CHIMENTOS
Wanda Nara furiosa, envuelta en un nuevo escándalo familiar con sus hijas: «Le prohibió que recibiera a las nenas»

Wanda Nara se fue a un viaje a la otra punta del mundo pero en Argentina, durante su ausencia, pasó de todo. Particularmente con sus hijas, quienes aprovecharon la presencia de Mauro Icardi en el país para estar junto a él.
En el medio se vivió un momento de tensión cuando Mauro solicitó estar un día más con ella, a pedido exclusivo de las nenas, y al principio la empresaria se lo negó, porque debían faltar al colegio. Llegado a un acuerdo y con el final que ellas querían, trascendió otra fuerte diferencia dentro de su familia.
Según reveló Guido Záffora en DDM, a diva está furiosa con su papá, Andrés Nara, a punto tal que le prohibió que reciba a sus hijas en el Chateau de Libertador, y que sea Nora Colosimo, su mamá, la encargada de ellas.
“La pelea de Wanda fue con el padre, le prohibió a Andrés que recibiera a las menores en el Chateau Libertador. Ella está enojada porque Andrés cuenta mucho, expone mucho y Wanda siente que esta en offside cada vez que él sale a hablar a los medios”, destacó el periodista.
WANDA NARA Y EL ENOJO QUE MANTIENE CON SU PAPÁ
Cabe destacar que las diferencias entre Wanda y Andrés Nara no son nuevas; desde siempre existió cierta relación que con el tiempo debieron ir trabajando para mejorar, pero muchas actitudes del mediático que a ella le impactan de forma negativa.
“Ya había pasado con Zaira esto pero siempre fue la que unió. Pero Wanda desde Japón digita todo y le dijo a la madre que fuera ella y que de ninguna manera las reciba Andrés”, deslizó Záffora en cuanto a cómo está el vínculo.
Luego de todo lo que pasó con Icardi, más la tensión que pasaron, se espera por la vuelta de Wanda. En especial sus hijas, quienes pasaron toda una semana con su papá y hasta se las vieron paseando por Nordelta con la China Suárez.
Wanda Nara, Mauro Icardi, China Suárez
CHIMENTOS
Floppy Tesouro recibió un nuevo diagnóstico sobre su problema de salud: “Me pasan cosas todo el tiempo”

Hace un tiempo que Floppy Tesouro viene compartiendo con sus seguidores la preocupación sobre su salud. La modelo continúa su tratamiento por una neuralgia del trigémino, una afección neurológica extremadamente dolorosa por la que la internaron a comienzos de marzo y que marcó el inicio de un proceso de recuperación complejo.
En un video reciente difundido en sus redes sociales, Tesouro relató en primera persona el impacto de estos episodios y los desafíos diarios que enfrenta y que mantiene en vilo a sus seguidores. “Hoy a la mañana me levanté con muchísimo dolor, pero como ya había concretado ir a trabajar, obviamente me maquillé, me peiné, le puse toda la garra del mundo porque me apasiona mi trabajo y soy muy responsable cuando me comprometo”. Según explicó, si bien logró cumplir con algunos compromisos laborales, decidió cancelar su presencia en un evento social. “Hay que escuchar el cuerpo. Hasta acá pude hacer hoy. Ya más estaría esforzándome. Y estoy a media máquina, porque realmente no estoy al cien por ciento”, afirmó.
La modelo expuso el desgaste físico y emocional provocado por la persistencia del dolor: “Cuando uno tiene muchos dolores y hace muchos meses, estoy física y mentalmente agotada ya en un punto y le pongo muchísima fuerza a todo, pero los dolores siguen existiendo”. A lo largo del video, explicó que la medicación indicada para tratar la neuralgia del trigémino le genera efectos secundarios. “La medicación me está dando efectos adversos. Ayer tenía como una erupción y una picazón muy fea que no me dejaba ni dormir”, detalló en referencia al cuadro que se le presentó a partir de una anestesia odontológica.
En su testimonio, Tesouro sumó el diagnóstico reciente de una inflamación dental. “Fui a ver una segunda opinión odontológica y tengo pulpitis aguda», reveló, acerca de ia inflamación de la pupila dental. “Así que van a abrir y eso va a hacer que seguramente me empiece a sentir mucho mejor de todos estos dolores que estoy teniendo, que me tienen bastante angustiada”, explicó, dejando en evidencia el impacto de los síntomas en su vida cotidiana.
Aunque admitió que disfruta verse bien y prepararse para ciertas actividades, la modelo remarcó la importancia de cuidar su salud y priorizar el descanso: “Si bien estoy maquillada y peinada para irme a un evento, no lo voy a hacer, porque me gusta sentirme así, verme así. Estuve tantos días en reposo, tantos días en la internación, que necesitaba como volver a sentirme yo, pero a su vez también necesito apachucharme con mi hija y descansar hasta recomponerme”. De acuerdo con lo que mostró en sus historias, cumplió con su palabra, ya que se la vio con la pequeña Moorea disfrutando de una película.
A lo largo de su intervención, Tesouro agradeció el apoyo de sus seguidores y explicó la dificultad para responder a todos los mensajes debido al dolor de cabeza persistente. “Los leo a todos siempre, les agradezco y por eso quería contarles el diagnóstico a ustedes actual, porque sé que están ahí en el minuto a minuto y me hace muy bien compartirlo con ustedes. Les mando un beso. Me voy a descansar”.

Los episodios recientes se suman a un historial de complicaciones médicas que Tesouro viene atravesando desde el inicio de marzo, cuando debió ser internada en el Sanatorio Otamendi. Según compartió en varias publicaciones, la aparición de nuevos síntomas, como erupciones y picazón, obligó a reingresar al centro de salud para realizar controles médicos y ajustar el tratamiento. En sus redes sociales, la modelo mostró imágenes desde la clínica y agradeció la atención recibida por parte del equipo médico, a quienes describió como parte de su “segunda casa últimamente”.
Las complicaciones surgieron tras una anestesia odontológica, que desencadenó el cuadro de neuralgia del trigémino. Desde entonces, Tesouro alternó períodos de mejoría con recaídas y reacciones adversas a la medicación. En sus mensajes, la modelo reconoció que el proceso de recuperación implica “altibajos” y que la constancia en los controles médicos resulta fundamental para afrontar la incertidumbre.
Floppy Tesouro
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Lizy Tagliani brilla en Annie, la obra que refleja su historia de adopción: “Me conmueve criar a mi hijo con la verdad”

Es un lunes corriente en la ciudad de Buenos Aires, el otoño apenas comienza y la atmósfera tensa, bulliciosa y ecléctica de la calle Corrientes se queda en silencio una vez que se traspasa la puerta del teatro Broadway. Al atravesar el escenario, todavía vacío, convertido en la Nueva York de los años 30, se llega a un camarín pequeño, perfectamente iluminado entre la oscuridad de los pasillos que se esconden detrás de las tablas. Allí nos espera Lizy Tagliani, un rato antes de convertirse en la malvada señorita Hannigan de la célebre comedia musical Annie. Con una sonrisa y como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante, la actriz recibe a Teleshow para una charla íntima, aun vestida de ella misma, de esa mujer que ha atravesado distintas capas, diferentes armaduras, algunos miedos y muchos sufrimientos hasta llegar a protagonizar una comedia musical en la calle Corrientes. La historia de Lizy es también la de un cuento, aunque no de hadas, pero sí con final feliz. Termina de mandarle un mensaje a su esposo y pide disculpas por adelantar la nota antes de la función. Apenas termine, su pareja Sebastián Nebot la espera junto a su hijo Tati para celebrar los tres años de matrimonio y este presente glorioso que está viviendo.
El jueves 19 de marzo, Annie desembarcó en la emblemática calle Corrientes y, entre trajes de época y canciones inolvidables, la actriz se calza los zapatos de la temida Miss Hannigan, la villana más célebre de los orfanatos teatrales.
La superproducción cuenta con dirección de Mariano Demaría, y la atenta dirección artística de Nico Vázquez y Gustavo Yankelevich junto a un elenco que integran, junto a Lizy, Miguel Ángel Rodríguez en el papel del multimillonario Oliver Warbucks y Julieta Nair Calvo como Grace Farrell. El musical, producido por RGB Entertainment, Preludio y Carlos Spadone, narra la historia de Annie, una niña huérfana que, gracias a su optimismo inquebrantable y una sonrisa capaz de iluminar el orfanato más sombrío, transforma la vida de quienes la rodean. La trama explora la fuerza de los vínculos, la esperanza y el verdadero sentido de la familia elegida, con un despliegue escénico y coreográfico que conmueve al público de todas las edades.
—Así que es tu aniversario —rompe el hielo Teleshow.
—Sí. Aniversario y como mamá, así que vamos los tres, nos vamos a ir a un hotel a descansar un poco y a festejar con comidita rica, estoy muy contenta.
La charla se desliza entre anécdotas y emociones. Lizy confiesa lo que significa para ella debutar en una comedia musical de Broadway.
—Me sentía con un compromiso muy grande hasta que empecé a ver la devolución de la gente. Me dio satisfacción saber que todo el trabajo previo, que vengo haciendo estudiando canto y baile dio resultados. Yo soy una persona no preparada artísticamente. No hice entrenamiento, nunca fui a teatro, nunca fui a canto. Y me di cuenta que me ha modificado muchísimo la experiencia de estudiarlo, más que de solo crearlo por amateur. Así que me pone muy contenta, estoy chocha.
—¿Cómo componés tu personaje de malvada?
—Estoy experimentando eso que es tan bonito al profesionalizar algo que me gusta hacerlo naturalmente, porque así compongo mis personajes, me gusta el humor. El papel de la malvada es buenísimo porque dio una vuelta tan grande al personaje… Es tan mala que es gracioso, porque es muy tosca, es bruta.

—Además la obra te toca particularmente por el tema de la adopción (NdR: Lizy y su esposo lograron la adopción plena de su hijo Tati en diciembre de 2025)
—Que trate de la adopción es fundamental para mí, eso creo que me toca otra fibra. Me encanta que mi hijo pueda compartir con sus amiguitos la historia, que es parte de su historia también. Eso me conmueve un montón y me gusta que no me vea desde un lado sensible o llorando, sino que sea más divertido, a pesar de que él sabe lo que es la incertidumbre o la angustia de buscar una familia y el sufrimiento que eso lleva.
—¿Quién sería hoy en día esta malvada de un orfanato?
—Para mí la Hannigan de hoy es la burocracia para encontrar una familia. Es malvada, pero tampoco digo que esté mal, porque tanto los jueces, los asesores de menores, incluso los institutos, necesitan asegurarse que ese chico no vaya a otra frustración. Ese trabajo es importante. Es duro, es cruel, es malvado, pero es necesario. La parte más grave para mí es cuando la gente dice: “Yo quiero ser mamá”. Para mí es el peor error, porque es un vínculo que se da. Hay que ser consciente de que uno quiere dar un hogar a alguien que lo necesite. Los títulos vienen después y las etiquetas llegan después con consentimiento de la criatura.

La conversación se vuelve aun más personal cuando Lizy recuerda el día en que su hijo la llamó “mamá” por primera vez.
—Estábamos en un lugar comiendo y la gente decía: “Lizy, ¿me puedo hacer una foto? Lizy, te quiero, te escucho”. Y Tati dice: “No se llama Lizy, se llama mamá”. Y la señora de una familia de una mesa de enfrente lloraba al escucharlo, llorábamos todos.
—Cómo fue el proceso de adopción teniendo en cuenta el impacto que te produjeron las denuncias falsas que te hicieron en la Justicia el año pasado?
—Estoy muy segura de que eso lo voy a llevar hasta el final y que tiene que haber una solución. No me moví ni un solo centímetro. Pero sí, ya al tener la sentencia de adopción, Tati ya es mi hijo. Suceda lo que suceda, va a ser mi hijo, él tiene su familia, tiene su mamá, tiene su papá y nadie lo va a impedir. Lo que más me dolió de todo eso es que en defensa de todo lo que estaban peleando se cagaron en un niño de cuatro años que estaba en una casa, en teoría corriendo riesgo. Si vos sabés que hay una criatura corriendo riesgo, no vas a esperar un año y medio, lo tenés que decir al momento.
—Vos sabías que se trataba de una denuncia falsa, ¿eso te generaba más impotencia?
—La falsa denuncia arruina todo. Primero que las denuncias tienen que ser tomadas en serio y deben existir y está bien que así sea. Pero si vos ves una vecina que escuchás gritos, que pasan cosas en una casa y no te querés meter porque después terminás preso vos, entonces tengo como una contradicción ahí. Yo siempre le creo al que denuncia, a pesar de lo que me pasó a mí.
—¿En ese momento te sentiste apoyada por la gente?
—Gracias a Dios, la gente me ha dado tanto amor. Mis empleadores, la gente que me tiene contratada, el público, que es lo más importante. Pero hay alguien seguramente que dice: “Y no, viste estos famosos conocen a los jueces”. Acá se cree que todas las cosas se arreglan con plata o con poder. Puede haber algo de verdad, no digo que no, pero eso es muy estigmatizante y muy feo.

—¿Esa situación te marcó especialmente porque estabas a punto de lograr la tenencia definitiva de Tati?
—Conocí por primera vez el valor de la frase “lo hago por mis hijos”. Es único. Eso lo descubrí ahora.
—¿Cómo cambió la maternidad tu perspectiva de la vida?
—Yo soy una persona sola que siempre hice lo que se me cantaba porque no tenía que darle cuentas a nadie, ni avergonzaba ni orgullecía. Gracias a Dios, mi familia hizo que yo pueda racionalizar y decir: “quiero hacer esto, pero tengo que hacer esto”. Lo correcto por ellos, por mí y por todos nosotros, es ir por el lado que hay que ir.
—¿Cómo te llegó la propuesta de encarnar este personaje tan diferente a lo que venías haciendo?
—El director, Mariano de María, me contó que un día estaba viendo La peña de morfi y estaba Valeria Lynch, y yo le estaba cantando a cappella canciones suyas que ni Valeria recordaba. Y él estaba en su casa por almorzar y le dice a su pareja: “Vení, escuchala. Es mi Hannigan”. Fue tan fabuloso lo que hizo, que escribió, adaptó el texto como si lo dijera yo. Pensó cómo sería Lizy en el papel de Hannigan.
—¿Cómo es la relación con el resto del elenco, con tantas niñas debutando en calle Corrientes?
—Nunca escuché a nadie quejarse por el protagonismo de si salgo después, o si un texto, o si lo otro. Todos trabajamos en conjunto. Y esto lo genera Nico (Vázquez), Gustavo (Yankelevich), obviamente, y el director. Con Nico tengo la mayor admiración hacia él. Tiene esa capacidad de unir las energías de las niñas y tratarlas con tanto amor, con tanto respeto, y hacerles entender que es tan importante la Annie como la última que trae la sillita.

—Volviendo a tu familia, ¿cómo es Tati?
—Todo es amor para él, es observador, respetuoso, es como un mini adulto, porque en el hogar aprendió a compartir la ropa, que nada es de nadie y que es todo de todos. Ahora que empieza a saber que las cosas son de él y que nada más de él es todo “mi”. “Mi papá”, “mi mamá”. Tiene una gatita nueva y dice “mi Nelly”. Ahora es todo “mi”.
—¿Cómo es el día a día con él?
—Me encanta criarlo con honestidad, con verdad. Él sabe que es adoptado. Él sabe lo que significa un juzgado, la asesoría. El otro día me dijo: “mamá es varón”. Estábamos en la cocina los tres, mi marido, él y yo, y los perritos y los gatitos, y dice: “Mamá es varón”. Y se reía. Mi marido le aclaró que no: “Mamá es una mujer”. Entonces yo le hice una seña que espere, y lo llevé a Tati al living y le hablé. “Algo de verdad hay. O sea, sí, mamá es varón. Tenés razón, sos muy inteligente. Pero mamá era muy feliz cuando era chiquitita como vos. Era un varón como vos, era muy chiquitito, pero le faltaba algo. Y cuando fue creciendo se dio cuenta que quería ser una nena y que su sueño era ser una nena y también su sueño era después tener un hijo. Entonces, gracias a que pudo ser una nena por su sueño, después viniste vos”.
—¿Y qué hizo Tati cuando te escuchó?
—Siguió como si nada, me pidió que le comprara un autito (risas)
El estreno de Annie la encuentra plena, rodeada de amor en la vida y en el escenario. “El amor es fundamental. Tati está llenándose de mis formas y de las formas de mi marido. Lo ves y es… Si ahora tuvieras que buscar en la platea a nuestro hijo, yo estoy seguro que irías y sabrías cuál es. Porque se mimetizó tanto. Tiene muchas cosas mías, de la crudeza, y a mí me encanta, es muy gracioso. Me encanta criarlo con honestidad, con verdad”, dice con orgullo, con confianza.
En el camarín todavía flotan risas y el clima intimista que se logró en casi una hora. Rodeada de los vestidos de la señorita Hannigan, Lizy se toma unos segundos, mira el espejo iluminado, y con una sonrisa repite: “Qué suerte que me llegó la familia, qué suerte. El valor de lo hago por mis hijos es único. Eso lo descubrí ahora”.
Lizy Tagliani
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Yanina Latorre trató de inútil a su esposo Diego porque no sabe hacer nada como muchos futbolistas: “Ni pasar los…”

Si hay algo que caracteriza a Yanina Latorre es su personalidad verborrágica, su incontinencia verbal y que tiene cero drama a la hora de sacar a ventilar los trapitos al sol en cuanto a situaciones que hacen a la vida conyugal. Por eso, una vez más, la ex angelita no dudó en exponer a su marido al aire.
En tanto hablaban de la selección, del mundo del fútbol y de los deportistas en sí, fue la propia conductora de SQP quien arrojó un dato que resultó tan sorprendente como inesperado para muchos y que hace a la vida íntima y privada del ex jugador de Boca.
“Diego no hace nada”, lanzó Yani en medio de su programa deEl Observador. A lo que luego profundizó: “El utilero le pone los cordones a las zapatillas, que Diego no sabe poner cordones porque juega al fútbol desde que tiene 8 o 9 años. Yo le hago la valija para viajar”.
“Ahora viene la valija del Mundial. Les hacen hasta el chek in. Lleva seguramente dos o tres valijas porque va toda la ropa de trabajo, la ropa para pasear, la ropa para el hotel… . Y le hago yo la valija como una pelotuda”, continuó la conductora en tanto su esposo, del otro lado y tras escucharla, se comunicó con su compañero vía whatsapp.
YANINA LATORRE MANDO AL FRENTE A SU ESPOSO DIEGO
“Es un programa que se inspira en mi inutilidad”, escribió. Sin embargo, luego se comunicó y se defendió: “Me he adaptado a los nuevos tiempos, hay un nuevo cambio, me estoy reestructurando, lo que pasa que vos no me das ningún mérito”.
En tanto Yanina se reía le preguntó a su esposo: “¿Qué me comprendés cada vez más?”. Por lo que Diego explicó: “ Que estás cansada, que cuando venís te gusta una copita de vino, que no te gusta que te jodan cuando llegás, que no querés escuchar a nadie. Me voy arriba silenciosamente. Ustedes porque escuchan la versión manipulada de Yanina. A la mañana que no le hables porque tiene que armar programa. ¿Cuándo hablo?”.
Yanina Latorre
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