CHIMENTOS
JAF, el rockero que sigue en la ruta, habla de la música actual: “Ya no hace falta cantar, afinar, ni tocar”

Faltan pocos días para que JAF, nombre artístico de Juan Antonio Ferreyra, se presente en la sala Music Mansion del Teatro Premier, en la ciudad de Buenos Aires. La fecha, marcada para el 28 de febrero, reunirá a seguidores de varias generaciones, quienes esperan un repertorio cargado de clásicos y la oportunidad de descubrir temas inéditos.
El encuentro representa un nuevo capítulo para una figura emblemática del rock argentino, cuya carrera comenzó a sus quince años en una banda de barrio, la Banda Marrón y alcanzó un punto de inflexión al integrarse a Riff junto a Pappo y Vitico. Su trayectoria como solista consolidó una discografía de 14 álbumes, con distinciones como cinco discos de oro y uno de platino, y una influencia duradera entre músicos y público que no se limita a los más rockeros.
Con el material de su último disco «Nocivo“ aún fresco, la propuesta del show anticipa una unión entre pasado y presente. JAF presentará temas nuevos y contará con la participación de su hija Virginia Ferreyra en guitarra y voces, acompañada por músicos de confianza como el Griego Ricardo Alonso en batería y Hugo Mence en el bajo.
—El 28 de febrero te presentás en el Teatro Premier con tu banda. ¿Cómo llegás a esta cita y qué puede esperar el público?
—La verdad, es una situación profesional de alto nivel. Así que estoy preparando la banda, que la tengo hecha una uvita, para tocar cosas totalmente nuevas, cero kilómetro. Además, te cuento que voy a presentar un pequeño material nuevo, que es un avance del disco que, si Dios quiere, podré concretar este año 2026.

—Además de los temas del álbum “Nocivo”, habrá estrenos aún más recientes.
—Exactamente. Preparamos unos acompañamientos cibernéticos a nivel percusión, siempre con los graves recortados, porque los graves los tocan el bombo y el bajo. Así llevamos adelante los rock and roll y los rhythm and blues, de la manera más parecida posible a los sonidos de AC/DC de la primera etapa, con Bon Scott, y también al sonido de Riff.
—¿Cómo lográs ese ensamblaje entre instrumentos clásicos y recursos tecnológicos en el sonido de la banda?
—Eso no va a variar, ¿sabés? Mi sonido no varía. Todo lo contrario, es cada día más vintage, más clásico. Y cuando digo clásico me refiero a una Gibson o una Fender, a un Marshall o un Fender, equipos de fines de los sesenta y setenta. Son momentos donde aparecieron los sonidos que hoy se consideran clásicos. Si querés un sonido parecido al de Jimi Hendrix, tenés que usar una guitarra igual, un amplificador como él usaba y los mismos volúmenes. Así vas a tener el mismo sonido, aunque tocar como Hendrix es otra cosa.
—¿Cómo lográs que las pistas electrónicas no opaquen el carácter del grupo?
—Cuando reamplificás eso para meter una pista y que no desentone, hay que ser cuidadoso con las frecuencias de los instrumentos tocados a mano y lo que largás como pista. Por ejemplo, yo no tengo nada de grave ni de medio grave, y muy poco de medios en pista. Uso instrumentos de percusión; shaker, pandereta, cabazas, maracas, bongó y timbales, como usaba el Negro Rada. Así puedo hacer sonar todo junto y queda ensamblado. Se arma un tuco rítmico de altísimo nivel. Eso va a escuchar la gente el 28 de febrero. Soy afortunado y voy a presentar lo mejor de mí ese día, no te quepa la menor duda.
—¿Qué representa para vos el disco “Nocivo” y cuál fue el papel de tu hija Virginia en la producción?
—Es un disco de 11 temas, con composiciones líricas que me interesan, sentimientos y pensamientos que quiero mostrar a quienes escuchan. A veces son las mismas cosas que he dicho toda mi vida, pero eso es un símbolo de congruencia, porque si mantenés la misma cara toda la vida quiere decir que lo que decías al principio era la verdad. Eso me da gran seguridad de lo que canto.
Le encargué a Virginia, que entonces tenía 27 años, la producción artística de teclados, coros y guitarras rítmicas, además de la parte de percusión. Así surgió “Nocivo”, que todo el mundo puede escuchar en mis páginas de internet con el audio original. Siempre hago eso cuando presento un disco de producción independiente, porque quiero que la gente los escuche gratis en mis páginas tal como vinieron de fábrica. Después vendo los discos físicos en los recitales y son un souvenir firmado por mí.
Es un disco especial. Uso por primera vez cibernética para el acompañamiento rítmico y así encararé el disco nuevo, centrando la parte cibernética solo en lo rítmico. Funciona porque no estoy solo; hay artistas a mi lado. Cuando eso sucede, hay una unidad que la gente recibe con beneplácito. Se transmite una onda concreta del color que quiero mostrar.
—Has insistido mucho en la necesidad de la producción independiente. ¿Por qué tomaste ese rumbo y cómo viviste la salida de las compañías discográficas?
—Yo trabajé para una compañía discográfica. Hacía todo como siempre, con la misma dedicación, el mismo talento, el mismo esfuerzo, antes, durante y después de la compañía. Cuando hay que trabajar, a mí no me llaman dos veces. Lo hago rápido, con una sonrisa, porque además es algo que me gusta y es vocacional, como les remarco a los jóvenes: es el mejor trabajo del mundo porque hacés lo que amás.
En un momento, yo cumplía a rajatabla todo y, de repente, la compañía perdió el interés, no solo conmigo sino con muchos artistas. Esto fue desde 1995, y cambió todo hasta hoy.
—¿Cómo ves hoy lo que suena en el circuito comercial de la música?
—Está dirigido, indudablemente. Si deciden vender la lapicera que canta y baila, lo hacen. La gente que no tuvo la información cuando era joven no puede discernir y compra esa lapicera. Cuando se dan cuenta de que la lapicera no canta ni baila, el negocio terminó, pero ya vendieron todas. Total después venden el vaso que silba.
Desde la aparición de la tecnología digital, cuando apretás un botón y suena música, aparecieron nuevos negocios. Ya ni hace falta cantar o afinar, ni tocar guitarra ni batería.

—Ahora incluso hay músicos que componen con asistencia tecnológica avanzada. ¿Qué pensás de eso?
—Todo es válido. Todos los artistas que expresan sentimientos y pensamientos en cualquier forma artística tienen lugar, hay espacio para todos. Ahora, si basás la carrera solo en lo técnico o digital, va a haber setecientos cincuenta mil millones de personas haciendo lo mismo, porque la máquina lo hace.
Otra cosa es cantar con el micrófono, aunque salga desafinado; si es un sentimiento propio, sale con onda. Esa expresión no la va a poder copiar nadie, ni siquiera uno mismo la repite igual. Si es bueno, como lo que hizo Hendrix, Nino Bravo, Gardel, B.B. King, los Creedence Clearwater Revival, los Chalchaleros, José Larralde o Joan Manuel Serrat, se vuelve irrepetible y quien ama eso, vive por eso.
Quizás las nuevas generaciones tengan otras búsquedas, pero quienes vivimos la etapa anterior le damos un valor extra a lo hecho de esa manera.
También, lo que hacés hoy, mañana resulta obsoleto porque la técnica avanza hora tras hora. Así que para mí es mejor hacer una carrera como la de don José Larralde, que canta “Herencia para un hijo gaucho” hace sesenta años, igual que McCartney canta “Yesterday” hace sesenta años.
—Apelás a la autenticidad y al trabajo en vivo…
—Vas a tener una carrera larga si hacés todo a sangre y pulmón arriba del escenario. Si sos bueno, vas a destacarte; si no, igual tendrás trabajo, quizá más chico, pero trabajo al fin.
—¿Sentís que el reconocimiento actual del público está en sintonía con tu recorrido?
—Ayer toqué en Merlo y había unas ciento veinte personas, el boliche estaba explotado. Dentro había nueve chicos menores, la mayor tenía quince. Vinieron con sus padres y madres. Eso es el éxito, porque si los padres me eligen para que sus hijos me vean y escuchen en vivo, significa que primero me observan con lupa y deciden que yo no voy a ser nocivo para sus hijos. Ese es un gran honor y demuestra confianza.
Me cuentan que sus hijos están empezando a tocar guitarra y vienen a ver qué puedo decirles. Todos esperan algo útil, un dato, una ayuda. Si puedo hacer eso, soy un privilegiado. Esto no se compra con dinero ni con un disco de oro. Se consigue con una interminable serie de presentaciones donde lo único raro es tocar la guitarra y cantar; por el resto, soy uno más.
Si con 68 años tengo la cantidad de shows en vivo que tengo, sin una compañía detrás, estoy muy contento y satisfecho por las decisiones que tomé. Cuando los hechos dan resultados, positivos o negativos, son fruto de una decisión previa.
—¿Cómo hacés para mantener la voz y la energía a tus 68?
—Me cuido mucho. Juego pelota paleta, ando en moto todos los días. Estoy firme. Ando en bicicleta, hago un poco de estiramiento. Y sobre todo, cuando encuentro gente, me dan una energía positiva y un amor tan grande que eso es lo que me voy a llevar de este mundo.
—Transmitís esa experiencia como un legado para nuevas generaciones. ¿Sentís esa responsabilidad?
—Eso me hace afortunado, pero también tengo la obligación de marcarlo bien claro para las nuevas generaciones. Como si adelante tuyo en la ruta agarro un pozo, tengo que avisarte: “Cuidado con el pozo.” Quizás mi experiencia te sirve para que no se te rompa el vehículo y puede ser importante para vos.
—¿Quién fue para vos el que avisó por los baches y te marcó el camino en tu juventud musical? ¿Pappo, Vitico?
—Fueron mis padres. Cuando llegué a Riff tenía veintisiete años, pero a los quince ya tocaba y me pagaron; eso me hizo profesional. Para mí un profesional es quien realiza una actividad, cobra y lleva el dinero a la mesa de su casa. Tenía quince años y ya era profesional. A los veinte empecé en los café concert, y a los veintiuno o veintidós hacía al menos cincuenta shows por mes. No era porque fuera un capo, sino porque así era el trabajo en ese momento en Capital y el Conurbano. Me cruzaba con artistas que después fueron famosos y trabajaba con la Banda Marrón, haciendo de todo.
—¿Cómo fue el desembarco en Riff y esa etapa con figuras como Pappo y Vitico?
—Llegué a Riff luego de seis años y medio con unos cuatrocientos shows al año; tenía mínimo dos mil quinientos shows encima. Pappo y Vitico me vieron porque la Banda Marrón hacía ruido: llenábamos teatros y explotaban los lugares. Tocamos en el estadio de Quilmes, explotó la banda; luego en Lanús, y ellos vinieron a buscarme, necesitaban un músico para Riff.
Arrancó así mi historia conocida. Fui convocado en octubre del 85, me vieron el sábado, el domingo me llamaron y el lunes a la mañana ya estaba ensayando con Riff. En la batería estaba Oscar Moro. En seis días preparamos los seis temas que ellos tenían y agregué dos propios, conformando los ocho de “Riff VII”. Enseguida grabamos en ION con el portugués Da Silva y en tres o cuatro días mezclamos y salió a la luz el viernes de esa semana, porque debía salir rápido por CBS Columbia.
—Fue un punto de inflexión en tu carrera…
—Ese disco es único. El sonido también, porque ese grupo de músicos no volvió a grabar junto nunca más. Además, aparece una voz distinta a la de El Carpo, o de Vitico; yo canto “Elena X”, por ejemplo. Muchos decían que eso no era Riff porque no cantaba El Carpo, otros afirmaban que sí por la presencia de Vitico y El Carpo. Pero ahí es donde empiezo a ser conocido en el ambiente. Lo primero que hicimos fue tocar en Badía y Compañía en vivo. Yo había ido veinte veces con la Banda Marrón y nunca me habían dado espacio, aunque sonara bien, porque llevaban artistas consagrados. Había muchas bandas que queríamos tocar y no podíamos. Terminamos el disco y fuimos a tocar ahí.
Juan Alberto Badía, un gran comunicador, habló muy bien de mí en la primera entrevista, y eso me abrió puertas que nunca voy a olvidar. Muchas personas me ayudaron en momentos clave, y siempre estaré dispuesto a hacer lo mismo por quien lo necesite.
—Uno de tus momentos más recordados fue como telonero de Eric Clapton y la adaptación de “Maravillosa esta noche”. ¿Sabés si la escuchó?
—Nosotros grabamos eso en 1990. La canción está en el disco “Diapositivas”. La compañía RCA Víctor me pidió una balada para vender más discos. Preparé “Diapositivas”, el tema homónimo, y le dediqué un especial cuidado: si lo escuchás con buenos auriculares, vas a notar infinidad de detalles hechos a mano, como se hacía entonces.
Antes de grabar, me pidieron cantar el tema de Eric Clapton. Dije que no quería cantar ningún tema de él, aunque lo admiro como guitarrista, pero para mí siempre fue un aprendiz de los músicos negros que admiraba: B.B. King, Freddie King y todos esos. Nunca dejó de ser eso en guitarra. Me impusieron hacerlo porque fue una orden de la compañía; me dieron una traducción oficial que me pareció una porquería, no concordaba con la pluma original.
Entonces me dijeron que hiciera yo la adaptación. Así lo hice: no es traducción, es adaptación al castellano argentino. Canté esa canción cuando aquí nadie la conocía, porque a Clapton lo tenían solo como guitarrista de blues o rock and roll. La conocían los fanáticos únicamente. En 1990, fue la primera vez que Clapton vino a Argentina y yo fui el telonero. El 5 de octubre de ese año tocó en River Plate. La letra gustó muchísimo; la promocionaron un mes y medio y después la suspendieron porque había explotado. Mucha gente creyó o cree que el tema es mío, pero no.
Debíamos mandarlo a la editorial de Clapton para autorización. No sé si él la escuchó, pero seguro alguien de la editorial la oyó porque aprobaron la adaptación. Solo así se pudo editar. El tema funcionó y al año siguiente me extendieron el contrato y grabé “Salida de emergencia”, que también tiene una historia fuerte.
—Entre tus logros actuales y tu pasado en escena, ¿qué significa compartir ahora la banda con tu hija Virginia?
—Hay un lazo de sangre y de historia, pero eso no es lo más relevante. Todos saben que la madre da a luz, corta el cordón, y llega un tiempo de crianza. Cuando crece, el joven se independiza y arma su propia vida.
En este momento, aunque está a mi lado, observo su desarrollo social y artístico con ojo clínico, porque tengo que estar de acuerdo en que siga conmigo. Eso les pasa a todos los padres, pero soy afortunado: tengo cerca a mi descendencia en un lugar de privilegio y puedo nutrirme de su arte y talento.
Todo esto me hace sentir muy bien, complacido, pero también me recuerda épocas clave de mi carrera. A principios de los noventa, tenía el pelo largo, el público llenaba todo y venían muchas mujeres que arrojaban cosas al escenario. Siempre terminaba con una bolsa de objetos que me tiraban las chicas, una muestra de cariño.
Un día, en pleno show, me golpeó algo en la pierna: era un autito de juguete, pequeño y duro. Miré y adelante mío, entre la multitud, había un hombre con un nene a cococho y ambos me saludaron. Entendí que mis primeros fanáticos venían ahora con sus hijos.
—¿Ese momento cambió tu percepción frente al público joven?
—Hoy, después de más de treinta años, lo recuerdo como bisagra. Uno se comporta de una forma frente al adulto, pero si hay un chico al lado de un adulto, hay que ser más más responsable. Así de sencillo.
jaf
CHIMENTOS
Obsesionada con su cuerpo, Ivana Icardi entró al quirófano y se hizo todo a nuevo: «Cola, abdomen, espalda y…»

Días atrás, la hermana de Mauro Icardi subió un reel a su perfil en que manifestaba estar disconforme con la imagen que le devuelve el espejo por lo cuál había decidido someterse a un nuevo tipo de cirugía estética a fin de retocar abdomen, entrepierna, espalda y glúteos.
“Me hago una remodelación corporal 360. Después de mucho tiempo me he decidido. Me gusta comer y hay una parte de mi cuerpo que, la verdad, es muy voluminosa y se me acumula toda la grasa. En los flancos, que me cuesta horrores y no quiere irse de mi cuerpo. Puedo reducirlos un poco pero nunca se me termina de quedar sin flanco”, comenzó explicando Ivana Icardi.
En ese mismo video y desde Europa, la ex GH detalló: “Se me combina con que, después de ser mamá, toda la grasa se me fue a la espalda. Barriga también y con la médica hemos hablado de reducir la entrepierna para que se me vean más estilizadas. Vamos a conseguir con esta 360 lucir más estilizada y que no se me vea el volumen en la parte de arriba que es lo que no me gusta mucho del cuerpo”.
“¿En qué consiste? En un láser, quemar la grasita, sacarla para fuera y que la piel quede pegada al músculo. Entonces voy a quedar definida sin esos cúmulos de grasa que voy a reducir y me va a quedar una silueta con más forma. Tengo reloj de arena en versión ancha y la quiero más reducida. Con respecto a los glúteos, también van a ayudarme. Volumen hay pero el peso, es que cuando los trabajan caen”, agregó Ivana.
RETOQUE 360 PARA IVANA ICARDI
Y así, decidida, este jueves 12 de febrero la ex cuñada de Wanda Nara entró a quirófano y se sometió a esta cirugía reparadora 360 que tan ilusionada la tiene. Activa en las redes sociales, tras salir de la operación, Ivana le llevó tranquilidad a su comunidad virtual.
“Ha ido todo súper bien. Ya estoy vestida y me voy a casa. Es verdad que después de una intervención así estás un poco molesta porque tengo que estar unos días con una faja muy apretada pero contenta y todos me han dicho que ha quedado estupendo. Estoy deseando que me quiten la faja y verme”, expresó Ivana Icardi 24 horas después y en tanto iba a reencontrarse con su hija.
Ivana Icardi
CHIMENTOS
La carta de amor de Bad Bunny a la Argentina: el reencuentro con Cazzu, Duki y Khea en su segundo baile inolvidable

El Día de San Valentín no es una fecha más para Bad Bunny. Desde los inicios de su carrera, tomó la fecha para obsequiar a sus fanáticos homenajes a esos romances descorazonadores, a los noviazgos que no fueron y a los amantes. En 2026, esa carta de amor la escribió y la envió en su segunda noche en Buenos Aires en el Estadio Monumental. En el Día de los Enamorados, las flechas de Cupido atravesaron más de 70 mil cuerpos en un bouquet de gran despliegue escénico, contoneo furioso y regocijo. Un “Baile inolvidable”.
Desde hace una semana, justo después de su mediático show de medio tiempo en el Super Bowl de Estados Unidos, las calles porteñas empezaban a respirar su idilio por Benito Antonio Martínez Ocasio, el nombre completo del “Conejo malo”. En un parque de Caballito, una mujer en sus cuarenta años paseba a un perro rechoncho mientras murmuraba de madrugada un “debí darte más besos y abrazos las veces que pude”. Un repartidor en bicicleta por Mataderos musicalizaba su jornada con “Chambea”, uno de sus primeros éxitos, en un parlante. Una clase de zumba en Belgrano esparcía por toda la cuadra el hit “Después de la playa”, como quien despliega una lona sobre arena tropical, pero a cuatro cuadras no hay mar, solo pasa el subte y el asfalto quema.
Un día antes al de hoy, el artista se volvió a ver con ese público que lo abraza desde hace casi una década y, al igual que en su debut en el país con este Debí tirar más fotos World Tour, demostró por qué en algún terreno de su corazón lleva clavada una bandera argentina. En esta segunda fecha la entrega fue total. La sorpresa fue el reencuentro con Cazzu, Duki y Khea sobre el escenario como en los viejos tiempos. “La jefa” tomó todo el escenario en solitario para sembrar cumbia con su exitosa “Con otra” y el cantante Mora llegó especialmente desde Puerto Rico para sumarse a “Una vez”, la canción que el artista le regaló a este público y no repetirá en ningún otro show del mundo.
Si se trata de moda, la tendencia entre los chicos es el sombrero pava, o sombrero jíbaro, lookeados como el artista que lo eligió en su último disco para rendirle tributo a su tierra y a los trabajadores del café y la caña de azúcar. “Lo compré recién en la entrada. Me salió 30 lucas. Saladito”, comenta Lucho a Teleshow, risueño y de casi dos metros, junto a su novia, Emma, mientras se definen como “súperfans”. Laura y Romina, primas y oriundas de San Martín, se pusieron coronita de flores y glitter a tono con la moda imperante en el show entre las chicas. “Después de dos semanas terribles de tanta exposición, como él mismo lo dijo, que dé un show acá nos hace muy afortunados”, resume sus sentimientos Romina, que se enorgullece de haber sido testigo de aquel show en Pinar de Rocha, la famosa discoteca de Morón, donde Bad Bunny se subió a un escenario argentino por primera vez en 2017.

En la espera del plato fuerte de la noche, la musicalización mientras el estadio se llena varía entre el tono nostálgico, boleroso, con “Sabor a mí”, “Mas que nada”, los dramones de Mon Laferte y lo que podría sonar en una FM del 2000 con Julieta Venegas y el “Es por tí” de Juanes. Como quien busca en el dial, aparecen “No voy en tren” de Charly García y después, Los Ángeles Azules, Gloria Trevi y un “nunca, pero nunca me abandones, cariñito”. Entonces irrumpe Chuwi, un grupo musical que se hizo famoso durante las protestas independentistas en Puerto Rico y ahora, acompaña al hombre de esta noche por todo el planeta. “Hace un año yo estaba trabajando de camarera y hoy estoy acá”, se sincera Loren Aldarondo, con los ojos vidriosos, mientras la multitud la aplaude.
Por cuestiones climáticas, se esperaba una tormenta pasada la medianoche, se decidió adelantar el show y finalmente Benito, coreado por las miles de personas con su nombre de pila y no como Bad Bunny, hace su gran aparición. De traje crema, lentes y acompañado por Los Sobrinos, la banda que lo acompaña en el homenaje a su isla y sus ritmos, llega en modo frontman para iniciar con “La mudanza”, la canción donde cuenta cómo su padre y su madre se conocieron y por qué Los Ángeles o Nueva York nunca podrían ser su hogar. “De aquí nadie me saca/ de aquí yo no me muevo/ Dile que esta es mi casa/ donde nació mi abuelo”, canta y es imposible no moverse.
Cuando suena “Turista”, un bolero desgarrador donde exclama “en mi vida fuiste turista/ tú solo viste lo mejor de mí/ y no lo que yo sufría”, el clima dulzón se pone a punto. “Feliz día de San Valentín, Argentina. Cualquier momento es perfecto para pegarte a tu pareja, pero este yo creo que es el más indicado. Si vienes con tu pareja, abrázala, abrázalo. Pégate más. Los que están solos, abrásense a ustedes mismos. Se tienen a ustedes mismos”, pide.
Sobre el escenario principal y acompañado de su banda hace “Callaíta”, “Baile inolvidable”, “Nuevayol” y para “Pitorro de coco” se clava dos shots seguidos, en un bloque más pegado a la salsa de la vieja escuela y a sus últimos éxitos más aptos para todo público.
La casita, el segundo escenario que replica su hogar, tiene su propia impronta: ubicada en la zona general, alejada del VIP, acá Bad Bunny es más Bad Bunny que nunca. De gorra, con campera y short deportivo, abre el juego con “Titi me preguntó”, la hipersexual “Diles” y cuando llega “Yo perreo sola”, la platea femenina se vuelve protagonista absoluta. Le siguen “Neverita” y “Safadera”, odas al twerking, bellaqueo, guayeteo, o como usted guste llamarlo.

Entre los invitados famosos a La casita del sábado aparecen Callejero Fino, Duki (que vuelve después para cantar en el escenario principal en un power cuarteto) y Guillermo Novellis de La Mosca, siendo el intérprete de “Muchachos” uno de los pocos que consigue un abrazo del cantante, entre influencers, modelos y bailarinas expertas en perreo heavy. Entonces, se da otro momento inesperado de la noche. “¡El que no salta es un inglés!”, comienza a gritar la multitud, haciendo que el artista se sume a un pogo futbolero-antimperialista.
“Argentina, gracias por haber estado en aquel momento, gracias por haber tenido la visión y por haber visto en mí lo que el mundo está viendo hoy”, dice él, en tono confesional, para que después suene “Mónaco”. De ahí al escenario principal. Unos minutos después es la aparición de Khea, Duki y Cazzu. El delirio es absoluto. Descontrol. La gente se empuja para estar más cerca del escenario, mientras suena “Loca remix” y los cuatro, quienes lograron consolidarse como referentes del género urbano, vuelven a unir fuerzas como en 2017. Un año bisagra para Benito, quien cuando llega el final vuelve a agradecerles por ser parte de su historia.

El falso cierre es con “DTMF”, en donde pide que la gente suelte el celular y viva esa comunión, con las manos levantadas al cielo, de ese instante único. La despedida definitiva llega con “Eoo”. Se disparan fuegos artificiales. Fin de fiesta.
De Puerto Rico para Argentina, con amor.
Crédito: Dale Play
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: domingo 15 de febrero

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
La Luna en Acuario activa tu zona de amistades y proyectos. Podés sentirte más sociable, con ganas de conectar con grupos o personas afines a tus ideales. Este tránsito te impulsa a mirar hacia el futuro y a romper con rutinas que te limiten. Tu energía se orienta a lo colectivo y a los sueños compartidos.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Con la Luna en Acuario se moviliza tu área profesional y de reconocimiento. Te sentirás observada o más consciente del lugar que ocupás ante los demás. Es buen momento para mostrar tu originalidad en el trabajo y atreverte a hacer las cosas de manera distinta. Necesitás libertad para avanzar hacia metas más auténticas.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Este tránsito despierta tu curiosidad y deseo de expansión. Sentirás necesidad de salir de lo conocido, aprender algo nuevo o mirar las cosas desde otra perspectiva. Es una luna que te invita a abrir la mente, conectar con personas de otros lugares o ideologías, y nutrir tu espíritu con nuevas experiencias.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
La Luna en Acuario te lleva a explorar tu mundo interno desde un lugar más desapegado. Podés tener revelaciones emocionales o darte cuenta de algo que necesitás soltar. Es un tránsito ideal para cortar lazos energéticos o patrones que te atan al pasado. Sentirás alivio al liberar lo que ya no vibra con vos.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
Esta luna ilumina tu zona de pareja y vínculos importantes. Podés sentirte más consciente de tus necesidades afectivas, o del equilibrio entre independencia y compromiso. Es momento de escuchar al otro sin perder tu individualidad. Las emociones pueden expresarse de manera racional o a través del diálogo.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Con la Luna en Acuario tu energía se centra en la organización y el bienestar. Es buen momento para implementar cambios en tus rutinas o hábitos laborales. Buscás sentirte más libre y creativa en tu día a día. Prestá atención al cuerpo: puede estar pidiéndote aire fresco, movimiento o un descanso mental.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Este tránsito estimula tu creatividad y necesidad de expresarte sin filtros. Podés sentir ganas de jugar, crear, o disfrutar de algo que te conecte con tu autenticidad. En el amor, se enciende el deseo de vínculos más libres y livianos. La Luna en Acuario te recuerda que amar también es dejar ser.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
La Luna en Acuario remueve tus emociones más íntimas, especialmente las ligadas al hogar o la familia. Podés sentir cierta distancia emocional o la necesidad de espacio en tus vínculos cercanos. Aprovechá este tránsito para observar sin reaccionar: la objetividad te ayudará a sanar viejas heridas.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
Tu mente estará especialmente activa con la Luna en Acuario. Se intensifica tu necesidad de comunicar, compartir ideas o aprender algo nuevo. Es un tránsito que te invita a conectar con tu entorno de manera más abierta y original. Buscá conversaciones que te inspiren y te saquen de lo cotidiano.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
La Luna en Acuario te impulsa a revisar tu relación con el dinero y los valores personales. Podés sentir el deseo de generar más independencia económica o emocional. Es un momento para valorar lo que te da libertad y autenticidad. Tu seguridad interior se fortalece cuando actuás desde tus principios.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Con la Luna transitando tu signo, las emociones se iluminan con fuerza. Estarás más perceptiva, intuitiva y con ganas de mostrarte tal como sos. Es un tránsito ideal para reconectar con tu esencia y honrar tu diferencia. Escuchá tus necesidades emocionales sin temor a parecer “distinta”: ahí está tu poder.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Esta Luna te invita al retiro y la introspección. Tu mundo interno se vuelve más activo, y tal vez necesites silencio, descanso o momentos de soledad para ordenar lo que sentís. Es un tránsito ideal para soltar cargas inconscientes y recargar energía antes de comenzar un nuevo ciclo emocional.
horóscopo
POLITICA3 días agoA quién afecta la Reforma laboral: estos son los puntos clave del proyecto de Milei
POLITICA3 días agoReforma laboral: la modificación sobre accidentes o enfermedades ajenas al trabajo
ECONOMIA3 días agoCayeron 20% las ventas de automóviles en China y el régimen impone medidas para regular el mercado










