ECONOMIA
El BCRA compró u$s3.000 millones en lo que va del 2026 y ya superó el 30% de la meta anual

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) extendió a 43 jornadas consecutivas su racha de compras en el mercado cambiario, en una estrategia orientada a fortalecer las reservas internacionales mediante intervenciones sostenidas.
Este viernes, la autoridad monetaria adquirió u$s40 millones, lo que permitió que el saldo acumulado en lo que va del año supere los u$s3.000 millones.
Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del programa monetario, el organismo sumó u$s3.003 millones, un monto que representa más del 30% del objetivo de acumulación de divisas previsto para 2026. Solo durante febrero, las compras totalizaron u$s1.555 millones, reflejando un ritmo de intervención elevado en el mercado oficial.
El BCRA continúa con las compras de dólares: su estrategia
Para concretar estas adquisiciones, el BCRA expandió la base monetaria mediante emisión directa de pesos, sin aplicar esterilización inmediata. Parte de ese excedente de liquidez fue posteriormente absorbido por el Tesoro mediante colocaciones de deuda en el mercado local, mientras que en las últimas licitaciones se optó por mantener estable la cantidad de dinero en circulación para evitar presiones inflacionarias.
Las proyecciones oficiales indican que durante 2026 la compra neta de divisas podría ubicarse entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones, dependiendo de la demanda de pesos y del flujo de dólares hacia la economía.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, explicó que el ritmo de acumulación de reservas estará determinado por esas dos variables. Hasta ahora, el Banco Central ya alcanzó más de una cuarta parte del objetivo anual.
Dentro de su estrategia operativa, la autoridad monetaria estableció un límite diario de compra equivalente al 5% del volumen operado en el mercado oficial de cambios, además de habilitar acuerdos directos con empresas e instituciones para realizar operaciones fuera del mercado mayorista y así moderar el impacto sobre el tipo de cambio.
Al cierre del quinto día hábil de marzo, las reservas internacionales del BCRA se ubicaron en u$s46.004 millones, con una suba diaria de u$s179 millones. Parte de ese incremento respondió al aumento en la cotización del oro, cuyo precio superó los u$s5.100 por onza, elevando el valor de los activos que integran las reservas.
Sin embargo, la dinámica del stock también estuvo influida por pagos recientes de deuda. A comienzos de la semana, el Banco Central desembolsó u$s1.004 millones para cancelar compromisos vinculados a los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal), instrumentos creados para regularizar deudas comerciales externas mediante títulos en dólares bajo legislación argentina.
Hacia finales de febrero, las reservas habían alcanzado u$s46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio del mandato de Javier Milei y el mayor registro en seis años. No obstante, los pagos de deuda y las variaciones en los precios del oro y otras monedas que integran el portafolio del Central incidieron posteriormente en el total disponible.
La acumulación de reservas también se vio condicionada por las necesidades de divisas del Tesoro, que recurrió al BCRA para adquirir dólares destinados al pago de compromisos externos.
En cuanto al origen de los dólares que permitieron las compras oficiales, la mayor parte provino de liquidaciones del complejo agroexportador y de emisiones de deuda corporativa y provincial en los mercados financieros. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, el volumen emitido en obligaciones negociables y bonos provinciales alcanzó los u$s11.000 millones.
El dólar mayorista retomó la tendencia alcista
En paralelo, el dólar mayorista registró su segunda semana consecutiva de suba y alcanzó el valor más alto en un mes, en un contexto de volatilidad financiera internacional y con un tipo de cambio oficial que, pese a una inflación mensual cercana al 3%, todavía se mantiene por debajo del nivel de cierre de 2025.
Con un volumen operado de u$s425,3 millones en el segmento mayorista, la divisa estadounidense subió $9 (0,6%) y cerró este viernes a $1.416, el nivel más elevado desde el 9 de febrero. En la primera semana de marzo acumuló un incremento de $19, equivalente al 1,4%.
Aun así, en lo que va de 2026 el tipo de cambio oficial registra una baja de $39, lo que representa una caída del 2,7% frente al cierre del año pasado.
Actualmente, el BCRA fijó el techo de la banda cambiaria en $1.617,50, lo que deja al dólar oficial $201,50 —o un 14,2%— por debajo de ese límite, un margen que otorga al Central espacio para administrar la evolución del tipo de cambio dentro del esquema vigente.
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ECONOMIA
Adaptarse o ser adaptado: detectan un bajo nivel de aplicación de IA en la industria argentina

La industria manufacturera argentina necesita potenciar la difusión y sofisticación en el uso de Inteligencia Artificial”. (IA). Hoy, las empresas invierten en tecnologías básicas y generales”, dice un relevamiento realizado por Accenture en conjunto con la Unión Industrial Argentina (UIA) que muestra que “menos del 30% de las empresas industriales argentinas utilizan IA para soporte en la toma de decisiones, acelerar sus procesos de I+D+i o realizar automatización inteligente”.
Según el estudio, “la principal barrera de adopción es la falta de conocimiento y de una visión clara sobre las oportunidades de la IA. Lo que requiere transformar el foco de la reducción de costos a la IA como driver de competitividad y operar sobre los cuatro aspectos principales que impulsan la transformación: talento, automatización, optimización a través de la IA y digitalización”.
Los hallazgos del relevamiento van en línea con los de una reciente investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral que precisó que 3 de cada 10 empresas argentinas todavía planifica con planilla Excel y menos del 5% tiene “madurez digital”. Pese a que la mayoría de las firmas se autopercibe con “altos niveles de eficiencia”, dice el estudio de la Austral, “solo una porción mínima alcanza un nivel de desarrollo digital real y consolidado”.
El relevamiento de Accenture parte de la pregunta acerca de cómo serán las fábricas más competitivas en 2040. La respuesta, plantea, “no estará determinada únicamente por la eficiencia de costos y los niveles de calidad”. De hecho, observa, esas dos variables son apenas el punto de partida. Los verdaderos factores diferenciadores, afirma, “serán la flexibilidad, la sostenibilidad y la inteligencia”, cualidades que asocia a la “hiperautomatización”.
Según el estudio, para 2040, si las empresas avanzan en esa dirección, sus fábricas serán “radicalmente distintas” a las actuales.
“Serán fábricas auto-optimizadas e impulsadas por inteligencia artificial, que integrarán de forma fluida robótica, gemelos digitales y supervisión humana en un ecosistema de producción inteligente e hiperautomatizado (…) no solo podrán ejecutar procesos a gran escala, sino también anticipar disrupciones, adaptarse de manera dinámica y optimizar la producción en tiempo real, con un nivel de autonomía casi total”.
El trabajo, transformado
Como ejemplo de cómo la inteligencia artificial transforma el trabajo reorganizando tareas y funciones el estudio calcula que en la industria local el 34% de las horas de trabajo son susceptibles de ser transformadas y potenciadas por la IA, proporción que se estira al 38% si se consideran otros potenciales cambios en sus cadenas de valor.
El estudio es enfático al afirmar que el sector fabril local “necesita potenciar la difusión y sofisticación en el uso de IA. Hoy, las empresas invierten en tecnologías básicas y generales”. De ahí que, como se señaló al principio, menos del 30% utilizan IA para soporte en la toma de decisiones, acelerar procesos o realizar “automatización inteligente”.
La principal barrera de adopción es “falta de conocimiento y de una visión clara sobre las oportunidades de la IA”. Eso exige, dicen, “transformar el foco de la reducción de costos a la IA como driver de competitividad y operar sobre los cuatro aspectos principales que impulsan la transformación”, a saber
1-Talento
Un 70% de los gerentes de planta encuestados por Accenture a nivel mundial considera que la transformación de la fuerza laboral es el factor más crítico para el éxito. A su vez, el talento disponible para el sector fabril se está reduciendo por y la aceleración de los cambios en los modelos productivos. “En el caso de Argentina –dice el estudio- “entre las empresas industriales que buscaron personal especializado para sus iniciativas de IA, casi la mitad tuvo dificultades para acceder al talento”.
En ese escenario, destacó Sebastián Feldberg, director ejecutivo de Industry X de Accenture Argentina, la capacitación y el desarrollo continuo del talento son, más que una necesidad operativa, “un habilitador estratégico para la competitividad de largo plazo; las fábricas del futuro requerirán personas con nuevas habilidades digitales, analíticas y cognitivas, capaces de interactuar con sistemas inteligentes, interpretar datos en tiempo real y tomar decisiones de mayor valor agregado”. La mayor parte de la fuerza laboral, resume, “dejará de trabajar directamente en la producción para pasar a trabajar para la producción”, lo que implica un cambio, desde tareas manuales y repetitivas hacia roles de supervisión de procesos, optimización, resolución de excepciones y toma de decisiones apoyadas por IA. Y para que esta transición sea exitosa se requieren “modelos de formación continua, flexibles y personalizados, que permitan actualizar habilidades en tiempo real a medida que la tecnología evoluciona”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Según Feldberg, “las personas deberán participar en un ciclo constante en el que aprenden de la inteligencia artificial y junto a ella, y al mismo tiempo enseñan a la IA, a medida que la naturaleza del trabajo evoluciona”.
2.Automatización
63% de los gerentes de planta está priorizando la automatización en el mediano plazo, en línea con las oportunidades inmediatas para mejorar eficiencias y reducir costos. Pero solo 60% de los gerentes también prioriza innovaciones clave como los vehículos guiados autónomos (AGV), la transformación de la intralogística y la manipulación de materiales, y los robots móviles autónomos (AMR), necesarios para concretar “su visión hacia 2040. Pero ese a esa “visión”, contrastó el eestudio, “solo el 38% apunta a la fábrica hiperautomatizada”.
“Es probable que resulte más rentable actualizar y reacondicionar infraestructuras existentes, con instalaciones bien mantenidas, mediante el uso de IA y robots humanoides, en lugar de construir líneas de producción completamente nuevas desde cero”. Sin embargo, obseva, “los primeros adoptantes en la industria automotriz ya están probando el potencial de los robots humanoides, con resultados positivos.”
3.Optimización a través de IA
62 de los gerentes de planta considera que la IA “es un habilitador clave para todos los aspectos de las operaciones fabriles”. Pero a corto plazo “ la mayoría está priorizando los procesos de mantenimiento, reparación y overhaul (MRO), la optimización logística y las eficiencias productivas”, algo que tiene sentido si la meta “fuera solo preparar las fábricas para operar con éxito en los próximos años”.
Por el contrario, observa el estudio, “en el futuro cercano, las operaciones fabriles estarán definidas no solo por la eficiencia, sino también por la flexibilidad, la agilidad y la capacidad de adaptación rápida”. Lo que a su turno requerirá que la IA conecte máquinas de forma autónoma, priorice tareas, distribuya cargas de trabajo y genere secuencias óptimas. “Para lograr ese cambio, los gerentes de planta deberán acelerar el uso de la IA, pero un 38% de ellos aún se muestra reticente a aplicar IA generativa en sus fábricas”, subrayó Felberg. Según Accenture, el principal obstáculo es la mala calidad y la falta de consistencia de los datos, pues los gerentes de planta necesitan datos confiables para habilitar analítica en tiempo real. “Sin ellos –dice el estudio- las fábricas no pueden anticiparse ni actuar de forma proactiva. Para construir la fábrica del 2040, los líderes industriales deben poner el foco hoy en los datos.”
4.Digitalización
La digitalización es la base de la fábrica hiperautomatizada, pero el estudio reveló que la mayoría de los gerentes de planta sigue enfocándose en medidas de digitalización que ya deberían estar implementadas. Sus principales prioridades son las medidas de ciberseguridad (77%), seguidas por la implementación de sistemas de ejecución de manufactura (MES) (70%) y plataformas en la nube, “lo que evidencia que el sector manufacturero presenta un bajo nivel de madurez digital”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Es preocupante, dice el informe, “que capacidades críticas de la fábrica del futuro, como los gemelos digitales de máquinas y productos, el Internet Industrial de las Cosas (IIoT) o incluso la computación en el borde (edge computing), no son prioridades clave para casi la mitad de los gerentes de planta encuestados” a pesar de ser “los cimientos digitales de la fábrica moderna”.
“Para 2040 –pronostica Feldberg- las fábricas más avanzadas no serán gestionadas: serán orquestadas. Y el talento humano tendrá un rol fundamental en esta orquestación, al tomar decisiones de alto valor agregado. La IA gobernará la producción en tiempo real, los gemelos digitales modelarán cada decisión antes de ejecutarla e interactuarán con la figura del robot humanoide”. Así las cosas, el sistema fabril consistirá en “ecosistemas totalmente autónomos y sensibles a la demanda”.
Este futuro, concluye el estudio, “no es especulativo: ya está comenzando a materializarse (…) la única elección que enfrentan hoy los fabricantes es si diseñarán ese futuro o si se verán obligados a adaptarse a él.”
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ECONOMIA
La frase de Milei que completó Arriazu, el economista respetado por el presidente

El economista habló en un evento en Tucumán, donde retomó la frase de Milei a Bausili, anticipando que le iban a salir «dólares por las orejas»
28/03/2026 – 19:45hs
En el marco de un evento organizado por la Fundación del Tucumán en la localidad de Yerba Buena, el prestigioso economista Ricardo Arriazu brindó una disertación en la que analizó el complejo escenario global y las oportunidades inéditas que se le presentan a la Argentina, aunque el especialista -uno de los más respetados por el presidente Javier Milei- advirtió sobre los riesgos de la política monetaria actual.
Arriazu fue contundente al describir la situación social del país y la necesidad de un cambio de paradigma en la generación de riqueza. «Si todo el mundo ganara exactamente igual, cosa que es imposible, el salario promedio en la Argentina sería de $2 millones por mes. Somos pobres, no alcanza. Y no lo vamos a resolver con discurso. La única manera es agrandando la torta, y para agrandar la torta hay que producir, hay que sacrificarse, y hay que hacer esfuerzo», sentenció ante la audiencia.
Para el economista, el país atraviesa una contradicción entre la percepción de crisis y los datos oficiales, la cual calificó como consistente. «La gente dice ‘no llego a fin de mes’, ‘mis ventas bajaron 50%’ y ‘se está destruyendo la industria’. Y al mismo tiempo, el INDEC dice que el nivel de actividad económica en diciembre fue el más alto de la historia, y enero fue más grande que diciembre. ¿Alguien miente? No. Hay exageraciones, pero es consistente», explicó sobre la disparidad entre los índices macroeconómicos y el bolsillo de los ciudadanos.
Análisis de Arriazu: un escenario global con los «planetas alineados»
El especialista destacó que, a diferencia de otras crisis históricas, el contexto internacional actual favorece la posición argentina debido a su nuevo rol en el mercado energético. «A Argentina por primera vez, a diferencia del ‘73, esto lo agarra como exportador de petróleo. En el ’73 éramos importadores y aparte cayó el precio de la soja a la mitad. Ahora, con el tema de la urea, está subiendo el precio de la soja. Los planetas están alineados si no hacemos macanas», analizó.
En este sentido, Arriazu proyectó una fuerte entrada de divisas gracias al empuje del campo y la energía: «Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita». Sin embargo, recordó que para que este flujo se materialice es vital atacar el problema de fondo del capital argentino. «Es un país que se estuvo comiendo el stock de capital para dar consumo. En lugar de atacar el problema donde está, tratamos de dar soluciones comiéndonos la gallina», cuestionó críticamente.
Críticas a la política cambiaria y la incertidumbre
A pesar de su optimismo respecto al potencial exportador, Arriazu no ahorró críticas hacia la implementación del modelo de bandas cambiarias por parte del Ejecutivo. «Ya sabemos el resultado de las bandas que tanto aplaudimos: inflación, actividad económica que venía creciendo hasta el momento de la banda y comenzó a caer después; habían comprado US$25.000 millones, ahora no compraron nada; y el riesgo país se duplicó», detalló sobre los efectos de la medida.
Para concluir, el economista subrayó que la confianza sigue siendo la variable que define el corto plazo en la Argentina. «Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo en Argentina. Que alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares. Nunca lo voy a entender», remató, dejando un mensaje de alerta sobre la necesidad de previsibilidad para consolidar la recuperación.
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ECONOMIA
La actividad económica no se sostuvo y cayó 2,9% en febrero, según un estudio privado

La recuperación de la actividad económica que se había insinuado al comienzo del año sufrió un traspié durante el segundo mes de 2026. Tras un enero con indicadores positivos que entusiasmaron al Poder Ejecutivo, la dinámica productiva volvió a terreno negativo debido, fundamentalmente, al peso de los sectores vinculados al mercado interno y la producción fabril.
De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF), el nivel general de actividad registró una contracción de 2,9% interanual en febrero de 2026. Al observar la medición desestacionalizada, el indicador mostró una merma de 0,5% respecto a enero, lo que marca una interrupción en la tendencia de crecimiento de corto plazo. Con estos números, el primer bimestre del año cierra con una caída acumulada de 1,9%.
Este resultado de febrero contrasta con el desempeño de enero, cuando los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mostraron señales de alivio. En el primer mes del año, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 1,9% en la comparación interanual y un 0,4% respecto de diciembre en términos desestacionalizados.

En aquel momento, el Gobierno celebró el resultado como una consolidación del rumbo económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó a través de sus redes sociales que el EMAE alcanzó “un nuevo máximo histórico”, mientras que otros integrantes del equipo económico resaltaron que la economía creció mientras la inflación continuó en descenso. No hay que olvidar, además, que en el Presupuesto 2026 el oficialismo estimó que el Producto Bruto Interno (PIB) crecerá un 5% a lo largo de todo el año, una meta que ahora enfrenta el desafío de revertir la tendencia observada en febrero.
El análisis por sectores: una marcha con marcadas diferencias
La caída del 2,9% en febrero no afectó de igual manera a todos los ámbitos productivos. El informe de OJF revela una brecha pronunciada entre los sectores extractivos y exportadores, que mantienen tasas de crecimiento de dos dígitos, y los rubros industriales y comerciales, que atraviesan un presente complejo.
La Industria Manufacturera registró, una vez más, uno de los peores resultados del mes. Según el Índice de Producción Industrial de la consultora (IPI-OJF), la actividad fabril retrocedió 2,7% mensual en febrero, cortando la mejora que se había registrado en enero. En la comparación interanual, el desplome fue del 7,9%. “La fuerte caída de 7,9% fue impulsada principalmente por las caídas de maquinaria y equipos, con bajas en todos los rubros, y en alimentos, principalmente por la merma registrada en la molienda de aceites”.
El sector del Comercio, tanto mayorista como minorista, también reflejó la debilidad del consumo interno con una caída interanual del 6,9%. A esto se sumó un comportamiento inusual en el rubro de Electricidad, Gas y Agua, que anotó una baja anual del 5,6%. Según explica el informe, esta retracción fue provocada por la generación eléctrica, que registró una caída del 8,9% debido a un “menor consumo tanto residencial como de industria y comercios”.

En la vereda opuesta, el sector de Minas y Canteras continúa operando como el principal motor de la economía. En febrero, esta rama de actividad registró una expansión del 12,6% anual, impulsada mayormente por los niveles de producción en Vaca Muerta, que “continúan batiendo récords”. No obstante, el estudio privado advierte que los pozos convencionales en otros yacimientos muestran bajas en la producción, lo que matiza el resultado general del sector.
El agro también aportó cifras positivas, aunque con matices internos. El sector agropecuario avanzó un 6,7% interanual en febrero. Mientras que la producción agrícola mostró un sólido incremento del 13,0%, el impacto total fue morigerado por una baja del 7,1% en la ganadería. Por su parte, la Intermediación Financiera se mantuvo en terreno positivo con una suba del 8,8% anual.
Otros sectores mostraron variaciones más modestas o estancamiento. La Construcción apenas creció un 0,7% interanual, una cifra similar a la de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones (+0,7%). En tanto, la Administración Pública y Defensa registró una leve caída del 0,6%.
Perspectivas para el resto del año
Para la consultora Orlando Ferreres, la dinámica actual responde a una economía que se mueve a distintas velocidades según el origen de la demanda. Mientras los sectores vinculados a la exportación de recursos naturales y finanzas muestran dinamismo, el resto de las actividades depende de factores que aún no terminan de consolidarse.
“La reactivación de los sectores más golpeados dependerá de que mejoren los ingresos de las familias, de la mano de una recuperación salarial y de mejoras en el mercado laboral”, analizan los especialistas. Desde la entidad sostienen que un escenario macroeconómico más ordenado debería propiciar que estas condiciones comiencen a verificarse durante la segunda mitad del año.
Por lo pronto, la caída de febrero deja una base más baja para el resto del trimestre. El desafío para el cumplimiento de las metas oficiales del 5% de crecimiento anual radica en que los sectores de consumo masivo y la industria logren acoplarse al ritmo de la minería y el agro, algo que en el primer bimestre del año todavía no ha sucedido de manera sostenida.
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