CHIMENTOS
La insólita revelación de Ariel Ansaldo en Cuestión de Peso: “Todos los días tomo un litro de leche fría”

El ex participante de Gran Hermano volvió a meterse en otro reality. Esta vez, en el que produce El trece y compiten personas que desean perder peso. Tras ser presentado por Mario Massaccesi y contado su historia, Ariel Ansaldo reveló cuál es su polémica adicción.
“Yo era hermoso, como Brad Pitt. Rubio, pelo largo, fisico estupendo, carisma. Llegaba a un lugar y era el centro de atención. Ahora también lo soy pero un par de cambios hubo. Lo que me pierde a mi son las harinas”, comenzó el parrillero devenido a mediático.
No obstante, el ex gh siguió: “Fugazeta de muzzarella o rellena me encnata. Mi sobrepeso, mi obesidad, va por ser harinero. Vengo a bajar. Ojalá que se de”. Así, llegó el momento en el que pisó el estudio y junto al conductor protagonizó un divertido ida y vuelta al aire.
“Tomo leche fría, un litro por día a la noche”, expuso Ansaldo provocando la risa y burla de todos los presentes en el estudio. “Un ternero. Un mamón. Toma la chechona”, acotaron de fondo al escuchar al nuevo participante, más conocido en el medio como Big Ari.
DE REALITY EN REALITY BUSCANDO CAMBIOS
“Llegó el momento de enfrentar un gran cambio, un gran sacrificio, de salir de una vez por todas de mi zona de confort. Quiero mejorar mi cuerpo, mi salud y, por qué no, mi vida. El asador quedó allá en Berazategui, en el olvido. Lo que me mata a mi son las harinas”, remarcó.
Dispuesto a vivir esta nueva experiencia y apostar a un cambio de hábito y físico, Ariel comenzó el tratamiento levantándose a las 5 de la mañana y fue eso lo que compartió con sus miles de seguidores motivado con el reality que es por su salud.
ARIEL ANSALDO
CHIMENTOS
Murió la compañera incondicional de Sandra Mihanovich y la artista quedó devastada: «Se terminó el año y con él se fue Pepita. No paro de llora»

La madrugada del 1° de enero sorprendió con una noticia que conmovió al mundo del espectáculo: Sandra Mihanovich despidió a su querida gata Pepita, compañera inseparable durante años, con un mensaje profundamente emotivo en sus redes sociales. La artista compartió la foto de su mascota junto a palabras llenas de dolor, apenas unas horas antes de comenzar un nuevo año.
“Se termina el año y con él se fue Pepita. No paro de llorar. Gracias por haber estado en nuestra vida. Te amamos”, escribió la cantante, reflejando el vacío que dejó en su hogar la partida de quien había sido parte de su familia.
Pepita no fue una simple mascota. Llegó a la casa de Mihanovich cuando era apenas una cachorra, y con el tiempo se transformó en una presencia entrañable, con un carácter independiente y una forma propia de dar cariño. Sandra solía decir que era Pepita quien elegía cuándo dejarse acariciar, no al revés, un detalle que hablaba del respeto y afecto profundo que compartían.
La gata convivía con Zamba, la labradora negra de la familia, en escenas domésticas que Sandra contaba con ternura: Pepita era la que dominaba los espacios, ocupando la cama de la perra mientras Zamba se acomodaba donde podía, un cuadro cotidiano que para la artista estaba lleno de sentido y humor.
EL DURO MOMENTO QUE LE TOCÓ VIVIR A SANDRA MIHANOVICH
Los seguidores de Mihanovich no tardaron en reaccionar al posteo. Desde colegas hasta admiradores, todos compartieron mensajes de cariño y solidaridad, conscientes de que la pérdida de un animal querido puede dejar un hueco tan profundo como la de un ser humano.
Para Sandra hubo momentos duros en la vida que trascendieron en lo profesional, pero pocos tan íntimos como este. En la antesala de un año nuevo, la ausencia de Pepita dejó una tristeza que la cantante no ocultó, mostrando a sus seguidores el lado más sensible de su cotidianeidad.
Entre lágrimas, palabras y consuelo, Mihanovich despidió a su amada gata con agradecimiento: “Gracias por haber estado en nuestra vida. Te amamos”. Un adiós que, más allá del dolor, se convirtió en homenaje a un vínculo silencioso y profundo, propio de quienes conocen el amor incondicional de un animal.
Sandra Mihanovich
CHIMENTOS
Un verano en familia: Dolores Trull y la postal íntima de José Ignacio

Las playas de José Ignacio vuelven a ser el escenario del verano para Dolores Trull y su familia. Como cada temporada, la empresaria elige alternar entre la playa Brava y la Mansa, buscando siempre el mejor rincón donde el viento no arruine la jornada y el calor invite a quedarse. La exmodelo, ícono de los ‘90, se instala con su marido Alejandro Pueyrredón y sus dos hijos, Cala y Félix, en una rutina que mezcla disfrute y complicidad, lejos del bullicio y la mirada ajena.
En la playa Brava, caracterizada por sus olas potentes, Dolores se deja ver sentada en la arena, sobre una manta clara, rodeada de objetos personales bajo la luz dorada del atardecer. Lleva un bikini verde oliva y grandes anteojos oscuros que le dan un aire relajado y seguro. A su lado, una bolsa tejida de color natural, un par de sandalias y un libro abierto, funcionan como una invitación al ocio. El hijo, de cabellos cortos y sonrisa amplia, se sienta en una reposera blanca a pocos pasos. Ambos comparten risas y miradas cómplices. ¿Hace falta algo más para definir el verano perfecto?

La escena se repite en otra instantánea: madre e hijo se miran y se ríen, como si el tiempo no importara y la playa fuera territorio propio. El sol ilumina la piel, la brisa parece apenas rozar las sombrillas que completan el paisaje. Al fondo, otras familias disfrutan el mismo escenario: sillas de rayas azules, bolsos y figuras difusas de adultos y niños que, igual que ellos, buscan un refugio entre la arena y el mar.
Cuando el viento se vuelve insoportable en la Brava, la familia se traslada a la Mansa. El mar cambia, la luz también. La madre de Cala y Félix aparece ahora en el agua, con un bikini negro de diseño original y un collar grueso de cuentas plateadas. El agua le cubre las piernas y el torso brilla bajo el sol, la sonrisa nunca la abandona. Se lleva las manos al cabello, mojado y peinado hacia atrás. Alrededor, otras mujeres y adolescentes disfrutan de las olas, algunas en trajes de baño enterizos, otras en bikinis oscuros. El mar, inquieto pero transparente, se convierte en el telón de fondo de este ritual cotidiano.
Otra imagen la muestra saliendo del agua, caminando hacia la orilla, la piel mojada reflejando la luz de la tarde. De fondo, el horizonte azul y el movimiento incesante de las olas. Cada verano, Dolores Trull repite este mismo ritual de familia, mar y descanso.
La secuencia de fotos revela detalles que hablan de una temporada sin estridencias, donde lo esencial es el tiempo compartido. Los objetos esparcidos en la arena —bolsos, sandalias, libros—, el gesto despreocupado de quien se siente en casa, y esa complicidad que solo da el verano en familia.
De esta manera, las playas de José Ignacio, la Brava y la Mansa, son para Dolores Trull mucho más que un destino turístico: son el escenario donde, año tras año, se escribe la crónica íntima de su verano.
La modelo que comezó su carrera a los 18 años cosechó una exitosa trayectoria y trabajó en Nueva York, Milán, París y Berlín. Además, fue elegida por reconocidas marcas internacionales, como Chanel, Fendi, Versace y Gianfranco Ferré, entre otras.
Tras haberse casado con Alejandro Pueyrredón, tuvo dos hijos y decidió buscar una actividad que le permitiera pasar más tiempo con su familia. Incursionó en la conducción y estudió publicidad y marketing. Poco a poco, descubrió su pasión por el diseño de joyas y creó su propia marca de accesorios. Desde hace años, se dedica full time a esta actividad.
Créditos: RSFotos
CHIMENTOS
¡Emoción total! Jimena Barón y su novio anunciaron la noticia que cambia para simpre sus vidas: «Todavía no caigo»

Jimena Barón atraviesa uno de los momentos más plenos de su vida personal y decidió compartirlo con sus seguidores de la manera que mejor la representa: con emoción, honestidad y una hermosa postal. A través de su cuenta de Instagram, la actriz mostró por primera vez su nueva casa y celebró el comienzo de una etapa que la encuentra feliz, enamorada y con su familia ampliada.
“Esta familia tiene casa nueva. La casa de nuestros sueños. Te vamos a renovar y armar con todo nuestro corazón”, escribió Jimena junto a una imagen en la que se la ve abrazada a su pareja en el centro de un living amplio, luminoso y aún vacío. Todavía impactada por el cambio, agregó: “Todavía no caigo… Qué equipo. ¡Qué año nos espera!”, y cerró el mensaje con un agradecimiento que marcó el tono del posteo: “Gracias Dios”.
La foto elegida no fue casual. Sin muebles ni decoración, el espacio transmite la idea de comienzo, proyecto y futuro compartido. No se trata solo de una mudanza, sino de la construcción simbólica de un nuevo hogar, acorde a la familia que hoy conforman.
Para entender la importancia de este paso, hay que retroceder algunos años. Jimena ya había comprado una casa pensada exclusivamente para vivir con su hijo Morrison, fruto de su relación con Daniel Osvaldo. En aquel entonces, su presente sentimental era distinto y la posibilidad de volver a ser madre no estaba en sus planes.
Esa casa respondía a una estructura familiar de dos y fue diseñada para esa realidad. Sin embargo, poco tiempo después, la artista oficializó su convivencia con Matías Palleiro, su actual pareja. Con el vínculo ya consolidado, la historia dio un giro inesperado: Jimena quedó embarazada de Arturo, el primer hijo de la pareja.
Fue ella misma quien contó en redes que la llegada del bebé no estaba planificada y que, con el embarazo, empezó a notar que la casa que tanto había deseado comenzaba a quedarle chica. Durante la gestación, fiel a su estilo sincero, Jimena compartió cómo tuvo que adaptar el espacio: el living se transformó en el cuarto de Arturo, resignando metros y comodidades para priorizar la llegada del nuevo integrante.
Lejos de mostrarse como una dificultad, lo presentó como parte del aprendizaje y la adaptación que implica la maternidad real, sin idealizaciones. Ahora, a pocos meses del nacimiento de su hijo menor —y apenas días después de haber mostrado su rostro por primera vez en redes—, la familia dio el paso que faltaba.
La mudanza a una casa más grande no solo resuelve una cuestión de espacio, sino que simboliza un presente distinto: una familia ensamblada, ampliada y proyectada a futuro. El mensaje, los emojis que representan a cada integrante —incluido el gato— y la casa aún por armar hablan de un proceso más profundo que una simple compra inmobiliaria.
Jimena Barón no mostró una casa terminada, sino un hogar en construcción. Y, como ella misma dejó claro, será renovado y armado “con todo el corazón”.
Las fotos de la nueva casa de Jimena Barón:

Jimena Barón
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