ECONOMIA
Clima de Negocios: La pelea entre bancos y fintech tiene un nuevo round bajo el sol del verano y en las playas de Brasil

“Allá, pagá con Pix, es lo mejor”.
Las restricciones cambiarias y el dólar “bajo” del verano pasado hicieron que muchos argentinos se fueran de vacaciones a las playas de Brasil, justamente por el precio conveniente de la divisa de ese momento. Brasil “explotó” de turistas locales y esa recomendación se fue instalando hasta convertirse en un mandato.
Un año después, en esta temporada 2026, nadie que se moja los pies en las playas de Río de Janeiro, de la “gasolera” y juvenil Florianópolis o de la muy de moda Itamambuca, cerca de San Pablo, se cuestiona que este método de pago es el elegido para cancelar los gastos durante el descanso. Todos los gastos: desde el alojamiento, incluso si se paga por anticipado, hasta el “queijo quente” y la caipirinha en la playa, pasando por el supermercado, la farmacia y las excursiones. Hasta el más distraído de los vendedores ambulantes de Brasil cobra con Pix.
Este sistema de transferencias instantáneas, que habilitó en 2020 el Banco Central de Brasil, es directo, sin intermediarios y sin tarjetas bancarias, lo que elimina costos adicionales y simplifica las operaciones. El pago se hace con un código QR o escribiendo en la aplicación elegida la “llave Pix” del destinatario (el número de su móvil, lo que permite también hacer pagos desde Argentina). Como una transferencia local, pero más fácil y gratis: imposible pensar en no usarla. La mayoría de las apps locales que ofrecen esta alternativa de pago hacen una conversión cambiaria con una cotización similar al dólar MEP o al dólar cripto. Y listo.
En la otra cara de la simplicidad para los clientes están las tensiones entre las grandes empresas locales involucradas en pagos digitales. Es que la vieja “guerra” entre los bancos y las fintech argentinas –que generó explosivas denuncias cruzadas, acusaciones y señalamientos constantes– se trasladó a las playas brasileñas.
Como pasó el verano anterior, los argentinos que viajen podrán pagar con Pix desde sus cuentas en pesos si son clientes de empresas fintech como Cocos, Belo, Personal Pay, Ualá y, claro, Mercado Pago. Pero tendrán que hacerlo desde cuentas en dólares si son bancos. Y las entidades tradicionales protestan por un esquema de restricciones regulatorias e impositivas que definen como desigual –“cancha desnivelada”– y que, aseguran, intenta excluirlos de un gran negocio. Enmarcan la cuestión en un clásico de los últimos tiempos, la puja sin cuartel entre bancos y fintech.
Detrás de las quejas de los bancos hay millones de turistas y mucho, mucho dinero. Según el Indec, en 2024 hubo 3,6 millones de viajes desde Argentina hacia Brasil, mientras que solo entre enero y octubre de 2025 se contabilizaron 4,84 millones. Si se mide solo la temporada de verano, en 2024/2025 creció un 92% respecto al verano anterior, pasando de 1,08 a 2,08 millones de viajes. Es un mercado que mueve unos 2.200 millones de dólares cada temporada, de los cuales al menos la mitad se cursan por medio de Pix. Nadie quiere quedarse afuera.
“Estamos habilitando a todos los bancos del ecosistema Modo para lanzar pagos Pix con débito en la cuenta de dólares de sus clientes”, explicó en diálogo con Infobae Rafael Soto, presidente de Modo, la aplicación móvil de la mayoría de los bancos públicos y privados del país (menos Banco Provincia). Modo realizó el anuncio general y ahora las entidades que son parte deben sumarse. Por el momento lo hicieron Galicia, Macro, Ciudad y Credicoop. Supervielle lo hará en las próximas horas, confían en el sector.
Si se mide solo la temporada de verano, en 2024/2025 creció un 92% respecto al verano anterior, pasando de 1,08 a 2,08 millones de viajes
Como se dijo, el diferencial entre ambos radica en la moneda de origen y el tipo de cambio aplicado. Las billeteras virtuales, con Mercado Pago a la cabeza, posibilitan al usuario pagar en Brasil con fondos en pesos, evitando la compra previa de dólares y evitando las percepciones impositivas (30%) que afectan a la banca tradicional. Los bancos, en tanto, no pueden hacerlo por normativa del BCRA y por eso su oferta, realizada por medio de sus propias apps o de Modo, se debe cursar por medio de cajas de ahorro en dólares con divisas depositadas que se usan en la conversión instantánea a reales.
No parece algo complejo para el viajero frecuente, que suele tener dólares en la cuenta para pagar los gastos con tarjeta de crédito antes del vencimiento del resumen y evitar el 30% de recargo de dólar tarjeta (que por estos días cotiza a $1.930), pero sí lo es para las oleadas de jóvenes que viajaron a las playas de Canasvieiras, en Florianópolis, o Praia do Rosa, un poco más al sur, por mencionar dos destinos elegidos por ese grupo etario.
Por eso los bancos hablan de “cancha desnivelada”. Miran a las fintech y murmuran contra el Banco Central. Soto aportó otro dato coyuntural: “Los bancos usan el dólar oficial, que hoy está más bajo que el MEP que usan, en general, como referencia las fintech. Por eso es muy atractivo para los clientes comprar dólares al precio oficial, dejarlos en sus cajas de ahorro y direccionar ahí sus pagos con Pix. Hay que hacer una operatoria previa y tener cuenta en dólares, pero es algo que se saca con dos clics. Se consigue un mejor tipo de cambio”.

Según el sitio Comparapix, las fintech ofrecen hoy una relación de entre 284 y 294 pesos por real. Si se paga con tarjeta de crédito en pesos (con la retención) es la peor opción porque el cambio equivale a casi $379 por real, pero si de abona con el plástico y se liquidan los gastos en dólares con billetes o con depósitos en divisas en cuenta, antes del vencimiento del resumen, el cambio es de unos $276 por real, la mejor alternativa.
Pix es cosa seria. Como destacó este medio días atrás, más del 60% de los argentinos que viajan a Brasil lo usan para pagar, superando tanto al efectivo (49 %) como a las tarjetas (45,7%). El 80,6% de los usuarios de Pix lo emplea para pagar al menos la mitad de sus consumos, y el 40,5% planea usarlo para prácticamente todos sus gastos del viaje, según un informe reciente kamiPay.
“El liderazgo de Pix redefine el tablero para todo el ecosistema. Cuando un medio de pago pasa a ser el principal canal elegido por los viajeros, deja de ser una tendencia y se convierte en infraestructura de consumo. Para bancos, fintechs, comercios y plataformas turísticas, el mensaje es claro: integrar Pix ya no es una apuesta; es alinearse con el estándar que hoy guía el gasto de los argentinos en Brasil», señaló la investigación.
En general, la mecánica detrás de los pagos con Pix desde cuentas en pesos se apoya en la infraestructura cripto. Las billeteras autorizadas operan con monedas estables, conocidas como stablecoins, como USDT, que mantienen paridad uno a uno con el dólar. Según explicaron fuentes del sector, la app realiza una compra instantánea de USDT y lo vende para completar la operación, lo que permite que el comerciante brasileño reciba los reales mientras el argentino paga en pesos.
“Que los bancos no puedan dar un servicio porque tienen, justamente, licencia bancaria es el mundo del revés”
Los bancos no están habilitados para hacer este tipo de operaciones con dólares financieros (MEP o CCL). Como a cualquier argentino les cabe la “restricción cruzada” que lo impide: si operan con dólares financieros no pueden hacerlo con la cotización oficial por 90 días, algo impensado para las entidades.
“Aún queda mucho trabajo por hacer para desarmar la operatoria con el dólar del gobierno anterior. Este punto queda pendiente. Es un ‘impuesto’ que es cazabobos porque recauda con la gente que se olvida de cancelar la tarjeta antes y termina pagando más caro”, detalló una fuente bancaria.
“Que los bancos no puedan dar un servicio porque tienen, justamente, licencia bancaria es el mundo del revés. El BCRA interpretó que no es válida la operación incluso si el que cobraba y hace CCL o MEP es la empresa de Brasil. No sé si es intencional, pero es algo que las fintech pueden hacer y los bancos, no. Se mejoró, pero sigue habiendo restricciones que complican a los clientes”, dijo otro alto directivo del sector.

La entrada de Mercado Pago en el circuito de pagos con Pix, confirmada hace pocas semanas, profundizó el malestar de los bancos. Hasta entonces, la herramienta era dominio casi exclusivo de las fintech y las billeteras cripto, pero la llegada de la principal billetera virtual de la región, que no opera con criptomonedas, disparó los reclamos. “Queremos las mismas condiciones para que nuestros clientes puedan operar en Brasil”, plantearon desde Modo.
En el sistema bancario señalaron que exploraron alternativas para igualar la oferta de las fintech, como pasar la operatoria por el mercado de contado con liquidación, pero el Banco Central rechazó esa opción. Una de las razones sería el temor a que la demanda bancaria presionara sobre la brecha cambiaria durante la temporada alta. Por otra parte, la normativa prohíbe a los bancos ofrecer productos cripto a sus clientes, lo que impide replicar el mecanismo de las billeteras digitales.
Las fintech saben que esta vez están favorecidas, pero también hablan de “cancha inclinada” a favor de los bancos. “Es verdad que decirle a una parte de sus clientes que paguen en dólares genera una fricción adicional en los bancos, un problema de competitividad respecto a las billeteras. Son clientes que tienen que tener los dólares en su caja de ahorro muy probablemente rindiendo nada y, encima, para hacer esa compra de dólares tuvieron que hacer una operación de tipo de cambio. Los bancos pierden un poco de margen por varios lados”, reconocieron desde el mundo de las startups financieras.

“Esta vez, para este tema puntual, arrancan perdiendo 1-0, está claro. Es lógico que se quejen con el BCRA. Pero en otras no pierden: queremos pagar sueldos y no nos dejan, las billeteras cripto pagan el impuesto a los débitos y créditos, y ellos no. Debería haber plena competencia, de verdad, para todos, sin restricciones para nadie ni costos ocultos. Y que elijan los clientes”, dicen.
Desde el BCRA, por su parte, prefieren no dar demasiadas explicaciones. Aseguraron que es un tema de regulaciones que deben cumplir fintech y bancos. Un tema cambiario y de adecuación, exclusivamente. “Es una cuestión técnica relacionada con las restricciones que les corren a cada una de las empresas”, dijeron, escuetos.
Si bien hay sinergias y hasta trabajos en conjunto, los bancos y las fintech, a la larga, pelean por el mismo cliente y, cada vez más, por los mismos servicios y productos.
Esa tensión, que tiene momentos de tranquilidad y otros de mayor intensidad, tuvo su punto más alto con las denuncias cruzadas que se hicieron Modo y Mercado Pago. La fintech de Mercado Libre, el gigante de Marcos Galperin, ya es más grande que el negocio de su empresa “madre”, el e-commerce. En el tercer trimestre de 2025, Mercado Pago alcanzó 72 millones de usuarios activos mensuales (+29 % interanual) con una cartera de crédito que superó los USD 11.000 millones (+83 %).
“Hubo contactos con el BCRA para conocer la opinión del organismo regulador de pagos sobre las denuncias. En enero van a tener novedades en todos los expedientes”
En mayo de 2024, Modo denunció a Mercado Libre ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) por comportamientos anticompetitivos exclusorios. La presentación alegó abuso de su posición dominante “en perjuicio de múltiples actores del mercado, incluidos competidores, comercios y consumidores”. Señalaron a la empresa de Galperin por negarse a incorporar billeteras digitales competidoras, por obligar a abrir cuentas exclusivas y por negarse a la interoperabilidad, entre otros.
Tres meses después llegó la contraofensiva: Mercado Pago acusó a los 36 bancos que están detrás de Modo, también ante la CNDC, por cartelización, concentración prohibida y prácticas coordinadas que, según la principal billetera el mercado, están diseñadas para perjudicar a la industria fintech y a sus usuarios. “Los bancos se concentran ilegalmente en Modo, y nunca notificaron ni solicitaron autorización para operar de forma conjunta”, señaló.
¿Qué se sabe de las denuncias? Poco. Pasaron casi dos años y, en el medio, la CDNC pasó a ser la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC), un ente ahora descentralizado y autárquico que ya no depende directamente de Economía. Si bien este proceso demoró la evolución de las demandas, no son pocos los bancos que aseguran que todo se “cajoneó” a propósito porque el Gobierno elige ponerse del lado de las fintech, sobre todo de Mercado Libre.
Desde el Gobierno reconocen que hubo demoras y aseguraron que están trabajando en cuatro investigaciones cruzadas, que se están resolviendo planteos de nulidad que presentaron algunas de las partes. La ANC evalúa acumular algunos de los expedientes y está en proceso de determinar cuáles de las denuncias y prácticas justifican un análisis más profundo. “Hubo contactos con el BCRA para conocer la opinión del organismo regulador de pagos sobre las denuncias. En enero van a tener novedades en todos los expedientes”, prometieron fuentes oficiales.
¿Qué novedades? Se esperan inminentes imputaciones por algunos de los delitos señalados.
Mientras tanto, la semana pasada, Infobae describió cómo funciona el “golpe da maquininha”, la estafa más común al pagar con Pix en Brasil. No hay mucha sofisticación y suelen estar involucrados vendedores ambulantes de las playas. Cuando un turista compra un producto de bajo valor y va a pagar, alguien lo distrae y a quien tiene el posnet en las manos se le “escapa” algún cero de más. Así, una compra de 5 reales puede terminar siendo de 50, 500 o más. Hay que estar siempre atentos al monto que muestra la pantalla antes de confirmar el pago para pasar un mal trago que puede hasta arruinar las vacaciones.
Los veloces perpetradores de este “cuento del tío” con acento carioca, paulista, pernambucano o del destino brasileño que fuere, no discriminan ni se hacen cargo de las rencillas entre empresas argentinas: no les importa si ese pago inflado se hace por medio de un banco o una fintech.
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ECONOMIA
Cavallo insistió con la eliminación del cepo cambiario y advirtió que dos factores impiden la baja del riesgo país

La actual liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario y del petróleo, junto con la proyección de mayores ingresos en los próximos meses, representa una oportunidad para levantar los controles de cambio y aumentar las reservas netas del país. Así lo sostuvo Domingo Cavallo, ex ministro de Economía, quien advirtió que el contexto de alta liquidez en divisas permite avanzar hacia una reforma profunda del sistema monetario y cambiario sin la presión de un salto brusco del tipo de cambio.
En un posteo en su blog, Cavallo consideró que el momento es propicio para que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para el pago de intereses de la deuda externa y para que, hacia fin de año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) sume al menos 10 mil millones de dólares en reservas netas adicionales.
El exfuncionario recordó que en condiciones normales, un giro de este calibre en la estrategia monetaria suele desencadenar una depreciación del tipo de cambio. Sin embargo, Cavallo evaluó que la elevada oferta de divisas en el mercado local limitaría ese efecto y resultaría menos riesgoso que demorar la decisión hasta acercarse a las elecciones.
De esta manera, insistió en que el Gobierno debe “abocarse de inmediato a legislar la reforma monetaria, cambiaria y financiera”, una iniciativa que, según su visión, contribuiría a mitigar riesgos inflacionarios y a consolidar la expectativa cambiaria como pilar de un plan de estabilización. A la vez, destacó la importancia de combinar este esquema con el equilibrio fiscal, para lograr tanto una baja sostenida de la inflación como una pronta recuperación de la demanda interna.
En su análisis, Cavallo cuestionó el carácter contradictorio de los controles de cambio. Explicó que, si bien suelen instaurarse para frenar la salida de capitales en situaciones de crisis externa, cuando se prolongan “desalientan el ingreso de divisas” y encarecen el costo del capital, afectando tanto la inversión en activos fijos como en capital de trabajo. Sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el ex ministro de Economía planteó que el Gobierno reconoce esta distorsión al permitir que quienes invierten bajo ese marco dispongan libremente de las divisas generadas por exportaciones. “Para quienes inviertan protegidos por el RIGI se les asegura que no existirán controles de cambio”, explicó.
No obstante, marcó que el resto de las empresas continúa enfrentando fuertes restricciones para administrar sus excedentes en moneda extranjera y para acceder a financiamiento externo. Esta situación, alertó, termina elevando el costo del capital y desincentivando la inversión.
Respecto al riesgo país, el padre de la Convertibilidad expone que la permanencia de controles de cambio para las compañías fuera del RIGI y el bajo nivel de reservas netas del Banco Central mantienen el indicador por encima de los 600 puntos básicos, a pesar de los resultados fiscales positivos. Según el ex ministro, las dificultades del BCRA para acumular reservas por temor a la emisión monetaria alimenta la percepción de que la estabilidad cambiaria es frágil y que una depreciación abrupta podría desatar nuevas presiones inflacionarias. “Si el Banco Central acumulara más reservas, aún a costa de admitir una depreciación temprana del tipo de cambio, la expectativa de depreciación futura disminuiría”, sostuvo.
Cavallo también consignó que los controles de cambio fomentan la informalidad, ya que muchos exportadores y prestadores de servicios optan por ingresar divisas a través del mercado informal en lugar de liquidarlas en el circuito oficial. El ex titular del Palacio de Hacienda argumentó que, sin restricciones, la disponibilidad de dólares para pagos y financiamiento internos sería mucho mayor que la que permite el régimen de “inocencia fiscal”, al que calificó como “necesariamente transitorio y legalmente inseguro”.
El ex ministro propuso que, una vez eliminados los controles, el Banco Central autorice a los bancos a utilizar los depósitos en dólares para financiar inversiones, ya sea a través de créditos o mediante la compra de obligaciones negociables del sector privado. Además, consideró que la expansión del crédito en dólares bajo un régimen de controles resulta riesgosa, porque la inestabilidad cambiaria y las altas tasas en pesos incrementan el peligro de incobrabilidad.
Domingo Cavallo concluyó que la eliminación de los controles de cambio y la liberalización del mercado cambiario acercarían a la Argentina a un modelo más competitivo, alineado con la idea de una economía sin Banco Central, como la que promovió Javier Milei durante la campaña presidencial. En tal sentido, ejemplificó con el caso peruano al señalar que la Constitución de Perú prohíbe el financiamiento monetario al Tesoro y los controles cambiarios, lo que permitió al país alcanzar una estabilidad de precios destacada pese a la inestabilidad política.
“Es muy difícil que se pueda avanzar hacia la despolitización de la economía, es decir a sacar al Estado de la intermediación entre vendedores y compradores en los mercados de bienes y servicios, si en materia monetaria, cambiaria y financiera impera la discreción por arriba de las reglas”, cerró su análisis.
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ECONOMIA
Por qué nuevo bono en dólares deja en evidencia que inversores ponen límites para financiar a Caputo

La última prueba de Toto Caputo para fondearse con dólares «sin depender de «Wall Street» dejó, por primera vez, una señal de advertencia sobre si, pese a la elevada liquidez de billetes verdes, el ministro de economía está llegando al límite de la capacidad del mercado local.
Y no faltan, incluso, quienes creen que a Caputo le pueda haber jugado en contra su propio discurso sobre el componente de «riesgo kuka» en la tasa de interés de los bonos que vencen después de 2027.
El viernes, Caputo había celebrado el hecho de que se había generado, otra vez, una fuerte demanda de los inversores locales por bonos en dólares. Se colocaron los u$s150 millones previstos para cada uno de los dos bonos. Y el mayor motivo de festejo fue la nueva caída en la tasa de interés para el título que vence en octubre 2027, que pagó apenas 5,02% anual, cuando en las licitaciones previas la tasa había sido de 5,8% y 5,4%, respectivamente.
Pero el resultado para el bono nuevo, el que vence en 2028, fue más ambiguo. También hubo demanda, pero la tasa de interés fue de 8,5% nominal, algo que Caputo tomó como confirmación de que el mercado sigue con temor a que en las elecciones presidenciales del año próximo pueda haber un regreso del kirchnerismo y que, eventualmente, haya un default o reperfilamiento de estos bonos dolarizados.
Hasta ahí, como reza el eslogan oficialista, «todo marchaba acorde a lo planeado». Pero cuando el lunes se realizó la segunda tanda de licitación, para colocar un adicional de u$s100 millones para cada bono, llegó la sorpresa negativa.
La demanda por el título con vencimiento 2027, es decir el que está totalmente «libre de riesgo kuka», quedó u$s3 millones por debajo del cupo, cuando en las licitaciones anteriores se había excedido la oferta por más de u$s200 millones. Y, en lo que respecta al bono que devuelve el capital en 2028, la demanda estuvo u$s66 millones debajo del cupo.
En definitiva, en una licitación en la que Caputo aspiraba a captar u$s500 millones -sumando dos tandas de ambos bonos-, logró u$s431 millones, un 14% menos que lo esperado. La cifra propiamente dicha no es mala, pero lo que varios analistas están interpretando es que es posible que se esté en un quiebre de tendencia. En otras palabras, que la capacidad de fondearse en dólares con el mercado local entre en fase decreciente.
¿Se terminó el entusiasmo?
Hasta ahora, sumando las tres licitaciones realizadas con los nuevos bonos, el Tesoro captó u$s931 millones, sobre un total de u$s2.000 millones que anunció que buscaría a lo largo del año, con el objetivo de financiarse para hacer frente al calendario de vencimientos de deuda.
En particular, preocupaba al gobierno el abultado vencimiento de julio, cuando haya que cancelar capital más intereses por u$s4.200 millones.
Y el relativo mal resultado del bono 2028 -se demandaron u$s184 millones ante una oferta de u$s250 millones, y los inversores pidieron una tasa que excede en 3,48% la pactada por el bono 2027- deja una nota de duda respecto de si Caputo querrá volver a emitir este título dentro de dos semanas o si considerará que el costo del «riesgo kuka» no vale la pena.
Por lo pronto, lo que está claro es que la liquidez en dólares del sistema bancario sigue siendo elevada, con depósitos por u$s40.000 millones, y de los cuales apenas la mitad fue colocado en créditos.
Pero si se necesita una prueba incontestable de que hay apetito por activos a comprar con dólares, el mismo día del segundo tramo de la licitación hubo una salida al mercado de una nueva Obligación Negociable corporativa, que despertó fuerte interés. En este caso, se trata de Pampa Energía, que consiguió u$s200 millones, a una tasa de 5,49% anual, con un vencimiento a 36 meses.
El cálculo de los analistas es que, desde las elecciones legislativas de octubre hasta ahora, ya superan los u$s12.000 millones las emisiones de crédito corporativo y de deuda de los gobiernos provinciales.
Un argumento de doble filo
Ante esa situación, en el mercado se está planteando el debate sobre si Caputo hizo bien en lanzar su bono 2028, o si el resultado de ese test se pudo haber transformado en un efecto boomerang.
Así lo plantea la consultora Outlier: «El argumento del ‘riesgo kuka’ para explicar esa situación es un arma de doble filo, porque implica reconocer que el mercado asigna una probabilidad significativa no solo a la no continuidad de la actual administración, sino a un quiebre y reversión abrupta del enfoque por la misma impulsado».
Lo cierto es que hay muchos analistas que coinciden en que la licitación no salió bien para el gobierno, y no necesariamente por las cifras, sino por el mensaje tácito que devuelve el mercado. Básicamente, que la confianza sobre la estabilidad del modelo económico es de corto plazo.
El propio Caputo hizo el cálculo. Estableció que el «riesgo país Milei» es de apenas 117 puntos básicos. Ese es el número que surge de restarle a la tasa del bono argentino -5,02% en la licitación de este viernes- el costo de la tasa de referencia mundial, que ronda el 3,8%. Para el gobierno, esa tasa no sólo es baja porque lleva implícito un riesgo país muy inferior al que mide el índice de JP Morgan a nivel mundial -en torno de 600 puntos- sino que, además viene en franco descenso.
En contraste, el riesgo país a octubre de 2028 fue calculado por Caputo en 460 puntos. Y la «tasa forward» -como se denomina en la jerga financiera a la diferencia de interés entre dos momentos futuros, en este caso octubre de 2028 versus octubre de 2027- equivale a una tasa nominal anual de 14,09%.
La parte mala para el gobierno es que, detrás de la chicana al kirchnerismo, hay un reconocimiento de que el mercado sigue viendo una probabilidad relativamente alta de un quiebre de rumbo económico y de un cambio de signo político tras las elecciones del año próximo.
Afuera, tasas prohibitivas
Para el corto plazo, el interrogante que dejó esta licitación es si Caputo podrá completar su plan original de tomar u$s2.000 millones del mercado argentino y pagar una tasa en torno al 5% anual. De ello depende, en buena medida, la continuidad de la estabilidad cambiaria y la cotización de los bonos de deuda soberana.
Si hoy el ministro tuviera que pedir crédito en el mercado financiero global, debería pagar una tasa anual de más de 9%, que sería el resultado de la tasa de referencia, más el índice de 600 puntos que mide hoy Argentina tras la turbulencia global generada por el conflicto en Medio Oriente. En otras palabras, una tasa prohibitiva.
El nuevo secretario de Finanzas, Federico Furiase, intentó llevar calma al mercado al afirmar que ya está asegurada la cantidad de dólares necesaria para cumplir con los vencimientos de deuda del año. Sin embargo, por un mix de factores internos y externos, el índice de riesgo país argentino sigue firme en su tendencia alcista, y se ubica en 630 puntos.
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ECONOMIA
“Debilita el clima de negocios”: la UIA expresó su preocupación por la cautelar que suspendió parte de la reforma laboral

La Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó este martes su preocupación ante la decisión judicial de suspender de manera cautelar una parte sustancial de la Ley N.º 27.802 de Modernización Laboral. A través de un comunicado oficial, la entidad fabril reclamó la necesidad de contar con “reglas claras, previsibles y estables” para fomentar la inversión y el empleo formal, al tiempo que advirtió sobre el impacto negativo que la incertidumbre normativa genera en el clima de negocios.
La postura de la central empresarial se produjo tras el fallo del Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 63, que el lunes dispuso frenar la aplicación de 83 artículos de la norma que había sido sancionada por el Congreso Nacional y publicada en el Boletín Oficial el pasado 6 de marzo. Según la UIA, la suspensión de los efectos de una ley aprobada democráticamente debe ser el “último recurso del orden jurídico” y no el primero, como consideran que ocurrió en esta instancia.
La posición de la industria ante el freno judicial
En su pronunciamiento, la entidad que preside Martín Rappallini subrayó que la Ley de Modernización Laboral fue sancionada por “amplia mayoría” en el Poder Legislativo. En ese sentido, la UIA sostuvo que el respeto por la división de poderes y por las leyes aprobadas es un pilar esencial para la seguridad jurídica y el funcionamiento de la economía.

“La persistencia de la incertidumbre normativa debilita el clima de negocios y retrasa las decisiones productivas”, indicó el documento oficial de la institución. Para los industriales, la vigencia de los marcos legales que buscan modernizar el sistema laboral es fundamental para acompañar el desarrollo del país y mejorar la competitividad de los sectores productivos.
La preocupación empresarial radica en que la cautelar retrotrae las condiciones de contratación y gestión de recursos humanos al esquema previo a la reforma, en un contexto donde el sector privado buscaba aplicar las nuevas herramientas previstas en la Ley 27.802. Según la UIA, Argentina requiere de un escenario normativo que promueva la inversión y el empleo formal, objetivos que, a su criterio, se ven obstaculizados por la suspensión de los 83 artículos.
El origen del conflicto: la presentación de la CGT
La suspensión provisional de la reforma laboral fue el resultado de una acción de amparo presentada por la Confederación General del Trabajo (CGT). La central obrera, representada por sus cotitulares Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo, cuestionó la constitucionalidad de una amplia cantidad de artículos de la nueva ley.
En su demanda, la CGT argumentó que los cambios introducidos por la Ley 27.802 afectaban principios y derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional y en tratados internacionales. Entre los puntos señalados se encontraban el derecho a la protección laboral, la libertad sindical, la no discriminación y la progresividad de los derechos sociales.

El juez Raúl Horacio Ojeda, a cargo del Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 63, hizo lugar al planteo y dictó una medida innovativa para mantener el “status quo”. El magistrado consideró que la aplicación inmediata de las normas impugnadas, antes de una sentencia definitiva sobre el fondo de la cuestión, podría causar “daños irreparables” a los derechos individuales y colectivos de los trabajadores.
Los puntos clave suspendidos por la Justicia
El fallo judicial frenó una serie de modificaciones estructurales a la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) N° 20.744 y otras normas complementarias. Entre los artículos suspendidos se encuentran los siguientes:
- Ámbito de aplicación (Art. 2 LCT): La reforma buscaba excluir del régimen general a empleados públicos, personal de casas particulares, trabajadores agrarios y, fundamentalmente, a prestadores independientes de plataformas tecnológicas.
- Presunción de contrato de trabajo (Art. 23 LCT): La nueva ley establecía que la presunción de relación laboral no aplicaría en contrataciones de obra o servicios profesionales con facturación, punto que fue suspendido.
- Indemnizaciones y fondo de cese (Art. 245 LCT): Se frenó el nuevo cálculo de indemnización por despido sin causa y la posibilidad de sustituir dicho esquema por un fondo de cese laboral similar al del sector de la construcción.
- Jornada laboral y banco de horas (Arts. 197 bis y 198 LCT): La justicia suspendió la posibilidad de pactar regímenes de compensación de horas extra y bancos de horas por escrito entre empleador y trabajador.
- Teletrabajo: Se dejó sin efecto la derogación de la Ley N° 27.555, manteniendo así la vigencia del marco regulatorio específico para el trabajo a distancia.
- Relación de dependencia en servicios eventuales y tercerización (Arts. 29 y 30 LCT): La reforma limitaba la responsabilidad solidaria de las empresas usuarias y principales, cambio que ahora quedó en suspenso.
Además, la medida cautelar alcanzó a artículos que regulaban la irrenunciabilidad de derechos (Art. 12 LCT), el principio de la norma más favorable (Art. 9 LCT) y la actualización de créditos laborales en juicios (Art. 55 de la Ley de Modernización Laboral), los cuales debían calcularse por IPC más un 3% anual.
Argumentos del Estado y repercusiones sindicales
Frente a la demanda de la CGT, el Estado Nacional, a través de la Secretaría de Trabajo y la Procuración del Tesoro de la Nación, defendió la validez de la reforma. El Gobierno sostuvo que los cambios legislativos respondían a una política pública orientada a la inserción internacional, la atracción de inversiones y el fomento del empleo formal. Asimismo, cuestionó la legitimación de la CGT para representar a la totalidad de los trabajadores en una acción de este tipo.

Sin embargo, el tribunal reconoció la legitimación colectiva de la central obrera y priorizó la protección de los derechos que podrían verse vulnerados durante el tiempo que demande el proceso judicial.
Tras conocerse el fallo, referentes sindicales expresaron su satisfacción. Héctor Daer, secretario de Sanidad y cotitular de la CGT, señaló que la justicia puso un “límite constitucional” a la reforma y destacó que la cautelar permite analizar el derecho de fondo preservando la paz social. Por su parte, Andrés Rodríguez, secretario adjunto de la central y titular de UPCN, calificó la decisión como un “gran paso adelante” frente a lo que denominó una “pseudo-modernización”.
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