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ECONOMIA

Desde mañana aumentan 4,3% los colectivos, subtes y peajes en CABA y 14,8% los colectivos en la Provincia

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(Luciano González)

Desde mañana, lunes 1 de diciembre, regirán en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) un nuevo aumento de las tarifas des colectivos, subtes y peajes. Será del 4,3%, producto del 2,3% de inflación de octubre (el último conocido más un extra de 2 puntos porcentuales hasta que se llegue a la eliminación de subsidios.

En la provincia el ajuste será mayor, debido a la aplicación de un ajuste adicional que llevará el aumento al 14,8 por ciento.

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En CABA el boleto mínimo de colectivos pasará a costar $593,52 y en la provincia 658 pesos. De este modo, habrá tres tarifas distintas en las líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): las tarifas de los de jurisdicción ya habían aumentado hace dos semanas y en ellos el boleto mínimo cuesta desde entonces 494,83 pesos.

En CABA también aumentará el subte: desde mañana costará $1.206 pesos por viaje. Por su parte, el costo del peaje para autos en hora pico será de $4.912,67 en las autopistas Perito Moreno y 25 de Mayo, y $2.042,38 en la Autopista Illia. Fuera de horas pico los valores serán respectivamente de 3.466,55 y 1.444,25 pesos. La fundamentación de la suba de peajes es un plan de obras a cargo de AUSA, hoy en sus etapas iniciales y que ganaría ritmo en los próximos meses.

Las autoridades de la Ciudad en colectivos y subtes argumentan que los aumentos sirven para recomponer el atraso tarifario, pues en los colectivos la actual tarifa cubre solo el 70% del costo del servicio, en tanto en el subte la cobertura supera levemente el 76 por ciento.

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En las 30 líneas de colectivos reguladas por CABA desde 2024 el boleto mínimo será de $593,52 para trayectos de hasta 3 kilómetros, aumentará a $659,50 para trayectos de 3 a 6 kilómetros, a $710,31 para viajes de 6 y12 kilómetros y a $761,15 en recorridos superiores a los 12 kilómetros.

La administración del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, sostiene que además de descontar el atraso respecto de los costos de operación, la actualización tarifaria apunta a sostener un programa de modernización de más de 1.600 unidades incorporando validadores que aceptan tarjetas de crédito y débito, la SUBE y teléfonos celulares, además de la colocación de cámaras y mejoras en los recorridos.

Además, CABA apunta una “migración” hacia energías limpias, en base a incentivos para que las empresas incorporen colectivos a gas o eléctricos a medida que renueven su flota. La propia Ciudad ya lanzó a la calle, en áreas turísticas como el Microcentro y San Telmo, unidades eléctricas, que además por el color amarillo se distinguen por su andar completamente silencioso.

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En el sector privado empezó a recoger el desafío de las “energías limpias”: la empresa Metropol anunció la compra de 150 unidades a gas para las líneas que recorren la Ciudad. Además, desde 2027 será obligatorio, cuando se retire una unidad a gasoil, reemplazarla con otra en base a “energías limpias”, a gas o eléctrica. Ya en 2026, sin embargo, no menos de 15% de la flota debería ser de unidades eléctricas o a gas, proporción que se duplicaría el año siguiente.

El subte y el Premetro
El subte y el Premetro funcionarán según el horario de feriados (Télam)

El costo del viaje en subte se va a $1.206 y para morigerar el impacto el gobierno porteño dispuso que al menos un molinete por estación acepte tarjetas de crédito y débito, además de la SUBE. Y se incorporaron pagos sin contacto como billeteras de teléfonos móviles con tecnología NFC y QR.

Según Emova, ese tipo de pagos ya llega al 30% de las transacciones y confirma que muchos usuarios achican costos usando promociones bancarias y de billeteras virtuales, con descuentos y reintegros sustanciales. También se mantienen los descuentos para pasajeros frecuentes, que abonando con el mismo medio de pago reciben descuentos cuando superan el viaje número veinte. De 21 a 30 viajes, el costo del pasaje baja a $964,80, de 31 a 40, a$ 844,20 pesos y desde el viaje 41 se abonan $723,60 pesos. Además, el Premetro cuesta 422,10 pesos.

En el caso de la provincia, el aumento del 14,8% responde a un nuevo esquema tarifario que aumenta el costo de los colectivos urbanos, a partir de una consulta ciudadana que se hizo a mediados de noviembre. El nuevo cuadro de tarifas rige exclusivamente para las líneas que circulan íntegramente por territorio bonaerense y no ingresan a CABA.

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Sucede que las líneas que recorren sólo la provincia usan tarifas fijadas por la gobernación, mientras los colectivos que solo viajan por CABA dependen del gobierno porteño y los servicios nacionales, que atraviesan ambos distritos, tienen sus tarifas definidas a nivel federal.

La estructura tarifaria que entra en vigor apunta a recomponer los ingresos de las empresas concesionarias y afrontar los mayores costos asociados a la operación, entre ellos el valor del combustible y el mantenimiento del parque automotor. La resolución 342, publicada el viernes previo a la implementación del nuevo tarifario, marca el inicio formal de estos aumentos. El Ministerio de Transporte bonaerense explicó que el ajuste incluye un aumento extraordinario del 10%, sumado a un mecanismo de actualización mensual vinculado a la inflación más dos puntos porcentuales, en línea con el sistema vigente desde marzo. De este modo, la suba total para diciembre llega al 14,8 por ciento.

La Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) consideró “acertada” la medida del gobierno bonaerense de desacoplarse de las tarifas nacionales y de CABA. “Con el anuncio de este aumento de tarifa para las líneas provinciales, junto con el próximo desacople de los cálculos de subsidios por parte de la Provincia (quién asumirá, según nos informa, las plenas competencias en la materia de cálculos y determinación desde enero) se abre un nuevo escenario, que entendemos ofrece mejores garantías ante la vocación de diálogo que percibimos), para asegurar la continuidad de los servicios”. AAETA dijo ser consciente de la “incomodidad” de la medida del gobierno bonaerense, pero un “servicio esencial” -concluyó- “requiere este tipo de decisiones.

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El nuevo cuadro tarifario se detalla según las escalas de kilómetros recorridos. Para servicios urbanos del Gran Buenos Aires, el pasaje mínimo (correspondiente a trayectos de 0 a 3 kilómetros) se establece en $658,44. Los tramos escalonan los precios en función de la distancia: 3 a 6 kilómetros, $733,50; 6 a 12 kilómetros, $790,00; 12 a 27 kilómetros, $846,57; y trayectos mayores a 27 kilómetros, $902,73.

Para quienes abonan el pasaje con una tarjeta SUBE sin nominalizar, el costo resulta considerablemente mayor, con valores mínimos que parten desde $1.046,92 y alcanzan un techo de $1.435,34 según la distancia recorrida. Este diferencial busca incentivar la nominalización de la SUBE para establecer una correspondencia entre usuario y tarjeta, y limita el uso de subsidios a cada pasajero registrado.

Existe también una categoría específica para beneficiarios del Atributo Social, destinada a personas en situación de vulnerabilidad, quienes conservan descuentos en el boleto. Para diciembre, el cuadro social propone los siguientes montos: hasta 3 kilómetros, $296,30; de 3 a 6 kilómetros, $330,08; de 6 a 12 kilómetros, $355,50; de 12 a 27 kilómetros, $380,96; y, por encima de los 27 kilómetros, $406,23. Estos importes representan un beneficio orientado a reducir el peso del transporte en los presupuestos de los sectores más afectados por la suba general de precios.

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La tarifa de los colectivos
La tarifa de los colectivos que circulan tanto por CABA como por la provincia de Buenos Aires aumentó hace más de 10 días un 10% (NA)

En el segmento de colectivos interurbanos de media distancia, que conecta áreas aledañas a CABA y cumple un rol estratégico en la conexión metropolitana, también se observan nuevos valores. El boleto mínimo para este tipo de servicio se modifica: antes costaba $753,99 y ahora asciende a $866,28 con SUBE nominalizada. Si el pasajero utiliza SUBE sin registrar, el boleto mínimo llega a $1.377,39. Además, el cobro por kilómetro fija una base de $33,46 (SUBE nominalizada) frente a $53,20 (no nominalizada), mientras que la tarifa base en terminales inicia en $219,05 ($348,29 con SUBE sin nominalizar).

El alcance del aumento es exclusivo para las líneas provinciales, es decir, en aquellas que no ingresan en Capital Federal, y por tanto no afectan a los servicios regidos por el gobierno porteño y el nacional. El esquema implementado responde a la necesidad, según especificaron fuentes oficiales, de recomponer el equilibrio operativo de las empresas de transporte, que actualmente sufren presiones por el costo de insumos clave. Entre los factores señalados, aparecen la volatilidad del tipo de cambio, los ajustes frecuentes del precio del combustible y el incremento en los insumos para el mantenimiento y renovación de flotas.

La Unión Tranviarios Automotor (UTA), que encabeza Roberto Fernández, expresó preocupación respecto a la situación del sector, en simultáneo con la entrada en vigor de la nueva tarifa. El sindicato llamó la atención sobre la posibilidad de dificultades en el pago de salarios y del Sueldo Anual Complementario (SAC) en diciembre. UTA responsabilizó tanto al Estado nacional como a las cámaras empresarias del AMBA por la decisión de pagar los haberes de noviembre en dos tramos y fraccionar el aguinaldo en seis cuotas.

En palabras difundidas por la UTA, la entidad advirtió: “El Gobierno será responsable si los trabajadores deben realizar un paro para percibir en tiempo y forma los salarios que constituyen el sustento de sus familias”. El gremio anticipó que si las liquidaciones no se efectúan en tiempo y forma, la posibilidad de medidas de fuerza no está descartada.

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El nuevo cuadro bonaerense deja en evidencia una brecha de valores respecto a tarifas de otras jurisdicciones. El Observatorio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) resaltó que, pese a las subas, el conurbano bonaerense y el AMBA sostienen los boletos más bajos del país. Tarifas de ciudades del interior superan el umbral de los $1.500 por viaje: en Bariloche, un boleto cuesta $1.895, en Córdoba se ubica en $1.720 y en Rosario alcanza los $1.580.

Mientras, los valores para los colectivos que circulan solo en CABA siguen una lógica propia. En esos servicios urbanos, el pasaje para tramos de hasta tres kilómetros asciende a $568,82 con SUBE registrada, y escala a $731,34 para trayectos largos (12 a 27 kilómetros). Para los servicios nacionales del área metropolitana, que integran el recorrido por CABA y la provincia, la tarifa inicial subió recientemente cerca de un 10%. Ahora parte desde $494,83 y trepa hasta $678,42 para más de 27 kilómetros.

Este entramado tarifario deja delineado el esquema regulatorio posajuste, donde cada jurisdicción define de manera autónoma los precios según la circulación de los ramales. En el caso bonaerense, el nuevo cuadro ya se encuentra en vigencia para las líneas afectadas, que incluyen aquellas numeradas del 200 en adelante y que no ingresan en la capital nacional.

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La estructura tarifaria mantuvo diferencias para quienes utilicen SUBE sin nominalizar, estableciendo precios más elevados que quienes cuentan con una tarjeta asociada a un nombre y DNI. De este modo, el incentivo para asignar una tarjeta personalizada se refuerza con una diferencia de varios cientos de pesos por tramo y con topes que pueden superar los mil cuatrocientos pesos, dependiendo el trayecto.

La Secretaría de Transporte bonaerense fundamentó el incremento en la necesidad de acompasar la evolución de los costos y asegurar la continuidad de las operaciones. El comunicado oficial argumentó que “el esquema vigente no logró equilibrar los costos operativos del sector”. En ese documento, el gobierno provincial enumeró como elementos determinantes la cotización del dólar oficial, el precio en los surtidores y la tendencia alcista de los repuestos y servicios de taller.

Sobre la marcha, el aumento de diciembre concreta las expectativas del sector empresario que venía insistiendo en la urgencia de una recomposición de ingresos, frente a márgenes que describían como insuficientes para sostener niveles aceptables de prestación en el conurbano.

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La resolución publicada en el Boletín Oficial bonaerense formalizó los incrementos, tras una consulta pública que se realizó los días 19 y 20 de noviembre. El documento precisó el porcentaje de ajuste, definió la tabla de valores vigentes desde diciembre y confirmó el carácter acumulativo del mecanismo inflacionario que desde marzo cada mes revisa los boletos en función del índice de precios al consumidor difundido por el INDEC, sumando dos puntos adicionales.

El nuevo esquema tarifario establece así, para cada segmento, los siguientes valores:

Gran Buenos Aires (tarifa plena con SUBE registrada):

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  • 0-3 km: $658,44
  • 3-6 km: $733,50
  • 6-12 km: $790,00
  • 12-27 km: $846,57
  • Más de 27 km: $902,73

Gran Buenos Aires (SUBE sin nominalizar):

  • 0-3 km: $1.046,92
  • 3-6 km: $1.166,27
  • 6-12 km: $1.256,11
  • 12-27 km: $1.346,04
  • Más de 27 km: $1.435,34

Atributo Social:

  • 0-3 km: $296,30
  • 3-6 km: $330,08
  • 6-12 km: $355,50
  • 12-27 km: $380,96
  • Más de 27 km: $406,23

Interurbanos de media distancia (tarifa plena):

  • Terminal: $219,05
  • Base pasajero/km: $33,46
  • Boleto mínimo: $866,28

Interurbanos de media distancia (SUBE sin nominalizar):

  • Terminal: $348,29
  • Base pasajero/km: $53,20
  • Boleto mínimo: $1.377,39

La nueva política tarifaria que aplica la provincia de Buenos Aires no modifica el cuadro de tarifas de otros servicios urbanos o metropolitanos ni afecta los valores a cargo de otras jurisdicciones. El aumento impacta exclusivamente en recorridos que se desarrollan íntegramente en territorio bonaerense y que se identifican por sus números superiores al 200. El resto de los servicios quedó sujeto a sus propias mesas de negociación y a las políticas tarifarias definidas por las autoridades específicas de CABA y el gobierno nacional.

Las entidades empresarias que agrupan a los operadores de colectivos urbanos en la provincia de Buenos Aires manifestaron que la suba del boleto anunciada por el gobierno bonaerense constituye “una medida acertada en medio de la problemática del transporte”. Consideran que la actualización de los valores tarifarios resulta necesaria para ayudar a normalizar el sistema y sostener los servicios, en un contexto económico desafiante.

Las cámaras destacaron que, aun con este incremento, las tarifas del Área Metropolitana de Buenos Aires se mantienen entre las más bajas del país y recalcaron que los subsidios actuales sólo cubren una parte de los costos reales de operación. Señalaron que el 63% de los ingresos de las empresas provienen de compensaciones tarifarias aportadas por la provincia, mientras que la Nación financia los beneficios sociales. Sin embargo, advirtieron sobre la desactualización de los cálculos de subsidios, ya que no contemplan la inflación ni los aumentos salariales recientes, lo que aumenta el riesgo de dificultades para cumplir con las obligaciones con el personal.

Las cámaras empresarias recibieron con expectativa la próxima asunción plena de competencias por parte de la provincia para definir subsidios y estructura de costos a partir de enero. Consideran que este cambio podría mejorar la previsibilidad y garantizar recursos para asegurar la continuidad de los servicios. Valoraron el gesto oficial y expresaron que ajustes tarifarios resultan incómodos, aunque indispensables para garantizar este servicio esencial y restaurar condiciones de inversión y frecuencias.

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ECONOMIA

Ni 10 mil ni 15 mil dólares: cuánto sale refaccionar un baño y cocina estándar

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Los costos para refaccionar baños y cocinas mostraron un cambio relevante en el último trimestre. Medidos en dólares, bajaron por primera vez luego de casi dos años de subas continuas. La corrección se dio por el movimiento reciente del tipo de cambio, que empujó a la baja el valor de la obra chica expresada en moneda dura.

Según Reporte Inmobiliario, refaccionar un baño y una cocina estándar en un departamento urbano demanda hoy una inversión cercana a $17.039.421, equivalentes a US$11.850 al valor del dólar blue vendedor de la última semana. Esa cifra es casi US$1350 menos que el trimestre pasado y se ubica en niveles similares a los del mismo período de 2024. Para los propietarios que buscan mejorar la funcionalidad de sus ambientes o revalorizar una vivienda usada antes de ponerla en venta, la brecha representa un dato clave.

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Germán Gómez Picasso, de Reporte Inmobiliario, señaló a TN que la baja está completamente asociada a la dinámica cambiaria.

«El elemento que genera la baja es 100% monetario, por el cambio en la paridad cambiaria; al haber subido la cotización del dólar las últimas semanas generó que automáticamente los costos en dólares se acomoden un poco hacia abajo», indicó. Los precios en pesos, en cambio, se movieron en línea con la inflación general: 23,8% interanual en baños y 26,2% en cocinas, variaciones que se achican cuando se convierten a dólares por el salto del tipo de cambio.

Para los especialistas, esta relación entre inflación y dólar es la que define la ecuación central. «Los costos de construcción en pesos se vienen moviendo muy en línea con la inflación del resto de los bienes y servicios, en el orden del 2% mensual en promedio los últimos 6 meses. Con dólar que copia a la inflación los costos quedan estables en esa moneda, con dólar atrasado los costos se disparan hacia arriba y con dólar más alto los costos en dólares bajan», indicó Gómez Picasso.

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El impacto de la variación del dólar es similar tanto en obra pequeña como en obra grande, aunque en refacciones de alta gama el efecto puede quedar disimulado por la presencia de materiales importados y terminaciones que no dependen tanto del movimiento cambiario. En el segmento premium, los valores se mantienen altos por la naturaleza del producto, más allá de la paridad del dólar en un trimestre específico.

Gómez Picasso remarcó que ciertos detalles son los que más inciden en el presupuesto. «Las terminaciones siempre pueden hacer la diferencia, por ejemplo sólo una grifería de bañera exenta puede superar ampliamente los $2.000.000. La recomendación para ahorrar sin perder calidad es trabajar con profesionales que sepan qué material es durable en el tiempo sin perder calidad de diseño: ese elemento revaloriza la propiedad pese al paso del tiempo», afirmó.

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En cocinas, el proceso es más complejo porque involucra artefactos, mobiliario, sistemas de almacenamiento y mesadas que, según el uso de cada hogar, pueden cambiar por completo los requerimientos.

«Es muy importante ver el uso de la persona que va a vivir allí, no se diseña la misma cocina para una persona que vive sola que para una familia tipo. Hoy se usan cocinas minimalistas donde la mayoría de los artefactos están casi escondidos; una muestra es la penetración que están teniendo las heladeras panelables», señaló Gómez Picasso al portal de noticias.

También destacó el avance de cocinas integradas a los livings, lo que obliga a proyectar materiales y diseños de última generación porque todo queda a la vista.

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Asimismo, las tendencias actuales acompañan este tipo de elecciones. En cocinas se afirman las islas y las penínsulas para mejorar la circulación, mientras crecen los muebles empotrados para liberar superficie útil. Los colores claros siguen dominando, pero la paleta cálida volvió a ganar lugar con tonalidades más audaces y materiales que imitan piedras naturales.

En baños, los espejos redondos desplazaron a los rectangulares tradicionales, y la iluminación pasó a ser un elemento protagónico para transformar espacios reducidos.

La arquitecta Gabriela Correa, especialista en obra nueva y remodelaciones, señaló a TN que el baño exige máxima eficiencia. «Generalmente es un espacio pequeño donde hay que maximizar los recursos. Una vez que se resolvieron los servicios básicos, el siguiente paso es enfocarse en el almacenamiento. Y como frutilla del postre, la iluminación, aspecto fundamental en baños, especialmente cuando hay mujeres en casa», afirmó.

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En baños principales cada vez es más común la doble bacha con griferías destacadas, la elección de sanitarios suspendidos y la definición de zonas de guardado lejos del área de ducha.

Para quien encara una refacción integral, el mercado de terminaciones ofrece múltiples opciones, aunque hay parámetros básicos para evitar frustraciones. «Es clave emplear materiales de fácil limpieza, de menor adherencia posible a la suciedad, grasas y vapores, y adoptar productos resistentes a golpes, ácido y abrasivos», detalló Correa. En los últimos años creció la oferta de piedras, porcelanatos y mesadas integradas con cuencos incluidos. También avanzó el diseño de muebles, con sistemas interiores que permiten ordenar mejor.

Los materiales cálidos también ganan terreno, sobre todo la madera en baños amplios diseñados con niveles divididos o estilo «Split Level», donde se separan zonas húmedas y secas. Es una tendencia que se expande en proyectos de categoría en los que se busca sumar confort sin perder funcionalidad.

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A pesar del avance de ciertos materiales, la clave sigue en la planificación: una buena redistribución, aprovechar la luz natural y evitar áreas saturadas. En cocinas de 20 m2, los valores se mueven entre US$12.000 y US$13.000, mientras que un baño amplio puede acercarse a US$10.000. A esto se agregan aumentos recientes: desde la devaluación de agosto, bachas, griferías y sanitarios registraron subas de entre 20% y 25%.

Precios actuales

  • Refacción completa de baño y cocina estándar: US$11.751
  • Costo estimado previo por ambiente en 2019: US$7000
  • Cocina estándar de 20 m2: US$12.000 a US$13.000
  • Baño amplio de más de 6 m²: hasta US$10.000.
  • Grifería de bañera exenta: más de $2.000.000.
  • Juego de ducha, bidet y lavatorio: cerca de $400.000 (premium un 70% más).
  • Bacha: desde $100.000.
  • Grifería estándar: desde $70.000.
  • Inodoro primera marca: desde $125.000.

En este contexto, quienes cuentan con ahorros en dólares aprovechan los valores más acomodados, mientras que otros recurren a cuotas o a los planes vigentes para financiar insumos.

«Una buena obra se define por la planificación y la elección de materiales que perduran. Eso garantiza que la inversión se traduzca en valor y en calidad de vida», concluyó Correa.

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ECONOMIA

Industria: cinco empresas cerraron y despidieron a más de 400 empleados en las últimas semanas

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Whirlpool es una de las cinco empresas que anunció el cierre de su fábrica. REUTERS/Anindito Mukherjee/File Photo

Cinco empresas industriales de Argentina cerraron sus plantas y despidieron a más de 400 empleados en total en la segunda quincena de noviembre de 2025, en un contexto marcado por el bajo consumo interno y el aumento de las importaciones. Las provincias de Buenos Aires, La Rioja y San Luis concentran los casos más recientes. El fenómeno afecta a sectores clave como la metalurgia, los electrodomésticos, el textil y las autopartes, y genera preocupación por el futuro del empleo industrial en el país.

En las últimas semanas, la industria experimentó una serie de cierres de fábricas que redundaron en los despidos de unos 400 trabajadores de firmas de diferentes rubros, todas ellas afectadas por la caída de las ventas y la competencia de productos importados.

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En el sector de electrodomésticos, Whirlpool cerró de manera sorpresiva su planta en Pilar y dejó sin trabajo a 220 empleados. Los motivos alegados fueron las dificultades para competir en mercados externos y el fuerte incremento de la oferta de productos importados.

Whirlpool cerró su fábrica en
Whirlpool cerró su fábrica en Pilar y despidió a 220 trabajadores. REUTERS/Daniel Becerril/File Photo

En paralelo, se mantiene un proceso de negociación con el sindicato (Unión Obrera Metalúrgica) para definir el esquema de desvinculación, que contempla el pago de la indemnización legal junto con una suma adicional. La decisión alcanza tanto al personal de producción como a empleados de áreas ligadas al funcionamiento de la planta, entre ellas ingeniería y calidad.

Fuentes de la empresa explicaron a este medio que la decisión se tomó porque “se trataba de un modelo de negocio operativo y competitivo que sea eficiente y que sea mucho más ágil de lo que realmente fue, algo que finalmente no pudo lograrse en un contexto de fuerte desaceleración del consumo y aumento significativo de las importaciones”. “La idea es empezar el camino de la transición y organizarnos hacia una operación más comercial que de fabricación”, acotaron.

Otro de los casos más emblemáticos es el de Essen, la reconocida fábrica de ollas ubicada en Pilar, provincia de Buenos Aires. La empresa despidió a 34 empleados y atribuyó la decisión a la imposibilidad de sostener la producción ante la disminución de la demanda y el ingreso de productos importados.

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Fábrica de ollas Essen en
Fábrica de ollas Essen en Venado Tuerto

Los despidos alcanzaron diversas áreas de la planta. De acuerdo con datos brindados por representantes gremiales, la compañía notificó cesantías en los sectores de fundición, mecanizado y terminación, ámbitos que experimentaron una merma constante en sus tareas en los meses recientes. Algunos de los empleados afectados tenían una extensa trayectoria dentro de la fábrica y habían integrado la estructura histórica que impulsó el desarrollo de la firma en el país. La medida de ajuste también abarcó a trabajadores temporarios vinculados a líneas de producción con menor nivel de actividad.

Desde la firma detallaron que “en los últimos meses, la demanda en Argentina disminuyó, lo que obligó a la compañía a realizar algunas desvinculaciones para adecuar la producción: en total 12 empleados efectivos y 17 de personal eventual”. «Estas medidas no están relacionadas en lo más mínimo con la fabricación importada de productos, sino exclusivamente con la baja de la demanda“, sumaron.

La crisis también golpeó al sector textil en La Rioja, donde dos empresas, Luxo y Vulcalar, cesaron sus actividades y desvincularon a 120 trabajadores entre las dos. Según la información recabada por Infobae, la situación en la provincia es especialmente delicada, ya que la industria textil representa una de las principales fuentes de empleo en la región.

El impacto de los cierres
El impacto de los cierres provocó la intervención de autoridades provinciales y sindicales para intentar preservar el empleo industrial en La Rioja

Luxo, cuya planta principal se encuentra en el Parque Industrial de La Rioja, suspendió sus actividades en noviembre y completó el proceso de desvinculación de 40 trabajadores. El cierre, motivado por la caída en las ventas, se extendió durante varios meses y consistió en despidos progresivos iniciados en septiembre.

Por otro lado, Vulcalar, ubicada en Sanagasta, detuvo la producción de calzado y dejó sin remuneración a cerca de 80 empleados. De acuerdo con la secretaria de Trabajo de la provincia, Miriam Espinoza, permanece a la espera de resoluciones respecto de las indemnizaciones a su personal.

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En San Luis, Dana, empresa de origen estadounidense del sector autopartista, comunicó el cierre definitivo de su planta en Naschel, lo que derivó en el despido de 50 empleados.

La firma aseguró que los trabajadores afectados accederán a la indemnización correspondiente según la legislación vigente. Al mismo tiempo, el gremio local advirtió que la medida tendrá impacto en al menos 40 puestos de trabajo indirectos, relacionados con proveedores y servicios locales.

La fábrica se dedicaba a la producción de componentes para transmisiones y proveía principalmente al mercado de reposición. Inicialmente operó como abastecedora de terminales automotrices, aunque en el último período centró su actividad en el segmento aftermarket.

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Dana anunció el cierre de
Dana anunció el cierre de su planta en Naschel, San Luis. (Google Street View)

Las causas de estos cierres y despidos masivos se repiten en todos los casos: la caída del consumo interno y el aumento de las importaciones. Las empresas coincidieron en que la competencia de productos extranjeros, sumada a la retracción de la demanda local, obstaculizó la continuidad de las operaciones.

Frente a esta situación, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, se mostró preocupado por el cierre de fábricas y puso el foco en la necesidad de reducir la estructura impositiva del sector para aumentar la productividad y poder competir con los productos que ingresan del exterior.

“En esta transición, venimos planteando que, aunque entendemos y compartimos la orientación de ir hacia un orden macroeconómico y bajar la inflación, vemos que las compañías transables, sobre todo las industriales, estamos cargando con un montón de peso, mochilas y distorsiones que hacen complejo competir en un mundo muy agresivo en términos comerciales. Por eso alertamos que tiene que haber una transición que contemple estas distorsiones que vemos en el mercado”, planteó en diálogo con Infobae en Vivo.

El titular de la UIA,
El titular de la UIA, Martín Rappallini, pidió una reducción de la carga impositiva para poder competir con el exterior.

Sobre el ingreso al país de productos a través de plataformas globales como Temu y Shein, manifestó: “Venimos hablando de competencia desleal: son productos que entran sin impuestos, y también está la competencia desleal que venimos alertando desde China”.

El dirigente advirtió que la industria argentina enfrenta inconvenientes en materia impositiva, laboral y de infraestructura, lo que implica un costo al menos 25-30% superior al de Brasil. Consideró necesario tener en cuenta este escenario para permitir que el sector compita y se incorpore a la nueva etapa de estabilidad y crecimiento en igualdad de condiciones.

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“Hay que trabajar en la competitividad, que es el aspecto que está encarando el Gobierno a principios de este año con las reformas y que va a permitir impulsar la actividad: bajar los impuestos y cambiar el régimen laboral. Y si no se reactiva, tendrá que ver el Gobierno qué va a hacer. Es una situación muy compleja”, enfatizó.

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ECONOMIA

Dólar, más barato: el Gobierno anticipa que el peso se seguirá apreciando en los próximos meses

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Ahora es oficial: el Gobierno admite que en los próximos meses el peso argentino estará cada vez más fortalecido -en otras palabras, el dólar más «atrasado»-, pero lo considera un síntoma positivo porque es el resultado de que el plan de estabilización estaría saliendo bien.

El ideólogo del plan monetario, Federico Furiase, elogió públicamenteun trabajo de investigación de tres economistas argentinos, que acaba de ser editado por la prestigiosa revista Oxford Development Studies, vinculada con la célebre universidad inglesa. Tras analizar 46 programas de estabilización en 13 países latinoamericanos, concluyó que un dato recurrente en los planes que tienen éxito en la baja de la inflación es una apreciación cambiaria y un déficit en la cuenta corriente.

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«Al ángulo», comentó Furiase respecto del trabajo firmado por Gabriel Palazzo, Martín Rapetti y Joaquín Waldman, que hicieron la investigación para la consultora Equilibra.

Pero, como siempre ocurre, no todos interpretan los textos de la misma manera. Mientras Furiase mencionó ese trabajo como una confirmación de que la economía argentina está yendo en la senda correcta, los propios autores de la investigación plantearon sus discrepancias con algunas decisiones que está tomando el equipo que lidera el ministro Toto Caputo.

Entre los puntos criticados figura, sobre todo, la lentitud en la acumulación de reservas, algo que choca contra las últimas definiciones de Caputo, quien avisó que únicamente habrá compra de dólares para el sector público en la medida en que se considere que hay un aumento genuino en la demanda de pesos por parte del público.

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«Es cierto que los planes de estabilización suelen apreciar la moneda e incurrir en déficit de cuenta corriente. Sin embargo, es también cierto que eso es justamente este hecho el ‘talón de Aquiles’ de los planes, y por eso alarma la sobreapreciación», escribió el economista Palazzo, luego de agradecer el elogio de Furiase pero también de advertir que las conclusiones del trabajo de investigación no implican una coincidencia con la visión oficial.

Reservas o bajar la inflación: lucha de prioridades

Unos días antes de que se diera a conocer el trabajo de los economistas argentinos, Furiase había fundamentado, una vez más, en el programa de streaming «Las Tres Anclas», que se equivocan quienes acusan al gobierno de estar incurriendo en atraso cambiario.

Furiase dijo que el hecho de que hubiera un superávit comercial y que, además, las exportaciones estuvieran en volúmenes récord, son una prueba de que «las bandas están bien calibradas».

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Lo que el funcionario evitó mencionar fue que la balanza comercial de octubre resulto excepcional, porque todavía se sentía el impacto del «tax holiday» para los productores sojeros, que aumentó inusualmente el ingreso de divisas del agro. Para los próximos meses, los economistas creen que las exportaciones tenderán a bajar, mientras que las importaciones se sostendrán encima de los u$s7.000 millones mensuales -de los cuales, la cuarta parte se destina a automóviles y bienes de consumo final que compiten con la industria argentina-.

Y, además, Furiase tampoco mencionó la tendencia al agravamiento del déficit en la cuenta corriente -donde, además de exportaciones e importaciones, se contabilizan servicios como el turismo, que implican una fuerte salida de divisas-.

Y ese punto es, precisamente, el que los economistas críticos le están reclamando al gobierno. Según Palazzo, lo que muestra la evidencia histórica es que el plan de Caputo se encuentra en una situación frágil por la escasez de reservas en el BCRA. Y argumenta que, en este momento, para el gobierno debería ser más importante mostrar que el plan es sostenible antes que obsesionarse con bajar la inflación a la zona de 1% mensual.

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El riesgo concreto que menciona el autor del «paper» del que hoy están hablando los economistas es que se produzca un «sudden stop» en el ingreso de capitales del exterior. Si eso ocurriera, Argentina se quedaría con el déficit de la cuenta corriente pero ya sin posibilidad de compensar ese rojo con un superávit en la cuenta capital.

«A menor nivel de reservas internacionales, menos margen tiene el Banco Central para defender un techo en el tipo de cambio y más probabilidad de que se corte la desinflación de forma abrupta con una crisis de balanza de pagos», agrega Palazzo.

El peligro de entusiasmarse con la deuda

Varios economistas se sumaron a esa discusión, en general para refutar a Caputo y Furiase. Por caso, con una comparación entre los niveles de reservas que tienen los bancos centrales de la región. Así, un gráfico de la consultora 1816 muestra que, mientras Uruguay tiene reservas brutas por 21,8% de su PBI y Brasil por 15,8%, el BCRA apenas acumula 0,6%.

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Analistas influyentes como Miguel Broda advirtieron el riesgo de mantener un «tipo de cambio pisado» y, simultáneamente, abrir la economía. Es una advertencia que va en línea con la queja del CEO de Techint, Paolo Rocca, quien en la reciente conferencia anual de la Unión Industrial Argentina se alarmó por el nivel de importación de electrodomésticos que desplazan a los de manufactura nacional. Rocca acusó a Javier Milei de ser uno de los pocos que va a contramano de un mundo donde los gobiernos no dudan en intervenir en la economía para proteger sectores estratégicos.

Por su parte, Javier Timerman, que está basado en Wall Street, desde donde asesora a inversores, advirtió sobre el riesgo de que un gobierno se entusiasme con la emisión de deuda para renovar vencimientos: «El tema es que el mercado para un país como Argentina se puede abrir y cerrar ante cualquier evento externo».

Y, a modo de ejemplo, enumeró que el país podría súbitamente quedarse sin crédito ante un endurecimiento de la Fed con su política de tasas, o si en las elecciones de Estados Unidos del año próximo los republicanos de Donald Trump pierden el control del Congreso.

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Un ejecutivo bancario que también se metió en la discusión advirtió que el gobierno incurre en una confusión, porque lo que muestra la economía no es una apreciación del peso como consecuencia de inversiones, sino que el orden causal es al revés: el plan se basa en el ancla cambiaria para contener la inflación. Además, hay advertencias sobre que el déficit de la cuenta corriente podría agravarse más rápido de lo previsto -se prevé oficialmente que será inferior a 2% durante el año próximo-.

Los que defienden a Caputo

Las críticas cayeron como un baldazo de agua fría para el equipo económico, justo en un momento de euforia de los mercados, que permitió el ingreso de unos u$s4.000 millones por emisión de deuda de empresas privadas luego de las elecciones legislativas.

Pero lo cierto es que la tesis oficial sobre la «acumulación endógena de reservas» también tiene sus defensores. Entre los economistas afines a la línea oficial se está planteando otro argumento polémico: los momentos más propicios para comprar reservas no son los de superávit de cuenta corriente -es decir, altas exportaciones, bajas importaciones y poco turismo emisivo- sino, por el contrario, los mejores momentos son los de déficit.

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A primera vista, es un argumento contraintuitivo: ¿cómo hace un Banco Central para comprar reservas en una economía que la que no sólo no sobran las divisas sino que gasta más dólares de los que entran?

La respuesta que han dado economistas como Ricardo Arriazu, Fernando Marengo y Eduardo Levy Yeyati es que, en una economía donde hay confianza, entran capitales por el canal financiero. Y, como al mismo tiempo crece la demanda por moneda local, no hay riesgo inflacionario.

«El caso de Brasil es el mejor ejemplo: acumuló cerca de USD 300.000 millones entre 2003 y 2011 mientras tenía déficit externo. Las reservas llegaron por cuenta capital, confianza e inversión; no por tipo de cambio alto», apunta Marengo.

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También con el ejemplo del país vecino, Levy Yeyati argumenta: «Brasil (y la mayoría de los emergentes) compra dólares cuando entran capitales y vende cuando salen, suavizando el efecto de los ciclos financieros cortos. Por eso suben las reservas cuando el real se aprecia (menos que en flotación). En Argentina sucedió en 2003-2007 y en 2016-2017″.

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