ECONOMIA
Caso Fate enrarece el clima político y la CGT busca revancha tras varios paros «light»

Y de pronto, se alinearon los planetas para la cúpula sindical argentina, que nuevamente se siente con fuerza para convocar a un paro nacional. Tras meses de sufrir reproches desde izquierda y derecha, con baja capacidad para convocar militantes y con su representatividad cuestionada, se había resignado a ser un espectador más en el debate sobre la reforma laboral.
Fue así que tras la votación de la ley en el Senado -una jornada en la cual sólo protestaron los sectores de izquierda mientras la CGT se limitó a emitir un comunicado- volvieron a circular los reproches de tibieza y las ironías respecto de que la sigla CGT ahora significa «Confederación General de Twitter».
Y las críticas no se limitaban al reclamo de una actitud más combativa. También hubo insinuaciones sobre una negociación entre la cúpula sindical y el gobierno. Concretamente, la acusación era que la CGT se limitó a hacer una oposición «testimonial» y sin consecuencias políticas a cambio de que el gobierno retirase el artículo que eliminaba la «cuota solidaria» que se les descuenta a los asalariados, aun cuando no estén afiliados al gremio.
Sin embargo, en el lapso de pocos días, el panorama cambió de tal forma que esa misma dirigencia sindical que se sentía sin capacidad de convocatoria, ahora decidió ponerse al frente de la resistencia contra la reforma laboral nada menos que con la organización de un paro general nacional.
La CGT, en busca de nuevo protagonismo
Para que eso ocurriera, confluyeron situaciones inesperadas fuera y dentro de la sede sindical de la calle Azopardo. Para empezar, esta vez la cúpula de la CGT se aseguró de antemano que contará con la adhesión del gremio transportista, un factor crucial para garantizar el éxito de cualquier paro.
De hecho, esa desavenencia interna había llevado al fracaso de los últimos dos paros. Primero, el del 30 de octubre de 2024, cuando bajo el liderazgo de Pablo Moyano se convocó a una paralización total del transporte, lo que, en los hechos, suponía un paro general. Pero hubo una ruptura interna, que dejó a camioneros, ferroviarios y empleados aeronáuticos sosteniendo un discurso político de oposición, mientras que del otro lado los colectiveros estaban negociando una mejora salarial. Resultado: hubo colectivos y prácticamente no se notó una disminución de la actividad.
El líder camionero, entonces, redobló su apuesta, con un reclamo a que toda la CGT lo acompañara en un nuevo paro, pero su postura fue rechazada en el debate interno. Ni siquiera lo acompaño su padre, el legendario Hugo Moyano.
El segundo para de baja adhesión se produjo en abril del año pasado, cuando en medio de las protestas por las jubilaciones, los dirigentes de la CGT se sintieron presionados a hacer una demostración de fuerza. Pero no lograron evitar la presencia de colectivos, lo cual dejó como resultado otra protesta floja.
Finalmente, la otra experiencia frustrada fue la jornada del 18 de diciembre en Plaza de Mayo, convocada específicamente para repudiar la ley de modernización, que tuvo una asistencia discreta, pese a la logística que pusieron a disposición los mayores gremios. Para ese entonces, ya había asumido el nuevo triunvirato.
Ese día, los dirigentes de las facciones más combativas propusieron convocar a una huelga desde el momento que se iniciara el debate en el Congreso, algo que no contó con apoyo en la cúpula.
Era una postura que parecía contrastar con la actitud cautelosa de la nueva cúpula. Jorge Sola, uno de los nuevos triunviros, había dejado en claro su vocación negociadora.
«No somos necios. Sabemos que el mundo del trabajo ha cambiado y que las actualizaciones con la tecnología y la robótica son necesarias, pero tenemos una herramienta fenomenal, que son los convenios colectivos de trabajo. Es allí donde las dos partes que más saben, los empleadores y los trabajadores, pueden crear sus reglas, y es ahí donde se modifican y se modernizan las relaciones laborales», fue la definición del dirigente.
Errores no forzados
Desde el punto de vista del gobierno, esa división entre sindicalistas duros y tibios suponía una oportunidad política. Ante cada movilización sindical de convocatoria discreta, los funcionarios destacaban que esa jornada había sido «un día normal». Y Javier Milei, en plena negociación con la oposición peronista, hizo jugar todas esas situaciones en su favor, argumentando que los paros era la expresión de los «sectores retrógrados que se niegan a perder privilegios».
¿Cómo fue que una oposición sindical que parecía irrelevante se erigió de pronto en una amenaza política seria, con capacidad de paralizar el país el día en que el texto de la ley entra a la cámara de Diputados? Hubo una serie de «errores no forzados» del gobierno que ayudaron a que la oposición ganara fuerza.
Para empezar, el efecto de los descuentos en las licencias por enfermedad. Fue un agregado de último momento, cuya autoría nadie se atribuye, y que terminó enojando al propio bloque legislativo del oficialismo. El tema es de alta sensibilidad social, algo de lo que el gobierno se anotició cuando vio que, de todas las reformas incluidas en la ley, la que centraba toda la atención mediática era la de las licencias.
De hecho, el propio Toto Caputo se quejó por la escasa repercusión que habían tenido los artículos de rebaja de costos para los empresarios en la contratación de nuevos empleados.
Originalmente, el tema que se había planteado era sólo un sistema de auditorías para los casos de enfermedades por tiempo prolongado, para evitar lo que Patricia Bullrich denominó «la mafia de los certificados truchos». Pero no estaba previsto que se incluyera el descuento de 50% por jornal para un empleado que se accidentara jugando al fútbol un domingo.
La sucesión de «marchas atrás» -primero anunciando una revisión de los descuentos, y luego su eliminación completa– dejó en evidencia un error de cálculo político. La negativa de los aliados de Milei fue tan terminante que se llegó a temer por la supervivencia de toda la reforma.
Un cambio de clima
Pero, además, hubo otras noticias desde el plano de la economía que también le jugaron en contra al gobierno y le dieron fuerza a la oposición. Ya se había caldeado el clima con el inesperado 2,9% de la inflación de enero y la casi certeza de que habrá alta inflación también en febrero y marzo -con el agravante de que se encarecieron más las canastas que marcan las líneas de pobreza e indigencia-.
En medio del debate por la inflación al alza, estuvo la polémica por el frustrado cambio de metodología del Indec, que llevó a que la CGT avisara que sus asesores económicos prepararían un índice propio para tomar como referente en las negociaciones salariales.
También hubo críticas a la iniciativa del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), porque los economistas críticos dan por descontado que esa «caja» formada con aportes obligatorios de las empresas terminará siendo un financista involuntario del Tesoro, ante la creciente necesidad de Caputo por fondear las arcas estatales.
Y, cuando parecía que ya no podía haber más polémicas, con un sugestivo «timing» se anunció el cierre de Fate, lo cual puso otra vez sobre el tapete la polémica que se había generado a fin de año con la suspensión de la producción en Whirlpool.
En este momento, el talón de Aquiles del gobierno es la velocidad de la pérdida de puestos de trabajo en la industria -que está usando, en promedio, apenas un 53,8% de su capacidad instalada, y con casos extremos como el automotor, donde el uso es de sólo el 31% de la planta-.
El caso de Fate excede largamente la situación específica de los neumáticos y pone en cuestión toda la política de apertura a las importaciones, lo cual deja a la oposición con mayor fuerza para argumentar contra la flexibilización contractual que propone la reforma laboral.
Buscando aliados
En definitiva, los hechos de la última semana supusieron, para la CGT, una inesperada inyección de fortaleza política. De forma que no solamente se animó a la convocatoria al paro, sino que aspira a influir en el debate parlamentario.
Y, de hecho, no solamente están buscando la alianza con gobernadores provinciales del peronismo, sino que también hay acercamiento con cámaras empresariales que objetan algunos de los puntos del proyecto de ley.
Es así que en los últimos días hubo reuniones con la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Cámara de Comercio y la Asociación de la industria Metalúrgica. Aunque los empresarios comparten buena parte del proyecto del gobierno, creen que hay otros puntos que pueden incrementar la conflictividad. Entre ellos se encuentra la alteración del orden de preeminencia de las negociaciones -en la ley, el acuerdo de empresa tendrá prioridad sobre el de rama laboral- y el cese de la «ultraactividad» -es decir, la continuidad posterior a la fecha de finalización- de convenios que no hayan sido renovados.
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ECONOMIA
Cepo cambiario: el Gobierno confirmó que no evalúa cambios en lo inmediato y explicó por qué mantiene las restricciones

En el marco de la Argentina Week en Estados Unidos, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, descartó modificaciones en el cepo cambiario vigente en el corto plazo y explicó por qué el Gobierno decidió mantener algunas restricciones a la libre circulación de capitales.
La explicación oficial se dio en un panel en Nueva York durante la segunda jornada del evento que busca potenciar las inversiones hacia el país. Además, de Bausili, participó el ministro de Economía, Luis Caputo. La actividad contó con la moderación de Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorgan para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, y Claudio Irigoyen, responsable de Economía Global en Bank of America.
“Creemos fuertemente en el libre mercado. Creemos que el mejor mecanismo para asignar recursos a una economía es a través de un sistema de libre mercado, donde los precios mantienen y representan el 100% de la información disponible para tomar decisiones financieras”, comenzó diciendo el titular de la autoridad monetaria.
Desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, las políticas económicas oficiales tendieron a aflojar el cepo cambiario. A mediados de abril de 2025, la administración libertaria liberó los controles que operaban sobre las personas físicas, aunque todavía pesan otros sobre empresas e inversores.

En ese contexto, Bausili aclaró que ante los “desequilibrios heredados” de la gestión de Alberto Fernández, “los precios pueden generar un incentivo que no es el mejor para la economía”. “Por ejemplo, los precios pueden generar un incentivo para desestabilizar, para atacar a la moneda. Si ves un banco central frágil para defender una moneda, la atacas y ganas dinero. Así que el mecanismo de incentivos es ganar dinero siempre y cuando identificas una fragilidad o un desequilibrio, vas por él”, graficó.
Acto seguido, el funcionario remarcó que es en ese contexto que el Gobierno decidió mantener “ciertos mecanismos de defensa” para “protegernos de eso porque creemos en el sistema de precios y en las fuerzas del mercado, e identificamos que existen incentivos para que esas fuerzas puedan atacar al sistema”.
Si bien el disertante evitó dar precisiones sobre cuándo removerían las regulaciones que aún continúan vigentes, aseguró que profundizarán la desregulación al ritmo de la mejora del balance general del Banco Central.
“A medida que pudimos eliminar algunos de esos desequilibrios, pudimos levantar y eliminar algunas de las restricciones cambiarias. Y eso continuará siendo nuestra postura en el futuro. A medida que continuamos avanzando y a medida que continuamos mejorando la calidad del balance general del BCRA y reduciendo estas vulnerabilidades, continuaremos avanzando y eliminando los controles administrativos”, explicó.
Al mismo tiempo, el presidente del Central identificó dos restricciones principales que continúan vigentes en el mercado cambiario del país. La primera se refiere a las limitaciones de los inversores no residentes, especialmente los financieros, de retirar sus fondos de Argentina.
Actualmente, mencionó Santiago Bausili, las multinacionales cuentan con la posibilidad de girar dividendos sobre ingresos netos, y los inversores financieros ya han logrado mecanismos para repatriar su capital, por lo que consideró que esta medida funciona más como un freno al ingreso de capitales especulativos que como un obstáculo a la salida de fondos.
A su juicio, la segunda regulación de relevancia afecta a las empresas que operan en el mercado cambiario oficial, ya que deben administrar su capital de trabajo en dólares conforme a los controles vigentes.
Cabe destacar que en la previa de las elecciones legislativas, el Banco Central reinstauró la restricción cruzada para limitar maniobras de arbitraje que generaban beneficios. Ante el incremento de la brecha entre el dólar oficial y las cotizaciones financieras (MEP y CCL en el exterior), se estableció que quienes compran oficial no pueden operar en los mercados financieros por un plazo de 90 días. La disposición, que en un principio alcanzó a directivos bancarios, luego se amplió a todas las personas físicas.
A propósito de las limitaciones que siguen pesando sobre el movimiento de capitales, Bausili reconoció que son “engorrosas”. “El resto, creemos que es engorroso. Es un sistema muy controlado pero no afecta la capacidad de las empresas a operar normalmente. No afecta la voluntad de la economía a seguir girando”, concluyó.
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ECONOMIA
Trump liberará reservas de petróleo para bajar el precio: es la mayor intervención de la historia

El precio de los combustibles en Estados Unidos encadenó este miércoles su undécimo día consecutivo de aumentos. El galón del combustible más utilizado en el país ya superó los u$s3,5, una cifra que encendió todas las alarmas en la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump anunció que recurrirá a la Reserva Estratégica de Petróleo para intentar controlar el precio global del crudo. La decisión apunta a frenar la escalada de precios que se disparó tras el inicio de la guerra en Irán.
«Lo haremos, y luego lo restableceremos», declaró el mandatario republicano durante una entrevista con la cadena de televisión local WKRC en Cincinnati. Trump se encuentra en plena campaña para las elecciones de mitad de mandato.
Los sondeos revelan un profundo desgaste de su figura. La agresiva política migratoria y las dificultades para resolver la crisis de la asequibilidad golpean su imagen. «Lo llené una vez (las reservas) y lo volveré a llenar. Ahora mismo lo reduciremos un poco, y eso bajará los precios», manifestó este miércoles.
La mayor liberación de reservas de petróleo de la historia
Trump confirmó la medida el mismo día que una treintena de países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) acordaron liberar grandes reservas de petróleo. La coordinación internacional pondrá en el mercado unos 400 millones de barriles, la mayor intervención de la historia para restar presión sobre los precios del crudo.
El presidente estadounidense no precisó qué cantidad exacta de petróleo aportará su país a esta liberación coordinada. Sin embargo, la magnitud de la operación global marca un punto de inflexión en la gestión de la crisis energética.
Más tarde, durante un mitin electoral en Kentucky con seguidores republicanos, Trump amplió la información. «Me complace informar que la Agencia Internacional de Energía acordó coordinar la liberación de un récord de 400 millones de barriles de petróleo de diversas reservas nacionales de petróleo en todo el mundo», aseguró.
El mandatario prometió que la medida reducirá sustancialmente los precios del petróleo. «Ponemos fin a esta amenaza para Estados Unidos y el mundo. No queremos irnos antes de tiempo, ¿verdad?», agregó. Durante su intervención, una mujer del público se desmayó y obligó a parar su discurso durante unos minutos.
El secretario de Interior, Doug Burgum, había adelantado la posición de Washington. Según manifestó, es para momentos como este para los que se acumulan las reservas estratégicas.
El cambio de postura de los republicanos que atacaron a Biden
Hasta hace un par de días, los republicanos se oponían férreamente a esta opción. Atacaron al expresidente demócrata Joe Biden cuando liberó reservas en 2022 tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania.
Ahora, el partido de Trump enfrenta una contradicción evidente. Les resultaría difícil defender lo contrario de lo que criticaron hace apenas dos años. El contexto electoral parece haber pesado más que la coherencia política.
La preocupación en la Casa Blanca por el encarecimiento de los carburantes en pleno año electoral provocó algunas fricciones entre el equipo de gabinete de Trump. El secretario de Energía, Chris Wright, había expresado su rechazo a liberar las reservas.
Wright argumentó que el repunto de los precios es algo temporal. «Es solo miedo y percepción», justificó esta semana en una entrevista en la cadena conservadora Fox News. «El mundo cuenta con un suministro abundante de energía gracias a la agenda de dominio energético del presidente Trump», agregó.
Pero la principal asesora de la Casa Blanca, Susie Wiles, advirtió del efecto catastrófico para los republicanos. Según su análisis, no frenar la escalada de la gasolina podría costarles caro en las elecciones del próximo noviembre.
Cuánto petróleo tiene Estados Unidos en sus reservas estratégicas
La Reserva Estratégica de Petróleo contiene actualmente unos 415 millones de barriles, poco más de la mitad de su capacidad total. Los almacenes no se han repuesto después de que Biden ordenara emplearlos para afrontar la crisis energética de 2022.
Las reservas de petróleo de Estados Unidos están almacenadas en cuatro depósitos subterráneos a lo largo de las costas del golfo de México. El sistema cuenta con una capacidad máxima de 713,5 millones de barriles.
Tienen conexión directa, a través de barcos y buques cisternas, con la mitad de las refinerías de Estados Unidos. Desde que el presidente da la orden, el crudo tarda unos 13 días en llegar al mercado, tiempo necesario para realizar el proceso de ventas, adjudicar contratos y organizar el transporte, según explica el portal Axios.
Con esta capacidad, se podrían llegar a poner en el mercado unos 4,4 millones de barriles diarios, según la web del Departamento de Energía. Sin embargo, análisis alternativos calculan que la reserva no podría liberar más de unos dos millones de barriles al día aproximadamente.
Cuándo se creó la reserva y cuántas veces la usó Estados Unidos
La reserva de petróleo de Estados Unidos se creó tras la crisis de petróleo de 1973. En aquel entonces, varios países árabes impusieron un embargo a Estados Unidos y otros países occidentales.
Su objetivo era crear un almacén con capacidad de evitar la volatilidad de los precios del petróleo. La medida buscaba garantizar la seguridad energética del país ante futuras disrupciones del suministro.
Estados Unidos ha echado mano de estas reservas en cuatro ocasiones históricas. La primera fue tras la guerra de Irak, en 1991. La segunda ocurrió después del huracán Katrina en 2005.
La tercera intervención se produjo durante la crisis de Libia en 2011. La más reciente fue para afrontar la crisis energética desencadenada por la guerra de Ucrania en 2022, bajo la administración de Biden.
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ECONOMIA
Radiografía del crédito en Argentina: crisis en consumo, mora sin precedentes y menos acceso a viviendas

Matías Barbería y Malena de los Ríos, durante el debate en Infobae en vivo, advirtieron que la mora en créditos de consumo y tarjetas alcanzó niveles récord en Argentina, con uno de cada cuatro pesos prestados por fintech y supermercados sin recuperar.
En diálogo con el equipo de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Gustavo Lazzari, los periodistas desgranaron la radiografía del endeudamiento argentino, poniendo el foco en un fenómeno que afecta tanto a bancos como a entidades no reguladas.
“Tenemos el peor momento registrado en la historia financiera argentina”, advirtió Matías Barbería, aunque aclaró que “la serie arranca en 2010”, por lo que no se puede comparar con crisis previas. Según los datos aportados, “la mora de las familias está en su punto más alto”, especialmente en créditos para consumo, personales y tarjetas, donde “no el de las empresas, el de las empresas no voló”.
Barbería precisó: “En noviembre llegaron a 8,8 de la cartera. 9,3 en diciembre”, sumando empresas y familias. Pero al analizar el universo fuera del sistema bancario tradicional, la situación es más grave: “Si uno mide al cierre de 2025, la irregularidad llegó al 13%. En tarjetas de súper y fintech, estos no son bancos, llega al 24%”.
Para graficar el impacto, explicó: “Uno de cada cuatro pesos que prestaron las tarjetas y súper no se devolvió. Uno de cada cinco créditos menores a un millón está con atrasos. Una de cada cinco personas que tomó créditos de menos de un millón, estamos hablando de la base de la pirámide, no ha podido pagarlo en tiempo y forma”.
El fenómeno afecta especialmente a sectores de menores ingresos que recurren a financieras no reguladas y soportan tasas más altas. “Cuando tomás préstamo en financieras no reguladas, estamos hablando de gente de mucho menor poder adquisitivo”, describió Barbería. Gonzalo Aziz aportó el testimonio de un empresario fintech: “Es crédito para pagar crédito”. Barbería coincidió: “El crédito para tomar crédito, también abunda y mucho”.
Malena de los Ríos puso en contexto el fenómeno al analizar la radiografía del crédito en la región. “El sector privado en Chile supera el 80% del producto bruto interno en función del crédito”, explicó, incluyendo todas las líneas: hipotecario, industria, consumo. “¿Sabés cuánto estaba la Argentina? Estaba en el 3, 4% para el 2023”, detalló, aunque reconoció que hoy “podemos hablar de un casi 14 %”.
“Es bajísimo”, coincidió Gonzalo Aziz, en contraste con Brasil (“la relación respecto al PBI para medir en función del crédito, 70%”) y Colombia o Perú (cerca del 50 %). De los Ríos subrayó que “Argentina tiene una población muy interesante, un mercado de crédito que todavía tenés un mercado importante para poder agrandarlo”.
En la comparación sectorial, destacó: “En Chile, el 28% de ese crédito representa el hipotecario. En Argentina no llegamos al 14% del PBI del total de los créditos”. Barbería amplió: “El sector financiero en la Argentina, no existe. No hay depósitos en Argentina, no hay ahorro en moneda local. Sin ahorro en moneda local no tenés masa prestable para prestar”.
El panel abordó las respuestas del sistema financiero y las limitaciones del mercado local. “Una forma muy sensata de salir de deudas, si lo agarrás temprano, es tomar un crédito, alargar plazos… No es fácil para nada, y así pagar”, describió Barbería, aunque advirtió sobre el círculo vicioso del endeudamiento.
Respecto al crédito hipotecario, Barbería fue tajante: “Tres de cada cuatro créditos hipotecarios que se están otorgando hoy los da el Estado, los da el Banco Nación. Ni siquiera entre los mejores están cazando los bancos”.
Malena de los Ríos completó: “El banco evalúa distintas cuestiones. Hoy, con la cantidad de créditos disponibles, los bancos buscan lo mejor. Hay una decisión política de los países de que también se amplíe ese crédito, porque tiene que haber una macroeconomía estable”.
En cuanto a la política oficial, Barbería destacó: “El Banco Central está tratando de mantener bajas las tasas para que las refinanciaciones, crédito para tomar crédito, empiecen a correr y puedan sacar del pozo a estos sectores… Todavía la mora está alta. Esperan en el sector que el pico llegue ahora, en el primer trimestre de este año, y después empiece a bajar si se sostienen las condiciones financieras laxas”.
El panel concluyó que, pese a la gravedad de los indicadores, “no estamos ante un estallido, no se va a caer ningún banco, pero la situación debería no empeorar para que no pase de castaño oscuro”.
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