ECONOMIA
El consumo arranca 2026 condicionado por la falta de crédito, los salarios y la cautela: qué puede cambiar en el año

El consumo atravesó 2025 con una dinámica fragmentada, marcada por fuertes diferencias entre sectores, niveles de ingresos y regiones. Tras una primera parte del año con cierta recomposición en algunos rubros, la segunda mitad mostró un freno evidente, en un contexto definido por la suba de tasas de interés, la volatilidad propia del escenario electoral y mayor prudencia por parte de los hogares. Esa combinación dejó como resultado un mercado interno sin tendencia clara de crecimiento y con señales de agotamiento en varios de los motores que sostenían el gasto.
Los datos disponibles ofrecieron una lectura parcial del consumo, con indicadores concentrados mayormente en el segmento masivo y en algunos bienes durables, mientras otros segmentos quedaron fuera de los registros habituales.
Diversos relevamientos privados reflejaron comportamientos dispares: mientras algunos rubros ligados al turismo y a bienes específicos mostraron mejoras puntuales hacia el cierre del año, otros sectores vinculados a la producción y al consumo cotidiano no lograron recuperar dinamismo. Esa heterogeneidad se convirtió en uno de los rasgos centrales del año.
A lo largo de 2025, el consumo enfrentó además un entorno financiero más exigente. La suba de tasas limitó el acceso al financiamiento, encareció el crédito y redujo uno de los principales impulsos que había permitido sostener el gasto de los hogares en los primeros meses del año. Al mismo tiempo, la incertidumbre electoral influyó sobre las decisiones de consumo, con un aumento de la dolarización preventiva y la postergación de compras, en especial en bienes de mayor valor. Ese comportamiento no se revirtió de manera inmediata y condicionó el cierre del año.
La creación de empleo se concentra principalmente en el cuentapropismo, un segmento atravesado por la informalidad y menores niveles de ingresos, lo que restringe la capacidad de expansión del consumo (Caprarulo)
En ese contexto, las perspectivas para 2026 se construyen sobre una base marcada por ingresos reales estancados, un mercado laboral en transformación y un consumo que depende en gran medida de la evolución de la inflación y del crédito.
Desde Analytica, Claudio Caprarulo planteó que para este año no se proyecta un cambio en la tendencia del mercado interno, que continúa limitado por salarios que se mantienen en niveles similares a los de noviembre de 2023. Explicó que la creación de empleo se concentra principalmente en el cuentapropismo, un segmento atravesado por la informalidad y menores niveles de ingresos, lo que restringe la capacidad de expansión del consumo.
Caprarulo remarcó que la evolución del gasto dependerá de dos variables centrales: la posibilidad de recuperar un sendero decreciente de la inflación y la reactivación del crédito, en particular de los préstamos destinados a los hogares. Sin esos factores, el consumo enfrenta dificultades para retomar una trayectoria de crecimiento sostenido, incluso en un escenario de mayor estabilidad macroeconómica.
Una mirada similar aportó Sebastián Menescaldi, director asociado de EcoGo, quien describió un consumo que llegó a 2026 “relativamente planchado” luego de la recomposición observada entre 2024 y comienzos de 2025. Explicó que el principal factor de ese proceso fue la recuperación de los ingresos hasta niveles de 2023, aunque sin un crecimiento posterior y con una leve caída durante el segundo semestre. En ese período, el crédito funcionó como un amortiguador que permitió sostener el nivel de gasto, pero ese mecanismo mostró límites evidentes.

Menescaldi contó a Infobae que las familias recurrieron al endeudamiento para compensar el aumento de los costos de vida, en particular de los servicios públicos, en un contexto de ingresos reales que no avanzaron al mismo ritmo. Sin embargo, advirtió que ese impulso se agotó por la suba de tasas y por el tope de endeudamiento que alcanzaron muchos hogares, lo que dejó al consumo sin un nuevo motor de corto plazo.
Hacia adelante, el economista anticipó un escenario de crecimiento bajo y muy diferenciado, con fuertes contrastes entre distintos segmentos de la población.
Mientras los sectores de mayor poder adquisitivo mostraron ingresos cerca de 18% superiores a los niveles previos, en la mitad inferior de la población la recomposición resultó limitada y se dio en un marco de mayores gastos para sostener el nivel de vida. Esa brecha se reflejó en patrones de consumo cada vez más segmentados.
Una eventual baja de tasas acompañando la inflación podría habilitar más consumo vía crédito, pero este canal alcanzaría solo al 20%/25% de la población con acceso al sistema financiero (Menescaldi)
El análisis del director de EcoGo incluyó además una referencia a la reconversión del mercado laboral, con pérdida de empleo formal y aumento de ocupaciones informales o de menor calidad. Ese proceso impactó de forma directa sobre el consumo agregado y reforzó la heterogeneidad entre hogares.
Menescaldi destacó: “Una eventual baja de tasas de interés, acompañando la inflación, podría habilitar más consumo vía crédito, pero aclaró que ese canal alcanzaría solo a entre el 20% y el 25% de la población con acceso al sistema financiero”.

En este escenario, algunos rubros podrían mostrar un comportamiento distinto de cara al año que acaba de arrancar. Sebastián Menescaldi mencionó a la construcción como uno de los sectores con potencial para recuperar actividad, impulsado por desarrollos inmobiliarios, obra pública a nivel provincial y concesiones vinculadas a privatizaciones. Esa dinámica podría atenuar parte del deterioro del empleo, aunque sin modificar el cuadro general del consumo. Según sus proyecciones, el consumo privado podría crecer entre 2,5% y 3% en 2026, de la mano de la expansión general del PBI.
María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, dijo a Infobae: “En Argentina los datos de consumo resultan parciales y segmentados, ya que la mayoría de los indicadores disponibles se concentran en el consumo masivo y ofrecen una mirada incompleta del comportamiento general”.
La economista destacó que existen otros registros, como ventas de autos, bienes durables o datos vinculados al turismo, pero que el panorama surge de una combinación de fuentes y que si bien la información más completa proviene de las cuentas nacionales, se publican de manera trimestral y con rezago. En ese marco, recordó que durante el segundo trimestre de 2025, aunque el PBI creció, el consumo mostró un ajuste luego de alcanzar niveles elevados.
El eje central para recuperar el consumo pasará por la evolución del empleo y de los salarios, junto con la consolidación de un proceso de desinflación (Castiglioni)
Castiglioni detalló que hacia octubre los indicadores mostraron señales mixtas en el consumo masivo, mientras que en noviembre la información disponible resultó limitada. En diciembre, algunos datos parciales vinculados al turismo y a rubros específicos marcaron un repunte, acompañado por una menor demanda de dólares, una baja incipiente de tasas y una mayor disponibilidad de crédito. Aun así, sostuvo que el año cerró con un desempeño moderado y con sectores que no lograron recuperarse, en especial aquellos ligados a la producción y venta de bienes de consumo masivo.
La directora de C&T explicó que uno de los factores que influyó sobre las decisiones de gasto fue la incertidumbre electoral, que impulsó un proceso de dolarización ante el temor a cambios en el tipo de cambio. Ese comportamiento postergó consumos y se combinó con la suba de tasas de interés previa a las elecciones, lo que enfrió la demanda durante varios meses y no se revirtió de forma inmediata. Agregó que los bienes de consumo masivo dejaron de funcionar como refugio frente al peso, en un contexto con más alternativas para canalizar el gasto o el ahorro.
Para 2026, María Castiglioni estimó que la evolución del consumo quedará atada al panorama macroeconómico, con una economía que muestra señales de crecimiento y un escenario financiero con menor volatilidad.
En ese contexto, la economista prevé que los hogares con margen para gastar contarán con más incentivos para hacerlo. Sin embargo, remarcó que el eje central pasará por la evolución del empleo y de los salarios, junto con la consolidación de un proceso de desinflación.
En ese marco, la economista subrayó la importancia del crédito a tasas accesibles como motor del consumo, aunque advirtió que el nuevo escenario exigió un aprendizaje en el uso del financiamiento, porque las cuotas dejaron de licuarse con la inflación y los hogares enfrentan el desafío de ordenar presupuestos con gastos fijos más visibles y límites de endeudamiento más estrictos.
Los hogares enfrentan el desafío de ordenar presupuestos con gastos fijos más visibles y límites de endeudamiento más estrictos (Castiglioni)
También mencionó Castiglioni la necesidad de evitar un aumento de la morosidad en algunos segmentos, asociado a los resabios de una economía inflacionaria. Finalmente, indicó que algunos sectores vinculados a la construcción muestran margen para mejorar, en la medida en que avance el crédito y se activen obras de infraestructura.
El consumo masivo cerrón 2025 con un desempeño claramente negativo.
Según Analytica, las ventas en supermercados cayeron seis meses consecutivos hasta septiembre, con una baja acumulada del 3,6% desde abril. En términos de nivel, se ubicaron 9,7% por debajo de noviembre de 2023 y marcaron el peor septiembre de la serie, incluso pese a un leve repunte en alimentos y bebidas.
Datos de la consultora Scentia de noviembre reflejaron que la suma de todos los canales relevados cerró con una baja de 0,1% respecto de noviembre de 2024, lo que marca un freno en la tendencia de recuperación que se venía observando (excepto en las grandes cadenas y mayoristas). En términos mensuales, se observó un retroceso de 1,8 por ciento.

El comportamiento fue distinto en los centros de compras, donde las ventas crecieron 1,3% mensual en septiembre, segundo aumento consecutivo. Sin embargo, los niveles todavía quedaron 8,8% por debajo del cierre de 2024 y acumularon una caída interanual del 6,3%. Pero octubre, y específicamente noviembre, no fueron buenos meses en términos de consumo.
En electrodomésticos, un informe de Analytica destacó una brecha entre facturación y cantidades. Aunque las ventas medidas en pesos constantes cayeron en septiembre, las unidades vendidas subieron 1,5% mensual y se mantuvieron 16% por encima de noviembre de 2023, favorecidas por la fuerte baja de precios relativos y el aumento de las importaciones. Las ventas en unidades crecen, aunque menos que en la primera mitad del año, pero hay un gran problema de rentabilidad por la caída de los precios.
Los patentamientos de autos mostraron una recuperación moderada en noviembre (2,2% mensual pero cayeron en términos interanuales 3,6%, por primera vez desde julio), insuficiente para revertir la caída previa, y quedaron por debajo de los niveles de 2023. Aun así, el año cerró con más de 600.000 unidades, el registro más alto desde 2018.
En motos, tras varios meses de suba, los patentamientos cayeron en noviembre, aunque el acumulado anual mostró un crecimiento cercano al 35%. Es decir, dos sectores que mostraban altos niveles de crecimiento durante el primer semestre perdieron dinamismo.
La venta de combustibles volvió a caer en octubre, especialmente el gasoil, que acumuló cuatro meses consecutivos de bajas y alcanzó mínimos de la gestión. La demanda de energía eléctrica también retrocedió, con una caída marcada en el consumo residencial.
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ECONOMIA
Plazo fijo: cuánto paga cada banco por depósitos de $1 millón

En un contexto de estabilidad cambiaria, las tasas de interés para los plazos fijos en pesos siguen siendo llamativas para los pequeños ahorristas. Sobre todo teniendo en cuenta que las entidades financieras intensifican la competencia para captar depósitos y mantener la liquidez frente a una inflación persistente. Este fenómeno se observa tanto en grandes bancos como en entidades digitales y regionales, ampliando las opciones para quienes buscan una alternativa de ahorro. La jornada se caracteriza por rendimientos que, en los mejores casos, ofrecen hasta $1.027.055 en 30 días por cada millón invertido, mientras que en los niveles más bajos el retorno es de $1.017.260.
Entre las instituciones con mayor presencia, el Banco Nación sostiene una tasa nominal anual del 25%, lo que se traduce en $1.020.548 al mes por un depósito de $1.000.000. Santander y Galicia ofrecen una tasa de 23%, con un monto final de $1.018.630. Al igual que el Nación, el Banco Provincia paga un 25% anual, alcanzando $1.020.548, y BBVA mantiene una tasa del 23%, igualando el rendimiento de Santander y Galicia. Banco Macro se destaca en el segmento tradicional con una tasa del 27%, que permite obtener $1.022.219.
Por otra parte, Banco Credicoop mantiene su oferta en 24%, con un resultado de $1.019.726. El ICBC eleva su tasa a 23,5%, que genera $1.019.315 en un plazo de 30 días. Banco Ciudad también ofrece un 23%, igualando los resultados de Santander y Galicia.

Dentro de los bancos que permiten plazos fijos online para no clientes, las tasas más altas se encuentran en Banco Bica, que paga 33% y otorga $1.027.055. Banco CMF, VOII y Banco de Comercio lideran con una tasa de 33,5% y un retorno de $1.027.427. Meridian ofrece 33,25%, con $1.027.241, y Banco del Sol alcanza el 32%, con $1.026.301.
Algunas entidades optan por políticas más agresivas para captar ahorristas. Banco Mariva y Reba proponen tasas de 31% y 32%, con rendimientos de $1.024.932 y $1.025.753 respectivamente. Banco Hipotecario brinda una tasa de 29,5%, que representa $1.024.247, y Banco de Córdoba ofrece 29%, con $1.023.973.
En el segmento regional, Banco de Corrientes informa una tasa del 27,5%, igual que Banco Dino y otras entidades orientadas a captar fondos fuera del área metropolitana. El análisis de los distintos rendimientos revela que la brecha mensual entre la mejor y la peor tasa supera los $10.000 por cada millón invertido.
La persistencia de la inflación continúa afectando el rendimiento real de los depósitos en pesos. El último dato anual reflejó un aumento de precios del 32,4% durante 2025, con un alza mensual del 2,9% en diciembre. Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una suba del 4,7%, mientras que los rubros de Restaurantes y Hoteles y Transporte y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registraron incrementos de 4,1% y 3% respectivamente. Este escenario incide en las decisiones de los ahorristas, que priorizan resguardar el poder de compra y acceder a las mejores tasas mensuales disponibles.
El Banco Central de la República Argentina mantuvo una política monetaria contractiva, combinando la adquisición de divisas con la absorción de pesos, medida que llevó a las entidades financieras a modificar sus tasas para retener depósitos. La competencia entre plataformas digitales y bancos convencionales se profundizó, ampliando la diferencia entre los rendimientos que ofrecen ambos sectores en comparación con períodos anteriores.
El entorno económico y las decisiones del BCRA continuarán influyendo sobre las tasas de los plazos fijos en pesos. Las recientes variaciones indican que la rivalidad entre entidades financieras y plataformas digitales se incrementará, en un esfuerzo por asegurar liquidez y atraer a quienes buscan proteger sus ahorros del avance de la inflación.
South America / Central America
ECONOMIA
«Hay oportunidad»: bróker líder revela qué acciones del Merval recomienda comprar en febrero

La Bolsa porteña transita un momento particular: mientras los activos financieros muestran señales de ordenamiento y la macro empieza a dar pasos hacia una mayor previsibilidad, las acciones todavía no reflejan plenamente ese cambio de clima. El mercado parece estar en una pausa incómoda, donde el entusiasmo inicial ya pasó pero la confirmación aún no llegó. En ese espacio intermedio, comienzan a aparecer oportunidades selectivas.
El comportamiento del Merval en dólares es una de las principales señales que miran los inversores. A diferencia de otros mercados de la región, las acciones argentinas no acompañaron el rally latinoamericano y quedaron rezagadas frente a los bonos soberanos y corporativos en dólares. Esa divergencia no pasa desapercibida en la City, donde muchos empiezan a preguntarse si el atraso es una advertencia o una ventana de entrada.
El escenario combina factores locales y globales. Por un lado, la acumulación de reservas, la baja del riesgo país y la expectativa de tasas más bajas construyen un marco más favorable. Por otro, la recuperación de la actividad económica es desigual y todavía no se traduce de manera homogénea en ganancias corporativas. Esa tensión explica buena parte de la cautela actual del mercado accionario.
En este contexto, el interés vuelve a concentrarse en qué acciones pueden capturar mejor un eventual cambio de etapa. No se trata de una apuesta indiscriminada, sino de un enfoque más selectivo, donde pesan tanto los fundamentos macro como la capacidad de cada empresa para mejorar resultados en un entorno todavía exigente.
El Merval quedó atrás y la región tomó la delantera
Desde Balanz señalaron que, tras el resultado electoral y el reacomodamiento de expectativas, las acciones argentinas habían protagonizado una fuerte suba inicial. Sin embargo, en el arranque de 2026, el Merval medido en dólares muestra una caída cercana al 4,5%, mientras los principales mercados de América Latina exhiben retornos positivos de magnitud.
Los especialistas del bróker detallaron que esta diferencia también se observa al comparar el desempeño de 2025. Mientras Brasil, Chile, Colombia, México y Perú registraron subas en dólares de entre 50% y 75%, el índice argentino quedó claramente rezagado. Para Balanz, el factor electoral impulsó con fuerza a la región, mientras que Argentina ya había adelantado parte del rally.
Sus analistas apuntaron que el Merval todavía se encuentra alrededor de 18% por debajo de su máximo histórico en dólares, alcanzado en enero de 2025. Esa distancia contrasta con el comportamiento de los bonos soberanos en dólares, que ya superaron los niveles de comienzos del año pasado y reflejan una mayor confianza en el frente macro.
Desde Balanz interpretaron que este desacople responde a que las acciones necesitan algo más que expectativas. Mientras los bonos reaccionan rápido a señales de orden fiscal y cambiario, la renta variable requiere una recuperación más tangible de la economía real y de las ganancias empresarias para justificar un nuevo salto.
Bonos arriba, acciones quietas y el rol del riesgo
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el rezago del Merval no solo se observa en términos de retorno absoluto, sino también cuando se lo analiza desde el retorno ajustado por riesgo. En 2025, los bonos soberanos en dólares avanzaron cerca de 18%, los bonos corporativos subieron casi 10% y las acciones retrocedieron alrededor de 5%.
Sin embargo, al ponderar la volatilidad, los bonos corporativos aparecen como la clase de activo más eficiente. El Merval, en cambio, mostró una volatilidad elevada sin premio en retorno, un combo que suele desalentar a los inversores más conservadores.
Sus analistas señalaron que, si se amplía el horizonte hasta comienzos de 2023, el panorama cambia. Desde ese punto, las acciones argentinas acumulan una suba cercana al 255%, muy similar a la de los bonos soberanos en dólares. La diferencia vuelve a estar en el camino recorrido: más suba, pero también más sobresaltos.
Para Balanz, esta dinámica sugiere que el potencial sigue estando, pero que el mercado exige señales adicionales para volver a pagar riesgo accionario. La clave no es solo la dirección, sino la estabilidad del proceso.
Reservas, tasas y riesgo país: la macro bajo la lupa
Desde Balanz señalaron que uno de los principales catalizadores que observa el mercado es la acumulación de reservas del Banco Central. Tras el cambio en el esquema monetario, la autoridad monetaria logró compras por más de USD 1.100 millones en enero y sigue acumulando reservas en lo que va de febrero.
Los especialistas del bróker detallaron que este proceso permitió llevar las reservas internacionales a niveles cercanos a USD 44.500 millones, reforzando la credibilidad del nuevo marco cambiario. Aun así, remarcaron que el mercado espera una confirmación más sostenida para que ese ordenamiento se refleje de lleno en las acciones.
Sus analistas apuntaron que una continuidad en la acumulación de reservas podría empujar una nueva compresión del riesgo país, actualmente en torno a los 517 puntos básicos. En un escenario favorable, ese indicador podría acercarse a la zona de 400–450 puntos, lo que implicaría menores tasas y un costo de capital más bajo para las empresas.
Para Balanz, la baja del riesgo país es clave, pero no suficiente. Las acciones necesitan que la mejora macro se traduzca en resultados concretos, algo que todavía avanza de forma parcial.
La economía crece, pero no todos crecen igual
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la recuperación económica muestra una fuerte heterogeneidad sectorial. Según los últimos datos disponibles, el PBI se ubicó apenas 1,3% por encima del nivel de 2023, con sectores que avanzan con fuerza y otros que siguen rezagados.
Sus analistas destacaron que los mayores crecimientos se observaron en intermediación financiera, minería, hoteles y restaurantes, y el agro. En contraste, sectores intensivos en empleo como construcción, industria manufacturera y comercio continúan en terreno negativo.
Desde Balanz señalaron que esta disparidad es clave para entender el comportamiento del Merval. Muchos de los sectores que pesan fuerte en el índice dependen de una recuperación más pareja del consumo y del crédito, algo que todavía no terminó de consolidarse.
Los especialistas del bróker detallaron que una métrica de actividad ajustada por empleo muestra que el crecimiento actual está concentrado en sectores menos demandantes de mano de obra. Esto limita el efecto multiplicador sobre la economía y retrasa la mejora de ganancias en varias compañías líderes.
Febrero, estacionalidad y el foco en las acciones
Desde Balanz señalaron que el corto plazo presenta desafíos, ya que febrero suele ser un mes históricamente débil para las acciones. Sin embargo, también advirtieron que la estacionalidad del agro podría acelerar la acumulación de reservas en marzo, generando un mejor clima financiero.
Sus analistas apuntaron que una mayor estabilidad cambiaria, combinada con tasas reales más bajas y menor volatilidad, podría actuar como disparador para un catch up del Merval frente a los bonos y a la región.
Para Balanz, el escenario base contempla una mejora gradual de la macro y una recuperación de ganancias corporativas a partir del primer trimestre de 2026. En ese marco, ven factible que el Merval vuelva a testear los máximos de 2025, lo que implicaría un potencial de suba cercano al 20% en dólares desde los niveles actuales.
En cuanto a preferencias, los especialistas de research destacaron su visión positiva en Central Puerto, Ternium, Pampa Energía y Metrogas, mientras mantienen una postura más cauta en Edenor y LAR. La estrategia, remarcaron, no es apostar a todo el mercado, sino ser selectivos y pacientes.
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ECONOMIA
Qué pasará con los salarios privados en 2026: las empresas anticipan menos ajustes y por porcentajes más bajos

El mercado laboral argentino encara el 2026 con una estrategia diferente de recomposición de ingresos. Luego de un 2025 marcado por la urgencia de alcanzar los índices de precios, las proyecciones para este año sugieren una estabilización en la frecuencia y los montos de las actualizaciones.
Así lo sugiere un informe de PwC Argentina sobre proyecciones salariales. El estudio, que contó con la participación de 148 organizaciones de todo el país, revela un cambio de escenario en las políticas de compensación frente a los años anteriores.
De acuerdo con los datos relevados, se observa una tendencia hacia la convergencia entre la inflación esperada y los incrementos salariales para el personal fuera de convenio. Mientras que en 2025 los ajustes se realizaron de forma reactiva ante una inflación del 31,5% y aumentos promedio del 29,56%, las proyecciones para 2026 indican un alineamiento en torno al 23% tanto para el índice de precios como para las subas de haberes.
El relevamiento de PwC destaca que, en un contexto de mayor previsibilidad inflacionaria, las organizaciones están modificando la frecuencia de los incrementos. El 2026 se perfila como un año donde las empresas optan por otorgar una menor cantidad de ajustes anuales y con porcentajes menores en cada oportunidad, buscando acompañar de forma más regular la evolución de los precios sin la volatilidad de periodos previos.

Casi la mitad de las empresas consultadas prevé realizar entre uno y tres ajustes durante el año, lo que representa una proporción superior a la registrada en la medición del año anterior. El gráfico de distribución de ajustes muestra un crecimiento en las empresas que planifican dos ajustes (20% en enero de 2026 frente al 10% en enero de 2025) y tres ajustes (24% frente al 17% anterior).
Por el contrario, la opción de realizar cuatro ajustes anuales, que era la mayoritaria en 2025 con un 54%, descendió al 40% en la proyección actual. Las opciones de seis ajustes (7%) y doce ajustes (7%) también muestran una leve tendencia a la baja o estabilidad en comparación con el año previo.
El informe analiza el desempeño de las compensaciones durante el último ejercicio para contextualizar el punto de partida de 2026. En 2025, el 67% de las compañías otorgó incrementos que se ubicaron por debajo de la inflación oficial, mientras que solo el 33% logró igualar o superar dicho índice.
Dentro del grupo que no alcanzó a compensar el aumento de precios, el 50% ya ha definido que no tomará acciones correctivas ni evaluará recuperar la diferencia perdida. Esta situación generó tensiones en la planificación salarial que las empresas buscan normalizar durante el transcurso de este año mediante la recuperación de la capacidad de planificación estratégica.
La estabilización del mercado y la reducción de la brecha entre salarios e inflación permiten a las áreas de capital humano salir de una lógica de respuesta inmediata para volver a esquemas de gestión con mirada de largo plazo. Según Damián Vázquez, socio líder de Management Consulting de PwC Argentina, esta convergencia permite pensar en políticas de compensación alineadas al desempeño y al negocio.
El informe detalla que este margen de maniobra recuperado permite a las empresas:
- Revisar estrategias de compensación total.
- Incorporar esquemas de incrementos diferenciados por desempeño individual.
- Reforzar herramientas de retención de talento, tales como bonos y beneficios específicos.

Más allá de los porcentajes de incremento, el sondeo de PwC también pone el foco en la operatividad de los procesos de liquidación de haberes o “payroll«. Actualmente, el mercado se divide de forma equitativa en tres modelos de gestión: un 34% opera con equipos internos, un 33% utiliza modelos mixtos y el 33% restante terceriza la tarea con proveedores externos.
A pesar de la proyección de estabilidad salarial, persisten obstáculos estructurales en la liquidación. Las empresas identificaron como principales dificultades la complejidad normativa, los tiempos excesivos de procesamiento, la frecuencia de errores en los cálculos y la falta de integración entre los diferentes sistemas.
La digitalización de estos procesos presenta brechas significativas entre las compañías. Mientras que el 45% de las organizaciones utiliza software especializado con automatización, un 33% continúa operando con Excel u hojas manuales y un 22% se apoya en sistemas propios básicos.
Ante este panorama, el 88% de las organizaciones encuestadas manifestó la intención de cambiar algún aspecto de su proceso de nómina actual. Las prioridades mencionadas para estos cambios son la automatización de tareas, la reducción del margen de error, la optimización de los tiempos y la integración fluida con otros sistemas de gestión de la compañía.
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