CHIMENTOS
Jorge Lanata, a un año de su muerte: el periodista más original, influyente y popular de su generación

Un año ya. Un año sin Lanata…
Están sus seguidores incondiconales. Están, también, sus detractores. Pero unos y otros coinciden en algo: fue el periodista más talentoso e influyente de su generación. Miembro de ese club de totems del periodismo nacional con socios ilustres como Jacobo Timerman, Héctor Ricardo García o Bernardo Neustadt.
El 30 de enero de 2024, Jorge Lanata fallecía a los 64 años en el Hospital Italiano. Su salud se había visto seriamente comprometida debido a una neumonía, lo que forzó varios ingresos hospitalarios. La crónica de sus últimos días estuvo marcada por una delicada internación en terapia intensiva, un círculo que se cerró tras décadas de fervor, polémica e innovación en los medios de comunicación.
El impacto de su muerte resuena especialmente por el legado profesional que construyó a partir de los ‘80, época en la que desafió los formatos tradicionales y contribuyó a redefinir el lenguaje periodístico en la Argentina. Fundador de medios emblemáticos como Página/12, Crítica de la Argentina y la revista Veintitrés, Lanata también dejó su impronta en la radio y la televisión. Sus investigaciones iluminaron los casos de corrupción más significativos tanto en los años ‘90 durante el menemismo como en la era kirchnerista, lo que le valió tanto admiración como enemistades de una intensidad inusitada.
La vida personal y familiar de Lanata estuvo signada por desafíos desde su infancia. Nacido en Mar del Plata y criado en Sarandí, convivió con la enfermedad de su madre, Angélica, quien sufrió un tumor cerebral cuando él tenía seis años. Criado por su tía Nélida y su abuela, el entorno familiar se impregnó de un silencio que, según relató en entrevistas, pudo haber sido el motor de su incansable búsqueda de respuestas. A los catorce años, Lanata obtuvo su primer empleo en Radio Nacional, siendo su padre quien debió autorizar formalmente su contratación. La revelación, mucho después, de que en realidad era adoptado —tras desencadenarse con la muerte de su madre y cumplidos los cincuenta y cinco años— dejó una huella que nunca intentó borrar buscando a su familia biológica.

Lanata marcó una bisagra en la prensa argentina con Página/12, fundado el 26 de mayo de 1987. Su propuesta estética y conceptual contrastaba abiertamente con la rigidez reinante. Encabezado por una generación de jóvenes y experimentados periodistas —Osvaldo Soriano, Horacio Verbitsky, Tomás Eloy Martínez, entre muchos otros—, el diario combinó desde el inicio el tratamiento de grandes escándalos políticos, como Yomagate, Swiftgate o Narcogate, con un enfoque que desafiaba el manual periodístico tradicional: los títulos rompían formalismos, las tapas incluían referencias a la cultura pop, y los textos iniciales podían ser anecdóticos o ácidos aforismos. Ejemplo: Todos los caminos conducen a Yoma, tituló Página recién estallado el Yomagate.

Esa audacia metodológica fue constante en la carrera de Lanata. Al frente de programas como Día D o Periodismo Para Todos (PPT) en televisión, y conduciendo espacios radiales como Lanata Sin Filtro en Radio Mitre, su voz se convirtió en referente y sinónimo de grandes primicias e investigaciones de alto voltaje. La investigación sobre la Ruta del Dinero K, Lázaro Báez y Cristina Kirchner en PPT resultaron determinantes para que esas denuncias alcanzaran masividad y erosión en la imagen de los protagonistas. Durante doce años ininterrumpidos, Lanata encabezó las mediciones de audiencia radial, llegando a obtener casi el 50 % del share.
En el camino, su rol de formador de periodistas fue otra de las marcas perdurables. Jóvenes talentos como Román Lejtman, Ernesto Tenembaum, Reynaldo Sietecase y Leila Guerriero, entre muchos otros, dieron sus primeros pasos bajo su guía. Lanata definió así su método: “Yo veo en ellos algo que ellos no ven, pero que ellos tienen. Mi trabajo es lograr que ellos sean lo más ellos que puedan. Lo más libres que puedan dentro de lo que ellos son. Cuando armo el equipo, trato de trabajarlo así”.
Sus movimientos personales solían estar en el centro de atención. Se casó en cinco ocasiones, contando entre sus esposas a Patricia Orlando, la periodista Silvina Chediek y la artista Sara Stewart Brown, quien, tras donarle un riñón en 2015 en el primer trasplante cruzado de Latinoamérica, fue madre de su hija Lola. En 2022, contrajo matrimonio con la abogada Elba Marcovecchio y, pese a compartir domicilio en el Palacio Estragamou, lo hacían residiendo en departamentos separados.

La salud de Lanata presentó complicaciones recurrentes: diabetes, hipertensión y diversas internaciones, sumados al trasplante de riñón mencionado. Característico por su cigarrillo perenne en medios donde fumar estaba prohibido, exigía cláusulas especiales para poder hacerlo en pantalla. Además, reconoció públicamente su consumo sostenido de cocaína durante una década, etapa que coincidió con su proyección social y mediática más intensa.

A lo largo de su prolífica carrera, Lanata publicó diversos libros, entre ellos el bestseller Argentinos, una saga en dos tomos que logró ventas por cientos de miles de ejemplares. Entre las recopilaciones más notorias destacan Polaroids, Historia de Teller y 56, éste último una antología personal tejida en primera persona. No todos sus proyectos prosperaron: el portal Data 54 y la revista Ego, entre otros, comprobaron que el fracaso formaba parte de su recorrido.

El periodista también incursionó en el teatro de revista: en 2008 encabezó La Rotativa del Maipo en la calle Corrientes, un espectáculo que combinaba monólogos de actualidad con vedettes y humoristas, en homenaje a capocómicos históricos como Pepe Arias o Tato Bores. Para Lanata, ese tipo de desafíos fallidos representaban una parte esencial de su mirada sobre el oficio: el deseo de experimentar sin temer al riesgo ni al prestigio perdido.

Entre los múltiples reconocimientos cosechados, en 2016 obtuvo cuatro Martín Fierros en distintas categorías y el de Oro, ocasión en la que protagonizó un cruce con actores identificados con el kirchnerismo. Pero la intervención más recordada fue la de 2013, al pronunciar un discurso de agradecimiento en el que definió y popularizó el concepto de La Grieta: “Le puse nombre a lo que pasaba en el país”, definió.

En el terreno personal, los vínculos familiares y la experiencia de la enfermedad maternal marcaron su carácter, mientras que el impulso profesional lo encontró siempre creando, polemizando y cuestionando. Sobre su identidad periodística, Lanata sostenía: “Soy periodista porque tengo preguntas. Si tuviera respuestas sería político, religioso o crítico. Por eso el periodismo militante es la antítesis de lo que soy: ellos están llenos de respuestas y están dispuestos a aplicarlas. Soy periodista porque no sé. Preguntar es un modo de desobedecer, de cuestionar. Al objeto o al sujeto que está ahí se le pregunta: ¿sos lo que decís?, ¿sos lo que mostrás?, ¿qué sos? Preguntar es cuestionar y cuestionar es conocer”.


Murió tras vivir al límite, consagrarse a una vocación y desafiar sin tregua el statu quo de los medios. Fundó instituciones, formó periodistas, desnudó tramas de poder y dejó huella tanto en la cultura popular como en la historia política argentina.
Producción audiovisual y montaje: María Belén Etchenique / Edición: Leonardo Martín, Florencia Montenegro y Leonardo Senderovsky
CHIMENTOS
La furia de Juana Repetto que generó una enorme polémica en su familia: «Sé cómo cuidarme y a mis hijos»

Juana Repetto se encuentra atravesando uno de los momentos más especiales de su vida; la actriz fue mamá por tercera vez, de Timoteo. Afortunadamente, todo salió de maravillas y hoy disfrutan que se haya agrandado la familia.
Sin Sebastián Graviotto, el papá del bebé, no estuvo presente ya que se encuentra fuera del país por trabajo. Ahora bien, en esta última semana, Juana enfrentó muchas críticas dado a que adoptó un gato y muchos seguidores remarcaron el riesgo que eso podía tener en la etapa final de su embarazo.
“Hay mucha gente diciendo ¡Gato embarazo, gato embarazo! Averigüen cada uno con sus obstetras”, expuso Repetto en un primer comienzo, visiblemente molesta. Recibir determinadas críticas, para la mediática fue algo que no la puso a gusto.
Fiel a su estilo y en su mejor faceta de influencer, Juana comenzó a indagar sobre el tema. Demostrando estar informada, y que tanto ella ni como sus hijos en ningún momento estuvieron en riesgo, dejando en claro que sabe muy bien cómo cuidarse.
JUANA REPETTO FUE MAMÁ, PERO ATRAVESÓ UNA POLÉMICA
“Para contagiar la toxoplasmosis a través de un gato, tenés que tener contacto directo con la caca, tocarla y llevártela a la boca o alguna mucosa del gato. O sea, yo, por supuesto, no soy la persona que está levantando ahora la caca de las piedritas”, sostuvo Juana.
Y sobre ese mismo posteo, agregó: “En mi caso, siempre he tenido la suerte de que los gatos fueran muy higiénicos. Se manejan solos, digo, no los tenés que sacar a pasear para que hagan caca, le ponés las piedritas y hacen. Con una palita no tenés que tocar la caca”.
Sobre el cierre de su descargo, les habló directamente a sus seguidores. “Relajen, yo sé cómo cuidarme a mí, a mis hijos y a los demás”, sentenció Repetto, quien fue contundente y en especial contra quienes le dejaron esos mensajes.
Juana Repetto
CHIMENTOS
Dany Lescano: “Ojalá tuviera mucho para dar a los que no tienen nada”

El impacto de Dany Lescano en la cumbia villera argentina ha persistido durante décadas, tanto por su voz particular como por una biografía marcada por desafíos y transformaciones personales. Hoy, a los 69 años, Lescano se mantiene tan vigente como cuando ayudó a cimentar los códigos de un género que revolucionó la música tropical argentina a fines de los años 90.
Lescano nació el 10 de septiembre de 1956 en Santiago del Estero y creció en el conurbano bonaerense, un entorno que incidió profundamente en el carácter de su música. Se le reconoce como el primer cantante de cumbia villera y una de las voces fundacionales del género.
Las experiencias de prisión que atravesó—primero durante cinco años cuando era joven, y luego en una detención de dos años tras una falsa acusación—no solo marcaron su vida, sino que intensificaron su compromiso artístico.
El itinerario de Lescano en la música comenzó a los 21 años con Los Delfines, en un contexto de auge de la cumbia tropical, donde empezó a definir su estilo. Su paso posterior por Persuasión y Quique y La Charanga Colombiana resultó decisivo para forjar la impronta vocal que lo distinguiría posteriormente. La trayectoria de Lescano se consolidó cuando asumió el rol principal en La Charanga entre 1993 y 1998.
El salto central en la carrera de Lescano se produjo en 1999, cuando se integró a Flor de Piedra, banda pionera de la cumbia villera. Su influencia en la consolidación estética y lírica del género resultó determinante. Dos álbumes marcaron la era Flor de Piedra: La vanda más loca (1999), impulsado por el hit “Sos un botón”, y Más duros que nunca (2000), con himnos como “La jarra loca” y “Patovicagón”, canciones que definieron la sonoridad irreverente del nuevo movimiento.
Aquí, los momentos más destacados de la charla:
—Dany Lescano, ¿está bien si digo un prócer de la cumbia villera?
—Eso lo dirán ustedes. Yo me dedico a hacer lo mío.
—Pasa que prócer me suena a gente grande y…
—Tengo casi setenta, 10 de septiembre del 56.
—Y casi treinta años de cumbia villera, ¿y cuánto con la música en general?
—Con la música sesenta años y pico.
—Toda la vida.
—Toda la vida.
—Aparte de la música, ¿algún otro laburo?
—Siempre mi mamá me decía que no cante porque era un vago (ríe) y nunca iba a ganar plata y nunca iba a ganar nada con, con la música (ríe). Pero vengo de familia de músicos…
—¿Y eras un poco vago?
—Sí, soy vago (ríe).

—¿Hoy, con casi setenta años, ¿podés decir que te fue bien con la música?
—Yo creo que me fue bien y me sigue yendo bien. Pese a que los grandes empresarios… algunos no me valoran.
—¿Por qué lo decís?
—Y no te valoran porque te llaman poco, no se fijan la trayectoria que tengo…
—¿Cuando hablás de “empresarios”, ¿quiénes son? ¿Los bolicheros, los dueños de la bailanta…?
—Ahí los mezclo a todos. Pero, bueno, será porque no les gusta mi forma de ser…
—¿Te plantás demasiado, capaz?
—Exactamente. A mí me pagás lo que yo quiero y, si quiero, voy gratis (ríe). Pero igual no cobro mucho, ¿eh?
—¿Te seguís subiendo al escenario y es igual que el primer día?
—Igual, no me cambió la voz, nada. Sigo cantando como el primer día. No tengo la voz quebrada, no tengo nada. No soy borracho, no me drogo, no… nada.
—Me imagino que con toda la carrera que tenés habrás tenido muchas oportunidades para “pegártela”.
—Seguro, seguro. Pero tengo carácter. Si vos no tenés carácter, te van a llevar así. Vos tenés que saber decir que sí y tenés que saber decir no. Eso es lo que le enseño a mis hijos: guarda acá.
—O sea, en toda tu carrera, siempre firme en esa posición…
—Firme… (piensa unos segundos). Y nadie va a decir: “Lo vi a Dany embriagado”. Nadie puede decir nada…
—Y con tus hijos, ¿cómo te salió esa parte?
—Por suerte bien.
—Tenés ocho…
—Ocho hijos… y trece nietos.
—Y Mati también es cumbiero…
—Sí.
—¿Y cuánto tuviste que ver vos en que salga cumbiero?
—Ya nacemos para algo. Vos, yo, Fulano, Mengano, ya nacemos para algo, se lleva adentro.

—¿Tu desembarco en la cumbia villera viene de la mano de Pablo Lescano, de alguna manera?
—A mí me gusta lo melódico: Ángeles Negros, Los Cuatro Soles, Los Galos, Los Linces.
—¿Pudiste resolver de vivir cien por ciento de la música con la cumbia villera?
—Sí, tengo ayuda de mi señora también, que tiene su trabajo y me ayuda. Nos complementamos bien los dos y pudimos lograr muchas cosas.
—¿Tu señora te sigue en tus shows?
—Siempre voy con ella; ella me acompaña porque es mi vendedora.
—¿Sos romántico vos?
—Muy romántico, demasiado.
—Y con los hijos, por ejemplo, ¿quién es más mano dura? ¿Alguno es más firme en la crianza?
—Yo.
—¿Siempre fuiste firme o fuiste aflojando con los años?
—No, no, siempre.
—Y después de todos estos años, ¿tus hijos te pueden cantar cada tanto eso de “Sos un botón” (risas)?
—Mirá, nunca me cantaron eso (risas). Nunca jamás, porque creo que soy una persona buena, ¿me entendés? Hago muchas cosas por la gente también. Voy a cantar por ahí para una gente amiga… La gente de Luján me da alimentos y vienen a mi casa criaturas chicas, gente grande, abuelos y yo les doy su bolsita de mercadería: azúcar, fideos, hierba, puré de tomate, arroz… Todo lo que me dan a mí se lo reparto a la gente que no tiene.

—Siempre tuviste un rol social, ¿no?
—Me gusta mucho ayudar. Ojalá yo tuviera mucho, como tienen algunos y no dan nada. Imaginate que no soy nadie, no tengo casi nada, tengo lo básico, ¿eh? Y ayudo a la gente. ¿Por qué no van a poder ayudar los que tienen mucho? Esa es mi indignación que tengo.
—Porque me imagino que en tu carrera tuviste muchas chances de juntar buena guita, pero da la sensación de que te alcanza con lo que tenés…
—Nunca gané buena guita, ¿eh?
—¿No?
—Nunca, pero esto de la música se lleva adentro, ¿entendés? Y vivo tranquilo, ¿entendés? Hay gente que no tiene y viene a mi casa: “Dani, ¿tenés algo para comer?“
—¿Y alguna vez en estos años, con tantas crisis que hubo en Argentina, te pasó que a vos de llegar…?
—Sí, me pasó muchas veces.
—¿Y ahí?
—Y por eso tengo tanto sentimiento con la gente que no tiene, porque sé lo que es.
—¿En algún momento estuviste en cana, no? Y en esos momentos duros, ¿hay menos gente que está dispuesta a darte una mano?
—No, la gente sabe lo que es uno y sabe que… que uno es incapaz de hacer algo, entonces… a mí siempre me dieron una mano.
—¿Porque caíste medio de rebote, no?
—Claro. Pero bueno, mejor olvidarse esos momentos tristes, ¿no? Tendría que haber conocido mejor la gente, porque yo soy muy dado… Pero nunca llegás a conocer a toda la gente.
—¿Y a partir de ahí, con los vínculos, hace que tengas más cuidado, que mires más de reojo?
—De todas las vivencias que vos hacés, siempre se aprende algo.

—Hablando de esto de seguir laburando a los setenta, ¿vos querés seguir cantando?
—Hasta que Dios y la Virgen quieran. Yo quiero cantar toda mi vida. Me da fuerza, quiero ver a la gente que me quiera. Hay gente que te quiere, hay gente que no te quiere. “Mirá este negro”, “Mirá este rubio”…
—Pero hay mucha gente que te quiere y cuando vos empezás a cantar tus clásicos se vuelven locos.
—Sí, cantan y saltan y eso me da placer, alegría, me da emoción. Porque me acuerdo de antes, ¿me entendés?
—¿De qué te acordás?
—De cuando era chico y quería llegar. Veía a tal o cual artista y decía “¿Y yo cuándo voy a salir en televisión, entendés?»
—¿Y cuándo sentiste o te diste cuenta de que habías llegado?
—¿Te digo la verdad? Nunca lo noté y eso me dice mi señora. Digo, para mí somos todos iguales: vos, yo, el, el que está detrás de cámara, el que barre, todos iguales.
—Y a vos, ¿quién te genera una admiración especial, sea de la cumbia o no…
—A mí… Siempre estoy diciendo: cuando venga Messi al predio de la AFA, voy a ir a verlo. Quiero ver si por ahí me conoce o no me conoce, ¿me entendés? Y me gustaría sacarme una foto con la Selección para llevarlo eso dentro mío.
—¿Nunca te lo cruzaste a Messi?
—Nunca. Un día me iba con mis hijos y la banda a México. Estábamos en Ezeiza y mi hijo lo vio a Diego y se sacó una foto. Diego y Messi, los dos más grandes.
—Bueno, vamos a ver si este programa, Nunca Me Faltes, te trae suerte, se enteran en la Selección, se entera Messi y…
—¡Uy, si se entera Messi o la Selección, me muero! ¡Me-mue-ro!
Podés disfrutar de los episodios semanales de Nunca Me Faltes por el Canal de YouTubede Infobae.
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¡Tomá mate! Eva De Dominici la rompe en Estados Unidos pero extraña horrores el asado: «Lloro día por medio»

Hace ya varios años Eva De Dominici dejó atrás su presente laboral en Argentina para apostar a una nueva vida en Estados Unidos e incursionar en el ambiente artístico de aquel país. Pero no solo encontró algún que otro papel en el exterior… sino que se topó con el amor y fue mamá por primera vez.
Separada ya de Eduardo Cruz, hermano de la actriz española Penélope Cruz, la actriz disfruta de la crianza de Cairo quien ya tiene 6 años, de los viajes y compromisos profesionales y de su nuevo hogar en Los Ángeles junto a su madre y su hermana, que también la siguieron en ese destino.
Sin embargo, y a pesar de ese fortuito presente en lo personal y laboral, en medio de una entrevista Eva confesó que día por medio llora. “Somos una familia muy grande y eso lo extraño. Las juntadas de los domingos las extraño con primos, tíos, porque no los tengo allá”, manifestó la actriz.
Asimismo, en el marco de esa nota que le realizaron durante su paso por Argentina, Eva sumó: “No tengo allá la posibilidad de juntarme para un asado. ¿Si me pinta la nostalgia? Sí, todo el tiempo. Soy muy nostálgica. Soy muy llorona, muy. Creo que lloro día por medio”.
LA NOSTALGIA DE EVA DE DOMINICI
“Soy muy llorona. Al menos tengo esa posibilidad de sacar afuera porque hay gente que no puede llorar. Lloro de todo, de emoción, tristeza… . extraño mucho la comida. Para mi Argentina tiene una comida tan rica”, comentó De Dominici luego de hacer una producción de moda como adelanto de temporada invierno.
Sin dudas, y como dicen, las raíces tiran. Y en el caso de la actriz que comenzó en los medios cuando tenía tan solo 9 años, también. Por eso, cada vez que puede, Eva combina trabajo con placer y se hace escapadas a nuestro país para reencontrarse con su familia, amigos y sabores.
Eva De Dominici
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