ECONOMIA
Baja de impuestos, reforma laboral y competitividad: la agenda que anticipan los empresarios de IDEA a días del Coloquio

A menos de dos semanas del inicio del 61° Coloquio organizado por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) en la ciudad de Mar del Plata, los principales referentes empresarios de la entidad expusieron este jueves sus prioridades y reclamos en un desayuno con periodistas.
De acuerdo con la dirigencia del sector, la coyuntura económica aparece marcada por preocupaciones sobre la presión impositiva, la precariedad laboral, la inseguridad jurídica y la necesidad de reglas previsibles para reactivar el crecimiento y el empleo de calidad.
Los líderes empresariales reafirmaron que el foro de Mar del Plata, previsto entre el 15 y el 17 de octubre, funcionará como escenario central para discutir propuestas en materia de reforma tributaria, legislación laboral y fortalecimiento institucional. En el encuentro, el presidente de IDEA, Santiago Mignone, puntualizó: “Las compañías pueden mejorar su eficiencia, pero la competitividad reclama un Estado comprometido en la resolución de distorsiones tributarias y en la promoción de inversiones”. Mignone advirtió que la situación fiscal exige responsabilidad, pero sostuvo que “el equilibrio de las cuentas públicas” no debe alcanzarse a costa del sector productivo.
Uno de los reclamos de mayor consenso en el desayuno apuntó a la urgencia de repensar el esquema impositivo nacional. Los empresarios identificaron como principales trabas los impuestos sobre las exportaciones, ingresos brutos, el impuesto al cheque y tasas municipales, y reclamaron una simplificación normativa que permita avanzar sobre la informalidad y combatir la evasión. “Queremos ver una baja efectiva del gasto público, sobre todo en los Estados subnacionales, para poder iniciar una reducción real de impuestos”, indicó Mignone.

El planteo incluyó una referencia a la postergada reforma de la Ley de Coparticipación Federal, considerada por IDEA como un “mandato constitucional aún incumplido” y pieza clave para lograr una distribución más transparente y eficiente de los fondos entre Nación y provincias. Los empresarios insisten en que esta reforma resulta indispensable para mejorar el clima de negocios y dar previsibilidad a las inversiones.
En materia de legislación laboral, los directivos subrayaron las dificultades que enfrentan para generar empleo privado en un contexto que describen como de baja productividad y altos costos salariales. La directora ejecutiva de IDEA, Luciana Paoletti, explicó: “La informalidad laboral sigue creciendo y los esquemas indemnizatorios actuales, junto a la litigiosidad, desincentivan el empleo formal”. Paoletti propuso “rediscutir convenios colectivos y actualizar reglas laborales para que reflejen las realidades productivas” y sugirió como incentivo elevar el mínimo no imponible de cargas sociales y permitir que estas puedan tomarse a cuenta del IVA.
En ese sentido, los empresarios advirtieron que los incentivos adecuados podrían transformar el vínculo entre trabajadores y empleadores y, a su vez, contribuir a reducir la informalidad. También reclamaron mayor previsibilidad jurídica en materia laboral, ante una percepción extendida de que la justicia no siempre brinda seguridad a las partes involucradas. El presidente del Coloquio, Mariano Bosch, remarcó: “La certidumbre institucional y la independencia judicial son indispensables para restablecer la confianza y atraer inversores que hoy priorizan mercados con reglas más claras”.
Durante el desayuno, surgió el compromiso del sector privado de trabajar en propuestas concretas, buscar consensos y sumarse a la discusión pública sobre los grandes lineamientos que necesita el país. Señalaron que sus planteos buscan contribuir a una agenda de desarrollo de largo plazo, capaz de sostener el empleo formal, erradicar la informalidad y aumentar la productividad, temas que ven como ineludibles de cara al Coloquio que se desarrollará en Mar del Plata.
El comunicado difundido por IDEA complementó los lineamientos de las intervenciones empresariales. Allí se describe que la economía argentina arrastra problemas estructurales: alta presión impositiva, un 25% de trabajo informal en la fuerza laboral y un gasto público consolidado que supera el 33% del PIB. El mensaje de la organización enfatizó que la transformación requerirá compromisos de todos los sectores, colaboraciones público-privadas y una renovación de los valores que reafirman la cultura del trabajo y la innovación.
Los dirigentes de IDEA indicaron que el próximo Coloquio, cuyo título es “Juega Argentina”, recibirá a más de mil empresarios, funcionarios, juristas, sindicalistas y representantes del sistema educativo y los medios. El objetivo declarado consiste en sentar las bases para un diálogo plural, abierto y sistemático, y lanzar propuestas orientadas a promover un nuevo marco de competitividad para la economía nacional.
Los líderes del sector anticiparon que buscan convertir el próximo Coloquio de IDEA en el punto de partida para reabrir la discusión de reformas pendientes y promover una hoja de ruta hacia la estabilidad y la recuperación económica. Advirtieron que el empresariado argentino está dispuesto a participar activamente en el diseño de políticas de Estado que reactiven el crecimiento y consoliden el empleo de calidad.
ECONOMIA
«Crisis industrial masiva»: alarmante informe de la UBA se mete en la pelea de Milei con la UIA

Luego de que el presidente Javier Milei dejara planteada con total claridad su pelea con los empresarios argentinos, con un discurso que alertó principalmente a la Unión Industrial Argentina (UIA), la UBA difundió un informe que recarga esa tensión al advertir sobre una «crisis industrial masiva» que incluye la pérdida de «160 empleos por día» y una caída del peso que tiene ese sector en la economía a cifras que «se remontan a antes de la Segunda Guerra Mundial».
El encono de Milei con el empresariado fue escalando desde que llamó «Don Chatarrín de los caños caros» al titular de Techint, Paolo Rocca, y «Gomita» al dueño de Fate y Aluar, Javier Madanes Quintanilla, hasta el discurso que dio el pasado domingo en la inauguración de sesiones del Congreso, donde defendió la apertura de importaciones y cuestionó lo que llamó el «fetiche industrialista».
Algunas horas después, la UIA y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) -donde tiene peso Rocca- reclamaron «respeto» y «diálogo constructivo», entre advertencias sobre la crisis del sector y la caída del empleo. Sin embargo, la tensión sigue allí y una reciente investigación de la Facultad de Ciencias Económicas arrojó resultados que agregan nuevos puntos al estado de alerta del sector frente a la postura que exhibe el Presidente.
El documento elaborado por el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) y el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la casa de altos estudios indicó que la industria argentina «cayó 8,3% durante el actual Gobierno, mientras que su capacidad ociosa ascendió al 40%», entre otros datos.
Qué dice el informe de la UBA sobre la crisis industrial en plena pelea entre Javier Milei y la UIA
En un fenómeno que calificó como «crisis industrial masiva», al estudio señaló que «22 de los 24 sectores que conforman la estructura industrial argentina cayeron en su valor agregado» entre mediados de 2023 y de 2025.
Los más golpeados, con pérdidas de 20% al 25%, «fueron la metalurgia, calzado, curtiembres y la industria vinculada a la construcción», mientras que la industria alimenticia (que cayó pero en menor medida), tabacaleras y la industria del transporte fueron «los más resilientes», según consignó el informe.
En ese contexto, desde noviembre de 2023 (días antes de la asunción de Milei) hasta la fecha «se perdieron 100 mil puestos de trabajo» en el sector industrial, a razón de «160 empleos por día», de acuerdo al documento difundido por la UBA que calificó esto como una «destrucción de empleo industrial».
Uno de los puntos más impactantes del informe señala que del estudio que realizó la Facultad de Ciencias Económicas «se desprende que el peso de la industria en la economía bajó del 16,5% en 2023 a 13,7% en 2025», con lo que «el sector industrial fue el que más perdió participación de todos», y agrega: «Tal nivel de peso industrial se remonta a antes de la Segunda Guerra Mundial (casi 90 años)».
Industria manufacturera, bienes de capital e importaciones: los números que cuestionan el plan de Milei
El estudio se metió de lleno en la polémica que se desató entre el Gobierno y la UIA al señalar que existe un «desfinanciamiento público del sector», dado que «en el Presupuesto 2026 la industria sufrió un recorte del 40% en sus recursos otorgados y exenciones» mientras que «el apoyo se concentró en el RIGI (el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones creado por la Ley Bases) al gran capital extranjero para la energía, minería y siderurgia».
Respecto de la industria manufacturera, el documento elaborado por la UBA explicó que en el primer semestre de 2025 «registró una recuperación del 6,1% respecto del mismo período de 2024″, aunque «el nivel de actividad se mantuvo un 10,2% por debajo del alcanzado en la primera mitad de 2023».
Sin embargo, aclaró que «en un marco de tensiones cambiarias y reservas declinantes, a mediados de 2025 cesó la recuperación industrial que llevaba nueve meses» y «en el tercer trimestre de 2025, la actividad industrial volvió a contraerse en términos interanuales un 2,4%, retomando la dinámica negativa del bienio 2023-2024″.
A su vez, indicó que las «MOI» (exportaciones industriales de mayor valor agregado, contenido tecnológico y empleo) cayeron «al 28% del total exportado por el sector, cuando en 2011 eran pico histórico al 35%». En ese sentido, señaló que «la industria también se primariza en su canasta exportadora (alimentos y commodities)».
En cuanto a la industria de bienes de capital -esto es los bienes durables utilizados en el proceso productivo para la elaboración de otros bienes y servicios- se indicó que entre 2023 y 2025 «la producción local cayó casi 25%, mientras las importaciones se dispararon al 77%».
Otra observación del informe fue sobre la «importación de maquinaria agrícola usada», que tuvo un «incremento exponencial a partir de la implementación del Decreto 273/2025 lo que dio como resultado que, en promedio, entre los meses de mayo a octubre del 2025 se haya multiplicado por ocho». Al respecto, remarcaron que afecta a los fabricantes nacionales del sector.
Sigue la pelea entre el Gobierno y la UIA: la aclaración de Caputo
El informe de la UBA señaló a su vez que se registra un «retroceso de 40 años en el PBI industrial per cápita», un índice que se ubica actualmente en un nivel «similar al de 1985». De esta forma, el resultado del estudio va en línea con las críticas del sector industrial a la política de importaciones de Milei y suma un elemento más a la disputa.
Durante su presentación en el Congreso, el Presidente defendió esa pata de su plan al argumentar que con él «ganan 48 millones de argentinos y pierden unos pocos: los empresarios ineficientes y los políticos corruptos», dado que, según remarcó, los consumidores pueden comprar productos importados a precios más baratos. En su lógica, eso debería obligar a los empresarios locales a adaptarse para competir.
La UIA, presidida por Martín Rappallini, reaccionó a la diatriba con un comunicado titulado «Sin industria no hay Nación», en el que expresó «preocupación por la situación de diversos sectores industriales», señaló que el proceso de adaptación a un nuevo esquema económico «no es homogéneo ni inmediato» y advirtió que para esta etapa «el respeto es condición básica del desarrollo».
Tras reclamar «respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país» y remarcar que ese es «el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo», la entidad industrial también subrayó que «el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas».
Esa respuesta a Milei, a quien evitaron mencionar directamente, tuvo un apoyo más moderado aún de AEA, que destacó «el papel central que desempeñan las empresas privadas en el desarrollo económico y social» y apoyó «el proceso de estabilización de la economía», para lugar señalar que «es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el Gobierno y el sector privado».
Quien por estos días intenta mediar entre Milei y la UIA es el ministro de Economía, Luis Caputo. Durante su participación en el Foro de Inversiones & Negocios realizado en Mendoza, el ministro planteó frente a las críticas que recibe del sector que el del Gobierno es «un modelo de capitalismo de mercado, de la gente» y «no es de ninguna manera antiempresario», pero aclaró que «es con los empresarios que se ganan su mercado, como tiene que ser».
De esta forma, la tensión entre el gobierno de Javier Milei y los empresarios, en particular los del sector industrial, no baja y se prevé que las críticas y advertencias por parte de ese sector -que según remarca la UIA genera el 19% del empleo formal y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional- continuarán. El nuevo informe elaborado por la UBA no hace más que sumar argumentos a esa pulseada.
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ECONOMIA
Por el conflicto en Medio Oriente, la soja superó los USD 440 y trepó a su nivel más alto en casi dos años

La escalada de las hostilidades en Medio Oriente ha generado una onda expansiva en los mercados globales de materias primas, posicionando a la soja en niveles de precio que no se alcanzaban desde hace casi dos años. En la última rueda de la Bolsa de Chicago, el mercado de referencia internacional, la oleaginosa cerró con marcadas subas que la llevaron a superar la barrera de los USD 440 por tonelada, el precio más alto desde mediados de 2024, impulsada por un complejo escenario geopolítico y cambios estratégicos en las carteras de inversión.
Específicamente, la posición mayo en la plaza estadounidense registró un incremento de casi ocho dólares, alcanzando los USD 441,20 por tonelada. Por su parte, el contrato con vencimiento en julio mostró una fortaleza aún mayor, con una ganancia superior a siete dólares para situarse arriba de los 445 dólares. Estos valores representan los niveles más altos para el cultivo desde julio de 2024, reflejando una reacción inmediata ante el inicio de operaciones militares y la incertidumbre sobre el flujo comercial en zonas críticas.
El análisis de los especialistas coincide en que la dinámica de precios actual está fuertemente atada al comportamiento del mercado energético. Según explicó Ariel Tejera, economista y analista de Grassi, “la guerra está impulsando los precios de commodities en general y hay mucha compra por cobertura. Nadie se está queriendo ir al fin de semana sin tomar posiciones”.
Este fenómeno responde directamente a la disparada en las cotizaciones del petróleo. “Lo que vimos es un escenario que afecta directamente el mercado del crudo con las fuertes subas que ha estado teniendo a lo largo de la semana. Todo esto también, en alguna medida, tracciona a las commodities agro, en particular al aceite de soja y al poroto”, señaló Tejera. El experto destacó que el aceite de soja ha tenido subas especialmente marcadas debido a su vínculo estrecho con la producción de biodiésel.

A este panorama se suma un componente regulatorio en Estados Unidos que aporta un sostén adicional a los precios. Tejera indicó que, más allá del conflicto bélico, el mercado encuentra impulso en las expectativas por la publicación de las nuevas normas para biocombustibles hacia el año 2026. “Se espera que las normas y los mandatos y la estructura jurídica de los créditos fiscales favorezca la demanda de aceite en Estados Unidos”, añadió el experto.
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), advierten que el foco de los mercados financieros está puesto en el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico vital que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Esta vía es la principal salida para las exportaciones de potencias energéticas como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar.
De acuerdo con el informe de la entidad rosarina, por esta región fluye aproximadamente el 25% del comercio marítimo de petróleo y el 20% del Gas Natural Licuado (GNL). Este último es un insumo crítico, ya que explica cerca del 80% del costo de producción de la urea. “El Estrecho es la llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes”, subrayó la BCR, alertando que un bloqueo o restricción en esta zona obliga a redirigir las cargas, incrementando sensiblemente los costos de fletes y seguros.
Uno de los datos más reveladores del impacto del conflicto es el cambio de tendencia en el comportamiento de los fondos especulativos en Chicago. La BCR destaca que, en apenas treinta días hábiles, los inversores pasaron de una posición netamente vendedora a una fuertemente compradora.
“Hace seis semanas la posición de los fondos especulativos en Chicago era profundamente bajista, al estar vendidos en granos y derivados por un total de 245.400 contratos. Esta misma semana, la posición neta es comprada en 295.045 contratos”, detalló la institución. Este movimiento implicó la suma de 540.000 contratos de commodities agro en un mes.
En el caso particular de la soja, el aumento de exposición de estos fondos explica el 67% de la variación de sus carteras. “La operatoria equivale a comprar 48 millones de toneladas de soja en el mercado de futuros en solo seis semanas, lo que representa el volumen esperado para la cosecha argentina de este año”, ejemplificó la Bolsa de Rosario. Esta presión compradora es la que termina convalidando niveles de precios más altos que, en condiciones normales de mercado, no tendrían fundamentos alcistas tan sólidos.
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ECONOMIA
El BCRA compró u$s3.000 millones en lo que va del 2026 y ya superó el 30% de la meta anual

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) extendió a 43 jornadas consecutivas su racha de compras en el mercado cambiario, en una estrategia orientada a fortalecer las reservas internacionales mediante intervenciones sostenidas.
Este viernes, la autoridad monetaria adquirió u$s40 millones, lo que permitió que el saldo acumulado en lo que va del año supere los u$s3.000 millones.
Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del programa monetario, el organismo sumó u$s3.003 millones, un monto que representa más del 30% del objetivo de acumulación de divisas previsto para 2026. Solo durante febrero, las compras totalizaron u$s1.555 millones, reflejando un ritmo de intervención elevado en el mercado oficial.
El BCRA continúa con las compras de dólares: su estrategia
Para concretar estas adquisiciones, el BCRA expandió la base monetaria mediante emisión directa de pesos, sin aplicar esterilización inmediata. Parte de ese excedente de liquidez fue posteriormente absorbido por el Tesoro mediante colocaciones de deuda en el mercado local, mientras que en las últimas licitaciones se optó por mantener estable la cantidad de dinero en circulación para evitar presiones inflacionarias.
Las proyecciones oficiales indican que durante 2026 la compra neta de divisas podría ubicarse entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones, dependiendo de la demanda de pesos y del flujo de dólares hacia la economía.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, explicó que el ritmo de acumulación de reservas estará determinado por esas dos variables. Hasta ahora, el Banco Central ya alcanzó más de una cuarta parte del objetivo anual.
Dentro de su estrategia operativa, la autoridad monetaria estableció un límite diario de compra equivalente al 5% del volumen operado en el mercado oficial de cambios, además de habilitar acuerdos directos con empresas e instituciones para realizar operaciones fuera del mercado mayorista y así moderar el impacto sobre el tipo de cambio.
Al cierre del quinto día hábil de marzo, las reservas internacionales del BCRA se ubicaron en u$s46.004 millones, con una suba diaria de u$s179 millones. Parte de ese incremento respondió al aumento en la cotización del oro, cuyo precio superó los u$s5.100 por onza, elevando el valor de los activos que integran las reservas.
Sin embargo, la dinámica del stock también estuvo influida por pagos recientes de deuda. A comienzos de la semana, el Banco Central desembolsó u$s1.004 millones para cancelar compromisos vinculados a los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal), instrumentos creados para regularizar deudas comerciales externas mediante títulos en dólares bajo legislación argentina.
Hacia finales de febrero, las reservas habían alcanzado u$s46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio del mandato de Javier Milei y el mayor registro en seis años. No obstante, los pagos de deuda y las variaciones en los precios del oro y otras monedas que integran el portafolio del Central incidieron posteriormente en el total disponible.
La acumulación de reservas también se vio condicionada por las necesidades de divisas del Tesoro, que recurrió al BCRA para adquirir dólares destinados al pago de compromisos externos.
En cuanto al origen de los dólares que permitieron las compras oficiales, la mayor parte provino de liquidaciones del complejo agroexportador y de emisiones de deuda corporativa y provincial en los mercados financieros. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, el volumen emitido en obligaciones negociables y bonos provinciales alcanzó los u$s11.000 millones.
El dólar mayorista retomó la tendencia alcista
En paralelo, el dólar mayorista registró su segunda semana consecutiva de suba y alcanzó el valor más alto en un mes, en un contexto de volatilidad financiera internacional y con un tipo de cambio oficial que, pese a una inflación mensual cercana al 3%, todavía se mantiene por debajo del nivel de cierre de 2025.
Con un volumen operado de u$s425,3 millones en el segmento mayorista, la divisa estadounidense subió $9 (0,6%) y cerró este viernes a $1.416, el nivel más elevado desde el 9 de febrero. En la primera semana de marzo acumuló un incremento de $19, equivalente al 1,4%.
Aun así, en lo que va de 2026 el tipo de cambio oficial registra una baja de $39, lo que representa una caída del 2,7% frente al cierre del año pasado.
Actualmente, el BCRA fijó el techo de la banda cambiaria en $1.617,50, lo que deja al dólar oficial $201,50 —o un 14,2%— por debajo de ese límite, un margen que otorga al Central espacio para administrar la evolución del tipo de cambio dentro del esquema vigente.
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