ECONOMIA
Dólar, inflación, reservas y deuda: los 10 desafíos económicos que enfrentará el Gobierno en 2026

El gobierno de Javier Milei inicia 2026 con la mirada puesta en una agenda económica que presenta desafíos de alta complejidad. Entre las prioridades figuran la baja de la inflación, el manejo del dólar dentro de las bandas cambiarias y el fortalecimiento de las reservas internacionales. Las metas trazadas por el ministro Luis Caputo incluyen, además, la remonetización de la economía y la reducción del índice de riesgo país, en un contexto signado por la consolidación del equilibrio fiscal y el cumplimiento de compromisos con acreedores externos.
La gestión de Milei enfrenta este año un escenario en el que la evolución de variables como el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el tipo de cambio incidirá directamente en la capacidad oficial para avanzar en la liberalización del mercado cambiario y en la acumulación de reservas.
A estos retos se suman la necesidad de ampliar el empleo registrado, garantizar la sostenibilidad de la deuda pública y sentar las bases para un regreso gradual a los mercados internacionales, mientras persiste la atención sobre la demanda de pesos y la dinámica de la base monetaria.
Si bien el Índice de Precios al Consumidor (IPC) experimentó una suba progresiva desde mayo, cuando marcó 1,5% mensual, hasta ubicarse en torno al 2,5%, el equipo económico aspira a que la inflación caiga por debajo del 1% en los meses venideros.
Para la mitad del año que viene o agosto, la inflación seguro va a empezar con cero (Milei)
El Presidente pronosticó que hacia mitad de 2026, el IPC convergerá a cero por ciento.
“La política monetaria tiene un rezago. Nosotros creíamos que era de entre 18 y 24 meses, pero hay una tesis doctoral que hizo un alumno de Enrique Neder (profesor de Teoría Monetaria) que probó que los rezagos son de 26 meses. Esto quiere decir que para la mitad del año que viene o agosto, la inflación seguro va a empezar con cero”, proyectó Milei.

En la medida que se reduzca la dinámica inflacionaria, el ajuste mensual de las bandas cambiarias también será menor y permitiría, en la teoría, reducir la velocidad a la que podría subir el tipo de cambio a lo largo del año.
A partir del 1° de enero, se puso en marcha el nuevo esquema cambiario. Según lo estipulado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), las franjas inferior y superior se actualizarán todos los meses en base al último dato disponible de inflación.
La decisión implica un mayor “aire” para el margen superior, que hasta 2025 avanzaba a un ritmo de 1% mensual. Con un IPC que rondó 2,5%, la actualización del esquema cambiario corría por debajo de la evolución de precios.
Con un IPC que rondó 2,5%, la actualización del esquema cambiario corría por debajo de la evolución de precios
Uno de los interrogantes del mercado en 2026 es si la recalibración de las bandas alcanzará para dominar al tipo de cambio mayorista, que se encuentra a menos de 5% del techo. En caso de superar el umbral fijado, el BCRA se vería obligado a intervenir mediante la venta de reservas.
A pesar de haber liberado parte de las restricciones para personas físicas en abril de 2025, el cepo cambiario sigue vigente para las empresas que pretendan girar dividendos al exterior. En tal sentido, el Banco Central definió cuáles son las dos condiciones que tienen que cumplirse para la eliminación total de las trabas actuales.
“En la medida que se observen progresos en el fortalecimiento del equilibrio en el mercado cambiario y un acceso fluido a mercados externos por parte del Tesoro, BCRA podrá considerar oportuno continuar flexibilizando las restricciones cambiarias que persisten sobre stocks de dividendos y pago de deudas comerciales previas al 2023”, determinó la autoridad monetaria en su hoja de ruta para 2026.
En paralelo, el equipo económico se comprometió a retomar el sendero de acumulación de reservas internacionales. Pese a que las tenencias brutas tocaron un máximo en la era Milei en los últimos días de diciembre, las netas, que no contemplan los pasivos de corto plazo, se encuentran en terreno negativo.
A propósito de este objetivo, la entidad que conduce Santiago Bausili anunció un programa de compra de divisas que estará sujeto a dos factores clave: la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del Mercado Libre de Cambios (MLC).
El programa de compra de divisas que estará sujeto a dos factores clave: la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del Mercado Libre de Cambios (BCRA)
Durante la etapa inicial, el monto que se destinará cada día a la compra de divisas se ajustará a una proporción equivalente al 5% del volumen diario negociado en el MLC. La autoridad monetaria también tiene la facultad de efectuar adquisiciones en bloque si lo considera oportuno, para evitar impactos en la estabilidad del mercado.
Según estimaciones del equipo económico, las compras podrían ubicarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, según el grado de remonetización alcanzado en la economía.
Este es un objetivo primordial, ya que la acumulación de reservas permite hacer frente a eventuales shocks externos e internos, y, en simultáneo, posibilita la reducción del índice de riesgo país.
El foco está puesto en enero y julio. En dichos meses, vencen más de USD 8.400 millones en total con bonistas, más allá de los vencimientos de deuda con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La primera prueba tendrá lugar el próximo 9 de enero: el Tesoro Nacional enfrenta un pago por USD 4.200 millones. Del monto total, unos USD 3.700 millones se encuentran en manos de privados y el Ministerio de Economía cuenta con más de USD 2.000 millones en sus depósitos en el BCRA, sumado a un posible REPO, préstamo con garantías, para cubrir el resto.
Luego de tocar un pico de 1.450 puntos básicos en septiembre pasado, el riesgo país cerró el año en 571 puntos básicos. La significativa baja del índice elaborado por JP Morgan ocurrió tras la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas nacionales de octubre.
Los analistas coinciden en que el índice de riesgo país debería bajar y mantenerse por debajo de los 450 puntos básicos para que tomar deuda en el exterior sea una práctica sostenible
Incluso con la compresión de más de 900 enteros, la variable, que compara el rendimiento de los bonos locales con los de Estados Unidos, se ubica por encima del promedio de la región y dificulta el regreso a los mercados internacionales de deuda.
Los analistas coinciden en que el índice de riesgo país debería bajar y mantenerse por debajo de los 450 puntos básicos para que tomar deuda en el exterior sea una práctica sostenible. Con esos guarismos, Argentina podría endeudarse a una tasa anual menor al 8% anual.
Directamente vinculado con el objetivo anterior, el regreso a los mercados internacionales quedará supeditado a la baja del riesgo país. El endeudamiento externo se encuentra clausurado desde 2018, durante la gestión de Mauricio Macri.
La emisión de nuevos bonos abriría la posibilidad de refinanciar los vencimientos de deuda sin necesidad de pagar con dólares frescos, como ocurrió en las últimas instancias.
Sin embargo, el ministro de Economía, Luis Caputo, relativizó en las últimas semanas el retorno al endeudamiento externo. “Vamos a tratar de que no haya emisión. El objetivo es ir eliminando la dependencia que el país tiene con Wall Street. ¿Lo vamos a poder lograr? Creemos que sí”, indicó respecto a las vías exploradas para honrar los USD 4.200 millones de enero.
En cambio, el funcionario hizo hincapié en la necesidad de desarrollar un mercado de capitales local. ¿El propósito? Emitir deuda bajo legislación nacional, como ocurrió con los USD 910 millones adquiridos vía el Bonar 2029N.
Es muy difícil que un país pueda crecer sostenidamente en el tiempo sin un mercado de capitales interno más desarrollado (Caputo)
“Es muy difícil que un país pueda crecer sostenidamente en el tiempo sin un mercado de capitales interno más desarrollado. Este es un punto central de mediano y largo plazo. Y este gobierno, más allá de tener que lidiar con la coyuntura de corto plazo, está tratando de sentar las bases para que es este período de crecimiento sea de largo plazo”, sintetizó el titular del Palacio de Hacienda.
La remonetización de la economía es un eje central para el plan económico del Gobierno en 2026. Tras la caída de demanda de pesos durante el período preelectoral, el equipo económico apuesta a que el apetito por moneda nacional se incremente en los próximos meses y redunde en una baja de la inflación y un crecimiento de la actividad económica.
Este proceso suele buscar que las personas y empresas recuperen la confianza en la moneda local, aumenten sus tenencias de efectivo y utilicen más el dinero para transacciones y ahorros, en lugar de recurrir al dólar u otras formas de resguardo.
Además, el nivel de remonetización marcará el ritmo de la compra de reservas por parte del BCRA. “El escenario base de re-monetización prevé un aumento de la base monetaria del 4,2% actual a 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) para diciembre de 2026, que podría ser abastecido mediante la compra de USD 10.000 millones, sujeto a la oferta de flujos de la balanza de pagos”, remarcó la entidad. Si este crecimiento de los pesos demandados por los agentes económicos se incrementa un punto porcentual adicional sobre el PBI, el volumen de compras de reservas proyectado asciende a USD 17.000 millones.
En los últimos dos años, se produjo una caída de más de 242.000 empleos asalariados registrados. Esa contracción no se tradujo en un aumento relevante de la tasa de desempleo porque, en paralelo, creció el cuentapropismo y la informalidad.
En ese contexto, otro de los desafíos del oficialismo será revertir la pérdida del trabajo en blanco. Para ello, el Gobierno apuesta a la reforma laboral, que flexibiliza las normas de contratación.
En los primeros dos años de administración libertaria, el equilibrio fiscal fue la piedra basal del programa económico. Un fuerte recorte del gasto público, que se espera continúe en 2026, permitió equilibrar las cuentas fiscales.
El Presupuesto 2026 contempla un escenario de superávit de las arcas estatales nacionales. Al no lograr derogar las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario en el Congreso, el Gobierno adelantó que recortará otras partidas para garantizar la regla de déficit cero en el año comienza.
ECONOMIA
Cuánto cobra un gasista para revisar o cambiar una estufa o un calefón en abril 2026

Luego de un verano que se hizo sentir con fuerza en especial en los últimos días, pese a que ya el calendario indica que se ingresó en el otoño, todo hace suponer que con el correr de los días las temperaturas irán mermando, por lo que una vez más en algún momento se deberá apelar a las estufas para mejorar el ambiente, tanto hogareño como laboral.
Para que este paso se cumpla sin mayores sobresaltos ni riesgos, se aconseja que previo a su puesta en funcionamiento, se consulte con un especialista. En este caso, un gasista matriculado, para que compruebe el estado de las mismas. Sobre este punto, las alternativas que se presentan es que luego de la revisión se constate que todo está en orden, que se deba hacer una reparación o en el caso extremo que se la remplace por una nueva.
Lo que debe tenerse en cuenta es que en la actualidad los precios de estos servicios vienen mostrando fuertes subas y una dispersión cada vez mayor. Para tener una referencia concreta y actualizada, los valores relevados por plataformas como Home Solutions, que sistematiza presupuestos reales de profesionales, o incluso la propia UOCRA, que es el gremio que los agrupa, permiten trazar un mapa bastante preciso de cuánto se paga hoy por distintos trabajos en el hogar.
Cuánto cobra un gasista por revisar o cambiar una estufa
Según estos datos, el punto de partida es la visita de diagnóstico, que es la más común, pues es la que determina si el artefecto funciona correctamente y que hoy se ubica entre $30.000 y $56.000 solo por mano de obra. Este servicio incluye la revisión general de la instalación, detección de fallas y, en muchos casos, la elaboración de un presupuesto más detallado. A partir de ahí, los precios escalan rápidamente según el tipo de tarea.
Claro está que si es necesario colocar una nueva estufa, instalar un equipo sin salida tiene un costo de entre $72.000 y $96.000, mientras que una estufa de tiro balanceado —más segura pero también más compleja— puede costar entre $87.000 y $130.000.
También hay tareas obligatorias desde el punto de vista normativo que tienen un costo significativo. La prueba de hermeticidad, clave para detectar pérdidas, se ubica entre $62.000 y $120.000. A su vez, la instalación de rejillas de ventilación —exigidas por normativa— cuesta entre $37.000 y $98.000.
Cuánto cobra el gasista por otros trabajos
Obviamente el área de trabajo de un gasista no se limita a la calefacción. En tal sentido, uno de los trabajos más requeridos es la instalación de un calefón a gas, que cuesta entre $107.500 y $160.000, mientras que colocar un termotanque se mueve entre $74.000 y $113.000. Por su perte, la instalación de una cocina oscila entre $69.500 y $114.000, y la de un anafe entre $61.000 y $93.000.
En el caso de trámites más complejos, como la habilitación del servicio de gas, los valores ya entran en otra escala: entre $266.000 y $353.000. Incluso una reconexión puede costar entre $233.000 y $320.000. En la cima de la escala aparecen trabajos de mayor envergadura, como la instalación de una caldera, que hoy se ubica entre $200.000 y $250.000 solo en mano de obra.
Un dato clave: todos estos valores corresponden únicamente a la mano de obra y no incluyen materiales, que en muchos casos pueden duplicar el presupuesto final. A lo anterior se suma el hecho que muchos profesionales usan como guía el convenio de la UOCRA, un oficial especializado tiene ingresos diarios elevados, lo que impacta directamente en el costo de los servicios técnicos domiciliarios.
Por último, hay varios factores que explican la dispersión de precios. La complejidad del trabajo es central: no es lo mismo instalar un artefacto en una conexión existente que realizar una instalación completa con cañerías nuevas. También influyen la ubicación (CABA suele tener valores más altos), la urgencia del servicio y la accesibilidad del lugar.
De lo anterior se desprende que en la actualidad, incluso las tareas básicas superan ampliamente los $50.000, mientras que trabajos integrales pueden trepar por encima de los $300.000. Frente a este escenario, los especialistas recomiendan pedir varios presupuestos y, sobre todo, priorizar siempre a profesionales matriculados para evitar riesgos mayores.
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ECONOMIA
Las familias Estée Lauder y Puig debatirán los términos de fusión esta semana, según informe Por Investing.com

Investing.com — Las familias que controlan y Puig tienen previsto reunirse esta semana en Nueva York para discutir una posible fusión entre las dos compañías de belleza, según el periódico español Expansión, citando fuentes del mercado no identificadas.
Se espera que las discusiones se centren en la estructura de gobierno de la entidad combinada, el acuerdo de accionistas y la relación de canje para la operación, informó el periódico.
Según el acuerdo propuesto, la compañía fusionada cotizaría inicialmente en Estados Unidos, según el informe.
Estée Lauder es una multinacional estadounidense que cotiza en bolsa dedicada a productos de belleza de prestigio, mientras que Puig es un negocio español de moda y fragancias de propiedad familiar.
Este artículo ha sido generado y traducido con el apoyo de AI y revisado por un editor. Para más información, consulte nuestros T&C.
ECONOMIA
Bajó la desigualdad, pero el 10% con mayores ingresos gana 13 veces más que los sectores de menores recursos

El índice de desigualdad retrocedió en el cierre de 2025 y mostró una leve mejora respecto al año anterior, aunque el 10% con mayores ingresos recibe 13 veces más que los segmentos de menores recursos, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en la Evolución de la distribución del ingreso.
El informe oficial, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), indica que el coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar de las personas fue de 0,427 en el cuarto trimestre de 2025, frente a los 0,431 del trimestre previo y a los 0,430 en igual período de 2024. El Gini, utilizado internacionalmente para medir la desigualdad, refleja que un valor más bajo supone una distribución de ingresos menos desigual.
Este indicador expresa en términos numéricos el grado de desigualdad en la distribución del ingreso en una sociedad. Su escala va de 0 a 1: el valor 0 corresponde a una situación de ingreso igualitario para toda la población, mientras que el valor 1 señala que una sola persona concentra la totalidad de los ingresos y el resto carece de ellos.
Por otra parte, la brecha entre los extremos de la escala de ingresos se mantuvo estable. El reporte detalló que la diferencia entre la mediana del decil 10 y la del decil 1 en ingreso per cápita familiar fue de 13 veces. Esa cifra no presentó cambios frente al mismo trimestre del año anterior ni en relación al segundo trimestre de 2025.

El total de ingresos registrados para la población de referencia alcanzó los $19.100.575 millones, lo que representa un incremento nominal de 44,9% respecto al cuarto trimestre de 2024. El promedio de ingresos por persona se ubicó en $635.996, mientras que la mediana fue de 450.000 pesos.
El relevamiento revela que el 62,6% de la población, equivalente a 18,8 millones de personas, percibió algún ingreso durante el período analizado. Entre quienes recibieron ingresos, el promedio general fue de 1.011.863 pesos. Al segmentar por nivel de ingresos individuales, el estrato bajo (deciles 1 a 4) presentó un promedio de $351.028, el grupo medio (deciles 5 a 8) llegó a $940.586 y el segmento alto (deciles 9 y 10) alcanzó 2.476.247 pesos.
El documento del Indec también consigna diferencias por género. Los varones percibieron en promedio $1.191.364, mientras que las mujeres registraron un promedio de $838.336 para el mismo período.
En relación a la población ocupada, el ingreso promedio fue de $1.068.540 y el ingreso mediano se situó en $800.000, valor que coincide con el límite superior del decil 5. Los primeros cuatro deciles, ordenados según ingreso de la ocupación principal, tuvieron un promedio de 392.439 pesos. Para los deciles 5 a 8, el promedio ascendió a $1.016.016, y para los deciles 9 y 10 llegó a 2.526.316 pesos.

Dentro del universo asalariado, el promedio de ingresos para este grupo fue de 1.082.635 pesos. Entre los asalariados con descuento jubilatorio, el ingreso promedio fue de $1.321.353 (incremento interanual de 42,7%), mientras que para quienes no tienen descuento jubilatorio el promedio fue de $651.484 (variación interanual de 56,7%).
El estudio del Indec señala que los ingresos laborales representaron el 79,2% del total en los hogares, mientras que los ingresos no laborales conformaron el 20,8% restante. El peso de los ingresos no laborales resultó superior en los estratos de menores ingresos: en el primer decil alcanzó el 67,7%, mientras que en el décimo fue del 12,3 por ciento.
Respecto a la relación de dependencia en los hogares, la cantidad de personas no ocupadas fue de 122 por cada 100 ocupadas y la de no perceptoras fue de 61 por cada 100 perceptoras. Estas diferencias se agravan en los hogares de menores ingresos, donde las cifras alcanzaron 284 no ocupadas cada 100 ocupadas y 154 no perceptoras cada 100 perceptoras. El año anterior, estos valores eran de 257 y 145 respectivamente. En el decil de mayores ingresos, la relación fue de 42 no ocupadas cada 100 ocupadas y 22 no perceptoras cada 100 perceptoras.

Cuánto hay que ganar para pertenecer al 10% más rico
Para formar parte del 10% de los hogares con mayor nivel de ingresos en la Argentina, una familia debe contar con entradas mensuales superiores a $3.644.000, según datos publicados por el Indec para el cuarto trimestre de 2025. Este valor corresponde al ingreso mínimo necesario para acceder al segmento más alto en la escala de ingresos de los principales centros urbanos del país.
En este sector, los ingresos familiares parten de ese piso y alcanzan hasta $25.900.000 al mes, con un promedio de 5.621.438 pesos. El décimo decil reúne a 1.004.001 hogares, equivalentes al 10% del total, y a 3.460.545 personas, lo que representa el 11,6% de la población analizada.
La composición interna de este grupo es heterogénea, con familias que apenas superan el umbral de $3.644.000 y otras cuyos ingresos resultan hasta cien veces mayores. El promedio de $5.621.438 en este decil resulta considerablemente más alto en comparación con el resto de la distribución.
El contraste se acentúa al observar los deciles precedentes. En el noveno, los hogares tienen ingresos entre $2.670.000 y $3.644.000, con un promedio de 3.095.222 pesos. El octavo decil abarca desde $2.100.000 hasta $2.670.000, con un ingreso medio de 2.367.780 pesos. En la base de la escala, el primer decil —que representa al 10% de los hogares con menores ingresos— muestra un rango de $3.000 a $566.000 y un ingreso promedio de 374.278 pesos.
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