas empezaron a probar con este sitio a fin de generar un ingreso económico comercializando todo tipo de material, en muchos casos, catalogado como contenido para adultos. En medio del furor de OnlyFans, una influencer argentina aportó datos exclusivos del detrás de este fenómeno.
Dai Hernández es una joven argentina de 34 años que llamó la atención hace una década cuando logró entrevistar en 2016 a Michelle Obama, quien en aquel entonces era la Primera Dama de Estados Unidos. Dai se destacaba por ser una de las primeras youtubers y por su trabajo en las redes.
“En ese momento vivía de lo que me pagaban las marcas, porque lo que monetizaba desde la plataforma en la que subía mis videos era muy poco”, destacó sobre ese ingreso económico que luego comenzó a decaer ya que fueron apareciendo otros haciendo ese tipo de trabajo.
“Tenía una estructura grande que mantener de guionistas y editores. En aquella época, todavía no estaba la Inteligencia Artificial que te puede resolver muchos problemas”, aclaró Hernandez, quien hace 10 años y en medio del descenso profesional en ese rubro sufrió un robo que la llevó a estar con pánico.
DAI HERNANDEZ TOCO FONDO Y DIO VUELTA LA PAGINA AZUL
Fue así que antes de la llegada de la pandemia decidió ir a probar suerte a México acompañada de su novio pero cuando aparecieron el Coronavirus y el encierro también llegó la falta de dinero y fue entonces que vio una luz de esperanza en OnlyFans.
Y si bien al comienzo solo subio material sexy pero con ropa fue en los últimos tiempos que, ya de vuelta al país, Dai fue por más y se animó, incluso, a hacer transmisiones en vivo en dicha plataforma. Y sobre esa experiencia de estar con varios hombres en pantalla encontró lo que sería tocar fondo en ese rubro.
“Ellos hasta me desafiaban a tomar tragos por dinero. Una vez estaba borracha y semidesnuda. Me caí y me lastimé la pierna. Me acurruqué en el sillón y me puse a llorar. Tuve una crisis de nervios. Ninguna chica lo cuenta, pero muchas me escribieron para decirme que les pasó algo similar. Que tuvieron sensaciones parecidas. Me asombra que todas las modelos de OnlyFans hablan muy bien de su trabajo, del dinero que ganan, pero no cuentan lo que pueden llegar a sufrir”, agregó Dai quien actualmente suma 1 millón de seguidores en instagram.

Dai Hernández
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El rotundo cambio de Ginette Reynal que rompió con el perfeccionismo de las redes: “La persona real detrás del perfil”

Actriz, modelo, conductora, a lo largo de su vida, Ginette Reynal ocupó todo tipo de roles, sin embargo, en el último tiempo decidió abrir una nueva faceta en su vida de la mano de sus redes sociales. Con la idea de consolidar un vínculo diferente con su propio público, la artista utilizó ese espacio digital para dejarle una propuesta a sus seguidores. “Invito a reflexionar, a preguntarse y a preguntar qué sienten, qué piensan quienes me escuchan y leen”, afirma en una charla con Teleshow.
Este enfoque marcó un giro respecto a su comunicación previa. “Fui encontrando un camino de comunicación que tal vez antes no había logrado”, remarcó Reynal, resaltando un proceso de transformación personal y profesional.
La exposición pública trajo consigo distintas críticas. Respecto a los comentarios negativos, Ginette Reynal afirmó de forma contundente: “No respondo agravios innecesarios”, estableciendo así una postura clara frente al debate en plataformas digitales.
Ginette Reynal decidió romper el molde de la celebridad perfecta y mostrar lo que hay detrás del brillo.“No me divierte ni me interesa la típica forma del Instagram de estar todo el día arreglada y mostrarte las uñas y el pelo”. La frase aparece sola, cortando la estética pulida que domina la red social. Junto a Laura Piccolotto, su community manager, hace dos años que explora cómo lograr una voz propia. Las cifras de seguidores subían. El perfil crecía. Pero Reynal sintió que ese camino la alejaba de lo que realmente quería compartir.
Una propuesta de una marca de productos cosméticos la enfrentó a una decisión: seguir el guion clásico o buscar otro sentido. Eligió lo segundo. No recomendó un producto. En su lugar, grabó un reel y usó la palabra “verdad” como eje. Había algo distinto en ese video. El resultado fue inmediato: un notable éxito de interacción.

A partir de entonces, la actriz comenzó a publicar reflexiones y preguntas propias. Dejó atrás la postura de figura pública para mostrar a la persona real. “Empecé a hablar de cosas que pienso, que me pregunto, desde mi lugar, Gina, Juana, yo”, explica a Teleshow. Sus seguidores celebraron la naturalidad y la falta de filtros. Los posteos matutinos, sin maquillaje, sin ocultar el cansancio, se volvieron parte de la rutina. “La persona real detrás del perfil”, indica la actriz.

—¿Cómo manejás las críticas y los comentarios negativos en redes sociales?
—Al principio me enojaba, me daba bronca. Nunca contesto, prefiero no hacerlo. Me parece mucho más poderoso el silencio.
—¿Creés que el escrutinio sobre las figuras públicas es cada vez más fuerte?
—Lo que me parece a mí es que no es solamente en Argentina, es en el mundo entero. Mirás un poco lo que pasa con los personajes en el resto del mundo y pasa lo mismo. Es como que en un momento dado te suben y, a donde cometés el más mínimo error, te cortan la cabeza. Olvidándose de todas las cosas buenas, que todas las personas tenemos cosas buenas y cosas no tan buenas.
—Por poner un ejemplo, ¿qué opinás sobre el caso de Marcelo Tinelli y su relación con el medio y las redes sociales?
—Él inventó o revitalizó una profesión que estaba limitada solamente a los cuerpos de baile de los teatros importantes. Los bailarines, las vedettes, esta especie de nueva modelo que también es bailarina y también es vedette. Que profesionalicen, que tomen clases, institutos. La gente se olvida de todo eso.

—¿Por qué creés que se juzga tan duramente la vida personal de algunos personajes?
—Levantar el dedo es lo único que existe en la televisión en este momento, los programas de opinólogos y de la gente que levanta el dedo juzgador. Eso, para mí, es la proyección de la envidia. Toda la gente que durante tanto tiempo, cuando él estaba arriba, con los cuarenta puntos de rating, en un punto les parecía bárbaro, pero en otro lugar de adentro les pegaba con la envidia y los celos. Bueno, ahora que está, de alguna manera alejado, salen a pegarle y a sacarse no sé qué bronca.

—¿Cómo surgió tu regreso al teatro y con qué proyectos te reencontraste con el escenario?
—Hice una obra de teatro chiquita, una obra de formato mediano, la historia comenzó con un teléfono ligado, que salió de un almuerzo con dos amigas mías, una íntima amiga mía del colegio, María Laura Viciancia, y Victoria Aragón, que es la que escribió y dirige. María Laura tenía muchas ganas de probar con el teatro comercial. Nosotras fuimos juntas al colegio y somos amigas. Y salió este proyecto y empezamos a ensayar. Decidimos bancarnos nosotras, hacer una mini cooperativa. Ahora estamos con un productor y vamos al Multiescena a partir del mes de abril.
—¿Qué nuevos desafíos trae “Doradas” y cómo se armó este elenco?
—Empecé a ensayar con José María Muscari para hacer “Doradas” en el Teatro Nacional Cervantes, con Judith Cavani, Cristina Alberó, Marta Albertini y Carolina Papaleo.
—¿Cómo es la experiencia de trabajar sobre una obra escrita por inteligencia artificial?
—Es la primer obra escrita por inteligencia artificial. Nos hizo entrevistas a las cinco y, en base a eso, la inteligencia artificial escribió esta obra, que estoy estudiando ahora. Habla sobre el dorado, el Salón Dorado del Cervantes, tiene que ver con eso, con cinco actrices. José María Muscari, nunca trabajó en el Cervantes, entonces lo llamaron a él y llamó a cinco actrices que nunca trabajaron en ese teatro.

—¿Cómo viviste tu participación en la miniserie “El tiempo de las moscas” y qué sentiste al reencontrarte con la actuación en televisión?
—La verdad que me sentí muy cómoda. Fue una cosa que fluyó de entrada, desde el casting, con la directora nos reímos y nos divertimos en el casting. Ahí recibí el libro y cuando fui a grabar me sentí totalmente cuidada y respetada, y además trabajar con la gente que trabajé, sentí que estaba jugando en primera.
—¿Qué significa para vos compartir escena con figuras de trayectoria?
—No es que las otras cosas que hice o con los otros actores no fueran importantes, porque trabajé siempre con primeras figuras y con gente… Como dice Cristina Alberó, no existen los pequeños papeles. Todo lo que uno hace, si lo hace con dignidad y con amor, está buenísimo. Pero trabajar con Carla (Peterson), con Diego Gentile, con María Rosa Fugazot, fue un privilegio, es un lujo.
—En la miniserie, tu personaje tiene un rol muy marcado como madre y suegra. ¿Cómo fue construir ese vínculo en pantalla?
—El desafío era forzar, porque si leés el libro, ella está a punto de explotar, entonces es esta madre que la empuja al precipicio. Que se note cómo eran las mujeres y las madres y las suegras, tal vez en esa época. La madre está todo el tiempo tratando de humillarla, de hacerla quedar como una pelo…a. Hay una escena, cuando al personaje de Carla Peterson, se le cae la fuente, le digo: “Ay, esas manitos de manteca, Cosas que te decían antes”.

—¿Cómo transitás esta etapa de tu vida y qué lugar ocupa la aceptación personal?
—La verdad que estoy viviendo una etapa linda, estoy entrando en mi madurez con paz, con tranquilidad, y pudiendo sostener los momentos en los cuales, porque a ver, soy un ser humano. Me miro en el espejo y digo: ¡ay! que bueno!!
El inicio de los ensayos de “Doradas” en el Teatro Nacional Cervantes definió uno de los movimientos clave para el teatro argentino en 2026. José María Muscari, director y dramaturgo, confirmó el debut de la producción en marzo, con una convocatoria que, por primera vez, lo posicionó junto a un elenco de cinco actrices históricas en ese escenario. El proyecto incorporó la escritura asistida por inteligencia artificial, estableciendo un hito técnico y discursivo en la cartelera nacional.
Muscari contextualizó el momento profesional que representa la obra: “Doradas se da dentro del marco del festejo de que el año próximo cumplo 30 años con la profesión como director. Y en estos treinta años nunca dirigí en el Cervantes. Esta va a ser la primera vez”.

Muscari realizó un repaso sobre las trayectorias de las protagonistas y su vínculo con él: “En el elenco hay actrices con las que ya trabajé, como es el caso de Ginette Reynal, con quien hice ‘La casa de Bernarda Alba’ y después una versión de ‘Sexos’. Carolina Papaleo, que estuvo conmigo en ‘Derechas’. O Cristina Alberó que fue parte de ‘Casa Valentina’. También hay personas con las que nunca trabajé, como es el caso de Judith Gabbani, que la llamé especialmente para esto y Marta Albertini, que esta obra significa su vuelta al trabajo, porque desde antes de la pandemia que no actúa. Así que también tiene un costado atractivo, al ser la primera vez de Marta conmigo”.
Ginette Reynal
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