CHIMENTOS
El papelón de Martín Cirio con Marcelo Tinelli que lo alejó para siempre de la TV: «Nadie se rió»

Martín Cirio, más conocido por su personaje La Faraona, se volvió popular gracias a su canal de YouTube, donde comenzó compartiendo historias de su vida en Egipto. Pero el salto masivo llegó con su estilo irreverente y sus videos humorísticos que lo convirtieron en un referente del streaming.
Sin embargo, su presencia en la televisión tradicional es prácticamente nula, y esta semana explicó por qué. Invitado al ciclo Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini, Cirio reveló que una mala experiencia en el programa de Marcelo Tinelli fue clave para su decisión de no volver a pisar un estudio de TV.
“Decidí no ir nunca más a la tele porque la pasé re mal en televisión”, confesó. Ante la repregunta de Pergolini sobre con quién había estado, Cirio respondió sin vueltas: “Con Tinelli”. La anécdota sorprendió a todos en el estudio y provocó la sonrisa pícara de Mario, que lo animó a contar más detalles.
Martín recordó que lo invitaron al Bailando y le pidieron que llevara una enema, haciendo referencia a un video suyo viral en el que contaba y mostraba una experiencia con ese objeto. Si bien accedió, pensó que sería un momento de humor descontracturado, pero nada salió como esperaba.
“Entro al estudio, la saco pensando ‘ahora van a reír’ pero nadie se rió. Todos con cara de or…”, relató. Pergolini, entre risas, le recordó que era un programa familiar. Pero Cirio insistió: “Bueno, pero a mí me dijeron que la lleve”. La situación se volvió aún más incómoda cuando decidió entregarle la enema a Laura Fidalgo en pleno vivo.
“Pensé ‘este es mi momento estelar’, pero cuando se la doy, nadie se rió. Nunca más me llamaron”. Pero el remate llegó por WhatsApp. Apenas terminó la emisión, recibió un mensaje de su madre: “Qué asco, qué maleducado que sos, cómo le vas a dar eso a una figura como Laura Fidalgo que bailó en el Colón”, le escribió furiosa e indignada.
Después de esa experiencia, Cirio tomó una decisión tajante: seguir en el mundo digital. Y si bien su estilo puede ser polémico para la televisión tradicional, en el streaming encontró el espacio perfecto para expresarse sin filtros ni censura siendo fiel a su estilo y donde su fandom -las tortugas- lo ve y escucha atentamente.
Martín Cirio, Mario Pergolini
CHIMENTOS
Murió Juan Carlos Desanzo, director emblemático de Eva Perón y El Polaquito, a los 88 años

Juan Carlos Desanzo, figura clave del cine argentino, murióa los 88 años, según confirmó la Directores Argentinos Cinematográficos (DAC). Como director, guionista y director de fotografía, su obra abarcó varias generaciones y géneros fundamentales para la cultura nacional.
La noticia es una pérdida irreparable para la industria, reconocido como uno de los mayores autores del cine nacional y por su contribución permanente a la identidad del sector.
Desanzo inició su carrera en los años 60 como director de fotografía en películas emblemáticas. Entre sus trabajos más destacados figuran Un guapo del 900, La hora de los Hornos, The Players vs. Ángeles Caídos, Crónica de una señora, Los gauchos judíos, Juan Moreira, La Tregua, No toquen a la nena, El muerto, Los pasajeros del jardín y El infierno tan temido.

Su labor en estos títulos fue alabada por su variedad de estilos y una reconocida habilidad técnica dentro del medio. DAC lo describió como compañero constante y firme defensor del quehacer cinematográfico.
Desde 1983, Desanzo se consolidó como director y guionista, sumando títulos esenciales para el cine nacional. Entre ellos se encuentran El desquite, En retirada, La búsqueda, Al filo de la ley, Eva Perón, Hasta la victoria siempre, La venganza, El amor y el espanto, El Polaquito y Verano amargo.
Menos de una semana antes de su muerte, Desanzo participó de una conferencia de prensa en el Congreso de la Nación junto al Espacio Audiovisual Nacional. El director manifestó un respaldo significativo al reclamo contra la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo. El reconocido director, figura emblemática del cine argentino, se sumó así a un grupo diverso de artistas y legisladores preocupados por el destino de la producción cultural local. “Cuando hice mi película Eva Perón fui apoyado fervientemente por la diputada peronista Patricia Bullrich”, lanzó, a pura ironía en su exposición.

El Espacio Audiovisual Nacional aglutinó a personalidades de distintas áreas del cine, la televisión y la cultura. La participación de Desanzo fortaleció la legitimidad del reclamo, ya que su trayectoria como realizador lo convirtieron en una voz respetada dentro y fuera del ámbito audiovisual.
Para Juan Carlos Desanzo el cine fue mucho más que una vocación, fue su refugio diario. El también fotógrafo, reconocido por su amplia trayectoria y por haber colaborado con figuras centrales del cine argentino, definió desde sus primeros años su vínculo con las películas y las cámaras.
“A los cinco años tuve que empezar a trabajar, mi realidad era muy carenciada”, relató Desanzo durante una conversación con Coco Blaustein en Radio Nacional en 2020. El director recordó que sus primeras tareas incluían repartir hielo en un carrito con rulemanes, una imagen que ilustra la precariedad de su entorno.
La oportunidad de descubrir el cine llegó de manera fortuita. “Una vez me tocó hablar con un hombre que me pidió si podía entregar sus folletos de su cine en todos los domicilios donde entregaba el hielo. Así fue que a cambio me dejaba entrar al cine todas las veces que quisiera gratis. Todos los días de mi vida iba al cine”, confesó, sintetizando en esa experiencia la raíz de su amor por el séptimo arte.
A lo largo de su recorrido, se consolidó como uno de los más requeridos directores de fotografía del país. Trabajó junto a Fernando “Pino” Solanas en proyectos de fuerte contenido político y social, como La Hora de los Hornos (1968). Sobre esa experiencia, Desanzo definió la película como “una película clandestina” y la reconoció como “un acto de liberación”. Toda una declaración que resume el clima de época y los riesgos asumidos por los realizadores.
La despedida al realizador será en una ceremonia privada. El impacto, el compromiso y la fortaleza de Juan Carlos Desanzo seguirán vivos en la industria que ayudó a construir.
CHIMENTOS
«Trabajé con la China Suárez y tengo cosas para decir…»: la actriz de En el barro que lanzó un duro descargo

En tiempos donde cada movimiento de China Suárez genera debate, una compañera de elenco decidió salir a hablar y su testimonio no tardó en viralizarse. Se trata de Abril Cipolat, actriz que participó en En el Barro, quien utilizó su cuenta de TikTok para compartir su experiencia laboral con la ex Casi Ángeles.
“Trabajé con la China Suárez y tengo cosas para decir: la re contra banco. Vengan de a uno, párense de manos”, comenzó diciendo en un video que rápidamente sumó miles de reproducciones y comentarios.
Lejos de las polémicas mediáticas que suelen rodear a la actriz, Cipolat aseguró que su experiencia en el set fue completamente positiva. “La mina en el set de grabación re piola, buena compañera y súper humilde, súper amable. Te escucha, es un amor”, afirmó, visiblemente convencida de sus palabras.
Pero eso no fue todo. En su descargo, Abril redobló la apuesta y dejó en claro que su postura no iba a cambiar pese a las críticas que puedan surgir. “Es un amor, le duela al que le duela. La China es re piola, loco”, expresó, en un tono desafiante hacia quienes cuestionan constantemente a la actriz.
El video llegó en un contexto donde Suárez vuelve a estar en el centro de la conversación digital, tanto por sus proyectos laborales como por comentarios y comparaciones en redes sociales. En ese escenario, la defensa pública de una compañera de trabajo llamó especialmente la atención.
Abril también destacó el profesionalismo de la actriz durante las grabaciones y su actitud cercana con el equipo. Según relató, no solo fue respetuosa, sino que se mostró predispuesta y compañera en cada escena compartida. Y cerró su mensaje con una frase que terminó de sellar su postura: “La China es una reina, actúa bien, es divina, es copada, es humilde y con esa me retiro”.
El clip no tardó en viralizarse y generó una ola de reacciones divididas. Mientras algunos celebraron la defensa y valoraron el testimonio en primera persona, otros mantuvieron sus críticas hacia la actriz. Lo cierto es que, una vez más, la figura de China Suárez despierta pasiones encontradas.
China Suárez, Abril Cipolat
CHIMENTOS
El hábito que Paulo Dybala dejó de lado para casarse con Oriana Sabatini: “Lo hice por mi mujer”

En medio de una charla distendida, entre risas y confesiones inesperadas, Paulo Dybala sorprendió al revelar un detalle íntimo que marcó un antes y un después en su vida personal. No tuvo que ver con una lesión, un pase millonario ni una final decisiva. Fue algo mucho más cotidiano: dejar de comerse las uñas para poder casarse con Oriana Sabatini.
El delantero habló del tema en una conversación relajada con el ex rugbier Agustín Creevy, quien abrió el intercambio con una pregunta directa: “¿Cómo estás de manos vos?”. La respuesta fue sincera y sin vueltas. “No, normal”, contestó el mediocampista ofensivo de la Roma, aunque enseguida admitió que durante años fue un hábito difícil de controlar.
“Yo me comía las uñas a morir”, confesó. La frase, dicha con naturalidad, dio pie a que relatara el momento que lo llevó a cambiar definitivamente. Según explicó, hubo una advertencia que lo hizo reaccionar: “Un día me dijeron: ‘Si vos te seguís comiendo las uñas, así no nos podemos casar’”.
Lejos de tomarlo como un comentario al pasar, el futbolista lo internalizó. “Esto lo hice por mi mujer”, afirmó con contundencia. Y recordó el instante exacto en el que decidió modificar el hábito: “El día que le propuse casamiento, dentro mío dije: ‘Es verdad, no puedo llegar con las uñas así’”. “Las fotos, viste”, explicó, dejando en claro que para él no era un asunto menor. “Era un desastre con las uñas”, agregó, reconociendo que el problema era más profundo de lo que parecía.
Creevy, que también admitió tener el mismo hábito, intentó indagar si había recurrido a algún método externo para dejarlo. “¿Te pusiste algo para pintarte?”, preguntó, en referencia a esos esmaltes de sabor amargo que suelen recomendarse. Pero la respuesta fue tajante: “Nunca más, nada. Mental”. “Yo me comía las uñas todos los días. Era horrible”, recordó.
En el intercambio también surgió el contexto en el que el hábito aparecía con más fuerza. Dybala reconoció que la ansiedad jugaba un papel clave, especialmente en situaciones vinculadas al fútbol. “A mí me pasaba mucho en los partidos. De ver partidos por la tele y ponerme nervioso”, contó. Creevy, empatizando, agregó: “Es feo ver a la persona así. Yo estoy intentando cambiarlo también”. Y el delantero, lejos de juzgar, respondió con comprensión: “Lo súper entiendo”.

Después de dos años y medio desde la recordada y romántica propuesta de matrimonio de La Joya, se mantuvo fiel a su palabra y nunca más volvió al hábito de llevarse las uñas a la boca en momentos de tensión. De hecho, hubo casamiento el 20 de julio de 2024 y, ahora, la pareja espera con ansias la llegada de su primera hija en común.
En la recta final de su embarazo, Oriana Sabatini compartió en Instagram una producción de fotos en blanco y negro que encendió las redes y rompió con el imaginario clásico de la “dulce espera” en clave pastel. En cambio, fiel a su identidad, apostó por una estética gótica/black bride: sensual, dramática, total black y con la panza como protagonista absoluta.

Las imágenes, capturadas por el fotógrafo Andrés Gar Luján, muestran a Oriana posando de frente, mirando a cámara y abrazando su vientre con un gesto íntimo y seguro. La elección del blanco y negro potencia el clima editorial y le da a la producción un tono atemporal, casi cinematográfico. A la vez, el contraste de luces y sombras remarca texturas —la piel, el tul, la tela traslúcida— y elimina distracciones: todo está pensado para que el foco sea su silueta y el momento que está atravesando.
El look fue tan simple como impactante. Oriana eligió un conjunto negro de dos piezas —top y prenda inferior—, de líneas minimalistas y sin ornamentos, y lo combinó con un velo de tul negro transparente que cae desde la cabeza y envuelve su figura, creando una especie de “cola” larga que refuerza la idea de novia gótica. Sumó también guantes largos negros, otro detalle clave para el efecto dramático. El resultado: un estilismo que coquetea con lo nupcial, lo ceremonial y lo teatral, pero sin perder su costado íntimo.
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