ECONOMIA
El año arrancó con una lluvia de dólares, pero el boom financiero aún no derrama en el mercado interno

El arranque del año mantiene una tendencia inmejorable para los planes del Gobierno. La fase 4 del plan monetario comenzó mejor de lo esperado, especialmente por los USD 900 millones que compró el Banco Central contra emisión de pesos, poniendo en marcha la remonetización de la economía.
Pero el dato más fuerte de la última semana fue la nueva caída del riesgo país, que luego de varias subas consecutivas en las cotizaciones de los bonos perforó los 550 puntos básicos. Esta disminución se da en el marco de una mejora generalizada para mercados emergentes, en la que están tomando parte los activos argentinos.
Ecuador, el “comparable” de Argentina en este último año, también tuvo una drástica reducción de riesgo país hasta los 460 puntos básicos. En estos niveles está colocando un primer bono internacional en siete años. Para volver más atractiva la emisión, anunció que los fondos obtenidos se utilizarán para recomprar deuda, lo que a su vez generó más atracción sobre los bonos existentes.
Se trata de una fórmula que bien podría utilizar el Gobierno argentino cuando vuelva a los mercados: emitir deuda no para refinanciar vencimientos, sino para recomprar bonos.
El buen clima para mercados emergentes también lo aprovechó el mercado brasileño, cuyas acciones líderes acumulan una suba de 9% en dólares en el primer mes del año, solo superado por el oro, que trepó 14% y se acerca a los USD 5.000 la onza.
Pero la ansiada reducción del riesgo país de Argentina, que está en el nivel más bajo en casi ocho años, no se da exclusivamente por el buen momento que atraviesan los vecinos. Hay razones objetivas que están provocando un nuevo flujo de fondos de inversores internacionales en el mercado financiero local. Lo más claro es que el Central mantiene la compra de dólares diaria, en línea con el pedido del mercado para que avance con la acumulación de reservas.

El Central insistió esta semana en que el piso de compras para el año es de USD 10.000 millones, lo que mejoraría significativamente su posición de reservas netas. Además, se mantuvieron con holgura los superávit gemelos, tanto fiscal como comercial.
La posibilidad de comprar más reservas que las esperadas para esta época del año respondió a dos causas simultáneas: menor demanda del mercado y al mismo tiempo mayor oferta de divisas.
En una presentación el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, detalló que desde las elecciones legislativas ya ingresaron unos USD 2.800 millones por colocaciones de deuda. Se trata de bonos emitidos por empresas y provincias, que aprovecharon la reapertura del mercado tras el optimismo de los inversores luego de la victoria electoral del oficialismo.
Pero el dato más fuerte es que aún restan liquidar casi USD 4.000 millones, contabilizando la emisión de YPF de las últimas horas. Esto asegura un muy interesante puente de dólares para los próximos 60-90 días hasta que llegue la liquidación de la cosecha gruesa.
Estas divisas se sumaron a la oferta estacional de dólares proveniente de la cosecha fina, lo que implicó un mayor flujo de divisas para esta época del año. Pero al mismo tiempo se verificó una caída sustancial en la compra de dólares por parte del mercado post salida del cepo cambiario.
REUTERS/Agustin Marcarian
En noviembre y diciembre la compra de dólares para atesoramiento se derrumbó a un nivel casi nulo en noviembre y a USD 1.100 millones en diciembre. Se trata de un gran contraste contra los picos de USD 4.500 millones de septiembre, luego de la victoria kirchnerista en la provincia de Buenos Aires.
Pese a que el Central va camino a acumular más de USD 1.000 millones en enero y que el tipo de cambio operó en baja durante el mes, Javier Milei enfatizó que el mercado aún no está en condiciones de dejarlo flotar libremente.
En una entrevista con la agencia Bloomberg, el presidente indicó que el sentido de mantener las bandas cambiarias es acotar los niveles de volatilidad del tipo de cambio. Y aseguró que serán eliminadas cuando “no exista excedente monetario”, sin brindar mayores precisiones ni plazos.
En resumen, las primeras semanas de enero resultaron ideales para el Gobierno: el dólar operó sin mayores sobresaltos, el Central acumuló reservas, cayó el riesgo país e incluso la inflación mostraría una baja respecto al pico de 2,8% de diciembre.
¿Qué preocupa en medio de esta bonanza financiera? Claramente las miradas se posan en el nivel de actividad. Por ahora el derrame de la notable mejoría financiera en “la calle” luce muy acotado.
Los últimos datos de actividad económica reflejan este clima todavía frío en el mercado interno. La consultora Invecq consideró que hay varios sectores que vienen muy rezagados, lo que provocará que el crecimiento del PBI para este año sea mucho más acotado. “Esperamos un crecimiento débil para 2026, entre 2% y 2,5%”.
“Industria manufacturera cae 8,2% interanual, comercio mayorista y minorista otro 6,4%, y construcción 2,3% a la baja. Todos estos sectores vuelven a mostrar caídas y concentran la mayor incidencia negativa sobre el EMAE a noviembre. A ellos se suma pesca, con una contracción significativa de 25%, aunque con menor peso relativo. En conjunto, estos sectores reflejan la debilidad de la demanda interna y la lenta recomposición del consumo y la inversión”, agregan en Invecq.

REUTERS/Enrique Marcarian/
Un crecimiento de 2,5% estaría lejos del 4% que proyecta el FMI y también por debajo de la estimación del 3,5% del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Central.
No se trata de algo dramático y en definitiva implicaría que la economía argentina encadene dos años consecutivos de números positivos. Pero si la actividad vuela bajo dejaría gusto a poco, teniendo en cuenta la gran mejora en casi todas las variables financieras, la gran cosecha que se espera para el año e incluso el impacto del superávit de la balanza energética y minera, que se proyecta en USD 16.000 millones.
Aún con mucho viento a favor, muchos sectores de la economía todavía sufren la adaptación a las nuevas reglas de juego: mayor apertura económica, impuestos todavía altos y servicios públicos mucho más caros.
Además, la demanda interna no termina de arrancar, con salarios que sufrieron el efecto de la mayor inflación de los últimos meses y el aumento de la morosidad crediticia.
Por lo pronto, el año posterior a las elecciones legislativas apunta a ser muy diferente al que le tocó a Mauricio Macri en 2018. La crisis cambiaria que enfrentó a los pocos meses de un resonante triunfo electoral luce muy poco probable en el contexto actual. Y el arranque del año así parece demostrarlo.
Europe
ECONOMIA
Mercados: subió la Bolsa tras el fallo por YPF, aunque el riesgo país volvió a superar los 600 puntos

Los indicadores de Wall Street volvieron a zona negativa este viernes, con un descenso en un rango de 1,7% a 2,2%, una tendencia que definió la suerte de las bolsas internacionales, aunque los títulos argentinos resistieron mejor a la tendencia.
El barril de petróleo Brent del Mar del Norte ganó 5,7% en el día, a USD 114 para los contratos con entrega en mayo, un máximo desde julio de 2022, ante la falta de avances en la escalada bélica en Oriente Medio.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires subió 0,9% en pesos, a 2.793.846 puntos. En Wall Street, el ADR de YPF escaló 3,4% luego del fallo a favor de la Argentina por la estatización de la petrolera en 2012.

Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- cedieron un 0,7% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan ascendió 33 unidades para la Argentina, en los 615 puntos básicos, condicionado además por la suba de rentabilidad de los bonos del Tesoro de los EEUU, cuyo Treasury a diez años rinde 4,44% anual.
El petróleo Brent alcanzó los USD 114 el barril y reavivó las tensiones en los mercados bursátiles
Los mercados argentinos seguían de cerca el desarrollo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán que aviva temores inflacionarios globales, impulsa al dólar y refuerza las expectativas de un aumento de las tasas de interés.
El presidente estadounidense Donald Trump extendió por segunda vez el plazo que vencía este viernes e Irán ahora tiene hasta el 6 de abril para reabrir el Estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de destruir sus plantas energéticas si no lo hace.
“La suba del petróleo trae oportunidades y amenazas, aumento el riesgo país y las proyecciones de inflación, hay que recalibrar los objetivos para 2026”, dijo el analista y asesor de negocios Salvador Di Stefano.
Milo Farro, analista de Rava Bursátil, recalcó la “tendencia negativa marcada por el incremento en el precio del petróleo. Las renovadas tensiones en Medio Oriente y las declaraciones de Trump haciendo referencia a la necesidad de que Irán se tome en serio las negociaciones despertaron el sesgo negativo entre los inversores”.
En lo interno, la licitación de bonos de muy corto plazo de este viernes por parte del Tesoro argentinos ofreció un abanico de títulos con los cuales busca enfrentar vencimientos por 8 billones de pesos e incluye un nuevo Bonar 2028, el AO28, con vencimiento en octubre de 2028, es decir, un año después de las próximas elecciones presidenciales.
En el segmento interbancario el dólar se apreció unos 14,50 pesos, a 1.382,50 pesos, para alejarse de los valores mínimos desde octubre, lo que alienta una persistente compra de divisas por parte del Banco Central, justo antes del inicio de la etapa de mayores liquidaciones por las exportaciones de granos y derivados industriales con la cosecha gruesa.
“El BCRA sigue relajando la política monetaria, inyectando liquidez para deprimir las tasas pasivas y bajando encajes para multiplicar el efecto sobre las tasas activas”, dijo el agente de liquidación y compensación Facimex.
El BCRA dispuso no prorrogar una norma que había establecido un incremento transitorio de cinco puntos porcentuales de encajes en bonos que vence el 31 de marzo.
“El objetivo no es tanto estimular la actividad, que está en máximos históricos, como aliviar el canal del crédito para mejorar la situación de las familias en un contexto en el que crece la preocupación social por cuestiones vinculadas al mercado de trabajo y los ingresos”, acotó Facimex.
North America
ECONOMIA
Jornada financiera: las acciones petroleras salvaron a la Bolsa del pesimismo global y el riesgo país superó los 600 puntos

Los indicadores de Wall Street volvieron a zona negativa este viernes, con un descenso en un rango de 1,7% a 2,2%, una tendencia que definió la suerte de las bolsas internacionales, aunque los títulos argentinos resistieron mejor a la tendencia.
El barril de petróleo Brent del Mar del Norte ganó 5,7% en el día, a USD 114 para los contratos con entrega en mayo, un máximo desde julio de 2022, ante la falta de avances en la escalada bélica en Oriente Medio.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires subió 0,9% en pesos, a 2.793.846 puntos. En Wall Street, el ADR de YPF escaló 3,4% luego del fallo a favor de la Argentina por la estatización de la petrolera en 2012. Vista Energy ganó 2,6%, a USD 74,21 un récord histórico.

Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- cedieron un 0,7% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan ascendió 33 unidades para la Argentina, en los 615 puntos básicos, condicionado además por la suba de rentabilidad de los bonos del Tesoro de los EEUU, cuyo Treasury a diez años rinde 4,44% anual.
El dato saliente de la rueda fue el falló en favor de la Argentina de parte de la Corte de Apelaciones de Nueva York, que anuló la sentencia que obligaba al Estado nacional a pagar más de USD 16.000 millones por la expropiación de YPF.
“La decisión representa un alivio financiero significativo para el país y tiene impacto directo en variables clave como el riesgo país, los bonos soberanos y la performance de YPF en Wall Street”, consideraron los expertos de IOL.
El petróleo Brent alcanzó los USD 114 el barril y reavivó las tensiones en los mercados bursátiles
“La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de EEUU revirtió el fallo de USD 16.000 millones contra la República Argentina. Esta decisión elimina un riesgo contingente sobre el crédito soberano y detiene los esfuerzos de cobro, lo que fue recibido positivamente, brindando un soporte a las valuaciones soberanas el día viernes en un contexto de risk-off global”, evaluó el equipo de Research de Puente.
Los trader argentinos siguieron de cerca el desarrollo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán que aviva temores inflacionarios globales, impulsa al dólar y refuerza las expectativas de un aumento de las tasas de interés.
En ese sentido, el presidente estadounidense Donald Trump extendió por segunda vez el plazo que vencía este viernes e Irán ahora tiene hasta el 6 de abril para reabrir el Estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de destruir sus plantas energéticas si no lo hace.
Rebotó el dólar
El dólar operó en alza este viernes, con una demanda más marcada tras el anuncio oficial de reducción de encajes bancarios a partir de abril, aunque la divisa terminó con pérdidas en un balance semana.
Con un discreto monto de USD 337,1 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista ascendió este viernes 14,50 pesos o 1,1%, a $1.382,50, para interrumpir una serie de tres caídas consecutivas. Vale subrayar que el jueves el tipo de cambio oficial tocó en $1.368 un piso desde el 14 de octubre de 2025.
El Banco Central comunicó este jueves que bajará los encajes a partir de abril, en pos de inyectar más liquidez en la economía y darle impulso a una actividad que crece solo en algunos sectores, poco intensivos en empleo. Los economistas prevén que la iniciativa favorecerá una reducción de las tasas de interés.
“Para evitar un impacto inflacionario, el organismo aclaró que la liberación de estos fondos no implicará necesariamente una mayor emisión, ya que los bancos podrán integrar esos recursos mediante la compra de títulos públicos”, afirmó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital.
El Banco Central informó que la banda superior del esquema cambiario se ubicó en los $1.649,13, que dejó al dólar oficial a 266,63 pesos o un 19,3% de ese límite para la libre flotación.
El dólar al público avanzó 15 pesos, a $1.405 para la venta en el Banco Nación. A lo largo de la semana cedió cinco pesos o 0,4 por ciento. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.404,43 para la venta y $1.353,61 para la compra.
El dólar blue volvió a operar a “contramano” del oficial, con baja de diez pesos o 0,7%, a $1.415 para la venta.
El Banco Central compró USD 48 millones en el mercado, mientras que las reservas internacionales brutas crecieron en USD 176 millones, a USD 43.712 millones, con la ayuda de la suba de 2,6% de la cotización del oro, a USD 4,521.30 la onza.
El presente de debilidad para el dólar se produjo en simultáneo con las compras de constantes del Banco Central en el mercado de cambios, por más de USD 4.000 millones desde el 2 de enero, con una divisa que quedó casi a un 20% debajo del techo de las bandas y escasas expectativas de devaluación en el corto plazo, tal como se reflejó en los precios de los contratos de dólar futuro, donde la postura para fin de año se negoció a $1.671, un 22% por encima del precio presente.
North America
ECONOMIA
Por qué la Ley de Glaciares enfrentó a ciencia y política

La Constitución Nacional le otorga al Poder Ejecutivo la facultad exclusiva de reglamentar las leyes que sanciona el Congreso Nacional cuando afirma: “Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias”.
En 2010 se sancionó una Ley de Glaciares que no existe en ningún otro lugar del mundo y no por casualidad; la gran mayoría de sus artículos nunca fue reglamentada. Esto demuestra la poca seriedad, los escasos conocimientos y la verdadera intención espuria de quienes impulsaron la norma. El asunto no era la protección hídrica; el objetivo principal era prohibir la industria minera en cordillera. El contraste con Chile evidencia que dicho objetivo fue alcanzado de manera contundente.
Desde 2014, luego de escuchar a los principales glaciólogos del planeta y de comprender, a partir del conocimiento científico, la dinámica de los ambientes en altura y su relación con el agua, propusimos una reglamentación de la Ley 26.639. Nos enfocamos en el objetivo declarado: resguardar las consideradas reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano, la agricultura y la recarga de cuencas hidrográficas, expuesto en su primer artículo, dejando de lado las emociones.
Prohibir la minería por el ínfimo consumo de agua que requiere -agua que incluso podría obtenerse del océano Pacífico- equivale a prohibir el uso de automóviles, colectivos y camiones que funcionan con nafta o gasoil por contaminar el aire
Prohibir la minería por el ínfimo consumo de agua que requiere -agua que incluso podría obtenerse del océano Pacífico- equivale a prohibir el uso de automóviles, colectivos y camiones que funcionan con nafta o gasoil por contaminar el aire con gases de efecto invernadero, que aumentan la temperatura del planeta y, en consecuencia, derriten glaciares.
Cuestionamientos y contexto
Vale analizar el significado de reserva estratégica: acciones que buscan reservar productos o artículos que gobiernos, organizaciones o empresas retienen del uso normal en función de una estrategia, ante eventualidades inesperadas. Así existen reservas de productos básicos como alimentos o petróleo, que en tiempos de escasez (por inundaciones, sequías, conflictos bélicos) permiten superar crisis temporales.

Sin embargo, no existe prueba teórica ni práctica de que los glaciares puedan convertirse en una reserva estratégica. Si dejaran de llover o nevar, ¿Cómo podrían utilizarse esas supuestas reservas? En los últimos cinco años, San Juan perdió un 27% de sus áreas glaciarias, y el aumento del caudal en sus ríos no pudo medirse por ser insignificante frente al volumen que aporta la nieve de invierno y su derretimiento en primavera.
Al parecer, los legisladores de 2010 omitieron decretar en la ley que el clima del país no aumente su temperatura y, con ello, evitar el derretimiento de gran parte de nuestros glaciares. Desde 1910, cuando comenzaron los registros de previsión anual del agua disponible en la provincia de San Juan, nunca se consideró el aporte hídrico de los glaciares.
Nuestros ríos responden a un régimen níveo térmico: dependen primero de la nieve, luego de escasas lluvias en un clima desértico y, finalmente, de reservas subterráneas
Nuestros ríos responden a un régimen níveo térmico: dependen primero de la nieve, luego de escasas lluvias en un clima desértico y, finalmente, de reservas subterráneas que hoy están amenazadas por la sobreexplotación agrícola.
Debate legislativo y participación pública
Si dejara de nevar, ¿de dónde saldría el agua que necesitamos? ¿Derretiríamos glaciares como en Fahrenheit 451 se quemaban libros? ¿Alcanzaría para un año de consumo ese descongelamiento? ¿Y luego? Así de absurdas son las premisas en que se fundamenta lo legislado. Las estulticias que a diario escuchamos aún tienen espacio en un país donde el respeto por la Verdad como valor en el debate prácticamente se ha perdido.
No era necesario reformar ninguna ley en el Congreso. Bastaba con que el presidente Javier Milei hiciera uso de sus facultades constitucionales. Seguramente Greenpeace, diversas ONG y la Pastoral Social celebrarían la discusión, mientras algunos estudios jurídicos quedarían agradecidos. Los argentinos comunes están hartos de simulaciones, espectáculos y el desprecio por las normas y la ciencia. Las consecuencias: la industria minera postergando el inicio de grandes proyectos, miles de empleos retrasados, compatriotas abatidos en la pobreza humana.

Un decreto que reglamentara el artículo de la ley de glaciares hubiera sido suficiente. Solo hacía falta precisar el criterio de “significancia hídrica”. Así de sencillo:
Artículo 1°: Se considerará reserva estratégica a todo glaciar y/o ambiente periglacial que contribuya a la recarga de cuencas hidrográficas de manera significativa. Se entiende por contribución significativa al aporte hidrográfico que represente al menos 1% del total del aporte hídrico a una cuenca determinada. El total se determinará por la suma anual, en porcentaje, de los distintos aportes a la recarga: precipitaciones de agua y nieve, derretimiento de glaciares descubiertos y de aquellos de roca o escombros en el permafrost.
Los legisladores de 2010 omitieron decretar en la ley que el clima del país no aumente su temperatura y, con ello, evitar el derretimiento de gran parte de nuestros glaciares
En 2010, en Uspallata, Mendoza, se realizó una audiencia pública por la Ley de Glaciares con más de 2.000 anotados que, en su mayoría, leían: “yo no le doy licencia social al proyecto San Jorge”. Ahora, son más de 80.000 inscriptos quienes participan; las órdenes de agrupaciones y corrientes ideológicas han surtido efecto. ¿Cuántos de ellos saben distinguir ambientes glaciarios, crióticos, permafrost o entender la importancia relativa de los aportes a una cuenca hídrica? Tal vez asistimos a un fenómeno nuevo de identificación colectiva con la causa, repleto de participantes que se autodenominan glaciólogos.
Desde 2014 lo hemos propuesto: era necesario reglamentar la Ley 26.639 con un instrumento constitucional y científico, pero las prioridades políticas se han impuesto sobre el conocimiento.
El autor es Diputado Nacional mandato cumplido y exsubsecretario de Minería de la Nación
Senado
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