ECONOMIA
Cuáles son y cuánto cuestan los 10 autos 0 km más baratos del mercado en febrero

Con la confirmación de la lista de precios de febrero de Renault y Nissan este martes, ya es posible actualizar el ranking habitual de cada mes con los diez autos más baratos del mercado. Sólo falta Volkswagen pero, como es habitual, sus valores son más altos incluso en sus modelos de acceso, ya que la política comercial de la marca alemana está basada en fuertes descuentos sobre las listas de precios.
Más allá de este dato que sigue marcando el pulso de los precios que utilizan los consumidores para “medir” el acceso a un 0km o el precio de la cuota para la adquisición por plan de ahorro, había una expectativa fundada en la actitud que tomara Renault con su política comercial para este segundo mes del año en función de la inesperada decisión que tomaron en la marca en enero, de bajar hasta un 4% los precios de casi todos sus modelos.
Para este mes, la firma de origen francés aplicó nuevamente incrementos de precios moderados en casi toda la gama que fueron entre el 1,9% y el 2% sobre los modelos Kwid, Stepway, Kardian, Arkana, Kangoo, Duster y Logan, pero no en algunas versiones de Sandero, que aumentaron un 2,8%, en tanto que los vehículos comerciales medianos y furgones, tuvieron un mayor ajuste con Alaskan y Master aumentando un 10,5 por ciento.
Nissan, por su parte, también confirmó sus precios de febrero aplicando a casi toda la gama un 1% de incremento, salvo por los modelos japoneses X-Trail que aunque no se venden en dólares, mantuvieron los valores de enero.

El Renault Kwid sigue liderando la lista de los autos más baratos del mercado por ser uno de los únicos dos vehículos del mercado pertenecen al segmento A, también conocido como citycar. Se fabrica en Brasil y a lo largo de todo 2025 alcanzó las 12.700 unidades, lo que le permitió terminar el año como el Renault más vendido en Argentina por delante de Kardian y el Kangoo argentino. En enero, quedó en el puesto 14 con 1.143 unidades.

Este es el segundo citycar de las marcas regionales en el mercado. También se hace en Brasil, pero a pesar de su buen posicionamiento en precio, no tuvo el volumen de ventas del Kwid, ya que sumó 6.496 ventas, casi la mitad. Parte de ese desempeño tiene que ver con que durante muchos meses fue un auto que se importó casi exclusivamente para el canal de venta por plan de ahorro. El Mobi registró 683 patentamientos en enero y quedó en el puesto 29 del ranking de ventas del mes.

Nuevamente el auto de acceso de la marca coreana que fue concebido como un producto para el mercado regional en Brasil, es el tercero en la lista y el primero entre los que suben de escalón y ya pertenecen al segmento B. Tiene dos configuraciones de carrocería, hatchback y sedán, y este mes cumplirá un año desde que empezó a venderse en Argentina. En 2025 tuvo un volumen de 3.311 unidades y en el mes de enero patentó 396 vehículos. Este mes mantuvo su precio de noviembre nuevamente, con lo que ya suma cuatro meses sin aumentos.

Este es el Fiat más accesible en el segmento B y representa la versión de dos volúmenes del Cronos argentino, que se posiciona en precio justo por encima de este modelo que se produce en Brasil. El Argo regresó al mercado en mayo del año pasado con una sola versión que este año se completó con una segunda que incorpora caja automática CVT. En enero se vendieron 662 unidades. En medio año el Argo vendió en 2025 4.210 autos y en enero alcanzó las 662 unidades.

Este es el auto argentino más accesible del mercado en su versión de acceso a la gama. El Fiat Cronos, además de ser el auto más vendido de Argentina entre 2020 y 2023, volvió a lucirse el año pasado llegando hasta diciembre en lucha contra el Toyota Yaris y la pick-up Hilux. El año pasado se vendieron 29.905 autos, el 5% del mercado, y en el mes de enero volvió a ser el auto más vendido del segmento, ya que quedó segundo absoluto con 3.215 patentamientos.

El menor índice de aumento de Citroën frente a Fiat (0,4 contra 0,5%) permitió que el modelo de entrada a la gama del C3 se acerque al precio del Cronos para febrero. El C3 es el más pequeño de los tres modelos que comparten la plataforma CCubo desarrollada por Citroën en Brasil para el mercado regional, y tiene tres versiones con motorizaciones aspirada y turbo. En 2025 se vendieron 5.485 unidades y en enero cerró el mes alcanzando los 779 autos vendidos.

Casi como si fuera un Tetris en el que todas las piezas encajan a la perfección, el auto más accesible de la tercera marca de Stellantis quedó apenas por encima del precio del Citroën C3 y del Fiat Cronos. Es el Peugeot 208, de fabricación nacional, que tuvo un aumento del 0,3% en febrero, con lo que se acercó al valor de sus competidores internos. El 208 es el segundo y último auto de producción argentina entre los 10 más accesibles del mercado. El año pasado arrancó fuerte y se diluyó a mitad de ejercicio, pero recuperó en los meses finales para vender un total de 29.092, casi lo mismo que el Cronos. En enero patentó 2.887 vehículos.

La política de “no aumentar” los precios en febrero le permite a la gama Onix y Onix plus, mantenerse en una lucha casi igual de precios con dos de los tres autos más vendidos del mercado argentino como el Fiat Cronos y el Peugeot 208. La ventaja de los autos de GM es que tienen configuración de carrocería en dos y tres volúmenes, pero que además todos sus modelos están propulsados por motor turbo. El año pasado tuvo una actualización estética que le permitió subir en las ventas. Cerró 2025 con 13.696 patentamientos e inició este año con un desempeño de 1.409 ventas que mejoran su promedio.

Este modelo se fabrica en Brasil y más allá de compartir la plataforma con el Citroën C3 y el Aircross, se destaca por ser el SUV más barato del mercado además de su cualidad especial de tener carrocería SUV Coupé. El Basalt tiene 4 versiones, dos con motor aspirado y dos con motor turbo. El año pasado llegó a Argentina alcanzando las 6.543 unidades. En enero se vendieron 777 autos 0km.

Después de varios meses quedando como el primer “suplente” del ranking de los autos más accesibles, el Nissan Versa finalmente pudo desplazar al Toyota Yaris de la lista de los 10 modelos más baratos del mercado. Esto se debe a que para febrero se aplicó un aumento del 1% contra uno del 3% de Toyota sobre su modelo de entrada de gama. El Nissan Versa es el segundo modelo que sólo se vende en versión sedán (el otro es el Cronos) y es el auto Mexicano más accesible en el mercado argentino. El desafío de la marca es mejorar el volumen de ventas de este modelo. En 2025 sólo se patentaron 1.679 automóviles, y en el mes de enero la cifra no superó los 100 autos.
Como datos finales, el furgón chico Fiat Fiorino volvió al mercado en febrero con una nueva versión Endurance, motorizada por el FireFly 1.3 y un precio muy competitivo de $29.460.000, en tanto que fuera de los 10, pero en la puerta, quedó el Toyota Yaris, cuya versión de entrada de gama tiene un precio de venta oficial sugerido de 34.284.000 de pesos.
ECONOMIA
Según un ranking internacional, la economía argentina es la quinta más cerrada del mundo

La economía argentina fue en 2024 la quinta economía más cerrada del mundo, según un ranking internacional elaborado en función del porcentaje que las importaciones tienen en el Producto Bruto Interno (PBI) de cada país.
Si se lee ese ranking desde abajo (es decir, desde aquellos estados que menos importan en relación al tamaño de su PBI) la Argentina aparece quinta, detrás de Sudán, Venezuela, Turkmenistán y Etiopía. El Top 10 se completa, entre otros, con Venezuela, Estados Unidos y China, economías que, por distintos motivos, muestran una baja participación de las compras externas en relación con su PBI.
En casos como los de China y EEUU pesa mucho el tamaño de la economía, del mismo modo que las economías más “abiertas” del mundo son en general pequeñas y organizadas de un modo que hace que el volumen económico de las importaciones supere el 100% del PBI.
El relevamiento toma como indicador central las importaciones como porcentaje del PBI, una variable utilizada de manera habitual para analizar el grado de apertura o cierre de una economía. Según el criterio metodológico del ranking, “el peso de las importaciones en relación con el PBI permite comparar cuánto dependen los países de bienes y servicios producidos en el exterior”, una definición que resume el enfoque del trabajo difundido por Visual Capitalist, medio especializado en visualizar datos económicos y financieros, que elaboró el informe a partir de estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
En ese contexto, Argentina aparece en el puesto número cinco entre las diez economías más cerradas del planeta, con importaciones equivalentes al 13% del PBI. Por encima se ubican Sudán, con apenas 1%; Venezuela, con 9%; Turkmenistán, con 11%; y Etiopía, con 12%. Por debajo de Argentina figuran Estados Unidos (14%), Bangladés (16%), Pakistán (17%), China (17%) y Chad (18%).

El ranking pone de relieve que la condición de “economía cerrada” no responde a una única causa ni a un mismo perfil productivo. En algunos casos, se trata de países con fuertes restricciones comerciales, conflictos internos o limitaciones estructurales. En otros, como Estados Unidos o China, el bajo peso relativo de las importaciones está vinculado al tamaño de sus mercados internos y a la amplitud de su estructura productiva, que reduce la necesidad de abastecerse en el exterior en proporción al PBI.
La inclusión de Argentina en este grupo responde a una combinación de factores. El bajo nivel de importaciones en relación con el producto refleja tanto restricciones macroeconómicas como limitaciones de acceso al mercado de cambios, además de una estructura productiva con dificultades para integrarse de manera sostenida al comercio internacional. El indicador no mide flujos comerciales en términos absolutos, sino su peso relativo dentro de la economía, lo que explica por qué países con grandes volúmenes de importaciones pueden aparecer como “cerrados” si su PBI es aún mayor.
El contraste se vuelve más evidente al observar el otro extremo del ranking. Entre las diez economías más abiertas del mundo, el peso de las importaciones supera ampliamente el 100% del PBI en varios casos. Hong Kong lidera el listado con importaciones equivalentes al 178% del PBI, seguido por Luxemburgo (160%), San Marino (155%) y Singapur (144%). Completan el top ten Yibuti (115%), Nauru (111%), Seychelles (103%), Kiribati (102%), Irlanda (102%) y Malta (100%).

En estos países, la elevada participación de las importaciones suele estar asociada a su rol como centros logísticos, financieros o comerciales, a economías pequeñas y altamente integradas al comercio global, o a modelos productivos basados en la reexportación. En varios casos, las importaciones superan al PBI porque los bienes ingresan al país para luego ser procesados o reenviados a otros destinos.
El informe destaca que “las economías pequeñas tienden a depender más del comercio exterior, ya que no cuentan con mercados internos amplios ni con una base productiva diversificada”, una característica que explica por qué los primeros puestos del ranking de economías más abiertas están ocupados por territorios con baja población y alto grado de integración internacional.
La comparación entre ambos extremos permite dimensionar la posición relativa de Argentina en el mapa global del comercio. Mientras los países más abiertos muestran una fuerte interdependencia con el mercado mundial, las economías más cerradas presentan un menor intercambio de bienes y servicios con el exterior en relación con su nivel de actividad. En el caso argentino, el 13% de importaciones sobre el PBI la coloca muy por debajo del promedio de las economías desarrolladas y emergentes con mayor inserción internacional.
El ranking no evalúa políticas comerciales específicas ni emite juicios de valor sobre los modelos económicos, sino que se limita a ordenar a los países según un indicador cuantitativo. Aun así, el resultado ofrece una referencia clara sobre el grado de integración comercial de cada economía y permite comparar realidades muy distintas bajo un mismo criterio estadístico.
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ECONOMIA
Argentina usa la canasta más vieja de la región: así mide el INDEC frente a países vecinos

La decisión del Ministerio de Economía de postergar la aplicación de una nueva encuesta de gastos para actualizar el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) reabrió el debate sobre la metodología utilizada para medir la inflación en la Argentina y su impacto sobre la comparabilidad de las estadísticas oficiales. La medida, impulsada por el ministro Luis Caputo con el aval del presidente Javier Milei, se produjo en paralelo a la renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El organismo continúa utilizando como referencia la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05 para determinar la estructura de ponderadores del IPC. Esa base refleja patrones de consumo relevados hace más de dos décadas, cuando el peso relativo de rubros como servicios postales, telefonía fija o fax era mayor al actual, mientras que otros gastos vinculados a comunicaciones digitales, transporte o vivienda tenían menor incidencia.
La actualización prevista contemplaba incorporar los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, que ofrece una estructura de consumo más reciente y modifica la ponderación de distintos capítulos del índice. Entre los cambios se encontraba un mayor peso de los servicios, particularmente vivienda, transporte y comunicaciones.
El plan original consistía en comenzar a publicar el IPC con esa nueva muestra a partir del dato de inflación de enero, cuya difusión está programada para este martes 10 de febrero. Sin embargo, el Gobierno resolvió aplazar su implementación y anticipó que evalúa realizar una nueva encuesta de referencia desde cero, un proceso estadístico que puede extenderse durante varios años.
Cómo se calcula el IPC y por qué importa la encuesta de gastos
El IPC se construye a partir de una canasta de bienes y servicios que representa el consumo promedio de los hogares. Cada producto o servicio recibe un peso específico según su participación en el gasto total relevado por la encuesta. Esa ponderación determina cuánto influye la variación de cada precio en el resultado final del índice.
Cuando la estructura de consumo cambia con el tiempo, el uso de ponderadores desactualizados puede modificar la representación del gasto real de las familias. Por ese motivo, los institutos estadísticos suelen revisar periódicamente el año base y actualizar las encuestas para reflejar transformaciones tecnológicas, cambios de hábitos y nuevas categorías de consumo.
Con la decisión de mantener la base 2004/05, la Argentina conserva la estructura más antigua entre los países de la región. De acuerdo con un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, Brasil y Paraguay utilizan ponderadores elaborados en 2017; Colombia y México, en 2018; Uruguay, en 2022; y Chile, en 2023.
El mismo relevamiento indica que el año base promedio de los países comparables se ubica en 2019. En ese contexto, aun si se hubiera aplicado la ENGHo 2017/18, la Argentina habría mantenido un esquema más rezagado respecto de sus pares. La continuidad de la base 2004 amplía esa brecha metodológica.
Comparabilidad regional y efectos sobre las estadísticas
El informe del Banco Provincia señala que la diferencia en los años base agrega complejidad a la comparación internacional de la inflación. Las variaciones de precios medidas con estructuras de consumo distintas pueden reflejar impactos diferentes ante cambios en tarifas, alimentos o servicios regulados.
Según el documento, Chile y Uruguay son los únicos países que realizaron actualizaciones posteriores a la pandemia, mientras que el resto adoptó revisiones entre 2017 y 2018. En ese marco, la Argentina mantiene una referencia anterior a esas modificaciones.
La discusión metodológica también se produce en un contexto de alta variación de precios a nivel local. El estudio indica que, en la Argentina, los incrementos acumulados en períodos cortos pueden superar los registros anuales de otros países de la región, lo que vuelve más relevante la precisión en la medición.
Además del debate estadístico, la decisión generó cuestionamientos por el efecto institucional sobre la credibilidad de las cifras oficiales. Especialistas remarcan que los cambios en la metodología de cálculo suelen comunicarse con anticipación y contar con cronogramas definidos para garantizar continuidad técnica.
Impacto del índice de inflación en el gasto público y contratos
El IPC no solo funciona como indicador de precios al consumidor, sino que también actúa como referencia para múltiples variables de la economía. Entre ellas se encuentran jubilaciones, pensiones, asignaciones sociales y distintos contratos indexados, además de instrumentos financieros ajustados por inflación, como los títulos públicos atados al coeficiente CER.
La evolución del índice incide de forma directa sobre el gasto público, ya que determina la actualización de prestaciones sociales y pagos de deuda vinculados a la variación de precios. Por ese motivo, cualquier modificación en la medición puede tener efectos fiscales.
Según estimaciones del Banco Provincia, mantener la metodología actual implicaría menores incrementos en esas partidas en comparación con una estructura de ponderadores más reciente. El informe calcula que el Estado nacional podría registrar un ahorro cercano a $5 billones por menores actualizaciones de prestaciones y pagos asociados a títulos ajustables por CER.
De acuerdo con ese cálculo, el monto representa poco menos de 0,5% del Producto Bruto Interno y supera el total de los depósitos del Tesoro Nacional en el Banco Central al cierre de enero, que se ubicaron en $4,3 billones.
Proyecciones de inflación y diferencias entre metodologías
La consultora LCG señaló que el reconocimiento de una inflación más alta tendría efectos directos sobre el gasto sujeto a movilidad. Según sus estimaciones, estas partidas representan alrededor del 48% del gasto primario, por lo que una mayor actualización demandaría ajustes adicionales en otras áreas del presupuesto.
Los economistas de esa firma indicaron que, para el dato de enero, la diferencia entre la metodología actual y la basada en la ENGHo 2017/18 sería acotada. Sus proyecciones ubican la inflación mensual en torno a 2,3% con el esquema vigente y en 2,4% con la canasta actualizada.
Sin embargo, advirtieron que la brecha podría ampliarse en los próximos meses a medida que se apliquen aumentos programados en tarifas de servicios públicos, que tienen mayor peso relativo en la estructura de gasto más reciente. En ese escenario, el impacto sobre el índice podría ser más visible.
Mientras tanto, el INDEC continuará publicando el IPC con la base 2004/05 sin una fecha definida para su actualización. La posibilidad de desarrollar una nueva encuesta desde el inicio implica tareas de relevamiento, procesamiento y validación estadística que demandan plazos extensos. Hasta que ese proceso concluya, la medición de la inflación seguirá apoyada en patrones de consumo relevados hace más de veinte años.
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ECONOMIA
En medio del debate, las importaciones de indumentaria y calzado superaron los USD 1.500 millones en el último año

Mientras que desde el Gobierno se apunta contra los empresarios por los altos precios de la ropa, las importaciones de indumentaria y calzado totalizaron USD 1.506 millones en 2025, lo que ha puesto en jaque a la industrial local.
Más en detalle, según un informe de Analytica, las compras externas registraron subas interanuales muy marcadas: crecieron 97,3% en indumentaria —unos USD 336 millones adicionales—, 121,2% en otros textiles —USD 94 millones más— y 25,2% en calzado y sus partes —USD 166 millones extra frente al año previo—.
A este desempeño se agregan las importaciones vía courier, que no se limitan exclusivamente a la indumentaria pero ganan peso de la mano de plataformas como Shein y Temu, con un incremento interanual acumulado del 274,2% en 2025.
En ese contexto, las importaciones de indumentaria totalizaron USD 681 millones en 2025, el valor más alto de la serie histórica a precios constantes, mientras que las de calzado y sus partes sumaron USD 825 millones, apenas por debajo del récord de 2017 (USD 857 millones).

“Estos movimientos reflejan un cambio profundo en la fisonomía local del mercado de indumentaria y calzado, con un desplazamiento de la producción nacional por bienes importados. Con un marcado impacto en dos variables: precios y empleo”, indicó Analytica.
En relación con el resto de la economía, los precios de indumentaria y calzado se encuentran en su nivel relativo más bajo desde 2016. Desde noviembre de 2023, el rubro se abarató un 30,6% frente al promedio general de precios. En el acumulado, mientras la inflación total trepó al 259,4% desde el inicio de la gestión, la de indumentaria y calzado avanzó 149,4%.

El reverso de este alivio para los consumidores aparece en el empleo: entre noviembre de 2023 y octubre pasado —último dato disponible— se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en textiles, confecciones, cuero y calzado, lo que implica una contracción del 15,1% y marca el nivel más bajo de toda la serie iniciada en 2009. A esto se suma que el sector presenta elevados niveles de informalidad, especialmente en confecciones, donde rondan el 72%.

Esto derivado de la fuerte caída de la industria: los niveles de producción de noviembre quedaron muy por debajo de los registros previos: en productos textiles se ubicaron 47,6% por debajo de noviembre de 2023, mientras que en confecciones y calzado la caída fue del 19,3%.
Si la comparación se hace contra el promedio histórico de 2016–2023 —sin considerar el período de pandemia—, la producción de noviembre resultó 40% menor en textiles y 18,1% inferior en confecciones y calzado.
Dentro del complejo, los segmentos más golpeados son el curtido y la fabricación de artículos de cuero, con una baja del 44,1% en 2025 frente al promedio 2016–2023; los tejidos y acabados textiles, con un retroceso del 34,7%; y el preparado de fibras de uso textil, que cae 33,7%.
En paralelo, el tema quedó en el centro de la discusión pública luego de declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo. “El sector textil es también un caso emblemático de un sector que ha sido protegido durante muchísimos años, con el cuento de que hay 150.000 familias que trabajan en esto. Pero hay 47 millones de argentinos que han tenido que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo”, dijo.
El proteccionismo “es una medida zonza y que perjudica a los que menos tienen. Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo. Entonces, los que teníamos posibilidad de viajar comprábamos afuera”, señaló el titular del Palacio de Hacienda en diálogo con Radio Mitre.
“Entonces, convengamos que las 150.000 familias que trabajaban en esto no es que sean millonarias ni que le hayan dado un impulso impresionante al país. O sea, los que se beneficiaron fueron los dueños, que los conozco a la mayoría, excelente gente, los quiero mucho”, afirmó el ministro.
“Si vos pagás cinco dólares una remera en vez de 50, ahora tenés 45 dólares para gastar en otra cosa. Entonces, irás a comer afuera, te tomarás un helado y esos recursos se destinarán a otras industrias”, consideró.
Claudio Drescher,presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), manifestó “desilusión y tristeza” por las declaraciones y desde la Fundación Pro Tejer remarcaron qe cerca del 50% del valor de una remera, por ejemplo corresponde a impuestos. Otro 30% del precio final se explica por los alquileres de los locales y el costo financiero.
En tanto, alrededor de un 12% se destina a logística, marketing y márgenes de rentabilidad, mientras que el 8% restante queda en manos de la industria.
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