CHIMENTOS
Flor Viterbo, del Bailando a brillar como coreógrafa en Cabaret Courage: “Son muchas vidas en una sola”

Con una carrera marcada por la inquietud creativa, la disciplina y el amor genuino por el arte, Flor Viterbo se consolidó como una referente de la danza y el teatro musical en la Argentina. Hoy, a los 41 años, está al frente de la coreografía de Cabaret Courage, de la mano de Artëm Volchenko, en el restaurante concert Albur y se reconoce en un presente multifacético: intérprete, creadora de contenidos, directora artística, productora y maestra, la artista comparte con Teleshow no solo el repaso de su trayectoria, sino también sus sinceras reflexiones sobre el oficio, las crisis del ambiente y los desafíos de reinventarse en cada etapa.
Desde los primeros pasos en un estudio de Merlo, en Zona Oeste, y el debut respaldado por el sacrificio familiar, hasta explotar como la morocha de pelo corto del Bailando y armarse un nombre propio en teatro, publicidades y televisión, Flor suma anécdotas, aprendizajes, cambios y viajes que delinearon su camino. La pandemia, lejos de detenerla, la empujó a gestar su propia productora y afianzar su independencia, abriéndose a nuevas disciplinas, experiencias internacionales y proyectos audiovisuales de alto perfil, como el reciente rodaje para la serie de Moria Casán y previamente su participación en el elenco de Pretty Woman.
Hoy, desde la creación coreográfica, Flor celebra estar rodeada de talentos a los que admira y con los que construye nuevos universos en escena. El motor de su carrera no es solo la pasión por el movimiento, sino también la posibilidad de compartir y de formar equipos donde la creatividad fluye con libertad. Después de tantos años, sigue apostando a lo colectivo y recuerda que, incluso en los desafíos y los momentos de caos, el arte siempre fue su refugio y la danza, su forma más sincera de manifestar alegría, coraje y autenticidad ante la vida.


—¿Cómo comenzó tu camino en la danza?
—Empezó desde muy chiquita. Siempre cuento la anécdota de que arranqué con danza clásica cuando tenía cinco o seis años, y la profesora me parecía muy estricta. Les dije a mis padres que no quería seguir. Más adelante, a los 12, pasamos por un estudio de danza en Merlo, en Zona Oeste, de donde soy. Vi bailar por la vidriera y sentí que sí quería bailar, que quería aprender. Me inscribieron en otra escuela y desde ahí no paré más. Combinaba las clases con la escuela y, cuando estaba en quinto año, vi un aviso en el diario con mi mamá sobre el estudio de Julio Bocca y Ricky Pashkus. Empecé el primer año de adultos en esa carrera y, al terminar la escuela, me inscribí en el el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA).
Tomaba clases particulares y, en un momento, pude ir a Nueva York a tomar muchas clases allá. Nunca dejé la danza. Recuerdo terminar el secundario y decidir que mi primera opción de vida y de trabajo era el arte. Si no funcionaba, vería qué hacer, pero aposté todo a esto, siempre con mucho apoyo de mi familia. Mi papá me iba a buscar a cualquier lado, a cualquier hora. Cuando empecé en el estudio de Julio Bocca, ya grababa publicidades y hacía cosas. Vivía lejos y, a veces, terminaba una publicidad en el Unicenter a las tres de la mañana y al otro día iba a la escuela. Hacía todas esas cosas.
—¿Desde chica tenías claro que querías dedicarte profesionalmente a esto?
—Sí, totalmente. El arte era mi primera opción de vida, de trabajo, de vocación, y de ganarme la vida. Recuerdo mi primer musical profesional en la calle Corrientes y la primera publicidad que hice cuando iba a la escuela, a los 16 años. Me pagaron 500 dólares y me compré un equipo de música. Siempre fui teniendo la suerte de recibir reconfirmaciones, señales, que me indicaban que debía seguir ese camino. Cuando terminé el último año en el estudio de Julio Bocca, quedé para mi primera obra profesional, donde estaban Elena Roger y la dirigía Pashkus.


—En 2014 te hiciste muy conocida como “la morocha de pelo corto del Bailando“. ¿Cómo fue ese salto a la televisión?
—En 2014 ya había participado varias veces. En 2009 y 2010 participé con Matías Alé. Siempre hacía mucho teatro, pero en 2014 no tenía trabajo y me propusieron volver. Me acuerdo de decir: ‘Me acabo de cortar el pelo’, y desde la producción me dijeron que no importaba, que fuera igual. Al final fue un golazo porque quedé. Marcelo (Tinelli) dio un discurso en el primer programa y yo quedé justo al lado, atrás. Se empezó a viralizar un hashtag, aunque no era como ahora, no existían las historias. Me enteré que estaba viralizada en Twitter porque alguien me lo dijo en un festejo después del programa. Ahora todo es más espontáneo, pero de eso ya pasaron 11 años.
—¿Te sigue reconociendo la gente por ese boom en la pantalla chica?
—Sí, cada tanto. En el ambiente de bailarines y comedia musical, y también gente que me para para una foto o me dice: ‘¿De dónde te conozco?’. Incluso personas más jóvenes. En TikTok circulan muchos bailes y cosas con Pedro Alfonso. Me divierte mucho. Yo siemper digo que son muchas vidas en una sola. Todo eso me parece cercano y lejano a la vez. Sigo trabajando con la misma gente, más o menos, pero el camino se renueva y a la vez es siempre medio lo mismo. Ahora, que soy más grande, me muevo por lugares de coreógrafa, armando producciones, colaboraciones, creando cosas, y me doy cuenta de que tengo muchos contactos, trabajé con mucha gente y eso me permite moverme en diferentes ámbitos.
—Después del Bailando, ¿te alejaste de la televisión por elección o por otras oportunidades?
—Siempre me fui moviendo. Hice mucho teatro después del programa, como Sugar y Cabaret. Empecé a armarme mucho más en Instagram y las redes. Salvo el teatro, no estuve fija en muchos espacios, como la tele. A veces me convocaban, pero ya estaba con otros proyectos. Me hubiese gustado volver alguna vez, pero para jugarlo más, armar un personaje que no me afectara tanto. En ShowMatch éramos un equipo muy transparente y se notaba todo lo que nos pasaba. Fue desgastante. En el teatro armás espacios más amenos, menos expuestos, y eso me gusta también. Después de la pandemia, me armé como mi propia jefa. Mis amigos me dicen que soy Flor Viterbo Producciones. Yo incluyo todo: puedo ser intérprete, como en Pretty Woman, o coreógrafa, como ahora en Cabaret Courage. También hago contenidos para varias marcas, edito videos, armo coreografías, todo se mezcla y se alimenta de diferentes áreas. Este año grabé para la serie de Moria Casán, fue espectacular. No puedo mostrar nada todavía, pero fue una belleza.
—Ahora sos coreógrafa en Cabaret Courage, ¿Cómo surgió esta oportunidad?
—Fue durante la etapa post pandemia. Cuando arrancó, estaba en dos obras de teatro y se cayó todo en un segundo. Los artistas tuvimos que reinventarnos, dar clases online, armar cosas. Después de eso, quedé como una versión totalmente independiente de mí misma, ramificada en muchos espacios. Fui a hacer Cabaret a Punta del Este y ahí me vio Artëm Volchenko, un ruso que ya había hecho este proyecto en Moscú y en Punta del Este. Me contactó, nos reunimos en Buenos Aires, le gustó mi trabajo y empezamos a hablar. Siempre decía que quería hacer un Cabaret en Buenos Aires. Cuando lo concretó, me llamó y nos pusimos a trabajar juntos. Armamos equipo, hicimos audiciones, vino mucha gente interesada. Haber trabajado tanto de intérprete me permite ahora entender el rol de quienes le dan vida a ese arte y ese show.
—¿Qué es lo que más te apasiona de este proyecto?
—Me gusta mucho la parte creativa y la libertad de proponer y crear con gente talentosísima. Hacer una convocatoria y que vengan amigos, colegas, profesionales muy buenos, y poder armar un equipo con ellos es lo que más me emociona. Compartir con gente a la que admiro, tanto en Pretty Woman como en otros proyectos, es lo que más me motiva. El trabajo creativo de Artëm, la elección musical, la cantidad de vestuarios, todo su mundo, poder crear con eso fue espectacular.


—¿Te resultó un desafío coreografiar este espectáculo?
—Sí. En Argentina, todo sucede muy rápido, por presupuesto y por muchas situaciones. Desde la primera audición hasta el estreno pasó solo un mes, y es un espectáculo de una hora y media con 20 coreografías. Cada chica se cambia nueve veces de vestuario. Fue un proceso muy veloz. Combiné videos y lo que ya se había hecho con las personas que estaban ahora y con cambios que él quería. Tuvimos 15 ensayos, que terminaron siendo 17. En el medio tenía otros compromisos, como el rodaje de la serie de Moria o el casamiento de mi hermana. Armé coreografías a las 11 de la noche para ensayarlas al día siguiente. Fue caótico, pero ahora que está estrenado, me siento bien. En su momento fue un desafío enorme, pero los proyectos salen adelante por el talento y la buena onda del equipo. Además, el teatro Albur, donde se presenta, es una joya. Empecé ahí bailando en la inauguración y ahora vuelvo como coreógrafa. El show suma a la cartelera porteña y es una propuesta increíble para Buenos Aires.
—¿Cómo ves el presente del arte y la cultura en Argentina?
—Creo que el arte, en todas sus formas, nos salva. Hay algo de la pasión que uno pone ahí que es un refugio absoluto, sobre todo en momentos de crisis. El arte siempre es la respuesta, estés bien o mal. Me duele el desfinanciamiento en ciertas áreas, como el cine, pero pienso que la cultura es parte del país. Buenos Aires es una ciudad que nunca se apaga y siempre hay cosas nuevas. Me pone muy feliz ser parte de eso. Siempre es un buen momento para el arte en esta ciudad, que es tan rica en todos los sentidos: arte, arquitectura, pintura, todos los espacios.


—¿Qué otros proyectos tenés en marcha o pensás encarar próximamente?
—Ahora estoy produciendo dos videos personales con un amigo creativo audiovisual que viene de Barcelona. Siempre estoy activando cosas en lo audiovisual. Me gusta estar abierta a posibilidades. Hace poco trabajé en un evento privado en Uruguay. Me gusta ser independiente para poder abarcar cualquier situación. El año que viene quiero volver a viajar, como hice antes a Japón o Europa, para seguir desarrollando mi faceta artística y ampliar mi cabeza. Me emociona experimentar cosas nuevas. Para 2026 quiero encarar un proyecto cien por ciento mío que englobe todas las áreas: creativa, intérprete, coreógrafa, fotógrafa, directora de movimiento. También coacheo a cantantes en shows, y todo eso es parte de Flor Viterbo Producciones. Ahora tengo mucho conocimiento de teatro, producción de foto, publicidad, televisión, y me gusta ponerlo todo junto, siempre desde mi mirada y armando equipo. Antes uno se entregaba más, ahora tengo muy formado lo que me gusta y me inspira. Intento abarcar todos los trabajos desde ese lugar.
—¿Cómo manejás la multiplicidad de roles y proyectos?
—Por suerte, ahora se me juntaron muchas cosas y uno se estresa, pero son los problemas que quiero tener. En este país y en este mundo, prefiero estar estresada porque se me superponen las cosas. Igual me estreso, pero son los problemas que elijo. En los momentos más caóticos y estresantes, aprendí a delegar, armar equipo y organizarme. Cuando estás en algo artístico, es importante prevenir, organizarse, delegar y trabajar bien. Generar confianza en quienes siguen tus indicaciones, como el equipo artístico de Cabaret Courage. Estoy contenta del caos. Cuando tengo un poco más de tiempo, aprovecho para activar nuevos proyectos, como un video de Instagram que armé con un equipo increíble y que se viralizó. Me llegan seguidores de todo el mundo. Hacer eso es el resultado de todo lo que consumo y me gusta, y de todos los mundos que puedo mezclar. En ese sentido, soy todo: intérprete, creadora, todo junto.


—Para cerrar, ¿cómo definirías la danza en tu vida?
—La danza representa para mí un espacio de entrega total, un refugio donde puedo ser yo misma y expresarme plenamente ante el mundo.
Fotos: gentileza prensa.
CHIMENTOS
Quién es el nuevo eliminado de MasterChef Celebrity: errores, tensión y una dura devolución

Tensión, nerviosismo y estrés, ese es el clima que predomina en las cocinas de MasterChef Celebrity (Telefe). Es que, a tan solo días de la gran final, los participantes saben que cualquier mínimo error puede llevarlos a abandonar el programa. Sin embargo, este viernes, el jurado tomó la difícil decisión de eliminar a dos competidores, los cuales se despidieron del programa envueltos de emoción.
Tal como en otras circunstancias, el desafío del día puso en juego a las cajas misteriosas. Tal es así que, al llegar a sus respectivas estaciones, los competidores encontraron la caja de madera.
Sin embargo, cuando todos se disponían a ver qué había adentro, Damián Betular comentó: “Las cajas misteriosas las van a levantar después, recién a los 30 minutos de cocinado, porque esta noche queremos que preparen dos platos en 60 minutos. Uno de los platos con los ingredientes que van a traer del mercado, y el otro plato con los ingredientes que tienen en esa caja. Importantísimo, no se puede mezclar el plato que tiene que traer las cosas del mercado, con el plato que tienen que realizar con los ingredientes debajo de la caja. Solo les vamos a adelantar que debajo de esa caja hay un ingrediente, salchicha parrillera, lo tienen que usar sí o sí”.
A su vez, Germán Martitegui comentó: “Como ven, disponen de las dos estaciones. Casi una cocina profesional. Un plato se va a cocinar en una mesada con unos ingredientes, y el otro en la otra mesada con los demás ingredientes. A partir de los 30 minutos, cuando hayan levantado la caja, se van a tener que mover entre las dos estaciones. Sean muy estratégicos, hoy hay que pensar en los tiempos”. Impactada por la situación, Sofía La Reini Gonet dijo frente a cámara: “No es solo doble plato, sino que en 60 minutos”.
Luego, con la idea de motivar a los competidores, Nara exclamó: “Se tienen que superar ustedes mismos. Ya dieron todo en esta competencia, no sé qué más podrían dejar acá. Son unos profesionales del car…”.
Tras 60 minutos de mucha tensión, el jurado probó cada uno de los platos y tomó una decisión. Los primeros en ser llamados fueron Sofía Gonet, Emilia Attias y Ian Lucas. “Tres platos con varios errores señalados, pero lo hicimos para que lleguen con todo a la final, siguen en competencia”, comentó Germán Martitegui.
Luego, los especialistas convocaron a Maxi López, Turco Husaín y Marixa Balli. Ante las miradas de tensión y nerviosismo, Donato de Santis expresó: “Es una instancia complicada. Hay muy pocos detalles que los hacen distintos. Los platos definen todo”.
En ese marco, el jurado explicó que habían tomado la determinación de que López avance a la siguiente instancia. Fue entonces que, con las miradas puestas en el futbolista y la figura de la música tropical, Martitegui pronunció: “Uno va a seguir con Maxi y otro se va afuera para siempre. El cocinero que abandona la cocina de MasterChef Celebrity es Marixa Balli”.
Al escuchar la decisión del jurado, Marixa expresó ante sus compañeros: “La verdad que todo el equipo que hay aquí también es impresionante y ha sido un placer compartir toda esta etapa. Para mí fue algo increíble, una experiencia única. Lo volvería a hacer porque soy audaz. Creo que nos deja a todos los participantes una, una enseñanza de vida increíble. Es lo más lindo que me pasó en el último tiempo. Estoy muy, muy feliz y son todos un amor”.
Con la idea de generar un clima de alegría, Wanda Nara propuso: “Para que sea una despedida alegre, como vos te merecés. vamos a hacer la última cachaca todos juntos. Vengan, chicos. Marixa se merece una despedida a lo grande”. Así, Balli se despidió en un clima de contención y felicidad.
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El tenso cruce de Evangelina Anderson con Grego Rosello por Ian Lucas: “Yo voy a escuchar la versión de mi amigo»

El escándalo que envuelve a Evangelina Anderson no para. A una semana de la filtración de una foto besándose con Ian Lucas, y en medio de versiones completamente opuestas sobre qué pasó realmente entre ellos, Eva sigue en el centro de la polémica. Mientras ella niega de forma tajante cualquier romance y Ian dice otra cosa, ahora la tensión llegó hasta el streaming de MasterChef Celebrity.
Todo ocurrió durante el react que conduce Grego Rossello junto a la China Ansa, donde Evangelina apareció y no dudó en enfrentar al conductor al aire. Divertida pero filosa, disparó: “Salvo Grego que es medio ortiva conmigo… el resto es un amor. ¿Por qué no me querés?”.
Sin esquivar el palo, Rossello fue directo. “No es que no te quiero, pero hubo una grieta, no nos vamos a hacer los bolu…, entre vos y otro participante de MasterChef y yo soy muy amigo de él, entendeme”, lanzó, en clara alusión a su vínculo de años con Ian Lucas.
Pero la respuesta no convenció demasiado a Evangelina, que intentó marcar otro punto de vista. “Pero viste que no hay que escuchar una sola campana”, le retrucó, sugiriendo que la historia que circula no sería tan simple como se cuenta desde afuera.
GREGO ROSSELLO FRENÓ A EVANGELINA ANDERSON EN VIVO
Grego dejó en claro de qué lado está en esta historia. “Yo voy a escuchar la de mi amigo. Con Ian somos amigos hace cinco, seis años. Yo estoy de su lado, cien por ciento, me voy a hacer cargo y no tengo problema de decirlo”, afirmó sin vueltas, dejando expuesta su lealtad hacia Lucas.
La modelo no se quedó callada y volvió a insistir con su postura: “Pero no defiendas a muerte si no sabés la otra parte de la historia”. Aun así, el cruce terminó con un gesto de entendimiento de su parte: “Bueno sí, es verdad, yo también defendería a una amiga a muerte”, reconoció.
Evangelina Anderson, Grego Rosello, Ian Lucas
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Rolando Barbano habló de la chance de contraer matrimonio con Marina Calabró: “Yo me recasaría”

Rolando Barbano habló de la posibilidad de casamiento con Marina Calabró: «En algún momento va a ocurrir la propuesta»
Las declaraciones de Rolando Barbano sobre la posibilidad de casamiento con Marina Calabró generaron expectativa en el ambiente mediático, luego de una entrevista concedida a la cronista de Ya fue todo (Jotax). El periodista de policiales compartió que la idea del matrimonio con la politóloga es una “fantasía” para la pareja, sin planes concretos a corto plazo.
El periodista de policiales relató a Ya fue todo cómo la pareja ha bromeado sobre casarse, aunque remarcó la situación actual. “Siempre jugamos con la idea de casarnos. Es un poco una fantasía que tenemos. Pero bueno, en este momento, Marina tiene una hija, yo tengo hijos, no pensamos en una familia ensamblada en ningún momento y estamos felices así”, afirmó Rolando Barbano. Luego añadió con contundencia: “Ahora, por lo que sentimos, sí, yo me recasaría con Marina”.
La cronista de Ya fue todo le consultó a Barbano si imaginaba una propuesta discreta o llamativa, como las que suelen protagonizar otras parejas de perfil público, como Roberto García Moritán en su matrimonio con Carolina Pampita Ardohain. Ante esa pregunta, él respondió entre risas: “García Moritán no, vade retro, digo por cómo terminó la relación”.
Más adelante, el periodista detalló su visión personal: “Yo le haría una propuesta hot, ¿sí? Con fueguitos. Ahora, seguro sería discreta y nunca haría una cosa como: ‘Che, filmame’ y publicarlo. No, de ninguna manera. No está en mi forma de ser”.
Barbano profundizó sobre la importancia de la intimidad: “Sí, obviamente, me imagino que sería algo intenso. Si ocurriera. Seguramente va a ocurrir en algún momento”, reiteró.
Cuando la conductora lo animó a confirmar el casamiento, Barbano fue tajante: “No, dije en algún momento va a ocurrir la propuesta”. Luego puntualizó: “Para que haya casamiento tiene que haber obviamente aceptación de la propuesta”. Finalmente, agregó: “Eso depende. Pregúntale a Marina Calabró”.
La cronista de Ya fue todo le mencionó haber entrevistado recientemente a Marina Calabró, a quien describió como “muy alegre, muy linda”. Barbano, con tono distendido, respondió: “Menos mal, menos mal”.
En medio de bromas sobre la relación, el periodista admitió: “Y muy linda es”. Ante la insistencia en conseguir una definición sobre el matrimonio, Barbano explicó: “Mirá, sería antipático que te dijera no, no, no pensamos en casarnos, porque parecería que la relación no es seria”.
Así, reafirmó que ambos conversan sobre el tema y no descartan posibilidades a futuro, aunque reconocen que la convivencia diaria se equilibra con la atención mediática sobre sus vidas personales.

En paralelo, Marina Calabró vive un momento de alivio familiar. La mejora de su madre, Aída Elena Picardi, conocida como Coca Calabró, se transformó en motivo de celebración tras una internación prolongada. “Ya está en su casa. Estamos felices con el alta”, aseguró Marina a Teleshow en esa oportunidad, celebrando el regreso de su mamá al hogar tras una internación que se extendió durante más de dos semanas y que tuvo como diagnóstico una pericarditis, una inflamación de la membrana que recubre el corazón.
Los días en la clínica Trinidad de Palermo mantuvieron en alerta al círculo íntimo familiar. La recuperación fue acompañada por la presencia constante de sus hijas, quienes organizaron sus actividades para no dejar sola a Coca.
Durante los últimos días de internación Coca Calabró dejó la asistencia respiratoria y compartió momentos sencillos en familia, lo que las allegadas interpretaron como señales favorables y parte de la evolución positiva hacia el alta.
Finalmente, el regreso de Coca a su hogar simboliza para la familia Calabró la posibilidad de retomar la vida cotidiana después de un periodo de incertidumbre y preocupación.
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