CHIMENTOS
La reacción de María Becerra al animarse a probar comida típica de Perú: “Soy la comilona”

María Becerra se encuentra en Perú por motivos de agenda y, lejos de limitarse a los compromisos profesionales, se animó a explorar la gastronomía local con la espontaneidad y el carisma que la caracterizan. La cantante aprovechó la ocasión para lanzar una divertida serie en sus redes, a la que bautizó “María la Comilona”, invitando a sus seguidores a acompañarla en cada experiencia culinaria del viaje.
“Hola. Estamos acá en el primer capítulo de esta nueva edición que acabamos de inventar, que se llama María la Comilona. Hoy estamos en Perú, Lima, probando como siempre comidita criolla, lo que más nos gusta, lo bien de olla”, arrancó María, entre risas, en un video filmado durante una comida. Sin dudarlo, se animó a probar la tradicional chicha morada y relató: “Nunca la probé. Vamos a ver a qué sabe. Tengo un poquito de nervios, tengo que admitirlo. ¿Sabés a qué tiene olor? Al chupetín de cola. Es como un chupetín hecho jugo. Es agua de maíz, de choclo”.
Guiada por sus acompañantes, María aprendió sobre la bebida: “Es agua de maíz, de un maíz, de un choclo morado. Eco, bebida de los Andes, fruto de nuestra tierra. Consumir el mismo día.” Tras el primer sorbo, no dudó en sumar su propio apodo para este tipo de bebidas: “Buenazo, ¿no? Nosotros le decimos los juguitos maracatones. ¿Sabés lo que es? Jugo frutal. A ver, Valentino. Nosotros le decimos así a los juguitos frutales, fresquitos, todo le decimos juguito maracatón. Cada vez que llegamos a un país decimos: “Uh, qué ganas de un juguito maracatón”. Y nos dedicamos a buscar el juguito maracatón de ese país. Este creo que es uno aprobado maracatón”.
La artista, que no escondió su entusiasmo por la buena mesa, aprovechó para elogiar a la cocina peruana: “Acá el típico tallarín verde. Yo soy fanática de la gastronomía peruana. Está la argentina y la peruana ahí, mano a mano. La papa a la huancaína, el lomo saltado, el ceviche. Tiene muchas sopas acá en Perú, como mucho caldo y eso también me encanta, yo fanática. Vamos a probar. Seguramente va a estar increíble porque la comida de Perú no decepciona jamás.”
Los videos y relatos de María no solo mostraron su curiosidad y apertura para probar nuevos sabores, sino también la alegría de compartir la experiencia con su equipo y con los fans que la siguen desde distintos puntos del mundo. Entre risas, juegos de palabras y recomendaciones, la cantante se mostró auténtica y cercana, transformando un almuerzo en Lima en una oportunidad para celebrar la diversidad cultural y la riqueza culinaria del país andino.

Así, María Becerra sigue demostrando que su éxito trasciende el escenario: también es capaz de conquistar a su público con cada aventura gastronómica, sumando ingredientes de humor, calidez y curiosidad a su recorrido internacional, y mostrando que detrás de cada viaje hay mucho más que música y trabajo.
Este viaje se da luego de los días de descanso de María en Costa Rica dejaron una colección de postales que revelan la intimidad de sus vacaciones familiares. La cantante compartió imágenes junto a sus padres, Pedro e Irene, sus hermanos Juan Manuel, Geraldine y Aylín, y sus sobrinos, mostrando la unión y la alegría que vivieron en cada encuentro.
Las imágenes retratan desde desayunos relajados con café, frutas frescas y pan, hasta momentos más activos en la playa. “Surfing y fulbito 24/7”, describió la cantante al resumir el ritmo del viaje, donde las tablas de bodyboard y la pelota de fútbol no faltaron nunca en la arena.
Según la artista, por las noches el grupo disfrutó al máximo: “Y por las noches a puro piña colada y dancehall”, escribió junto a una imagen en la que aparece rodeada de sus hermanas, todas sonrientes y con bebidas en mano.
CHIMENTOS
Lizardo Ponce rompió el silencio sobre su pelea con Martín Cirio: «Había un vínculo de amistad, por ahí él esperaba otra cosa»

Si bien supieron tener una estrecha amistad, Lizardo Ponce y Martín Cirio van por diferentes caminos desde el 2021. Ese año se pelearon en medio de la cancelación a Cirio, quien luego de un controvertido juicio, quedó absuelto respecto a sus dichos. Sin embargo, su vínculo con Lizardo ya estaba roto. No hubo vuelta atrás.
Desde entonces, muchas cosas se dijeron sobre los motivos por los cuales La Faraona no perdonó a Ponce. En una que otra oportunidad, hasta le tiró palitos desde su streaming. Siendo un tema que a los seguidores de ambos les interesa, porque las dudas persisten, fue el conductor de Rumis quien dio su versión de los hechos.
Entrevistado por el personaje de La Tía Sebi, el host amigo de muchas famosas, como Emilia Mernes y Tini, Lizardo rompió el silencio sobre Cirio. “Hay una historia que se está contando hace tres años que a mí me hace mal, que me están apodando y me están diciendo cosas”, lamentó.
“¿Qué pierdo si yo también cuento cómo lo viví?”, agregó. Sobre las acusaciones de haberle soltado la mano a Martín Cirio en aquel momento, Lizardo explicó: “Lo que me pasó es que fui muy amigo de él y muy compañero. Pero la realidad es que, cuando sucedió todo lo que pasó, fui de los primeros en estar”, aseguró.
NO HUBO RECONCILIACIÓN ENTRE MARTÍN CIRIO Y LIZARDO PONCE
“A mí me duele y me resulta extraño que digan que yo le solté la mano cuando yo mandaba cosas que él no se animaba a ver en redes sociales. Me pedía si me podía fijar. Yo le decía esto y lo otro. Seguí en contacto con él, le ofrecí mi ayuda”, destacó Ponce sobre aquellos días difíciles para quien era su amigo.
En esa misma línea de su descargo sobre Martín Cirio, Ponce sumó. “Le dije: ´Che, ¿querés que te vaya a ver, te haga esto o lo otro?´. Pero respeté la decisión de él, que por ahí era que no. Yo me entero de su situación conmigo por un video donde ni siquiera daba mi nombre. Y cuando lo vi, me agarró angustia y desesperación. Lo llamaba y llamaba. Y le dije: ´No podés sacar un video dando a entender que soy yo cuando no lo siento así’”, remató Lizardo, aún dolido por la situación.
“Me dijo: ´Va a estar todo bien. Te voy a escribir y vamos a charlar de todo esto. Pero quedate tranquilo que no te voy a hacer la vida imposible ni hablar mal´. Le dije que cuando esté preparado, hablemos. A partir de ahí, en varias oportunidades se referían hacia mí y empezó a ser un chiste (decir) que le soltaba la mano. Se instaló, me dolió y no me salía hablar, como ahora. Siempre intenté juntarme. La charla estuvo. Entendí que a veces uno se tiene que hacer cargo de las expectativas del otro porque hay un vínculo de amistad, que él por ahí esperaba otra cosa. No me hace ser mal amigo. Me contestó bien. Hoy esta todo bien, y se terminó”, remató Lizardo Ponce sobre Martín Cirio.
Lizardo Ponce, Martín Cirio
CHIMENTOS
Leire Martínez prepara su gira por la Argentina tras su salida de La Oreja de Van Gogh: “Pensé que no lo volvería a vivir”

Hay regresos que no se anuncian: se sienten. Y el de Leire Martínez a la Argentina tiene algo de destino cumplido, de promesa que parecía lejana y hoy se vuelve tangible. En mayo, la artista vasca volverá a cruzar el Atlántico para ofrecer sus primeros conciertos en el país como solista, dentro de la gira internacional que acompaña el lanzamiento de su esperado álbum debut, Historias de aquella niña, que verá la luz el próximo 20 de febrero.
Será un reencuentro cargado de simbolismo. Neuquén, Buenos Aires, Rosario y Córdoba serán las ciudades que recibirán a una voz que durante casi dos décadas fue sinónimo de emoción, estadios colmados y canciones que marcaron generaciones. Pero esta vez, el nombre en lo alto del cartel será el suyo, sin necesidad de compartirlo. Con su historia a cuestas y su identidad reafirmada.
Leire Martínez Ochoa nació el 22 de junio de 1979 en Rentería, País Vasco. En la Ikastola la apodaban de muchas maneras —“la leona”, “la gata”—, pero hubo uno que sobrevivió al paso del tiempo: “Laser”, en honor a sus enormes y expresivos ojos, capaces de iluminar cualquier escenario. Esa niña creativa, apasionada, aventurera y sin miedo a los desafíos es la que hoy vuelve a asomar con fuerza en este nuevo capítulo.
Antes de los estadios y las giras internacionales, estuvo el salto a la televisión. En 2007 participó en Factor X (Cuatro), donde deslumbró con interpretaciones de Julieta Venegas, Anastacia, Vanessa Paradis o incluso Lisa Stansfield. Fue eliminada en la sexta gala, pero su camino recién empezaba.
En febrero de 2008 recibió una llamada que cambiaría su vida. El baterista Haritz Garde la invitaba a audicionar para La Oreja de Van Gogh. Poco después, el grupo la confirmó como su nueva vocalista. El 20 de marzo de ese año se oficializó su incorporación. Durante 17 años, su voz acompañó una etapa fundamental de la banda, consolidando una conexión profunda con el público latinoamericano, especialmente con la Argentina y México.
El 14 de octubre de 2024 se anunció la separación entre Leire y el grupo. La noticia sorprendió a los fanes y desató una ola de apoyo masivo en redes sociales hacia la cantante. Fue un punto de inflexión. Un cierre y, al mismo tiempo, una puerta.
“Lo que durante una época fue algo que daba por sentado, ahora supone uno de los retos más grandes de mi carrera en solitario. Volver con mi directo a EEUU y Latinoamérica”, reveló Leire en diálogo exclusivo con Infobae. Y agregó, conmovida: “Son lugares que han acabado siendo hogar para mí, tan lejos del mío propio, y que durante años me han hecho sentir tan querida. Pensé que eran una etapa y una suerte que no volvería a vivir”.
Respecto del presente y lo vivido desde su salida dle grupo, destacó que “a lo largo de este último año habéis seguido estando ahí y mandándome vuestro cariño más fuerte que nunca, así pues poder reencontrarme con vosotros, volver a mirarnos a los ojos y cantar juntos será un inmenso placer”.
“La sensación de hacerlo además con mi nuevo trabajo y ver cómo se sienten esas canciones entre vosotros será algo mágico para mí. Estoy deseándolo, y ya en breve se hará realidad. Feliz por volver a tener la oportunidad y agradecida por volver a celebrar la vida y la música junto a todos lo que queráis acompañarme”, aseguró.
Es que la Argentina ocupa un lugar especial en esa memoria. “Creo que, más allá de España, los dos países más importantes en mi trayectoria han sido Argentina y México. Nos han hecho sentir como en casa. Hemos recorrido el país de norte a sur, compartido festivales, escenarios, noches mágicas. Abel Pintos fue un descubrimiento en mitad del desierto y de ahí nació una amistad y colaboraciones inolvidables”, recordó.
Volver a subirse a un escenario argentino no era una certeza. “Yo sabía que podía viajar y visitar Buenos Aires cuando quisiera. Pero volver a cantar aquí… eso para mí era impensable no hace mucho. Ver que se materializa es muy importante”, admitió.
Historias de aquella niña no es solo un debut solista. Es un ejercicio de reconstrucción personal. “Para mí era la primera vez en solitario y el contexto cambiaba totalmente. Mi única planificación fue darle forma a un disco y ver qué pasaba. Todo ha ido mucho más rápido de lo que esperaba. Pensé que me iba a costar más la parte creativa, pero todo fluyó”, contó.

El álbum incluye colaboraciones que hablan de vínculos genuinos. Con Edurne, amiga y compañera de profesión, nació una canción “juguetona” surgida de conversaciones íntimas sobre relaciones y vulnerabilidad. Con Abraham Mateo, a quien conoce desde que era un niño y con quien coincidió como jurado en un talent show, se dio una conexión artística renovada. Con Miranda!, la banda argentina que siempre admiró por su originalidad, concretó “un sueño cumplido” tras enviarle una maqueta a Ale Sergi con un simple: “Che, ¿qué opinas?”. La respuesta fue inmediata: querían estar.
Y Andrés Suárez ocupa un lugar especial. “Es amigo, es familia. Fue de los primeros que me animó a intentarlo. Me abrió las puertas de su casa cuando yo dudaba de mi capacidad para crear melodías. Ha sido fundamental”.
La salida del grupo no estuvo exenta de comentarios hirientes, de los que alguna vez destacó que le calaron hondo hasta el punto de empezar a dudar de su capacidad vocal e interpretativa.
“Afortunadamente, a lo largo de estos años he ido adquiriendo ciertas herramientas de vida, a nivel profesional, por supuesto, pero sobre todo también a nivel emocional, que me están ayudando a sostenerme a mí misma y a gestionar todas estas cosas que de pronto son incómodas, dolorosas”, explicó con un tono serio y reflexivo.
Y sobre ese punto, se centró en un universo: “Las redes sociales, fundamentalmente, tienen este factor de la impunidad de que la gente se cree que bajo el epígrafe de libertad de expresión todo vale, y yo soy de las que creen que no, que no todo vale. Una falta de respeto es una falta de respeto al margen de que sea tu opinión. Yo puedo respetar que tengas una opinión, pero quizá no respete tu opinión, porque hay opiniones que no son respetables cuando, insisto, se falta al respeto, cuando son fruto del odio, de la violencia. Entonces, reconozco que me sorprende la facilidad que hay en alimentar todo este tipo de conductas y me da pavor, la verdad, pero intento mantenerme al margen. No es mi guerra. Comprendo y entiendo que es la guerra de otros u otras. Quiero decir, que son aquellas personas que dan ese paso de agredir o de decir determinadas cosas. Ellos sabrán por qué, qué les motiva”.

Es que en esta etapa, tal como lo aclara el título del disco, la cabeza está en pensar en aquella niña. “En este disco hay todo de la niña de Rentería. Más que nunca”, aseguró. El proceso creativo la llevó a mirarse al espejo y reencontrarse con esa chica láser, sin prejuicios, apasionada, capaz de enfrentar retos con ilusión. “A veces, cuando nos hacemos adultos, perdemos esa espontaneidad. Yo me había desconectado de partes importantes de mí. Y volver a encontrarlas ha sido mágico”.
Sus ojos se iluminan, los cierra, recuerda, y los vuelve a abrir: “Yo fui una niña que tenía unas cualidades a muchos niveles. Apasionada, aventurera, con ganas de enfrentar retos, de aprender, de vivir la vida sin prejuicios y sin muchos miedos. Disfrutar y fluir. Y creo que a veces, cuando vamos convirtiéndonos en adultos, perdemos mucha parte de esa espontaneidad, de esa frescura, de esa falta de prejuicios».
Y todo cambia de un momento a otro: “De repente, los prejuicios afloran, los miedos, las inseguridades, estas cosas de cumplir con unos cánones, de lo que socialmente se acepta, de lo que no. Y a veces dejas de escucharte a ti mismo y de qué son las cosas que a ti te hacen feliz. Y yo me había desconectado de varias de esas cosas que he descubierto que eran importantes y que no tenía que desoír, que tenía que seguir escuchando y que tenía que seguir atendiendo y mimando. Por eso creo que más que nunca hay mucho de esa niña de Rentería, porque he vuelto a reencontrarme con ella y a reconectar con esa parte creativa, con esa parte de querer, desde esa ilusión o pasión volver a enfrentar retos y vivir”.

Cuando se le pregunta qué le diría hoy a esa niña, responde sin dudar: “Le diría gracias. Estoy en un momento de mucho agradecimiento. Con lo poquito o mucho que pude en cada momento, he llegado hasta aquí”. Aunque también reconoció que hubo un tiempo en que estuvo enojada por sus propias decisiones: “Sí, pero es verdad que he aprendido a relativizar mucho y todo aquello que no haya hecho, pues ya está, no lo hice. No me voy a flagelar ni me voy a estar culpabilizando. Aprender, yo creo que es importante aprender de lo vivido para tratar de tomar otro tipo de decisiones o hacer las cosas de otra manera”.
En los conciertos argentinos sonarán casi todas las canciones del nuevo disco. Pero también habrá un recorrido por su trayectoria. “No reniego de mi pasado ni lo haré nunca. Muchas de esas canciones son mías. Soy coautora de varias y otras han formado parte de mi vida durante años. La gente las conoció a través de mi voz. Las he defendido, cuidado y querido”.
Temas como Jueves, que el público coreó a lo largo del tiempo, volverán a encontrarla en el centro del escenario. Porque si algo tiene claro es que su historia no se divide en capítulos enfrentados, sino en etapas que dialogan.

Hoy Leire se define desde la aceptación: “Todo es para mejor desde la perspectiva de que es lo que hay. No puedo sufrir por lo que ya no tengo. Lo que tengo es lo que tengo, y con eso sigo adelante. Ha sido maravilloso, fue un aprendizaje increíble. Ahora estoy en otro lugar y quiero disfrutar de lo que venga”.
Y cuando se le pregunta si volvió a hablar con sus excompañeros, su respuesta es breve, serena y contundente: “Es momento de disfrutar”.
En mayo, la Argentina será testigo de esa celebración. La de una artista que aprendió a abrazar sus cicatrices, a honrar su pasado y a volver a empezar. La de aquella niña de ojos láser que, lejos de apagarse, encontró una nueva forma de brillar.
música
CHIMENTOS
¡Exclusivo! Cómo está hoy «Bam Bam» Morais, a 19 años de ganar Gran Hermano: «No quise seguir en los medios porque…»

El 2007 fue prolífico para Gran Hermano en la televisión argentina: hubo tres ediciones en un solo año. La primera (que correspondió a la cuarta temporada) fue la más exitosa de la historia: la ganó Marianela Mirra. Luego vino GH Famosos, donde la víctima de la nominación espontánea se la tucumana tuvo revancha: se consagró Diego Leonardi. Y casi de inmediato comenzó la quinta temporada del reality. Allí, Esteban Morais se impuso al resto de los hermanitos.
El joven, más conocido como Bam Bam, tuvo un paso destacado en los 116 días de encierro en la Casa más famosa del país: mantuvo un romance con su compañera Eugenia Puggioni y contó parte de su vida como hijo de un pastor.
Si bien su paso por el formato que conducía Jorge Rial le dio fama y popularidad, luego de hacer teatro, participar de programas de televisión y apostar a una carrera musical, Morais decidió entonces hacer un camino lejos de la exposición mediática.
Priorizó su economía personal antes que la fama o protagonizar escándalos, sobre todo del corazón, ya que Bam Bam supo tener romances con varias mujeres del ambiente artístico. Ahora, desde el anonimato, Morais tiene sus propios emprendimientos y disfruta de lo más importante de su vida: su hija de tres años.
A casi dos décadas de su paso por Gran Hermano, Esteban Morais habló en en exclusiva con Paparazzi para revelar cuál es su presente.
BAM BAM, UN PAPA TODO TERRENO
“Tengo mi local de estética vehicular con Claudio Glober, que se llama Mona Park, y puse una importadora: Morais & Co. Y soy trader profesional. Estudié en la UTN, me recibí, y ahora lo hago desde mi casa o desde cualquier parte del mundo. Tengo una vida súper tranquila”, contó Esteban, con el certificado de su carrera en mano.
“Hice todo para poder trabajar de esto con capital propio. En su momento tuve restaurantes, pero es muy esclavizante: tenés que estar atrás de la cocina. Terminé vendiendo todo eso. En su momento tomé la decisión, no de alejarme de los medios, sino de cobrar”.
“Estuve trabajando en Chile y allá es otra la cultura. Allá te invitan y por ir un rato, cobrás bastante en dólares. Te abre la cabeza. Acá me hablaban para hacer cosas, pero por dos mangos. Ni siquiera te mandaban un remís. Así que fui haciendo mis cosas. Recibí propuestas, pero nada monetariamente interesante”, explicó Bam Bam, sobre la razón por la cual se alejó del medio.
«En cuanto a lo personal, estoy solo -contó Esteban-. Disfruto de mi hija, que es un sol. Es un amor inexplicable. Ahí entendés lo que es el amor verdadero, el amor de tu vida. Cuando la agarré a Martu, ahí lo entendí”.







Bam Bam, Esteban Morais, Gran Hermano
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