CHIMENTOS
El verano donde Nicole Neumann se recibió de infiel: dos hombres, una traición y un escándalo que terminó en casamiento

La vida pública de Nicole Neumann es una interminable sucesión de escándalos. El doloroso abandono de su papá, la tapa siendo una lolita a los 12 años, las diferencias tempranas con su mamá, las dudas sobre su autoría del despectivo apodo Muqui para Pampita y la eterna rivalidad con ella, la mala onda con su hermana Gegé, su explosiva separación de Poroto Cubero, la guerra interminable contra Mica Viciconte, la diferencia de edad con su actual marido Manu Urcera, la distancia que tomó de ella una de sus hijas, su ausencia en el 15 de Allegra. Uno atrás de otro la colocaron en el podio -sino en el primer lugar- de las mujeres más polémicas y conflictivas del ambiente. ¿La China Suárez le gana? Quién sabe.
Sin embargo, es probable que el mayor bochorno que protagonizó desde que es famosa -hace ya más de tres décadas- haya caído en el olvido un poco pisoteado por el paso del tiempo y otro poco borrado de la memoria, precisamente, por todos las descargas eléctricas -y electrizantes- en los que se vio involucrada esta mujer que asoció su nombre al apellido de su mamá, Claudia Neumann, antes que al del austríaco que le dio la vida pero no afecto, amor ni muchos menos presencia ni compañía.
Sucede que el apellido paterno puede ser lo único más largo que su prontuario escandaloso. Para escribirlo hacen falta 15 letras: una U, una ene, una te, una e, una erre, una u con diéresis, una be, otra erre, la segunda be, una a, una ce, una hache, otra e y la tercera y última erre. Antes que el kilométrico y laberíntico Unterüberbacher que nadie iba a saber pronunciar y que sería imposible memorizar, preferible Neumann: más simpático, más pegadizo, más sencillo y más coloquial. Por suerte, entonces, toca hablar de las andanzas de Nicole Neumann y no de las de Nicole Unterüberbacher. Punto a favor para ella.
Levanten la mano los que fueron a Cabo Polonio. ¿Pocos, no? Bueno, acá va una pequeña explicación de dónde queda y cómo es: todo el glamour y el lujo seis estrellas que tiene Punta del Este es lo que le falta a esa serie de playitas a las que ricachones, famosos y aspirantes a figuras van para darse dique de hippies y de desinteresados por lo material. En general, a los 15 minutos ya se están preguntando qué hacen allí, para qué corno fueron y cuál es la ruta más veloz para retornar a la vida de todos los días con choferes, mucamas, cocineros, 700 teras de datos móviles y lujos asiáticos. O mejor orientales, porque todo, al fin y al cabo, sucedió aquella vez en la República Oriental del Uruguay.
Nicole no quiso aparentar nada en ese verano de 2004 que empezó, y cómo no, más caliente que nunca. Tenía tan sólo 23 años, nunca se había casado ni había pasado por una sala de partos (ahora ya anda por los 45, va por su tercer matrimonio y está criando a su cuarto hijo) y estaba, lógicamente, en un momento cumbre de su apetito sexual. En un pico de deseos, aunque especialistas de todo el mundo ubican la cumbre de placer en la vida de las mujeres en la extensa franja que va de los 35 a los 44 años. Ella le hacía caso a Cyndi Lauper y como buena veinteañera sólo quería divertirse. Nada más. Y nada menos.
En esas arenas desiertas (aunque parezca una obviedad, porque los desiertos son de arena, lo que se quiere decir es que la playa estaba vacía) Nicole hacía de las suyas y la pasaba fenómeno. Espectacular. Mejor imposible. Estaba con un muchacho que complacía todas sus fantasías y todos sus pedidos. SI quería esto se lo cumplía. Si quería aquello también. Todo eran «sí», «dale», «como quieras», «lo que digas», «a tus órdenes», «hecho», «faltaba más», «y bueno», «cómo no», «ya mismo», «enseguida», y «vamos para adelante». Una cosa de locos y a la vista de todo el mundo. Si bien estaban retirados del mar, las olas las hacían ellos. Eran, al lado del agua, un verdadero fuego.
El hombre que estaba al lado de Nicole Neumann era un muchacho fornido, grandote, de buen lomo, pelo largo y bigote simil mostachole. Tocaba la guitarra, decían que era medio gitano, aventurero y que le ofrecía vivir todo a mil sin miedos ni tapujos. Se llamaba Nacho Herrero y eso, de por sí, configuraba un pequeño problema: su novio, su prometido, el hombre al que le había dicho que le daría el sí y con el que convivía en Los Cardales era Matías Liberman. Sí, era otro.
Aquella tarde en Cabo Polonio, lejos de todo, rodeada de ranchos despojados de luz, gas y mucho menos internet, más en esa época donde casi no había computadoras personales y los celulares eran un toque de distinción de los millonarios y los pudientes, Nicole Neumann se recibió de mujer. De mujer infiel. De mujer dispuesta, arriesgada, audaz y decidida a darlo y dejarlo todo si el corazón, los sentidos o cualquier otro órgano de su cuerpo se lo indicaban. Y aquella vez, aquella tarde en Cabo Polonio, esa imparable correntada de pasión fluyó por todo su ser gritando que debía darle bolilla al tal Herrero.
EL VERANO MAS ESCANDALOSO DE NICOLE NEUMANN
El novio oficial no era un muchacho cualquiera, no vayan a creer. Poco y nada se supo de él después de aquella tarde en Cabo Polonio, pero las crónicas de esa época lo describían como el heredero de una de las fortunas más grandes del país. Formaba parte de la familia de los creadores de la televisión por cable en la Argentina. Parece mentira pero no habían Netflix, plataformas ni canales de streaming. Lo que sí había era pioneros, visionarios que de verdad la vieron antes que nadie y un día inventaron (o copiaron de otro lado) que por un cablecito negro más finito que un dedo meñique podía pasar un bleca que acercaría una vivienda 36 canales, o 52, o 140. Una verdadera revolución para aquellos que solo veían las 4 señales de aire más América. Obviamente, se llenaron de guita.
Liberman no la hacía pero la disfrutaba, y esos dotes de hombre seguro, galán y seductor le permitieron llegar a Nicole, que si a 5 de los 50 sigue siendo una de las mujeres más bellas y deseadas del país imagínense a los veintipico. Era una locura de sensualidad y además de desfiles, propagandas, fotos, tapas de revistas, programas de televisión en horario central y también, por qué no, de horario central dentro de los programas del corazón, locos por saber qué era de esa pareja entre la rubia más prometedora de la farándula y ese muchacho misterioso del que solo se decía una cosa: la tonelada de billetes que contaba día tras día, hora tras hora, minuto a minuto.
Se sabía que ya estaban conviviendo, que ella tenía ganas de «tener muchos hijos con él» (POV: efectivamente los tuvo, pero no con Liberman) y que le había dicho, prometido y jurado que finalmente aceptaría su propuesta matrimonial y se convertiría en su esposa. Pero había un halo de dudas en torno de ellos dos. No se mostraban casi, no iban a eventos, no salían mucho juntos (vivían en Cardales, que queda medio lejos de todo) y él tampoco iba a sus desfiles, si bien siempre se dijo que en ese momento tenía amplio poder de decisión sobre su carrera profesional.

Generaban tanta intriga que había fotógrafos dispuestos a seguirlos a sol y a sombra (nunca mejor dicho) con tal de lograr una fotografía de la pareja. Esa tarde, la intuición de uno de esos reporteros lo llevó a Cabo Polonio. Cargaba su cámara y ese fuego sagrado que le decía que algo groso podía suceder allí. Le hervía la sangre cuando estaba solo, mucho más cuando observo que allá a lo lejos, y detrás de una simple lona que mucho no la protegía, Nicole Neumann estaba semidesnuda sobre la arena. En realidad sobre un muchacho, pero digamos sobre la arena.
LA TARDE EN LA QUE NICOLE NEUMANN FUE DESCUBIERTA IN FRAGANTI CON UN HOMBRE QUE NO ERA SU PROMETIDO
Gatilló una, otra y otra vez como quien sabe que está logrando una exclusiva de aquellas. Lo que estaba viendo también lo ponía jadeante. La excitación fue en ascenso de manera permanente y el climax llegó cuando a la distancia creyó ver que el tipo que estaba con «Nicki» no era Liberman sino otro que por entonces no tenía ni nombre ni apellido y que luego se sabría se llamaba Nacho Herrero. En un puñado de horas las imágenes estaban en el viejo edificio de Editorial Atlántida, en la esquina porteña de Azopardo y México.

En esa punta este de San Telmo, muy cerca de Puerto Madero, del edificio de la Aduana, de la Casa Rosada y de la Avenida Paseo Colón, cuatro personas reunidas en una oficina con ventanales de vitraux coloridas y refrescadas por un aire frío calor que tiraba vida puesto a 24 grados, en una tórrida tarde de verano se decidió la suerte del noviazgo de Nicole y Liberman. Tras una serie de cabildeos, Luis Ventura pegó un grito y dijo «yo la publico, esta es mi tapa». Punto final para la discusión, para ese romance y para el futuro que incluía promesas de familia Ingalls. Aquel número de Paparazzi, comentado hasta el hartazgo por propios y extraños, se vendió como pan caliente. Luisito siempre la tuvo clara.
Un año y dos meses después Nicole transformó a Nacho Herrero en su primer marido y en un hombre sumamente popular. Nadie supo explicar su apuro por pasar por el altar ni tampoco por qué se había enamorado tan brutalmente de aquel aventurero que, se dijo desde un primer momento, tenía más cariño por la guitarra y las horas libres que por el laburo, el esfuerzo y el sacrificio. La propia modelo lo confesó, o lo dio a entender alguna vez. Las imágenes apasionadas no volvieron a repetirse y los rumores empezaron a sonar más temprano que tarde. Buscado por la prensa, él dijo algo de su «pajarito» y ese fue el principio del final. El resto se dio cuando ella, en una producción para la revista Hombre, cruzó su camino con el de Poroto Cubero. El estaba de novio, y Nicole, ya recibida de mujer infiel, después de esas fotos se recibió de Tatiana, pero ese será motivo de otra entrega de Expedientes Paparazzi.





Búsqueda de material e investigación de archivo: Gustavo Ramírez
Jefa de archivo: María Lujan Novella; contacto para consultas: 113903-8464
Archivo Atlántida mail: [email protected]
Nicole Neumann, Poroto Cubero, Matías Liberman, Nacho Herrero
CHIMENTOS
La desgarradora pregunta de la hija de Evangelina Anderson tras el violento ataque que sufrió: «Mamá, ¿qué culpa tengo yo de ser la…?»

Evangelina Anderson rompió el silencio sobre uno de los momentos más dolorosos que atravesó su familia y dejó a todos en shock. Invitada al programa LAM, la modelo decidió contar por primera vez el violento episodio que sufrió una de sus hijas en el colegio, en medio de la fuerte exposición mediática por el trabajo de Martín Demichelis.
Todo ocurrió durante su etapa como entrenador de River, en un contexto atravesado por la rivalidad futbolera y la presión mediática. Según relató Evangelina, su hija fue víctima de un brutal hecho de bullying dentro de la escuela. “En el primer Superclásico, ganó River y a mi hija la agarraron entre cuatro nenes, la rodearon, la tiraron al piso y le empezaron a pegar diciendo ‘Aguante Boca’”, contó conmovida.
El relato generó un silencio absoluto en el estudio. Pero lo más fuerte llegó después, cuando recordó cómo fue el momento en que fue a buscarla. “No me avisó nadie lo que había pasado. Mi hija entró llorando; la tuve que llevar al hospital. Fue todo muy traumático”, detalló.
Sin embargo, el dolor más profundo no estuvo solo en la agresión física, sino en lo que vino después. Evangelina reveló la frase que le dijo su hija, intentando entender por qué había sido atacada de esa manera. “Ella me decía: ‘Mamá, ¿qué culpa tengo yo de ser la hija de Demichelis? No tengo la culpa del trabajo de papá’”, compartió, visiblemente afectada.
Esa pregunta, tan inocente como desgarradora, marcó un antes y un después en la familia. “A mí eso me destruyó. Como familia nos mató”, confesó la modelo, dejando en claro el impacto emocional que tuvo el episodio.
Durante mucho tiempo, decidieron mantener el tema en privado, sin exponerlo públicamente. Sin embargo, hoy, con la distancia que da el tiempo, Evangelina eligió contarlo para visibilizar una problemática que atraviesa a muchos chicos: el bullying.
El testimonio no solo generó empatía, sino también reflexión. Porque detrás de la figura pública y del mundo del espectáculo, hay una madre que sufrió al ver a su hija enfrentarse a una situación injusta y dolorosa, simplemente por llevar un apellido conocido.
Evangelina Anderson
CHIMENTOS
El video del accidente de Barby Franco y el descargo de Fernando Burlando contra quién lo provocó: “Asesino en estado de larva”

El fuerte descargo de Fernando Burlando tras el accidente que sufrieron Barby Franco y su hija Sara en la ruta 3 la tarde del 3 de abril puso en debate la inseguridad vial. La justicia ya identificó como presunto responsable al hombre de 82 años que circulaba en contramano con una camioneta Mitsubishi L200, desencadenando un choque múltiple.
Fernando Burlando, esposo de Barby Franco, publicó videos del incidente tomados por el Tesla Cyberbeast de su esposa y criticó públicamente la falta de sanciones duras para quienes provocan accidentes viales. El conductor de la camioneta fue identificado en los partes policiales y quedó bajo investigación judicial.
Según el parte del comando de patrullas, el accidente ocurrió cuando Barby Franco, al volante de un Tesla modelo Cyberbeast, viajaba junto a su hija Sara Burlando, de tres años, y Miriam Alderete, de cincuenta y tres. En el kilómetro 69 de la ruta 3, en Cañuelas, una camioneta Mitsubishi L200 cruzó en contramano y abandonó la escena. Franco frenó de emergencia y fue impactada desde atrás por otros dos vehículos.
El descargo de Fernando Burlando tras el accidente
Burlando difundió en redes sociales imágenes del accidente y expresó una condena contundente contra el hombre que ocasionó el choque. “Asesino en estado larvario. La inseguridad tiene muchas formas, tiene diferentes caras y diversas maneras de golpear con fuerza de tragedia”, escribió.
En su publicación, calificó al conductor como “un asesino en estado de larva” y reclamó reformas urgentes en el Código Penal para endurecer las penas. Burlando advirtió sobre la falta de controles y la insuficiencia de sentencias estrictas: “Un arma con forma de volante qué puede destrozar familias”.
La reacción del abogado amplificó el debate sobre la seguridad vial y el rigor judicial ante estas situaciones. En su descargo también expresó: “Hijo de puta!”, manifestando la preocupación e indignación derivadas del hecho.

Identificación y accionar del presunto responsable
El parte judicial informó que, luego del incidente, las autoridades identificaron al conductor responsable, que huyó del lugar. La camioneta involucrada fue una Mitsubishi L200 roja conducida por R.P., de 82 años.
Según la información de la UFI 2 de la Departamental de La Plata, tras abandonar el vehículo en un campo del Barrio San Esteban, partido de Cañuelas de su propiedad, el conductor se trasladó a Santa Teresita en un Ford Focus blanco, información que dió su hija, una psicóloga de cuarenta años.
El Ford Focus fue localizado en la Autovía 2, kilómetro 144, en Lezama, y se encontró al sospechoso dentro del automóvil junto a familiares. La Unidad Fiscal de Instrucción 2 del Departamento Judicial de La Plata ordenó su identificación formal y el traslado de la camioneta a la comisaría de Cañuelas para los recaudos legales.

Cómo fue el accidente y consecuencias para los involucrados
El parte del comando de patrullas señala que el Tesla, conducido por Franco, circulaba hacia San Miguel del Monte. De forma repentina, una camioneta se cruzó por el frente y escapó.
La conductora realizó una frenada de emergencia. Dos autos la chocaron desde atrás: primero, un Ford Maverick, manejado por un hombre de 47 años; luego, un Toyota Corolla, guiado por un hombre de 75 años.
Solo el conductor del Corolla sufrió una lesión leve en la mano derecha; fue atendido en el lugar por una ambulancia. No hubo más heridos graves.
Barby Franco y su hija Sara no padecieron lesiones relevantes y recibieron asistencia en el sitio, según los partes oficiales. Miriam Alderete, la tercera ocupante del Tesla, tampoco presentó heridas de consideración. Por la noche, la influencer contó en sus redes que se encontraba bien y que a lo largo del día de hoy contaría qué sucedió.

El episodio reavivó el debate sobre la inseguridad vial y llevó a Fernando Burlando a exigir sanciones más estrictas para conductores imprudentes. El responsable de 82 años fue identificado luego de abandonar la camioneta y fue hallado.
Este accidente evidenció los peligros que pueden desatarse por conductas irresponsables al volante y la urgencia de respuestas judiciales proporcionales ante hechos que pueden dejar secuelas irreparables.
Barby Franco,Tesla,choque,accidente,camioneta,Ford,incidente vial,velocidad,carretera,Argentina
CHIMENTOS
Qué ver en Netflix, la miniserie de 8 episodios para quedarse en casa y mirar este fin de semana: «Mi querida niña»

Netflix tiene producciones que sorprenden sin previo aviso, y “Mi querida niña” es una de ellas. Esta miniserie alemana de 8 episodios (aunque su formato original es más breve) se convirtió en un fenómeno gracias a su historia inquietante y llena de giros.
La trama comienza con la aparición de una mujer que logra escapar de un cautiverio extremo. Su caso reabre una investigación cerrada hace más de una década, lo que da inicio a un rompecabezas lleno de secretos.
A partir de ahí, todo se vuelve cada vez más perturbador. La presencia de una niña y sus declaraciones desconcertantes complican aún más la investigación, dejando en claro que nada es lo que parece.
Uno de los puntos más fuertes de esta miniserie de Netflix es su narrativa. Cada capítulo aporta nueva información, pero también suma dudas, logrando mantener la tensión en todo momento.
LA MINISERIE DE NETFLIX QUE ESTÁ ENTRE LAS MÁS VISTAS
Además, el thriller psicológico juega con la percepción del espectador. La historia se mueve entre el pasado y el presente, revelando de a poco qué ocurrió realmente durante esos años de desaparición.
El elenco, encabezado por Kim Riedle, logra transmitir una carga emocional intensa que potencia el drama. Las actuaciones son clave para sostener una trama que no da respiro.
Con episodios de menos de una hora, es ideal para maratonear en pocos días. Su ritmo ágil y su atmósfera oscura la convierten en una opción perfecta para los fanáticos del suspenso.
En definitiva, “Mi querida niña” es una de esas miniseries de Netflix que te atrapan desde el inicio y no te sueltan hasta el final, con un desenlace impactante que invita a replantear toda la historia.
Netflix
POLITICA2 días agoMilei se pone al frente de la defensa de Adorni y lo suma a un acto por Malvinas en una nueva muestra de respaldo
CHIMENTOS2 días agoOriana Sabatini sorprendió al elegir a una famosa como madrina de Gia, su hija con Paulo Dybala
ECONOMIA3 días agoBanco lanza un plazo fijo inédito: sigue a la inflación y permite retirar intereses todos los meses















