ECONOMIA
Cómo actuar ante un choque en cadena: precauciones posteriores al accidente y trámites necesarios ante las compañías de seguro

Cuando se produce un choque en cadena como el que ocurrió en la Av General Paz el pasado martes, que involucró un micro embistiendo a 9 automóviles que estaban por delante de su trayectoria, surgen interrogantes y cuestionamientos respecto a cómo se debe actual al quedar envuelto en un siniestro de esas características, y cómo proceder con los trámites posteriores.
En general, cuando se produce un accidente en el que un vehículo impacta desde atrás a otro, la responsabilidad recae sobre el primero, porque se entiende que tanto sea por distracción, problema físico o falla mecánica, es quien ocasiona el choque.
“La cobertura de Responsabilidad Civil se activa para los daños a terceros, mientras que la cobertura Todo Riesgo es la única que puede cubrir daños materiales propios. En choques en cadena, las compañías determinan la secuencia de impactos para establecer responsabilidades. El principio general es que el vehículo que genera la colisión es el responsable del evento y todos los vehículos damnificados deben reclamarle al embistente inicial”, explicó Fernando Rodríguez, Gerente de Siniestros de ATM Seguros.

Sin embargo, cuando se trata de una cadena de vehículos involucrados, existe la duda respecto si se debe accionar legalmente contra el auto que estaba inmediatamente detrás, más allá de cuántos sean en total. Técnicamente el auto que impactó fue uno, el de atrás, por lo cual cada involucrado debe denunciar el accidente brindando los datos del vehículo que dañó al propio.
“Existe la posibilidad de encontrar un choque en cadena en el cuál el vehículo que ocasionó todo el accidente no tenga seguro. De hecho, cuando el embistente de todo el grupo de autos se queda sin frenos puede tratarse de un rodado que no está habilitado para circular, por lo tanto podría no tener seguro. En ese caso, tener los datos del auto que chocó directamente a uno es recomendable. Después las compañías de seguro deben armar la secuencia, y seguramente terminarán demandando a la compañía de quién ocasionó la colisión inicial”, explicó Fabián Pons, director del Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam).

Los datos que se deben pedir ante un accidente son esencialmente cinco. Licencia de conducir, documento de identidad, constancia de seguro vigente, cédula verde del vehículo y un número de teléfono celular de contacto.
Normalmente, en los minutos posteriores a un accidente, el estado anímico suele estar alterado por las circunstancias. Por ese motivo es recomendable evitar anotar a mano los datos del otro vehículo y su conductor, y se recomienda tomar una foto de frente y dorso de cada uno de los documentos. El contacto telefónico también debe verificarse haciendo una llamada en el momento al número que se indicó por parte del otro conductor, ya que en muchos casos puede haber sido mal registrado o que se haya dado un número ajeno para evitar ser contactado.
También es recomendable tomar fotos de los autos detenidos tal como quedaron después del accidente, de alguna indicación del lugar, por ejemplo el kilómetro de la ruta o autopista, y de ser posible de los daños que tuvieron los vehículos.
Los choques en cadena pueden darse con autos circulando o detenidos. Cuando se trata de vehículos que están parados sobre la calzada, por ejemplo por un embotellamiento, el responsable del accidente es aquel que embiste a todo el grupo de vehículos.
Pero cuando se trata de un accidente en cadena pero con autos en movimiento que impactan uno a otro en secuencias distintas, cada choque es independiente.
“Están los choques en cadena que empiezan de atrás para adelante, y los que van de adelante para atrás. Primero chocan dos autos y quedan detenidos, después viene otro y los choca, y después otros que llegan al accidente y chocan también. Por eso es importante tratar de identificar qué vehículo fue el que impactó a cada auto”, insiste Pons.

Para evitar un accidente en cadena hay varias medidas que tomar como un principio básico de la conducción urbana.
- Respetar la velocidad máxima permitida.
- Evitar el uso de teléfono celular.
- Mantener distancia de seguridad: es el recurso más eficaz para evitar choques en cadena. Cuanto más rápido circula un vehículo, mayor debe ser la distancia respecto al que va adelante.
- Usar cinturón de seguridad en caso de automóvil y casco homologado para las motos.
- Chequeo técnico del vehículo: frenos, neumáticos, luces y dirección en condiciones óptimas son la primera barrera contra un accidente.
- Manejo defensivo: anticipar maniobras, observar espejos y evitar distracciones como el celular son hábitos que reducen drásticamente los riesgos.

- Priorizar el estado de salud. Lo primero es verificar la condición propia y de los acompañantes.
- Si se tiene noción de un accidente de magnitud en el que puede haber varios involucrados de diversa gravedad, se debe llamar al 911 desde adentro del auto como segunda medida una vez comprobado el estado de todos los ocupantes, incluso aún si todos estuvieran en buen estado de salud.
- Quedarse en el interior del vehículo hasta estar seguros que no habrá más impactos. Muchas veces, al producirse un choque en cadena queda completamente obstaculizado el paso, por lo tanto pueden llegar al lugar otros vehículos durante los siguientes segundos, y si no fueron alertados suficientemente a tiempo, podrían impactar contra uno o varios autos que ya estaban accidentados.
- No mover los vehículos hasta que llegue la autoridad: salvo que obstruyan gravemente el tránsito y sea indicado por la policía o seguridad vial.
ECONOMIA
Reforma laboral: cambio clave en el sueldo si se pide licencia por enfermedad o hay un accidente

La reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei pone bajo la lupa uno de los puntos más sensibles del vínculo entre empleadores y trabajadores: la licencia por enfermedad y los accidentes no vinculados al trabajo.
En un contexto de cambios en las reglas de contratación, indemnizaciones y modalidades de trabajo, el esquema de protección frente a problemas de salud también genera interrogantes.
Actualmente, la Ley de Contrato de Trabajo establece que el trabajador que no puede prestar tareas por enfermedad o accidente inculpable tiene derecho a seguir cobrando su salario durante un período determinado, que varía según la antigüedad y las cargas de familia.
En líneas generales, el empleador debe abonar el sueldo durante tres o seis meses, plazo que puede extenderse a seis o doce meses si el trabajador tiene más de cinco años de antigüedad.
Uno de los ejes en la reforma laboral es la modificación en este esquema, que influye en la forma de pago del beneficio y la duración de la licencia.
Reforma laboral y licencia por enfermedad: cambios en el sueldo del trabajador
Actualmente, mientras dure la licencia por enfermedad inculpable, el trabajador debe percibir su remuneración habitual, es decir, el salario que cobraría si estuviera prestando tareas normalmente. Esto incluye adicionales fijos y conceptos remunerativos habituales. No se trata de un «subsidio» reducido, sino del sueldo completo.
En el caso de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, la situación es diferente, ya que intervienen las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), que cubren prestaciones médicas y dinerarias. En estos casos, el trabajador también mantiene una prestación equivalente a su ingreso, bajo el régimen específico de riesgos del trabajo.
Con el texto de la reforma laboral, se reducen los plazos de licencia paga y cambian los porcentajes de remuneración que percibirán los trabajadores afectados, estableciendo nuevas condiciones según el origen del evento y la existencia de cargas de familia.
Esto queda claro en el artículo 208 del proyecto: «En caso de sufrir un accidente o una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo, y que impida dicha prestación, el trabajador tendrá derecho a percibir el 50% de su remuneración básica que perciba al momento de la interrupción de los servicios si la imposibilidad de trabajar fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador que implicara algún riesgo en la salud durante un período de 3 meses si el trabajador no tuviera personas legalmente a su cargo, o de 6 meses si las tuviera. La recidiva -reaparición de una enfermedad algún tiempo después de padecida- de enfermedades crónicas no será considerada una enfermedad distinta, salvo que se manifestara una vez transcurridos los 2 años».
Y agrega: «Si la imposibilidad de trabajar no fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador sobre el riesgo en la salud, percibirá el 75% de tal remuneración, en cualquier caso, durante el mismo periodo de tiempo dispuesto en el párrafo precedente».
Enfermedad o accidente fuera del ámbito laboral: menos sueldo y reducción de la licencia
Por lo tanto, un trabajador con menos de cinco años de antigüedad y sin cargas de familia tiene derecho a tres meses de licencia paga por enfermedad o accidente inculpable. Si cuenta con cargas de familia, ese plazo se duplica y alcanza los seis meses. Cuando la antigüedad supera los cinco años, la cobertura se amplía: sin cargas de familia, la licencia paga es de seis meses; con cargas, puede extenderse hasta doce meses.
Este régimen se aplica tanto a enfermedades físicas como psiquiátricas y a accidentes o afecciones ocurridos fuera del ámbito laboral. La reforma laboral en discusión introduce cambios de peso. En primer lugar, reduce los plazos máximos de licencia: desaparece la posibilidad de llegar a los 12 meses y se fija un esquema que va de tres a seis meses, siendo este último plazo posible únicamente para quienes tengan cargas de familia.
También se modifica el porcentaje del salario que percibe el trabajador durante la licencia. Hoy la remuneración es del 100% del sueldo habitual. Con la reforma, en cambio, si la enfermedad o el accidente deriva de una actividad voluntaria y consciente que implica un riesgo conocido, el trabajador cobraría el 50% del salario. Si no existió voluntad ni conciencia del riesgo, la prestación sería del 75% durante el período de licencia, ya sea de tres o seis meses.
A modo de ejemplo: si un empleado juega al fútbol sabiendo que puede lesionarse y sufre una fractura, percibiría el 50% de su remuneración. En cambio, si resulta herido en un accidente de tránsito en circunstancias habituales —como viajando en colectivo o en su auto— cobraría el 75%. En todos los casos, se trata de enfermedades o accidentes inculpables ocurridos fuera del ámbito laboral, que se diferencian de los accidentes de trabajo, los cuales continúan regulados por el régimen específico de riesgos del trabajo.
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ECONOMIA
Jornada financiera: rebotó el dólar, las acciones volvieron a caer y subió el riesgo país

El dólar tuvo una leve reacción alcista este viernes, después de seis sesiones consecutivas en declive, un movimiento que dejo entrever que el Banco Central estaría cómodo en sostener el tipo de cambio oficial en torno a los 1.400 pesos.
Para las acciones y los bonos argentinos se ratificó la hipótesis de una alta dependencia de los movimientos de los mercados del exterior, que se encuentran en pleno proceso de corrección tras recientes máximos.
Mientras que el volumen de operaciones en el mercado mayorista volvió a crecer a importantes USD 569,7 millones en el segmento de contado -una cifra alta para esta época del año-, el dólar comercial experimentó un leve incremento e interrumpió una serie de seis bajas consecutivas, cuando alcanzó su nivel más bajo en los últimos cuatro meses.
El dólar mayorista ganó 4,50 pesos o 0,3%, a $1.399,50, para redondear una semana con baja de 32,50 pesos o 2,3%, que coincidió con fuertes posturas compradores del Banco Central en el mercado.
“La divisa mayorista abrió la jornada en niveles de su cierre previo y operó de manera equilibrada durante buena parte del día. Si bien el desarrollo inicial mantuvo la dinámica de ruedas anteriores, con predominio de la oferta presionando los precios, a lo largo de la jornada comenzaron a observarse leves señales de recuperación”, consignó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
La entidad monetaria fijó para la fecha una banda superior de su régimen cambiario en los $1.584,95, que dejó al tipo de cambio mayorista a una distancia de 185,45 pesos o 13,3% de ese límite de libre flotación. El jueves la brecha con la banda superior había alcanzado el 13,6%, un máximo desde julio de 2025.
Detrás del movimiento interbancario, el dólar al público ganó cinco pesos o 0,4% en el día, a $1.420 para la venta en el Banco Nación. El billete al público bajó 30 pesos o 2,1% a lo largo de la semana.
El dólar blue quedó sin variantes, a $1.440 para la venta. En la última semana esta cotización informal avanzó cinco pesos o 0,3 por ciento.
El Banco Central absorbió este viernes USD 42 millones en el mercado de cambios, con lo que acumuló un saldo a favor de USD 932 millones en el transcurso de febrero. Las reservas internacionales brutas crecieron en USD 102 millones, a 45.158 millones de dólares.
Los activos bursátiles reflejaron inestabilidad ante un contexto externo volátil, tras nuevos datos económicos en los EE.UU. Los índices bursátiles estadounidenses pasaron de caídas iniciales a una suba de hasta 0,5% en la media rueda, pero finalmente se decantaron nuevamente por las pérdidas sobre el cierre, pese a que un informe sobre la inflación más suave de lo esperado mantuviera a la Reserva Federal en la senda de los recortes de las tasas de interés este año.
Con esta influencia, el índice accionario líder S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires revirtió una baja inicial y pasó a subir al promediar los negocios, pero cerró con una caída de 1,2%, en los 2.816.127 puntos, luego de derrumbarse un 5,5% en la sesión previa por el contexto global adverso.
En tanto, los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- finalizaron mixtos, con un riesgo país de JP Morgan que subió 12 unidades, a 519 puntos básicos para Argentina.
En los EE.UU. la inflación se enfrió más de lo esperado en enero, según mostraron los datos publicados el viernes por la Oficina norteamericana de Estadísticas Laborales.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró que los precios al consumidor aumentaron un 0,2% en enero con respecto al mes anterior y un 2,4% interanual. Los economistas encuestados por Bloomberg esperaban un aumento mensual del 0,3% en los precios al consumidor y un incremento anual del 2,5 por ciento.
“El oficialismo consiguió en el Senado la aprobación de la reforma laboral y sumó un hito político relevante en el inicio del año legislativo. La mayoría negociada reforzó la percepción de gobernabilidad y aportó a la estabilidad financiera en una semana clave”, describió GMA Capital.
“En paralelo, el frente macro mostró avances. El BCRA extendió la racha compradora y acumuló más de USD 2.000 millones en lo que va de 2026, el dólar se mantuvo calmo y el carry en moneda dura volvió a destacarse. El Tesoro obtuvo financiamiento neto positivo y absorbió liquidez, con un mercado inclinado a duration corta y tasa fija”, añadió la ALyC.
Los mercados financieros domésticos permanecerán cerrados lunes y martes por las celebraciones de Carnaval.
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ECONOMIA
Por qué un IPC al alza complica el plan de Caputo de mover los dólares del colchón hacia los bancos

Fue una jornada de sentimientos encontrados para Toto Caputo: por un lado, el dólar cayó a su mínimo real en varios meses, lo cual dio pie para que celebraran los partidarios del gobierno, dado que es raro que una caída del dólar ocurra en simultáneo con una masiva compra de dólares por parte del Banco Central. Pero, por otro lado, el dato del IPC de enero fue un baldazo de agua helada en el discurso desinflacionario del gobierno.
Lo curioso de la situación es que, en cierto sentido, para Caputo fue una confirmación de que tenía razón con su recordada frase «compra, campeón, no te la pierdas». Desde aquel momento -inicio de julio del año pasado- hasta ahora, el dólar al público subió un 15,4% -claro que con bruscos altibajos en el medio-. Y la inflación acumulada de esos siete meses fue de 17,6%.
O sea que quien le haya llevado la contra al ministro y haya comprado dólares en aquel momento, se encuentra con que tuvo una pérdida real si dejó los billetes verdes «bajo el colchón». Y, si se compara con el costo de oportunidad por no haber colocado pesos en otras colocaciones, como plazos fijos o bonos, la pérdida es mucho mayor.
Pero esa caída del dólar no le dejó mucho margen de festejo al ministro, porque todo queda empañado por la aceleración inflacionaria. La invitación del ministro a blanquear los ahorros y poner los dólares en el banco, ahora que regirá el principio de «inocencia fiscal» se encuentra con el problema de un mal «timing».
Porque la aceleración inflacionaria le da mayor relevancia a los economistas que se quejan de que el tipo de cambio continúa atrasado. Y, además, se expone a críticas como las del economista Roberto Cachanosky, que recordó que si se aplicara el «método Milei» para proyectar la inflación, entonces habría que decir que los precios están viajando a un 41% anual -que es el resultado de elevar 2,9 la potencia 12-.
IPC mata dólar barato
Lo cierto es que si en enero la cotización del dólar bajó un 1,3% y los precios subieron un 2,9%, entonces los dólares del colchón perdieron un 4% real. En otro país que no se llamara Argentina, esta situación dispararía una venta masiva de dólares por parte del público. O, al menos, llevaría a que los ahorristas atendieran el consejo de Caputo y llevaran los dólares al banco para obtener una tasa de interés.
Pero en el mercado local las reacciones defensivas apuntan en el sentido inverso. Al amplificarse el argumento del atraso cambiario, hay más chances de que el precio actual del dólar sea percibido como «artificialmente barato» y eso estimule a una mayor dolarización de los ahorros.
Y no es el único castigo que está recibiendo Caputo por estas horas. El principal tema con el que se ensañan los analistas es el del «ancla cambiaria». El argumento que más se escucha es que se nota un agotamiento en el método de reprimir el tipo de cambio como forma de frenar los precios.
Ese cuestionamiento no sólo renueva los reclamos por un mayor grado de flotación cambiaria, sino que además supone una crítica a la suba de tasas de interés en pesos, que por un lado controlan el exceso de liquidez pero, por otra parte, encarecen el crédito en la producción y el consumo.
¿Hay más demanda de pesos?
Como ya lo viene haciendo desde hace meses, Caputo insiste con el argumento de que, en realidad, no hay un proceso de inflación al alza -por eso destaca que el «IPC núcleo» fue de 2,6%– y culpa a los «cambios de precios relativos» por los malos números que viene registrando la medición del Indec.
Esto tiene un mensaje entrelíneas: una vez que haya pasado el impacto por la recomposición de tarifas y las distorsiones de las subas estacionales, todo está dado como para que la inflación vuelva a caer.
Su planteo es que está aumentando la demanda de pesos por parte del público -y por eso el BCRA puede comprar dólares sin que haya una presión al alza de la cotización-, y que eso, sumado al esfuerzo de equilibrio fiscal, hará que se vuelva al camino de desinflación.
Sin embargo, es un tema que sigue siendo discutido por los economistas. Varios rechazaron la afirmación de Caputo en el sentido de que la suba en la cotización de los bonos CER fuera un síntoma de confianza del mercado.
«Si los bonos ajustados por inflación suben es porque el mercado espera, equivocado o no, una mayor inflación, usando el índice que usen», afirma Diego Giacomini, uno de los mayores críticos del plan económico, que afirma que la relativa calma actual obedece a una exacerbación del «carry trade».
En la misma línea apuntó apuntó Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía, que durante la campaña electoral comandó el equipo de asesores de Milei. Tras conocerse el dato del IPC, propuso que el gobierno cambiara su política, con una eliminación total del cepo remanente y sin que se sigan convalidando altas tasas de interés por parte del Tesoro.
En cuanto al movimiento de los pesos en el mercado, un informe del economista Santiago Bergese afirma que la compra de dólares por parte del BCRA tuvo como contracara un aumento del volumen en la cuenta del Tesoro, que se logró, con la transferencia de $2,4 billones desde la banca pública, además de los $2 billones que Caputo absorbió en la última licitación de deuda.
Es lo que lleva a que muchos analistas pongan en duda la vigencia efectiva a un «ancla monetaria». Así, un informe de la Fundación Mediterránea indica que, si bien la base monetaria medida «punta a punta» en el mes de enero tiene una leve contracción -de 0,3% nominal y 2,7% real-, el panorama luce diferente cuando se mide el promedio mensual. En ese caso, se observa una expansión nominal de 6% –un crecimiento de 3,1% descontando el efecto inflacionario.
La paradoja del índice contrariado
Y, para mayor paradoja, los economistas que hacen relevamientos de precios están de acuerdo en que, si se hubiese cambiado la canasta del Indec, como estaba previsto desde el año pasado, el IPC habría dado algunas décimas menos que en diciembre.
Esto ocurre por la inesperada suba de precios en el rubro de alimentos, que es precisamente el que iba a tener una ponderación menor -pasaría del actual 26,9% a un 22,7% del presupuesto familiar-.
Igualmente, Caputo tendrá su compensación en marzo, un mes para el que se espera que se vea el máximo impacto de la suba de tarifas en servicios públicos -su ponderación en la canasta del IPC seguirá siendo un 9,4%, y no el 14,5% del índice suspendido-.
Al menos, quedará un consuelo para el ministro tras la jornada negativa: ya nadie podrá acusarlo de que su pelea con Marco Lavagna tenía el objeto de «dibujar» la inflación de enero. Lo cual, no obstante, no significa que los sindicatos no usen algún tipo de «IPC blue» en los próximos meses, para mejorar sus condiciones de negociación salarial.
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