CHIMENTOS
La fuerte información que dio Mauro Szeta sobre Viviana Canosa

En «Intrusos», Mauro Szeta reveló un fuerte dato sobre el equipo de Viviana Canosa, luego de que la conductora acusara a varias figuras del mundo del espectáculo de abuso de menores.
«En la declaración que hizo la semana pasada, Stornelli nunca le repreguntó a Viviana Canosa, para mí esa es la parte más rara y me llamó la atención«, confesó Mauro Szeta.
Y agregó: «Lo que pasa que más allá de lo hoy, si había cosas para hacer ya están quemadas, porque había elementos convictivos».
El cronista policial afirmó: «Ella mencionaba tres lugares, lo que podría conseguirse por un allanamiento ya no se hizo, por lo que las pruebas puedan ya no estar«.

Szeta reveló: «Los panelistas de Viviana Canosa, grandes laburantes, a quienes conozco, dicen que se enteraron al aire, que no hubo una conversación previa sobre lo que iba a contar».
Y cerró diciendo: «Hoy estuvo declarando tres horas, eso se computada desde que entra, habría que ver cuánto tiempo fue, efectivamente, en papel. Imagino que sí la habrán repreguntado porque si no habla mal de la justicia«.
Nito Artaza atacó a Javier Milei en el programa de Viviana Canosa
El humorista aseguró: «Javier Milei me vino a ver a mi casa para hacer un espectáculo que yo hice. Yo lo prefiero más de actor que como presidente».
Es importante recordar que el actor tuvo una destacada acción política durante los últimos años, pero últimamente las urnas le han dado la espalda.
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VIVIANA CANOSA, Mauro Szeta, JAVIER MILEI, Nito Artaza
CHIMENTOS
Guido Kaczka, otra vez listo para el prime time: “Mientras hagamos programas, la tele estará viva”

Guido Kaczka regresa al prime time televisivo con el reality de talentos “Es mi sueño”, que llega a la pantalla de eltrece este lunes 9 de marzo a las 21:15. En un charla exclusiva con Teleshow, el conductor contó cómo será la nueva búsqueda de nuestra próxima gran voz y promete emoción en cada instancia competitiva con las historias de vida de los participantes.
La propuesta contará con más de 200 participantes evaluados en vivo por un jurado integrado por Abel Pintos, La Mona Jiménez, Joaquín Levinton, Jimena Barón y Carlos Baute, aunque en pantalla habrá cuatro. Con un formato innovador de palanca de votación y rondas eliminatorias, la gran final en el Teatro Ópera será a sala llena, con el público eligiendo al ganador, quien recibirá 100 millones de pesos.

El ciclo, con producción de Kuarzo para eltrece, combinará galas en directo y participación de la audiencia. El desafío implica superar varias etapas: los concursantes primero buscarán el voto positivo del jurado mediante la palanca de colores, pasarán a competir por su lugar en la tabla de puntajes y deberán evitar la zona de eliminación, donde los 10 peor ubicados arriesgan su permanencia. Los ocho mejores llegarán a la final, en la que se consagrará al nuevo ídolo nacional.
Los días de Kaczka son nutridos, y encontrar un hueco para charlar no es sencillo. Por la mañana, en radio La 100, está junto a Claudia Fontán en No Está Todo Dicho, las grabaciones de “Es mi sueño” y, claro, sus famosas sesiones de terapia, que, según le cuenta a Teleshow, “a veces son tres por semana, y a veces cuatro. Ahora estoy en tres, porque es lo mínimo que permite mi psicoanalista, que es el mismo de siempre. Así que sigo pensando para adentro. Pero vos me dirás si me está funcionando”, bromea.

—¿Guido, qué expectativas tenés con este nuevo programa?
—Mirá, este es un programa distinto, en un punto, a los que suelo hacer. Si bien hice programas de talentos, el del año pasado tenía otra temática. Este es un formato con más estructura: hay cuatro jurados que hacen pasar a los concursantes por medio de una palanca que va del rojo al verde, pasando por el amarillo, tiene como grados esa palanca, de menor a mayor intensidad. Y cuando pisa el verde, los participantes pasan al palco del Ópera. Porque el camino es que, de miles que hicieron el casting en Argentina, cientos llegan al escenario y, después de varias instancias, ocho finalistas hacen un concierto en el Teatro Ópera de Buenos Aires. En esa final, de estos ocho, uno se alza con el premio del público presente y con los cien millones de pesos. O sea, hay dos instancias de ganar: una es llegar al Ópera y, después, entre todos, uno es elegido por el público como el gran ganador.
—En el Ópera será con público, ¿no?
—Sí, con un concierto y con público. Posiblemente actúen también los artistas del jurado. Pero estamos produciendo ese evento, que será el cierre del programa.

—Se habló mucho del jurado. ¿Cuál es el definitivo?
—El jurado es Abel Pintos, que es con quien primero me junté o fui a buscar. Abel abrió un poco el camino; la idea del programa ya estaba, pero me reuní con él y su entusiasmo nos contagió. Incluso le pedí el tema musical de la apertura de programa, que es de Abel. Y después estaba la idea de La Mona Jiménez, que es un mito, una leyenda. Y además, Jimena Barón y Joaquín Levinton. Funcionan muy bien juntos, porque son todos distintos. En realidad no sé cuánto se conocían entre ellos, creo que ninguno conocía a los otros antes.
—Se dijo que La Mona se bajaba y que lo reemplazaría Carlos Baute ¿Cómo fue eso?
—No, La Mona está, y también Carlos Baute. Hay otros artistas que van a estar. A Baute sumalo a ese grupo. Hay días que uno no está y está el otro, pero todos son estables en el sentido contractual. Pero, bueno, pensá en la ingeniería de cuadrar las fechas y agendas de estos artistas, lleva mucho trabajo. Vos ves al jurado en pantalla, pero compatibilizar los tiempos y agendas estuvo a punto de frenar la presencia de más de uno varias veces. Tienen giras, grabaciones, que van a España, que Europa, que mezclan en Los Ángeles… Antes yo escuchaba estas historias de los cantantes, ahora las vivo de cerca con el programa. Es un lindo lío. Por eso hay que tener más de cuatro jurados… para poder tener cuatro.

—¿Qué pasó finalmente con Xuxa? Se mencionó que iba a estar.
—Bueno, Xuxa en un momento se copó con el programa. Le mandamos todo el material, la idea era que estuviera y que también fuera jurado. Como tenía un viaje previsto a la Argentina, iba a compatibilizar todo, pero eso cambió y no pudo arrancar. Igual seguimos charlando para ver si puede ser parte. Y todavía hay alguna sorpresa internacional que estamos buscando como jurado.
—Estás acostumbrado, en los últimos años, a cargar con el peso del prime time de El trece. ¿Cómo manejás esa responsabilidad?
—Bueno, lo llevo con responsabilidad, pero cualquier horario requiere lo suyo. Le doy importancia a los horarios, pero hasta ahí. Entiendo que a otros les interesa más y rotulan cada horario, pero a mí me gusta hacer los programas, sean cuando sean. Trato de que salgan lo mejor posible. El horario es un dato más para pensar cómo armo el programa y quién puede estar mirando, pero todos los horarios tienen lo suyo. Hacer televisión es una responsabilidad más allá del horario.

—¿Cuál considerás que es tu mayor virtud como conductor?
—Me parece que intento ser auténtico, genuino, disfrutarlo y no pensar tanto en qué debería ser. Ese es el gran laburo, ¿viste? Le doy mucha importancia al encuentro con los otros. Los programas y los mecanismos son una excusa para el encuentro con la gente. Disfruto mucho cuando las cosas suceden y no las planeo tanto. Esa intención me pone bien en la vida y la llevo también a la tele. Intento ser lo más genuino posible y encontrarme con los otros, no quedarme mirándome mucho a mí mismo. En esta época, el espejo juega fuerte para todos. Y yo intento estar más volcado hacia afuera que mirándome.
—Es una marca tuya no estar omnipresente en cámara, ¿no?
—Según el programa, a veces estoy más, a veces menos, pero lo importante no es cuánto estoy sino cuál es mi función para que las cosas sucedan, más allá de mí. Trato de que eso salga bien, aunque a veces sale mejor y a veces peor.

—Enfrentás ahora una fuerte competencia, con la última semana de MasterChef y Gran Hermano en pantalla. ¿Eso te condiciona?
—Mirá, Gran Hermano es incluso de la productora de la que soy socio (Kuarzo). Siempre digo que cuantos más programas, éxito y fenómenos haya, mejor para todos. Es como en los polos gastronómicos, donde los restaurantes están juntos, uno al lado del otro, y rinden más. Para la tele es igual: la gente trae gente, y cuanto más lanzamientos haya, mejor. Después, la gente elige; quien te mira a vos es tan importante como quien ve al otro. Entiendo que la rivalidad es de lo que más se habla, pero yo creo en la competencia sana. Cada uno debe ser lo más competente posible, pero no por el otro, sino por dar lo mejor. Eso nos trae más público a todos. Al final, para mí lo importante es que le vaya bien a la tele, no solo a la televisión abierta sino a todos los medios donde hay contenido.
—¿Te gusta el estilo de Santiago del Moro en la conducción de Gran Hermano?
—Sí. Se ajusta al programa que hace, a Gran Hermano. Los estilos personales cuentan, pero deben poder aplicarse a un proyecto que los trascienda. El conductor cumple un rol, como una función dentro del organismo, no es todo en el programa. Es un rol. Y cuando veo Gran Hermano digo: “Qué bien lo hace”, y el crecimiento que tuvo el programa tiene que ver con la función del conductor, que es bien importante. Así que sí, me gusta.

—Alguna vez Mario Pergolini, que luego volvió a la televisión, dijo “la tele está muerta”. ¿Qué pensás al respecto?
—Sí, me acuerdo que me preguntaban por eso antes de que él volviera. Me divertía, son cosas propias de Mario. Pero yo estaba contento de que volviera y me pasa lo mismo con otros programas: cuanto más haya, mejor. El año pasado, el tándem de la noche con Barassi también arrancando su ciclo, mientras yo hacía Buenas noches, familia y Mario tenía su programa, fue mucho mejor para todos. Para mí, la tele está viva. Mientras estemos haciendo un programa, estará viva. Es una descripción, no una opinión ni un deseo.
—Sobre tu faceta de actor, ¿la dejaste atrás?
—Qué sé yo. Uno nunca sabe. Pero la verdad es que soy conductor y productor, y estoy bien con eso.
es mi sueño
CHIMENTOS
La escandalosa separación de Valentino López, el hijo mayor de Wanda Nara, y su novia: «Un audio de la China»

El 2026 fue un año que dejó y tuvo de todo; amores y separaciones, pero una de las rupturas más escandalosas fue la de Valentino López y Carola Sánchez. El adolescente y su novia le pusieron fin a su romance de forma muy inesperada.
A partir de la confirmación de este final de relación, la figura de Wanda Nara se robó todas las miradas. Resulta que la empresaria fue eje de sospechas respecto a una presunta mala relación, además que la joven lanzó ciertas indirectas en su cuenta de Instagram.
Luego de un largo silencio y de bastante misterio que hubo de por medio, finalmente Carola se animó a romper el silencio. Mediante sus redes, la chica anunció el final de la pareja entre ellos, y expuso una aclaración importante.
“Como sabrán ya no estoy más de novia, pero quería aclararles que terminamos bien. No hubo infidelidades ni de su parte ni de la mía, así que por ese lado quédense tranquilos”, comentó Carola, en cuanto a lo que pasó entre ellos.
LA REVELACIÓN DE LA EX DE VALENTINO LÓPEZ
Cerrando las especulaciones que se dieron a conocer, sobre una supuesta tercera en discordia, ella misma aseguró que nada era verdad. En cuanto a toda la polémica que armó, sostuvo que esa nunca había sido su intención.
“Además quería aclarar que yo hace unos días subí un video con Juli y con Vene con un audio, boludeando, y después me vengo a enterar de que el audio era de la China”, aseguró Carola, en una situación que salió de sus manos.
Y al finalizar su comentario, agregó: “Cuestión que todo el mundo está diciendo que yo le tiré un palito a Wanda cuando claramente es mentira, porque es imposible que yo le tire un palito. Siempre fue un amor conmigo Wanda y toda la familia también, así que no hay chance de que yo le tire una indirecta, ni palito ni nada por el estilo”.
Carola Sánchez, Valentino López, Wanda Nara
CHIMENTOS
El Negro Tecla: “Con un show gané lo que otros ganan en un año”

En la entrevista para el ciclo Nunca me faltes de Infobae, Negro Tecla —nombre artístico de Giuliano Alesio Rover— relató, con su autenticidad característica, el salto de un joven de Las Heras, Mendoza, que cambió el fútbol amateur por el protagonismo en la cumbia RKT nacional. “Si no tengo el pelo corto no te hago nada, ¿eh?”, arrancó bromeando en el encuentro con Manu Jove, resaltando la importancia de su imagen y la huella de su origen en cada etapa del éxito.
Negro Tecla contó que su carrera comenzó en el fútbol con Gimnasia de Mendoza y se transformó por completo al descubrir la música. Impulsado por sus amigos y el auge del RKT, dejó atrás el deporte y encontró reconocimiento en redes sociales con grabaciones caseras que, de pronto, lo llevaron del barrio a giras, casas nuevas y un estilo de vida donde la familia y la identidad barrial no quedaron atrás.
Durante la charla con Manu Jove, recordó su infancia en el Barrio Municipal, la decisión de abandonar el fútbol, el apoyo de su familia, los grandes cobros y el esfuerzo detrás del éxito. Sus respuestas, cargadas de humor y franqueza, revelan cómo el entorno, el trabajo constante y su manera de mostrarse marcan cada elección personal y profesional.
Aquí, un resumen de la charla de Manu Jove con el Negro Tecla:
—¿Cómo fueron tus primeros pasos en la música y cómo influyó tu entorno en Mendoza?
—Toda la vida entrenando, metiéndole al fútbol. Entré a Gimnasia de Mendoza, llegamos a reserva, hacíamos música como hobby, con los amigos ahí, teclado tranqui, pero el fútbol era el sueño, ¿viste? Cuando arrancó la pandemia, la música la hacía porque me gustaba y los temas los subía a las redes, pero nadie los conocía. En un momento, se pone de moda el RKT. Estaba haciendo cumbia, los pibes me dijeron: “Está bueno, Tecla, pero hacé RKT, esto está pegando”.
—¿Cómo empezó ese cambio de género?
—Le metí base de RKT a un tema y se voló, mal. Fue todo sin buscar ser famoso, solo grababa lo que me gustaba. De pronto, los temas pegaron y me empezaron a llamar para shows y contratos. Yo esperaba contrato de fútbol y terminó apareciendo uno de música.
—¿Cuándo dejaste el fútbol?
—El día que firmé para la música, fui, hablé con los técnicos y dije: “Prefiero que otro le meta firme, yo ya no estaba dando el cien”. Ya no era el sueño, me estaba gustando más lo otro. Tuve fe, pegó un tema y me largué a la pileta mal.
—¿Cómo fue el salto de un sueño frustrado al éxito repentino?
—Re jodido dejar el fútbol, pero la música pegó y fue como un error y prueba. Empecé a escalar, con el apoyo de mis viejos. Mi papá me hacía de mánager, mi ex también estaba ahí, pero full mis viejos. Me acompañaron a todos los shows. Difícil, sí, pero ahí vamos.
—¿Qué cambió con el éxito?
—El alejarse de amigos y hasta de la familia por el laburo, ¿viste? Me enfoqué en mi carrera, aunque cuando salís a bailar todos te conocen: “Tecla, Tecla”. Cambió el trato de la gente, te invitan a lugares donde antes no. Y con la guita me pude dar los gustos, obvio.
—¿Cuál fue tu primer gran premio económico con la música?
—Primero ayudaba en mi casa para comer, comprábamos milanesa, lo que podíamos. Después, lo primero grande fueron las regalías, vi como treinta y cinco mil dólares así, de golpe. Nunca había visto esa plata en mi vida.
—¿En qué gastaste esa primera plata importante?
—Invertí en mi estudio, ayudé a mi familia para lo que hacía falta, remodelé mi pieza y mi casa. Hasta el día de hoy, mis viejos no laburan más; yo los ayudo.
—¿Y cómo fue que tus padres dejaron de trabajar?
—Mi viejo era vendedor ambulante. Cuando vio que la música me funcionaba, dejó todo para acompañarme a los shows, fue mi socio. Hace poco recién se bajó de los shows conmigo.

—¿Cómo manejaste la aparición de tanta plata y las oportunidades?
—Siempre cuidé el bolsillo. Todo lo que gano, lo pongo en mi casa en Mendoza, o propiedades. Mis viejos ahora viven en otra casa, salieron del barrio. Compré también un departamento en Belgrano. Todo lo invertí bien.
—¿Cuál fue el cobro más alto que recibiste por un show?
—Nos pagaron doce mil dólares por un evento de treinta minutos, un año de laburo de alguien en media hora, ¿me entendés? Locura. Obvio que después se reparte, que el equipo, la disquera, pero igual.
—¿Lo más importante fue la disciplina?
—Laburar todos los fines de semana. Hubo giras de once shows en tres días. Parece fácil, pero es cansancio tras cansancio.
—¿Cómo es tu vínculo con la noche y el ambiente de boliches?
—En Buenos Aires no salgo, te soy sincero, ni lo conozco tanto. En Mendoza salgo siempre, de martes a martes, el baile. A veces dos bailes por noche. Me pongo gorra, lentes, pasa uno y dice: “Eh, Tecla está ahí”. Si está floja la noche, me voy a otro baile. Soy así.
—¿El éxito trajo tentaciones?
—Obvio, te lo ofrecen todo. Lo que quieras de tragos, música, mujeres, lo que sea. Te tratan como rey. Pero yo cuando voy a laburar es trabajo, nos vamos apenas termina el show. Cuando salgo, es otra cosa. Siempre separado: trabajo es trabajo.

—¿Cómo manejás eso en tu vida personal?
—Salgo más ahora, pero tampoco es descontrol. Cuando estaba en pareja, no se podía, solo de vez en cuando, o salíamos juntos.
—¿Cómo influyó tu familia en tu carrera y en los cambios de vida?
—Ellos son todo. Toda mi familia está en Mendoza, yo acá solo. Voy una vez al mes, una semana. Mi hijo vive allá con mi ex, tiene seis meses, lo amo. Cuando estoy, paso todos los días con él.
—¿Cómo es tu relación con la madre de tu hijo y tu dinámica familiar?
—De diez, nos llevamos re bien. Nos separamos hace poco, pero todo bien. Ella fue mi primera novia, la conocí en mi primer show.
—¿Esa relación cambió algo en tu rutina de la noche y el trabajo?
—Sí, con pareja era otra cosa. No se podía salir tanto. Ahora, sigo igual en lo profesional, más salidas porque estoy solo, pero no descontrolo.
—¿Con qué músicos te relacionaste en este camino y cómo fue la experiencia?
—A Uriel Lozano le debo mucho, me invitó a un campamento. Lo conocí en plena gira por Estados Unidos: Miami, Houston, Dallas, Austin. Fue época de Copa América y estaban todos los argentinos. Lo loco es que Uriel me escribió para hacer un tema, pero no lo vi, estaba arriba, chau. Después me llamó para el campamento, terminamos haciendo una transmisión en vivo. Un capo, Uriel, humilde, muy buena onda.
—¿Qué sueños tenés ahora con la música?
—Seguir creciendo. Ahora la cumbia RKT está por todos lados, y yo quiero llegar más lejos, hacer más colaboraciones, recorrer más países.
—¿Por qué le das tanta importancia al corte de pelo y la imagen personal?
—Si no tengo el pelo corto, no te hago nada, ¿eh? Me corto cada tres días, imaginate. Cada show, tengo que estar fresh. Llevo al peluquero a las giras, canta también. Hice como quinientos shows en cuatro años y solo uno sin cortarme el pelo—ese día salí con gorra. No me siento cómodo si no estoy bien cortado, la imagen lo es todo. Siempre bien presentado.
Fotos: Cristian Gastón Taylor
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