ECONOMIA
Créditos hipotecarios van por la revancha: bancos bajan tasas de interés y flexibilizan condiciones

La combinación de un dólar estable y el nuevo escenario político tras el triunfo de Javier Milei en las elecciones legislativas provocó un movimiento inmediato en el sistema de crédito hipotecario. Los bancos iniciaron una revisión de tasas de interés, requisitos y plazos, con ajustes que mejoran parámetros sensibles y con un principio de flexbilización de las condiciones.
Los primeros movimientos surgieron en la previa electoral, cuando varios bancos endurecieron condiciones para cubrirse frente a un posible salto de precios. Algunas entidades llevaron sus tasas cercanas al 15% y redujeron montos disponibles. Tras los comicios, el clima cambió. La calma del dólar impulsó a dos bancos privados a recortar sus tasas de manera inmediata: BBVA y luego ICBC. Ese gesto marcó un contraste frente a la posición del Banco Nación, que decidió aplicar un aumento y se ubicó por encima de los niveles previos.
El recorte del ICBC llevó su tasa al 11% para clientes con acreditación de haberes y 12% para el resto, un descenso respecto del 13% y 14% previos.
BBVA hizo algo similar, con una baja desde 10,5% hasta 7,5% para quienes perciben su sueldo en la entidad. Estos niveles generan una cuota inicial algo más accesible para determinados perfiles, sobre todo cuando se trata de créditos en UVA que se ajustan al ritmo de la inflación.
La baja de tasa no reduce el impacto del índice, pero sí mejora el cálculo inicial que determina si un hogar puede ingresar al sistema.
Ahora, la pregunta central del mercado es si este nuevo contexto abre una oportunidad real o si solo ofrece un alivio parcial que todavía depende de la evolución de la inflación y de la competencia entre entidades.
Créditos hipotecarios: calibrando las tasas de interés
Aun con esos cambios, varios bancos privados se mantienen con tasas altas, incluso por encima del promedio del sistema. Según la Fundación Tejido Urbano, la tasa promedio actual se ubica en 6,39% y los plazos medios rondan los 24 años.
El financiamiento típico cubre hasta el 75% del valor de la propiedad y exige un anticipo de entre 25% y 30%. Ese requisito no cambió tras las elecciones, porque las entidades consideran que el ahorro previo es una barrera de seguridad para evitar descalces frente a eventuales shocks macroeconómicos.
Fernando Álvarez de Celis, director de la Fundación Tejido Urbano, confirma que las condiciones mejoraron en ciertos bancos, aunque no en toda la oferta. Explica que antes de las elecciones varios actores endurecieron requisitos y ajustaron tasas al alza. Luego de los comicios, dos entidades privadas respondieron con bajas que mejoran la cuota de ingreso, pero aclara que el movimiento aún no es generalizado. Señala también que en muchos casos el monto total que los bancos otorgan quedó ajustado por la UVA y se movió en línea con la inflación, lo que impide una mejora fuerte en términos reales.
Los comparativos recientes muestran ese patrón. En un banco privado que redujo su tasa de 13% a 11%, una cuota para un crédito de u$s65.000 pasó de un equivalente de $1,2 millones a cerca de $1 millón en valores constantes. En sentido contrario, el Banco Nación registró un salto notable: para clientes, una cuota que hace cuatro meses rondaba $620.000 hoy llega a $780.000 para el mismo monto, lo que refleja el impacto directo de la suba de tasa. En paralelo, un crédito de u$s100.000 a 30 años, que se ubicaba cerca de u$s650, llegó a unos u$s710 en el sistema general, según cálculos del mercado.
Créditos hipotecarios: qué pasa con las cuotas
Las cuotas, por su parte, conservan la dinámica típica de los hipotecarios en UVA. Influye más la inflación que la tasa nominal, salvo en los casos donde las entidades bajaron puntos de interés. Según Federico González Rouco, especialista de Empiria Consultores, no existió un cambio real fuerte tras la elección, más allá de una reacción comunicacional que generó ruido. Afirma que algunos bancos pequeños bajaron tasas de manera marginal, pero sumaron requisitos más estrictos y, en la práctica, dejaron la condición final casi igual. Señala que otros bancos incluso subieron tasas, como el Nación, lo que implica una oferta más cara para quienes buscan financiar su vivienda.
González Rouco considera que muchos bancos que llevaron sus tasas a niveles del 12% o 15% en los meses previos podrían bajarlas en algún momento, pero aún no ocurrió. Se muestra optimista sobre el escenario futuro, con expectativas de una inflación más estable, tasas más bajas y una mayor predisposición a competir, aunque advierte que los problemas estructurales del crédito siguen presentes: liquidez, regulaciones y límites en la capacidad del sistema para expandir préstamos de largo plazo.
El economista Martín Grandes Kerlleñevich ve una recuperación moderada, con un mercado donde la mayoría de las ventas sigue en viviendas usadas, de menor valor y en efectivo. Sugiere prudencia, salvo para asalariados formales con paritarias que empujan ingresos por encima de la inflación y con alguna propiedad para entregar como parte de pago.
Plantea además que podría crecer el rol de fondos privados cerrados como una nueva vía de financiamiento, mientras que el sistema bancario continuará sin cambios sustantivos. También advierte que los créditos desde el pozo siguen como un interrogante y que el mercado podría reacomodarse cuando se diluya el atractivo del carry trade.
Créditos hipotecarios, en datos
El Monitor de Crédito Hipotecario de la Fundación Tejido Urbano muestra que el mercado mantiene dinamismo. Este año se concretaron 17.157 escrituras con hipoteca en la provincia de Buenos Aires y 10.827 en la Ciudad, para un total de 27.984 operaciones.
La participación sobre el total de compraventas alcanza 16,9% en provincia y 21% en la Ciudad. El ticket promedio se ubica en u$s92.015 para la Ciudad y u$s99.156 para la provincia, en línea con operaciones sobre viviendas de menor valor.
La pregunta final sigue abierta. Para ciertos perfiles, la baja de tasas y la calma del dólar ofrecen un escenario más claro. Para otros, la rigidez de los requisitos y la inercia de las cuotas en UVA mantienen la decisión sujeta a estabilidad macroeconómica, evolución salarial y ahorro previo disponible.
El mercado se mueve, pero aún sin confirmar un giro estructural. «Lo importante es poder hacer bien las cuentas y tratar de comprar con crédito hipotecario, una ventana de oportunidad que no es usual siempre en nuestro país», concluyó González Rouco.
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ECONOMIA
El equipo económico se reunió con los técnicos del FMI por la revisión de las metas del acuerdo

Tras conocerse el dato de inflación de enero de 2026, el equipo económico mantuvo una reunión con la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que llegó al país la semana pasada para revisar el cumplimiento de las metas del acuerdo por 20.000 millones de dólares. Además del cumplimiento del objetivo fiscal en 2026, el foco de los enviados está puesto en la meta de acumulación de reservas internacionales netas por parte del BCRA.
Desde el Palacio de Hacienda destacaron que el encuentro con los técnicos del organismo internacional fue positivo y que se extendió durante buena parte de la jornada. Poco antes de las 18, la delegación del FMI, encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, se retiró del Ministerio de Economía sin hacer comentarios.
La visita representa un desafío para el Gobierno argentino, que necesita obtener un nuevo “waiver” (perdón) y renegociar la meta de reservas para acceder a un desembolso de USD 1.000 millones, monto que en el mercado ya consideran prácticamente asegurado.
El jueves pasado, voceros oficiales del Fondo Monetario Internacional informaron que Cubeddu y Joshi estaban en Buenos Aires para mantener reuniones sobre la segunda revisión del programa bajo el Servicio Ampliado del Fondo, así como para abordar la consulta del Artículo IV correspondiente a Argentina.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) tenía el compromiso de cerrar el cuarto trimestre de 2025 con reservas netas positivas por 2.400 millones de dólares. Tras la primera revisión, ese objetivo pasó a ubicarse en USD 2.600 millones negativos. El equipo económico no alcanzó la nueva meta, en parte por la política cambiaria que priorizó contener el precio y por las ventas realizadas durante la inestabilidad previa a las elecciones legislativas del año pasado.
Después de afrontar el pago de USD 4.200 millones a bonistas a comienzos del año, el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, tuvo que enfrentar un nuevo desafío en los primeros días de febrero: el vencimiento de más de USD 800 millones con el Fondo. Según explicó el propio ministro, el Gobierno adquirió Derechos Especiales de Giro (DEGs) a Estados Unidos y utilizó esa moneda para cancelar los compromisos.
Caputo recurrió a sus redes sociales para explicar el mecanismo empleado por la administración libertaria en el pago de intereses al organismo multilateral. “Si se pagaran en dólares, le transferiríamos directamente los dólares al Fondo, pero como se pagan en DEGs, hay que comprarlos. Se los compramos a Estados Unidos porque son vendedores de DEGs. Una operación común, que se hace a precio de mercado”, señaló.
Los DEGs constituyen un activo internacional emitido por el Fondo Monetario Internacional bajo la dirección de Kristalina Georgieva. Funcionan como reserva de valor y unidad de cuenta entre los países miembros, su cotización se determina a partir de una canasta de monedas principales y pueden emplearse para incrementar las reservas internacionales de los Estados.
Este pago se reflejó en una caída de las reservas internacionales del BCRA. Pese a haber incumplido con la meta fijada por el fondo, la autoridad monetaria activó un plan de compra de divisas a comienzos de 2026 que le permitió adquirir, hasta el momento, 1.692 millones de dólares. No obstante, esas adquisiciones no se tradujeron en un incremento lineal de las tenencias del Central en moneda extranjera, ya que en el medio tuvo que enfrentar vencimientos con organismos internacionales.
Este martes, la entidad conducida por Santiago Bausili absorbió USD 42 millones por su participación cambiaria, el 8,3% de la oferta, que superó los 500 millones en el día. En tanto, las reservas internacionales brutas restaron USD 91 millones, a USD 45.232 millones, afectadas por la caída del precio del oro (-0,6%, a USD 5.049,60 la onza).
Las proyecciones oficiales para 2026 sitúan las compras netas de divisas entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, en función del avance de la remonetización. Bausili, señaló que la consolidación de reservas dependerá tanto de la demanda de pesos como del flujo de dólares. La autoridad monetaria ya superó el 14% del objetivo anual.
ECONOMIA
Celebra Caputo: el INDEC confirmó que los precios de la ropa comenzaron a bajar en Argentina

El INDEC dio a conocer este martes el dato de inflación de enero y una variación llamó la atención, más allá de la aceleración del IPC general al 2,9%. Es que el rubro «Prendas de vestir y calzado» presentó una variación negativa.
Luego de los dichos de Luis Caputo, quien se quejó de los precios locales de la ropa y dijo que compraba en el exterior, en enero los precios de la indumentaria cayeron -0.5%. Incluso, al analizar por regiones, se observa que en el GBA la caída de precios fue -1,5%.
Al desagregar el rubro, se destaca que las «prendas de vestir y materiales» cayeron 2,5% en enero, mientras que el rubro calzado subió 1,8%, igualmente por debajo del IPC.
En tanto, en la comparación interanual, la suba del rubro fue del 15,6%, la mitad del nivel general. Lo que marca que, más allá de que los precios son más elevados en el país que en el exterior, en el último tiempo subieron por debajo de la inflación.
Según informó INDEC, la división con mayor alza mensual en enero fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,7%), escoltada por Restaurantes y hoteles (4,1%). Por su parte, comunicación aumentó 3,6% y «vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles» treparon 3%, también por encima del nivel general.
El rubro ‘prendas de vestir y calzado’ cayó 0,5% en enero
Por el contrario, el rubro «Prendas de vestir y calzado» presentó variación negativa: los precios bajaron 0,5%, en medio del debate por la importación de prendas textiles.
Además, detalló que en enero de 2026, Noreste fue la región de mayor suba mensual (3,8%).
Las críticas de Luis Caputo al sector textil por los precios de la ropa
El ministro de Economía, Luis Caputo, criticó al sector textil días atrás y lo graficó con una frase que generó polémica: «Nunca compré ropa en la Argentina porque es un robo». Luego, en otro mensaje, celebró que algunos empresarios reconozcan públicamente que los precios de la indumentaria en la Argentina son elevados, en el marco del debate por la apertura de importaciones y la competitividad de la industria local.
Las declaraciones del funcionario se produjeron luego de que afirmara que nunca compró ropa en el país y mientras representantes del sector advierten por el impacto de los costos internos y la competencia con productos importados.
A través de su cuenta en la red social X, Caputo sostuvo: «Esto en privado te lo reconocen todos los empresarios textiles. Excelente que algunos ya se animen a hacerlo también públicamente». El comentario fue una respuesta a declaraciones recientes del presidente de la Confederación General Empresaria (CGERA), Marcelo Fernández.
Fernández había señalado que los precios de la indumentaria aumentaron un 11% desde 2023 y reconoció que el sector estaba caro. «Hicimos una mea culpa como empresariado nacional de que estábamos caros«, expresó en diálogo con TN.
Según explicó, los proveedores de materias primas aplicaban fuertes remarcaciones, en parte debido a las medidas de protección a las importaciones vigentes durante el gobierno anterior. Esa falta de competencia externa, afirmó, permitió que se consolidara un mercado con precios elevados.
Caputo ya había cuestionado previamente al sector textil al calificarlo como uno de los más protegidos de la economía. «Se ha protegido durante muchísimos años con el argumento de que hay 150.000 familias que trabajan en esto, pero hay 47 millones de argentinos que han tenido que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo«, afirmó.
En declaraciones radiales, el ministro calificó al proteccionismo como «una medida zonza» que perjudica a los sectores de menores ingresos y sostuvo que quienes tenían la posibilidad de viajar compraban ropa en el exterior debido a los precios locales.
Consumo, competencia y diseño
Caputo planteó que una mayor competencia permitiría liberar recursos para otros consumos. «Si pagás cinco dólares una remera en vez de 50, tenés 45 dólares para gastar en otra cosa», señaló, y agregó que esos recursos podrían destinarse a otras actividades económicas.
También consideró que la Argentina debería competir a nivel internacional a través del diseño y sostuvo que el país tiene condiciones para desarrollarse en el sector de los hilados, al contar con algodón y energía.
Las declaraciones del ministro generaron malestar entre los empresarios del rubro. Desde la Fundación Pro Tejer señalaron que los impuestos representan alrededor del 50% del precio final de una remera. A ese porcentaje se suma un 30% correspondiente a alquileres comerciales y costos financieros, un 12% destinado a logística, marketing y rentabilidad, y solo un 8% vinculado directamente a la industria.
El presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher, expresó «desilusión y tristeza» por los dichos del ministro y cuestionó el tono utilizado. Consideró inapropiado que un funcionario de alto rango afirme con sarcasmo que no compra ropa en el país.
Drescher sostuvo que el problema de los precios elevados no se limita al sector textil y enumeró otros productos que, según indicó, son más caros en la Argentina que en otros mercados, como automóviles, alimentos y neumáticos.
El empresario también criticó la comparación con países asiáticos y afirmó que no se tuvo en cuenta la carga impositiva local. «Se quiere comparar a Bangladesh con la Argentina y se omiten todos los impuestos que en dos años no han logrado desarmar», señaló, al tiempo que cuestionó la falta de reformas estructurales en materia fiscal.
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ECONOMIA
De qué trataba el artículo de Ganancias que el Gobierno eliminó de la reforma laboral: quiénes festejan y los perjudicados

En la recta final de las negociaciones para lograr la aprobación de la reforma laboral en el Senado, el Gobierno decidió dar marcha atrás con uno de los puntos más sensibles del proyecto. Se trata del artículo 190 del dictamen, que proponía una reducción del Impuesto a las Ganancias para grandes empresas, al bajar la alícuota del 30% al 27%. La medida formaba parte del capítulo fiscal de la iniciativa y fue retirada tras el rechazo explícito de gobernadores y sectores de la oposición, que advirtieron sobre el impacto negativo en la recaudación provincial.
La eliminación de ese artículo fue presentada como una concesión política para destrabar el tratamiento del proyecto. Mientras las provincias celebraron la decisión por el alivio fiscal que implica, el sector empresario quedó sin uno de los beneficios que venía reclamando desde hace años. El resultado dejó en evidencia las tensiones entre la necesidad de construir mayorías legislativas y el objetivo oficial de reducir la carga tributaria sobre el sector privado.
El artículo 190 establecía una reducción de tres puntos porcentuales en la alícuota del Impuesto a las Ganancias que pagan las grandes empresas. La iniciativa apuntaba a equiparar la carga tributaria local con la de otros países de la región y, según el argumento oficial, a mejorar la competitividad y estimular la inversión privada.
Sin embargo, el punto generó una rápida reacción de los gobernadores, ya que el impuesto a las Ganancias es uno de los tributos coparticipables. Esto implica que una baja en la recaudación impacta directamente en los ingresos que reciben las provincias.
Desde la Casa Rosada argumentan que la rebaja de Ganancias tendría un costo fiscal del 0,65% del PBI, que recaería en un 0,5% para Nación y 0,15% en las provincias. Pero advierten que esta caída se vería compensada por el aumento de la actividad y por los 400 mil trabajadores que serían formalizados. Pese a esto, desde varias jurisdicciones plantearon que la reducción no contaba con una compensación clara y que afectaba recursos clave para financiar gastos corrientes.
La resistencia no se limitó a un signo político en particular. Mandatarios de distintos espacios coincidieron en rechazar el capítulo fiscal, aun cuando estaban dispuestos a acompañar otros aspectos de la reforma laboral. Esa posición se trasladó a senadores y diputados, que advirtieron que el artículo no contaba con los votos necesarios para ser aprobado.
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