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ECONOMIA

Boom de alimentos importados en góndolas y supermercados: cómo son los precios y qué marcas regresaron al país

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Supermercado, productos importados, góndola, productos internacionales, importación (Imagen Ilustrativa Infobae)

La apertura de las importaciones empezó a reflejarse con fuerza en las góndolas de los supermercados argentinos. En los últimos meses, creció la presencia de alimentos importados, con una oferta que incluye frutas y verduras frescas, carne, bebidas, conservas y productos de almacén, además del regreso de marcas extranjeras que habían dejado de estar disponibles.

El fenómeno se da en un contexto de mayor desregulación del comercio exterior y simplificación de trámites para el ingreso de mercadería, lo que permitió reactivar operaciones que estaban frenadas y sumar productos que eran difíciles de conseguir o directamente no llegaban al mercado local.

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Uno de los rubros donde más se notó el cambio fue en los productos de almacén y consumo masivo. Entre los casos más visibles aparece el regreso de Conaprole, la cooperativa láctea uruguaya, que volvió a comercializar en el país productos como manteca, queso crema, dulce de leche y crema de leche.

La marca había desembarcado en el país en 2001, pero su presencia se fue diluyendo con el paso de los años como consecuencia de las restricciones cambiarias y comerciales.

La mayor apertura comercial permitió
La mayor apertura comercial permitió el ingreso de frutas, verduras y carne del extranjero
(Imagen Ilustrativa Infobae)

En conservas, se observa un mayor ingreso de atún importado desde Ecuador, con marcas como Bulnez y Máxima, que comenzaron a competir directamente con las opciones nacionales. En algunos supermercados, estas latas se venden a precios sensiblemente más bajos que los productos locales, lo que impulsó su rotación entre los consumidores.

El segmento de bebidas y café también muestra cambios visibles. En las góndolas volvió a crecer la oferta de cápsulas y cafés importados de origen europeo, con marcas italianas como Lavazza y Viaggio, que habían reducido su presencia en los últimos años.

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A eso se suma el regreso de cervezas importadas, principalmente de Brasil, como Itaipava y de España, como Landvik, que vuelven a competir en el segmento premium y de consumo masivo.

En términos de precios, las diferencias varían según el producto y el origen. En algunos casos, los alimentos importados llegan con valores similares a los nacionales, mientras que en otros se ubican entre un 15% y un 30% por debajo, especialmente en categorías como conservas, café y algunos lácteos, de acuerdo con relevamientos privados y datos de mercado.

La mayor apertura también se refleja en el mercado de frutas y verduras importadas. En las góndolas y en el Mercado Central de Buenos Aires comenzó a crecer la presencia de naranjas y mandarinas provenientes de España, manzanas importadas desde Chile y bananas de Ecuador, que se suman a la producción local, especialmente en momentos de menor oferta estacional.

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De acuerdo con datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el ingreso de fruta importada tuvo impacto en los precios mayoristas. En el caso de la naranja, la entidad señaló que la incorporación de producto importado se dio a valores significativamente superiores a los de la producción local y coincidió con aumentos en los precios internos en el Mercado Central.

Las exportaciones argentinas de carne
Las exportaciones argentinas de carne cayeron 7% en 2025

Otro de los ámbitos que vio crecer la importación fue el de la carne. Según datos del Indec, en 2025 las exportaciones de carne vacuna cayeron 7% en volumen, mientras que crecieron las importaciones, que se aceleraron hacia el cierre del año. En total, ingresaron al país unas 17.000 toneladas de carne, por las que se pagaron USD 73,8 millones, frente a las 2.300 toneladas importadas en 2024, que habían demandado 9,7 millones de dólares. El aumento interanual fue del 580 por ciento.

Brasil fue el principal origen de la carne importada, con 14.000 toneladas por USD 56 millones, seguido por Paraguay (2.070 toneladas por USD 9,3 millones) y Uruguay (814 toneladas entre enero y octubre). Si bien el volumen representa menos del 10% del consumo mensual local, el dato resulta significativo en el país por ser la industria cárnica una de las más representativas de la cultura argentina.

El avance de los importados reavivó el debate sobre el impacto en la producción local. Mientras el Gobierno sostiene que la mayor competencia ayuda a contener precios y ampliar opciones, distintos sectores de la industria alimenticia advierten sobre la presión que genera en empresas nacionales que operan con costos más elevados.

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De acuerdo con el CEPA, la apertura comercial se reflejó en un récord histórico de importaciones de bienes de consumo. En el acumulado de enero a septiembre -últimos datos disponibles-, las importaciones totalizaron USD 8.376 millones, el valor más alto de la serie desde 2004.

Ese monto superó en USD 1.693 millones el récord previo registrado en el mismo período de 2018, lo que implicó un incremento del 25,3 por ciento.

En cuanto a los sectores, el mayor crecimiento se registró en electrodomésticos, baterías y lámparas, con un aumento del 248,9% interanual, seguidos por motos, bicicletas y otros equipos de transporte (124,6%). En el caso de las importaciones de productos alimenticios, crecieron 77,4% frente al mismo periodo de 2024 y explicaron el 16,4% del total, junto con prendas de vestir (tuvo un alza de 61,8%) y marroquinería (creció 44,7%), consolidando el avance de los bienes finales importados en la estructura del comercio exterior.

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ECONOMIA

Nuevo bono en dólares: el Gobierno explicó su estrategia para pagar el vencimiento de USD 4.200 de julio

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El Ministerio de Economía licitará un nuevo bono en dólares por hasta USD 2.000 millones para cubrir los vencimientos de deuda en moneda extranjera de mitad de año.

El Ministerio de Economía anunció que ofrecerá un bono denominado en dólares junto a los instrumentos en pesos en las próximas licitaciones quincenales por hasta USD 2.000 millones y esos recursos se destinarán al pago de los vencimientos de deuda en moneda extranjera por más de USD 4.200 millones del próximo julio.

El nuevo título estará disponible por hasta USD 150 millones por subasta y podrá ampliarse en una segunda ronda, al día siguiente, por hasta USD 100 millones adicionales al precio de corte. El bono pagará un interés del 6% anual, liquidado mensualmente, y tendrá un programa de emisión total de hasta 2.000 millones de dólares. “Los recursos obtenidos a través de estas licitaciones quincenales se destinarán al pago de capital de los títulos con vencimiento en julio de 2026″, comunicaron desde Economía.

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“Es interesante, hay que ver cuánto logra captar y a qué tasa corta. La realidad es que el mercado está inundado de MEPs. Si da buena tasa, puede llegar a tener buena aceptación”, sostuvo Nicolás Cappella, sales trader de Grupo IEB.

La Secretaría de Finanzas enfrenta esta semana un vencimiento de deuda pública de $7,2 billones, de acuerdo con operadores del mercado y reportes recientes. Este desafío surge tras un canje de títulos que modificó el perfil de vencimientos; sin embargo, el Tesoro mantiene la necesidad de asegurar altos niveles de refinanciamiento —o “rolleo”—, en un contexto de escasa liquidez y tasas elevadas.

Foto de archivo: el ministro
Foto de archivo: el ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, responde preguntas en una conferencia de prensa junto al presidente del banco central, Santiago Bausili, en el ministerio de la cartera económica en Buenos Aires, Argentina. 10 ene, 2024. REUTERS/Matias Baglietto

La última operación de canje, realizada la semana pasada, permitió al Gobierno renovar la totalidad de los compromisos inmediatos, otorgando cierto margen de maniobra a corto plazo. La administración evitó inyectar pesos al mercado y logró reducir el costo financiero de los nuevos instrumentos. Este resultado impidió un aumento abrupto de la circulación monetaria y reforzó la señal de disciplina fiscal, aunque dejó planteado un nuevo reto debido a la magnitud de los vencimientos inmediatos.

El volumen de $7,2 billones corresponde al canje de títulos con legislación local realizado días atrás. Cappella explicó que vencen $7,2 billones debido al canje de títulos dollar linked efectuado la semana pasada. Considera que en esta oportunidad no se absorberán pesos del mercado, ya que recientemente hubo falta de liquidez y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debió intervenir pagando parte de las LECAPs para evitar una mayor suba de la caución. “Creo que en esta van a ir por algo más cercano a 90% / 100% de rolleo”, afirmó. La referencia a la intervención del BCRA evidencia la tensión en el sistema financiero, donde la demanda de efectivo presiona sobre las tasas de corto plazo y condiciona la dinámica de renovación de títulos públicos.

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El proceso de rolleo implica que el Gobierno logre que los inversores con títulos próximos a vencerse los renueven por nuevos instrumentos, en vez de exigir el pago en efectivo. Esta práctica resulta fundamental para evitar la expansión de pesos en la economía, un factor que incide directamente sobre la presión cambiaria y la inflación. Para los operadores del mercado, la estrategia del Ministerio de Economía será garantizar niveles elevados de refinanciamiento, próximos al 90% o más, a fin de evitar sobresaltos en la emisión monetaria y sostener el equilibrio de caja.

El Gobierno ofrecerá un nuevo
El Gobierno ofrecerá un nuevo bono en dólares durante las licitaciones de instrumentos en pesos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La última licitación resultó favorable para el Gobierno. Christian Buteler, especialista en finanzas, recordó que se necesita un rollover del 90% en adelante, ya que en la operación anterior se superó el 100%. “Eso le da un poco más de aire, pero para mantener el equilibrio necesita ese porcentaje o más, así no enfrenta sobresaltos con los vencimientos. Por otro lado, las tasas están bastante altas; en los últimos días de la semana pasada superaron el 40%. Ahí surge un problema, porque no puede convalidar tasas tan elevadas sin afectar la actividad, que ya viene debilitándose”. Las declaraciones de Buteler reflejan la doble restricción del equipo económico: sostener un elevado refinanciamiento sin convalidar tasas crecientes, que encarecen la deuda y afectan la actividad.

La Secretaría de Finanzas cuenta con cierto respaldo tras las últimas licitaciones. El informe diario más reciente del Banco Central de la República Argentina señala que, al 18 de febrero de 2025, los depósitos en pesos del Tesoro nacional ascienden a $4,8 billones. A esto se suman posiciones en moneda extranjera equivalentes a $446.164 millones al tipo de cambio oficial de $1.401,8091. Este volumen de depósitos representa un respaldo parcial para afrontar obligaciones inmediatas, aunque la proporción frente a los vencimientos destaca la importancia de lograr una alta tasa de rolleo en la próxima licitación.

El control de la cantidad de pesos en circulación es un objetivo central del Gobierno, que intenta evitar presiones adicionales sobre el mercado cambiario y contener la inflación. La política de renovar vencimientos sin inyectar nuevos pesos ayuda a frenar la demanda de divisas y modera el impacto en los precios internos. El equilibrio es delicado: una menor renovación obligaría a emitir moneda para cancelar vencimientos, reactivando la tensión cambiaria y acelerando la inflación.

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El ministro de Economía, Luis
El ministro de Economía, Luis Caputo, junto al secretario de Finanzas, Alejandro Lew.

El mercado observa con atención la evolución de las tasas de interés. En los últimos días, el costo de financiamiento de corto plazo superó el 40%, según Buteler. Este nivel refleja la percepción de riesgo y la búsqueda de cobertura ante la inestabilidad macroeconómica. El BCRA intervino para evitar incrementos mayores en la tasa de caución, instrumento clave en el mercado de dinero. La intervención oficial busca mantener cierto orden y evitar un encarecimiento excesivo del crédito, que impactaría directamente en la actividad.

Las expectativas del mercado respecto al porcentaje de rolleo en la próxima licitación rondan el 90% al 100%. Cappella considera posible alcanzar ese rango, aunque las condiciones de liquidez y el nivel de tasas presentan desafíos adicionales. El antecedente inmediato, con un rolleo superior al 100%, aportó señales positivas, aunque la magnitud del vencimiento actual impone nuevas exigencias a la estrategia oficial.

El contexto inflacionario y la volatilidad cambiaria agregan presión al manejo de la deuda en pesos. La política de no emitir para cubrir vencimientos y, en cambio, buscar la renovación de los títulos, se ha transformado en un pilar de estabilización. El uso eventual de los depósitos en pesos y moneda extranjera del Tesoro por parte del BCRA aparece como un respaldo parcial, pero no garantiza cobertura total frente al volumen de los próximos vencimientos.

El Gobierno enfrenta la necesidad de mantener altos niveles de rolleo evitando tasas excesivas, en un escenario de liquidez restringida, costos financieros en aumento y actividad económica débil. El resultado de la próxima licitación será determinante para el pulso del financiamiento público y será seguido de cerca por operadores locales e internacionales.

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ECONOMIA

Sube el precio de la soja, pero los productores argentinos prefieren esperar a que se mueva el dólar

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En el bando de los que consideran que el dólar sub $1.400 es nocivo para la economía se esgrime un argumento clásico: con ese nivel de tipo de cambio, los productores agrícolas otra vez se refugiarán en las silobolsas y retendrán su producción, por más que el gobierno les haya atenuado las retenciones a la exportación.

Es un tema que se discute con acaloramiento entre los empresarios del agro, que siguen quejándose de los reducidos márgenes de rentabilidad, y que ya están previendo que cuando llegue el momento de la cosecha de soja, tendrán precios más bajos incluso que los del año pasado.

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A primera vista parece extraño ese escepticismo, dado que en este momento el precio del mercado internacional está viviendo un repunte, con la tonelada a u$s421 en las pantallas del Chicago Board of Trade, después de haber tocado mínimos en torno de u$s350.

Y, además, para el principal producto de exportación argentino rige ahora una retención de 24% -lo cual sigue dejando a los agricultores argentinos en desventaja- pero que implica una notable mejora respecto del 33% que se pagaba hasta hace poco más de un año.

Es por eso que se plantea la cuestión de si la mejora en el precio internacional, sumado a la menor carga de retenciones, podrá compensar el «dólar barato» y convencer a los productores de vender masivamente.

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Récord de cosecha, ¿y de exportación?

Es el tema en debate: con una cosecha estimada por la Bolsa de Comercio de Rosario en 48 millones de toneladas -levemente por debajo de los 49,4 millones obtenidos el año pasado-, los economistas afines al gobierno se entusiasman con el potencial de exportación del campo. Si se considera, además, la excelente campaña de maíz y trigo, podría llegarse a un total de 140 millones de toneladas, lo que la convertiría en récord histórico.

Esa expectativa va de la mano con una proyección de mayor acumulación de reservas en el Banco Central, que en lo que va del año ya superó los u$s2.500 millones comprados en el mercado cambiario.

El influyente consultor Salvador Di Stefano apunta que «podría representar una liquidación de granos de u$s40.000 millones, algo muy similar al récord de liquidaciones que ocurrió en el año 2022 cuando se liquidarán u$s40.438 millones». Y compara contra la exportación agrícola de u$s31.337 millones del año pasado, lo cual lo lleva a sostener el argumento de que el tipo de cambio no sólo no está atrasado, sino que tiene chances de caer aun más.

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Claro que esa opinión está lejos de generar consenso: hay productores que no sólo tienen desconfianza en el esquema cambiario del gobierno, sino que tampoco creen que los actuales precios de la soja sean sostenibles, y prevén una brusca caída en el corto plazo.

Bajos incentivos para la venta

De hecho, hasta la polémica sobre Fate terminó exacerbando el debate, porque desde el gobierno, como argumento defensivo, destacaron que durante el peronismo se cobraban retenciones a la exportación industrial. Es decir, una afirmación que lleva implícito el concepto de que no tiene sentido gravar la exportación de la industria pero sí la del campo.

Eso llevó a un contrapunto entre Felipe Núñez -uno de los principales funcionarios en el equipo del ministro Toto Caputo- y Santiago del Solar, un productor rural que, durante la gestión macrista, ocupó la jefatura de gabinete en el ministerio de Agricultura. Del Solar sostiene que se debería tener un esquema de rebajas de retenciones, que permitan al productor una planificación de largo plazo. «Nadie invierte más si no hay un cambio de expectativas», sostuvo el ex funcionario.

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Lo cierto es que abundan las advertencias de empresarios agrícolas que se quejan sobre la «inviabilidad» del negocio por la combinación de retenciones y, además, un tipo de cambio en baja. Algunos productores manifiestan su temor de que la tonelada de soja en el mercado local caiga debajo del nivel de $300.000.

Actualmente, los precios del mercado de Rosario marcan $456.000, aunque con tendencia a la baja. Y en los contratos a futuros de A3, hay posturas por $320.000 para los próximos meses.

Super cosecha de soja en el mundo

¿A qué se debe atribuir ese escepticismo sobre los precios? Para empezar, al escenario internacional. La especulación sobre el acuerdo entre China y Estados Unidos, sumada a la decisión de la Corte Suprema que rechazó las subas arancelarias de Donald Trump llevaron a una reacción del mercado. Así, los fondos de inversión que intervienen en los mercados de futuros compraron 15 millones de toneladas en pocos días, con lo cual se presionó la cotización al alza.

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Pero, más allá de la especulación política, los «fundamentals» del negocio siguen mostrando una vigorosa oferta que supera a la demanda.

Brasil tuvo una cosecha mejor a la esperada, con más superficie sembrada y mejores rindes. Hablando en cifras, se espera que la oferta de soja brasileña llegue a 180 millones de toneladas. Esto se agrega al dato de que Estados Unidos -según la estimación del Departamento de Agricultura- llegará a 121 millones de toneladas de soja, un volumen 4,4% superior a la última cosecha.

En otras palabras, la percepción generalizada es que la reciente suba en las cotizaciones obedece a especulaciones geopolíticas más que a razones de mercado, por lo que será difícil el sostenimiento de los precios actuales.

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Precio versus tipo de cambio

Pero además, claro, está el factor argentino. Los productores, como el resto de los argentinos, asisten diariamente al debate entre quienes creen que habrá «una lluvia de dólares» que hará que la apreciación del peso sea la «nueva normalidad» y los que, por el contrario, creen que hay una distorsión cambiaria generada por los controles cambiarios y la ola de emisiones de deuda corporativa.

De manera que, como siempre, dependiendo de cuál sea la expectativa devaluatoria, los productores se apurarán a vender o esperarán con su stock en los silobolsas.

Hoy, los sojeros reciben $456.000 por tonelada, lo cual equivale a u$s332 considerando el tipo de cambio oficial, pero de u$s320 si se toma el mercado «contado con liquidación», que es el que está realmente disponible para el agricultor en caso de querer redolarizar su ingreso.

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En definitiva, lo que le queda en el bolsillo al productor es un 76% del precio internacional, que es el que reciben los productores brasileños, paraguayos y uruguayos. Podría argumentarse que no es una mala cifra, dado que durante los regímenes de incentivo exportador que implementaba Sergio Massa se obtenía apenas un 50% del precio internacional, pero los productores igual se muestran cautelosos.

A esta altura del año, solamente hay ventas anotadas por unas 5,2 millones de toneladas, un 11% del volumen de la cosecha proyectada, y esto ocurre a pesar de que el precio para los contratos de futuros se ubican unos u$s20 por encima de los de hace un año.

Para quienes crean que es inevitable una caída en las cotizaciones, podría ser un momento ideal para asegurarse el precio y ya anotar ventas a futuro. Pero la contracara de esa decisión es la expectativa sobre el tipo de cambio: mientras más atrasado esté el dólar, peor será el precio del mercado interno.

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En síntesis, contra el optimismo del gobierno, que espera una lluvia de divisas producto de la exportación agrícola, en el campo las opiniones están mucho más divididas, y volvió la clásica especulación respecto de si es mejor adoptar una actitud conservadora y esperar a una corrección devaluatoria o un nuevo «tax holiday» como el que implementó Caputo el año pasado ante la sequía de dólares.

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ECONOMIA

Por qué el empleo formal se derrumba pese al crecimiento económico: el impacto de la presión fiscal y el monotributo

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La presión fiscal y el endurecimiento de los controles impositivos empujan a miles de trabajadores y emprendedores hacia la informalidad laboral

En Infobae en vivo, el economista Gustavo Lazzari alertó sobre las consecuencias del desfasaje entre el crecimiento económico y la destrucción de empleo privado registrado en la Argentina. “Esta caída de empleo privado registrado está compensada en buena parte por el incremento del monotributo”, enfatizó Lazzari, al analizar datos recientes junto a Matías Barbería.

En diálogo con el staff de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería, Lazzari aportó su mirada crítica sobre la dinámica del mercado laboral y el impacto de la estructura impositiva: “El 66% de una casa son impuestos. Así que no hablemos de crisis en la construcción, hay crisis en los impuestos, olvidate”.

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Barbería abrió el debate señalando la paradoja de los últimos años: “Estamos en crecimiento económico, se estima que es un 4% lo que creció el PBI el año pasado… pero en ese período se perdieron unos 192 mil cuatrocientos puestos, según datos del SIPA”. Al desglosar los sectores, indicó que el agro se expandió un 40,5% pero generó apenas nueve mil nuevos puestos, mientras que otros rubros como finanzas y minería crecieron en actividad pero destruyeron empleo registrado.

Lazzari explicó: “Crece la economía en algunos sectores que no son altos generadores de empleo y están en fuerte ajuste”. Al detallar el fenómeno en minería, sostuvo: “Lo que está pasando en minería es que son inversiones de muy largo plazo… el crecimiento del empleo que se espera no va a ser inmediato, hay un delay ahí”. Sobre la construcción, Barbería subrayó que es el sector con mayor contracción, con una caída del 14,5% y una destrucción significativa de puestos.

El economista remarcó que buena parte del empleo que generan sectores como minería es indirecto: “Es el hotel, es el catering, es el movimiento. Lo vas a ver más adelante en servicios, lo vas a ver más adelante en gastronomía”. Y advirtió: “La construcción todavía no termina de levantar. Hay todo un tema de precios relativos, que la Argentina está desacoplada”.

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El empleo formal en la Argentina registra una fuerte caída a pesar del crecimiento económico y la expansión de algunos sectores productivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el centro del debate apareció el monotributo como amortiguador de la caída del empleo registrado. “No maten al monotributo con esta estupidez que quiere hacer el ARCA de controlar cuentas bancarias y billeteras virtuales… el monotributo es la reforma laboral de facto”, enfatizó Lazzari, alertando sobre los controles cruzados entre ingresos bancarios y límites de facturación.

En el intercambio con Malena de los Ríos y Gonzalo Aziz, Lazzari detalló: “Hay mucho movimiento de billeteras virtuales que no son facturaciones. Che, Lacha, dale, préstame 40 lucas, que tengo que tomar un taxi. ¿A vos te entra y le tenés que decir a la AFIP: ‘No, campeón, me la prestó Lacha’?”. El economista denunció que los sistemas de control fiscal no distinguen entre ingresos reales y movimientos cotidianos, lo que complica la vida de los pequeños emprendedores: “Están llevando el negro. Esto es un llamado a la informalidad”.

La presión fiscal y la vigilancia sobre los movimientos digitales fueron otro eje del análisis: “Primero, le quitás la función de internalizar plata en el sistema que tienen las billeteras… estás matando a los pequeños y medianos monotributistas que están arrancando en la formalidad. Cuando la AFIP dice: ‘Quiero revisar las cuentas’, pará, campeón, no me podés romper la clientela, porque el tipo, ¿sabés qué va a pasar? Lo van a hacer con cuentas de afuera y lo van a hacer en grone”.

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Lazzari llevó el debate a una crítica estructural al sistema impositivo argentino. “Hay 2.200 municipios y 24 provincias, es un ejército de ocupación. Si en cada uno hay cinco tipos buscando bases imponibles, vos tenés 10 mil personas que están pensando todo el día cómo joder al sector privado. Y esto es real”, denunció el economista, al relatar casos de tasas municipales y retenciones sobre intereses en cuentas digitales.

En referencia a la retención de ingresos brutos sobre los rendimientos de cuentas de money market, Lazzari ironizó: “Hay una inflación del 2%, 1, 3… Para que no se deteriore el mango, la gente pone la plata en lo que se llama cuentas de money market. ¿Qué descubrió un sátrapa de ingresos brutos? Un delincuente, un inmoral. No lo invites a tu cumpleaños, te afana la torta. ¿Qué descubrió? Ah, hay un ingreso ahí. Hay un pequeño interés… impuesto a ingresos brutos”.

El economista concluyó con una advertencia sobre el mensaje que se transmite a los nuevos emprendedores: “El principal negrero de la Argentina es el Estado nacional, provincial y los sátrapas de los municipios”. Lazzari insistió en que las regulaciones y la presión fiscal desalientan la formalización y empujan a la economía informal: “El tipo, naturalmente, mentalmente, está seteado para un teléfono, no usa efectivo… está seteado para hacer toda su vida en blanco, y el Estado lo negrea”.

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• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich

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