ECONOMIA
🧨 El dólar se recalienta y vuelve el temor a una corrida: por qué el peso argentino pierde valor día a día

El peso argentino está bajo fuego. En los últimos días, el dólar volvió a encender todas las alarmas del mercado: suba del blue, saltos en el MEP, presión sobre las reservas y expectativas devaluatorias a flor de piel. Mientras el Gobierno intenta contener el impacto con discursos, el bolsillo de los argentinos ya siente el cimbronazo. ¿Qué está pasando?
📉 El contexto internacional golpea fuerte: la debilidad del dólar global acelera tensiones
Aunque parezca contradictorio, el dólar estadounidense está perdiendo fuerza a nivel global, y eso afecta indirectamente a economías como la argentina. La Reserva Federal de EE.UU. mantiene la incertidumbre sobre su política de tasas: mientras algunos analistas esperan una baja para fin de año, otros creen que se mantendrá el endurecimiento monetario.
Esta situación genera una suerte de “efecto dominó” financiero. Las grandes economías, como Europa o China, ajustan sus estrategias, y los inversores comienzan a salir del dólar en busca de otros refugios: oro, bonos soberanos y monedas más estables. Este movimiento provoca inestabilidad en países que, como Argentina, ya conviven con una moneda debilitada y una inflación descontrolada.
🏦 La fragilidad del peso: nadie quiere quedarse en moneda local
En Argentina, el problema de fondo sigue siendo el mismo de siempre: el peso no cumple ninguna de sus funciones básicas como moneda. No sirve como reserva de valor, no conserva poder adquisitivo y genera incertidumbre constante.
Con una inflación que no cede —y con una política monetaria que licuó salarios, jubilaciones y ahorros— el refugio en el dólar es casi un reflejo automático para muchos argentinos.
“¿Por qué sube el dólar?”, se preguntan algunos. Porque nadie quiere quedarse en pesos, ni los que compran alimentos, ni los que invierten, ni los que ahorran. Y cuando todos huyen, el valor del peso cae por su propio peso.

🔥 Suben todos los dólares: blue, MEP y CCL en modo escape
La tensión cambiaria es visible en todas las cotizaciones:
- El dólar blue superó los $1.400 y amenaza con romper nuevas marcas.
- El MEP y el CCL también escalan, presionados por una mayor demanda de cobertura financiera.
- El BCRA, pese a los anuncios oficiales, no logra recomponer reservas ni mostrar control sostenido del mercado.
A esto se suma un nuevo problema: crece la expectativa de una devaluación controlada o sorpresiva, lo que alimenta la compra anticipada de divisas por parte de empresas e individuos.
🧨 Un cóctel explosivo: inflación, atraso y expectativas
El cóctel está servido:
- Inflación reprimida por tarifas contenidas, pero lista para rebotar.
- Tipo de cambio oficial artificialmente bajo, generando distorsiones.
- Mercado sin confianza en el rumbo económico.
El propio Gobierno, que alguna vez prometió una “motosierra” para ordenar las cuentas, ahora enfrenta la presión de los mercados y de la política. Aunque mantiene el superávit fiscal, la recesión se profundiza, y los sectores productivos reclaman por un dólar más alto para no desaparecer.
💸 ¿Qué hacen los argentinos? El que puede, compra dólares
En este escenario, la clase media vuelve a dolarizarse en silencio. No hay colas en las cuevas ni locura de los 2001, pero sí una búsqueda constante de cobertura. Se venden plazos fijos, se retiran pesos de billeteras digitales, se dolarizan carteras de inversión, y crecen las consultas sobre cómo proteger los ahorros.
También hay una vuelta al “dólar colchón”. Muchos prefieren guardar los billetes en sus casas, lejos de los bancos, ante el temor de nuevas regulaciones o corralitos encubiertos.
🧮 ¿Y ahora qué? Nadie tiene la respuesta, pero todos tienen miedo
Los economistas advierten que la estabilidad del dólar de los últimos meses fue una pausa artificial, sostenida por una recesión brutal, el desplome del consumo y cierta “paz” cambiaria comprada con tasa cero.
Pero ese veranito terminó. El dólar vuelve a marcar el pulso de la economía, y el riesgo es que lo haga acompañado de una nueva aceleración inflacionaria.
La pregunta ya no es si el dólar va a subir, sino cuánto, cuándo… y qué va a pasar con el resto de la economía cuando lo haga.
📲 ¿Y vos?
¿Estás comprando dólares, buscando alternativas o esperando a ver qué pasa?
#DólarBlue #Inflación #PesoArgentino #CrisisEconómica #DólarHoy #Milei #Mercados #Inversiones #EconomíaArgentina
ECONOMIA
Reaparece la discusión sobre cómo ponerle un piso al dólar en la previa a la liquidación de la cosecha gruesa

Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ayer compró otros USD 140 millones, esta intervención en el mercado no logró sostener el tipo de cambio. Como consecuencia, el dólar minorista volvió a caer 15 pesos desde $1.420 a 1.405 pesos. La misma tendencia se observó en los dólares financieros.
El tipo de cambio mostró en el cierre de marzo la misma tendencia declinante que durante todo el primer trimestre. A pesar que las familias compraron alrededor de USD 5.000 millones sumados enero y febrero, tampoco esta demanda logró impulsar la cotización.
A eso se le suman los ya más de USD 4.300 millones que lleva comprados el BCRA en lo que va del año para fortalecer el nivel de reservas. Se estima que en el segundo trimestre el ritmo de compras será bastante superior para aprovechar la liquidación de la cosecha gruesa por parte de las cerealeras. Históricamente, es el período de “vacas gordas” en materia cambiaria para el país.
Sin embargo, la oferta de dólares en esta primera parte del año fue bastante superior a la que esperaba el mercado. Hubo una fuerte liquidación de divisas por parte de las empresas que realizaron colocaciones de deuda en el exterior. Aunque no de manera inmediata, las regulaciones las obligan a liquidar esas divisas cuando deben afrontar el primer pago de intereses.
El tipo de cambio real volvió a apreciarse y algunos cálculos como el de la consultora LCG indican que ya está en el mismo nivel que durante el gobierno de Mauricio Macri. Vuelve con fuerza, por lo tanto, la discusión respecto a si el dólar está o no atrasado.
En el equipo económico prefieren no entrar en esa discusión de lleno. Luis Caputo enfatizó que “sin las compras del Central, el dólar hubiera caída a $ 1.200 o menos”. El ministro de Economía da a entender así que los esfuerzos del Gobierno para acumular reservas sirvieron solo parcialmente para evitar una caída del dólar, que de otra manera hubiera sido todavía mayor.
Por otra parte, el viceministro de Economía, José Luis Daza, aclara en cada presentación que le toca que “la academia económica ya dejó de calcular cuál es el tipo de cambio real de equilibrio de cada país porque es imposible”.
En los últimos meses la economía argentina volvió a tener nuevamente una fuerte inflación en dólares. Es decir otra vez el país vuelve a estar relativamente caro en dólares, aunque depende mucho de cada sector.
En ese contexto, vuelve el debate sobre la posibilidad de eliminar los controles cambiarios. En el equipo económico por ahora lo consideran contraproducente. Y recuerdan que hace pocos meses fue necesaria la ayuda del Tesoro norteamericano para que el tipo de cambio no se dispare, en las semanas previas a las elecciones legislativas.
Las dudas apuntan a lo que podría suceder en 2027, por una razón sencilla: una vez que se elimina el cepo, no se puede volver atrás. Ya le pasó a Mauricio Macri, cuando en 2019 en plena corrida tras las elecciones presidenciales que ganó el kirchnerismo se vio obligado a imponer una restricción de compra de divisas de USD 200 mensuales.
Quien salió nuevamente a pedir un cambio de régimen fue Domingo Cavallo, reinstalando la polémica. “La fuerte liquidación actual de divisas de exportación provenientes del agro y del petróleo que se espera que aumente en los próximos meses, brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio y aumentar rápidamente la acumulación de reservas netas”, señaló el ex ministro de Economía.
Y agregó: “Debería aspirarse no sólo a que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para pagar los intereses de su deuda externa sino, también, que se llegue a fin de año con 10 mil millones de reservas netas adicionales en el Banco Central”.
Para el Gobierno también representa un desafío la fuerte compra de dólares que viene llevando adelante porque emite pesos como contrapartida. Esto exige extremo cuidado monetario para impedir que esa expansión de dinero genere inflación. Por eso, tanto el Tesoro como el Central vienen absorbiendo los excedentes para que el índice empiece a bajar a partir de abril. Se espera que en marzo se ubique por encima del 3 por ciento.
ECONOMIA
Frigorífico del creador de las hamburguesas Paty se presentó en concurso con una deuda millonaria

Frigorífico General Pico, una de las firmas históricas de la industria cárnica argentina y vinculada al origen de la marca Paty, se presentó en concurso preventivo de acreedores y pasó a integrar la lista de compañías que en lo que va del año terminaron judicializando su crisis financiera para intentar reordenar pasivos y preservar la continuidad operativa.
La decisión fue comunicada este 31 de marzo por sus directivos, Ernesto «Tito» Lowenstein y Alan Lowenstein, luego de varios meses en los que la empresa intentó sostenerse con actividad mínima, suspensión de personal y la búsqueda de una salida empresaria para evitar un deterioro mayor. En ese recorrido, la firma exploró distintas alternativas, entre ellas la posibilidad de vender el frigorífico, ceder la explotación de la planta o avanzar con algún esquema de alquiler de largo plazo, pero ninguna terminó de cerrarse.
El deterioro financiero que empujó esa decisión quedó reflejado en los registros de deudores del BCRA. Según la actualización al cierre de marzo, la compañía acumula 1.152 cheques rechazados por un total de poco más de $15.800 millones, mientras que su deuda bancaria asciende a alrededor de $24.300 millones.
Dentro de ese pasivo financiero, unos $2.500 millones figuran en situación 2, es decir, con seguimiento especial, y otros $16.100 millones aparecen en situación 3, la categoría que el sistema financiero asigna a deudores con problemas de cumplimiento. Sólo entre esos dos grandes rubros, la empresa ya exhibe compromisos por más de $40.000 millones, sin contar otras obligaciones comerciales, laborales y financieras.
La foto actual muestra un agravamiento claro frente a la que exhibía la firma apenas dos meses atrás. En enero, Frigorífico Pico ya cargaba con una deuda bancaria de $22.771 millones, más de 1.000 cheques rechazados por casi $11.700 millones y pagarés emitidos en el Mercado Argentino de Valores por otros $1.770 millones, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre. En ese momento, además, el sistema financiero todavía la ubicaba bajo seguimiento especial. Ahora, una parte relevante del pasivo ya pasó directamente a la categoría de deudores con problemas.
La sociedad se dedica a la producción y al desarrollo de mercados locales e internacionales de carne vacuna, menudencias y subproductos, y toda esa operatoria se apoya en sus dos plantas frigoríficas ubicadas en La Pampa, en las localidades de Trenel y General Pico.
De una planta de escala a una operación mínima
La crisis financiera vino acompañada por un derrumbe operativo y laboral que ya se había vuelto inocultable desde comienzos de año. En enero, la compañía había suspendido a unos 450 trabajadores y prácticamente frenado la actividad en sus plantas, que quedaron reducidas a una guardia mínima de mantenimiento.
El contraste con su capacidad reciente es fuerte. Hasta hace dos años, Frigorífico General Pico faenaba alrededor de 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800. Incluso durante el año pasado todavía había procesado más de 96.000 animales, pero la falta de liquidez, el peso del endeudamiento y la pérdida de ritmo comercial terminaron por desarmar esa estructura.
La faena se desplomó luego a niveles cercanos a 50 animales diarios, un volumen incompatible con los costos fijos de una planta de ese tamaño. En paralelo, se retiraron incluso los equipos de faena kosher, una unidad clave para la exportación a Israel, lo que terminó de mostrar hasta qué punto se había deteriorado la operación.
A ese cuadro se sumó el frente laboral. La empresa ya arrastraba aportes previsionales y de obra social impagos desde octubre del año pasado, mientras intentaba amortiguar el conflicto con el pago de una suma fija mensual y la entrega de carne. Pero con el correr de las semanas la situación se agravó todavía más y la compañía avanzó con el despido de unos 200 trabajadores, mientras otros 400 quedaron sujetos a la incertidumbre sobre la continuidad de las plantas y el eventual cobro de salarios e indemnizaciones.
Venta, alquiler y una salida que no llegó
Antes de presentarse en concurso, los dueños de la compañía venían buscando una alternativa que permitiera sostener el activo industrial sin avanzar hacia una liquidación. En ese marco, la planta de Trenel aparecía como el principal activo a preservar dentro de una estructura que, aun deteriorada, conserva valor por escala, habilitaciones y ubicación.
Sobre la mesa hubo distintas variantes: desde una venta total del frigorífico hasta la posibilidad de que un tercero tomara la explotación de la planta bajo otro esquema. En las últimas semanas, además, la propia empresa había dejado trascender que mantenía conversaciones con un grupo empresario de origen europeo, al que definía como uno de los actores con interés en participar de una solución para la continuidad operativa.
Ese interés, sin embargo, nunca terminó de traducirse en una salida concreta. Según explicó la compañía en su comunicación más reciente, las tratativas no avanzaron lo suficiente como para cerrar una operación y, en paralelo, siguió creciendo la presión de acreedores financieros y no bancarios.
En el propio comunicado, la empresa señaló que se analizaron alternativas para sostener la planta, entre ellas «propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo», incluida una opción «cercana a los u$s40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años». Ninguna prosperó.
También apuntó contra «un determinado grupo financiero que reviste simultáneamente la condición de accionista y acreedor«, al que acusó de haber «obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación», al priorizar «el recupero de su crédito y contrariando el interés social».
En ese contexto, el concurso aparece ahora como la herramienta para ordenar acreencias, frenar el deterioro y ganar tiempo. No se trata de un dato menor en un sector que ya viene golpeado por consumo interno deprimido, caída de exportaciones, menor dinamismo de China, hacienda cara y costos fijos elevados, una combinación que dejó particularmente expuestas a las plantas más endeudadas.
Pese al cuadro crítico, Frigorífico General Pico intenta sostener un argumento central: que todavía conserva valor industrial y potencial de continuidad. En su comunicado, la empresa remarcó que cuenta con «activos productivos relevantes, inversiones recientes y habilitaciones internacionales», y sostuvo que la planta de Trenel mantiene «un importante potencial operativo y comercial». También aseguró que continuará trabajando para «reactivar en el corto plazo la operación y preservar las fuentes de trabajo».
La incógnita ahora es si ese paraguas judicial servirá para facilitar una salida empresaria para una de las plantas históricas del negocio cárnico pampeano o si terminará administrando una crisis que ya dejó suspensión de personal, despidos, deuda creciente y una cadena regional cada vez más golpeada.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,empresas,carne
ECONOMIA
Cavallo insistió con la eliminación del cepo cambiario y advirtió que dos factores impiden la baja del riesgo país

La actual liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario y del petróleo, junto con la proyección de mayores ingresos en los próximos meses, representa una oportunidad para levantar los controles de cambio y aumentar las reservas netas del país. Así lo sostuvo Domingo Cavallo, ex ministro de Economía, quien advirtió que el contexto de alta liquidez en divisas permite avanzar hacia una reforma profunda del sistema monetario y cambiario sin la presión de un salto brusco del tipo de cambio.
En un posteo en su blog, Cavallo consideró que el momento es propicio para que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para el pago de intereses de la deuda externa y para que, hacia fin de año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) sume al menos 10 mil millones de dólares en reservas netas adicionales.
El exfuncionario recordó que en condiciones normales, un giro de este calibre en la estrategia monetaria suele desencadenar una depreciación del tipo de cambio. Sin embargo, Cavallo evaluó que la elevada oferta de divisas en el mercado local limitaría ese efecto y resultaría menos riesgoso que demorar la decisión hasta acercarse a las elecciones.
De esta manera, insistió en que el Gobierno debe “abocarse de inmediato a legislar la reforma monetaria, cambiaria y financiera”, una iniciativa que, según su visión, contribuiría a mitigar riesgos inflacionarios y a consolidar la expectativa cambiaria como pilar de un plan de estabilización. A la vez, destacó la importancia de combinar este esquema con el equilibrio fiscal, para lograr tanto una baja sostenida de la inflación como una pronta recuperación de la demanda interna.
En su análisis, Cavallo cuestionó el carácter contradictorio de los controles de cambio. Explicó que, si bien suelen instaurarse para frenar la salida de capitales en situaciones de crisis externa, cuando se prolongan “desalientan el ingreso de divisas” y encarecen el costo del capital, afectando tanto la inversión en activos fijos como en capital de trabajo. Sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el ex ministro de Economía planteó que el Gobierno reconoce esta distorsión al permitir que quienes invierten bajo ese marco dispongan libremente de las divisas generadas por exportaciones. “Para quienes inviertan protegidos por el RIGI se les asegura que no existirán controles de cambio”, explicó.
No obstante, marcó que el resto de las empresas continúa enfrentando fuertes restricciones para administrar sus excedentes en moneda extranjera y para acceder a financiamiento externo. Esta situación, alertó, termina elevando el costo del capital y desincentivando la inversión.
Respecto al riesgo país, el padre de la Convertibilidad expone que la permanencia de controles de cambio para las compañías fuera del RIGI y el bajo nivel de reservas netas del Banco Central mantienen el indicador por encima de los 600 puntos básicos, a pesar de los resultados fiscales positivos. Según el ex ministro, las dificultades del BCRA para acumular reservas por temor a la emisión monetaria alimenta la percepción de que la estabilidad cambiaria es frágil y que una depreciación abrupta podría desatar nuevas presiones inflacionarias. “Si el Banco Central acumulara más reservas, aún a costa de admitir una depreciación temprana del tipo de cambio, la expectativa de depreciación futura disminuiría”, sostuvo.
Cavallo también consignó que los controles de cambio fomentan la informalidad, ya que muchos exportadores y prestadores de servicios optan por ingresar divisas a través del mercado informal en lugar de liquidarlas en el circuito oficial. El ex titular del Palacio de Hacienda argumentó que, sin restricciones, la disponibilidad de dólares para pagos y financiamiento internos sería mucho mayor que la que permite el régimen de “inocencia fiscal”, al que calificó como “necesariamente transitorio y legalmente inseguro”.
El ex ministro propuso que, una vez eliminados los controles, el Banco Central autorice a los bancos a utilizar los depósitos en dólares para financiar inversiones, ya sea a través de créditos o mediante la compra de obligaciones negociables del sector privado. Además, consideró que la expansión del crédito en dólares bajo un régimen de controles resulta riesgosa, porque la inestabilidad cambiaria y las altas tasas en pesos incrementan el peligro de incobrabilidad.
Domingo Cavallo concluyó que la eliminación de los controles de cambio y la liberalización del mercado cambiario acercarían a la Argentina a un modelo más competitivo, alineado con la idea de una economía sin Banco Central, como la que promovió Javier Milei durante la campaña presidencial. En tal sentido, ejemplificó con el caso peruano al señalar que la Constitución de Perú prohíbe el financiamiento monetario al Tesoro y los controles cambiarios, lo que permitió al país alcanzar una estabilidad de precios destacada pese a la inestabilidad política.
“Es muy difícil que se pueda avanzar hacia la despolitización de la economía, es decir a sacar al Estado de la intermediación entre vendedores y compradores en los mercados de bienes y servicios, si en materia monetaria, cambiaria y financiera impera la discreción por arriba de las reglas”, cerró su análisis.
economía (general)
POLITICA3 días agoEl Gobierno cambia su propuesta de reforma: endurece penas para delitos comunes, pero no para los casos de corrupción
POLITICA2 días agoNuevas críticas de Marcela Pagano contra los Milei: “Karina es la que gobierna”, aseguró
POLITICA20 horas agoDos jubiladas que le habrían prestado dinero a Manuel Adorni negaron conocerlo

















