• Mié. Abr 14th, 2021

2-0 en Valdebebas

Actualizado

El zurdo logra el 1-0, lanza un balón al larguero y ve cómo le es anulado otro de tacón. Zidane parte otra vez con tres centrales y da relevos antes de enfrentarse al Liverpool y al Barcelona.

Asensio festeja el 1-0 ante Isco y Lucas Vázquez.
Asensio festeja el 1-0 ante Isco y Lucas Vázquez.EFE

Asensio es el jugador de los detalles. Por ahora. La continuidad que espera, y que aguardan impacientes quienes le apadrinan, entre ellos Zidane, depende de la capacidad que tenga para enlazarlos, reunirlos en un mismo acto. Si no, será como esas pulseras que se componen en el tiempo, en las que hay que esperar que salga a la venta la siguiente cuenta. Ante el Eibar, ofreció un ejemplo de lo que necesita para estabilizarse en una de las líneas más cotizadas del fútbol mundial, a pesar de que episodios como los de Bale o Hazard la han abaratado. Una parábola de cicuta al larguero, un taconazo a la red anulado y un gol precedido de un control en carrera que fue como un engaño torero, componen una preciosa pulsera de balones, un acto completo, un partido de verdad, después de su dolorosa ausencia en la selección. ¡Va por ustedes! [Narración y estadísticas (2-0)]

El balear entra y sale del once de ZZ porque no siempre pone en valor su calidad. Cuando no lo ha hecho, además, tampoco lo ha compensado con estajanovismo. Ese no es su toro. No es Lucas Vázquez, un tipo que siempre encuentra cómo ser útil a su equipo, lo que para un entrenador es un seguro. Asensio es otra cosa. Es el futbolista que debe hacer las diferencias. Es talento o no es nada. Necesita un instante, porque la calidad misma es un instante. No son casuales sus salidas al campo desde el banquillo y sus goles con el primer toque al balón.

Contra el Eibar, en un partido de entreguerras, Asensio contó con un sistema que le beneficia. En el 4-3-3, se encuentra muy obligado por la banda. En el 3-5-2 con que empezó el Madrid, el espacio ocupado en los carriles por la progresión de Lucas Vázquez y Marcelo permitió al balear explorar el interior, tener posición de tiro en un control, moverse en la zona donde una gota de talento condimenta cualquier gol. En el centro del área estaba cuando lo encontró Isco después del centro de Lucas Vázquez. Lástima que el fuera de juego penara una obra redonda, en lo colectivo y en lo individual, al resolver de tacón, de espaldas a la portería de Dmitrovic. Por el centro avanzó para recibir de Casemiro, poner el balón en vertical por el exterior y batir al arquero del Eibar, que es como el Increíble Hulk, uno de los mejores argumentos del equipo de Mendilibar.

Necesidades, no rotaciones

Las horas bajas, ya con 12 partidos consecutivos sin ganar del conjunto vasco, podrían ser peores sin el arquero serbio. Una de sus manos, la misma que ganó un primer pulso a Benzema, evitó lo que habría sido otro gol del propio Asensio, antes de ser sustituido el balear por uno de los aspirantes a su puesto, Rodrygo. Vinicius es el otro, pero el abanico de Asensio es mayor que el del brasileño, un futbolista de desborde pero de un patrón único. Corre como ninguno, pero su definición no tiene nada que ver. Vinicius, al menos, aprovechó los minutos de que dispuso para hacer lo que sabe hacer, con la carrera y el centro que envolvieron en celofán el gol de la tranquilidad, obra de Benzema.

El hecho de que Kroos saliera de una lesión, unido a la de Sergio Ramos, tuvo mucho que ver con las decisiones de ZZ. Esta vez hablamos de necesidades, no de rotaciones, pese a la semana que espera al Madrid: Liverpool y Barça en Valdebebas, o lo que es igual, el todo por el todo en la Champions y la Liga. En el desarrollo del partido, el técnico francés dio minutos de descanso a Modric y de reinserción al alemán, porque a los dos los quiere en los días grandes, y agotó los cambios con minutos también para Arribas.

El susto para Courtois

El Madrid se sintió cómodo, pese a partir de tres centrales, para salir de la presión del Eibar, que empezó con un susto de Diop ante Courtois, pero no creó un peligro preocupante, salvo un intento desde su campo de Arbilla y un lanzamiento fuera de Pozo. Lo más dañino para el belga llegó a traición, bajo el aguacero y el viento ya en la segunda mitad. Llegó a tiempo de evitar lo peor, antes de detener un disparo bajo de Inui al final, el único momento de un Eibar que perdió muy pronto a Bryan Gil, tocado, y va a necesitar un respirador artificial conectado a Primera.

En el área opuesta sucedían más cosas, siempre con la llegada de mucha gente del Madrid, favorecido por la profundidad de sus ‘carrileros’, Marcelo y Lucas Vázquez, y la población en la mediapunta, con Isco y Asensio en movimiento. Benzema fue quien más cerca estuvo del gol, después de que un error de la defensa del Eibar le permitiera recibir y encarar a Dmitrovic en el mano a mano. Tenía pase a Asensio, pero en su estado de confianza se la decidió jugar. Perdió ante el portero del Eibar. No lo hizo, en cambio, en el último tramo del partido, al cabecear el centro de Vinicius frente a la portería como si fuera una pantalla y ofrecer al Madrid sosiego. En la semana de pasión que le viene, lo va a necesitar.

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