CHIMENTOS
María Becerra y Emilia Mernes estarían enfrentadas hace tiempo y ahora salieron a la luz los motivos: «Se odian»

No todo lo que brilla en el mundo de la música urbana es amistad y buena onda. En las últimas horas, un nuevo escándalo sacudió a las redes sociales: María Becerra y Emilia Mernes estarían profundamente enemistadas. Así lo aseguró Martín Cirio, el influencer detrás del personaje de La Faraona, quien no tuvo filtro a la hora de dar detalles.
A través de un extenso posteo, Cirio reveló lo que sería una interna feroz entre las dos cantantes más escuchadas del país. Según él, el enfrentamiento viene de larga data, aunque hasta ahora se había mantenido bajo siete llaves. “Se odian, y no es de ahora”, lanzó sin vueltas.
Lo que parecía una competencia musical inocente se habría convertido en un cortocircuito sin retorno. Cirio explicó que ambas artistas habrían tenido celos profesionales, discusiones con sus respectivos entornos y hasta desplantes en eventos donde coincidieron.
Y el punto en común: Los del Espacio, el colectivo musical que reúne a artistas como Duki, Lit Killah y Rusherking, entre otros. «Todos lo saben, pero nadie quiere hablar. Se las protege y está bien entre los amigos», contó.
UN CÍRCULO EN EL QUE NO CABEN DOS REINAS
Según el influencer, todo se complicó cuando María Becerra se alejó de Los del Espacio, grupo al que supo estar muy ligada por su relación con Rusherking. A partir de esa ruptura, tanto personal como profesional, las tensiones con el resto del grupo crecieron, y especialmente con Emilia, quien sí mantiene vínculos cercanos con varios de ellos.
“Cuando te peleás con uno, te peleás con todo el grupo”, dijo Cirio, dando a entender que Becerra habría quedado afuera de ese universo musical que ahora parece cerrado para ella. Emilia, por su parte, continuó colaborando con artistas del colectivo, consolidando su lugar en la escena.
Además, desde hace meses los fans notaron señales: ninguna de las dos se sigue en redes, no se saludan en eventos ni se recomiendan públicamente. Para un fandom acostumbrado a verlas como referentes del empoderamiento femenino, la situación generó decepción y teorías cruzadas.
Por ahora, ni María ni Emilia salieron a responder. Ambas están enfocadas en sus carreras: Becerra viene de lanzar un tema nuevo y Emilia se prepara para una gira internacional. Sin embargo, el dato no pasó desapercibido: cada vez que una brilla, la otra guarda silencio.
Desde el círculo íntimo de ambas se mantienen en absoluto hermetismo. Pero quienes conocen los pasillos del ambiente aseguran que hay egos, contratos y viejas heridas que todavía no se cerraron. Y mientras los fans esperan una colaboración soñada que probablemente nunca llegue, el detrás de escena arde.
¿Competencia, traición o simple incompatibilidad de caracteres? Nadie lo sabe con certeza. Pero, como dijo Cirio para cerrar su descargo: “En la música urbana, no hay lugar para dos reinas”.
CHIMENTOS
La inesperada coincidencia entre Ernesto Tenembaum y Federico D’Elía que evocó a la escena icónica de “Un novio para mi mujer”

Una desconocida coincidencia, hasta para ellos, se develó escolar entre Ernesto Tenembaum y Federico D’Elía. Y, no, no es que ambos son hinchas de Estudiantes de La Plata, algo bien sabido. Todo cobró protagonismo cuando el periodista, en su espacio de Radio con Vos, preguntó: “¿Colegio secundario de La Plata a cuál fuiste?”. El actor respondió sin dudar: “Al Vergara, la escuela Piloto número dos”. La sorpresa fue inmediata. “¡Jodeme!” exclamó Tenembaum, a lo que D’Elía reforzó: “Carlos N. Vergara”. El periodista, con asombro, concluyó: “Boludo, mi escuela…”.
Enseguida, surgieron los recuerdos de barrio. Una tercera voz intervino: “Yo vivía en 5, entre 35 y 36”. D’Elía ubicó su antiguo domicilio: “35, entre 6 y 7”.
El diálogo, cargado de espontaneidad, se mezcló entonces con una referencia a la comedia argentina Un novio para mi mujer. De manera lúdica, alguien citó la película. Entre risas, en el corte que usaron para las redes, el intercambio entre ellos fue editado con la escena icónica de esa película, donde la tarea de la actriz Valeria Bertuccelli, junto a Adrián Suar y el Puma Goity, descolló: “¿Escuchaste, amor, lo que está contando? Ella, Gachi, Pachi y Laura y todos, el, el exnovio, es Lorena, todos de Sagitario”. Y luego añadieron el momento culminante: “O sea que ya son Gachi, Pachi, ella, el novio, el exnovio, yo y estos dos pelotudos, todos de Sagitario”.
Los recuerdos del colegio de La Plata despertaron vivencias de la adolescencia. “Teníamos mecanografía, cocina”, recordó D’Elía. Tenembaum, entre risas, mencionó: “Carpintería, teníamos carpintería”. La pregunta fue inevitable: “¿Sabían hacer algo?”. La respuesta de D’Elía y Tenembaum al unísono reflejó el sentir general: “Nada”.
Así, la coincidencia y las risas se entrelazaron con la complicidad de la escena fílmica, mostrando cómo, a veces, una frase compartida puede forjar un lazo inmediato y humorístico, evocando el espíritu grupal de las historias más populares del cine argentino.
En el último trimestre del año pasado, Federico D’Elía fue el vocero de una mala noticia para muchos fanáticos: confirmó que la esperada película de Los Simuladores no se concretará, debido a obstáculos económicos y a la reestructuración de las plataformas audiovisuales, lo que mantiene vigente el contrato con la productora pero sin posibilidades de rodaje en el horizonte.
La serie, que se emitió entre 2002 y 2003, logró consolidarse como un emblema de la ficción nacional y su versión cinematográfica generó grandes expectativas en el público de diferentes generaciones.
El actor señaló que, aunque el fenómeno sigue presente en la memoria del público argentino, el proyecto para adaptar la popular serie creada y dirigida por Damián Szifron quedó suspendido indefinidamente, a pesar del alto grado de avance logrado previamente por el elenco y el equipo creativo.
Desde hace meses circulaban versiones sobre la parálisis del proyecto. D’Elía rompió el silencio en una entrevista junto a Jey Mammón, donde expresó la incomodidad de tener que ser él quien diera explicaciones públicas sobre una producción que depende, en última instancia, de los responsables de la compañía Paramount. El intérprete sostuvo: “La respuesta la debería dar Paramount porque ellos saben por qué no y por qué sí. Nosotros firmamos un contrato, estábamos esperando para hacerla y de pronto se cayó”.

En este sentido, D’Elía explicó que las dificultades no se originaron por decisión del elenco ni del equipo técnico, sino por factores externos vinculados a la industria audiovisual. “Yo creo que tiene que ver con lo económico, con la reestructuración de las compañías que hubo en las plataformas, pero nosotros estábamos muy avanzados para hacerla”, detalló.
El vínculo formal con la productora sigue activo, lo que refuerza la sensación de incertidumbre y de estancamiento. Consultado sobre la vigencia del contrato, el actor respondió: “Sí y estamos en ese quilombo, en un tema de ver cómo nos despegamos, es raro porque no se hizo”. De este modo reflejó el limbo en el que quedó atrapado el proyecto, con negociaciones trabadas y sin fecha estimada para retomar el rodaje.
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CHIMENTOS
El impactante regalo de 30 millones de pesos que recibió Benjamín Agüero por sus 17 años: «Gianinna Maradona y el Kun le regalaron un auto 0km»

El 19 de febrero marcó una fecha inolvidable; Benjamín Agüero cumplió 17 años y lo festejó en una fiesta al aire libre que combinó la alegría de ser adolescente con la impronta futbolera que lo atraviesa desde chico.
Organizada por su mamá en un amplio jardín con temática de fútbol, incluyendo inflables con forma de cancha y una decoración con los colores de Boca, la celebración tuvo un estilo cuidado, cálido e íntimo.
Pero lo que más habló de la magnitud de esta jornada fue el regalo que recibió Benjamín: un vehículo 0km, de la marca Peugeot, en modelo 208 nuevo, valorado en aproximadamente $30.890.000, pensado especialmente para él en este momento clave de su vida.
Esta sorpresa que, además de lujo, se convirtió en símbolo de afecto y orgullo por la entrada a la mayoría de edad. Más allá del valor monetario, el gesto mostró un lado humano y emotivo: hay una familia que apuesta a celebrar logros y sueños compartidos, y el joven lo vivió rodeado de afecto de sus seres queridos.
LA FELICIDAD DE BENJAMÍN AGÜERO AL RECIBIR SU REGALO
La propia Gianinna no ocultó su emoción. En redes sociales posó junto a Benjamín, sostuvo la torta y, con ojos brillosos, le dedicó palabras que tocaron a muchos: “Feliz vida Benjamín, sos más de lo que alguna vez imaginé”, escribió, demostrando que el regalo más grande es el amor que los une.
Aunque Sergio “Kun” Agüero suele resguardar su vida privada y no publicó saludos públicos en sus propias cuentas, se pudo de acuerdo con la mamá de su hijo, y todo quedó reflejado en un gesto de unión familiar valiosa para el adolescente en este día especial.
Los mensajes de cariño no tardaron en llegar desde distintos rincones de la familia: su abuela y su tía también compartieron dedicatorias cargadas de amor y nostalgia, reforzando que este cumpleaños fue más que una fiesta, fue un momento de encuentro y agradecimiento.

Para muchos, el regalo podría ser lo más llamativo; pero quienes vivieron de cerca la escena saben que lo que realmente importó fueron las miradas, los abrazos y los deseos sinceros de que Benjamín siga creciendo con la misma pasión y fuerza.
Benjamín Agüero
CHIMENTOS
Nicki Nicole transformó el Teatro Colón en un viaje íntimo y sinfónico: “Les quiero desear jazmines a todos”

El silencio en el Teatro Colón no es un silencio cualquiera. Es denso, expectante, casi sagrado. Y cuando las luces comenzaron a apagarse, esa penumbra cargada de historia se convirtió en el punto de partida de un ritual contemporáneo. Nicki Nicole no llegó al Colón para adaptarse al escenario más prestigioso del país: llegó para habitarlo.
Con una propuesta sinfónica concebida como obra conceptual, la artista rosarina marcó un punto de inflexión en su carrera y en la música urbana argentina. Acompañada por más de 70 músicos bajo la dirección de Nico Sorín, se convirtió en la primera artista de su generación en presentar un espectáculo sinfónico propio en ese teatro mítico. Pero más que una consagración institucional, lo que se vivió fue una declaración artística.
En la previa, su amigo y colega Seven Kayne había declarado a Teleshow sentir “un re orgullo” y añadió: “Es la primera de la camada que está haciendo algo así, tan elevado. Me encanta y quiero ver cómo se desenvuelve la parte musical, las reversiones y con ganas de sorprenderme”.
La introducción instrumental abrió la puerta a un universo resignificado. Luego, vestida con un traje negro de líneas sobrias, camisa oscura y el cabello recogido con precisión, Nicki apareció sola bajo un haz de luz. “Wapo Traketero” fue el primer golpe emocional: la canción que la lanzó a la escena sonó envuelta en cuerdas, con una densidad dramática inesperada. No era nostalgia, era transformación.
“Colocao” y “Sheite” confirmaron la premisa: cada tema había sido reconstruido desde la raíz. La orquesta no acompañaba, expandía. Los arreglos aportaban profundidad, tensión, matices que revelaban otras capas emocionales. “Recuerdos” marcó uno de los primeros momentos de quietud introspectiva. La sala, con sus palcos iluminados tenuemente, parecía contener la respiración.
La noche fue diseñada como un viaje emocional dividido en capítulos. En “Se Va 1 Llegan 2”, bailarines irrumpieron en escena vestidos como estrellas, un símbolo central. En ese momento, Nicki se desprendió del blazer negro, como si dejara atrás una piel anterior. “Mala Vida” tiñó el escenario de rojo. Las luces, la coreografía y la intensidad vocal construyeron una atmósfera de tensión visceral.
En “Perdido”, dos bailarines retiraron una tela que cubría a una tercera figura. El gesto escénico funcionó como metáfora del concepto que atravesó todo el espectáculo: la búsqueda de la esencia. Finalmente, “ALH” llevó la puesta a un plano casi performático. Máscaras, múltiples intérpretes y un clima ritualista reforzaron la idea de identidad fragmentada.

El quiebre emocional llegó con “Boquitas Pintadas”. Un marco dorado en escena funcionó como ventana simbólica. Del otro lado, una niña. Nicki la observaba como quien mira su propio pasado. La escena se completó con un coro infantil que añadió una capa de inocencia conmovedora.
En “Años Luz”, la niña permaneció sentada junto a ella. Desde un palco, una voz femenina emergió con impronta operística, fundiendo tradición lírica y sensibilidad urbana. El Teatro Colón parecía abrazar esa síntesis improbable. “Pensamos”, “Otra Noche” y el cover de “Olvídala” sostuvieron la intimidad antes de que “No Voy a Llorar” cerrara la primera parte con una carga emocional evidente. Hubo lágrimas contenidas, respiraciones profundas y una ovación sostenida.

Tras un muy breve intervalo, un cambio de look marcó también un giro energético. La segunda parte estuvo atravesada por las colaboraciones que ampliaron el alcance del proyecto.
Milo J subió al escenario para “Dispara ***” y “Alumbre”. La complicidad generacional fue inmediata. El Colón, tradicionalmente asociado a la música académica, vibró con el pulso urbano en versión sinfónica.

Segundos después, con un vestido blanco largo de impronta clásica y teatral, Cazzu aportó una lectura intensa y matizada de “Zona de Promesas”, de Mercedes Sosa y Gustavo Cerati, con guiños folklóricos que expandieron el registro estético del concierto.
Instantáneamente, “Mamichula” encendió a la sala de inmediato. Luego, mientras sonaba “Tiene Mi Alma”, un grupo de bailarines vestidos de negro levantaron a Nicki, que cantaba, construyendo una imagen poderosa: sostener y ser sostenida.

La aparición de Jorge Drexler para interpretar “Sea” aportó una delicadeza particular. La escena fue minimalista, casi desnuda. La voz de Nicki encontró un territorio de intimidad sofisticada, sostenida por arreglos sutiles.
A modo de cierre, “Parte de Mí” funcionó como síntesis conceptual de todo el sinfónico. Entre gritos de fans y visiblemente emocionada, Nicki tomó el micrófono para agradecer: “Muchísimas gracias por esta noche tan especial. Muchísimas gracias a todos los presentes por acompañarme en esta experiencia espectacular. Quiero un aplauso gigantesco para esta orquesta que me acompaña, para este director, Nico Sorín, para toda la gente presente. Les agradezco de corazón por acompañarme en esta obra, que es la búsqueda de la esencia, la búsqueda de volver a uno mismo”.

Se rió por los nervios y el llanto, intentó recomponerse y agregó: “Disculpen si me emociono. Les quiero desear jazmines para todos… Gracias al Teatro Colón y gracias sobre todo a toda la gente que está presente, más allá de la reprogramación, más allá de todo, están acá presentes y eso se valora con todo el corazón. Los amo”. La ovación fue inmediata y prolongada, tanto para ella como para los más de 70 músicos que fueron parte de una noche única en la Ciudad de Buenos Aires.
Nicki Nicole
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