CHIMENTOS
La íntima revelación de Mirtha Legrand a una estrella mundial de 80 años: “Vi que saliste desnuda en…”

Mirtha Legrand lo volvió a hacer. En una nueva emisión de La Noche de Mirtha, la diva de los almuerzos recibió a la legendaria actriz española Carmen Maura, de 80 años, y no tardó en lanzarle una de esas preguntas que solo ella puede hacer con picardía y elegancia.
Con una sonrisa cómplice y su clásico tono curioso, Mirtha le disparó sin rodeos: “Decime… vos saliste desnuda en una película ahora, hace poco, ¿no?”. La actriz, sorprendida, pero divertida, no dudó en responder con total sinceridad.
“Pues sí, por primera vez en mi vida, me lo han pedido. Curiosamente, en todos los años que he estado en cine nunca me habían dicho que me desnudase. Si me lo hubieran preguntado hace cuatro o cinco años, quizá habría dicho que no. Pero ahora tengo 80… ¡y me da todo igual!”, lanzó con mucho carisma.
La espontánea confesión provocó risas en la mesa y dejó a todos fascinados con la naturalidad de Carmen, quien se mostró relajada y reflexiva sobre el paso del tiempo y la libertad que siente en esta nueva etapa de su vida. Durante la charla, también hubo tiempo para repasar su extensa trayectoria y su vínculo con el cineasta Pedro Almodóvar.
La actriz compartió películas icónicas con Pedro como “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” y “Entre tinieblas”. Sin embargo, Carmen fue honesta al hablar de su actual relación con el director: “No tenemos tanta relación ahora. Si me ofreciera trabajar con él ya no lo elijo”.
Vale recordar que Maura y Almodóvar estuvieron distanciados durante casi 20 años, a raíz de un conflicto que surgió durante el rodaje de Mujeres al borde de un ataque de nervios. Según contó en varias entrevistas, todo comenzó por un comentario del director sobre su actuación.
A pesar de que él mantuvo una actitud fría y crítica, la actriz aseguró que nunca se sintió herida. Carmen Maura demostró el carisma y la lucidez que la convirtieron en una de las grandes figuras del cine español. Con más de cinco décadas de carrera, múltiples premios Goya y una filmografía que marcó generaciones, la actriz dejó en claro que sigue disfrutando de su profesión, pero sin presiones.
Carmen Maura, Mirtha Legrand
CHIMENTOS
La preocupación de Marcelo Teto Medina por los resultados de sus últimos estudios tras el cáncer: “Solo me queda esperar”

Marcelo Teto Medina atraviesa una etapa marcada por la incertidumbre y la espera. Tras completar la sexta etapa de su tratamiento de quimioterapia para el cáncer de colon con metástasis en el hígado, Teto compartió con sus seguidores un mensaje cargado de honestidad y emoción. En su cuenta de Instagram, junto a una imagen suya, escribió: “Hoy quería contarles que estoy en un momento donde todo es incertidumbre. Espero con mucha fe y esperanza el resultado de mis análisis que me van a decir dónde estoy parado con mi cáncer, y cuáles van a ser los pasos a seguir”.
La espera por los resultados médicos impone una pausa forzada, donde los pensamientos se mezclan con la ansiedad. Medina reconoce este desafío emocional y lo enfrenta desde la serenidad: “Solo me queda esperar y no proyectar, ni pensar en qué podría pasar. En estas situaciones es donde uno tiene que ser sereno y paciente. Todo será como debe ser y sea lo que sea, seguir haciendo caso. Los médicos son los que me guían y seguiré en ese camino”. El conductor trabaja para no dejarse ganar por la ansiedad, mientras el futuro inmediato permanece en suspenso.

A lo largo de los últimos meses, el conductor relató el proceso de adaptación ante una enfermedad que llegó de manera inesperada. Desde el diagnóstico, el conductor eligió compartir cada paso del tratamiento, desde la cirugía inicial hasta la sucesión de sesiones de quimioterapia. A días de concluir la sexta etapa, confesó la carga emocional que implica la espera de los estudios de control: “Falta muy poco para tener esos resultados y trabajo para que a mi cabeza no le gane la ansiedad y empiece a pensar en cosas que todavía no sé si sucederán”.
La exposición pública de su situación no responde solo a la necesidad de informar, sino también a un ejercicio de comunión con quienes lo acompañan desde las redes sociales. “Solo quiero agradecerles el estar acompañándome, porque así todo se hace más fácil. Gracias por leerme. Los quiero”. La interacción diaria se convierte en una fuente de contención y motivación, según relata el propio conductor.
Durante este proceso, lejos de instalarse en la angustia, decide enfrentar la adversidad con optimismo y una mirada reflexiva. En uno de sus posteos recientes, el conductor invitó a sus seguidores a no dejarse vencer por las circunstancias: “Esto llegó a mi vida para que haga una transformación”. Describió el cáncer como un desafío que lo obligó a repensar las prioridades y a valorar cada jornada como una oportunidad.
El Teto Medina contó cómo continúa su lucha contra el cáncer
La consigna que repite a diario se sostiene en la disciplina y la confianza en el equipo médico. Medina subraya la importancia de cumplir con cada indicación, sin perder el foco: “Para estar bien tengo que hacerle caso a los médicos, tengo que hacer las cosas bien, pero para adelante, mirando para adelante”.
De esta manera, Teto evita la autocompasión y rechaza la idea de victimizarse. Prefiere buscar ejemplos de personas que superaron situaciones similares y alienta a quienes atraviesan enfermedades a conectarse con historias de recuperación: “Empiecen a buscar y van a ver cantidad de gente que se ha recuperado y ha estado bien. Conectarse con lo positivo, con lo bueno, eso es maravilloso y se puede”.
A principios de año, Medina utilizó su cuenta de Facebook, donde reúne más de ciento sesenta mil seguidores, para anunciar públicamente el diagnóstico de cáncer de colon. Relató que la enfermedad fue detectada meses atrás y que una cirugía resultó exitosa, aunque los médicos evaluaban una posible intervención en el hígado. El conductor siguió con el tratamiento de quimioterapia y controles regulares, manteniendo siempre informada a su audiencia y agradeciendo el acompañamiento.
CHIMENTOS
Si algo sale mal rumbo a la Luna, este es el plan de la NASA para volver a la Tierra

La misión Artemis II marca el regreso de los vuelos tripulados a la Luna después de más de 50 años, pero también expone a los astronautas a uno de los entornos más hostiles que existen. En este contexto, una pregunta inevitable aparece: qué pasa si algo falla durante el viaje.
La NASA diseñó la misión contemplando múltiples escenarios de emergencia. Uno de los momentos más críticos era el despegue. En caso de una falla durante el lanzamiento o ascenso, la nave Orion cuenta con un sistema de escape que puede separar rápidamente la cápsula del cohete y alejar a la tripulación hacia una zona segura.
Antes incluso de despegar, se realizan simulaciones de rescate con equipos especializados. En estos ejercicios, se ensayan situaciones en las que la cápsula cae al océano y los astronautas deben ser recuperados rápidamente por equipos militares entrenados.
Sin embargo, una vez en el espacio profundo, las opciones son más limitadas. A diferencia de misiones en órbita terrestre, no existe la posibilidad de un rescate inmediato. Por eso, Artemis II utiliza una trayectoria llamada retorno libre, que permite que la nave rodee la Luna y regrese a la Tierra aprovechando la gravedad, incluso si fallan los motores principales.
Aun así, no todos los problemas tienen solución simple. Fallas en sistemas críticos como el soporte vital, la presión interna o los equipos eléctricos podrían poner en riesgo la misión. Incluso situaciones menores, como fallas en el baño o problemas de comunicación, ya han ocurrido durante el vuelo y requieren intervención inmediata para evitar complicaciones mayores.
Otro de los desafíos es la distancia. A cientos de miles de kilómetros de la Tierra, cualquier decisión debe tomarse con rapidez, pero con información limitada. Además, la tripulación está expuesta a radiación espacial y condiciones extremas que no pueden controlarse por completo.
Por eso, la clave de la misión no es evitar todos los riesgos, sino prepararse para ellos. La redundancia de sistemas, el entrenamiento de los astronautas y los protocolos de emergencia son fundamentales para aumentar las probabilidades de éxito.
Qué podría pasar si algo falla en Artemis II
- Activación del sistema de escape durante el lanzamiento
- Rescate en el océano en caso de abortar la misión
- Regreso automático gracias a la trayectoria de retorno libre
- Resolución de fallas técnicas en pleno vuelo
- Riesgos por fallas en sistemas vitales
- Limitaciones por la distancia con la Tierra
La misión Artemis II representa un paso clave hacia el regreso humano a la Luna, pero también un recordatorio de que el espacio sigue siendo impredecible. Aunque la NASA cuenta con planes para distintos escenarios, cada momento del viaje implica un desafío. En ese equilibrio entre riesgo y preparación se juega no solo el éxito de la misión, sino también el futuro de la exploración espacial.
Artemis II; Luna; NASA
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Paola Krum comparte su regreso al teatro: “Volver es enamorarme otra vez”

“Volver al teatro me enciende. Es como volver al amor, otra vez me enamoré”, cuenta emocionada Paola Krum a Teleshow. La actriz protagoniza la obra Maldita Felicidad junto a Pablo Echarri, bajo la dirección de Daniel Veronese, con un elenco que también integran Carlos Portaluppi e Inés Palombo, en el Teatro Metropolitan.
La actriz vincula el trabajo con la búsqueda de la felicidad, sin separar la rutina diaria de ese anhelo. Desde su perspectiva, la industria audiovisual impacta en la vida de actores, técnicos y espectadores, atravesando rutinas y expectativas. Su regreso al escenario marca un reencuentro con la pasión por actuar y los desafíos que implica.

Paola Krum subrayó a Teleshow que los hábitos del público cambian, y que aferrarse a la nostalgia puede volverse un ancla. También agregó que aceptar nuevas realidades, es parte de la adaptación que impone la industria y la vida cotidiana. Es un terreno donde la felicidad y el trabajo se entrelazan, pero siempre bajo la premisa de aceptar lo que está en movimiento.

—¿Qué sentiste al volver al teatro?
—Tengo el registro de cuando empezamos a ensayar y la sensación de volver a actuar, de todo lo que me pasa en el cuerpo, es un encuentro amoroso con pasión, deseo, entrega…
—Compartís escenario con alguien muy cercano para vos…
—Es una enorme oportunidad y privilegio de estar con un elenco espectacular, donde está Pablo, que es mi amigo, mi compañero histórico, con quien trabajo espectacular. Nos queremos, nos reímos, tenemos un código, un lenguaje en común, con lo cual es un terreno ganado, y eso es buenísimo. Además un texto que me encanta, una autora argentina, Agustina Gatto, con la dirección de Veronese. No podría ser mejor proyecto.

—¿Cómo se dió tu participación en la obra?
—La obra me llegó cuando todavía no estaba terminado de armar el elenco. Faltaba el personaje de Pablo y yo apenas lo leí dije: “Esto lo tiene que hacer Pablo”. Finalmente se armó con él, con Carlos Portaluppi, que es un genio, y un honor para mi trabajar con él, e Inés Palombo, que es también una enorme actriz.
—¿Qué te sugiere el título “Maldita felicidad”?
—Se arma justamente en esa contradicción. La búsqueda de la felicidad es permanente. Felicidad como la quieras llamar, paz interior, o algunos estar exorbitados y excitados en la búsqueda del éxtasis. Para cada uno es algo diferente. En el transcurso de la vida va transformándose lo que para cada uno es la felicidad. Para mí ahora la felicidad son los pequeños encuentros con mi hija, tomar un cafecito, una charla por teléfono, darnos un abrazo. Esos momentos en los cuales vuelvo a encontrar paz, sentirme dueña de mi vida, de mis cosas, de mis días. La contradicción con maldita es porque esos momentos son muy fugaces. Uno quisiera más permanencia en ese estado, en el estado de la felicidad, y es ahí es donde decís: “Qué maldita”.

—¿Antes qué te producía felicidad?
—Fue mutando. Según las circunstancias, según el momento histórico, pudo haberme puesto feliz…un amor o un trabajo. Nunca lo relacioné mucho con el éxito. Pero si ahora mi propósito es estar en paz, hoy tenía un día de notas y mi propósito era estar conectada conmigo y con lo que quería decir, y lo logré. Eso huele a felicidad. Fui exitosa en mi día. Ese sería el éxito diario. Si lo relaciono con el éxito a nivel de cuántos números, cuántas entradas, eso no depende de uno. Si uno va a aferrarse a esas cosas para sentirse feliz, sonaste, porque estás a merced de algo de lo que no tenés control.
—¿Todos los protagonistas de la obra buscan la felicidad?
—Cada uno está en la búsqueda de su propia felicidad. Mi personaje con el de Carlos, es un matrimonio, de opuestos. Ella es una sacada que un poco lo maltrata, desesperada por conseguir lo que quiere a cualquier costo, pero enamorada de su marido. Construyó con él algo que ama, que quiere, que necesita, a medida de su neurosis. El personaje de Pablo, que es el escritor, acaba de escribir una novela que se convierte en best seller. Pareciera que alcanzó el éxito, lo que siempre deseó… y está más deprimido, sacado, neurótico, alcohólico, narcotizado que nunca. Entra en una crisis brutal y está pensando en cuál va a ser su próxima novela. Decide que el tema es la felicidad. Eso funciona como disparador de lo que para cada uno significa la felicidad. Como son personas que se conocen mucho, empiezan ahí, sacan los cuchillos y lastiman donde más duele. Por eso se convierte en una comedia dramática.

—¿Cómo encontrás el equilibrio entre felicidad y tristeza?
—Esa es la búsqueda permanente. Todos atravesamos tristezas, dolores, angustias, imposibilidades, cosas que uno necesita trabajar porque siente que pueden mejorar. Ese es el trabajo del día a día. Cómo estar más cómodo con uno mismo. Sin tener que desdibujarse tanto, sin hacer cosas fuera de vos en pos de algo. También saber que la vida no es pura comodidad, puro confort. Mil veces voy a estar incómoda y mil veces voy a hacer cosas que no tengo tantas ganas de hacer, pero es en pos de algo.
—¿Extrañás la ficción nacional en televisión?
—Sí, yo veo que el público lo extraña, cambiaron los paradigmas. Esa comunión, los rituales, la gente se juntaba a una hora a ver el capítulo porque pasaba tal cosa, antes era así. Me acuerdo con Montecristo cuando se veía por primera vez, se juntaban todos los amigos a ver el capítulo. Esas cosas eran divinas y se perdieron porque todo cambió. También hay que aceptar que las cosas cambian y no quedarse en ese lugar de nostalgia porque se transfromar en resitimiento.

—¿Puede volver?
—No, creo que no. Me encantaría que sí. Me gustaría que vuelva la ficción nacional en televisión abierta. Es un deseo porque era muy feliz. Hoy, cuando me fui a un canal por una entrevista, y me encontré con gente con la que trabajaba en Telefe, con técnicos, que tuvieron que buscarse nuevos lugares de trabajo. El otro día mi hija subió a un remis y el remisero era un técnico de esa época que yo adoraba. No solamente los actores, sino toda la parte técnica perdió su lugar de trabajo. La industria cayó muchísimo y por supuesto que extraño eso.

—Hay nostalgia por los actores y las historias locales…
—También me asombra, que veo chicas muy jóvenes que me conocen porque ven Montecristo en Netflix o en YouTube. La gente tiene ganas de ver a sus actores, a los actores del país. Hay una remembranza y una nostalgia de verlos y tal vez algo no algo tan globalizado, volver a nuestras historias, nuestros paisajes, nuestras casas, nuestros decorados. Eso se extraña, porque era mi vida. Tenía la fortuna de pasar de una ficción a la otra, era como mi familia llegar a Canal 9 o a Telefe y encontrarme con mi gente y contar entre todos un cuento. Era muy hermoso.
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