CHIMENTOS
Vanina Escudero se reencuentra con su pasado en Mar del Plata: “Mis hijos no conocían y todo tiene otro sabor”

El murmullo del mar en Mar del Plata acompaña el regreso de Vanina Escudero a la ciudad que fue escenario de sus veranos de infancia. Esta temporada, la actriz y bailarina se sumerge en una rutina distinta: combina las funciones teatrales con la vida en familia, otorgando un sentido especial a su estadía. No es solo un viaje profesional, sino un reencuentro vital que la conecta con sus recuerdos y le permite compartirlos con sus hijos.
“Para mí estas últimas semanas fueron diferentes, porque vinimos a Mar del Plata a trabajar, y también a disfrutar en familia”, confiesa Escudero en diálogo con Teleshow desde la ciudad costera.
La Perla del Atlántico, que antes fue solo suya y de su hermana Silvina, ahora se abre a una nueva generación. “Mis hijos no conocían Mar del Plata. Entonces, todo tiene otro sabor en lo que estamos viviendo junto a ellos”, agrega con una enorme sonrisa.
Las jornadas se diseñan en torno al teatro, pero el corazón de la artista late en la convivencia familiar. De martes a domingo, Vanina sube al escenario; los viernes y sábados, el desafío se duplica con dos funciones, con lo cual agradece al público que se acerca al teatro para ver, Passión, la marca del engaño, la obra que encabeza Nito Artaza con un elenco que incluye nombres como Mónica Farro, Alejandro Paker, Kitty Locane, Hernán Figueroa y Belén Di Giorgio.

Pero la prioridad, dice Vanina, es otra: “Estamos preparando cada día para estar en familia, para que todos disfrutemos de la playa y hagamos actividades juntos”, asegura. Rememora el equilibrio logrado el verano anterior y espera que la armonía se repita. No faltan las anécdotas que cosen el presente con la memoria. “Nosotros tenemos una foto icónica con papá, Silvina y yo en una de esas bicicletas que son para ir de a tres, y el año pasado papá fue y la reprodujo”, relata Escudero, al recordar todos los momentos vividos en la ciudad feliz.
En eso mira a su hija Joaquina en la arena y el tiempo se disuelve en un reflejo que cobra vida: “Me acuerdo de quedarnos en Playa Grande hasta cualquier hora de la noche con Silvina, haciendo castillos en la arena, hasta que se te llenaba el traje de baño de arena de tanto cavar”. Un ritual que parece prehistórico en la era digital y que se empeña en transmitirle a sus hijos.

En ese sentido, la actriz valora volver a lo esencial, entendiendo naturalmente el tiempo presente. “Ya estamos lo suficientemente invadidos por pantallas y por tecnología. Así que todo lo que podamos estar en contacto con la naturaleza es bienvenido. También nos fascina caminar por la rambla, salir a correr”. Mar del Plata se revela así como un refugio para fortalecer el vínculo familiar y reconectar con el entorno natural.
Vanina Escudero habla de Nito Artaza como “un compañero increíble”. Al momento de reflexionar sobre la conocida impuntualidad del humorista, es tema de risas y sinceridad: “No podemos tapar el sol con la mano”, admite, aludiendo a su costumbre de llegar sobre la hora. Pero hay algo más importante: “A cualquier otro quizás se lo recriminarías, pero sinceramente, él es muy buen compañero de laburo. Se preocupa porque brillen los que están en el escenario con él”, señala sobre el cabeza de cartel.

Ya llevan tres temporadas junto a Nito, en verano y en invierno, lo que para la actriz significa un aprendizaje constante. “Me tocó trabajar con humoristas muy talentosos, y de todos aprendí un montón de cosas. La comedia es un rubro que quiero hacer y disfruto mucho”, relata con entusiasmo.
En el plano personal, Vanina aclara que la sintonía con su hermana Silvina se mantiene intacta y desestima rumores de distanciamiento. “De nosotras nunca salió nada”, afirma en relación a las versiones que circularon. “Cuando una es familia, más allá de que por un momento puedas tener un desencuentro, hay un respeto y hay un amor. Yo no comparto a la gente que tira todo a los medios. Me parece que hay cosas que hay que guardar”, sostiene convencida. Y aporta que pasaron juntas las fiestas como prueba de su relación.

Consultada sobre su paso por la última edad de oro de la revista y la actualidad del género, Vanina responde con honestidad: “La verdad, no lo extraño puntualmente”. Entre las causas, enumera cambios recientes en el género y señala que, a veces, participaron personas con poca experiencia. Sin embargo, atesora los recuerdos: “Lo que me gustaba de la revista era bailar. Yo soy una bailarina de formación y cuando estuve con Miguel Ángel Cerutti, por ejemplo, las inversiones en escenografía, en vestuario, eran una cosa increíble. Pero hoy es distinto”, compara.

En la misma mirada retrospectiva, Vanina revive la emoción de compartir escena con Carmen Barbieri: “No lo podía creer… Yo la veía durante los ensayos, y decía: ‘Tengo a esta mujer acá al lado y yo bailo en el cuadro siguiente a ella’”, cuenta como si lo estuviera reviviendo.
Fuera del teatro, la vida de Escudero gira en torno a la arquitectura y el interiorismo. “2025 fue un año para mí de mucho laburo, no solo porque estuve haciendo teatro, sino porque estuve con proyectos muy importantes en arquitectura”, cuenta. En ese presente que se diversifica, entregó un proyecto de 900 metros cuadrados cubiertos y actualmente se dedica sobre todo a la decoración.

Sobre estas bases sólidas de la familia, el trabajo y los proyectos, Vanina Escudero transita el vaivén del verano en Mar del Plata y encuentra plenitud en pequeños gestos: la rutina artística, los paseos al aire libre, la risa de sus hijos en la playa y disfrutar de cada momento juntos.
Fotos: Jose Tetty
CHIMENTOS
Laura Ubfal mandó al frente a MasterChef Celebrity y filtró quién sería el próximo eliminado

A pocas semanas de la gran final de MasterChef Celebrity, un inesperado blooper de Laura Ubfal encendió la polémica y sacudió por completo a los fanáticos del reality gastronómico de Telefe. Sin querer —o al menos eso aseguró— la periodista dejó entrever quién sería el próximo eliminado del certamen y desató una ola de indignación.
El episodio ocurrió durante una transmisión del ciclo La Linterna por Bondi Live. En medio de una charla distendida sobre el programa, Ubfal lanzó una frase que generó impacto inmediato: “Bueno, porque lo eliminaron, escuchame… ¡Ay, no se podía decir! Ay, bueno, ya todo el mundo lo sabe”.
El comentario, lejos de pasar desapercibido, fue interpretado como una confirmación anticipada del resultado del próximo programa. Rápidamente, el nombre de Miguel Ángel Rodríguez comenzó a circular con fuerza como el supuesto eliminado, especialmente tras la caótica gala que protagonizó en la última emisión.
El actor vivió una verdadera “noche de terror” dentro de las cocinas, marcada por un escándalo que incluyó gritos, acusaciones de robo y una torta arcoíris que terminó completamente destruida. La polémica se agravó cuando los televidentes apuntaron contra Emilia Attias, acusándola de haber tomado un bowl con crema que Miguel Ángel había preparado para su torta.
Aunque la actriz no admitió el hecho, en redes sociales se multiplicaron los mensajes de repudio, con comentarios como “Tremenda ladrona” y “Echen a Emilia”, lo que elevó aún más la tensión alrededor del programa. La desesperación de Rodríguez fue total. Al notar que su buttercream había desaparecido —a pesar de haber dejado un papel identificatorio— el actor estalló frente a cámaras.
“Me afanaron la crema”, repetía, cada vez más alterado, mientras el reloj avanzaba y la presión del desafío se volvía insoportable. Wanda Nara intentó calmarlo desde su rol de conductora, pero el clima ya era irrespirable. Como si eso fuera poco, el golpe final llegó cuando los seis pisos de su torta arcoíris se desmoronaron sobre la mesada.
La imagen fue devastadora. Visiblemente afectado, Miguel intentó recomponer el plato con las manos y presentó su preparación en un estado crítico, apelando más a la voluntad que a la técnica. En la devolución, Donato De Santis destacó el sabor y el esfuerzo, reconociendo que, pese al desastre visual, la torta estaba rica.
Sin embargo, Germán Martitegui fue implacable: calificó el plato como un “horror” y sentenció que si le robaron los ingredientes fue porque no los supo cuidar. La frase cayó como un baldazo de agua fría y selló una de las devoluciones más duras de la temporada.
Finalmente, Miguel Ángel Rodríguez recibió el delantal gris, quedando automáticamente en la cuerda floja. En ese contexto, la frase de Laura Ubfal cobró aún más fuerza y alimentó las sospechas sobre un posible spoiler que habría arruinado el suspenso del reality.
Laura Ubfal
CHIMENTOS
Mariano Saborido: “Mi primera escuela de actuación fueron las novelas que veía en la tele con mi abuela”

Mientras la nieve cubre el vidrio del auto, Mariano Saborido, aún con las escenas frescas en la memoria, sentía extrañeza de vivir aquello que tantas veces imaginó. Era su primer rodaje grande, jornadas enteras actuando, ensayando y de pronto, mientras mira el paisaje aparece el camino de Los Siete Lagos, teñido de blanco.
Pero a la vez no podía evitar pensar: “¿Cómo voy a hacer? Estoy recansado”, me repetía interiormente. Pero la energía volvía con el paisaje, la emoción de estar allí, cumpliendo lo que de chico parecía inalcanzable el deseo de actuar en una ficción: “Hija del fuego: la venganza de la bastarda”.
Ser parte del elenco de un culebrón, con todos los condimentos para serlo, desde el guión, la elección de los personajes, estaba cumpliendo su sueño y era todo real. Así lo recordó en conversación con Teleshow: “Esto es un sueño”.
Muy lejos de ese auto, de ese frío, estaba Puerto Deseado. En esa ciudad patagónica, las tardes junto a su abuela marcaban el ritmo del día. Las novelas acompañaban la siesta, y el televisor encendido mostraba otros mundos posibles. Allí nació la idea: ser uno de esos rostros, formar parte de las historias que llenaban la casa de voces y silencios.
Nunca hubo un plan escrito para llegar a Buenos Aires. El deseo creció sin urgencia, entre meriendas y miradas cómplices. Un día, la idea de estudiar comunicación se impuso, y con ella, la decisión de dejar atrás la rutina previsible y la ciudad natal.

Puerto Deseado, Santa Cruz, seguía presente en cada paso, en cada duda, en cada tarde en la que la abuela encendía el televisor y él se permitía soñar.
—¿Cómo te convocaron para el personaje?
—Ya conocía al productor y a Leo Calderón, el guionista, de haber trabajado en ATAV, en la uno, y me dijeron que había un personaje que era para mí. Yo estaba feliz porque era como medio la primera vez que me decían: “Hay un personaje para vos”. Entonces, chocho dije: “Sí, obvio”. Y bueno, cuando lo leí, me encantó. Al principio iba a ser… Yo hago una obra que se llama Lo que el río hace, de las hermanas Marul, y al principio tal vez era un personaje medio que tenía una tonada, porque yo venía obviamente de un correntino. Entonces parecía que por ahí era un personaje que iba a ir por ese lado, como de otra provincia, que vivía ahí en el pueblo en el que está ambientada la serie. Finalmente, eso no quedó y se construyó de otra manera.
—¿Qué te llamó la atención al componer este personaje?
—É es el que averigua y además el primero que sabe la verdad sobre el personaje de la China Suárez. Y ahí se empieza como a jugar, si va a contarle a alguien del pueblo su verdad, porque hasta el momento todos los que saben la verdad de ella son sus amigos, y nadie más. Entonces, ahí ella un poco piensa qué hacer, si matarme o ver hasta dónde llego. Y yo también, por otra parte, digo, bueno: “La mando al frente o me uno”, no voy a espoliar más (se ríe), eso me resultó interesante, bien de novela.

—¿Tu personaje tiene algo especial que le hayas aportado vos?
—El texto estaba escrito casi así tal cual, el guion es bárbaro. Yo creo que había algo de divertirme con el personaje, que eso es lo que le aporté. Encontrarle el tiempo y la gracia, esa nota de humor que tiene este dramón, que es la serie.
—¿Cómo fue tu recorrido previo en televisión y teatro antes de este personaje?
—En ATAV venía de hacer de Paco Jamandreu. Después de ATAV empecé con Separadas, que esa finalmente se canceló por la pandemia, y después estuve un poquito en La 1-5/18, una cosa muy chiquitita, un papel superpequeño que yo hacía de un hijo como no reconocido de Roly Serrano y en un momento aparecía Nazarena Vélez, que era mi madre. Yo creo que Nazarena no se debe ni acordar. Porque fue muy pequeña la participación mía, pero estuve también.

—Disfrutaste del elenco…
—Grabamos todo el día muchas de las escenas que se ven con Antonella Costa, que es el personaje de Rosa, que fue lo más trabajar con ella, yo no la conocía y estuvo hermoso. Y ahí compartimos todo un día de escena en escena, cambiándonos cada fin de escena para grabar nuestras escenas en la tienda. Con la China compartimos también un par de escenas en la tienda, y con Eleonora Wexler también. La China es lo más…relajada, muy buena compañera.
—¿Siempre soñaste con ser actor? ¿Qué novelas o programas te marcaron en tu infancia en Santa Cruz?
—Yo era muy fanático, esto ya más de adolescente, de una novela que se llamaba Mujeres de nadie, que tuvo dos temporadas en Canal 13, tenía un elencazo. En la primera temporada, estaba Susú Pecoraro, con Luis Luque, que hacían la pareja, y Alejandro Awada era el malo. En la segunda temporada la protagonista era Luisa Kuliok, que era su vuelta a las novelas en ese momento. Estaba Virginia Lago, que hacía de madre de Laura Novoa, que era espectacular porque era medio maliciosa. Y después, bueno, Floricienta, Resistiré, Chiquititas, todo lo que había lo consumía. Padre coraje, por supuesto, tantas…

—¿Cuándo comenzaste a hacer teatro?
—Cuando era chico, tipo a los once años, empecé a hacer teatro en un grupo que se armó, que hacíamos como imitaciones de musicales de Cris Morena o High School Musical. Y después ya más de adolescente me pasé a un grupo con de obras de texto y fue divino. Igualmente siempre digo que, mi primera escuela de actuación, fuero las novelas que veía en la tele.
—¿Qué personajes te gustaban interpretar o te identificaban?
—Siempre me gustaban los malos, o los que tenían alguna caractrística especial, como alguna cosita particular de actuación. Me acuerdo que estaba la que hacía de muda, que era Fabiana Lago, ese personaje me encantaba. Como esos personajes así medio periféricos, porque tienen alguna cosa, que aportan por ejemplo un poco de humor y también tener una pequeña historia que contar. Esos me encantan siempre.

—¿A qué edad y por qué decidiste mudarte a Buenos Aires?
—Me vine a los diecisiete. Cuando terminé el colegio, sí, terminé el colegio y me venía a estudiar psicología y después terminé estudiando comunicación social. Hice toda la carrera, no me recibí porque me quedaron como los últimos finales y la tesis.
—¿Cómo viviste la decisión de dejar tu ciudad y qué pensó tu familia?
—Sí, es difícil el salto. Muchos del sur nos vamos a estudiar a Córdoba o a Buenos Aires, es bastante normal la migración. Entonces terminado el colegio, hablé con mis padres, mi familia, y les dije quiero ir a Buenos Aires. No sé por qué, porque yo no la conocía.
—¿Por qué?
—No, no sé, por alguna razón no viajaba nunca a Buenos Aires, entonces no conocía. Córdoba tampoco conocía. Fue así, y… además, yo sabía que acá estaba el teatro y que iba a poder hacer, no sé si actor, pero por lo menos iba a poder ir a ver teatro, iba a poder ir a ver cosas que me gustaban. Tenía como un pálpito que, que bueno, que resultó ser el correcto.

—¿Cómo fue la llegada y la adaptación a la ciudad?
—Imaginate, mi pueblo tiene aproximadamente veinte mil habitantes. Yo siempre digo que es como una cuadra de Palermo. Al principio, er la cinfusión de la gran ciudad. Salía del subte y no sabía dónde estaba. Pero me gustaba, Todo era nuevo. Además, yo vivía solo. Entonces, podía como experimentar medio cierta vida de adulto, pero todavía adolescente, y leer cosas que me gustaban, escuchar música. Y mientras estudiaba, fumaba y leía autores que me gustaban. Me hacía medio el artista de otra época, actuaba solo…
—¿Cómo fue tu red de vínculos en Buenos Aires?
—Sí. Yo tenía una amiga que se había venido a estudiar también acá y hacíamos la misma carrera. Y con ella seguí vinculándome y después, bueno, abrí como las amistades a mis compañeros de la facultad y me hice una muy amiga que hoy en día es mi mejor amiga, que, bueno, no vive más en Buenos Aires. Y después, cuando empecé a estudiar actuación acá, mis amigos de hoy en día, la mayoría son ellos, de los cursos, de mi trabajo de actor, compañeros de clases, de las obras de teatro.
—¿Volvés a Puerto Deseado o recibís visitas de tu familia?
—Voy, voy, sí. Suelo ir tipo una vez por año para las fiestas, una cosa así. Sí, voy, veo a mi familia, también viene ellos a visitarme.

—¿Qué te dice tu familia cuando te ve trabajando junto a actores y actrices reconocidos?
—Están contentos. Además, es medio como impensado, que un chico de un pueblo tan chico y de tan lejos como que trabaje en algo así. Yo los veía de chiquito a muchos de los actores con los que terminé trabajando, y me sigue sorprendiendo.

—¿Recordás alguna experiencia que te haya marcado especialmente al compartir escena con figuras que admirabas?
—Mirá, me pasó una vez con Mercedes Funes, yo a ella la miraba mucho, siempre me pareció una actriz, pero increíble. Su personaje tenía una pequeña difucultar para pronuciar la r. Era muy genial, lo que hacía. Mi personaje no tenía mucha interacción en ATAV, pero bueno, mi personaje le hacía un vestido y yo tenía que ir a la casa de ella y ella me leía unas cartas…esa primera escena con ella me acuerdo que me había puesto muy nervioso, pero me calmé, es la sensación de…estoy actuando con Mercedes Funes (exclama).
—¿Te sigue sorprendiendo trabajar con referentes o ya lo vivís como algo cotidiano?
—Si bien ahora ya se transformó en mi trabajo y lo tomo como algo normal, siempre está el niño en mi interior que dice: “Mirá con quién estoy trabajando, sueño hecho realidad”.
Mariano Saborido
CHIMENTOS
Emilia Attias rompió el silencio por el escándalo de la crema y apuntó a la interna de MasterChef Celebrity

El escándalo que sacudió las cocinas de MasterChef Celebrity sigue sumando capítulos y esta vez fue Emilia Attias quien decidió romper el silencio. Luego del confuso episodio en el que Miguel Ángel Rodríguez perdió la crema clave para su torta arcoíris —situación que lo dejó al borde de la eliminación—, la actriz habló en Infama y dio su versión de los hechos, en medio de acusaciones, teorías conspirativas y un fuerte enojo en redes sociales.
Todo ocurrió durante una de las galas más tensas del certamen. Miguel Ángel Rodríguez había preparado una buttercream fundamental para su postre y la dejó en el abatidor, correctamente identificada. Sin embargo, al regresar a buscarla, la crema había desaparecido. La frustración del actor fue inmediata y se tradujo en gritos, bronca y una presentación fallida que terminó con su torta completamente derrumbada frente al jurado.
Las miradas apuntaron rápidamente a Emilia Attias, quien también tenía una preparación similar en el abatidor. En redes sociales, muchos usuarios la acusaron de haberse llevado la crema equivocada e incluso señalaron un supuesto favoritismo por parte del jurado, especialmente de Damián Betular. Frente a ese clima cargado de sospechas, la actriz decidió aclarar lo sucedido.
“No sabemos qué pasó ahí. Yo tenía una crema en el abatidor, con un papel identificatorio, igual que la de Miguel. La que yo agarré tenía una cinta blanca como la mía, no tenía su nombre”, explicó Emilia Attias, visiblemente molesta por las acusaciones.
Además, negó cualquier tipo de mala intención y aseguró que se trató de una confusión propia del caos que se vive en los minutos finales de cada desafío. Lejos de alimentar el conflicto, la actriz buscó bajar el tono de la polémica y defendió el vínculo con su compañero: “Somos todos amigos, hablamos todo el tiempo en el chat y nos vimos hace pocos días. Miguel es el alma de la fiesta, lo queremos todos”.
Emilia también reveló que no es la primera vez que ocurren situaciones similares en MasterChef Celebrity: “A veces pasan estas cosas y no entendemos por qué. A mí también me han pasado situaciones rarísimas dentro del certamen. Es un quilombo esa hora en la que cocinamos”.
Por último, la actriz se refirió a los rumores de favoritismo y fue contundente: “No hay ningún tipo de acomodo. Hay un clima de armonía entre todos”. Sin embargo, el público no parece convencido del todo y el nombre de Emilia Attias continúa siendo uno de los más mencionados en redes sociales. Mientras tanto, Miguel Ángel Rodríguez quedó directamente en la gala de eliminación, cerrando una de las noches más caóticas de la temporada.
Emilia Attias
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