ECONOMIA
A la espera de la negociación por el préstamo de EEUU, las consultoras analizaron el futuro del esquema económico

El Banco Central vendió en 3 días todos los dólares que compró en el año para aumentar las reservas. El mercado no cree que eso se sostenga. Hace dos semanas el problema era acumular reservas, ahora es no perderlas.
La entidad vendió en tres días USD 1.110 millones, casi el total de los USD 1.200 millones que compró el Tesoro a lo largo del año. Solo el viernes se vendieron USD 678 millones, más de la mitad de lo que se compró en el año.
Al principio querían acumular reservas cuando el dólar llegara a $1.000, piso de la banda en aquel momento. El mercado reclamaba priorizar la compra de reservas para bajar el riesgo país, pero el Gobierno quería secar de pesos el mercado para bajar la inflación. Como siempre, el mercado tuvo razón.
La luna de miel de la confianza terminó, la política aplastó a la economía, pero el Gobierno insiste en soluciones económicas que hoy no cambian el escenario , debido al temor a que no le vaya bien en las elecciones de octubre.
La suba de tasas del viernes -no hay LECAP corta que rinda menos de 5% hasta fin de diciembre. que rinde 5,51% efectivo mensual-, la suba del dólar y la enorme venta de reservas muestra que todos los intentos de maquillaje oficiales fracasaron. El problema fue el armado de listas, algo inamovible, que demostró que la estrategia no funcionó. Al Gobierno le hubiera convenido no ganar las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires, porque ese triunfo le hizo creer que podía someter a quienes se querían aliar y prefirió pintar sus listas de violeta, para extender su poder a todo el país.
Esa acción del Gobierno recordó al acto del 27 de febrero de 2012, cuando Cristina Fernández de Kirchner había ganado de forma arrolladora las elecciones y pronunció su “ahora vamos por todo”. Esa ambición la llevó a la derrota tres años después. El cambio más importante es que ahora la conducción de la campaña nacional quedó a cargo de Pilar Ramírez, la presidente del bloque de legisladores y de la LLA en CABA, que comenzó a moverse con el respaldo de Javier Milei.

El viaje del presidente a EEUU, donde quizás consiga un préstamo del Tesoro para pagar capital e intereses por casi USD 10.000 millones en enero y julio próximos, puede incidir hoy en los castigados bonos de la deuda que elevaron el riesgo país a casi 1.500 puntos básicos, el triple de lo que se necesita para acudir a los mercados internacionales ¿Quién no jugaría una leve parte de su cartera a estos bonos que tienen tasas de retorno que rondan 25% en el corto plazo? Algunos.
Es tan fuerte la caída de bonos y acciones que en lo que va de setiembre los inversores que tenían dinero en fondos de inversión de renta fija ya llevan retirados $510.000 millones.
Las principales consultoras se involucraron en el nuevo escenario. El informe de 1816 se titula “habrá que comprar reservas” y señala que la política cambiaria puede cambiar después de las elecciones porque hasta fin del mandato hay que comprar un promedio de USD 1.000 milllones mensuales. “Independientemente de si se trata de compras del BCRA (más oferta de pesos) o parcialmente del Tesoro (con superávit primario), para nosotros el tipo de cambio de equilibrio sin rollover (si no pueden endeudarse para pagar los vencimientos) estará arriba del techo de la banda”, señaló.
El informe considera difícil estimar un nivel de tipo de cambio de equilibrio con compra de reservas y saber cómo reaccionará la inflación a ese escenario. Ve un esquema de tipo de cambio flexible ya sin bandas (acaso el escenario más probable, el más convencional y el que seguramente prefiera el FMI), que las compras de dólares podrían ser discrecionales o bajo un programa (como el anunciado hace poco por Chile, con compras por hasta USD 25 millones por día).
Otro esquema, dice, “es ir a un tipo de cambio fijo tras un salto inicial, en el que la tasa de interés en pesos baja mucho en términos reales, pero se vuelve muy positiva en términos de dólares, impulsando el carry, como hicieron al principio del Gobierno. Bajo esta opción no es obvio qué nivel haría falta para que compren fuerte de un día para el otro: el tipo de cambio de $800 al inicio de Milei (muy depreciado en términos históricos) es un nivel de casi $2.300 actual”.

Para la consultora no es posible una dolarización en este momento. Más allá de la falta de reservas para comprar la base monetaria, explica, “ese plan obligaría a convertir todos los bonos en pesos (donde invierten los bancos más de la mitad de sus depósitos en pesos) en bonos en dólares, cuando estos empezaron a meter en precios chances de reestructuración (primero habría que licuar y reestructurar)”.
En tanto, FMyA, que dirige Fernando Marull, indica que “el mercado se pregunta si las bandas durarán hasta octubre. El BCRA tiene poder de fuego y Caputo parece dispuesto usarlo hasta las elecciones. Tiene USD 14.000 millones más USD 2.600 millones de dólares futuros y puede subir la tasa de interés. Deberían llegar, pero será más costoso que la previa de PBA. El día después dependerá del resultado de octubre, obviamente”.
Según la consultora, “esta semana la suba del dólar ($1.475) impactó muy poco en la inflación (+0,7% semanal) y septiembre perfila a 2 por ciento. El aumento del dólar CCL debería empezar a pegar en precios estas semanas. Los datos de actividad siguen malos y los negocios y proyectos están frenados hasta después de las elecciones”.
Sobre los bonos opina que con el BCRA vendiendo dólares “en las próximas semanas será difícil que repunten. Hoy el mercado descuenta que, si el BCRA vende dólares y encima el Gobierno pierde las elecciones, deberá aceptar una fuerte devaluación o -de lo contrario- reestructurar la deuda pública. Salvo que el oficialismo saque algún conejo de la galera”.
El infome agrega que el mercado “descuenta que luego de octubre habrá flotación sin bandas y el dólar subirá más. Obviamente dependerá del resultado de las elecciones: una Buena elección del Gobierno (40%) bajará el Riesgo País, permitirá recalibrar las bandas y el dólar subirá menos; una mala elección (30%) subirá el riesgo país y el dólar aún más, porque con el mercado cerrado, el BCRA deberá comprar muchos dólares. En cualquier escenario, el dólar subirá”.
Sobre el escenario electoral arriesga: “¿Puede remontar las elecciones? Sí. El escenario de octubre está difícil para el gobierno, pero no imposible. Primera encuesta de AtlasIntel (de buen track record) hoy da ventaja de 4 puntos a LLA (39%); achicaría diferencia en PBA y Provincias Unidas estaría sólido en Santa Fe y Córdoba. Este escenario es consistente con el Indice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella. No juega el aparato en PBA y se suma el voto anti-K. La economía no mejorará hasta las elecciones, así que lo único que puede mejorar es la estrategia política: más negociaciones con provincias aliadas y un discurso más moderado para reconquistar el votante de Juntos por el Cambio. Nuestro escenario base (60% de chance) es que LLA no haría una mala elección. Ahí deberían rebotar activos”.

Para EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel “a esta altura, todas las salidas son costosas: dejar flotar al dólar, seguir perdiendo reservas o volver a poner el cepo. El primer cambio debería venir por el esquema cambiario. Las bandas ya no son creíbles y el Banco Central no puede quemar el préstamo del FMI para sostener un tipo de cambio artificialmente bajo”.
En la visión de Econviews, la mejor alternativa sería migrar hacia un esquema de flotación sin bandas, con un tipo de cambio lo suficientemente competitivo que permita comprar reservas.
“Es cierto que esta salida tendrá consecuencias en inflación y probablemente en votos, pero estirar el esquema actual, que ya quedó obsoleto, es aún más riesgoso. En apenas tres días en el tope de la banda, el Central vendió más de 1.000 millones de dólares, un ritmo insostenible con más de 20 ruedas por delante antes de las elecciones”, señala. En cambio, “reinstalar el cepo sería, directamente, un suicidio”.
Un segundo giro, dice, “debería ser político. Más allá de lo difícil que resulta tender puentes en plena campaña y de haber maltratado a enemigos (y no tan enemigos), es imperioso un intento de diálogo. Un acercamiento más constructivo con el PRO, que aporte músculo político, podría sumar. Por último, la política monetaria debe volver a ser conducida por el BCRA y no por el Tesoro. Eso implica, además, objetivos convencionales, sin inventos como la “base monetaria amplia” o la eliminación de ventanillas de liquidez, con menos idas y vueltas regulatorias y mayor coordinación con el esquema cambiario”.
En definitiva, concluye, el Gobierno está frente a un punto crítico: “la economía no le da margen para seguir acusando a terceros: o se decide a encarar un giro rápido y contundente, o el mercado lo hará por él, con costos aún más altos”.
F2, de Andrés Reschini, señala que la última rueda de la semana “fue una clara señal de que el mercado entró en pánico. Justificado o no, el hecho de que a BCRA le lleven USD 678 millones de las reservas en una rueda con una demanda por divisas acelerando fuertemente y una oferta contrayéndose, habla a las claras de que el esquema cambiario tiene los días contados, en la visión del mercado. La brecha cambiaria superó el 6%, las tasas cortas en la curva pesos rondaron el 4,5% efectivo mensual y el Riesgo País podría superar 1.500 puntos en el cálculo del viernes. El presidente dejó deslizar la chance de que el Tesoro de los Estados Unidos salga al rescate con algún tipo de desembolso que sirva para garantizar el pago de los próximos cupones de deuda en moneda extranjera pero no aparece nada que lleve al mercado a imaginarse un futuro sostenible bajo el esquema actual”.
F2 señala que “se habla de que el BCRA podría retirar prácticamente todos los pesos vendiendo reservas, pero según la estimación al cierre de esta semana, el M2 transaccional privado rondaría el equivalente a USD 33.000 millones cuando luego del salto cambiario de diciembre de 2023 llegó a USD 22.450 millones. De modo que es probable que, de mantenerse este escenario de corrida, los dólares con los que cuenta el BCRA se queden cortos y las elecciones a octubre se hagan demasiado lejanas”.
En el mercado de futuros, sin embargo, si bien el interés abierto ha crecido de manera sostenida, no se observa una estampida en el volumen como sucedió en el spot en los últimos días. “Probablemente se deba a que con el grado de restricciones actuales buena parte del mercado puede acceder directamente a la divisa y, por otra parte, BCRA se ocupó a final de agosto mediante normativa de restringir el acceso a los bancos.
“Así, la autoridad monetaria logró que sus intervenciones en esta plaza sean más efectivas. De todos modos, hoy no resulta suficiente para mantener al spot dentro de las bandas. Pero no hay señales de que todo estalle con una brecha del 6 por ciento. Este dato podría indicar que ante la eventual eliminación de las bandas, el tipo de cambio pueda tener una reacción moderada para encontrar un nuevo equilibrio en lugar de un overshoot (disparada). Quizás sea tiempo de recalibrar en este sentido, soportar algo más de inflación, pero no demasiada aprovechando el acotado pass trough derivado de no financiar el Estado con emisión, y de esa manera volver a acumular reservas antes de que sea demasiado tarde”, advierte la consultora.
En un contexto así, si se consigue algún desembolso de Organismos Internacionales y del Tesoro de EEUU el efecto será más suave, advierte. “Pero sin recalibrar, los desembolsos (si se materializan) tendrán un efecto limitado o nulo. La dimensión política complica más las cosas y es un factor de incertidumbre. Habrá que ver cómo terminan las próximas votaciones en el Congreso en relación con los vetos y DNU. Pero así y todo el Gobierno puede reaccionar a tiempo antes de que las reservas sangren demasiado, quizás a un costo en materia de inflación relativamente bajo”.
La rueda de hoy es clave por la magnitud de intervención del BCRA, que puede definir si se mantendrá la banda cambiaria. El mercado apuesta a que es insostenible. Espera algún anuncio que cambie en profundidad la incertidumbre por el pago de la deuda.
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ECONOMIA
Cómo pegará la guerra de Medio Oriente en Argentina: dólar, petróleo, inflación y bonos, en la mira

El conflicto bélico en Medio Oriente acapara la mirada de todo el mercado. La incertidumbre escala con el paso de las horas: las especulaciones giran en torno a cuánto tiempo y bajo qué condiciones podría prolongarse el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. Sobre todo, teniendo en cuenta que, por ahora, implica la parálisis del Estrecho de Ormuz, canal por el que circula alrededor del 20% de la oferta mundial de petróleo, aunque se buscan alternativas para garantizar el flujo sin riesgo de ataque a los buques.
Esto último tiene su correlato en los mercados financieros globales: presiona al alza al precio internacional del petróleo y otras materias primas, lo que a su vez pone en riesgo el proceso de desaceleración de la inflación en Estados Unidos y, como consecuencia, tensiona a las tasas de interés en el país norteamericano. Además, como se ha visto hasta ahora, fortalece al dólar y los inversores evitan activos de riesgo para ir hacia alternativas más conservadoras.
Argentina no queda al margen y mucho menos en un contexto en el que el país, con las políticas de Javier Milei, está un poco más integrado y abierto al mundo en comparación con los períodos kirchneristas. El impacto económico y financiero sobre el país tiene costados positivos y negativos, aunque el saldo neto aún es muy difícil de prever y se conocerá sobre la marcha. Los analistas siguen de cerca las noticias y en el Gobierno esperan que el imprevisto no ralentice o cambie los planes trazados para este año.
Impacto en Argentina por el precio del petróleo
El precio internacional del petróleo, tanto en su versión Brent como en WTI, acumula una suba de 15% en las últimas tres jornadas hábiles como consecuencia de la creciente tensión en Medio Oriente. Fundamentalmente, porque repercute en el tráfico marítimo en la zona del Golfo Pérsico, cuya merma o parálisis impacta en menor oferta de petróleo, mientras la demanda global se mantiene sin cambios, por lo que la cotización del commodity tiende a aumentar.
Esta suba tiene un lado negativo local: posibles aumentos internos en los combustibles y, eventualmente, cierta presión inflacionaria. Pero, a la vez, tiene otro muy positivo para Argentina: a diferencia de otros períodos, en los que el país era importador de energía, ahora es exportador neto. De hecho, la balanza comercial energética de 2025 registró un saldo positivo récord de u$s7.800 millones. Para 2026, previo a este conflicto, en el mercado proyectaban cifras superadoras, en el rango de entre u$s8.000 millones y u$s10.000 millones.
Si bien anteriormente el aumento del precio internacional del petróleo afectaba a la balanza comercial argentina, hoy es una buena noticia para las exportaciones de energía, en un contexto en el que además se proyecta aumento de la producción en Vaca Muerta. Esto se traduce en más ingreso de dólares al país por vía comercial, lo cual es beneficioso para el mercado de cambios y las reservas del Banco Central. Además, impulsa a las acciones de las empresas del sector de petróleo y gas.
Impacto en Argentina por los precios de los granos
El aumento del precio del petróleo también impulsa al alza a las cotizaciones de otras materias primas, como las del sector agrícola. Esto también es fundamental para la economía local y el mercado cambiario porque el complejo agroexportador es el principal generador de divisas del país. Para este año, los especialistas proyectan ventas de entre u$s34.000 millones y u$s36.000 millones, pero dependerá de cómo evolucionen los precios internacionales y el volumen que finalmente se exporte.
De acuerdo con Marcelo Elizondo, analista económico internacional, la suba del precio del petróleo arrastra a los del sector agrícola porque la producción implica costos energéticos, como gas y petróleo durante el proceso industrial, combustibles para el transporte de los productos y fertilizantes, entre otros. Por lo tanto, estima que si el conflicto se extiende, aumentarán más las cotizaciones internacionales de los granos, lo que beneficia a las exportaciones argentinas y, consecuentemente, al ingreso de dólares en el país por vía comercial.
Impacto sobre el dólar en Argentina
El impacto en el mercado cambiario también tiene ambos costados. Del lado positivo, como se mencionó anteriormente, el eventual mayor ingreso de divisas al país vía comercial por la suba de los precios internacionales de commodities que Argentina exporta sería beneficioso porque el aumento de la oferta ayuda a contener a la cotización del dólar y, a la vez, le da margen al Banco Central para acelerar las compras de reservas.
El lado negativo es que el conflicto ha estado impulsando el precio global del dólar, lo que afecta a las monedas emergentes, entre las que se encuentra el peso argentino. De hecho, el martes el tipo de cambio había repuntado 1,3% para ubicarse por encima de la línea de los $1.400 en el segmento oficial mayorista, lo que obligó al BCRA a desacelerar significativamente la compra neta de reservas. Esto ocurrió en una jornada en la que el real brasileño y el peso mexicano se depreciaron 1,9%. Luego de este leve sacudón, en la jornada del miércoles, el tipo de cambio se reacomodó, con una caída del 1% y un precio de $1.417,20.
En caso de que el conflicto geopolítico se alargue, las perspectivas de mayor inflación global a partir de la suba del precio del petróleo tiende a presionar al alza las tasas de interés de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Habitualmente, esto genera salida de capitales de los países emergentes para posicionarse en esos instrumentos, que se harían más atractivos para los inversores, lo que afectaría a monedas como la de Argentina. En tal caso, esto ejercería presión alcista sobre el tipo de cambio.
Impacto sobre la inflación en Argentina
De acuerdo con el economista Camilo Tiscornia, el contexto internacional, en caso de extenderse, impactaría negativamente sobre la inflación local debido a una eventual mayor depreciación del peso (por apreciación global del dólar y salida de capitales), a lo que se suma el aumento de los costos de la cadena de producción como consecuencia de la suba de los precios internos de los combustibles, presionados por la cotización internacional del crudo.
En tal caso, esto jugaría en contra del proceso de desaceleración de la inflación en el que está trabajando el presidente Milei. Pero, al mismo tiempo, resalta Tiscornia, jugaría a favor el eventual ingreso extra de dólares vía comercial, a partir del repunte de los precios internacionales de las materias primas. Esto compensaría parcialmente con una moneda un poco menos volátil, lo que juega a favor del proceso de desinflación. Es decir, en inflación también habría factores contrapuestos.
Impacto sobre acciones, bonos y riesgo país argentino
La extensión del conflicto también tendría un impacto diverso sobre los activos bursátiles locales, aunque en este caso primaría lo negativo. Por un lado, las acciones de las empresas energéticas se verían muy beneficiadas por la suba del precio del crudo, pero en un contexto en el que se activaría el «fly to quality», ya que los inversores buscarían activos más seguros. Esto afectaría a los precios de los bonos argentinos en dólares y, por consiguiente, al riesgo país.
«Si el conflicto escala, y dependiendo de cuánto y de qué manera, mientras por el lado comercial es positivo para el país, al mismo tiempo es negativo para los activos financieros locales porque esto podría frenar el flujo de ingreso de capitales e incentivar la búsqueda de instrumentos de menor riesgo, como metales, dólar y bonos del Tesoro de Estados Unidos. Pero aún es pronto para estimar la profundidad y la duración», afirma el analista Diego Martínez Burzáco.
De acuerdo con el asesor financiero Diego Lentini, lo que ayudaría a compensar la eventual aversión al riesgo ante una extensión de las tesiones es que Argentina está geográficamente lejos de la zona del conflicto bélico, lo que garantiza que las empresas que cotizan en la bolsa local puedan producir y exportar sin inconvenientes, en un contexto en el que las ventas externas estarían garantizadas porque no se prevé una caída de la demanda a nivel global.
Otro punto clave para el mercado financiero local es que la eventual aceleración inflacionaria en el mundo y la consecuente suba de las tasas de interés de los bonos del Tesoro estadounidense encarecería el crédito. Esto, resalta Lentini, llevaría al ministro Luis Caputo a reafirmarse en su intención de desarrollar el mercado de deuda interno, sin recurrir a Wall Street, ya que acceder al mercado internacional para refinanciar los vencimientos de deuda en moneda extranjera tendría un costo más elevado.
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ECONOMIA
Bajó la oferta para comprar un auto 0 km a tasa 0%: cuáles son los planes y modelos disponibles en marzo

El tercer mes del año empieza con algunas novedades en los planes de financiación a tasa 0% de interés para la compra de los autos 0 km, como consecuencia de tener todavía un nivel de tasas algo elevadas en el sistema financiero, lo que expone a las automotrices a mayor quebranto para la subvención a los clientes.
Si bien se mantienen algunos planes con plazos de hasta 36 meses, en general se ha retraído la oferta a un año y un año y medio de duración para montos más altos y la financiación a 3 años solo se ofrece por montos bajos en relación al precio de las unidades.
El mercado automotor intenta mejorar las ventas que no siguen siendo una incógnita para varias marcas, porque no se condicen con las cifras oficiales que publicó el Gobierno el pasado sábado. Con ese objetivo, todas las marcas decidieron no aplicar aumentos de precios para este mes, pero eso impacta directamente en el presupuesto que se puede destinar a financiación subsidiada con intereses por debajo del mercado.
“Seguimos completamente a ciegas. No sabemos cuántos autos se vendieron el mes pasado. Cada marca puede hacer una revisión interna, pero eso es algo declarativo que no se puede constatar fehacientemente hasta que no lleguen las facturaciones de unidades. Además, nadie sabe como le fue a los competidores. Es muy difícil trabajar en estas condiciones”, confesó este miércoles a Infobae el Director de Ventas de una cadena de concesionarios.

Renault ofrece acceder a ventas sin interés por medio de sus dos canales habituales. El convencional es por medio de su compañía financiera Mobilize Financial Services, a través de la cual se puede comprar casi todo el lineup de la marca con distintos montos y plazos.
Renault Kardian hasta $20.000.000 en 12 meses; Kardian Evolution hasta $12.000.000 en 36 meses; Kwid hasta $12.000.000 en 24 meses; el furgón Kangoo en 24 meses con un monto máximo de $16.000.000 y el vehículo de pasajeros con el mismo plazo pero con un monto de hasta $11.000.000. Además, está disponible Oroch hasta $16.000.000 en 24 meses; Duster hasta $15.000.000 en 18 meses y Logan en 18 meses hasta $13.000.000.
Por medio del canal digital Renault Store hay cupos limitados en marzo con tasa 0% (TNA) para Arkana hybrid E-Tech y Kardian, con financiación de hasta $15.000.000 en 12 o 18 cuotas fijas; Kwid hasta $12.000.000 y Duster hasta $15.000.000 en 12 o 18 cuotas fijas.

General Motors renovó su campaña Chevrolet Season, que sumó una novedad interesante a los vehículos que ya se vendían con tasa 0%, y que es la posibilidad de pagar la primera cuota a partir de los 60 días de suscribir la operación en determinados planes.
La financiación a tasa 0% este mes tiene validez para Chevrolet Onix y Onix Plus en 24 meses con un monto de hasta $20.000.000; en 16 meses hasta %16.000.000, y en 12 meses hasta $15.000.000, con la opción del pago diferido de la primera cuota. Chevrolet Tracker con un plazo de 24 meses hasta $14.000.000; en 18 meses hasta $20.000.000 y en 12 meses hasta $15.000.000 con la primera cuota a los 60 días.
El resto de los modelos tienen menos ofertas. Chevrolet Spin se puede financiar a tasa 0% solo en 12 meses hasta $20.000.000; para la pick-up Montana en 12 meses, hasta $15.000.000 con la primera cuota al segundo mes de la operación; y para la camioneta mediana, la S10 y el SUV Trailblazer, con tasa 0% solo a 12 meses con el mismo sistema de diferimiento inicial por un monto de 22.500.000.
Entre los modelos electrificados, se puede comprar el Chevrolet Spark EUV con tasa 0% en 12 meses, hasta $15.000.000 y el Chevrolet Captiva PHEV con un monto máximo a financiar de $18.000.000. En ambos casos también con la primera cuota a 60 días.

Stellantis es una de las compañías que redujo la oferta de financiación para marzo, aunque mantiene planes razonables con menores plazos que en meses anteriores en algunos modelos. Fiat tiene financiación de hasta $18.000.000 en 18 meses a tasa 0% y de hasta $24.000.000 en 12 meses a tasa 0%. Para el modelo Titano en especial, se pueden financiar hasta $30.000.000 en 12 meses a tasa 0%. La alternativa de créditos UVA financia hasta el 80% del valor con un monto máximo $20.000.000 en 24 meses a tasa 0%.
Peugeot mantiene la conocida “Tasa Express” para toda la gama, con tasa 0% hasta 18 meses y un monto máximo $16.000.000. También la opción de créditos UVA a 24 meses hasta $24.000.000 para modelos 208, Partner y 2008. En el caso de Citroën, la “Tasa Express” es para toda la gama excepto el nuevo C4, con tasa 0% hasta 18 meses pero un monto de $18.000.000. Hay, además, una “Tasa Exclusiva” para Basalt Dark Edition, Shine y Aircross Shine de $20.000.000 a tasa 0% en 12 meses.
Jeep y RAM financian a tasa fija 0% en 12 meses hasta $24.000.000, y a 18 meses hasta $18.000.000 para todos los modelos, con una línea UVA en 12 meses hasta $30.000.000 para todos los modelos. Para el modelo Dakota hay una financiación especial de hasta $30.000.000 en 12 meses a tasa 0% y créditos UVA a 24 meses, hasta $24.000.000 para toda la gama. Por último, la marca de lujo DS ofrece tasa 0% en 18 meses hasta $20.000.000 para toda la gama.
En el caso de Nissan hay una oferta de financiación tasa 0% por un monto de $24.000.000 en 24 meses para los modelos Versa, Sentra, Nuevo Kicks y Xtrail; y de $22.000.000 hasta en 24 meses para Frontier Xgear, Platinum y Pro-4X.
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ECONOMIA
Guerra en Medio Oriente: qué exporta Argentina a esa región y cuáles son los negocios en riesgo

La escalada bélica que atraviesa a Medio Oriente, con un enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel versus Irán que no ha dejado de incrementarse con el correr de las horas, viene sacudiendo de un modo dramático el comercio internacional. La decisión persa de cerrar el paso a través del estrecho de Ormuz, una ruta de conexión clave para los productores de petróleo de esa región con los mercados de Asia-Pacífico, Europa y América, disparó la cotización del crudo Brent casi un 15% desde el viernes 27 de febrero a esta parte. En el ámbito comercial planetario se da por descontado que el contexto redundará en un salto de la inflación global, con pronósticos de un piso general del 3%, además de que se anticipa que bloques como Europa podrían caer en recesión.
Es en este contexto que la preocupación en torno a la relación comercial de Argentina y el temor a que se pierdan negocios vigentes con Medio Oriente crece entre los analistas y las cámaras exportadoras locales. Hoy por hoy, esa región del mundo se ubica a la cabeza de los destinos con los que nuestro país mantiene un status superavitario en términos de balanza comercial.
En esa línea, entidades ligadas a la exportación de granos como CIARA-CEC, ligada directamente a la industria aceitera, anticipó que las exportaciones de productos agrícolas de Argentina a Medio Oriente podrían verse afectadas si la guerra que sostienen Irán y Estados Unidos e Israel se prolonga en el tiempo.
Si bien hasta el momento el flujo comercial apenas va comenzando a resentirse, la cámara reconoció que el escenario comenzó a empeorar rápidamente con el salto que viene mostrando el valor del petróleo y las complicaciones que ya evidencia la logística marítima. Según la entidad, el año pasado Argentina exportó a los países en Medio Oriente productos agrícolas y agroindustriales algo más de 10 millones de toneladas.
«Por el momento no vemos variaciones en los contratos ya cerrados, pero no descartamos que la continuidad y profundización del conflicto bélico pueda afectar las rutas marítimas y por ello generar revisiones en los contratos de exportación hacia esos países», declaró al respecto Gustavo Idígoras, titular de CIARA-CEC.
De hecho, tal como informó este medio, la empresa Yerba Don Omar, radicada en Andresito, en Misiones, debió frenar su exportación y parte de su producción luego de que las navieras cancelaran reservas hacia Siria ante la escalada del conflicto y la imposibilidad de garantizar rutas seguras.
El empresario Omar Kassab explicó que las compañías marítimas «cancelaron las reservas por completo» y que actualmente no se permite el tránsito de embarcaciones por la vía habitual que conecta con puertos sirios. En ese contexto, la firma se vio obligada a detener parte de molienda hasta nuevo aviso, pero mantienen la producción al mínimo. La situación repercute sobre trabajadores, proveedores y contratistas vinculados a la actividad en el norte misionero, que dependen en buena medida de las exportaciones de yerba a Siria.
De acuerdo a datos del INDEC, en 2025 las exportaciones hacia Medio Oriente comprendieron mayormente productos agroindustriales. En detalle, los principales compradores fueron:
- Arabia Saudita: con 2,4 millones de toneladas de maíz y 1,6 millones de toneladas de harina de soja
- Irak: con 1 millón de toneladas de maíz
- Emiratos Árabes Unidos: con 425.000 toneladas de maíz, entre otros países de la región.
Los desafíos que genera la guerra en Medio Oriente
En diálogo con iProfesional, Miguel Ponce, reconocido experto en economía y el mercado exportador, sostuvo que tal como se viene dando el conflicto se muestra como un escenario de doble filo para las exportaciones argentinas.
Por un lado, afirmó, existe una ventana de oportunidades para el ingreso de divisas a raíz del aumento de precios que muestra la energía. Pero, por el otro, el enfrentamiento bélico comenzó a desatar una crisis logística y de costos con capacidad para afectar la cadena exportadora.
«Obviamente, el Gobierno tiene el desafío de administrar este escenario de complejidad elevada, donde los potenciales beneficios macro chocan con riesgos inflacionarios globales e inmediatos. El lado positivo está en Vaca Muerta y lo que podríamos llamar ‘viento de cola’ por el precio alto que tiene la energía«, comentó.
«Gracias a Vaca Muerta, Argentina se ha convertido en un exportador neto de petróleo. Esta escalada bélica disparó el valor del Brent y eso mejora la rentabilidad de las empresas y el ingreso de dólares. La decisión de Qatar de suspender la producción de GNL, siendo que es uno de los mayores exportadores mundiales, disparó 45% el precio de ese producto. Esa es una oportunidad para nuestro país, que aspira a exportar GNL en el corto plazo», detalló.
Ahora bien, al margen de las posibilidades de crecer en la venta de energía, Ponce sostuvo que si el conflicto se prolonga, los actores de la exportación podrían enfrentar una suerte de tormenta perfecta.
«Entre las grandes amenazas aparece la logística, la inflación, el costo de los insumos. La continuidad del conflicto puede desatar una tormenta que encarezca y complique al comercio exterior argentino en términos generales. Por ejemplo, lo que ocurre en el estrecho de Ormuz, que es por donde circula el 30% del petróleo mundial y el 20% del GNL, viene forzando a las principales navieras del mundo a suspender reservas, aplicar recargos de guerra y los viajes se tienen que alargar porque se toman otras rutas. Todo eso encarece los fletes», explicó.
En línea con ese aspecto, el experto añadió que la suba de los costos de fletes dará pie a un encarecimiento directo de los insumos clave que demanda la actividad agropecuaria en la Argentina. «Nuestro país importa de Medio Oriente el 60% de los fertilizantes nitrogenados que se utilizan en el campo. Por ejemplo, la urea. Si se da una situación de bloqueo prolongado en Ormuz se encarecerá la siembra en la Argentina, se perderá competitividad y hasta habrá afectación en el volumen de nuestra siembra«, anticipó Ponce.
En paralelo, expresó, una continuidad ampliada del conflicto generará una presión inflacionaria interna derivada de la suba del petróleo —con incidencia directa en el valor de las naftas locales— que, en tanto el transporte de carga en Argentina se realiza vía camiones, impactará en los costos de producción y logística de los bienes exportables.
Negocios en riesgo por la guerra en Medio Oriente
En cuanto a los negocios que podrían perderse si la guerra no acaba pronto en esa región del mundo, el analista sostuvo que el comercio agroindustrial se vería impactado de la peor forma por la incidencia de, justamente, variables como la suba de costos. Ponce subrayó que, en lo que va de 2026, Medio Oriente aparece como el socio o bloque con el que Argentina posee el mayor superávit.
«En enero pasado se reanudaron las exportaciones de carne ovina a Omán después de 19 años sin ese mercado. Además, se consolidaron envíos de alfalfa a Emiratos Árabes, por poner otro ejemplo. Si bien el conflicto en Medio Oriente es de ganancia para el sector energético, hay que señalar que será por demás complicado para el comercio agroindustrial«, enfatizó.
Ponce señaló que las exportaciones hacia esa región crecieron 34% hasta agosto de 2025 y de forma interanual, y que el superávit comercial que posee la Argentina se ubica en torno a los 535 millones de dólares, según datos de enero de este año.
«Si bien todo dependerá de cuánto dure el conflicto, a cuánto escale la contienda y la capacidad de Argentina de amortiguar el impacto inflacionario, el comercio agroindustrial la tendrá difícil. Esta situación además de la rentabilidad puede afectar la competitividad de los productos argentinos», dijo.
Por su parte, Marcelo Elizondo, experto en comercial internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, comentó a iProfesional que el comercio nacional con los destinos en Medio Oriente representa alrededor del 7% del total de exportaciones y que, también, el escenario bélico se encamina a complicar el ingreso de productos argentinos a esa zona del planeta.
«Es cierto que la guerra puede hacer más complejo el ingreso de los productos argentinos. Igualmente, Argentina ya no comercia tanto con esa zona como en el pasado. Hoy hay más relación comercial con Asia-Pacífico, Europa e incluso América Latina y Norteamérica», aseguró.
Para luego concluir: «Lo que no sabemos es cuánto durará el conflicto. Si se extiende lo que dijo Donald Trump, esto es, alrededor de cuatro semanas, la afectación será menor. Pero si la guerra dura más, bueno, ahí sí tendremos problemas en el acceso de nuestros productos a esos mercados«.
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