ECONOMIA
Celebra Caputo: dos consultoras midieron la inflación de mayo por abajo del 2%, la menor en 5 años

Tras la inflación de abril de 2,8% que marcó una fuerte desaceleración frente al 3,7% de marzo, el costo de vida de este mes rondará más cerca de la zona del 2%, según las proyecciones de la mayoría de las consultoras.
De hecho, con los primeros sondes que ya «cerraron» el mes, se observa que incluso podría ubicarse por debajo del 2%. Los relevamientos de las consultoras C&T y Fundaciób Libertad y Progreso, difundidos este viernes, estiman un IPC para el GBA del 1,8%.
De concretarse esta cifra, sería el IPC más bajo desde el 2020: aunque, si se excluye la pandemia (cuando bajó fuerte la inflación), se trataría del dato más bajo desde 2017.
Celebra Luis Caputo: dos consultoras midieron la inflación de mayo por debajo del 2%
Por caso, el IPC que elabora Libertad y Progreso registró un incremento del 1,8% en mayo, lo que representa una desaceleración de 1,0 punto porcentual respecto al dato oficial de abril (2,8%). «Sería el IPC mensual más bajo desde mayo 2020, aunque si se excluyen los años de la pandemia, sería la menor desde noviembre de 2017«, detallaron.
«Estos datos sugieren que, tras la unificación cambiaria, la inflación retomó su sendero de desaceleración. Un sendero que podrá continuar en base a una menor incertidumbre, un BCRA con un balance más sano, y un Tesoro que mantiene el superávit fiscal», agregaron desde la firma.
También estimó 1,8% para la inflación de mayo la consultora C&T. «La dinámica del mes estuvo atravesada por diversos factores: la estabilidad cambiaria, la reducción de impuestos, el Hot Sale y las menores lluvias, sobre todo en la primera parte del mes«, explicaron desde la firma.
Y detallaron que el Hot Sale «llevó a la baja de numerosos precios durante la segunda semana del mes y a una recuperación en la tercera». «Sin embargo, en algunos rubros la tendencia a la baja persistió. Así, indumentaria, y equipamiento y mantenimiento del hogar apenas aumentaron en el mes; la falta de ajuste en el salario del servicio doméstico favoreció también a este último rubro.
Y aclararon que las menores lluvias repercutieron en una fuerte baja de las verduras y, en menor medida, las frutas, lo que ayudó a la reducción del rubro de alimentos.
Por su parte, el Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres también estimó que el ïndice de Precios al Consumidor de mayo podría ubicarse en torno a 1,8% con lo cual perforaría el umbral de 2% por primera vez en la gestión Milei, un objetivo que el Gobierno había intentado lograr cuando a principios de febrero redujó el ritmo del crawling de 2% mensual a 1%.
De confirmarse que la inflación del mes este en torno a 2% o menos, se convertiria, lógicamente, en la más baja en la era Milei, ya que hasta ahora el índice inflacionario más bajo durante este Gobierno fue 2,2% en enero de este año.
Pasado más del primer mes del esquema cambiario y la fase 3 del plan económico, el Gobierno dejó en claro que prioriza la desinflación de cara a las elecciones legislativas de octubre al decidir que el BCRA solo compre dólares en el mercado cambiario cuando el tipo de cambio oficial toque el piso de la banda de flotación, a costa de no acumular reservas.
Con el fin de seguir desacelerando la inflación, el Gobierno también anunció la reducción de los aranceles de importación de los teléfonos celulares, y a otros bienes de capital. Y además la rebaja de impuestos internos de 19% a 9,5% a los celulares, televisores y aires acondicionados importados, mientras que a los producidos en Tierra del Fuego se les bajará del 9,5% al 0%.
Para los analistas, el efecto de esta última medida no se sentirá en lo inmediato sino en el mediano plazo. Al respecto, Camila Antequera, de la consultora Ferreres, argumentó: «El impacto de la baja de aranceles sobre los precios, no creemos que se vaya a materializar de forma inmediata. Como suele suceder en estos casos, muchas empresas no corrigen significativamente los precios hasta agotar el stock actual, el cual fue importado bajo la estructura impositiva previa. Esto implica que el traslado a precios de la baja arancelaria se dará de manera gradual y con rezagos».
Inflación de mayo 2025: los pronósticos de distintas consultoras
En Max Capital enumeraron varios factores que influyen en la cifra de inflación de este mes: «Una moneda más firme, respaldada por ingresos estacionales por exportaciones y aparentes intervenciones oficiales en el mercado de futuros; una baja del 4% en el precio de las naftas (parcialmente compensada luego por una suba del 0,4%), que impacta en las cadenas de producción y podría restar alrededor de 0,4 puntos porcentuales al IPC general; el evento de descuentos «Hot Sale».
Rocío Bisang, analista de Eco Go, indicó a iProfesional que el sondeo de precios de alimentos de la semana pasada «nos dio 0,2% con lo cual para todo el mes estamos estimando una inflación general de 2%». Y añadió que «lo que nos está traccionando al alza es alimentos, que nos da 2,6% para el mes y salud donde las prepagas pesan bastante», señaló.
Además, Eco Go remarcó que «con la llegada del frío, los principales aumentos de la semana se concentraron en la categoría salud: los antihistamínicos se ubicaron a la cabeza con un aumento del 1,9%, seguidos por antibióticos que registraron una suba del 1,8%, en tercer lugar quedaron los medicamentos digestivos, con un aumento del 1,3%».
En sintonía, la encuesta de la consultora Equilibra arrojó en la tercera semana de mayo una inflación de 0,8%, con lo cual calcula que el costo de vida del mes se ubicará en 2%.
«Tras la deflación observada la semana previa liderada por el Hot Sale, algunos rubros que habían mostrado bajas significativas esta vez lideraron la inflación semanal (ropa, muebles y equipos electrónicos, principalmente), poniendo fin a las rebajas», explicó.
«En el agregado, lideraron los Estacionales (2,2%) y el Resto del IPC Núcleo (0,9%), mientras que Alimentos y bebidas no estacionales trepó sólo 0,3% semanal», puntualizó.
Por su parte, Leila García Kerman, analista de EconViews comentó que «en la tercera semana de mayo, la variación de precios de nuestra canasta de alimentos y bebidas en GBA registró una caída de 0.5%».
» Se destacan Verdulería (-5.5%) y Bebidas (+0.8%). La baja en Verdulería estuvo impulsada por el tomate Redondo (-35.2%), la Lechuga (-12.5%) y la Papa (-5.8%)», detalló. En ese marco, Kerman dijo «para mayo esperamos una inflación de 2,3%».
A su vez, el sondeo de la consultora Analytica detectó en la tercera semana de mayo una variación de 0,2% en los valores de alimentos y bebidas de Gran Buenos Aires, con lo cual señaló que «para el nivel general de precios proyectamos una suba mensual del 2,1% en mayo».
«El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en café, té, yerba y cacao (+3,1%) y carnes y derivados (+2,5%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran verduras (+0,4%) y pescados y mariscos (+0,2%)», puntualizaron.
Por su parte, Antequera, contó que «la inflación de la semana pasada fue de +0,1%, por lo que estimamos que en mayo podría perforar el 2% y ubicarse cercana al 1,8%«. Y acotó que «las mayores subas, en lo que va del mes, se han registrado en Vivienda y Esparcimiento».
Milagros Gismondi, economista de Cohen Aliados Financieros indicó que «proyectamos una inflación en torno al 2% para mayo, impulsada por la contención de precios regulados y estacionales y un tipo de cambio estable».
«La dinámica de precios sigue beneficiándose de la moderación en alimentos, de los contenidos regulados –con actualizaciones postergadas– y de un tipo de cambio estable, que no generó disrupciones a pesar del ajuste del 4,9% mensual en abril», explicó.
Inflación: ¿seguirá a la baja hacia adelante?
Gismondi planteó en análisis que «este esquema desinflacionario, convertido en el principal activo político del Gobierno, se mantiene como eje de la estrategia de cara a las legislativas de octubre».
«La estrategia oficial apunta a evitar sobresaltos cambiarios en el corto plazo, incluso conduciendo al tipo de cambio oficial hacia el piso de la banda de intervención. El reciente triunfo en las elecciones legislativas de la Ciudad de Buenos Aires refuerza esta apuesta de cara a octubre», señaló.
En cuanto a las perspectivas, Gismondi detalló que «esperamos que el índice general quiebre el 2% en junio, 1,4% en julio y se ubique cerca de 1,2% en agosto y septiembre, siempre que no haya shocks cambiarios».
» Hacia fin de año podría registrarse un leve repunte si se actualiza el tipo de cambio oficial, aunque no modificaría la tendencia descendente. En ese escenario, proyectamos que diciembre cierre con una inflación interanual de 28%, cayendo con fuerza desde el 118% interanual de diciembre de 2024 y alcanzando el menor registro para un diciembre desde 2017 (24,8%)», enfatizó.
A su vez, Bisang sostuvo que «es probable que este mes o el próximo la inflación ya perfore el 2%, y que se mantenga por debajo del 2% unos meses«. Aclaró que «no necesariamente esperamos que la desaceleración se sostenga de forma lineal, pero si la tendencia prevemos que se mantenga».
Al respecto, Bisang manifestó que «esperamos ver cierto repunte en septiembre/octubre de cara a las elecciones y frente a la posibilidad de que el Gobierno adopte otro tipo de estrategias en lo que tiene que ver con la dinámica de acumulación de reservas».
En ese sentido, explicó que » parte de lo que sostiene el esquema cambiario es el carry trade y si hay ruido frente a un potencial cambio o el resultado de las elecciones no es el esperado se puede coordinar una salida que presione sobre el tipo de cambio y la inflación».
«No esperamos en principio que sea un salto muy grande pero no nos sorprendería ver algo de recalentamiento para esos meses», afirmó.
Por su parte,Antequera comentó que «para los próximos meses esperamos que se mantenga una tendencia positiva, con la inflación navegando por debajo de las 2% hasta las elecciones de octubre, sin sobresaltos significativos«.
En este contexto, la especialista aseguró que «para que continúe el sendero de desinflación es clave que se mantenga la disciplina fiscal y monetaria, el anclaje de expectativas y la estabilidad cambiaria».
Evaluó que «la típica incertidumbre electoral puede presionar en el tipo de cambio y por ende en la inflación, pero no creemos que el impacto sea demasiado significativo como para que la inflación vuelva a niveles de por ejemplo el 3%».
De igual diagnóstico, Christian Naud, analista de ACM, consideró que el Plan de Reparación Histórica de los Ahorros, «puede tener un efecto positivo en términos de reducción de la informalidad, pero no creemos que tenga algún efecto significativo en el proceso desinflacionario, al menos en el corto plazo».
«Si el plan tuviera éxito, se estima que existen más de u$s 200.000 millones bajo el colchón, cuya eventual incorporación al sistema financiero implicaría una mayor disponibilidad de divisas, lo que podría aportar mayor estabilidad al régimen cambiario actual. Sin embargo,el control de la inflación seguirá dependiendo, en última instancia, del manejo de la política fiscal y monetaria», esgrimió.
Naud prevé que «mientras no se produzcan shocks externos significativos y se mantenga contenida la volatilidad cambiaria, la inflación perforará el 2% mensual en junio o a más tardar en julio, y agosto, y proyectamos que el IPC seguirá trayectoria descendente , que podría ubicarse en torno al 1,5%–1,8% mensual hacia las elecciones de octubre»
» A pesar de ello, no puede descartarse un repunte inflacionario en la previa electoral: es común que, ante la incertidumbre del resultado, aumenten las presiones cambiarias, lo que podría alterar el sendero desinflacionario. Pero dependerá del mantenimiento de las anclas nominales y de las expectativas sobre la performance de la política del Gobierno».
En este contexto, en ACM pronostican que este año la inflación interanual estará en el rango de 26% a 30%.
¿Ven factible que la inflación converja al nivel internacional?
El ministro de Economía Luis Caputo aseguró en entrevista que «la inflación va a colapsar, sin emisión y con superávit va converger a nivel internacional». En las últimas horas el ministro también protagonizó un cruce de opiniones con el actor Ricardo Darín por el valor de una docena de empanadas.
Al respecto, Bisang juzgó que que «es poco probable que esa convergencia se dé tan rápido si no hay un cambio de modelo muy abrupto como quizás paso con la Convertibilidad»
» Un poco juega la inercia propia del esquema y otro poco el hecho de que la credibilidad en lo macro se construye y eso lleva tiempo», fundamentó. Y añadió que «por ahora estamos proyectando una inflación del 28,8% para el año».
Por su parte, Naud dijo que «en un escenario moderadamente optimista, creemos factible alcanzar una inflación anual de un dígito en 2026».
«No obstante, lograr una variación de precios cercana al 5% anual el próximo año luce como una meta ambiciosa. Si bien reconocemos avances significativos en materia de estabilización, alcanzar un ritmo inflacionario compatible con estándares internacionales llevara algo más tiempo del que contempla el escenario oficial», evaluó.
Por último, para el año 2025 estimamos una inflación interanual en el rango de 26% a 30%.
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ECONOMIA
Caputo no dejó pesos sueltos en el mercado, pero tuvo que resignarse a pagar una tasa mucho más alta

Luis Caputo había llegado a su primera licitación del año más necesitado de liquidez que nunca. Con apenas $3 billones en la cuenta del Tesoro, no podía darse el lujo de dejar en la calle una cantidad importante de pesos, que necesita para comprarle dólares al Banco Central. Por otra parte, el dato de la inflación de diciembre confirmó las sospechas sobre la persistencia de una baja demanda de dinero por parte del público.
Una situación muy diferente a la de hace tres meses, cuando el ministro, en ese momento preocupado por la aguda falta de liquidez del sistema financiero, había renovado apenas un 45% de los vencimientos.
Pero en ese lapso muchas cosas cambiaron: el BCRA volvió a comprar dólares, con lo cual inyecta pesos al mercado, y las tensiones inflacionarias ya resultan inocultables.
En consecuencia, no resultó sorpresivo que consiguiera un «rolleo» casi total de los $9,6 billones que vencían este miércoles. La renovación del 98% implica que dejó en el mercado $0,2 billones.
Lo que sí resultó sorpresivo, en cambio, es el alto nivel de tasas de interés que el ministro tuvo que convalidar para que los bancos renovaran. En los títulos de renta fija a plazos más cortos fue donde se acumuló el grueso de la demanda. Por ejemplo, la Lecap que vence a fines de febrero, ofreció una tasa de 3,39% efectiva mensual, equivalente a una tasa anual efectiva de 49,16%.
Esto implica un quiebre de tendencia, dado que en la segunda mitad del año pasado se estaba constatando una disminución paulatina del costo de financiamiento para el Tesoro: desde el pavoroso 75,6% que se llegó a pagar en pleno pánico del mercado luego del desarme de régimen de las LEFIs -que le daban refugio «overnight» a la liquidez bancaria- hasta el 37,5% logrado sobre fin de año.
Malo, pero no tanto
Es cierto que, pese a la suba en las tasas, no resultó una licitación mala para el Gobierno. Primero, en los títulos con vencimiento de mediano plazo el mercado aceptó tasas más alineadas con las previsiones del gobierno. Por caso, en la Lecap que paga en noviembre, la tasa efectiva mensual cae a 2,5%. Es decir, sigue siendo una tasa elevada si se la compara con las proyecciones de inflación oficiales -20% para todo el año- pero que, de todas formas, prevé una tendencia a la estabilización.
Por otra parte, los inversores no mostraron interés por los títulos «dólar linked» -ajustables por el tipo de cambio oficial-, lo cual parece confirmar que en el mercado no hay una expectativa de que el dólar experimente un impulso al alza que lo haga traspasar el nuevo techo de la banda de flotación. Es una situación que contrasta con la previa a las elecciones legislativas, cuando había un marcado temor por un salto del dólar y, ante la demanda por cobertura devaluatoria, más de la mitad de la deuda que colocaba el Tesoro era en títulos dólar linked.
Tampoco hubo gran interés por los bonos CER -que ajustan con la inflación más un premio-. Es un tipo de inversión típicamente defensiva en momentos de alta volatilidad, cuando resulta arriesgado hacer proyecciones de inflación a largo plazo. Esta vez, apenas tuvieron demanda por un 13% del monto de deuda a renovar.
Luis Caputo cumplió con el objetivo de corto plazo
En términos generales, la licitación cumplió con el objetivo de corto plazo del Gobierno. Pero, de todas formas, no deja de tener un sabor agridulce. Porque confirma que el célebre «Punto Anker» prácticamente dejó de existir.
En el equipo de Caputo llamaban así al momento en el que la demanda por crédito en el sector privado subía de tal forma que resultaba natural que los bancos no renovaran el 100% de los vencimientos de deuda, ya que necesitaban esa liquidez para acompañar los requerimientos de una economía en crecimiento.
Por eso, la tónica del 2024 y el inicio del año pasado fue la de celebrar cada vez que en las licitaciones quedaba un «sobrante» de pesos. La interpretación oficial era que esa situación era normal, en el contexto de superávit fiscal y una recuperación del crédito. Según la célebre definición de Caputo, «los bancos vuelven a trabajar de bancos».
Sin embargo, hace ya varios meses que el sector público se queda con la mayor parte del ahorro, en detrimento de los préstamos bancarios para la producción y el consumo. Es, justamente, lo que Caputo y su equipo le reprochaba al gobierno peronista.
Dicho de otra forma, el Gobierno se vio en la dura disyuntiva de tener que elegir entre priorizar el crédito o la recomposición del Tesoro para manejar el exigente calendario de deudas. Y priorizó lo segundo.
De hecho, uno de los mayores temores de los analistas es que Caputo termine echando mano a los depósitos que el Tesoro tiene en la banca pública, donde hay unos $14 billones producto del superávit fiscal. En teoría, esos pesos podrían ser usados para comprar divisas. Pero el costo de esa decisión limitaría el margen de acción de los bancos estatales, que quiere estimular la actividad en el rubro hipotecario y tienen prestada la mayor parte de esos depósitos del Tesoro.
Los próximos vencimientos de deuda
Lo que viene en el corto plazo no será fácil. El calendario de la deuda en pesos emitida por el Tesoro indica vencimientos desafiantes en un mercado donde los bancos se siguen quejando de la falta de liquidez.
A fin de mes habrá vencimientos por $11,5 billones, y en febrero $15,8 billones. El promedio de los vencimientos mensuales hasta junio es de $12 billones.
La contracara de la situación del Tesoro es la caja del Banco Central, que el mismo miércoles de la licitación compró su mayor volumen de dólares del año: u$s187 millones en una sola jornada, en la que hubo muy poca demanda por parte de los inversores privados. Los más optimistas ven en este hecho un síntoma de que se mantiene la demanda de dinero por parte de los argentinos.
Lo cierto es que en lo que va del año el BCRA lleva comprados u$s515 millones. O, visto desde otro punto de vista, volcó al mercado unos $0,7 billones. Es un tema que está generando creciente polémica, porque si bien es cierto que había un clamor para que se acumularan reservas, aprovechando el momento de calma financiera, también hay quienes creen que esa política agravará la presión inflacionaria.
También ha generado críticas la intervención del BCRA en el mercado de bonos dólar linked y en el del dólar futuro. Ambas operaciones son consideradas formas de contener la demanda de divisas en el corto plazo, pero con un costo financiero a mediano plazo.
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ECONOMIA
Tras el salto de la inflación, el Banco Central aceleró la compra de dólares y el Tesoro subió las tasas en pesos

Con USD 187 millones adquiridos ayer, la cifra más alta desde el inicio de la ”fase 4” del plan monetario, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) envió un mensaje claro al mercado: no hay marcha atrás ni se le pondrá un freno a este nuevo esquema pese al pico de 2,8% que arrojó la inflación de diciembre.
El nuevo sistema que arrancó en enero pone el foco en la acumulación de reservas como uno de los ejes centrales. La idea es que se compren divisas contra emisión de pesos, que luego no son absorbidos. De esta manera, el BCRA busca satisfacer el incremento en la demanda de dinero en un clima de mayor tranquilidad y confianza.
Algunos economistas, sin embargo, advirtieron que mantener este esquema tal como fue anunciado podría demorar el proceso de desinflación. En otras palabras, el Gobierno estaría priorizando en esta etapa la acumulación de reservas aún cuando signifique una baja de dinámica inflacionaria más lenta de lo que se venía proyectando.
Andrés Neumeyer, ex subgerente general del Central, alertó que tras el dato de diciembre “la inflación corre a un ritmo anualizado de casi 40%, lo que plantea un dilema de política monetaria. ¿Acumular reservas con un piso implícito al tipo de cambio nominal o comprar menos reservas y dejar apreciar más al peso?”.
Por el momento, no hubo que enfrentar este posible dilema. El Central compró el mayor monto desde que empezó la fase 4 a principios de enero, sin embargo el dólar minorista cayó un escalón hasta $1.480 y el mayorista a 1.453 pesos. Esto dejaría entrever que hay incluso mayor margen para seguir comprando y acumulando reservas sin que se produzca mayor presión sobre el tipo de cambio.
Miguel Kiguel, director de Econviews, también señaló ayer que el proceso de desinflación podría ser más lento de lo que esperan los analistas. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) efectuado por el Central arrojó una estimación de 20,1% para la inflación de 2026.
A priori, parece un número complejo de alcanzar, salvo que la caída en los próximos meses sea muy significativa. También complica las cosas que el proceso de ajuste en servicios públicos aún no finalizó, lo que agrega presión sobre el índice tal como sucedió en diciembre.
Pero si bien se inyectan pesos por la compra de dólares, a su vez el Tesoro optó por renovar el 98% de los vencimientos de la licitación del miércoles, por casi $ 9,4 billones. Se trató de un mensaje de cautela, evitando expandir por demás la cantidad de liquidez en el mercado.
Incluso las tasas fueron algo más altas con el objetivo de seducir a los inversores a quedarse en moneda local. Para el plazo más corto fue del 49% anual en pesos, pero luego promediaron el 35%. Por otra parte, tiene lógica salir a pagar un rendimiento mayor teniendo en cuenta el dato de inflación de 2,8% en diciembre.
En el caso de los bonos CER, que se licitaron a plazos más largos, las tasas también fueron mayores. Para comprar títulos indexados y que vencen en junio de 2027, el rendimiento se ubicó en 7,2% sobre la inflación.
Los títulos más elegidos fueron las LECAP más cortas, porque pagaron tasas arriba del 40% anual. Se concentró casi la mitad de la licitación en los dos plazos más cortos.
El analista Nahuel Bernues indicó que “en la licitación casi no se dejaron pesos en la calle y se logró una vez más seguir estirando la duración de los títulos colocados por el Tesoro”. Al mismo tiempo, consideró que las tasas en pesos “quedaron atractivas para quedar comprado si confiás que el Gobierno va a ser exitoso en bajar la inflación”.
La gran incógnita hacia adelante es cuál será el nuevo nivel de compra de dólares mensual. En la medida que no aumente significativamente, un indicio de una mayor demanda de pesos, habrá mayor margen para que el Central acumule reservas sin presión excesiva sobre el tipo de cambio y la inflación.
ECONOMIA
El BCRA suma reservas y anticipa una lluvia de dólares de la mano de la súper cosecha y Vaca Muerta

El Banco Central concretó ayer miércoles la mayor compra de divisas desde la salida del cepo: sumó u$s187 millones en una sola jornada, y ya concretó ocho jornadas al hilo con compras netas en el mercado cambiario.
La compra del miércoles fue la mayor en diez meses: desde el 11 de marzo del año pasado que no sumaban semejante volumen de divisas.
Desde que arrancaron las intervenciones en el mercado, el BCRA ya embolsó 525 millones de dólares.
Este volumen, que sorprendió al mercado, precede a la ola de oferta de dólares que aparecerá en el mercado a partir del otoño, de la mano de la cosecha gruesa.
El Banco Central suma dólares para reservas y anticipa cosecha récord
Lo más interesante de este proceso es que dio inicio antes de la llegada de la época típica en la oferta de divisas, que suele arrancar a mediados o fines de marzo de cada año.
Por delante, el Gobierno tendrá a disposición la liquidación de la cosecha gruesa, que dejaría un volumen importante de divisas.
La próxima cosecha será récord en volumen: se aguarda una producción cercana a los 152 millones de toneladas, un 10% adicional a la cosecha versión 2025.
Sin embargo, las divisas no crecerán en ese mismo volumen dada la contracción de los precios internacionales de las materias primas. Y no solamente esa cuestión.
«Se debe a una combinación de menores precios esperados y a que no se repetirían factores excepcionales que hubo en 2025. Algo similar ocurriría con la oferta energética, afectada por el retroceso de los precios», resumió el último reporte de la consultora Eco Go.
Exportaciones de granos y petróleo: los dólares que se vienen
«Tras finalizar con ventas agrícolas por u$s31.084 millones en 2025 y crecer 6,5 % anual, el valor exportable de la cosecha 2025/26 retrocedería 10,6% hasta los u$s27.804 millones en 2026», estipuló Eco Go.
En relación con las cantidades de esta próxima cosecha, el volumen de envíos de granos tendría cambios (+0,4%) respecto a 2025, cuando alcanzó a 95,7 millones de toneladas, a pesar de la mayor oferta disponible.
«Si bien los cereales incrementarían su oferta exportable en 13%, esto se compensa con una merma de las cantidades exportadas de productos oleaginosos producto de una menor cosecha y la normalización de las exportaciones de porotos de soja», destacó Marina dal Poggetto, directora de la consultora.
En 2025 las ventas externas de porotos de soja alcanzaron a los 12 millones de toneladas, más que el doble del promedio del último quinquenio (4,9 millones). El impulso extraordinario de la demanda de China en medio de «la pelea » con EE. UU. , la rebaja transitoria de derechos de exportación y la eliminación de la brecha cambiaria impulsaron a los productores a liquidar stocks, por más de 7 millones de toneladas.
«El precio promedio proyectado para 2026 (partiendo de los precios futuros) retrocede en 11,5% en los cereales y en 4% en el caso de las oleaginosas», planteó Eco Go.
Qué pasa con el petróleo
Otro de los factores que presiona sobre el saldo exportable es la dinámica del mercado petrolero. La mayor oferta prevista y la debilidad de la demanda global contrastan con las expectativas de expansión del comercio exterior.
En ese contexto, los precios futuros promedio se ubican actualmente un 8,4% por debajo del nivel promedio de 2025, lo que limita el crecimiento de las ventas externas del sector a apenas un 1% interanual.
Como resultado, las exportaciones del complejo agroindustrial y del sector energético sentirían el impacto y, en conjunto, registrarían una caída del 10%, hasta ubicarse en u$s31.461 millones.
Esto supone una reducción de la oferta exportable de u$s3.550 millones en comparación con este año. Si se considera el resto de los productos, se estima que las exportaciones totales alcanzarían en 2026 los u$s85.618 millones, un 1% por debajo de lo proyectado en 2025.
De acuerdo a las proyecciones de Dal Poggetto, en el frente cambiario aparece un elemento extra que condiciona la disponibilidad de divisas, al menos en el arranque del año.
Entre enero y noviembre de 2025, la liquidación de exportaciones superó en u$s2.100 millones al valor efectivamente exportado, un desfase explicado en gran medida por el anticipo de ingresos generado por los distintos esquemas de reducción de derechos de exportación.
Ese adelantamiento tenderá a corregirse durante los primeros meses de 2026, lo que implicaría una oferta de dólares más acotada del sector agrícola, al menos hasta febrero. Bajo este escenario, la liquidación del complejo CIARA se proyecta en u$s27.250 millones para 2026, lo que representa una caída de u$s4.037 millones en relación con el año pasado.
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