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CHIMENTOS

Evangelina Anderson explicó por qué el supuesto romance con Ian Lucas quedó solo en un juego de televisión

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La modelo habló acerca de su vínculo con el joven youtuber (Video: LAM, América TV)

Evangelina Anderson decidió hablar sin vueltas y, con su estilo entre filoso y divertido, le puso punto final a uno de los rumores que más se instalaron en las últimas semanas alrededor de su regreso a la televisión. En una charla con Ángel de Brito en LAM (América TV), la modelo se refirió a su presente sentimental, recordó cómo nació el “shippeo” con Ian Lucas en MasterChef Celebrity (Telefe) y fue contundente al explicar por qué, más allá del juego mediático, no hubo nada real: “Desde que me separé estoy sola. Quedé como que no quería saber nada de los hombres”.

La conversación arrancó con un clima distendido, aplausos en el piso y una primera confesión que sorprendió a todos: Evangelina contó que se operó de las cuerdas vocales. “Ahora me tienen que escuchar”, lanzó con humor, mientras en el estudio celebraban que se la oía mejor. Con ese tono relajado, de Brito la llevó directo a repasar su vuelta al ruedo y, sobre todo, su paso por MasterChef, un reality que, según admitió, le costó aceptar al principio. Sin embargo, con el programa ya transitado, miró para atrás y se mostró conforme. La modelo afirmó que la pasó “súper”, que aprendió un montón y que se armó un grupo de amigos que “va a perdurar”.

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En ese repaso, Evangelina también habló de lo que significó estar alejada de los medios durante un tiempo. “Fui muy feliz. Me gustaba el anonimato, andar por la calle tranquila, que no me conozca ni el loro, y hacer lo que quería y salir despeinada”, soltó, entre risas, y hasta contó que la “retaban” por decirlo. Pero también reconoció algo que les pasa a muchos cuando vuelven: “Ahora que volví, le tomé el gustito”.

Evangelina Anderson reveló que el shippeo con Ian Lucas en MasterChef Celebrity fue solo un juego mediático y no tuvo base real

Fue en ese ida y vuelta, con chicanas y comentarios al pasar, cuando Ángel de Brito abrió la puerta a su situación amorosa. “¿Y tu novio?”, le tiró, y Evangelina respondió con una sutil frase: “Presentame a alguien, Ángel. Estoy más sola que el agua”. A partir de ahí, inevitablemente apareció el nombre de Ian Lucas, el compañero de MasterChef con el que durante semanas la vincularon, alimentados por el humor del programa, las redes y el entusiasmo del público. “¿Y con Ian qué pasó?”, insistió el conductor. Ella, tajante: “No, nada, nada. No pasó nada”.

La explicación, sin embargo, fue más amplia y dejó en claro cómo se construyen ciertas historias en televisión. Evangelina contó que el vínculo surgió en clave de broma desde el inicio del reality: “Cuando empezamos hicieron un shippeo, que me tuve que interiorizar en la palabra, pues, vieja”, dijo, divertida. Y agregó el detalle que lo resume todo: “Me enganché, porque era gracioso, entonces nos enganchamos con el shippeo”. En otras palabras, lo vivió como un juego simpático, una dinámica de programa que funciona para el show, pero sin correlato en la vida real.

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En el estudio, igual, siguieron empujando. “¿Era juego? ¿O pasó un poco?”, le preguntaron. Evangelina se mantuvo firme: “No pasó nada. Fue parte de MasterChef”. Y cuando le marcaron que a él se lo había visto algo molesto en algunas notas, insinuando que tal vez Ian estaba más enganchado, ella eligió hablar desde su perspectiva y, de nuevo, recortó el rumor: “Yo te puedo hablar por mí. Para mí no fue así, tampoco de su lado”.

La modelo habló sobre la
La modelo habló sobre la prioridad de sus hijos Bastián, Lola y Emma, y las distintas etapas que atraviesan en su crecimiento

Ahí apareció la frase que terminó de ordenar el porqué: “No estamos en simetría de etapas. Somos diferentes… muy distinta. De recorrido”, explicó. Y cuando alguien quiso llevarlo al terreno de la edad, ella lo definió con una honestidad que desactiva cualquier fantasía: “Es un bombón, pero es muy chiquito”. No hubo desprecio, al contrario: lo elogió, dijo que es “divino”, que es “buenísimo”, pero fue clara en que hoy su vida va por otro lado.

De hecho, en la misma entrevista dejó ver cuál es su prioridad cotidiana. Evangelina habló de sus hijos, de las distintas edades y los distintos “quilombos” que implica cada etapa. Contó que Bastián está por cumplir 17, que termina la secundaria este año y que está de novio. “Pensé que me iba a caer peor”, bromeó sobre la novia, pero enseguida remarcó que es “muy buena chica, de la familia”. También mencionó a Lola, de 13, y a Emma, que cumple 9.

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CHIMENTOS

Román, el Original: “Me ofrecieron plata por sexo varias veces”

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Nunca Me Faltes – Román Sivori

Román Sivori, más conocido como El Original, encontró su camino cuando mezcló cumbia villera con reguetón. Este estilo tan particular marcó la década del 2000 y lo llevó a ofrecer hasta catorce shows por noche con temas memorables como Tu maestro.

Sobre sus motivaciones durante aquella primera etapa, Román explicó que el interés económico y la atracción juvenil influyeron en su decisión de seguir la música: “Yo tenía 19 años: quería ganar un poco de plata para comprarme mi pilchita, ¿no? Y ganar mujeres. A esa edad uno piensa en otras cosas”. Hoy, la historia es otra, con su familia como eje central de su vida, como dice en esta nueva entrega de Nunca me Faltes.

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«De a poco uno va aprendiendo. Pero sí, me he mareado con la fama, el que dice que no se mareó te está mintiendo», confiesa (Foto: Adrián Escándar)

Acá, los momentos más destacados de la charla:

—Bienvenido, Román, ¿en qué momento de tu carrera, de tu vida, te encontramos?

—Hoy es un momento tranquilo, más familiar, dedicado a mis hijas. Disfrutando más que nada de todo lo que logramos en tantos años.

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—Con más de veinte años de carrera, imagino que tenés más chances de elegir qué hacer, qué no hacer, sean shows o lo que fuera…

—Sí, cambia mucho porque cuando yo empecé era como un empleado de la banda y hoy por hoy soy dueño de todo. Hoy las decisiones las puedo tomar yo solo.

—Pero con El Original -me acuerdo- ya la habían pegado… año 2005, 2006: estamos hablando de veinte años…

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—Sí, fue una época muy linda esa…

—¿Y vos tenías… veintipico?

—Ya había cumplido veinte.

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—¿Y cómo es pegarla con veinte años? Me imagino que debe ser fuerte toda esa fama y exposición de golpe, con cuarenta shows por semana…

—Y… no es fácil, no es fácil. Si bien uno es chico y tiene toda esa energía, las ganas, también hay otras cosas que no las sabés manejar… Pero bueno, de a poco uno va aprendiendo. Pero sí, me pasó, me pasó, me he mareado: el que dice que no se mareó te está mintiendo, a todos nos pasa. No hay un manual que te diga cómo tenés que manejarte, y mucho menos teniendo diecinueve o veinte años. No sabía manejar esos momentos de fama; salía con mi novia y no podía porque se me venían encima… También la gente cambió mucho, hoy es mucho más tranquila. A mí lo que me pasaba era que me daba vergüenza también, ¿entendés? Hoy la cumbia está mucho más posicionada, pero en esa época no era tan así. Estabas en un shopping, pasaba gente y te miraba como diciendo ”¿Y este quién es?“.

—¿Sos tímido?

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—Soy muy reservado; muy de vez en cuando voy a un lugar donde no conozco, como que estoy tranquilo, soy observador, tengo que ver y por ahí cruzo dos palabras con vos si me caíste bien…

—Y en ese momento de euforia, ¿te acordás alguna locura que hayan hecho tus fans?

—Había una chica que llamaba, había conseguido el teléfono de mi casa…

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—¿El fijo?

—El fijo; yo vivía con mis abuelos y mi vieja, y llamaba una chica diciendo que estaba embarazada de mí, ¿viste? Y mi mamá… yo soy hijo de madre soltera y yo con mi mamá tengo muy buena relación desde siempre, en el sentido de que hablábamos de todo: no me daba pudor ni a ella tampoco. Siempre fuimos muy compinches en eso. Y mi vieja sabía cómo era yo, cómo me manejaba, y sabía también cómo éramos nosotros al momento de trabajar, porque llamaba una chica y dijo: “No, porque Román tocó en un boliche y cuando terminó se fue conmigo y tuvimos una noche de pasión y hoy yo estoy embarazada”. Y también muchas averiguaban dónde vivía y te caían en tu casa. Mi abuela siempre las atendía a todas de diez, ¡era una genia mi abuela! Yo por ahí estaba, por ahí no y mi abuela me decía: “Te vinieron a buscar las chicas, tus fans”. También todos los fines de semana que trabajábamos salían dos o tres combis con chicas siguiéndonos a todos los shows de la noche.

—¡¿Hacían diez shows por noche y te seguían a los diez?!

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—Sí, tenían un carné del club de fans; no pagaban las entradas en los boliches porque con ese carné entraban, veían el show y se iban. Ellas pagaban las Traffic, ¿entendés? Y era un dinero importante.

—La que reclamó por el embarazo, ¿te la cruzaste alguna vez?

—No, no sé ni quién es, pero me pasó. Obviamente estuve con un montón de chicas, pero yo siempre me cuidé: siempre, siempre. Siempre lo tuve acá eso. No solamente porque alguna chica podía quedar embarazada, sino por muchas enfermedades y cosas que pueden pasar.

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—¿Cuántos shows llegaban a meter en una noche en aquel momento de éxito?

—Haciendo Pasión de sábado, ponele, creo que lo máximo que hicimos fueron catorce shows en una noche.

—¿Cómo hiciste para no caer en los excesos?

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—No, yo con eso siempre me manejé bien, gracias a la la guía de Pepe y y de Claudio, mis mánagers. Cuando arranqué con esto, para mí era salir a hacer shows para ganar mujeres y un poco de plata, con eso estaba bien… Sí, tomaba alcohol, me he drogado, he probado cosas, pero al momento de trabajar no. Era una regla impuesta. Y gracias a que nos impusieron esas reglas, después fuimos muy bien vistos en todos los lugares, porque había grupos que… hacían sus cosas, digamos.

—¿Más descontrol?

—Más descontrol. Y nosotros éramos como más tranqui, ¿entendés? Más señoritos, llamale…

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—¿Crees que eso, más allá del consejo de tus mánagers, un poco tiene que ver con tu crianza también?

—Sí, obvio, porque en mi casa siempre trataron de criarme de la mejor manera. A medida que uno va creciendo se va dando cuenta de lo que está bien y lo que está mal. En mi casa siempre me dijeron: “Mirá, la droga, esto, esto y esto; el alcohol, esto, esto y esto, nosotros confiamos en vos”. Mi vieja no era que me decía: “No te juntes con este, no andes con aquel…”. No, siempre me dieron la libertad. Ya cómo me manejaba después, eso dependía de mí y de cómo me habían aconsejado en mi casa.

Nunca me faltes Roman
«Antes de la fama no tenía tanto levante» (Foto: Adrián Escándar)

—Me decías madre soltera, y criado también por tus abuelos… ¿A tu viejo lo conociste?

—No, no lo conozco. Sé quién es, pero no.

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—No tenés trato.

—No, nunca tuve trato.

—Me surge preguntarte, cuando la pegaste, ¿no te buscó él tampoco?

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—No sé si sabe quién soy… O sea, sabe que soy cantante, que soy Román. Él sabe que yo nací porque cuando hablé con mi mamá me contó que hasta que yo tuve cierto tiempo de bebé, él me vio. Después ellos tuvieron una pelea -él estaba con otra mujer- y mi mamá le dijo: “Olvidate de mí y olvidate de Román”. ¡Y se lo tomó en serio porque se olvidó! (Risas)

—Entonces me imagino que tu abuelo cumplió un rol de figura paterna, también. Te he visto emocionado recordando eso, y hoy vos también sos padre.

—Sí, tengo dos nenas, dos hermosas nenas: Giovanna, que tiene doce, y Joaquina, que tiene cuatro.

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—Supongo que la partenidad ayuda también para combatir la posibilidad de descontrol de las giras, ¿no?

—Sí, y yo me tomo mis vacaciones; siempre que salgo de viaje es para hacer algo con mi familia, con mis hijas; para mí es importante el tiempo con ellas.

—¿Con tu pareja hace cuánto tiempo estás?

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—Catorce años más o menos. Estamos llevando una vida juntos, formando una familia con dos nenas hermosas.

—También es un desafío una relación de tantos años para alguien con tanta exposición, ¿no? El otro día, los chicos de Un poco de ruido que te ponían en el ranking de los más facheros, pero hay un grupo de fanáticas muy intensas, ¿no?

—Bueno, cada uno tiene lo suyo. Yo me caracterizo también mucho por cómo bailo, ¿viste? Y a las chicas les gusta mucho eso. Yo siento que antes de ser cantante no tenía tanta suerte con las mujeres como tuve después.

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—Podés decir que fue la fama…

—Obvio, yo creo que sí. Después uno va aprendiendo, se viste un poco mejor, se cuida de cierta forma. Yo ya tengo cuarenta y dos años, tengo que darle bola a eso. Y me gusta entrenar, hacer deporte para verme bien, para estar bien físicamente también.

—En algún momento te escuché decir que tuviste un mambo con el espejo, con tu cuerpo, ¿cómo fue eso?

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—Sí, tuve mis épocas. Cuando arranqué era muy flaquito; después había subido mucho de peso, pero no se me notaba porque soy alto, ¿viste? Y siempre fui de vestirme con ropa más suelta. Después tuve mi época donde me vi muy bien.

—¿Entrenás todos los días?

—Entrenaba…

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—¿Cuántas horas por día?

—Mínimo dos horas, y a veces doble turno, también; estaba muy metido en los fierros. Hoy me dedico más al boxeo y al fútbol.

—Hablemos de lo que generás en redes. ¿Te ofrecieron guita por sexo?

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—Me ofrecieron guita por sexo varias veces…

—¡¿En serio?!

—Sí.

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—No sé si te agarró estando soltero, pero ¿nunca lo pensaste siquiera?

—No, no (risas).

—Pará, sin meternos en la persona: vino alguien medio millo y te dijo: “¿Cuánto querés?”

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—No, más que nada fue por redes. Tanto hombres como mujeres.

—¿Minas y chabones?

—Sí, me escriben mucho los hombres.

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—¡Mirá! ¿te acordás cuánta guita te ofrecieron? ¿Una cantidad o…?

—No, bueno, me acuerdo que una chica me puso: “Tengo tres mil dólares para darte ya si me decís que sí”, me puso.

—¿Lo del meneo se entrena mucho o ya te sale automático?

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—Siempre me gustó bailar. Cuando no era nadie, mi carta en los boliches era el baile. No en la jaula, pero por ahí me ponía a bailar al lado de un grupo de chicas y ya veías que te miraban.

Nunca me faltes Roman
«Cuando no era nadie, mi carta en los boliches era el baile», sostiene Román (Foto: Adrián Escándar)

—Escúchame, y con esto que generás en redes, ¿tu pareja también ha tenido un proceso de saber llevarlo, de que no generes celos, de que no haga ruido? ¿Cómo es esa historia?

—Nunca tuve problemas en ese sentido. Ella me conoció ya siendo cantante. Si bien no era una fan, era una amiga de mi primo, pero me costó levantarla…

—¿La tuviste que remar?

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—¡Sí, mal! Igual, nunca me gustó lo fácil tampoco.

—¿Y cómo es un Román remador en esos casos? ¿Sorpresas, regalos?

—No, fue hablando, hablando, hablando. No me quería pasar el número. Y yo le decía a mi primo “Che, conseguime el número de tu amiga, dale”. “No, primo, no quiere”. Le digo: “Vos sos mi primo, me tenés que dar el número igual, amigo”. Me pasó el número y bueno, tiré mensajito, llegó respuesta y ahí fuimos hablando… Siempre me gustaron las chicas lindas, pero lindas en serio, ¿eh? Pero no siempre me daban bola. Me ha pasado que me han rechazado, obviamente. No me tienen que dar bola porque sea Román el Original, ¿entendés? Y nada, mi mujer es muy linda, muy linda en serio.

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—Yendo a tu repertorio: ¿cómo es la historia de “Amor de chat”?

—Ese lo trajo Queque; él es cristiano y esa canción la había hecho para la iglesia, después lo modificamos un poquito y lo sacamos.

—Que no era el chat de ahora, aclaremos, época del Fotolog.

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—Yo nunca tuve Fotolog, pero sí las chicas: “Che, Román, mirá que este se está haciendo pasar por vos y está pidiendo números de teléfono”. Me ha pasado que pedía fotos…

—¿Fotos hot?

—Sí, y yo enseguida “No soy”, para no tener problemas, olvidate.

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CHIMENTOS

¡Envidiosa! Pamela David coincidió en una fiesta con Karina Jelinek, le dio un ataque de celos y la hizo llorar

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Si bien hoy se destaca como conductora y mantiene un bajo perfil, lejos de los escándalos mediáticos y disfrutando de su fortuito presente personal y laboral, años atrás Pamela David supo ser tapa de revistas luciendo su escultural figura y belleza única.

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En ese entonces, una camada de vedettes y modelos se destacaban por ser las favoritas de los productores tanto de medios como de espectáculos teatrales y, como en todo rubro, la competencia se hacía notar. Lejos de caretearla, y reconociendo que esas rivalidades existían, fue la propia esposa de Daniel Vila quien se hizo cargo de haber sido parte de todo ello.

 En tanto en Desayuno Americano salió el nombre de Karina Jelinek, Pamela recordó un viejo episodio y lo compartió: “Con ella pasó algo. Hace muchos años yo estaba de novia con un chico y era su cumpleaños. Entonces, en el zoom del edificio venía ella”.

“Venía Karina y todos con la baba. Morían. Era una bomba atómica. Me acuerdo que estaba con la bandeja para meter al horno las empanadas, atendiendo, preguntando qué querían tomar… . todos estaban ´va a venir Kari, va a venir Kari´”, continuó la conductora de América.

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EL SINCERICIDIO DE PAMELA DAVID CONTRA KARINA JELINEK

Fue entonces que Pamela reveló: “Todos re babosos. Y yo como ¿Y? ¿Qué querés que haga? Seguía atendiendo, corriendo, muerta de calor, transpirada. Y Karina diosÍsima, parada, un monumento. Y todos se daban vuelta y la miraban. En un momento me llaman”.

“Ahí me dicen ´Pame, ¡no es cierto que vos sí la querés? Se ve que ella en algún momento dijo  ́ se ve que no me quiere´. A mí mi cara me vende. A favor de ella, soy muy transparente y se me nota. A veces no la careteo y quedo como conchuda. Envidiosa de mi arte. Estaba laburando y con calor. Me dicen eso y yo contesté ´bue, tampoco la boludés, chicos´. Y sigo. Y se larga a llorar. Casi me muero porque diodos me dijeron que estuve mal. Quedé muy expuesta”.

 

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TEMAS


 

PAmela David, Karina Jelinek

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CHIMENTOS

Cazzu habla acerca de su debut como actriz en el cine: “Fue una experiencia reveladora”

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Cazzu se animó a salir de su zona de confort y protagonizó su primera película. Esto lo hizo junto a Diego Peretti y Elena Romero, bajo la dirección de Juan Cabral

En medio del bullicio cotidiano de Palermo, el cine del Paseo Alcorta se transformó, casi inadvertidamente para los transeúntes del shopping, en el escenario del debut actoral de Julieta Cazzuchelli, más conocida como Cazzu. La cantante de trap, ícono de la música urbana argentina, se animó a dar un giro en su carrera y, con la contención de un actor consagrado como Diego Peretti y Elena Romero, una niña que al filmar la película tenía 10 años, bajo la dirección de Juan Cabral, se puso por primera vez en la piel de un personaje para un largometraje.

La película, titulada Risa y la cabina del viento, fue rodada en los paisajes de Tierra del Fuego y propone una historia en la que lo cotidiano y lo fantástico se entrelazan. El guion narra la vida de Risa, una niña de 10 años que, en una pequeña ciudad, descubre un teléfono público fuera de servicio que le permite comunicarse con familiares y amigos que ya no están. Cada uno de ellos mantiene asuntos pendientes, y la pequeña deberá ayudarlos a resolverlos en el mundo de los vivos; a cambio, podrá hablar con su padre por última vez, pero los giros de la historia la llevan por otro camino.

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El film logra emoción, ternura y una mirada original sobre la infancia, el duelo y los vínculos, permitiendo a Cazzu mostrar una nueva faceta y sumando a la industria local una propuesta donde la fantasía y la sensibilidad encuentran un espacio propio. En una charla exclusiva con Teleshow, los tres protagonistas hablaron de esta producción nacional.

Cuatro personas sonrientes, incluyendo a Cazzu y Diego Peretti, posan de pie en el vestíbulo de un cine frente a carteles luminosos de películas
Diego, Cazzu, Elena y Juan, el director, en la presentación de la película

—¿Cómo les llega este proyecto? Cazzu, en tu caso, es tu debut actoral. ¿Cómo se dio?

Cazzu: Juan atacó todos los frentes que hubo. La verdad que fue rarísimo para mí recibir una invitación a actuar, porque nunca lo había hecho. Por ende, no sabía. Me sorprendía. De repente fue como: ‘Creo que no estoy, creo que no estoy, no estoy, no entiendo por qué yo actuaría en una película’. Después siguió llegando hasta el momento en el que yo pude hablar con Juan y también entender. Insistió, siguió la insistencia y leí el guion y en ese momento dije: ‘Che, me parece que sí’. Y bueno, aquí estoy.

Diego Peretti:Sí, a mí me alcanzó el guion. lo leí, me pareció un guion muy hermoso, muy poético, filmado en Ushuaia, que es una locación que me encanta. Hablé con Juan personalmente para saber qué era lo que quería hacer de la película, etcétera, etcétera y nos pusimos manos a la obra.

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Elena Romero:Bueno, a mí me llegó un auto-casting, que es como te mandan las cosas que tenes que hacer en tu casa, grabas el video y lo mandás. En otras ocasiones no tenía tanta experiencia, pero después, lo fui probando y tengo una amiga que también me ayudó así a arreglar esto y tal cosa, y eso.

—Elena, es tu primer trabajo protagónico, ¿Cómo lo viviste?

Elena:— Sí, cuando hice el casting tenía diez años y justo cumplí once en el rodaje, los últimos segundos. Fue muy loco, porque al ser un protagónico es como muy grande, pasar de hacer publicidades a hacer un protagónico en dos meses en Ushuaia fue muy loco. Y también sumé mucha experiencia, me ayudó a mejorar, así que todos nos ayudamos entre todos. Estuvo bueno.

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—Aparte, primer trabajo con semejante actor al lado.

Diego: Muchas gracias. Nos lo pasamos muy bien, la verdad. También con Cazzu, impecable.

Cazzu:— Él nos ayudó a todos

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Diego: Cazzu ayudó a todo el mundo también.

Un hombre y una mujer joven sentados en el borde de una acera con casas de madera detrás, bajo un cielo nublado al anochecer
Peretti encarna el rol de Esteban, un hombre que perdió a su familia en una tragedia

—Cazzu ¿Cómo preparaste tu personaje, pasar del escenario a hacer de esta madre que tiene que acompañar a su hija en este duelo? ¿Cómo fue ese ponerse en esa piel?

Cazzu:— Creo que Sara era un personaje que recontravive en Julieta, digamos. No era un trabajo crear un personaje que fuera realmente diferente a quien yo puedo llegar a ser en la realidad, lo cual me pareció que fue lo que vio Juan en mí. Ahí dentro de Julieta podía habitar Sara y creo que eso fue lo que también permitió que yo pudiera enredarlo también.

— ¿Y cómo fue ese proceso de ponerte en la piel de Sara y extrapolar a Julieta?

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Cazzu:— Creo que eso también tuvo que ver mucho Juan, con los consejos, como recordar que no soy Sara, tratar de disociarte, por ahí. Él tiene su carta de disociate ahora, pero ahora asociate, llorá, sufrí. Fue bastante particular y una experiencia muy, muy diferente. La verdad no tiene mucho que ver con la música, ni con el rodaje de los que nosotros hacemos para lo audiovisual: es muy diferente.

—Y Diego, para vos ponerte en la piel de Esteban, este padre que perdió a la hija en un incendio, alcohólico, que tiene un final duro, pero hermoso a la vez.

Diego: Sí, fue un viaje lindo. Si bien es un personaje un poco atormentado, atribulado por el pasado, por la tragedia de haber perdido seres queridos. Pero el estar todos juntos cuando hacés una filmación, que todo el equipo esté en un mismo lugar durante dos meses preparándose, fueron compañeras, que yo lo único que tenía que hacer era actuar nada más, estando bien escrito el guion, es un placer. Obviamente, después técnicamente, cada uno se las ingenio con la escuela individual que tiene y con las posibilidades que tiene, pero la dirección de Juan nos ayudaba mucho a orientarnos a todos, a poder hablar. Con ella (Elena) hicimos casting al principio, entonces más o menos nos conocíamos y con Cazzu también hicimos varios ensayos en esa casona y yo realmente me sentí muy a gusto y cómodo transitando un personaje dramático, pero a la vez esperanzador, que encuentra una oportunidad de reconstruirse, reconstruyendo y eso estaba bueno. Estuvo muy bueno, muy bueno.

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Póster de la película "Risa y la cabina del viento" con los perfiles de una mujer de pelo oscuro y una niña mirando hacia la derecha. El título y la fecha de estreno son blancos
«Risa y la cabina del viento» ya fue galardonada en el Festival de Cine de Mar del Plata

—Ustedes al principio me dijeron que Juan los llamó personalmente y tuvieron una reunión. ¿Cómo fue esa reunión para terminar de convencerlos?

Diego: A mí no me tuvo que convencer, después de haber hecho unas cuantas películas, primero te fijas en el guion y después hablas con el director a ver lo que quiere y si eso está más o menos de acuerdo. Es algo que suelo hacer, me reúno para saber cómo estéticamente piensa contarlo, qué piensa de mi personaje, ponernos de acuerdo en eso.

Cazzu:— Obviamente actuar no siempre está en mis planes, casi nunca. Pero la última conversación que tuvimos tuvo que ver con yo no me dedico a esto y era una inversión de tiempo en algo que es incierto a diferencia de la inversión de tu tiempo en lo que vos ya sabés que de alguna manera hacer. Entonces creo que se jugaba a eso, también la exposición, en mi mente, no estar segura de poder hacerlo bien y que después lo vea todo el mundo, que todo el mundo me vea haciendo el ridículo. Creo que tuvo que ver con la confianza que me podía brindar Juan y también la confianza en el set, todo el mundo era consciente de que yo no soy actriz y ayudándome, en esos momentos creando un vínculo real.

—¿Cómo fue trabajar juntos?

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Diego: Yo a ella no la conocía como cantante e hice toda la película diciéndole Cazzú en vez de Cazzu y ella no me decía nada, nunca me dijo nada. Tiene una paz norteña extraordinaria y después a lo largo de este año me fui dando cuenta de lo grande que es. Y ella (Elena), se sabía toda la letra, la mía, la de ella, lo que iba a decirnos el director y eso le hizo muy bien también porque se ponía en coordenadas muy fácilmente de cada escena.

Cazzu:— Con Diego, se dio algo de conocernos, de compartir y la atmósfera en la que se manejó el rodaje era bastante tranquila y feliz y pacífica. Entonces te hacía sentir que lo que estabas haciendo, lo estabas haciendo bien. También hubo mucho interés, de cuidar mucho a Elena que estaba chiquitita y que tenía el peso más grande del proyecto, que tenía que hacerlo todo. Entonces, creo que eso a mí, como mamá, de repente me “robaba” a Elena de su madre y decía como: ‘bueno, esta dinámica de proteger a Elena dentro del rodaje te hace como sacar, sacarte la neurosis propia’. Actuar fue una experiencia muy reveladora para mí, la verdad. Todavía sigo dudando si lo hice bien.

—¿Qué sentís de tu actuación?

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Cazzu:— Elegimos creer que quedó bien. Yo estoy contenta. Pienso que el arte y todos las cosas que nosotros hacemos, en las canciones, todo lo que nos podemos animar a hacer, tienen que estar un poco despojadas del miedo, de decir: ‘puede salir mal’. Porque si no te congelas y no lo haces, entonces para mí este momento fue un cambio grande en mi personalidad. Fue como una bisagra importante poder escucharme, verme y sentir que estuvo bien, que me fue bien.

—Elena, con diez años, sos la gran protagonista, estás todo el tiempo en escena, ¿Cómo fue para vos llevar adelante la película?

Elena:— Fue muy loco. La verdad que me sentí muy bien al hacer un protagónico bastante grande. Fue como: ‘Guau, ¿qué hago primero?’. Me ayudaron mucho los ensayos que tuvimos en diciembre antes de grabar que pudimos conocer bien con Juli, con Diego. Fue una experiencia muy linda.

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Cuatro personas posan de pie frente a carteles de cine. Incluyen un hombre con gafas, una mujer de cabello oscuro, una niña y un hombre con cabello largo
«Fue como una bisagra importante poder escucharme, verme y sentir que estuvo bien», dijo Cazzu en la entrevista mano a mano con Teleshow

—¿Qué esperan que el público sienta al ver esta película? Porque de alguna u otra manera te interpela.

Diego: A mí me gustan este tipo de películas que son de concepción, que no tienen enormes escenas de acción y van transitando poéticamente una historia, que se trata de contar, por un lado emocionalmente y por el otro lado con cierto realismo mágico. Yo cuando soy espectador de una película, que voy a ver ese tipo de películas, me acongojo cuando me toca y, si me meto en el derrotero de la trama, me lleva, y siento emoción. No es, en este caso, una emoción de una tragedia. Es un drama con toque de comedia familiar en un lugar como Ushuaia, filmado muy poéticamente. Como espectador me interpelan, me gustan y espero que a la gente le pase lo mismo.

Cazzu:— Pienso lo mismo, creo que el valor de esta película radica en que es fácil de transitar, te invita un poco a la congoja o a las lagrimitas, a conmoverte. Pero siento que también sin grandes parafernalias se logró hacer algo muy hermoso, que también es el tipo de películas que no te mete en una angustia a pesar de que toca temas muy angustiantes. Finalmente tiene esto, que te vas con una sensación de algo lindo, de bonito y creo que la gente lo va a poder vivir, sentir a la peli. Es una peli para sentir.

—¿Qué se viene después?

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Diego:Yo estoy haciendo teatro y este año voy a presentar tres películas. Así que voy a estar con algún que otro proyecto si aparece pero esencialmente teatro y presentación de películas.

Elena:— Espero que venga otra película, pero ahora viene una publicidad para el mundial y ojalá vengan más.

Cazzu:— Yo sigo en la música. De gira, me voy a los Estados Unidos ahora, dentro de unos días.

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—¿Sold out completo?

Cazzu:— Más o menos. Hay veces algunos sí, algunos no, pero siempre feliz de poder llevar la música nuestra a una gira tan grande como Estados Unidos.



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