ECONOMIA
Dólares del colchón: el Gobierno juega a todo o nada en el Congreso para aprobar la ley clave del plan

El plan del gobierno de Javier Milei para incentivar el uso de los dólares «del colchón» da su paso decisivo con el envío al Congreso del proyecto de ley de «inocencia fiscal», que apunta a un «blindaje» de las nuevas medidas para generar mayor confianza de los ahorristas y, por lo tanto, su aprobación es clave para el oficialismo.
Milei puso al frente de esa misión al diputado José Luis Espert, a quien le encargó el anuncio oficial de la presentación del proyecto junto al titular de ARCA, Juan Pazo. El ministro de Economía, Luis Caputo, observó desde la primera fila. Doble señal: Espert es respaldado por el Presidente para ser candidato en Buenos Aires y además es el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que encabezará el debate inicial del proyecto.
A través del desafiante discurso que pronunció Espert, con críticas a la oposición y señalamientos puntuales a los gobernadores que no se alinean con la Casa Rosada, el Gobierno mostró la intención de que el proyecto se trate rápido y sin cambios: los diputados y senadores acompaña o se opone, «no hay intermedio», advirtió el titular de la Comisión de Presupuesto.
Dólares del colchón: ¿cómo será el debate de la ley de «blindaje» en el Congreso?
El proyecto ingresó formalmente a la Cámara de Diputados por la tarde noche, poco después de la conferencia de Espert y Pazo. Si bien no había hasta entonces una convocatoria oficial, en algunos despachos estimaban que el debate en comisiones empezará la próxima semana.
Los cálculos se centraban en el presunto apuro de Milei y Caputo por atraer los dólares sin declarar al sistema financiero formal y lograr un mayor flujo de dinero hacia el consumo y la inversión. La comisión cabecera sería, en efecto, la de Espert pero podría sumarse también la de Legislación Penal que encabeza Laura Rodríguez Machado, del PRO y cercana al oficialismo.
Esto se debería a que el proyecto introduce numerosos cambios en el Régimen Penal Tributario. Principalmente eleva casi todos los montos que se toman como base para determinar el delito de evasión. Por caso, la «evasión simple» pasa de $1,5 millones a $100 millones y la «evasión agravada» sube de $15 a $1.000 millones. Las penas (que van de los 2 a los 9 años de prisión) se mantienen.
También modifica los plazos de prescripción en materia tributaria y establece que su aplicación «debe ser uniforme en todo el territorio nacional» y no según cada provincia, y regula el nuevo Régimen Simplificado de Ganancias para que quieren adhieran «pagarán solo por la facturación, independientemente de su situación patrimonial», según explicó el titular de ARCA.
La estrategia de choque del Gobierno para aprobar la ley clave del plan «colchón»
El proyecto es clave para medir el éxito del plan de Milei y Caputo. El Gobierno la describe como «blindaje» precisamente porque busca que los ahorristas saquen sus dólares «del colchón» sin temor a ser «perseguidos» más adelante por el organismo recaudador, como ocurrió durante la gestión de Mauricio Macri, según recuerdan en el oficialismo.
Por eso la ley es máxima prioridad para el bloque de La Libertad Avanza y la estrategia que eligió para encarar el debate es la del «todo o nada», en un escenario de fragmentación política que no arranca siendo favorable, por no tener mayoría y no llegar tampoco con el acompañamiento del PRO y buena parte de la UCR.
El oficialismo viene de perder la pulseada con la oposición por el aumento para los jubilados en la Cámara baja, con la sorpresa de que algunos gobernadores que hasta ahora lo acompañaban esta vez no lo hicieron. Frente a ese panorama, recurre a la polarización del debate con el discurso de choque que caracteriza a Espert.
«Queda en manos de los diputados y senadores de la Nación elegir entre dos opciones: o acompañan este proyecto y permiten que los argentinos sean libres y normalicen su situación patrimonial o se oponen y condenan a los argentinos a esconder sus ahorros bien habidos, condenándolos a la informalidad o la evación. No hay intermedio», lanzó el presidente de la comisión cabecera del debate a sus pares, desde la Casa Rosada.
Para más, Espert cargó la presión de forma más directa sobre los gobernadores, jefes políticos de muchos de los diputados y senadores, tras el debilitamiento de las alianzas con varios de ellos que percibió LLA en la última sesión. Les apuntó más específicamente a los que «aun no adhirieron al régimen» simplificado de Ganancias, convenio de base para el pleno funcionamiento del plan «dólar colchón».
Presión a los gobernadores: ¿cuántos adhirieron y qué hará Axel Kicillof, el más apuntado?
A grandes rasgos, el Gobierno necesita garantizar que las provincias no investiguen a quienes el fisco nacional decide no investigar, según sintetizaron fuentes oficiales a iProfesional. En ese marco, la adhesión al nuevo régimen simplificado y al convenio de intercambio de información fiscal constituye, para la Rosada, un apoyo político de los gobernadores al plan.
Hasta el momento los oficios del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el secretario de Interior, Lisandro Catalán, lograron que 14 gobernadores -o sus delegados- se sentaran con Caputo y Pazo y firmaran esa adhesión. El último distrito que se sumó fue la Ciudad de Buenos Aires (CABA). Esas reuniones podrían ser un principio de apoyo al proyecto en el Congreso.
No obstante, Espert decidió subir la presión con su advertencia de cara al debate que empezará en el Congreso y dedicó un párrafo aparte para el bonaerense Axel Kicillof, a quien llamó «soviético». Señaló también a «La Pampa, Formosa, Tierra del Fuego, La Rioja, Santa Cruz, Santiago del Estero y Santa Fe».
Sin embargo, a principios de la semana Kicillof habilitó al jefe de ARBA, Cristian Girard, a declarar que en Buenos Aires no van «a perseguir a nadie que tenga ahorros bajo su colchón» y hasta calificó como «positivo» el programa nacional. Solo planteó la necesidad de «garantizar la seguridad jurídica de los y las contribuyentes» con modificaciones al régimen legal vigente, sobre todo el penal tributario.
Con el proyecto ya ingresado, se verá ahora qué hacen los diputados peronistas de la provincia de Buenos Aires. Muchos de ellos responden a la titular del PJ Cristina Kirchner y una parte a Kicillof. La interna jugará su rol. En cualquier caso, el interés del Gobierno es que estén los votos para que la ley se apruebe sin grandes demoras.
En el proyecto de ley para «blindar» las medidas se juega la puesta en marcha a pleno del plan que puso en marcha Javier Milei para incentivar el uso de los dólares «del colchón». Si se aprueba se empezará a medir la eficacia de la idea y, en cierto aspecto, también la confianza en el programa económico. Por ello el Congreso se convertirá una vez más en un escenario central para el Gobierno, que decidió entrar fuerte a la discusión.
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ECONOMIA
Energéticas impulsaron al Merval, que cerró el mes 13% arriba: oportunidades de inversión en abril

Los ahorristas tuvieron un marzo variado en materia de rendimientos: las acciones llegaron a escalar hasta 33% en el mes, mientras que, en los bonos, el balance fue negativo para los nominados en dólares, pero alentador para los establecidos en pesos. Todo, en un escenario de fuerte tensión global por la guerra en Medio Oriente y la disparada del precio del petróleo, un factor que impulsó las cotizaciones de las empresas vinculadas a ese sector.
En resumidas cuentas, el principal índice de acciones de empresas líderes de Buenos Aires, el Merval de ByMA, ascendió más de 13% en todo marzo, aunque en 2026 acumula una caída de 2%.
Las acciones más ganadoras del mes fueron las de YPF, que escaló 33% en los 31 días, como consecuencia del fuerte aumento del petróleo —por encima de los u$s100 el barril— ante el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio mundial de crudo.
Además, en el movimiento alcista de la petrolera estatal influyó el fallo judicial favorable proveniente de Estados Unidos, que dejó sin efecto la sanción para el Estado argentino por la expropiación de la firma, que exigía el pago de u$s16.000 millones más intereses.
Más allá de YPF, otras acciones que subieron con fuerza en el mes fueron las de Banco de Valores (VALO), con cerca de 29%, y Comercial del Plata (COME), con un avance de 25%.
En Wall Street, donde también cotizan varias empresas líderes argentinas en formato de ADR, el panorama fue similar, con YPF liderando con un alza de 31% en dólares durante marzo.
«El conflicto en Medio Oriente fue el gran protagonista de los mercados durante marzo y generó efectos macroeconómicos sumamente relevantes. Desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero, se produjo una suba del petróleo que obligó a revisar al alza las expectativas de inflación para los próximos años y a ajustar las proyecciones sobre la política monetaria de los principales bancos centrales», detalla Milo Farro, analista de Research de Rava, a iProfesional.
En este escenario, agrega el experto, los índices de Estados Unidos, los mercados emergentes y los activos de riesgo en general «cerraron el mes a la baja. Sin embargo, cabe resaltar que las empresas energéticas sostuvieron la performance del Merval».
En cuanto a los bonos argentinos, los emitidos en dólares sufrieron una fuerte baja en el mes, como el título a 2041 (AL41D), que descendió 4%.
En tanto, los títulos nominados en pesos registraron alzas de hasta 9% en marzo, como fue el caso del ajustado por CER (inflación), el Boncer con vencimiento en 2028 (TX28).
Cabe aclarar que el Tesoro obtuvo u$s681 millones de financiamiento en marzo en el mercado, mediante la emisión de bonos a 2027 y 2028.
«Marzo fue un mes positivo para los activos argentinos, con una dinámica constructiva tanto en acciones como en bonos, aunque con mayor volatilidad hacia el cierre«, indica Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est.
A nivel global, la escalada del conflicto en Medio Oriente, especialmente la guerra con Irán, generó ruido en los mercados, impulsando el precio del petróleo a más de u$s100 y reintroduciendo temores inflacionarios.
«A pesar de eso, Argentina logró desacoplarse parcialmente, con subas en acciones y una mejora en la deuda, apoyadas en expectativas de normalización macro y compresión del riesgo país», define Castro a iProfesional.
De hecho, los mercados estadounidenses registraron caídas de hasta 5% en el mes, como en el caso de los principales índices S&P 500 y Dow Jones.
Las acciones que más suben en abril, con YPF liderando.
Abril: desafíos para acciones y bonos
Con el inicio de abril y la continuidad de la guerra en Medio Oriente, los analistas consultados por iProfesional trazan sus pronósticos.
«El ritmo del mercado estará atado a la evolución del conflicto. Si no se alcanza la paz, el petróleo seguirá bajo presión alcista y esto será negativo para el mercado de Estados Unidos. En ese caso, la apuesta será continuar en el sector energético, pero tomar ganancias si se concreta un alto el fuego», resume Andrés Repetto, analista y fundador de Andy Stop Loss.
Por su parte, Castro agrega: «De cara a abril, el escenario seguirá muy condicionado por este frente geopolítico. La guerra introduce un riesgo claro de estanflación global —más inflación y menor crecimiento—, lo que puede afectar tanto a bonos como a acciones a nivel internacional».
En ese contexto, puntualiza que Argentina podría «seguir mostrando resiliencia relativa si mantiene la mejora macroeconómica, aunque no está exenta de shocks externos, especialmente si continúa la presión sobre tasas globales o se deteriora el apetito por el riesgo».
Para Farro, ahora «será crucial» monitorear los alcances del conflicto y las negociaciones de paz. «El índice del miedo, que es el ETF de volatilidad esperada del S&P 500 (VIX), permanece en niveles elevados, con el mercado dependiendo de noticias, trascendidos de medios internacionales o comunicados en redes sociales«, señala.
En qué acciones y bonos invertir ahora
En este contexto, los analistas recomiendan cautela en un escenario de alta incertidumbre global, con foco en acciones energéticas y en bonos, tanto en dólares como en instrumentos en pesos con tasas atractivas.
«En el plano local, el escenario continúa mostrando cierta estabilidad relativa, apoyado en la fortaleza del peso y la compresión de tasas. La mejora en los términos de intercambio —por la suba de la soja y del petróleo— y las emisiones de deuda permitieron sostener una dinámica cambiaria contenida, con el tipo de cambio moviéndose dentro de las bandas sin señales de estrés en el corto plazo, lo que genera mayor credibilidad en el esquema adoptado para este año», afirma Jerónimo Bardin, jefe de operaciones de Ventas en Balanz.
En este marco, sostiene que la estrategia de inversión «continúa favoreciendo instrumentos ajustados por inflación (CER), donde el índice de precios implícito sigue mostrando niveles que consideramos bajos frente a la dinámica esperada en los próximos meses».
Dentro de esta curva, en el tramo largo, la «principal recomendación» es el bono CER con vencimiento el 30 de junio de 2028 (TZX28), que ofrece «una combinación atractiva de carry y potencial compresión de spreads, en un escenario en el que el riesgo país podría encontrar margen para estabilizarse».
A su vez, indica que el sesgo de política económica empieza a mostrar un «cambio de foco, priorizando la recuperación de la actividad por sobre una desinflación más agresiva», lo que refuerza el atractivo de la curva CER frente a instrumentos a tasa fija y reduce el riesgo de subas adicionales de tasas en el corto plazo.
Por su lado, Castro señala: «Seguimos viendo valor en bonos soberanos en dólares en la parte media de la curva y en acciones vinculadas a la energía, con YPF como principal exponente, seguida por Vista y Pampa Energía, que se benefician de un petróleo más alto».
Además, agrega: «Vemos una oportunidad táctica en el bono en pesos PR17, que ajusta por tasa Badlar más un spread y vence el 2 de mayo de 2029. Paga intereses trimestrales y devenga una tasa cercana al 34% anual, lo que resulta atractivo, especialmente en un contexto de atraso cambiario estacional por la liquidación de la soja».
«Los metales como el oro o la plata me parecen atractivos a estos precios, luego de la corrección reciente, y los activos de renta fija en pesos son interesantes para mantener altos niveles de liquidez, generando rendimiento mientras el dólar se mantenga estable, a la espera de que el mercado haga piso y aparezcan oportunidades», concluye Repetto.
De esta forma, Castro resume: «La clave será mantener una cartera equilibrada y selectiva, entendiendo que el escenario base es constructivo, pero con mayor volatilidad por la incertidumbre global».
En tanto, Farro agrega que, para inversores moderados o agresivos dispuestos a tolerar esa volatilidad, hay compañías con «buenos fundamentos», en particular a través de CEDEAR de firmas que cotizan en Wall Street, como NU Holdings (NU), Mercado Libre (MELI) y NVIDIA (NVDA).
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ECONOMIA
Reaparece la discusión sobre cómo ponerle un piso al dólar en la previa a la liquidación de la cosecha gruesa

Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ayer compró otros USD 140 millones, esta intervención en el mercado no logró sostener el tipo de cambio. Como consecuencia, el dólar minorista volvió a caer 15 pesos desde $1.420 a 1.405 pesos. La misma tendencia se observó en los dólares financieros.
El tipo de cambio mostró en el cierre de marzo la misma tendencia declinante que durante todo el primer trimestre. A pesar que las familias compraron alrededor de USD 5.000 millones sumados enero y febrero, tampoco esta demanda logró impulsar la cotización.
A eso se le suman los ya más de USD 4.300 millones que lleva comprados el BCRA en lo que va del año para fortalecer el nivel de reservas. Se estima que en el segundo trimestre el ritmo de compras será bastante superior para aprovechar la liquidación de la cosecha gruesa por parte de las cerealeras. Históricamente, es el período de “vacas gordas” en materia cambiaria para el país.
Sin embargo, la oferta de dólares en esta primera parte del año fue bastante superior a la que esperaba el mercado. Hubo una fuerte liquidación de divisas por parte de las empresas que realizaron colocaciones de deuda en el exterior. Aunque no de manera inmediata, las regulaciones las obligan a liquidar esas divisas cuando deben afrontar el primer pago de intereses.
El tipo de cambio real volvió a apreciarse y algunos cálculos como el de la consultora LCG indican que ya está en el mismo nivel que durante el gobierno de Mauricio Macri. Vuelve con fuerza, por lo tanto, la discusión respecto a si el dólar está o no atrasado.
En el equipo económico prefieren no entrar en esa discusión de lleno. Luis Caputo enfatizó que “sin las compras del Central, el dólar hubiera caída a $ 1.200 o menos”. El ministro de Economía da a entender así que los esfuerzos del Gobierno para acumular reservas sirvieron solo parcialmente para evitar una caída del dólar, que de otra manera hubiera sido todavía mayor.
Por otra parte, el viceministro de Economía, José Luis Daza, aclara en cada presentación que le toca que “la academia económica ya dejó de calcular cuál es el tipo de cambio real de equilibrio de cada país porque es imposible”.
En los últimos meses la economía argentina volvió a tener nuevamente una fuerte inflación en dólares. Es decir otra vez el país vuelve a estar relativamente caro en dólares, aunque depende mucho de cada sector.
En ese contexto, vuelve el debate sobre la posibilidad de eliminar los controles cambiarios. En el equipo económico por ahora lo consideran contraproducente. Y recuerdan que hace pocos meses fue necesaria la ayuda del Tesoro norteamericano para que el tipo de cambio no se dispare, en las semanas previas a las elecciones legislativas.
Las dudas apuntan a lo que podría suceder en 2027, por una razón sencilla: una vez que se elimina el cepo, no se puede volver atrás. Ya le pasó a Mauricio Macri, cuando en 2019 en plena corrida tras las elecciones presidenciales que ganó el kirchnerismo se vio obligado a imponer una restricción de compra de divisas de USD 200 mensuales.
Quien salió nuevamente a pedir un cambio de régimen fue Domingo Cavallo, reinstalando la polémica. “La fuerte liquidación actual de divisas de exportación provenientes del agro y del petróleo que se espera que aumente en los próximos meses, brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio y aumentar rápidamente la acumulación de reservas netas”, señaló el ex ministro de Economía.
Y agregó: “Debería aspirarse no sólo a que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para pagar los intereses de su deuda externa sino, también, que se llegue a fin de año con 10 mil millones de reservas netas adicionales en el Banco Central”.
Para el Gobierno también representa un desafío la fuerte compra de dólares que viene llevando adelante porque emite pesos como contrapartida. Esto exige extremo cuidado monetario para impedir que esa expansión de dinero genere inflación. Por eso, tanto el Tesoro como el Central vienen absorbiendo los excedentes para que el índice empiece a bajar a partir de abril. Se espera que en marzo se ubique por encima del 3 por ciento.
ECONOMIA
Frigorífico del creador de las hamburguesas Paty se presentó en concurso con una deuda millonaria

Frigorífico General Pico, una de las firmas históricas de la industria cárnica argentina y vinculada al origen de la marca Paty, se presentó en concurso preventivo de acreedores y pasó a integrar la lista de compañías que en lo que va del año terminaron judicializando su crisis financiera para intentar reordenar pasivos y preservar la continuidad operativa.
La decisión fue comunicada este 31 de marzo por sus directivos, Ernesto «Tito» Lowenstein y Alan Lowenstein, luego de varios meses en los que la empresa intentó sostenerse con actividad mínima, suspensión de personal y la búsqueda de una salida empresaria para evitar un deterioro mayor. En ese recorrido, la firma exploró distintas alternativas, entre ellas la posibilidad de vender el frigorífico, ceder la explotación de la planta o avanzar con algún esquema de alquiler de largo plazo, pero ninguna terminó de cerrarse.
El deterioro financiero que empujó esa decisión quedó reflejado en los registros de deudores del BCRA. Según la actualización al cierre de marzo, la compañía acumula 1.152 cheques rechazados por un total de poco más de $15.800 millones, mientras que su deuda bancaria asciende a alrededor de $24.300 millones.
Dentro de ese pasivo financiero, unos $2.500 millones figuran en situación 2, es decir, con seguimiento especial, y otros $16.100 millones aparecen en situación 3, la categoría que el sistema financiero asigna a deudores con problemas de cumplimiento. Sólo entre esos dos grandes rubros, la empresa ya exhibe compromisos por más de $40.000 millones, sin contar otras obligaciones comerciales, laborales y financieras.
La foto actual muestra un agravamiento claro frente a la que exhibía la firma apenas dos meses atrás. En enero, Frigorífico Pico ya cargaba con una deuda bancaria de $22.771 millones, más de 1.000 cheques rechazados por casi $11.700 millones y pagarés emitidos en el Mercado Argentino de Valores por otros $1.770 millones, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre. En ese momento, además, el sistema financiero todavía la ubicaba bajo seguimiento especial. Ahora, una parte relevante del pasivo ya pasó directamente a la categoría de deudores con problemas.
La sociedad se dedica a la producción y al desarrollo de mercados locales e internacionales de carne vacuna, menudencias y subproductos, y toda esa operatoria se apoya en sus dos plantas frigoríficas ubicadas en La Pampa, en las localidades de Trenel y General Pico.
De una planta de escala a una operación mínima
La crisis financiera vino acompañada por un derrumbe operativo y laboral que ya se había vuelto inocultable desde comienzos de año. En enero, la compañía había suspendido a unos 450 trabajadores y prácticamente frenado la actividad en sus plantas, que quedaron reducidas a una guardia mínima de mantenimiento.
El contraste con su capacidad reciente es fuerte. Hasta hace dos años, Frigorífico General Pico faenaba alrededor de 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800. Incluso durante el año pasado todavía había procesado más de 96.000 animales, pero la falta de liquidez, el peso del endeudamiento y la pérdida de ritmo comercial terminaron por desarmar esa estructura.
La faena se desplomó luego a niveles cercanos a 50 animales diarios, un volumen incompatible con los costos fijos de una planta de ese tamaño. En paralelo, se retiraron incluso los equipos de faena kosher, una unidad clave para la exportación a Israel, lo que terminó de mostrar hasta qué punto se había deteriorado la operación.
A ese cuadro se sumó el frente laboral. La empresa ya arrastraba aportes previsionales y de obra social impagos desde octubre del año pasado, mientras intentaba amortiguar el conflicto con el pago de una suma fija mensual y la entrega de carne. Pero con el correr de las semanas la situación se agravó todavía más y la compañía avanzó con el despido de unos 200 trabajadores, mientras otros 400 quedaron sujetos a la incertidumbre sobre la continuidad de las plantas y el eventual cobro de salarios e indemnizaciones.
Venta, alquiler y una salida que no llegó
Antes de presentarse en concurso, los dueños de la compañía venían buscando una alternativa que permitiera sostener el activo industrial sin avanzar hacia una liquidación. En ese marco, la planta de Trenel aparecía como el principal activo a preservar dentro de una estructura que, aun deteriorada, conserva valor por escala, habilitaciones y ubicación.
Sobre la mesa hubo distintas variantes: desde una venta total del frigorífico hasta la posibilidad de que un tercero tomara la explotación de la planta bajo otro esquema. En las últimas semanas, además, la propia empresa había dejado trascender que mantenía conversaciones con un grupo empresario de origen europeo, al que definía como uno de los actores con interés en participar de una solución para la continuidad operativa.
Ese interés, sin embargo, nunca terminó de traducirse en una salida concreta. Según explicó la compañía en su comunicación más reciente, las tratativas no avanzaron lo suficiente como para cerrar una operación y, en paralelo, siguió creciendo la presión de acreedores financieros y no bancarios.
En el propio comunicado, la empresa señaló que se analizaron alternativas para sostener la planta, entre ellas «propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo», incluida una opción «cercana a los u$s40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años». Ninguna prosperó.
También apuntó contra «un determinado grupo financiero que reviste simultáneamente la condición de accionista y acreedor«, al que acusó de haber «obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación», al priorizar «el recupero de su crédito y contrariando el interés social».
En ese contexto, el concurso aparece ahora como la herramienta para ordenar acreencias, frenar el deterioro y ganar tiempo. No se trata de un dato menor en un sector que ya viene golpeado por consumo interno deprimido, caída de exportaciones, menor dinamismo de China, hacienda cara y costos fijos elevados, una combinación que dejó particularmente expuestas a las plantas más endeudadas.
Pese al cuadro crítico, Frigorífico General Pico intenta sostener un argumento central: que todavía conserva valor industrial y potencial de continuidad. En su comunicado, la empresa remarcó que cuenta con «activos productivos relevantes, inversiones recientes y habilitaciones internacionales», y sostuvo que la planta de Trenel mantiene «un importante potencial operativo y comercial». También aseguró que continuará trabajando para «reactivar en el corto plazo la operación y preservar las fuentes de trabajo».
La incógnita ahora es si ese paraguas judicial servirá para facilitar una salida empresaria para una de las plantas históricas del negocio cárnico pampeano o si terminará administrando una crisis que ya dejó suspensión de personal, despidos, deuda creciente y una cadena regional cada vez más golpeada.
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