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Nazarena Vélez se les plantó en la cara a Yanina Latorre y a Pepe Ochoa y explotó LAM: «Hacemos lo mismo que Fernanda Iglesias»

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Lo que nadie hubiera imaginado, sucedió. Llegó el día en que alguien «se le animó» a Yanina Latorre en plena emisión de LAM. Nazarena Vélez se les paró de manos tanto a ella, alma mater del programa, como a Pepe Ochoa, quien se perfila como su sucesor, y hay «amenaza de bomba» en el ciclo líder de chimentos y primicias vinculadas a la farándula. ¿Y el conductor, Angel de Brito, qué pito toca? Por ahora está callado, observador, analítico, pero nadie duda de que llegado el momento, si el escándalo sigue creciendo, tomará partido por su histórica ladera y su productor más importante.

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Por supuesto que en LAM tocaron el tema de la semana: la despiadada pelea que protagonizan Yanina Latorre y Fernanda Iglesias, dos «malvadas» de galera y bastón que se están cruzando sin miramientos. Iglesias, a quien algunos consideran «una Yanina Latorre en miniatura» o «una Yanina Latorre sin tanta prensa» por su capacidad para conseguir info picante y sus pocos prejuicios para contarla, le tira con los cuernos que le mete el comentarista deportivo Diego Latorre. Yanina responde con los problemas de salud de Fernanda, su «exagerada mala medicación», su fama de «mina jodida y compañera poco querida» y su «escasa suerte» con los tipos.

Para los espectadores, divino. Y para ellas un poco también: sus acciones no paran de crecer, y a la corta o a la larga eso se traduce en fama, seguidores, «viuers», rating, canjes, contratos, oportunidades laborales y dinero. Angel de Brito no se iba a perder la pelea que más rating está dando en estos días y tiró su caña, que siempre tiene muy buena carnada, a ese mar revuelto de acusaciones y amenazas. Lo que no imaginaba el conductor, sin dudas uno de los cinco periodistas más importantes del momento, era que la emisión de ayer se transformaría en una sucursal del manicomio.

Para que pasara eso se dio un factor tan importante como inesperado: Nazarena Vélez, panelista que aporta más opinión que info y que desde su condición de actriz y productora en general le da «una pequeña lavada de cara» a los chimentos calientes que tiran otros (en general Yanina, Pepe, Fefe Bongiorno, Laura Ubfal y el propio De Brito), hizo gala de su amistad con Fernanda Iglesias y le defendió a capa y espada cuando Latorre y quien será su reemplazante en SQP durante sus vacaciones la estaban cuereando a cielo abierto y de todas las formas habidas y por haber.

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NAZARENA VELEZ SE LES PLANTO EN LA CARA A YANINA LATORRE Y A PEPE OCHOA Y EXPLOTO LAM

Después de que Yanina y Pepe cuestionaran las formas de trabajar Fernanda Iglesias porque «se mete con hijos y familiares que no tienen nada que ver con los protagonistas y los hace sufrir», Nazarena Vélez se les plantó ahí nomás y les enrostró que «hace lo mismo que hacemos nosotros acá», una frase que desacomodó por completo a sus compañeros, que indudablemente no esperaban encontrar ese «fuego amigo» y que tardaron un poco en reaccionar ante semejante planteo. En PurShow, durante su encendido discurso, Iglesias encontró solidaridad, comprensión o, en el peor de los casos, solo silencio. No hubo una sola voz que la confrontara o que le hablara bien de la dupla Latorre-Ochoa. Solamente ante una pregunta del co conductor Matías Vázquez («¿Tomarías un café con Yanina?») reaccionó con desapego: «¡¡¡Hay chicos, por qué me preguntan estas pelotudeces, ¿¿¿Cómo me voy a tomar un café con ella con esto que estoy diciendo???!!!» gritó para romper una de las leyes históricas de la televisión: nunca, se dice, hay que desautorizar al conductor del programa.

Puesta contra las cuerdas por Yanina y por Pepe, quienes defendieron su manera de informar y la diferenciaron del estilo de Fernanda, Nazarena Vélez puso como ejemplo el tratamiento que se le dio a la reciente separación de Laurita Fernández y el productor «Peluca» Brusco y hasta dio a entender que en ese caso hubo conductas que rozaron lo extorsivo. Esa postura firme (y sobre todo inesperada) de Nazarena convirtió al estudio en un escenario de un batifondo de opiniones cruzadas en los que la actriz pidió una y otra vez que se «entendiera» la actitud guerrera de su amiga Iglesias «porque está mal y dolida» y para ella «cuando una está mal y dolida es capaz de hacer y decir cualquier cosa». El rating volvía a marcar cerca de 6 puntos. Mientras no baje, seguirán con el tema aun con Yanina de vacaciones.

 

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Pepe Ochoa, Yanina Latorre, Nazarena Vélez, Angel de Brito, Fernanda Iglesias, LAM

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El horóscopo de hoy: miércoles 18 de marzo

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ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)

Con la Luna Nueva en Piscis, se abre un tiempo de introspección y limpieza emocional. Puede surgir la necesidad de retirarte un poco del ruido externo para escuchar lo que ocurre en tu interior. Es un momento ideal para cerrar ciclos, sanar y preparar el terreno para nuevos comienzos.

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TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)

La Luna Nueva en Piscis abre una nueva etapa en tu mundo social y en tus proyectos a futuro. Nuevas amistades, colaboraciones o sueños compartidos pueden comenzar a tomar forma. Permítete imaginar lo que deseas construir junto a otros.

GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)

Cuando la Luna Nueva ocurre en Piscis, tu vocación y tu camino profesional pueden iniciar un nuevo capítulo. Puede aparecer una inspiración diferente sobre hacia dónde dirigir tu energía o cómo expresar tu propósito en el mundo.

CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)

La Luna Nueva en Piscis abre una etapa de expansión emocional y espiritual. Puede despertar el deseo de estudiar, viajar o explorar nuevas ideas que amplíen tu visión de la vida. Es un momento fértil para abrir la mente y el corazón.

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LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)

Con la Luna Nueva en Piscis, se inicia un proceso de transformación emocional profunda. Viejas emociones pueden disolverse para dar lugar a una mayor comprensión de tus vínculos y de tu propia sensibilidad.

VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)

La Luna Nueva en Piscis marca un nuevo comienzo en el área de pareja y relaciones importantes. Puede abrir un ciclo diferente en la manera de vincularte, con mayor empatía, sensibilidad y conexión emocional.

LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)

Con la Luna Nueva pisciana, tus rutinas y tu forma de cuidar el bienestar pueden renovarse. Es un buen momento para sembrar hábitos que incluyan más descanso, creatividad y atención a tu mundo emocional.

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ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)

La Luna Nueva en Piscis inaugura un ciclo de creatividad, romanticismo e inspiración. Nuevas formas de expresar el amor, el arte o la alegría pueden comenzar a manifestarse.

SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)

Cuando la Luna Nueva se forma en Piscis, el hogar y la vida emocional profunda pueden iniciar un nuevo capítulo. Es un momento para sembrar armonía en el espacio íntimo y fortalecer las raíces emocionales.

CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)

La Luna Nueva en Piscis abre un ciclo de nuevas ideas, conversaciones y aprendizajes. La mente se vuelve más intuitiva y creativa, favoreciendo proyectos ligados a la comunicación.

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ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)

Con la Luna Nueva en Piscis, comienza una etapa para replantear tu relación con los recursos y el valor personal. Puede ser un momento fértil para sembrar nuevas formas de generar seguridad material y confianza interior.

PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)

Con la Luna Nueva en tu signo, se abre un ciclo personal muy importante. Es un momento de renacimiento energético y emocional, ideal para sembrar intenciones, iniciar proyectos o imaginar una nueva versión de ti mismo.

 

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CHIMENTOS

Antonio Gasalla, a un año de su adiós: el artista que convirtió el humor en una radiografía del país

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Antonio Gasalla fue una de las máximas figuras del espectáculo argentino

A un año de su partida, la figura de Antonio Gasalla sigue despertando una mezcla profunda de admiración, nostalgia y tristeza en el mundo del espectáculo argentino. El actor y capocómico falleció el 18 de marzo de 2025 a los 84 años, tras atravesar un prolongado y doloroso proceso de deterioro en su salud que lo mantuvo alejado de los escenarios y de la vida pública durante sus últimos años.

La noticia de su muerte generó un fuerte impacto entre colegas, amigos y espectadores que durante décadas lo acompañaron en su extraordinaria carrera en teatro, televisión y cine. Detrás de ese adiós se encontraba una historia marcada por un progresivo deterioro cognitivo y una serie de complicaciones físicas que fueron agravándose con el paso del tiempo.

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Desde 2020, Gasalla padecía demencia senil, una enfermedad que fue afectando de manera creciente su capacidad cognitiva y su juicio. Aquella condición lo obligó a retirarse definitivamente de la actividad artística después de una trayectoria inmensa, construida a lo largo de más de medio siglo de trabajo. En ese momento, sus médicos explicaron públicamente que el actor había sido diagnosticado con “una afección en su salud mental que ha afectado su capacidad cognitiva y su juicio”, motivo por el cual luego debió trasladarse de su domicilio y comenzar a vivir en un centro especializado, bajo cuidados médicos permanentes y acompañado por su familia.

Con el correr de los años, a ese cuadro neurológico se le sumaron distintas afecciones físicas que deterioraron aún más su estado general. El actor atravesó múltiples internaciones y tratamientos, principalmente vinculados a complicaciones pulmonares y gastrointestinales.

Carlos Gasalla habló de la muerte de su hermano Antonio

A comienzos de marzo de 2025, apenas semanas antes de su muerte, debió ser trasladado de urgencia desde el centro de rehabilitación psiquiátrico donde residía al Sanatorio Otamendi. El motivo fue un severo problema respiratorio que requirió atención médica inmediata. Allí permaneció internado bajo tratamiento con antibióticos hasta el momento de su fallecimiento.

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Durante aquellos meses difíciles, uno de los voceros más cercanos al entorno del actor fue el periodista Marcelo Polino, amigo íntimo del humorista, quien en reiteradas oportunidades habló públicamente sobre su estado de salud. A fines de enero de ese mismo año, cuando trascendió una nueva internación, había compartido detalles que reflejaban la gravedad del cuadro: “Él tiene una enfermedad cognitiva que es progresiva y está cuidado con los mejores médicos del país, y toda su familia”.

El periodista también describió con enorme dolor cómo había cambiado la vida cotidiana del artista en esa etapa final: “Él está un poco complicado porque ya le cuesta caminar. Se alimenta a través de un botón gástrico, por un tema previo que tenía y que con la enfermedad se siguió agravando. Habla muy poco ya y la verdad que es muy triste verlo así, más siendo mi amigo. Es familia para mí”.

Las internaciones habían sido una constante durante los últimos años. En mayo de 2024, ya había sido hospitalizado en el mismo sanatorio a raíz de un cuadro de neumonía combinado con una úlcera en el esófago, una situación que obligó a un seguimiento médico exhaustivo. En aquel momento, su hermano Carlos Gasalla había brindado algunos detalles sobre el diagnóstico: “Tiene algunos problemas pulmonares y de otras cosas que él viene arrastrando desde antes y que cuando fue internado primitivamente, ante la revisación general, le aparecieron, cosas que él no se trataba”.

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Tras permanecer diez días internado, el actor fue dado de alta y regresó a la residencia donde recibía rehabilitación especializada. Sin embargo, el deterioro general continuó avanzando.

Más allá de los altibajos clínicos, lo que más golpeaba a quienes lo querían era el avance implacable de la enfermedad neurológica. Con el paso del tiempo, la demencia fue borrando progresivamente fragmentos de su memoria y de su identidad.

En más de una oportunidad, Polino compartió con enorme pesar el estado en el que se encontraba su amigo: “No sabe quién soy, ni siquiera conoce al hermano ni recuerda que fue actor”, reveló en una de las declaraciones que más conmovieron al ambiente artístico.

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Así transcurrieron los últimos años de uno de los grandes genios del humor argentino, un artista que durante décadas supo retratar con ironía, inteligencia y una mirada aguda las contradicciones de la sociedad.

Antonio Gasalla en La Tregua

Pero para comprender la dimensión de su legado, es necesario volver al origen. Porque Gasalla fue mucho más que un actor: fue un creador que transformó la risa en un espejo implacable de la sociedad argentina.

El hombre que desnudó con humor las contradicciones del país nació el 9 de marzo de 1941 en Ramos Mejía. En ese barrio del conurbano bonaerense transcurrió una infancia marcada por las rutinas familiares, las tardes de cine y las historias que circulaban en el ámbito doméstico.

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Su padre era peluquero, un hombre trabajador que le transmitió desde pequeño la disciplina del oficio. Su madre, en cambio, era una mujer de pocas palabras pero de una intuición profunda, que entendió antes que nadie que aquel chico silencioso escondía una sensibilidad especial.

Sin embargo, la vocación artística no apareció de inmediato. En su juventud decidió estudiar Odontología, una carrera que prometía estabilidad y que respondía mejor a las expectativas familiares. Pero el destino tenía otros planes.

Antonio Gasalla se va sacando la máscara de la abuela

Cuando se inscribió en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, a pesar del disgusto que provocó en su padre, descubrió que el teatro era el único lugar donde realmente se sentía vivo. Fue entonces cuando tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre: abandonar la facultad y entregarse por completo al escenario.

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Allí conoció a Carlos Perciavalle, compañero fundamental en sus primeros pasos y cómplice en la construcción de un nuevo lenguaje escénico que marcaría época. A mediados de los años 60, acompañados ambos por Edda Díaz, formaron parte del grupo precursor del café-concert en la Argentina, un espacio donde el humor se mezclaba con la crítica social, el absurdo y la provocación. En ese circuito underground, en diálogo con el pop art y el espíritu vanguardista del Instituto Di Tella, comenzó a gestarse ese estilo único que luego lo convertiría a Gasalla en una figura irrepetible.

Los años 70 lo encontraron en plena ebullición creativa. No solo actuaba: también escribía, producía y dirigía. Junto a Enrique Pinti, desarrolló libretos que hoy forman parte de la historia del teatro argentino, como Pan y circo, Gasalla y Corrientes, Gasalla for export, Gasalla 77, El Maipo es el Maipo y Gasalla es Gasalla, Gasalla en terapia intensiva, Maipo 100% Gasalla y Maipo made in Gasalla.

En 1979 dio un paso decisivo: revolucionó la revista porteña y se instaló en el emblemático Teatro Maipo como director, productor y actor de sus propios espectáculos. Allí consolidó un estilo que desafiaba las convenciones, rompía estructuras y colocaba al espectador frente a un espejo incómodo.

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El legado de Antonio Gasalla
El legado de Antonio Gasalla sigue más vigente que nunca

El cine también fue parte de su recorrido, con intervenciones que dejaron huella. Participó en La tregua, dirigida por Sergio Renán, y décadas más tarde volvió a la pantalla grande con un rol coprotagónico en Dos hermanos, bajo la dirección de Daniel Burman, demostrando una vez más su versatilidad interpretativa.

Pero fue en 1985 cuando alcanzó una consagración definitiva y popular con su inolvidable Mamá Cora en Esperando la carroza, dirigida por Alejandro Doria. Ese personaje, tan frágil como incómodo, tan ingenuo como revelador, se convirtió en un ícono absoluto de la cultura argentina.

A partir de allí, la televisión se rindió ante su talento. Con ciclos como El Mundo de Antonio Gasalla y El Palacio de la Risa, desplegó una galería de personajes que trascendieron el humor para convertirse en símbolos sociales.

La sagaz Abuela, la sufrida Soledad Dolores Solari, la autoritaria Noelia, la filosa Mecha, Flora —esa empleada pública que parecía condensar toda la burocracia argentina—, y la excéntrica Bárbara Don’t Worry: cada uno de ellos era una radiografía precisa, una síntesis brutal de las conductas, obsesiones y contradicciones del país.

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Antonio Gasalla en la piel
Antonio Gasalla en la piel de Soledad Dolores Solari uno de sus personajes más característicos

“A mí me hace reír la gente, su manera de ser; en el fondo me la paso averiguando cómo somos los argentinos”, dijo alguna vez. En esa frase se condensa toda su ética artística: observar, interpretar y devolver en forma de humor aquello que la sociedad muchas veces no quiere ver.

En 1989 recibió su primer Premios Martín Fierro, un reconocimiento que se repetiría a lo largo de su carrera. Un año más tarde firmó contrato con Telefe, donde estrenó A la playa con Gasalla y luego consolidó su éxito con El Palacio de la Risa, convirtiéndose en una figura central de la televisión argentina.

Ya en los años 2000, su talento volvió a conquistar nuevas generaciones. En 2009 estrenó en el Teatro Metropolitan la obra Más respeto que soy tu madre, basada en el texto de Hernán Casciari, donde volvió a demostrar su capacidad para emocionar y hacer reír desde un lugar profundamente humano.

En paralelo, sus apariciones en el programa de Susana Giménez con el personaje de La Abuela se transformaron en un ritual televisivo. Cada intervención era esperada como un acontecimiento: incómoda, filosa, impredecible.

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El homenaje a Antonio Gasalla en los Martin Fierro

El 9 de julio de 2023 recibió un emotivo homenaje en los Premios Martín Fierro, donde fue distinguido con el Premio a la Trayectoria. En esa ceremonia, tanto Marcelo Polino como Susana Giménez le dedicaron palabras cargadas de emoción, reconociendo no solo su talento, sino también su enorme influencia en la cultura argentina.

Ese reconocimiento fue, de algún modo, un anticipo de lo que vendría después. En 2024, la Secretaría de Cultura de la Nación llevó adelante un homenaje sin precedentes: Planeta Gasalla, una propuesta multidisciplinaria que colmó las salas del Palacio Libertad.

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El tributo se desplegó en múltiples dimensiones: teatro musical, artes visuales y cine. Sus personajes volvieron a cobrar vida sobre el escenario, sus universos estéticos fueron revisitados en exposiciones, y sus películas se proyectaron en funciones a cielo abierto, donde el público volvió a emocionarse con cada escena.

Leonardo Cifelli, el secretario de Cultura de la Nación, expresó su dolor por la muerte de Antonio Gasalla

“Fue uno de los más grandes actores y capocómicos que tuvo la Argentina. Ácido, crítico y honesto con su profesión. Lo homenajearemos por siempre”, destacaron desde la organización. Y quizás esa sea la síntesis más justa.

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Porque Antonio Gasalla no solo hizo reír. Enseñó que el humor puede ser incómodo, que puede interpelar, que puede desnudar verdades profundas. Que puede, incluso, incomodar más de lo que tranquiliza.

Hoy, a un año de su muerte, su “planeta” sigue girando. Late en cada personaje, en cada escena, en cada frase que vuelve una y otra vez al lenguaje cotidiano. Y sobre todo, sigue vivo en ese gesto tan argentino de reírse… y, al mismo tiempo, reconocerse en el espejo.

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Qué ver en Netflix, la miniserie de 7 episodios que superó todas las espectativas y es un éxito: «Amor y muerte»

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Las miniseries de Netflix basadas en hechos reales suelen generar un fuerte impacto entre los espectadores, y Amor y muerte es uno de esos casos que no pasan desapercibidos. Con una historia tan perturbadora como adictiva, esta producción se convirtió en una de las ficciones más comentadas por quienes buscan un thriller intenso para maratonear.

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La serie cuenta con solo siete episodios y combina drama, crimen y misterio en una trama que avanza con tensión constante. Cada capítulo profundiza en los secretos de una comunidad aparentemente tranquila que esconde una historia mucho más oscura de lo que parece.

La trama de Netflix está inspirada en un impactante caso real ocurrido en Texas en 1980. Todo gira alrededor de Candy Montgomery, una ama de casa que lleva una vida aparentemente perfecta junto a su familia, pero que termina involucrada en un escándalo criminal que sacudió a toda la comunidad.

A medida que la historia avanza, la ficción muestra cómo una relación extramatrimonial comienza a desencadenar una serie de conflictos, tensiones y sospechas que desembocan en un brutal crimen. El caso generó una enorme repercusión mediática en su momento y con el tiempo se transformó en uno de los hechos policiales más recordados de la época.

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LA MINISERIE DE NETFLIX QUE MARCÓ UN ÉXITO ROTUNDO

Uno de los grandes atractivos de la miniserie de Netflix es su protagonista. Elizabeth Olsen, reconocida mundialmente por su papel en el universo de Marvel, interpreta a Candy Montgomery y logra construir un personaje complejo que oscila entre la apariencia de vida perfecta y un costado profundamente perturbador.

El elenco también incluye a Jesse Plemons y Lily Rabe, quienes completan un reparto que potencia el clima tenso de la historia. Con actuaciones sólidas y una narrativa que mantiene el suspenso, la serie logra atrapar desde el primer capítulo.

Con su mezcla de drama real, romance prohibido y crimen, Amor y muerte se convirtió en una de esas miniseries ideales para ver en pocos días. Siete episodios que muestran cómo una historia aparentemente cotidiana puede terminar en una tragedia que nadie imaginaba.

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