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Juan José Campanella y el arte de contar historias: el proyecto Mafalda, Buenos Aires en el corazón y el éxito de su comedia teatral

La reflexión sobre identidad, arraigo y pertenencia ocupó el centro de esta charla entre el director Juan José Campanella y Teleshow. El cineasta planteó que el sentido de pertenencia no está atado exclusivamente a una nacionalidad, sino a factores culturales y personales de mayor complejidad.
Al ser consultado sobre su propio vínculo con los lugares, Campanella distinguió uno en particular: “Es Buenos Aires, obviamente. Más que Argentina, Buenos Aires. Pero uno no es solo geografía o edificios, sino la cultura del lugar”, subrayó. En ese sentido, explicó que cuando los referentes culturales cambian, surgen preguntas sobre el propio lugar en el mundo.
En cuanto a la idea de sintetizar su vida en una sola frase, Campanella reconoció la complejidad de encontrar un título adecuado: “Es la parte más difícil de todas mis películas, ponerle el título”, admitió riéndose. Y reveló la excepción que confirma la regla y cuya resolución llegó de manera excepcional: “El hijo de la novia fue el único filme que tuvo el nombre desde el principio, porque era como una joda al padre de la novia”.
La elección del título suele ser una tarea ardua, incluso en proyectos exitosos que llegan al Oscar: “Siempre fue problemático, y en El secreto de sus ojos, teníamos el título de la novela hasta último momento”.
Pero volvamos al presente. La obra Empieza con D, 7 letras fue declarada de interés cultural por la Legislatura porteña. El reconocimiento se entregó en el teatro Politeama, donde la legisladora Graciela Ocaña acudió personalmente durante un ensayo general para hacer oficial la distinción: “Este reconocimiento responde a la calidad artística y al valor humano que transmite la propuesta de Campanella”, afirmó Ocaña ante la mirada del elenco y el aplauso del público.
La comedia, dirigida y escrita por Campanella, marcó su regreso al teatro luego de El cuento de las comadrejas. El guionista sostuvo ante los presentes la relevancia de la escena local: “El teatro en Buenos Aires ocupa un lugar único y merece el apoyo constante de las instituciones”, expresó tras la entrega del diploma.
Eduardo Blanco encabezó el elenco en ambas temporadas; en la primera participó Fernanda Metilli y actualmente Victoria Almeida asumió ese rol. Además, Gastón Cocchiarale y Maru Zapata completan el reparto.
Campanella definió la pieza como un montaje capaz de equilibrar comedia y reflexión: “Prometemos risas, pero también espacios para preguntarnos sobre el amor, la soledad y el paso del tiempo”, indicó el director y guionista, y agrega una medalla que se cuelga con orgullo: “De las cinco obras más vistas del año pasado, es la única de origen argentino. Y eso es un empuje para nuestro teatro”.
—¿Qué podés contar sobre el elenco de la obra y el aporte de la nueva protagonista?
—Fer Metilli tenía compromisos pactados, por eso entró Vicky Almeida, que es tan graciosa como ella, pero de una manera distinta. Fer es como más guarra; Vicky es más modosita, pero son muy graciosas las dos. Vicky tiene una hondura emocional que es un poco lo que yo busco.

—¿En qué etapa está el proyecto de Mafalda en animación?
—Con Mafalda estamos en todas las etapas. Son veinte capítulos; ya hay capítulos en etapa de finish, que se están animando, otros en etapa de guion, y en el medio están todas las etapas: grabación de voces, animatics, storyboard…
—¿Se pueden adelantar detalles sobre las voces?
—No te lo puedo adelantar. Son actores y actrices fabulosos, pero nos gustaría que primero vean los personajes con las voces antes de ponerles caras reales.
—¿Cómo fue el casting de voces?
—Fue la etapa más larga. Escuché más de ochocientas voces. Lo que pedía era que no me manden ni videos ni el nombre de la persona, solo la voz. Es muy importante no tener la cara de la persona real, porque uno se la imagina a ella, y yo me tengo que imaginar a Mafalda.

—¿Cuándo apareció la voz de Mafalda?
—De pronto, empezamos a escuchar y no tuvimos dudas. Era Mafalda. Es una persona bastante conocida que está en un momento ascendente de su carrera. Pero no puedo revelarlo.

—¿Qué me podés contar de la grabación?
—Grabamos las voces como en Metegol: cada intérprete actúa su escena, no es como se hace generalmente en animación, que cada uno viene, graba sus bocadillos y se va. Acá interactuamos, porque hay mucho de ida y vuelta, las discusiones de los chicos son muy graciosas y es muy emocionante verlos y escucharlos.
—¿Cómo es el sistema de producción internacional en animación?
—Toda la parte creativa se hace en Argentina: los guiones, las grabaciones de las voces, los animatics, el storyboard. Pero hay rellenos de extras o texturas que necesitan mucho poder de computación y eso se hace en estudios en Francia, Canadá o la India.
—¿Eso es común en la industria?
—Sí, la animación es así. Todas las películas que ves están hechas un pedacito en diferentes partes del mundo. En Metegol, por ejemplo, el pasto de la cancha se hizo en la India. Nosotros usamos casi todas las computadoras de Argentina y no alcanzaban, tuvimos que alquilar computadoras de bancos.
—¿Cuándo se va a estrenar Mafalda?
—No te podría decir con exactitud, calculo que principios del 2027.

—¿En qué proyectos estás trabajando en Estados Unidos?
—En Estados Unidos estoy con La ley y el orden, que es como mi hogar lejos del hogar. Ya estoy haciendo la tercera temporada, somos muy amigos y ahora se ha decidido que quieren trabajar con los cuatro o cinco directores con los que mejor se llevan. Hacemos cinco capítulos por año, que es mucho, lo máximo que he hecho nunca en la serie. Se decidió eso porque es necesario profundizar, más que probar cosas distintas.

En el presente creativo de Juan José Campanella, la memoria y la emoción se entrelazan con proyectos que exploran historias reales y rinden homenaje a sus referentes. Mientras avanza la postproducción del documental sobre Matías Bagnato, reconoce que aún no hay fecha definida de estreno, ya que depende de la programación de HBO. Detalla que el proyecto es profundamente emotivo y que, aunque parte del crimen familiar que marcó la vida de Matías, el relato se extiende a la lucha de tres décadas de las víctimas, con testimonios inéditos y una carga emocional que trasciende el género true crime.

En ese panorama, un nombre se impone en la charla. El de Héctor Alterio, cuya huella permanece viva en su recuerdo. Campanella lo describe como un actor excepcional, dotado de una verdad y una emoción únicas, y, sobre todo, como un hombre generoso y profesional. Recuerda una anécdota durante el rodaje en Asturias, cuando Alterio recibió la noticia del fallecimiento de su hermana en Buenos Aires. A pesar del dolor, pidió solo una hora para estar a solas y luego retomó el trabajo, demostrando su entrega y su compromiso con el equipo.
—¿Vas a volver a trabajar con Ricardo Darín?
—Siempre estamos hablando, lo que pasa es que a veces ni siquiera nos cruzamos. Hace rato que decimos que nos gustaría, pero nuestro próximo proyecto hay que planearlo para dentro de un año y medio o dos años, porque estamos así de ocupados. En aquella época de El hijo de la novia, terminábamos la película y no teníamos nada que hacer. Ahora, el año que viene ya tengo “cartón lleno” con Mafalda, La ley y el orden y el teatro. Cualquier cosa que planeemos sería para el año 2027 o el 2028.
—¿Cuántos años de carrera tenés ya?
—Desde que empecé a trabajar en cine, mi primer meritorio… Cuarenta y cinco años. Tenía veintiuno. Fue Te rompo el rating, con Jorge Porcel, Moria Casán, Alberto Olmedo, la aparición de Diego Maradona. Todo el mundo sacándose fotos con él y yo decía: “¿Quién es este pibe?“. Yo no lo vi venir, la verdad.

Antes del cartel clásico del “Fin” y el paso a los créditos, la entrevista se termina con un pedido. ¿Cuál es un título posible para la película de la vida de Campanella? Con humor y cierta resignación, el cineasta propone una alternativa improvisada: “No tengo título para la película. Pongan ‘El nuevo proyecto de Juan Campanella’”, sugirió. La mejor síntesis posible para un hombre en permanente movimiento.
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En medio del dolor sobre su estado de salud, Floppy Tesouro celebró sus 41 años: lágrimas, lucha y una frase que lo dice todo

En un contexto atravesado por el dolor y la incertidumbre, Floppy Tesouro decidió no dejar pasar una fecha clave y celebró sus 41 años con un festejo íntimo, cargado de emoción y significado.
Lejos de los eventos multitudinarios, la modelo eligió un encuentro puertas adentro, acompañada por su esposo Salvador Beccio, su hija Moorea y su círculo más cercano. Pero detrás de las sonrisas y las fotos familiares, hay una historia reciente marcada por complicaciones de salud que la tuvieron al límite.
“Recibiendo mis 41 años más fuerte, más consciente, más agradecida. Rodeada de amor, lo que realmente importa”, escribió en sus redes sociales, dejando en claro que este cumpleaños no fue uno más. En las imágenes que compartió, se la vio soplando las velitas frente a una torta en forma de corazón, abrazando a su hija y apoyándose en sus afectos. Sin embargo, el trasfondo de esas postales es mucho más profundo.
En los últimos meses, Tesouro enfrentó una serie de diagnósticos que impactaron de lleno en su vida cotidiana: desde una neuralgia de trigémino —que le generó un dolor intenso— hasta un cuadro de trismus que le dificultó incluso abrir la boca con normalidad. Como si fuera poco, recientemente fue diagnosticada con pulpitis aguda, una afección dental extremadamente dolorosa.

La propia modelo no ocultó el impacto emocional de este proceso. “Lloré al salir del consultorio de la angustia que cargo estos últimos meses”, confesó días atrás, exponiendo un costado mucho más vulnerable y real. A pesar de eso, eligió seguir adelante.
Incluso en medio del dolor, cumplió con compromisos laborales, aunque también reconoció que tuvo que poner límites: “Hay que escuchar el cuerpo”, admitió. El cumpleaños, entonces, funcionó como una especie de pausa en medio de la tormenta. Un momento para reconectar con lo esencial y apoyarse en quienes la rodean.
Lejos del glamour superficial, Floppy mostró su versión más humana: una mujer atravesando un momento difícil, pero decidida a sostenerse desde el amor, la familia y la resiliencia. Porque, como ella misma dejó entrever, esta vez no se trató solo de soplar velitas… sino de resistir, agradecer y volver a empezar.
Floppy Tesouro
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Brian Sarmiento y Danelik se besaron a pura pasión en la fiesta de Gran Hermano: el video del momento

La fiesta de Gran Hermano fue testigo del apasionado beso entre Brian Sarmiento y Danelik Galazán que impactó en redes sociales (Video: GH, Telefe)
La casa de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) volvió a convertirse en escenario de uno de esos momentos que combinan tensión, romance y show en partes iguales. Esta vez, los protagonistas fueron Brian Sarmiento y Danelik Galazán, quienes finalmente concretaron el acercamiento que venían insinuando desde hacía días con un beso apasionado durante la fiesta del sábado por la noche.
El episodio ocurrió en medio del clásico festejo semanal que tienen los participantes dentro del reality, un espacio donde la música, el alcohol y el clima distendido suelen dar lugar a situaciones que marcan el pulso de la convivencia. En ese contexto, todo se precipitó cuando comenzó a sonar Careless Whisper, de George Michael, un tema que aportó el marco perfecto para lo que vendría después.
Brian se encontraba sentado en uno de los sillones de la casa cuando Danelik, sin dudarlo, se acercó directamente hacia él. Según se pudo ver en las imágenes que rápidamente se viralizaron en redes sociales, la joven influencer lo tomó del cuello y, sin mediar palabras, lo besó durante varios segundos frente a la mirada de sus compañeros, que reaccionaron entre risas, sorpresa y complicidad.
El momento no hizo más que confirmar lo que ya era evidente para quienes seguían el día a día dentro de la casa: entre ellos existía una fuerte atracción. Desde hacía semanas, ambos venían protagonizando una historia de coqueteo constante, con acercamientos físicos, miradas cómplices y comentarios cargados de doble sentido que alimentaban las especulaciones tanto dentro como fuera del reality.
De hecho, no era la primera vez que se besaban. Días antes, habían tenido un acercamiento en el jardín que generó polémica en redes sociales, no tanto por el beso en sí, sino por un gesto posterior del exfutbolista que fue interpretado de distintas maneras por los usuarios. Algunos consideraron que se había limpiado la boca, mientras que otros sugirieron que simplemente se había acomodado o quitado maquillaje. Más allá de las interpretaciones, aquel episodio dejó abierta la puerta a lo que finalmente ocurrió en la fiesta.
En paralelo a esos gestos, la relación entre ambos también estuvo atravesada por conversaciones en las que intentaron poner en palabras lo que les pasaba. En una charla con otros participantes, Brian había reconocido que existía una “tensión sexual” entre ellos, aunque también dejó en claro que su intención era seguir disfrutando del vínculo sin etiquetas. “Quiero seguir siendo amigos y divirtiéndonos”, expresó en ese momento, dejando abierta la posibilidad de que las cosas evolucionaran de manera natural. Por su parte, Danelik también se mostró siempre cercana, sin ocultar el interés pero sin apresurar definiciones. Ese juego de idas y vueltas fue, en gran medida, lo que sostuvo el interés en torno a la pareja, convirtiéndolos en uno de los focos narrativos dentro de la casa.
El beso del sábado, entonces, funcionó como un punto de inflexión. No solo porque fue más explícito y prolongado que los anteriores, sino porque se dio en un contexto de exposición total, frente a todos los participantes y con las cámaras registrando cada detalle. En ese sentido, marcó un antes y un después en la dinámica entre ambos.
Como era de esperarse, la escena no tardó en generar repercusión en redes sociales. Mientras algunos usuarios celebraron la química entre los participantes y destacaron la espontaneidad del momento, otros volvieron a poner el foco en la actitud de Brian, recordando episodios anteriores y cuestionando sus intenciones. Tampoco faltaron los comentarios prejuiciosos y discriminatorios por el avance que tuvo el vinculo entre la influencer, que a través de sus redes compartió con sinceridad su historia de vida, los desafíos y los momentos más complicados que tuvo que vivir como mujer trans.
Más allá de lo que pueda pasar en los próximos días, lo cierto es que Brian Sarmiento y Danelik Galazán lograron instalar una de las historias más comentadas de esta edición. En un formato donde las emociones y los vínculos son clave para sostener el interés del público, su acercamiento suma un nuevo capítulo a la trama de la casa.
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Escupitajos, empujones y agua hirviendo: así fue el violento cruce entre Tamara Paganini y Pincoya en Gran Hermano

La tensión en Gran Hermano Generación Dorada volvió a explotar y esta vez tuvo como protagonistas a Tamara Paganini y Jennifer Galvarini (Pincoya), quienes protagonizaron uno de los enfrentamientos más violentos de la edición.
Todo comenzó con un conflicto doméstico que, en cuestión de minutos, escaló a niveles impensados. Según se vio y reconstruyó dentro de la casa, la discusión se desató por el uso del lavarropas. Pincoya acusó a Tamara de sacar reiteradamente su ropa, lo que desató su furia.
“¿Qué te pasa conmigo?”, le recriminó, visiblemente alterada, mientras la increpaba cara a cara.
La situación rápidamente se descontroló. En medio del cruce, la participante chilena habría empujado a Paganini, lo que provocó una reacción inmediata. Pero lo peor llegó segundos después: siempre según el relato de los propios jugadores, Pincoya le escupió a Tamara, quien respondió arrojándole una taza con agua caliente.
El episodio generó conmoción total dentro de la casa. A los pocos minutos, Pincoya comenzó a gritar desesperada pidiendo asistencia médica. “¡Gran Hermano, necesito un médico, me quemaron con agua caliente!”, exclamaba, mientras se dirigía al confesionario en busca de ayuda.
Lejos de calmarse, la tensión siguió en aumento. Mientras algunos compañeros intentaban intervenir, otros reconstruían lo ocurrido. La propia Pincoya terminó reconociendo su accionar previo: “Yo le escupí”, admitió, aunque sostuvo su enojo por lo que consideraba una provocación constante.
El clima quedó completamente enrarecido y el episodio encendió todas las alarmas dentro del reality. Ahora, la gran incógnita gira en torno a las posibles sanciones que podría aplicar la producción, en una edición donde los límites parecen correrse cada vez más.
Tamara Paganini, Pincoya


















