ECONOMIA
A expensas del dólar, el oro gana lugar en las reservas mundiales: a qué precio llegaría en 2026, según un banco internacional

La reconfiguración de las reservas mundiales avanza con fuertes cambios en la composición de los activos de bancos centrales y autoridades monetarias. El oro aumentó su participación en las reservas globales de metales preciosos y divisas, desplazando al dólar, según informes recientes.
El metal precioso, que duplicó su valor en los últimos dos años y en la semana superó los 4.200 dólares la onza en los mercados internacionales, muestra señales de consolidar esa tendencia.
Según un informe de Deutsche Bank, la porción de oro dentro del conjunto de reservas mundiales de metales preciosos y monedas extranjeras trepó hasta el 30%, desde el 24% que se registraba antes del inicio de esta suba.
Al mismo tiempo, el predominio del dólar -que mantenía una participación del 43%- cedió hasta el 40%, en un contexto de volatilidad y cambios en la confianza global. Esta reconfiguración ocurre mientras la cotización del oro registra un ascenso de 61% en lo que va del año.
El crecimiento del precio del oro y el retroceso relativo del dólar captó la atención de analistas e inversores. Michael Hsueh, analista del área de Research de Deutsche Bank, subrayó que la expansión del oro en las reservas responde tanto a la valorización del activo como a una tendencia de algunos países y bancos centrales de diversificar sus carteras. Según su análisis difundido el último viernes por The Wall Street Journal, “si la participación del oro se equipara con la del dólar, el precio del metal debería ubicarse en torno a los 5.790 dólares por onza, bajo el supuesto de que los volúmenes actuales de oro en reservas del sistema global permanezcan sin cambios”. Bajo ese escenario, oro y dólar llegarían a representar cada uno cerca del 36% de las reservas internacionales combinadas.

Entre las causas que podrían explicar la menor preferencia por el dólar, el informe de Deutsche Bank menciona el posible efecto de la percepción de sobrevaluación de la moneda estadounidense, así como el impacto de decisiones geopolíticas recientes -como el congelamiento de activos rusos tras la invasión a Ucrania- que incrementaron la incertidumbre para países con importantes reservas en dólares.
Al respecto, la publicación destaca que la estructura financiera global sigue conservando una fuerte impronta de la moneda estadounidense, que continúa siendo la referencia casi obligada para la cotización y el comercio de las materias primas.
Dentro del ambiente de transformación, Joseph Kalish, estratega global de Ned Davis Research citado por The Wall Street Journal, caracterizó el momento como el de un “desenganche” paulatino de ciertas economías no alineadas y la erosión de confianza en las monedas fiduciarias. Para Kalish, “esto da impulso a la función del oro como nuevo anclaje monetario y multiplica el atractivo del oro y otros metales preciosos entre inversores”.
El índice Daily Gold Sentiment Composite de Ned Davis Research, que mide el clima de expectativas en el mercado del oro, se sitúa en torno al 75% y deja margen para nuevos avances en la cotización, de acuerdo con el especialista.
En ese contexto, las perspectivas hacia el futuro inmediato adquieren interés adicional.
REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. NO RESALES. NO ARCHIVES. MANDATORY CREDIT.
Proyecciones de Goldman Sachs sostienen que el precio del oro continuaría su escalada y alcanzaría los 4.900 dólares por onza hacia el cierre de 2026. Según Lina Thomas, analista de la firma, el fenómeno no constituye un episodio de especulación irracional. “El aumento del precio del oro está basado en fundamentos, no en un frenesí”, afirmó en un briefing de la firma. El avance del oro responde a señales estructurales como el continuo proceso de compras por parte de bancos centrales, la reacción de inversores privados ante los cambios en la política monetaria de la Reserva Federal de EEUU y la búsqueda global de refugios de valor en un escenario de dudas fiscales y políticas.
El ciclo actual difiere de otros repuntes extraordinarios en el mercado del oro, como el de fines de los 70s, señala Goldman Sachs, pues aquel ciclo se asoció a crisis políticas profundas que forzaron a muchos inversores a buscar alternativas fuera del sistema financiero tradicional. Si preocupaciones similares resurgieran, dice Thomas, la tendencia hacia una diversificación más marcada de activos de reserva podría acelerarse y llevar las cotizaciones del oro aún más lejos, frente a la magnitud relativamente acotada del mercado aurífero respecto al de bonos del Tesoro o de acciones.
El informe de Goldman Sachs remarcó que, aunque el actual rally permite comparaciones históricas, se encuentra respaldado más por cambios en los portafolios de actores institucionales, como los organismos monetarios estatales, que por un proceso de euforia de corto plazo.
Esta dinámica se inscribe en un contexto donde, además de las acciones de los bancos centrales, factores como el cambio en la política de tasas de la Reserva Federal influyen sobre las estrategias de los principales inversores.
Al cierre del año, las expectativas de los distintos actores del mercado y la persistencia del cambio estructural en las reservas internacionales se mantienen como variables a monitorear. El comportamiento de los bancos centrales, la evolución de la confianza en las principales monedas y la dinámica de la economía global marcarán el curso del oro y su posición relativa frente al dólar en el tablero financiero internacional.

A fines de septiembre, Deutsche Bank publicó un estudio sobre la evolución del precio del oro desde 1920, en el que se observa la gran estabilidad del precio del oro respecto del dólar, incluso en la década de la depresión y, a posteriori, pese a la Órden Ejecutiva con la que en 1933 el entonces presidente de EEUU, Franklin Delano Roosevelt exigió a los ciudadanos norteamericanos a entregar sus tenencias de oro a la Reserva Federal y la “Ley de Reservas de Oro” de 1934, que transfirió las tenencias de oro de la Fed al Tesoro, devaluando el dólar de 20,67 a 35 por onza y dejó definitivamente atrás la era del “patrón oro”.

EFE/ARCHIVO/svb.
Al fin de la segunda guerra, los acuerdos de Bretton Woods, materializados en 1946 con la creación del FMI y el Banco Mundial, instituyeron el patrón dólar-oro, al tipo fijo de 35 dólares por onza. Hasta que en agosto de 1971, con las reservas aúreas muy disminuidas y ante la presión de países europeos (en particular, Francia) que reclamaban la conversión a oro de sus tenencias de dólares, el entonces presidente Richard Nixon decidió unilateralmente la inconvertibilidad del dólar, defaulteando el compromiso asumido 27 años antes, iniciando la etapa de los tipos de cambio flotantes.
Las crisis petroleras de 1973 y 1979 impulsaron fuertes alzas del metal precioso. Luego, desde principios de los 80s del siglo pasado el precio se mantuvo en una banda más o menos estable durante casi 30 años, hasta que una sucesión de hechos (la “gran crisis” de 2008, la crisis de deuda de la eurozona, la pandemia) lo empujaron hacia arriba y, ya este año, las movidas tarifarias de Donald Trump, el riesgo de guerra comercial, la incertidumbre acerca de la política monetaria y la tensión geopolítica entre EEUU y China impulsaron la cotización a alturas que, por ahora, no parecen haber tocado techo.
Corporate Events,Europe
ECONOMIA
Cuál es el factor clave que explica por qué el riesgo país quedó cerca de perforar los 500 puntos

En el arranque de la semana, el riesgo país consolidó su dinámica bajista al caer al menor nivel desde mediados de 2018, lo que acerca a la Argentina a los mercados internacionales de deuda, y el consenso de los analistas privados atribuye la mejora del indicador a la compra de dólares por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). A diferencia del año pasado, en que sostenía que no compraría dólares mientras su cotización de ubique dentro de la banda cambiaria, en 2026 el BCRA comenzó a comprar divisas para acumular reservas.
Gracias a un buena performance de los bonos soberanos argentinos, el índice elaborado por el JP Morgan cedió hasta los 513 puntos básicos, el menor nivel en casi ocho años. Desde el triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas, se registró una compresión de la variable financiera de más de 600 unidades. Bajo los términos actuales, la emisión de títulos en el exterior tendría que realizarse a una tasa de entre 9% y 9,27% anual, rendimientos que no convencen al equipo económico.
En concreto, el riesgo país calcula la posibilidad de que un país no cumpla con el pago de sus deudas en moneda extranjera. Se expresa en puntos básicos y refleja la diferencia de tasa entre los bonos soberanos de ese país y los títulos del Tesoro de Estados Unidos, que se consideran libres de riesgo. Un nivel alto señala mayores dudas sobre la capacidad de pago de la economía nacional y suele impactar en el acceso al crédito y las inversiones.
Los analistas aseguran que el factor clave para la baja del riesgo país es la acumulación de reservas internacionales por parte del BCRA. A comienzos de enero de 2026, la autoridad monetaria puso en marcha un programa de compra de divisas dentro y fuera del Mercado Libre de Cambios (MLC).
En función de esa lógica, el organismo conducido por Santiago Bausili adquirió USD 1.017 millones tanto en el MLC como en bloque. Esta última alternativa implica pactar montos y tipo de cambio directamente con empresas o entidades institucionales, para evitar distorsiones en el mercado mayorista. Por el momento, las compras se realizaron sin sobresaltos del dólar y se alcanzó el 10% del objetivo de adquisiciones para todo el año.
En efecto, estimaciones del Banco Central anticipan que en 2026 las compras de divisas podrían situarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, según avance la remonetización de la economía. Además, Bausili afirmó que la posibilidad de incrementar reservas dependerá tanto de la demanda de pesos como del ingreso de dólares en el mercado.
Un informe de Invecq remarcó que el mercado había comenzado a demandar señales tangibles en el frente de las reservas internacionales como condición para avanzar con la baja del riesgo país. A consideración de los economistas, el giro en el plan oficial es una “modificación relevante en la conducción de la política cambiaria, aunque partiendo desde un nivel inicial extremadamente bajo”.
“Hacia adelante, será fundamental que el Banco Central continúe y profundice esta dinámica, para que el riesgo país comprima aún más y se logre el ansiado rollover de la deuda en dólares, necesario para realmente mejorar el balance del BCRA y darle la sustentabilidad al programa económico, reduciendo eventuales tensiones cambiarias», definieron.
Por su parte, los analistas de PPI sostuvieron que “el foco del mercado seguirá puesto en la capacidad del BCRA para sostener este ritmo de acumulación”. Asimismo, destacaron que el ritmo comprador “es una señal muy positiva y explica por qué muchos inversores que estaban en modo wait and see pasaron a ’pagar’ Globales, llevando el riesgo país a mínimos».
“Las condiciones para que esta dinámica continúe parecen favorables: el agro mantiene un ritmo de liquidación de USD 85 millones diarios en enero y las emisiones corporativas seguirían aportando un flujo de oferta, con USD 2.800 millones ya liquidados y otros USD 3.600 millones aún por ingresar (al 16/01) según la última presentación del BCRA”, acotaron.
Para la consultora LCG, el atesoramiento de moneda extranjera en las arcas del Central “es una señal contundente de solvencia, muy especialmente si proviene de un saldo comercial externo positivo. Aún si proviniera de entrada de capitales, es una buena señal que el Banco Central elija comprar esos dólares y evitar una apreciación adicional del tipo de cambio, como coqueteó en buena parte del 2025″.
En tal sentido, un reporte de Cohen destacó que el contexto actual acerca la vuelta del Tesoro a los mercados internacionales de deuda. “Detrás de estos resultados está el sólido ritmo de compra de divisas que está realizando el BCRA, aprovechando la mayor oferta de dólares que llegan del agro y de la emisión de deuda de las empresas, en un contexto en el que la demanda estaría siendo contenida por tasas de interés en pesos que le ganan a la inflación. Esto, sumado al repunte del oro, permitió que subieran las reservas internacionales, aunque queda un largo camino por recorrer dado que el stock de reservas netas sigue siendo muy negativo», sumó.
Más allá de la compresión del riesgo país, un análisis de Fundación Capital detalló que el stock de reservas “aún resulta muy bajo no sólo respecto de la meta acordada con el FMI, sino también respecto de la comparativa con otros países de la región (las reservas brutas resultan en términos del PBI la mitad que muchos de nuestros pares latinoamericanos)”.
“Esto limita la reducción del riesgo país, el cual aún se sostiene por encima de los 500 puntos, barrera que cuesta quebrar. En efecto, los últimos años, muestran que a nuestro país le ha costado contar con un índice por debajo de ese registro”, apuntó el informe del centro de estudios dirigido por Martín Redrado.
Al mismo tiempo, remarcó que será relevante el monitoreo permanente de cómo evolucionan en febrero las compras de divisas, ya sin la mayor demanda estacional de pesos y todavía sin los dólares de la cosecha gruesa. A modo de cierre, sostuvieron que el ingreso de divisas financieras provenientes del exterior podrían seguir jugando un rol relevante.
ECONOMIA
Se alinean los planetas para Caputo: más reservas, menos riesgo país y un inminente salto al mercado

El Banco Central superó ayer la marca de u$s1.000 millones adquiridos en el mercado en lo que va de enero. Un objetivo impensado para el primer mes de 2026, dada la estacionalidad en el mercado cambiario, y que generó optimismo entre los financistas.
De hecho, este lunes, el índice de riesgo país retrocedió otro peldaño y se estableció en 514 puntos. Marcó un descenso del 10% en estas primeras semanas del año.
Ayer, fue la decimosexta jornada consecutiva de compra de dólares, y el BCRA embolsó u$s39 millones, equivalente al 11% del total operado en el mercado cambiario.
El Banco Central compra reservas en enero: ¿cerca de salir al mercado?
El Gobierno, contra las expectativas del mercado, tomó la decisión de salir a comprar reservas durante enero, con el objetivo de bajar el riesgo país.
El pago de deuda de comienzos de este mes, justamente, le demostró a Luis Caputo que el refinanciamiento de los pasivos en dólares sería complicado sin darle la señal al mercado de que un Banco Central robustecido.
Para cumplir con el pago, el Tesoro se vio obligado a tomar deuda más cara y consiguió a último momento, y trabajosamente, un «repo» por u$s3.000 millones con un club de bancos.
Cae el riesgo país
Ahora, con la mira en los próximos vencimientos, en especial el que opera en el mes de julio, el objetivo está puesto en que el riesgo país baje lo suficiente para salir al mercado de crédito voluntario a refinanciar esos pasivos.
«Riesgo país cerca de 500 puntos. Argentina entra en zona de emisión en los mercados internacionales (el mercado local tiene liquidez para acompañar a Wall Street). Se abre una ventana para emitir en la parte larga de la curva y recomprar AL29/30 y GD29/30 (atentos a lo que está haciendo Ecuador con una operación similar)», posteó el economista Federico Domínguez.
El economista Domínguez avanza con su postura: «Es preferible pagar un poco más de tasa y despejar la curva corta de vencimientos (siempre puede incorporarse algún sweetener (endulzante) para bajar un poco más la tasa). El costo promedio de la deuda argentina es bajo, y los beneficios de despejar la curva corta en términos de acumulación de reservas, demanda de dinero, expansión del crédito y crecimiento económico serían significativos», resumió en su propuesta.
El apoyo de un gran banco de Wall Street
Para los analistas, el Gobierno logró equilibrar el mercado tras las elecciones de octubre, luego de meses convulsionados.
Y que esta fortaleza política, en definitiva, fue la base sobre la que se apoya la actual estabilidad cambiaria, que el Gobierno reforzó en las últimas semanas auspiciando una suba de las tasas de interés.
«Argentina no enfrenta grandes desequilibrios externos, y nuestros economistas pronostican un déficit de cuenta corriente manejable en base caja del 1,2% del PIB para 2026″, apuntó el JP Morgan.
«La oferta potencial de dólares derivada de la emisión corporativa y una buena cosecha pueden ser factores favorables para la moneda (el peso). En general, esto parece una situación favorable para capturar el carry en los próximos meses», concluyeron.
Además, dijeron que el tipo de cambio real viene mostrando una corrección al alza de aproximadamente un 20% desde sus mínimos de abril, y que redundó en una mejora de la balanza comercial y de servicios.
Lluvia de dólares para Luis Caputo
Lo más interesante de este proceso es que dio inicio antes de la llegada de la época típica en la oferta de divisas, que suele arrancar a mediados o fines de marzo de cada año.
Por delante, el Gobierno tendrá a disposición la liquidación de la cosecha gruesa, que dejaría un volumen importante de divisas.
La próxima cosecha será récord en volumen: se aguarda una producción cercana a los 152 millones de toneladas, un 10% adicional a la cosecha versión 2025.
Sin embargo, las divisas no crecerán en ese mismo volumen dada la contracción de los precios internacionales de las materias primas. Y no solamente esa cuestión.
«Se debe a una combinación de menores precios esperados y a que no se repetirían factores excepcionales que hubo en 2025. Algo similar ocurriría con la oferta energética, afectada por el retroceso de los precios», resumió el último reporte de la consultora Eco Go.
Los millones que pueden llegar por exportaciones
«Tras finalizar con ventas agrícolas por u$s31.084 millones en 2025 y crecer 6,5 % anual, el valor exportable de la cosecha 2025/26 retrocedería 10,6% hasta los u$s27.804 millones en 2026″, estipuló Eco Go.
En relación a las cantidades de esta próxima cosecha, el volumen de envíos de granos tendría cambios (+0,4%) respecto de 2025, cuando alcanzó a 95,7 millones de toneladas, a pesar de la mayor oferta disponible.
«Si bien los cereales incrementarían su oferta exportable en 13%, esto se compensa con una merma de las cantidades exportadas de productos oleaginosos, producto de una menor cosecha y la normalización de las exportaciones de porotos de soja», destacó Marina dal Poggetto, directora de la consultora.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,reservas,banco central,riesgo pais,exportaciones
ECONOMIA
El crédito para el consumo se estancó a fines de 2025 por la morosidad y la caída del poder adquisitivo

El sector del crédito para consumo en Argentina mostró una interrupción del ciclo expansivo en el último trimestre de 2025, luego de un período de crecimiento que comenzó a mediados de 2024. El crecimiento de la morosidad y la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos trajeron un estancamiento de los préstamos hacia el final del año pasado, un escenario que podría extenderse en este año.
“La tendencia expansiva se ha detenido, exhibiendo señales de agotamiento que sugieren un escenario de mayor cautela para el 2026”, señaló un informe de Bastien Consultores, que caracteriza al último mes de 2025 como “un punto de inflexión”. En diciembre las tarjetas de crédito tuvieron un crecimiento marginal del 1.5% y se registró una caída real del -1.0% en préstamos personales.
La desaceleración sorprendió por su intensidad en diciembre, un mes habitualmente caracterizado por una mayor demanda crediticia vinculada al consumo estacional. Ambas líneas crediticias se conectan entre sí: ante la suba de la irregularidad, en los bancos impulsan la colocación de préstamos personales para cancelar deudas con tarjetas, cuyas tasas son más elevadas.

El informe identificó que la combinación de mayor morosidad de las familias y la debilidad de los ingresos reales incidió directamente en el cambio de tendencia. Los indicadores de cartera irregular alcanzaron niveles no vistos desde 2010: la morosidad en préstamos personales llegó al 9,9%, mientras que en tarjetas de crédito trepó al 7,7%. “La elevada morosidad actúa como freno natural: con préstamos personales en 9,9% de irregularidad y tarjetas en 7,7%, una proporción significativa de hogares ya no puede cumplir con sus obligaciones existentes, inhibiendo su capacidad para asumir nuevas deudas”, señaló el informe.
“A esto se agrega que los ingresos de las familias, si bien mejoraron respecto a los niveles de diciembre de 2023, no acompañaron el fuerte crecimiento que experimentaron los préstamos durante la fase de recuperación, generando un desbalance entre el stock de deuda acumulado y la capacidad de repago”, añadió.
La cautela del sistema financiero en la oferta de crédito también respondió a los cambios regulatorios instrumentados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante el segundo semestre, apuntó el informe. El aumento de los encajes no remunerados y las sanciones más estrictas por incumplimiento de efectivo mínimo elevaron el costo del fondeo bancario, lo que llevó a las entidades a restringir la originación de nuevos préstamos.
Por el lado de la demanda, el informe ejemplificó la lenta recuperación de los ingresos familiares con un dato clave: los salarios del sector privado registrado se ubicaron un 20% por debajo del promedio de 2017, lo que limitó la capacidad de endeudamiento. Incluso con cierta mejora respecto a diciembre de 2023, los niveles de ingreso resultaron insuficientes frente al mayor stock de deuda acumulado en la recuperación.

No obstante esos factores, la desaceleración del crédito se dio tras una etapa de fuerte expansión. Entre marzo de 2024 y octubre de 2025, el saldo de tarjetas de crédito prácticamente se duplicó, mientras que los préstamos personales se cuadruplicaron en términos reales. Esta recuperación, según Bastien Consultores, “refleja una fuerte apuesta de las entidades por recomponer carteras tras años de contracción”. Sin embargo, el auge perdió fuerza hacia el cierre del año, evidenciando el agotamiento del efecto rebote y el surgimiento de nuevas restricciones.
El informe cuantificó que el saldo de tarjetas pasó de $18,30 billones a $21,69 billones en 2025, un aumento del 18,7%, mientras que los préstamos personales escalaron de $12,63 billones a $18,91 billones, es decir, un alza del 49,1%. En dólares, los saldos de tarjetas de crédito subieron desde USD 90 millones en enero de 2021 a USD 565 millones en diciembre de 2025, con un pico de USD 680 millones en febrero de ese año. La estabilización posterior, en torno a los USD 550-640 millones, mostró el cambio de etapa en la dinámica crediticia.
El ratio crédito/PBI cerró 2025 en el 13,6%, muy por encima de los niveles de los últimos años y también lejos de la promedio regional del 44%, lo que, según Bastien Consultores, deja margen estructural para una mayor expansión en el futuro, aunque persisten las restricciones de corto plazo. El informe precisó: “La principal limitante para un crecimiento genuino del crédito al consumo sigue siendo el poder adquisitivo”.
El freno del ciclo expansivo tuvo impacto tanto en la oferta como en la demanda. Los bancos, enfrentados a una peor calidad de cartera y mayores exigencias regulatorias, endurecieron las condiciones. Al mismo tiempo, muchas familias, ya afectadas por la suba de la morosidad, vieron restringido el acceso a nuevos créditos.

“El crédito al consumo enfrenta un 2026 con condiciones macroeconómicas más favorables que en años anteriores, pero con una base de ingresos que aún no acompaña. Todo parece indicar que la velocidad de la recuperación dependerá menos de la disponibilidad de financiamiento y más de la capacidad de los hogares para tomarlo sin comprometer su situación financiera», concluyó el informe
A pesar del crecimiento real de los saldos, la sostenibilidad del proceso quedó en duda. El propio informe advirtió: “La ‘fase de rebote’ parece haber encontrado su límite estructural debido a dos factores críticos: el riesgo de cartera y la restricción de ingresos”. La liquidez bancaria mejoró hacia el inicio de 2026, pero la normalización de la morosidad y una mejora genuina en el ingreso real aparecen como condiciones indispensables para una nueva expansión.
El análisis de Bastien Consultores muestra que la expansión del crédito para consumo en 2025 fue uno de los datos positivos del año, aunque condicionado por el aumento de la irregularidad y la falta de recuperación de los ingresos reales. El informe resaltó que “la sostenibilidad del desarrollo futuro dependerá de la recuperación del ingreso real, la evolución de las tasas de interés, y la capacidad de las entidades financieras para equilibrar crecimiento con estándares prudenciales”.
Corporate Events,South America / Central America
POLITICA3 días agoMientras Quilmes arde, Mayra Mendoza viaja a Bogotá para defender a Cristina Kirchner
POLITICA2 días agoJuan Grabois contó que le pidieron plata para ir a un programa de C5N
POLITICA3 días agoLa apuesta del Gobierno por la “Argentina Week” en Nueva York: los funcionarios y líderes de sectores estratégicos que asistirán

















