CHIMENTOS
La llamativa actitud de Ernestina Pais al regresar al teatro tras protagonizar un accidente de auto

Después de un día cargado de polémica, Ernestina Pais realizó su primera aparición tras el accidente que protagonizó en la localidad de Vicente López. La periodista, que forma parte de la obra El Divorcio del Año, volvió el teatro sobre calle Corrientes y fue abordada por un grupo de periodistas, quienes le consultaron por el siniestro y su decisión de negarse al test de alcoholemia.
A la llegada al Multiteatro de Buenos Aires, Pais fue consultada sobre el hecho. Sin embargo, lejos de aclarar la situación y brindar detalles, la comunicadora eligió el silencio. “¿Qué tenés para decir de lo que pasó ayer?”, le consultó un movilero, a lo que ella respondió: “No tengo nada para decir de lo que pasó ayer”. Inmediatamente, Ernestina buscó la forma de ingresar al teatro y evitar más comentarios.
Mientras era seguida de cerca por las cámaras, los periodistas le consultaban. “¿Cómo fue la situación?“, “¿Podemos saber sobre el accidente?”, “¿Querés aclarar algo?”, “¿Te secuestraron el auto?“, ”Se supo que tuviste un accidente y lo negaste en un programa“, se pudo escuchar en la transmisión de SQP (América).
De esta manera, Ernestina Pais negó cualquier relación con el reciente siniestro vial en Vicente López, tras informes policiales que la señalaron como protagonista y mencionaron su negativa a someterse al control de alcoholemia.
El martes, agentes policiales y municipales acudieron a la intersección de la avenida Del Libertador y Las Heras, en Vicente López, tras un llamado al 911 por un siniestro vial entre un Honda City y un Alfa Romeo. Según los procedimientos, se identificó a Pais como conductora de uno de los vehículos. Al negarse a realizar el control de alcoholemia, se le labró un acta y su automóvil fue incautado. Solo se registraron daños materiales y la periodista abandonó el lugar junto a su exmarido y su hijo.
A partir de entonces, Pais fue consultada en A la Tarde (América). Allí, Ernestina respondió públicamente tras la difusión de estas versiones, negando cualquier accidente y afirmando no haber estado en el lugar, aunque la policía reportó su participación en el choque. “No, estoy en mi casa… Claramente, sí (desmiento la noticia)”, dijo en charla con Luis Ventura.
Como si fuera poco, minutos después, desde el programa se contactaron con un testigo del control de alcoholemia que quisieron realizarle a Pais. En ese marco, un joven indicó que hubo dificultades durante el procedimiento y mencionó que la empresaria citó un problema con medicamentos como motivo de su negativa al test de alcoholemia.
“A mí me tomaron de testigo con una persona que es abogada, que también estaba por la zona. Nos llamó la policía porque Ernestina estaba luego de un posible accidente o de un presunto accidente contra un Alfa Romeo. Ella estaba en un presunto estado de alcoholemia y nos llamaron de testigo porque justamente estaban teniendo problemas con ella, se quería ir del lugar”, comenzó diciendo Gianluca, testigo del hecho.
No es la primera vez que Ernestina Pais atraviesa una situación de estas características. En años anteriores se ha visto envuelta en varios episodios similares. En octubre de 2019, impactó contra un auto estacionado en Olivos y también se negó al control de alcoholemia, lo que derivó en la retención de su vehículo. Pais negó cualquier intento de evasión en esa oportunidad.
En agosto de 2022, participó en otro siniestro vial leve en Palermo, donde una testigo mencionó que Pais intentó irse sin entregar documentos, aunque finalmente los presentó cuando fue requerida por la policía.
En diciembre de 2023, se registró un nuevo incidente cerca del estadio de River Plate. Una vez más, la negativa al test de alcoholemia resultó en la retención de los vehículos y un traslado domiciliario. Pais minimizó las consecuencias en esa ocasión.
En el episodio más reciente, las posiciones siguen enfrentadas. Mientras Ernestina Pais niega haber estado involucrada y desmiente cualquier incidente, los testimonios recabados en el procedimiento remarcan que se negó a realizar el control de alcoholemia, hecho señalado como central para el esclarecimiento del caso.
CHIMENTOS
Qué pasó en las últimas horas de Alberto Olmedo: la noticia que no esperaba y el grito desesperado antes de la caída

—¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarrame la pierna!
—¡Yo te agarro, papito, yo te agarro! ¡Pero no puedo! No puedo…
El 5 de marzo de 1988 el cielo estuvo plomizo, espeso, cargado. Aquella mañana, el sol no salió en Mar del Plata. Y están quienes aseguran que, desde ese día, ya nunca más brilló como antes. A las 7:45 de ese sábado gris que se tiñó de negro, en la Argentina se apagaron las risas. Las nubes que amenazaban lluvia parecieron deshacerse en las lágrimas de un país que estaría obligado a despedir a uno de sus máximos ídolos populares.
Alberto Olmedo cayó al vacío desde el balcón del piso 11 del edificio Maral 39, ubicado frente a Playa Varese. El querido Negro, el mismo que había hecho reír a generaciones enteras en televisión, teatro y cine, ensayó allí una última broma: jugar en la cornisa. Fue un mal chiste, pero del destino. Tenía 54 años. Apenas un rato se había enterado que volvería a ser padre.
“Murió en el mejor momento de su vida, con la mina que quería y tomando champagne. Y no babeado en una cama, hecho mierda”, diría poco después Nancy Herrera, en unas palabras que aún 38 años después, estremecen. Ella era «la mina que quería» el Negro, la mujer con la que había mantenido una relación de ocho años atravesada por crisis, reconciliaciones y escándalos. Hoy, se la definiría como tóxica.
Meses antes del desenlace fatal, Herrera había protagonizado un romance con Cacho Fontana, íntimo amigo del Negro. La historia generó un cimbronazo mediático y ocupó las tapas de las revistas de actualidad. Pero sobre todo, provocó una profunda depresión en el humorista. A partir de entonces, fueron las dos caras del teatro: cuando se encendían las luces o la cámara empezaba a grabar, Olmedo sonreía; cuando se apagaba el reflector y bajaba el telón, Alberto se ensombrecía.
Ese verano del 88 los había vuelto a encontrar. El rosarino, que había sido el inocente El Capitán Piluso —símbolo de la infancia de toda una generación—, venía de cerrar en diciembre el picaresco ciclo No toca botón, uno de los programas más exitosos de la televisión argentina. En la temporada marplatense hacía función a sala llena cada noche en el Teatro Tronador, con la obra Éramos tan pobres. El público lo ovacionaba, lo abrazaba, lo mimaba. Su magnetismo estaba intacto.
Además, Olmedo iba a estrenar la película Atracción peculiar, que protagonizaba con su gran compinche: Jorge Porcel. El elenco lo completaban Beatriz Taibo, Silvia Pérez y Beatriz Salomón. El Negro, que había participado en más de 20 filmes, no llegó a verla terminada: murió dos días antes de que llegara a las salas.
OLMEDO Y LA CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA NO ANUNCIADA
La noche del 4 de marzo el Negro cenó con amigos al salir del teatro. Se despidió temprano, sin sobremesa: le sobraban los motivos. En el departamento que alquilaba en el Maral 39 lo esperaba Nancy. En el espejo, un “Te amo” escrito con labial funcionó como prometedora bienvenida. Era el reencuentro que —ambos lo sabían— implicaba una reconciliación, muy esperada por Olmedo. Y había algo más: una dulce noticia que el humorista todavía desconocía.
En esas horas Alberto y Nancy volvieron a ser felices. Hubo risas, besos, abrazos. Y entonces, ella le contó que esperaba un hijo suyo: estaba embarazada de dos meses. Brindaron, tomaron champagne. Mucho. El Negro recuperó la sonrisa plena. La noche se estiró entre el alcohol y los excesos. Era, según quienes los conocían, uno de esos momentos en los que parecía que todo volvía a encajar.
Sin avisar, Olmedo salió al balcón. Ya era de día, aunque el sol no se asomaba. Observó el mar bajo ese cielo plomizo que parecía fundirse con el horizonte. Nadie puede explicar con certeza qué pasó después. Cruzó una pierna sobre la baranda húmeda por el rocío. Avanzó un poco más. Se sentó en el borde. El torso desnudo, las piernas hacia el vacío, las botas texanas buscando apoyo.
Fueron apenas segundos. Desde un departamento del piso superior alguien se despertó por los gritos. Y ese «¡Me caigo, mamita!», con el tono de lo irremediable. Y aquel «¡Yo te agarro, papito!», desprovisto de convicción y esperanza. Y el desenlace inmediato, fatal. Tan solo unos minutos después, Nancy se desvanecía en un llanto desgarrador, abrazada al cuerpo inerte de un Olmedo que, tras impactar sobre el jardín delantero del edificio, terminó sobre la vereda.
«¿Por qué hiciste esto, Negro? ¡¿Por qué?!», gritaba Herrera, mientras los primeros curiosos se acercaban al lugar. Todavía no eran conscientes de que serían testigos de un instante desolador del país.
La noticia corrió rápido, como corren las tragedias cuando golpean a los ídolos. La muerte de Alberto Olmedo fue un golpe seco, helado. Un hachazo invisible.
Nadie estaba preparado. Y desde aquel 5 de marzo de 1988 ya nada fue igual.
Los argentinos nos quedamos huérfanos de la alegría.
CHIMENTOS
¡Se terminó la tensión! Andrea del Boca se cruzó fuerte con Brian Sarmiento en Gran Hermano y la casa estalló

A poco más de una semana del arranque de Gran Hermano Generación Dorada, la convivencia dentro de la casa más famosa del país ya empezó a mostrar sus primeras grietas. Entre estrategias, roces y personalidades fuertes, uno de los cruces que más llamó la atención en las últimas horas fue el que protagonizaron Andrea del Boca y Brian Sarmiento, quienes dejaron en claro que la relación entre ellos está lejos de ser cordial.
Todo ocurrió cuando la actriz le reclamó al exfutbolista por dormir en el dormitorio femenino, un espacio en el que varias de las participantes suelen cambiarse con total confianza. Incómoda con la situación, Del Boca decidió plantearlo sin rodeos.
“Avísame porque, como te digo, a lo mejor a las chicas no les molesta estar en bolas adelante tuyo, a mí me da un poco de pudor. No por vos, sino por cualquiera. No te lo tomes personal, a eso voy. Me da como pudor”, le dijo con tono firme.
Lejos de escalar la discusión, Sarmiento intentó bajarle la intensidad al momento y respondió con calma: “No hay drama. Igual yo el otro día me estaba bañando y por ahí vos necesitabas entrar al baño y yo no tengo drama”. Sin embargo, Andrea no se quedó ahí y continuó con su planteo para dejar en claro su incomodidad.
“Pero eso siempre lo hacen porque no se ve para entrar a hacer pis. Hoy me estaba bañando y entró Yanina y Pincoya a limpiar vidrio. También he ido a hacer pis mientras se está bañando algún hombre, no le pregunto quién es, pero la voz es de un hombre”, explicó.
La charla terminó con una aparente tregua: “Para la próxima vez, ya lo sabemos. Gracias”, cerró la actriz. A lo que Sarmiento respondió con un escueto “Está bien” antes de retirarse del cuarto. Pero el momento más filoso llegó después. Cuando se quedó sola, Del Boca miró a cámara y lanzó: “A mamá mono con bananas verdes no”.
El cruce se suma a otros momentos tensos que ya empezaron a aparecer en esta edición de Gran Hermano, donde las diferencias de convivencia empiezan a sentirse cada vez más. Con personalidades fuertes y estrategias que recién comienzan a mostrarse, todo indica que los conflictos irán en aumento.
Andrea del Boca, Brian Sarmiento
CHIMENTOS
La llamativa foto que subió Martín Migueles y encendió los rumores de casamiento con Wanda Nara

Wanda Nara y Martín Migueles disfrutan de unas vacaciones en Italia, un viaje que no solo los muestra recorriendo juntos las calles y escenarios emblemáticos de la capital de la moda, sino también compartiendo momentos de relax y gastronomía, uno de los placeres que ambos destacan en sus redes sociales. La pareja eligió disfrutar de la cocina local en pequeños restaurantes y cafés, sumando así nuevos recuerdos a su historia.
En una de las imágenes más recientes, compartida por Migueles en sus historias, se los puede ver desayunando en la terraza de un pintoresco café italiano. Wanda posa sonriente para la cámara, vestida de manera informal y con gorro de lana, mientras Migueles la acompaña desde el otro extremo de la mesa. La escena transmite complicidad, cotidianeidad y una conexión especial, enmarcados por la arquitectura colorida y el ambiente relajado del lugar.
Pero lo que realmente disparó los rumores fue el mensaje que eligió Migueles para acompañar la foto: “¿Te querés casar conmigo?”. La pregunta, visible en la parte inferior de la postal, no pasó inadvertida entre sus seguidores y en pocos minutos alimentó especulaciones sobre un posible paso al altar. El texto, que puede leerse tanto como una broma cómplice como una declaración en serio, fue rápidamente interpretado como una señal de que la relación atraviesa un gran momento y que no descartan formalizar el vínculo en un futuro cercano.

Esto llega a días de que el divorcio de Nara y Mauro Icardi, que se está llevando adelante en la misma ciudad, reciba la sentencia correspondiente y el matrimonio llegue a su fin de una vez por todas.
Hace solo unos días, Wanda Nara volvió a captar la atención mediática al compartir una foto con Martín Migueles en el icónico ascensor del Hotel Armani de Milán. La imagen, replicada en sus historias de Instagram, fue leída de inmediato como un gesto simbólico en el contexto de la batalla judicial y mediática que mantiene con Mauro Icardi. El detalle no pasó desapercibido: la postal es casi idéntica a la que, apenas cuatro meses atrás, protagonizaron la China Suárez y el propio Icardi en ese mismo ascensor, con una pose muy similar.

La coincidencia en el lugar y la composición de la foto cobró peso porque se conoció en paralelo a un nuevo episodio judicial entre Wanda y su exmarido, quienes atraviesan una disputa por la división de bienes y la tenencia de sus hijas. En la imagen, Wanda luce un abrigo claro, gorro beige y bolso negro; Migueles, por su parte, lleva campera de jean y camiseta oscura. Ambos posan frente al espejo, bajo el letrero luminoso “Armani Hotel”, replicando la pose viral de la China Suárez al frente con el celular e Icardi detrás.
El posteo llegó justo en días en que Wanda se encuentra en Milán siguiendo de cerca el avance del juicio de divorcio. La ciudad, a la que suele llamar “mi segunda casa”, tiene un peso especial en su historia personal: fue el escenario donde formó parte de su vida familiar y profesional junto a Icardi, y donde nacieron sus hijas. Por eso, la elección de Milán y ese ascensor en particular para la foto junto a Migueles fue interpretada por muchos como una respuesta directa y cargada de significado en medio del conflicto con su expareja.
En este contexto, la imagen se transformó en mucho más que una simple postal de viaje. Funcionó como un mensaje visual en la disputa pública y judicial, sumando un nuevo capítulo a la narrativa de gestos y símbolos que rodean la separación de Wanda Nara y Mauro Icardi, con Milán como escenario privilegiado y testigo de la nueva etapa sentimental de la empresaria.
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