POLITICA
Círculo rojo: nubarrones en el plan de Milei y secretos detrás del traspié legislativo entre Punta Cana y Buenos Aires

El miércoles, mientras en Buenos Aires se intensificaban las negociaciones y el oficialismo ya había tenido que ceder en el Senado el polémico capítulo 3 de la ley de tierras para no perder una votación parlamentaria además de la narrativa pública, Javier Milei se preparaba para volar a Ecuador y Colombia, y Federico Sturzenegger exponía una clase magistral de casi una hora a 6.000 kilómetros del país, en Punta Cana, en el marco del foro Meta RD 2036. Autor intelectual del cuestionado proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, el ministro fatigó esa noche el teléfono en la sala VIP del aeropuerto de esa ciudad antes de embarcarse en el vuelo DM6266 de Arajet que lo devolvería al país en la mañana siguiente, en la previa de la sesión del Senado, junto a uno de sus máximos colaboradores que lo acompañó hasta República Dominicana, y que no dudó en ponerse el traje de baño para disfrutar de la piscina descubierta que ofrece una vista privilegiada de los aviones y las pistas de aterrizaje. “El Gobierno tiene que entender que no se puede mandar cualquier cosa: se ponen objetivos que después no se pueden cumplir”, se quejaría en la mañana del viernes un integrante de la mesa política del Ejecutivo en reunión con su equipo de trabajo.
El paso en falso en el Senado del gobierno, que le dio media sanción a un proyecto rengo después de ceder en dos de sus principales capítulos -la ley de tierras y la ley de manejo del fuego-, expuso un problema más profundo que la discusión en torno a la iniciativa redactada por el ministro de Desregulación, cada vez más cuestionado puertas adentro: la disociación de la agenda y el relato oficial con los problemas cotidianos de los argentinos. También el funcionamiento de la mesa política y el rol de sus integrantes, y la crisis de la narrativa libertaria para imponer la agenda de Javier Milei en la conversación pública: “El aparato comunicacional está destruido”, resaltó un dirigente destacadísimo.

Las últimas 96 horas fueron de un desasosiego creciente para la política y la narrativa del Gobierno. Hasta la sesión del jueves, en el grupo de WhatsApp que los senadores de La Libertad Avanza comparten con Karina Milei, Diego Santilli, Eduardo Menem –“Lule”– e Ignacio Devitt no hubo ninguna bajada de línea oficial: silencio por parte de la Casa Rosada. En paralelo, la oposición, la sociedad civil y un grupo numerosísimo de artistas copó la agenda pública en contra del proyecto ideado por Sturzenegger: según un relevamiento de la consultora Enter Comunicación, en el 83% de las menciones alusivas en redes prevaleció un sentimiento negativo. La reacción del gobierno fue tardía y errática: cuando envió a los funcionarios a defender la iniciativa a los medios, la conversación ya estaba perdida. El miércoles a última hora se planteó la posibilidad de improvisar una conferencia de prensa en el Senado con Patricia Bullrich y senadores aliados, pero se desechó. Más temprano, gobernadores cercanos a la Casa Rosada como Rolando Figueroa –“Rolo”-, Osvalo Jaldo o Hugo Passalacqua se pronunciaron en contra de la extranjerización de tierras, una decisión inédita para tres jefes provinciales que en más de dos años y medio de mandato casi no se atrevieron a desmarcarse públicamente de Milei. Algunos senadores del oficialismo se dieron cuenta que el relato había fracasado cuando, a mediados de semana, empezaron a recibir en su teléfono mensajes de amigos enardecidos por la venta de tierras a extranjeros. Un altísimo funcionario libertario comparó, más allá de las evidentes diferencias y la gravísima crisis política de aquel momento, la mala praxis comunicacional en la defensa de este proyecto con la resolución 125 de julio del 2008, cuando Néstor y Cristina Kirchner se aferraron a un discurso que a todas luces estaba perdido.

El de este jueves fue el cuarto intento del Gobierno en la promoción de una iniciativa impopular y el corolario de un proceso de reorganización, tras la crisis de más de tres meses en torno a la figura de Manuel Adorni, del sistema de toma de decisiones que, por el traspié de este jueves, obliga al Ejecutivo a revisar su implementación. Según trascendió en estas horas, la hermana del Presidente ordenó verificar en la mesa política todos los proyectos enviados y, en particular, aquellos ideados por el ministerio de Desregulación. También, el procedimiento de negociación con los aliados. Para privilegiar los textos prioritarios, como la reforma política, en especial la suspensión de las PASO, atada a los acuerdos con los gobernadores. En la antesala del envío del Presupuesto 2027, que confirmará las pautas de la ortodoxia fiscal de Caputo para el próximo año, en plena campaña.
El martes, en la reunión de bloque, Bullrich reconoció que habían “entregado” muy rápido, al inicio de la discusión en comisiones, el capítulo vinculado con las modificaciones en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), como prenda de cambio más adelante o, al menos, para intentar llevarse la marca del debate público.
Dentro de La Libertad Avanza reconocen que, más allá de la praxis parlamentaria alrededor de la sesión de este jueves, empiezan a aparecer signos de agotamiento de cara a la campaña presidencial que ni siquiera alcanzan a ser maquillados con la dispersión de la oferta electoral opositora y la crisis del peronismo. Nubarrones en el plan de reelección de Milei.

Por esas señales comienzan a aflorar, tímidamente, algunos mojones de entusiasmo en la oposición y en grupos del círculo rojo desencantados con el gobierno, conscientes del desgaste en la narrativa libertaria y de la fatiga de sectores de la sociedad a los que no les llegó todavía el “derrame” publicitado por el equipo económico.
Estudios cualitativos encargados recientemente por un intendente de la zona norte del Gran Buenos Aires, y por el equipo de un dirigente que aspira a ser candidato presidencial, a los que accedió este medio, evidencian ese cansancio. “¿Qué le aconsejarías al presidente?“, preguntaron en uno de esos grupos focales. ”Que sea empático«, respondieron. “Se está rompiendo el sueño de vivir mejor, de progresar. Se ve cada vez más destrucción”, fue otra de las respuestas de un grupo de “votantes desilusionados” con La Libertad Avanza. Se percibe cada vez más la preocupación por el empleo. “Es muy injusto porque capaz hoy estás dentro de la máquina y mañana por A o por B te quedas afuera, te echaron y no conseguís, porque hay cien personas que están buscando igual que vos y sos uno de los que está afuera. Comulgar con una propuesta así es medio sanguinario”. Empieza a aparecer, en ese contexto, un interrogante muy presente en ese grupo de votantes: “El esfuerzo, ¿vale la pena?“. Fue en esa línea que el viernes, en la homilía por San Cayetano, en Liniers, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, disparó: ”El bienestar económico no va a llegar al ciudadano común si no hay empatía con los más necesitados».
Ese conjunto de inquietudes que correo el malhumor social tiene su mayor nivel de capilaridad social en los conurbanos, en particular en el bonaerense, que sigue rezagado del modelo: el crecimiento de la economía aún sigue concentrado en sectores como el agro, la minería, la energía y la intermediación financiera. Por fuera de esos rubros, el ritmo de la actividad es aún débil. Según el último informe del Observatorio PBA del CEPA, la industria manufacturera operó en mayo con una utilización de la capacidad instalada del 58,4%; la morosidad alcanzó a 2,2 millones de deudores -el 37,4% del país, en un buen número en jóvenes y en créditos otorgados por proveedores no bancarios, y hasta abril se habían perdido 91.270 puestos de trabajo registrados. El viernes, en X, el ministro Caputo tuvo que aclarar que no había tratado de “tarados” a los industriales en su paso por Rosario, si no a aquellos que “defienden el modelo anterior”.
Esas cifras provinciales, y la decisión del Gobierno de retirar al Estado de cualquier política pública asignada a Buenos Aires, transformaron al conurbano en un polvorín, atravesado además por una gravísima crisis relacionada con la proliferación del narcotráfico. El fin de semana anterior, vecinos del barrio 24 de febrero de Rafael Castillo, en La matanza, reventaron un búnker después del asesinato, según los vecinos, de ocho jóvenes en el transcurso de una semana. En otras zonas del conurbano la situación no es tan límite, pero se expresa en otras circunstancias. En una ciudad de un distrito acomodado de la zona norte, los vecinos comenzaron a tener más de un empleo para llegar a fin de mes. Nunca había pasado, según el intendente. Los jefes comunales también hacen malabares con las cuentas públicas. En abril, por ejemplo, Nación dejó de pagar el programa Remediar, tampoco se hizo cargo la provincia de Buenos Aires y el gasto empezó a correr por cuenta de los intendentes, que hace meses reciben menos fondos por la caída de la recaudación que, a nivel nacional, no proyecta buenos números para agosto. La obra pública nacional está paralizada. En ese contexto, las jurisdicciones buscan alternativas. San Isidro, por caso, acaba de ser autorizado por la Provincia y la Nación para financiar obra pública con bonos de inversión privada en el mercado local. Una medida inédita para un momento excepcional.

Semana gris. El jefe de Gabinete, que lleva adelante buena parte de las negociaciones con los gobernadores, tiene ahora por delante un desafío aún más delicado tras la tormenta política de esta semana: conseguir el aval para suspender las PASO, un eje fundamental del plan reeleccionista de Milei para azuzar el desorden de la oposición. Cerca de Santilli están convencidos de que tienen los votos para avanzar en esa medida, pero el traspié de estos días en torno a la ley de tierras prendió una luz de alerta en el tablero oficialista de la mesa política. Surgió, por lo pronto, otra vez el nombre de Sergio Massa, a quien le endilgaron insistentes conversaciones con los gobernadores detrás de la caía del capítulo de tierras. Nadie en el peronismo se ocupó por rechazar esas versiones, más bien lo contrario. Massa se mantiene en un estricto bajo perfil: “La gente no está para escucharnos todavía”, plantearon desde la cúpula del Frente Renovador.
La discusión del Presupuesto y la suspensión de las PASO terminará por moldear el escenario preelectoral del Gobierno de cara a la campaña, para la que todavía faltan una serie de definiciones internas. En particular, por la elección de las principales candidaturas. Por ejemplo, a nivel de la provincia y de la ciudad de Buenos Aires.

Santilli insiste en que quiere postularse a la gobernación, pero hay cada vez más voces internas que proponen al ministro coordinador como potencial candidato en la capital, la casa matriz del PRO. “Fue el proyecto de Diego de toda su vida, ¿por qué se aferraría ahora solo a lo bonaerense?“, planteó un dirigente que lo conoce desde hace años. La decisión en torno al jefe de Gabinete esconde dos definiciones: cuáles son los planes reales del Gobierno en la capital y en territorio provincial.
En el PRO creen que La Libertad Avanza deberá alcanzar un acuerdo con ellos en la Ciudad, más allá de las diferencias entre Mauricio y Jorge Macri que interlocutores comunes intentan zanjar por estos días. Los primos nunca tuvieron una relación armoniosa, incluso hay quienes aseguran que el vínculo tuvo peores momentos que el actual, pero es cierto que se acumuló en estos meses una creciente tensión entre ambos por el tipo de alianza que podría llegar a trabarse con la Casa Rosasa. Cerca del jefe de Gobierno adjudican algunas operaciones al entorno del propio expresidente.

Otra de las definiciones pendientes es cuál será el rol de Bullrich. La senadora tensionó con los hermanos Milei durante la crisis por el caso Adorni, y llevó esa tensión a un nivel aún más alto cuando se plantó frente a la decisión del Ejecutivo de dar de baja el pliego judicial de la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. Por esa disputa el círculo rojo creyó ver en la ex ministra a una potencial candidata a la Presidencia. El fin de semana pasado, en una entrevista con el diario Clarín, Bullrich dijo que mantiene esa intención, pero para el 2031, después de trabajar para la reelección de Milei. Esa declaración distendió puertas adentro, al menos adentro del Senado, pero dejó una ventana abierta a todo tipo de interpretaciones. Por empezar, desde qué plataforma encarar ese proyecto. ¿Desde el Senado o la jefatura de gobierno porteño? Cualquiera de esas definiciones tienen que pasar por el filtro de Karina Milei, que tiene también en sus manos el futuro de Santilli, que le aportó a la hermana del Presidente y a los Menem un recurso humano de extremísima confianza y cercanía que le brinda al “karinismo” un servicio premium de asesoría: se trata de uno de sus estrategas. Santiago Caputo tomó nota de esos nuevos vínculos.
Bullrich, según su entorno, no quiere ser jefa de Gobierno. Es una buena señal para el PRO de la capital, no solo por su potencial electoral: también porque la señalan como la dirigente más nociva para los intereses políticos y particulares de los dirigentes amarillos en la capital, que mantienen aceitado desde hace dos décadas el sistema porteño sin mayores objeciones por parte del ecosistema político de la ciudad, sin distinción partidaria. A la jefa del bloque de senadores de LLA tampoco le entusiasma demasiado una potencial candidatura a la vicepresidencia: la historia reciente da cuenta de que ningún vicepresidente tuvo proyección después de pasar por ese cargo. Es una incógnita, en ese sentido, qué hará Victoria Villarruel, cada vez más enfrentada al proyecto de los hermanos Milei. En la Cámara alta hay funcionarios cercanos a ella que agitan al mes de diciembre como el puntapié inicial de su proyecto personal. Una afrenta, de concretarse, riesgosa para el Gobierno.
Un interrogante todavía mayor es el que se formula en torno a la alianza futura entre el gobierno y el PRO. Macri avaló a Hernán Lacunza cuando el economista lo visitó para contarle que quería tantear una eventual postulación nacional. Las encuestas consultadas por algunos de los principales dirigentes libertarios arrojan que el partido liderado por Macri mantiene solo entre 4 y 5 puntos nacionales, suficientes para arruinarle a Milei su plan de reelección en una primera vuelta.
Todas esas variables atraviesan las discusiones del Gobierno, en medio de las urgencias del programa económico, del retroceso legislativo de esta semana y de las disputas internas que todavía siguen vigentes. Movimientos recientes en el ámbito del Ministerio de Salud, controlado por Caputo a través de Mario Lugones, reavivaron esas internas. Por las novedades en torno a la causa del fentanilo contaminado, y por una denuncia muy reciente que recayó en el juzgado de Julián Ercolini contra ex funcionarios del Ministerio de Justicia, investigados por presuntas irregularidades, que trabajan ahora en el PAMI, la obra social de los jubilados que es uno de los focos de disputa cruzada.
El otro foco es el Poder Judicial, cuyo sistema avanzó sobre el poder político. Juan Bautista Mahiques, el audaz ministro de Justicia, convirtió esta semana a Milei en el presidente con más pliegos enviados al Senado en un año calendario desde la creación del Consejo de la Magistratura. Es la única agenda legislativa que no detiene su marcha, y que motivó a un grupo de operadores a instalar otra vez la opción de avanzar en la integración de la Corte Suprema. Mahiques tiene en su despacho varios currículums, pero el Presidente, según fuentes oficiales, prefiere esperar. La pregunta más persistente es al servicio de quién estará esa Justicia hacia adelante. En especial por los tribunales federales de alzada de la ciudad de Buenos Aires, con sede en Comodoro Py, donde se investiga la corrupción del poder. Este jueves, por ejemplo, es el turno de Pablo Yadarola, propuesto para la estratégica Cámara Federal, que deberá comparecer ante el Senado.
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POLITICA
La producción muestra señales de recuperación, pero el pesimismo en las redes

Algo comenzó a moverse en los últimos meses en la conversación de los argentinos en redes sociales sobre el presente y el futuro de la producción nacional.
En medio de un clima económico dominado por el escepticismo, la discusión sobre el rumbo de los sectores productivos comenzó a mostrar señales de recuperación, aunque todavía insuficientes para revertir el pesimismo acumulado.
La mejora alcanza a varios de los sectores que el gobierno de Javier Milei considera estratégicos para su modelo económico: minería, tecnología, energía e incluso la industria, uno de los rubros más golpeados por la crisis del consumo y la actividad.
Sin embargo, el repunte todavía se encuentra lejos de los niveles de valoración de un año atrás, una distancia que pone en duda la capacidad de recuperación del sentimiento productivo durante los próximos meses.
Para el Gobierno, la evolución de estos indicadores constituye una señal relevante de cara a las elecciones presidenciales de 2027, cuando la discusión económica volverá a ocupar el centro de la disputa política.
Una luz tenue al final del túnel
El análisis de Monitor Digital sobre la conversación de los argentinos en redes sociales revela un dato alentador para el oficialismo: seis de los siete sectores productivos mejoraron su sentimiento durante septiembre respecto de agosto.
La única excepción fue el campo, aunque el agro consiguió mantenerse ligeramente por encima de la neutralidad.
También la tecnología regresó a terreno positivo, mientras minería, industria, servicios, energía y finanzas redujeron sus niveles de negatividad.
Sin embargo, la recuperación adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva histórica.
La producción nacional continúa atrapada en un clima digital predominantemente negativo, con niveles de rechazo que todavía superan ampliamente los registrados en años anteriores.
Es decir, septiembre dejó una mejora extendida entre los sectores productivos, pero la recuperación mensual todavía no alcanza para revertir el deterioro acumulado.
Un largo y fatigoso recorrido
En septiembre de 2022, el sentimiento sobre la producción nacional se encontraba en terreno favorable, alrededor de +10 puntos en el índice NSR.
Desde entonces, la conversación digital recorrió un camino sinuoso, con sucesivas caídas y recuperaciones que nunca consiguieron consolidar una tendencia positiva.
Durante 2024, ya bajo la presidencia de Javier Milei, el indicador protagonizó un repunte significativo y regresó a valores próximos a la neutralidad, incluso ligeramente positivos.
Pero el alivio duró poco.
Entre finales de 2024 y comienzos de 2025, el sentimiento volvió a deteriorarse hasta niveles cercanos a -35 puntos.
Durante marzo de 2026, la negatividad volvió a profundizarse y empujó el indicador hasta aproximadamente -40 puntos NSR.
A partir de entonces comenzó una recuperación parcial que ubicó el sentimiento de septiembre alrededor de -33 puntos.
Esta trayectoria expone dos fenómenos simultáneos: la tendencia histórica continúa siendo negativa, pero los últimos meses muestran una estabilización y una mejora parcial.
Una proyección estrictamente teórica permite imaginar una recuperación gradual de la valoración digital sobre la producción nacional.
Si esa tendencia se consolida, podría aportar condiciones más favorables para el Gobierno en la antesala electoral de 2027.
Tecnología y campo, al frente
La recuperación no avanza a la misma velocidad entre los diferentes sectores productivos.
Tecnología muestra una de las evoluciones más favorables: después de atravesar períodos con sentimientos cercanos a -20 puntos durante 2026, consigue regresar a valores positivos en septiembre.
El campo conserva una posición relativamente privilegiada, con oscilaciones alrededor de la neutralidad y un cierre de septiembre ligeramente positivo.
Por su parte, la minería protagoniza una recuperación considerable, desde niveles próximos a -60 puntos hasta valores cercanos a -20.
La industria y los servicios también mejoran, aunque sus indicadores permanecen aproximadamente entre -25 y -30 puntos NSR.
En el extremo más desfavorable aparecen energía y finanzas, con balances negativos que todavía rondan los -55/-60 puntos.
De esta manera, la recuperación presenta velocidades muy diferentes, con sectores que consiguen escapar del rechazo y otros que apenas logran reducirlo.
Una mejora que alcanza al corazón productivo
El análisis mensual permite identificar con mayor precisión dónde se concentra la recuperación.
Minería lidera la mejora de septiembre, con un avance del 10,5%, seguida por tecnología, con una suba del 7,6%.
También progresan energía (+3,9%), industria (+2,8%), servicios (+2,6%) y finanzas (+2,6%).
El campo constituye la única excepción, con una caída del 1%.
Pero el dato más relevante no aparece necesariamente entre los sectores con mayores recuperaciones.
Industria y servicios concentran el 65,8% de toda la conversación digital sobre la producción nacional, y ambos mejoran simultáneamente.
Esto significa que el repunte comienza a alcanzar al corazón del debate productivo, más allá de la minería y la tecnología, dos actividades con menor participación relativa en las menciones.
Sin embargo, la amplitud de la recuperación no equivale a una reversión del sentimiento.
Seis sectores mejoran, pero solamente dos terminan septiembre en terreno positivo.
La diferencia resulta fundamental: la conversación productiva reduce su pesimismo, pero todavía no consigue transformarlo en optimismo.

Un repunte que todavía arrastra las deudas del pasado
La comparación entre los últimos cinco septiembres introduce una advertencia sobre la magnitud real de esta recuperación.
Todos los sectores productivos presentan en septiembre de 2026 sentimientos inferiores a los registrados en el mismo mes de 2022.
La industria constituye uno de los ejemplos más representativos.
En septiembre de 2022, su valoración era ligeramente positiva. Durante 2023 ingresó en terreno negativo, recuperó parcialmente posiciones en 2024 y volvió a deteriorarse durante 2025 y 2026.
Servicios presenta una trayectoria similar, mientras finanzas acumula uno de los retrocesos más pronunciados, desde aproximadamente +15 puntos en 2022 hasta valores próximos a -55 en 2026.
Energía también registra una caída importante respecto de 2022, aunque conserva niveles relativamente estables desde 2023.
Minería presenta un recorrido más volátil: cayó fuertemente en 2023, consiguió regresar a terreno positivo en 2024 y posteriormente volvió a retroceder. Septiembre de 2026, sin embargo, muestra una mejora interanual.
Por su parte, tecnología conserva una de las mejores posiciones relativas, aunque permanece lejos de sus registros positivos de 2022 y 2024.
Finalmente, el campo sostiene una valoración comparativamente favorable, pero también inferior a la de cuatro años atrás.
En definitiva, la recuperación de septiembre abre una ventana de expectativas para el Gobierno, aunque todavía no modifica el balance histórico del sentimiento productivo.
La conversación digital comienza a mostrar señales de alivio, pero el camino hacia una percepción favorable de la producción nacional continúa siendo largo.
Y en un país donde la economía condiciona buena parte del humor social y político, el oficialismo necesita algo más que una mejora estadística.
Más bien necesita, digamos, que esa recuperación consiga instalarse en la percepción cotidiana de los argentinos.
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POLITICA
Círculo rojo: tres semanas clave para el futuro del Gobierno, el calendario electoral y la oferta opositora

Se aproximan tres semanas clave para el futuro de la política argentina. A fin de mes vence el ultimátum que los gobernadores le dieron a la Casa Rosada en las conversaciones informales de París para sellar un acuerdo global que tiene a la suspensión de las elecciones primarias (PASO) como eje principal de ese eventual entendimiento. Una semana después de la gira por Francia, el Gobierno no tuvo avances significativos, y existen discrepancias internas en torno a la urgencia para cerrar ese posible trato. Además, se acumularon nuevos interrogantes, en particular en la agenda económica, que, a pesar de su permanente pavoneo en redes sociales, tienen contrariado a Luis Caputo, “Toto”. El ministro cree que es imperioso blindar políticamente el programa económico que él mismo ideó junto al Presidente: la “bazooka de USD 75.000 millones” que mencionó a los pies de la torre Eiffel como respaldo de ese programa pareciera ser insuficiente a medida que se avecina la campaña electoral.
Cuán inquieto está Javier Milei por alcanzar ese blindaje sigue siendo aún una incógnita, pero por sus acciones pareciera mantenerse ajeno a esas preocupaciones. Las cifras de la economía real, ahora cuestionadas por el equipo económico, no tienen impacto en Olivos. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio cerraron casi mil empresas -948-, y en la era Milei ya son 32.290 las que bajaron la persiana, una caída del 6,3% en 32 meses. “Gran Tres Arroyos despidió a 1.250 personas: les ofrecieron un cajón de pollo para que se fueran”. Un funcionario de primera línea seguía atento esta semana la placa roja de Crónica TV en su despacho. “Nadie mira eso”, se lamentaba.
Milei vuela lejos de esos asuntos: lo suyo es la macroeconomía y la batalla cultural, tanto puertas adentro como en el exterior. Esta semana planea viajar a Estados Unidos para apoyar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego a España, para volver a revalidar su alianza con la ultraderecha de ese país en medio de la crisis habitacional que obligó a Pedro Sánchez a adelantar los comicios. Esos dos asuntos ocupan la agenda presidencial, el resto de las áreas de la administración lo tienen sin cuidado. Hay ministros que nunca fueron a Olivos. Funcionarios estrella, como Horacio Marín, de YPF, recién lo conocieron ocho meses después de asumir, en una visita a Vaca Muerta. El Presidente, por ejemplo, no tiene relación con funcionarios sensibles como el jefe de la SIDE o el de ARCA.
Esa atención la dedica casi a tiempo completo a la economía. El lunes, después de un desayuno a solas en Olivos, Milei le pidió al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, que expusiera ante los ministros del Gabinete su diagnóstico sobre la economía y las transformaciones globales. El Presidente estaba exultante. “Te van a salir dólares por los dientes”, le dijo al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, eufórico por las exportaciones y los sectores estrella de la economía que explican por qué crece la actividad a pesar de que cae el empleo y el consumo no repunta. Caputo pegó el faltazo, y esa ausencia, junto a la presencia de Ades, volvieron a alimentar versiones de un potencial recambio en el Palacio de Hacienda. Para colmo, el economista egresado de la UBA y con un paso por Harvard elogió la base del programa fiscal del Gobierno, pero alertó por el atraso cambiario. Ayer, en declaraciones radiales, Ades volvió a machacar con la necesidad de no subestimar la transición entre el modelo anterior y el programa libertario, pero avisó: “Ellos ven que están haciendo las cosas que hay que hacer y que eventualmente la economía se va a recuperar, no habrá un ‘plan platita’”.

Esa certeza, que puertas adentro se traduce en desasosiego en el equipo económico y el ala política, es la que llevó al ministro de Economía a querer cerrar cuanto antes un acuerdo macro con los gobernadores. Así lo había pronunciado frente a los 13 jefes provinciales que acompañaron a la comitiva oficial en la cena de inauguración de la gira parisina en la Embajada argentina en esa capital. Caputo volvió a insistir en su regreso a Buenos Aires.
Esas negociaciones se desarrollan ahora contrarreloj.
Karina Milei mantiene una posición intermedia: vacila entre acordar cuanto antes o extender las conversaciones. Diego Santilli suele hacer lo de siempre: equilibrio entre todas las partes. Los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, “Los turcos”, están convencidos de que un entendimiento urgente podría llevar al Gobierno a “pagar caro” por esos acuerdos. Santiago Caputo no participa de esas conversaciones, y espera que lo convoquen para la campaña: volvió a tener una participación más frecuente en las redes, está abocado a controlar las áreas que administra y, especialmente, a supervisar, junto a su hermano Francisco, los procesos de privatización de las empresas públicas. La última fue AySA, anteriormente fue Transener y la concesión de la Hidrovía, y en la lista de las próximas figura, por ejemplo, el ferrocarril Belgrano Cargas. A propósito, algo pasó en la licitación del predio de Tecnópolis, que se ralentizó, aunque ese proceso está a cargo de Santilli, bajo la supervisión de la hermana presidencial.
“Estas tres semanas son clave: sin PASO es un escenario, con PASO se abre otro partido”, aseguró el viernes un integrante de la mesa política.
En medio de esa urgencia del calendario, que incluye al Presupuesto y la tajada que obtenga cada gobernador, y que definirá las reglas electorales del próximo año y, por tanto, la oferta opositora, la Corte Suprema buscó cerrar este viernes una puerta que, una semana atrás, había vuelto a abrir en torno a la ley de tierras y que le propinó al Gobierno un escollo extra en esas negociaciones. Una paradoja, otra más, de esta nueva Argentina: el máximo tribunal le otorgó al Gobierno un salvoconducto con la resolución en contra del viernes a la encerrona en la que lo había llevado con el fallo anterior favorable que había avalado la derogación del artículo 145 del DNU 70. Esa decisión extraordinaria del viernes desinfló la sesión del próximo jueves en la que la oposición pretendía rechazar ese DNU fundacional de la gestión de Milei, y La Libertad Avanza convocó a otro debate para el miércoles 21, para discutir morosidad y discapacidad, y encontrar tal vez un nuevo acuerdo por la venta de tierras a extranjeros.

Pero los tiempos apremian. Cerca de Santilli siguen convencidos de que los votos para “suspender” las primarias estarían garantizados en las próximas semanas. Los gobernadores están inquietos. También un sector del Gobierno que una vez que empiece noviembre deberá involucrarse de lleno a la visita del papa León XIV, que se llevará buena parte de la agenda pública de ese mes y que provocó, en los últimos días, una serie de intercambios algo tensos entre funcionarios del Ejecutivo y la Conferencia Episcopal por las últimas declaraciones del arzobispo Jorge García Cuerva. Será en los días siguientes a la elección legislativa de Estados Unidos, que también es seguida con creciente interés por la administración local.
¿Todos unidos triunfaremos? Esas conversaciones con los gobernadores aliados son escrutadas con atención por el peronismo. En las últimas semanas, la discusión interna en torno a la conveniencia o no, y la vehemencia, en la defensa de las PASO -la herramienta que, se supone, debería servirle al peronismo para ordenarse y llegar con una oferta homogénea y competitiva al 2027-, se intensificó. Esa intensidad se explica, en buena medida, por la disputa al interior del kirchnerismo, con Cristina Kirchner y Axel Kicillof en el centro de la pelea.

Se trata de una guerra a la que el Gobierno le presta particular atención porque existe una decisión estratégica de confrontar con el gobernador bonaerense. “Lo necesitamos competitivo”, señalaron fuentes oficiales. Incluso en Casa Rosada no se descarta una gentileza propia de la casta vía aportes del Tesoro o la posibilidad de autorizarle a la administración provincial un endeudamiento para darle algo de aire de cara a la campaña en medio del ajuste brutal ejecutado desde el inicio de la gestión.
El Gobierno trata de diseñar a los tumbos la oferta opositora, seguro de que Kicillof representa el pasado y conserva un techo electoral, asociado al kirchnerismo, que le propiciaría a Milei la reelección más allá del evidente malestar social por la falta de respuestas del programa económico, y el intento recurrente del Gobierno bonaerense de despegarse del cristinismo. El último que lo hizo fue Carlos Bianco, “Carli”, mano derecha del gobernador, que desalentó la presentación de la expresidenta en la ONU: dijo que no tendría correlato, de tener un fallo favorable en Naciones Unidas, en la justicia local.

El mayor interrogante, incluso dentro del peronismo y por fuera de esa feroz pelea, es si la oposición es capaz de cara al 2027 de presentar una oferta de centro que aglutine a diversos sectores. Es el famoso proyecto de “mileísmo sin Milei” con el que fantasea el círculo rojo, y que incluye a Patricia Bullrich, que acaba de reunirse con Milei en Olivos, en la mañana del viernes, para avisarle que seguirá marcando públicamente sus diferencias con el Gobierno.
Fue una buena reunión, según las fuentes consultadas, e incluso la senadora cerró el posteo con el que publicitó el encuentro con la sigla “TMAP” -Todo Marcha Acorde al Plan-, a pesar de que ella misma cree que pocas cosas marchan bien de acuerdo al plan del Gobierno. Esa creencia que la llevó a plantear serias diferencias públicas azuzó su eventual postulación presidencial, por ahora frenada. Sería una pésima noticia para el intento de reelección de Milei. Esa especulación también está atada al futuro de las PASO. Algo similar ocurre con Victoria Villarruel, que últimamente envió emisarios a tantear a dirigentes de la provincia de Buenos Aires, donde tiene domicilio. ¿Podría postularse en ese distrito?
Esas fantasías del círculo rojo, y el vacío de una porción del electorado de centro que no quiere volver al kircherismo y está desencantado con la falta de empatía y el estilo de Milei, es la que alimenta el proyecto de algunos dirigentes. Desde Jorge Brito y Hernán Lacunza a los hermanos Manuel y Santiago Passaglia, que prevén presentar oficialmente su propio proyecto nacional en las próximas semanas, asesorados por la agencia que llevó a Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York. Martín Lousteau fue más ambicioso: habló de conformar un “frente anti Milei”, de ambos lados del péndulo. Planea un evento multitudinario para fines de noviembre con dirigentes locales y del exterior.
Todos esos proyectos, personales o colectivos, con más o menos agua en la piscina, esperan por las reglas del juego electorales que terminarán por definirse en las próximas semanas. Fin de mes pareciera ser el deadline.
El apuro de esas conversaciones coincidió en estos últimos tiempos con la actividad intensa a la que volvió Sergio Massa, uno de los dirigentes con mayor influencia en el peronismo y sectores del círculo rojo. El ex ministro no lo va a develar públicamente, al menos en lo que resta del año, pero trabaja para presentarse otra vez como candidato presidencial. En tándem, por ejemplo, con Gerardo Zamora, con el que cenó la semana anterior junto a otros dirigentes: el senador también trabaja para ver si tiene una oportunidad, y acumuló una agenda de contactos envidiables con el poder, incluso con ramificaciones en el exterior.

Todos esos dirigentes especulan con la continuidad o no de las PASO. ¿A quién le conviene que se suspendan las primarias? ¿Y a quién no? Esas preguntas atraviesan al peronismo, y mantienen en estado de alerta a Kicillof: el gobernador sabe que no es lo mismo negociar con o sin esa herramienta con el kirchnerismo. Hacia adentro hay diferentes criterios. ¿Cuánto pesa la advertencia del cristinismo que, frente a un pronunciamiento favorable de la ONU, le otorgue avales políticos para presentarse en una hipotética PASO?
Pero incluso antes de esas negociaciones hay otras tratativas en el seno del territorio bonaerense que siguen sin saldarse. Por ejemplo, la limitación a la re-reelección de los intendentes y las cuatro vacantes en la Corte Suprema provincial que, en este último caso, pareciera quedar pendiente para marzo próximo o directamente para el próximo gobernador.
Kicillof no pudo liderar esa negociación, y le cuesta mucho imponer su posición respecto de los intendentes con la prohibición que rige actualmente. “Miren muchachos que si eso no sale esta Legislatura se va a llenar de intendentes”, advirtió el caudillo del conurbano Mario Ishii en una reunión reciente en el Senado provincial. Desde algunos sectores se amagó, en ese contexto, con incluir en las tratativas el cargo del subprocurador de la Provincia, por debajo del procurador Julio Conte-Grand.

Es la reedición bonaerense del pacto al que algunos sectores del peronismo y el oficialismo intentan arribar en el Senado para la elección del Procurador y completar las vacantes de una Corte que acaba de dar una nueva demostración de fuerza. Con ese pacto sueña Juan Bautista Mahiques. Difícil mientras siga corriendo el reloj y no haya mayores avances.
Alberto Ades,Javier Milei,Dólar
POLITICA
La interna entre CFK y Kicillof divide cada vez más al PJ y dificultad un acuerdo electoral para el 2027

El peronismo está roto. Y, por momentos, parece que no hay forma de arreglarlo, aunque los dirigentes hablen de unidad o proyecten armados amplios para ganarle a Javier Milei. El último capítulo de la interna deja expuestos los niveles de la grieta que atraviesa al kirchnerismo. Muchos de los dirigentes de cristinismo creen que Axel Kicillof y sus principales aliados pretenden que Cristina Kirchner siga presa. La desconfianza es total, al punto que se entremezcla lo personal con lo político.
Durante la semana el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, dijo que el dictamen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que acudió la ex presidenta para que brinde una posición sobre su condena en la causa Vialidad, no es vinculante para la Justicia argentina y que, en el caso de que CFK pueda ser candidata a presidenta el año que viene, se discutirá la posición del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “El año que viene veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”, sostuvo.
La mano derecha de Kicillof dejó en claro que no existe un alineamiento a la figura de la ex presidenta, como si había en otro momento. Tres años atrás nadie hubiese puesto en duda dónde debía posicionarse el kirchnerismo si Cristina Kirchner podía ser candidata. Pero los tiempos cambiaron y la emancipación del Gobernador generó una ruptura interna que parece imposible de saldar. CFK ya no conduce a todos los que están inmersos en el MDF. A ellos hoy los conduce el mandatario bonaerense.
La definición que retrata al detalle ese momento de la historia es la que hizo algunos días atrás el ex intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, uno de los dirigentes más allegados a Kicillof dentro del armado político. “Cristina eligió no conducirme. Yo no elegí que ella no me conduzca. No me llamó nunca más”, explicó durante un encuentro con militantes. Ferraresi fue vicepresidente del Instituto Patria y unos de los intendentes más cercanos a CFK. Ya nada es igual que antes.
Lo que más molestó en el corazón del cristinismo respecto a las expresiones de Carlos Bianco es lo que está vinculado a su situación judicial. Interpretaron que a Kicillof y su círculo político les da lo mismo el futuro de la ex presidenta y que, en los hechos, les conviene que ella siga presa, porque eso le abre el camino de su sucesión a Kicillof, que es el principal candidato que tiene el peronismo a esta altura del año.
“Al fin expresan en público lo que piensan en privado. Como alguna vez dijo Cristina en un tweet, es la historia la que sepulta a los mediocres y a los traidores. Nada más”, indicaron en la mesa chica de Máximo Kirchner. El mensaje es contundente. Bianco y, por añadidura Kicillof, son considerados traidores en el corazón del cristinismo. Parece difícil pensar en un acuerdo de unidad para el año que viene. Por lo tanto, es cada vez más importante que el peronismo defienda la continuidad de las PASO como una herramienta electoral para resolver sus diferencias.

Hace tiempo que en el cristinismo puro mantienen una idea respecto a cómo se puede reencauzar el vínculo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner. “Esto se puede arreglar si Axel da la orden de que no digan más estupideces y le manda un mensaje a CFK para charlar y ponerse de acuerdo”, precisó un dirigente de estrecha confianza de Máximo Kirchner. Y agregó una frase que el líder de La Cámpora suele decir en privado en sus reuniones políticas: “Ellos lo rompieron, que ellos lo arreglen”.
“Axel no va a ir a tocarle el timbre a Cristina en San José 1111. Eso no va a pasar”, fue la sentencia de un intendente muy cercano a Kicillof. Incluso, dentro del MDF, hay quienes advierten que en los últimos meses del año van a sucederse más muestras de autonomía y diferenciación. Los de Kicillof y Cristina son dos caminos bien distintos. Por eso son cada vez más las especulaciones sobre el candidato que la ex presidenta respaldará el año que viene.
En esa lista hay tres nombres que hace tiempo dan vueltas en los análisis peronistas: Sergio Massa, Sergio Uñac y Gerardo Zamora. Lo que sucede es que las proyecciones son, todavía, muy prematuras, teniendo en cuenta el tiempo que falta para el armado de listas. Tiempo que se puede extender aún más si el Gobierno logra suspender las PASO en las próximas semanas.
En el MDF son cada vez más los nombres propios que se afilian a la teoría de que el año que viene puede haber una ruptura, si el cristinismo intenta cercar a Kicillof. Las PASO puede legitimar su candidatura y resolver una parte de problema, pero las fricciones incesantes van a impedir que se pueda consolidar como el candidato único del peronismo.

Quienes frecuentan al gobernador bonaerense lo ven completamente convencido de avanzar con su candidatura. Advierten que está confiado en que va a poder solidificar su armado el año que viene y que, hasta el momento, y pese a todas las críticas que le llueven desde distintos sectores del peronismo, nadie tiene los números que él tiene en las encuestas.
Kicillof no quiere parecerse a Alberto Fernández y por eso cree que todos los límites que puso van a servir a futuro. De esa forma desarma la teoría de que lo mejor hubiese sido quedarse callado y ser el candidato natural de CFK, sin peleas ni rebeliones. El Gobernador repite entre los propios, desde hace tiempo, que el peronismo debe tener bien en claro qué es lo que no se puede repetir del proceso del Frente de Todos. Lo central es, sin dudas, la delegación de poder.
“Ellos (el cristinismo) no asumen que estuvo mal haber boicoteado a Alberto todos los días cuando estaba el gobierno. Creen que Alberto estuvo mal en no correrse y hacerle caso a todo lo que decía CFK que había que hacer. Entonces, como ese es su diagnóstico, ellos no creen que haberlo castigado todos los días haya sido un problema”, reflexionó un ministro muy cercano a Kicillof. En esa definición reside algunos de los motivos por los que el Gobernador trabajó para desmarcarse del sector que lidera la ex presidenta.
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