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ECONOMIA

Con el petróleo arriba de 100 dólares el barril, esperan nuevos aumentos de los combustibles

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En una estación de servicio, una persona reposta su vehículo con nafta, un acto cotidiano que hoy está más que nunca bajo el escrutinio debido a la fluctuación de los precios y la economía global. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si los actuales precios internacionales de los combustibles se mantienen “es inevitable” que haya nuevos reajustes de los precios de los combustibles dijo el exsecretario de Energía y expresidente de YPF Daniel Montamat, titular de la consultora energética Montamat & Asociados.

Al inicio de esta semana los precios de los combustibles en la Argentina, en particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya habían aumentado en torno del 9% respecto a los valores que tenían el 28 de febrero, cuando se iniciaron los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Irán y se inició la actual guerra en Medio Oriente, que prácticamente clausuró el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y 33% del GNL mundial, se extendió con los bombardeos de Irán a otros países de la zona del Golfo y escaló en términos de daño energético con el bombardeo a infraestructuras clave tanto en Irán como en Qatar.

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Las últimas acciones bélicas fueron leídas en los mercados internacionales como el paso de un daño económico coyuntural a otro de tipo estructural, con importantes caídas de la producción de petróleo y gas y, por ende, aumentos duraderos de los combustibles a nivel mundial.

En ese contexto, empiezan a debilitarse las proyecciones que hasta mitad de la semana se mantenían, reflejadas en precios “futuros” del petróleo bastante más bajos que los valores actuales.

El barril de Brent cotizó ayer viernes a poco más de USD 112 el barril y empiezan a tambalear las previsiones implícitas en los mercados de futuros, que anticipaban un derrumbe de valores una vez superada la guerra, que se pensaba menos extendida geográfica y temporalmente.

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El display de precios en
El display de precios en una estación YPF exhibe los valores actualizados de los combustibles, con clientes cargando sus vehículos tras el reciente aumento. (Maximiliano Luna)

En la semana, los precios de la nafta super de YPF en las estaciones de servicio de CABA pasaron de un promedio de $1.738 a $1.803, los de la nafta Infinia de $1.899 a $1.975 y los del Infinia Diesel (gasoil) de $1.955 a $2.033 y si bien Horacio Marín, presidente de la petrolera de mayoría estatal señaló hace unos días que la empresa irá “amortiguando los aumentos”, es incierto hasta qué punto podrá hacerlo y qué hacen las demás comercializadoras, bajo las marcas Shell, Axion y Puma.

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Según Jorge Lapeña, presidente del Instituto de Energía Argentina General Mosconi, el Estado tiene herramientas para evitar que los precios en el mercado local sigan automáticamente los valores internacionales, priorizando el abastecimiento interno.

Además, legisladores del kirchnerismo propusieron en el Congreso tratar un proyecto de ley para obligar a las petroleras y al Estado a informar por anticipado cualquier cambio de precios y restablecer el mecanismo oficial derogado por la resolución 717/2025, que establecía el “Sistema en Línea de Información de Precios en Surtidor”, que obligaba a comunicar con no menos de 72 horas de anticipación cualquier ajuste en los valores de nafta y gasoil.

A partir de esa resolución, los cambios en los valores pueden hacerse sin comunicación previa. La idea implícita es que marcas y estaciones de servicio compitan intensamente por el favor de los automovilistas. Hubo también un amparo colectivo en ese sentido, a consideración de la Justicia.

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De hecho, si bien el gobierno es partidario del libre mercado y de aplicación del concepto de “paridad de exportación” (que el precio que se pague en el mercado interno refleje la evolución de los precios internacionales, a su vez indicador de la capacidad de las petroleras y del país de hacerse de dólares vía exportación de hidrocarburos), una reciente señal refleja preocupación por los efectos que la situación podría tener sobre la economía local, en particular sobre la tasa de inflación.

Producto de esa preocupación, la Secretaría de Energía introdujo un cambio en el período estacional para que se complete en abril la licitación para la importación privada de GNL, que será recién a partir del 1 de mayo, lo cual demorará el traslado a precios locales de la importación de GNL que la Argentina empieza a hacer a partir de abril para cubrir el aumento de gas de los meses de invierno.

Más allá del efecto “amortiguador” de YPF y de demorar al menos un mes el efecto de los mayores precios del gas, Montamat subrayó al sitio especializado Surtidores la altísima volatilidad del mercado internacional. “El barril sube a 116 y baja a 106 dólares según las expectativas del conflicto en el Golfo y lo que pase con el Estrecho de Ormuz” y la Argentina no puede ignorar esas referencias externas. “Las refinadoras no integradas están pagando paridad de exportación. El problema es que los combustibles no están todavía ajustados en el surtidor a esos valores”, indicó. Según sus estimaciones, cuando el barril promediaba entre 87 y 88 dólares, las naftas estaban un 6% por debajo de la paridad de importación y el gasoil un 16%. “Si se mantienen estos precios, es inevitable que haya nuevos reajustes”, concluyó.

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ECONOMIA

La morosidad golpea a los bancos y Supervielle cerró 2025 con pérdidas por $48.500 millones

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El sector bancario viene atravesando un momento complejo en la Argentina: con márgenes más estrechos, menor liquidez y crecientes señales de alerta por el aumento de la mora, los balances están mostrando números rojos. 

Ahora fue el turno de Grupo Supervielle, que reportó una pérdida neta de $19.525,3 millones en el cuarto trimestre del 2025. La cifra en rojo contrasta con la ganancia de $37.075,8 millones de igual período del 2024, pero marca una mejora sustancial respecto al trimestre anterior.

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Cabe destacar que en el tercer trimestre del 2025, la entidad había acumulado pérdidas por $54.223,6 millones. La reducción de 64% entre un trimestre y otro refleja la normalización gradual de las condiciones financieras que comenzó a sentirse tras las elecciones legislativas de octubre.

Sin embargo, el año completo dejó números negativos: Supervielle cerró el año fiscal 2025 con una pérdida acumulada de $48.582,4 millones, un giro completo respecto a la ganancia de $164.675 millones que había registrado en el año fiscal 2024.

Morosidad récord y apretón monetario: cóctel complicado para bancos

El caso del Grupo Supervielle no es aislado. La morosidad crediticia alcanzó su nivel más alto en casi dos décadas. La proporción de argentinos que dejaron de pagar sus créditos bancarios -o el resumen mensual de sus tarjetas- trepó al 10,3% en enero de 2026, una dinámica que también se observó en el resto de la industria.

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El número es elocuente. Hace apenas un año, en enero de 2025, la mora era de solo 2,67%. El salto se aceleró en los últimos meses: diciembre de 2025 cerró en 9,3%, lo que significa que en un solo mes el deterioro sumó un punto porcentual completo.

Los préstamos personales muestran el panorama más crítico. En este segmento, la incobrabilidad llegó al 13,2%.

El Banco Central (BCRA) publicó este viernes el Informe de Bancos con datos actualizados a fines de enero de 2026. Allí confirmó que el saldo de financiaciones al sector privado en situación irregular alcanzó el 6,4% del total.

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Es el mayor nivel desde comienzos de 2005. En aquel entonces, la estadística aún estaba distorsionada por los préstamos renegociados tras el colapso de la convertibilidad en 2002.

Según el último informe de Moody’s, los niveles de morosidad en el sistema financiero argentino seguirán deteriorándose durante el primer semestre y comenzarían a estabilizarse de forma gradual hacia la segunda mitad del año. La calificadora advierte que este proceso ya se refleja tanto en los indicadores de mora como en los cargos por incobrabilidad, que están presionando la rentabilidad del sistema en un contexto de creciente competencia por resultados.

En ese marco, la morosidad del sector privado alcanzó el 5,5% en diciembre de 2025, el nivel más alto desde julio de 2021. El deterioro fue impulsado principalmente por el segmento de familias, donde la mora trepó al 9,3%, mientras que en el caso de las empresas se ubicó en 2,5%.

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Según Moody’s, el aumento en la proporción de préstamos con pagos atrasados se dio en un entorno macrofinanciero volátil, marcado por tasas de interés elevadas —tanto nominales como reales— que encarecieron el financiamiento para los deudores.

La calificadora también destacó que el deterioro de los salarios reales agravó la capacidad de pago de los hogares. A esto se sumó el proceso de desinflación, que redujo el efecto licuador que antes tenía la inflación sobre el valor real de las cuotas, incrementando así la carga de los servicios de deuda.

La entidad remarcó que «el deterioro de la cartera continuará presionando la rentabilidad del sistema financiero, principalmente a través de mayores cargos por incobrabilidad, en un contexto de suba de la mora en todo el sistema financiero»». 

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El negocio bancario se reconfiguró en 2025, con entidades que intentaron redefinir su rol tras años de financiar casi exclusivamente al sector público. Si bien el crédito mantuvo su expansión y la intermediación financiera -esto es, captar pesos de los ahorristas para prestarlos a una tasa- también creció, los bancos cerraron el año con márgenes más estrechos, menor liquidez y crecientes señales de alerta por el aumento de la mora y el avance de las fintech.

El endurecimiento monetario que consolidó el Gobierno a lo largo del año secó la plaza de pesos. Para el sistema, implicó el fin de la «bicicleta» asociada a los pasivos remunerados del Banco Central. Sin ese flujo sostenido de fondos públicos, las entidades se vieron forzadas a volver a su función esencial: canalizar crédito hacia el sector privado.

Los últimos datos del Bancos del Banco Central reflejaron, justamente, una contracción en los márgenes financieros. En un contexto de fuerte competencia por los depósitos, el spread -es decir, la brecha entre la tasa que se paga por los fondos y la que se cobra por los préstamos- se redujo a niveles mínimos en cinco años.

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Un cierre de año con altibajos

Desde la entidad explicaron que el último trimestre del año pasado mostró dos caras bien diferenciadas. Octubre arrastró la volatilidad preelectoral y tasas de interés reales que presionaban sobre toda la operatoria bancaria.

El panorama cambió a partir de noviembre. Las elecciones de medio término celebradas a fines de octubre destrabaron una normalización de las condiciones monetarias que incluyó baja de tasas, mejora en la liquidez del sistema y cierta flexibilización de los requerimientos de efectivo mínimo.

Esos cambios favorecieron una recuperación en la captación de fondos y en la intermediación financiera. Sin embargo, la rentabilidad del banco siguió sintiendo el impacto rezagado del período restrictivo previo.

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El margen financiero neto mostró recuperación trimestral significativa. Pero los costos de riesgo de crédito permanecieron elevados, arrastrando la performance general del negocio.

Rentabilidad en caída y las claves detrás de los números en rojo

Los indicadores de rentabilidad reflejaron la dureza del año. El ROE (retorno sobre el patrimonio) del cuarto trimestre del 2025 quedó en -7,7%, mientras que el ROA (retorno sobre los activos) alcanzó -1,0%.

Para el año completo, el ROE de Supervielle fue de -4,6%, muy lejos del 15,7% que había marcado en el año fiscal 2024. La variación responde al combo de condiciones contractivas extraordinarias y mayores cargos por incobrabilidad.

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Los gastos operativos crecieron en el último trimestre del año pasado. El incremento obedeció a gastos administrativos estacionalmente más altos y a iniciativas de posicionamiento comercial de fin de año.

Sin embargo, la entidad destacó avances en eficiencia estructural. Los gastos de personal bajaron en términos reales, como resultado de un control de costos disciplinado.

Los ingresos por servicios netos se mantuvieron prácticamente planos durante el trimestre. Los mayores ingresos del broker fueron compensados por menores ingresos de servicios bancarios, ya que las medidas de repricing implementadas sobre el cierre del año tuvieron impacto limitado.

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El deterioro de activos marcó a fuego el 2025

Los cargos por incobrabilidad subieron de manera significativa a lo largo de 2025. El deterioro de la calidad de los activos estuvo directamente vinculado al contexto macroeconómico menos favorable que enfrentó el país.

El problema se amplificó por el fuerte crecimiento de la cartera de préstamos que el banco había registrado en el año anterior. Ese impulso previo chocó contra un entorno más complejo en 2025.

Desde Supervielle reconocieron que los resultados del año fiscal 2025 reflejan desafíos macrofinancieros, aunque también señalaron mejoras estructurales. La compañía destacó que logró avances significativos en eficiencia de costos, con gastos de personal y administrativos cayendo en términos reales, y mantuvo una generación de ingresos por servicios resiliente.

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Pero esas mejoras no alcanzaron. Fueron más que compensadas por la compresión del margen financiero neto durante el período de mayor endurecimiento monetario y por los mayores cargos por incobrabilidad asociados al crecimiento de la cartera desde marzo de 2024.

Optimismo para 2026 con reformas en marcha

Patricio Supervielle, Presidente y CEO de Grupo Supervielle, mostró una mirada positiva sobre lo que viene: «Cerramos 2025 con un renovado optimismo sobre el sistema financiero argentino y sobre nuestro rol en su continuo desarrollo«, afirmó.

El ejecutivo reconoció la volatilidad que marcó el último trimestre del 2025, vinculada a las elecciones de medio término, cierto repunte inflacionario y tasas reales elevadas. Pero subrayó que el entorno macroeconómico más amplio continúa mostrando señales alentadoras.

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Destacó la estabilidad del tipo de cambio, el mantenimiento del superávit fiscal respaldado por un saldo comercial positivo, y el impulso que ganó la agenda legislativa. La aprobación reciente de la reforma laboral representa un hito clave, al impulsar la competitividad y promover el empleo formal.

«A medida que la inflación continúa descendiendo y que las condiciones monetarias y los requerimientos de efectivo mínimo se normalizan, esperamos que la liquidez se recupere y que las tasas nominales disminuyan», proyectó Supervielle.

Esas condiciones, según el CEO, sentarán las bases para una expansión sostenida del crédito y de la actividad económica en los próximos meses.

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«Con una base de capital robusta, una gestión del riesgo disciplinada y un ecosistema digital escalable, Grupo Supervielle está bien posicionado para acompañar la reactivación de la Argentina y aprovechar la próxima fase de crecimiento», concluyó el CEO.

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ECONOMIA

Supermercados pierden terreno mientras mayoristas crecen en pleno escenario de ajuste económico

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El consumo en Argentina arrancó 2026 con señales mixtas pero predominantemente negativas. En enero, las ventas en supermercados cayeron 1,2% interanual, mientras los autoservicios mayoristas lograron un leve crecimiento del 1,3%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Esta divergencia entre canales refleja cambios profundos en los hábitos de compra. Los argentinos buscan alternativas más económicas ante el deterioro del poder adquisitivo.

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La situación se agrava cuando se analiza la evolución mensual. En términos desestacionalizados, las ventas en supermercados retrocedieron un 1,5% respecto de diciembre, marcando la segunda baja en los últimos tres meses y evidenciando un enfriamiento del consumo tras un 2025 relativamente estable.

Los supermercados enfrentan su peor momento en meses

El segmento minorista tradicional sigue reflejando el golpe al bolsillo de las familias. El índice de ventas a precios constantes se ubicó en 82,8 puntos, un nivel que confirma la retracción.

En valores nominales, las ventas totales alcanzaron $2,34 billones, lo que representa un incremento del 25,1% interanual. Ese crecimiento, sin embargo, está impulsado casi exclusivamente por la inflación.

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El ticket promedio trepó hasta $34.840. Ese valor marca un nuevo récord, pero lejos de ser una buena noticia, refleja cuánto más caro está hacer las compras.

Los rubros que más aumentaron en los últimos doce meses fueron:

  • Carnes: +49,4%
  • Verdulería y frutería: +38,3%
  • Alimentos preparados y rotisería: +32,5%
  • Panadería: +27,2%

Estos incrementos golpean directamente en productos esenciales. Son los que más pesan en el gasto mensual de los hogares argentinos.

Por qué los mayoristas logran crecer mientras los super caen

El canal mayorista muestra una dinámica opuesta. Las ventas crecieron 0,8% en términos mensuales, acumulando así su segundo avance consecutivo.

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En la comparación interanual, el incremento fue del 1,3%. Este número puede parecer modesto, pero representa una leve recuperación en un segmento que suele ser más elegido en contextos de ajuste económico.

Los mayoristas ofrecen precios más bajos por volumen, lo que los convierte en la opción preferida de consumidores y pequeños comercios que buscan estirar cada peso en un contexto de ingresos ajustados.

Las ventas totales en mayoristas alcanzaron cerca de $0,34 billones en enero. En términos nominales, eso representa una suba del 25,8% respecto al mismo mes de 2025.

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Los rubros con mejor desempeño fueron:

  • Carnes: +70,7%
  • Otros productos: +31,2%
  • Almacén: +30,5%
  • Lácteos: +25,3%

El salto en carnes llama especialmente la atención. Sugiere que tanto consumidores como comercios prefieren comprar por volumen en este canal para acceder a mejores precios.

La confianza del consumidor acumula dos meses de caídas

El deterioro del consumo no se limita a las góndolas. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) cayó 5,3% en marzo, según el relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella.

Es la segunda baja consecutiva. El indicador se ubicó en 42,09 puntos, registrando una caída del 4,73% respecto al mismo mes de 2025.

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Este índice mide el ánimo económico de los argentinos. Cuando cae, refleja menos expectativas de mejora y menor disposición a gastar.

GBA y CABA lideran el pesimismo económico

El informe muestra diferencias regionales marcadas. El Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires concentran el mayor deterioro:

  • Gran Buenos Aires (GBA): -9,35%
  • Ciudad de Buenos Aires (CABA): -6,99%
  • Interior del país: +1,26%

El interior continúa exhibiendo el nivel más alto del índice, con 50,71 puntos. El GBA mantiene los valores más bajos de todo el país, reflejando un clima de mayor pesimismo.

Esta brecha regional es significativa. Muestra cómo el deterioro económico golpea con diferente intensidad según la geografía.

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El golpe al bolsillo afecta a todos los niveles de ingresos

La pérdida de confianza es generalizada. Tanto los sectores de ingresos altos como bajos registraron caídas en marzo:

  • Ingresos bajos: -6,91%
  • Ingresos altos: -4,71%

Esto evidencia que el deterioro es transversal. Aunque más intenso en los sectores vulnerables, alcanza también a quienes tienen mayor capacidad de ahorro.

La Situación Personal fue el componente más afectado dentro del ICC, con un descenso del 8,23% mensual, reflejando que los argentinos perciben un empeoramiento directo en sus finanzas personales más allá de la situación macroeconómica general.

Qué componentes del ICC cayeron más en marzo

Dentro del Índice de Confianza del Consumidor, todos los subíndices mostraron caídas mensuales. La más pronunciada se observó en Situación Personal, seguida por:

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  • Bienes durables e inmuebles: -4,58%
  • Situación macroeconómica: -3,26%

Las condiciones presentes cayeron un 6,48%. Las expectativas futuras retrocedieron un 4,45%, reflejando cautela tanto en el presente como en las perspectivas de corto plazo.

El informe también destaca que la Situación Personal se ubica un 10,32% por debajo del nivel registrado en marzo de 2025. Es la caída interanual más pronunciada entre todos los componentes.

Febrero ya había marcado señales de alerta

El panorama negativo no es nuevo. En febrero, el ICC había registrado una caída del 4,7%, la más fuerte en seis meses. El indicador se ubicó entonces en 44,38 puntos.

En términos interanuales, el indicador mostró una baja del 6,09%. Eso consolidó una tendencia descendente en el inicio de 2026.

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A nivel regional, las caídas de febrero fueron generalizadas:

  • CABA: -7,77%
  • GBA: -5,35%
  • Interior: -2,26%

Por nivel de ingresos, la contracción fue más marcada en los sectores de mayores ingresos (-5,24%). En los de menores ingresos fue del -2,28%.

Un consumo sin señales claras de recuperación a la vista

El arranque de 2026 deja un panorama mixto pero con predominio de señales negativas. Mientras los supermercados evidencian una retracción sostenida en las ventas, los mayoristas logran sostener una leve mejora impulsados por cambios en los hábitos de compra.

Al mismo tiempo, la caída en la confianza del consumidor refleja un contexto económico donde persisten la incertidumbre y la cautela. Estos factores condicionan la recuperación del consumo en el corto plazo.

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La divergencia entre canales sugiere que los argentinos están adaptando sus estrategias de compra. Buscan alternativas más económicas, priorizan volumen sobre conveniencia, y ajustan expectativas ante un escenario que no muestra señales claras de mejora inmediata.

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ECONOMIA

Semana financiera: las acciones petroleras blindaron a la Bolsa argentina frente a las caídas globales

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Las acciones argentinas resistieron el embate de la aversión al riesgo inversor.

La escalada bélica en Medio Oriente resultó muy perjudicial para la inversión financiera, que le dio marco a una acusada salida de fondos en las bolsas internacionales. Pese al este resultado, los activos argentinos atravesaron el trance con mejor suerte que sus pares del exterior.

El índice Dow Jones de Industriales recortó un 2,4% semanal; el promedio S&P 500 bajó 2,5% y el panel tecnológico Nasdaq resignó un 3,1 por ciento.

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Los precios del petróleo tocaron máximos desde julio de 2022, con el barril de WTI a USD 98,09 y el crudo Brent del Mar del Norte a USD 112,32, que le dieron respaldo a las acciones argentinas del sector.

Así, el ADR de YPF ganó 10,8% desde el viernes anterior, a USD 41,92, mientras que Vista Energy progresó 12,1%, Tenaris, un 5,7%, y Pampa Energía, un 3,5 por ciento.

Dada la ponderación de los títulos del sector energía en el S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el panel líder ganó un 3,1% en pesos desde el viernes anterior, en los 2.725.326 puntos. En dólares “contado con liqui” el Merval avanzó un 3,3 por ciento.

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“El tema dominante en la semana fue la suba del petróleo y sus efectos locales e internacionales. En medio del conflicto bélico en Irán, el Brent superó los 110 dólares el barril. La combinación de mayores precios internacionales y un esquema macro restrictivo está generando tensiones. Si bien el shock energético mejora los términos de intercambio, también introduce presiones inflacionarias y limita el margen de política fiscal, especialmente por la postergación de impuestos a los combustibles. De por sí, la suba en el precio de combustibles aportará a la inflación mensual en un mes particularmente alto desde el punto de vista estacional”, puntualizó un informe de Puente.

Los bonos soberanos hard dollar -Bonares y Globales- promediaron una caída semanal de 1,3%, mientras que el riesgo país de JP Morgan se incrementó en 55 unidades para la Argentina, para alcanzar los 633 puntos básicos, en su nivel más alto desde el 4 de diciembre del año pasado.

Un informe de IEB precisó que “la guerra en Medio Oriente atraviesa una fase de escalada, que pone en duda la hipótesis de una resolución rápida del conflicto. Aunque algunos analistas especializados indican que Donald Trump iniciaría una etapa de off ramp (vía de salida), es decir buscar una salida digna para desescalar el conflicto. En los últimos días, Irán intensificó los ataques sobre infraestructura energética en el Golfo, afectando instalaciones clave de GNL en Catar, Emiratos Árabes Unidos y refinerías en Kuwait; aunque parte de los daños fue contenida, persiste la incertidumbre sobre el impacto en la oferta global de gas y petróleo».

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“El mensaje de los principales bancos centrales, incluida la Reserva Federal, esta semana es de incertidumbre respecto a la duración del shock petrolero, pero nadie parece dispuesto a pensar en ajustes en la política monetaria. Mientras tanto, la presión por los activos de riesgo sigue extendiéndose y los mercados incorporar subas de tasas de política monetaria este año en varias economías“, analizaron desde Balanz Capital.

Una variable que dejó un comportamiento favorable durante la última semana fue el dólar, que en su cotización mayorista descontó 9,50 pesos (-0,7%), para quedar ofrecido a $1.390,50, el mínimo desde el 24 de febrero.

La banda superior del esquema cambiaria establecido por el Banco Central se ubicó en los $1.638,52, lo que alejó al tipo de cambio oficial en unos 248,02 pesos o 17,8% de ese límite de libre flotación, la brecha más amplia desde el 1 de julio de 2025 (18%).

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En el mismo sentido, el dólar al público finalizó a $1.410 para la venta en el Banco Nación, también en un piso del último mes y con baja de diez pesos o 0,7% respecto del viernes anterior.

El BCRA compró en el mercado USD 458 millones en cinco ruedas, para sumar a lo largo de marzo USD 1.064 millones, cifra que se amplía a USD 3.776 millones desde el 2 de enero.

Las reservas internacionales brutas, en USD 43.808 millones. En la semana este stock bajó en USD 1.858 millones ante pagos de deuda y la depreciación del oro (-10,8% semanal).

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El dólar blue fue negociado a $1.425, con una baja de cinco pesos o 0,4% en la semana. En lo que va de 2026 el dólar informal anota una baja de 105 pesos o 6,8 por ciento.



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