ECONOMIA
El dólar encuentra un nuevo piso: qué están mirando bancos, brókers y consultoras

El dólar oficial opera este viernes 27 de febrero a $1430, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1406. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1472 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1429 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1425.
El dólar volvió a quedar en el centro de la escena en un mercado que, en muy pocos días, pasó de mirar casi exclusivamente el rendimiento de las colocaciones en pesos a volver a seguir con atención la dinámica del spot, la caja de los bancos y la capacidad oficial para sostener la acumulación de divisas. El movimiento no aparece como un episodio aislado ni como una reacción puramente especulativa. Lo que empieza a verse es un reordenamiento más amplio: cuando el costo del dinero de muy corto plazo cae de manera abrupta, sobran pesos en la plaza y, al mismo tiempo, las reservas siguen siendo la gran condición a resolver, el precio del dólar vuelve a tomar protagonismo como síntesis de todas esas tensiones.
En ese marco, el mercado enfrenta una pregunta mucho más relevante que la simple foto de una rueda: si la compresión de la tasa corta se consolida, si la liquidez sigue holgada y si el Banco Central mantiene el ritmo de compras, el dólar puede sostener una nueva zona de equilibrio aun sin una ruptura brusca. Pero ese equilibrio no es lineal. También depende de cuánto de esa compra oficial realmente se convierte en recomposición genuina de reservas, de cuánto se absorba luego por otras vías y de cómo el Tesoro administre las próximas licitaciones y vencimientos.
La discusión, por eso, ya no pasa solamente por si el tipo de cambio sube o baja en el día. Lo que se está recalculando es el vínculo entre la tasa corta, la liquidez del sistema y la calidad de la acumulación de reservas. Si una se relaja demasiado, puede empujar al dólar; si otra se fortalece de verdad, puede contenerlo. Y si el esquema financiero gana aire, el mercado empieza a mirar no solo el presente, sino también cómo se llega a los próximos meses con menos margen para seguir comprando estabilidad únicamente con señales tácticas.
La tasa corta se derrumba y el dólar encuentra un nuevo piso de demanda
Desde Portfolio Personal Inversiones señalaron que el avance del dólar de las últimas ruedas encaja con una recalibración del equilibrio cambiario frente a la fuerte baja de la tasa corta. En su lectura, el mercado empezó a corregir precios cuando el rendimiento del dinero a un día dejó de ofrecer el mismo ancla que venía sosteniendo parte de la demanda por colocaciones transaccionales en pesos. Esa fue, para PPI, la señal más inmediata detrás del cambio de tono.
Los especialistas del bróker detallaron que la caución volvió a ceder con fuerza hasta una tasa promedio ponderada de 26,1% TNA, luego de ubicarse en 30,5% TNA el martes y en 35,8% TNA el lunes. La señal fue acompañada por el mercado interbancario: el pase entre bancos cerró en 27,5%, contra 32,8% y 38,3% en las ruedas previas. Para PPI, esa secuencia consolidó la compresión de las tasas overnight y dejó en evidencia un cambio muy rápido en el costo del fondeo de corto plazo.
En ese contexto, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la baja de la overnight no es un dato menor, porque altera el incentivo básico del mercado: cuando cae con tanta velocidad la tasa que remunera la liquidez inmediata, parte de esos pesos deja de encontrar atractivo en el muy corto plazo y vuelve a mirar el spot. En otras palabras, el dólar empieza a captar demanda no necesariamente por un evento disruptivo, sino porque la tasa deja de competir con la misma fuerza.
Para PPI, el punto central es que el mercado comenzó a anticipar un escenario de tasas más bajas en el corto plazo, y esa expectativa empujó una demanda adelantada sobre el dólar. El movimiento, así, no aparece como un salto desordenado, sino como la consecuencia de un sistema financiero que vio comprimirse una de sus referencias clave y empezó a reajustar el precio relativo entre quedarse en pesos muy cortos o cubrirse en el mercado cambiario.
La liquidez bancaria se afloja y los pesos empiezan a empujar más
Desde Portfolio Personal Inversiones explicaron que el aumento reciente en la cuenta corriente de los bancos terminó canalizándose hacia repos a un día con el Banco Central, un dato que ayudó a confirmar que la liquidez del sistema se aflojó con rapidez. En la última rueda analizada, las entidades colocaron $1,96 billones en ese instrumento, un salto marcado frente a los $0,5 billones de la jornada previa y también contra el promedio de $0,53 billones de las tres anteriores. Para PPI, ese cambio no fue un detalle técnico: fue la prueba de que había más pesos buscando destino.
Sus analistas apuntaron que este reacomodamiento era consistente con lo que venían observando desde la semana previa. Tras la inyección de liquidez que estimaron en $1,26 billones por operaciones de mercado abierto y en otros $0,72 billones por compras de divisas, no resultaba coherente que esos pesos quedaran inmovilizados a tasa cero en el BCRA. En ese marco, agregaron que los bancos venían sobrecumpliendo la integración de efectivo mínimo en febrero, por lo que el sistema tenía margen para mover esa liquidez hacia otros canales.
Para PPI, con ese corrimiento, la liquidez luce hoy mucho más holgada, y eso ayuda a explicar la caída abrupta de las tasas en los últimos días. El relajamiento, además, podía profundizarse con otra fuente de pesos: la licitación reciente del Tesoro implicó una expansión de $0,50 billones, a verse desde la liquidación del viernes. Ese factor sumó otra capa de presión sobre un mercado monetario que ya venía mostrando menor tensión.
La sociedad de bolsa también advirtió que, si no aparece una nueva absorción de liquidez por ventas del BCRA de títulos dólar linked, la compra de reservas seguirá teniendo un efecto expansivo. En febrero, según PPI, ese proceso venía aportando cerca de $0,13 billones diarios. Y con el Tesoro recién en condiciones de retomar un sesgo más contractivo en la licitación del 10/03 —con liquidación el 12/03—, la lectura del bróker fue clara: no solo la liquidez actual es más holgada, sino que el mercado puede estar viendo por delante una relajación todavía mayor. Ese combo, para PPI, fue el que empujó a los inversores a anticipar tasas más bajas y a demandar spot.
Comprar dólares no alcanza
Desde 1816 señalaron que la mejora en las condiciones financieras no depende solo de que el Banco Central compre divisas todos los días, sino de que logre recomponer las reservas netas de manera efectiva. Según describieron, esa es una condición necesaria para consolidar un escenario más sólido después de un 2025 políticamente más favorable para el oficialismo. Y en ese punto, la foto de arranque de 2026 todavía muestra una fragilidad que el mercado no deja de seguir.
Los expertos de la consultora explicaron que la dinámica de las reservas netas depende de tres factores: la intervención del BCRA en el MLC, las colocaciones netas de deuda en dólares del Tesoro y del propio Banco Central que no pasan por ese mercado, y la variación del precio de los activos en los que se invierten las reservas. Bajo esa lógica, remarcaron que el Central ya había comprado USD 2.641 millones en lo que iba de 2026, con saldo positivo diario desde el 5 de enero. Pero aun con ese flujo favorable, la recomposición neta seguía sin aparecer.
Para 1816, la razón es que las compras cambiarias convivieron con otros movimientos que neutralizaron buena parte de ese alivio. Según detallaron, el oro generó ganancias por más de USD 2.000 millones, pero incluso con ese impulso las reservas netas cayeron USD 2.100 millones en el año por los pagos netos de deuda, donde incluyeron Globales, Bonares, compromisos con el FMI y la contabilización de repos con vencimiento menor a 12 meses. En otras palabras, la compra de dólares existió, pero no se tradujo automáticamente en una mejora de la posición neta del Central.
Sus analistas apuntaron además que, al comparar el cierre de 2025 con el nivel al 23 de febrero, se veía una suba de USD 5.468 millones en reservas brutas, aunque al mismo tiempo crecieron todavía más los pasivos en dólares de corto plazo del BCRA. Ese descalce fue el que, según la consultora, llevó a las reservas netas hacia la zona de USD -2.500 millones. Dentro de esos pasivos incluyeron encajes en dólares, la deuda por el swap con China, pagos de capital de Bopreal a 12 meses y repos cuyo capital también vence en menos de un año. Por eso, el mensaje de 1816 fue que el mercado no mira solo cuánto compra el Central, sino qué calidad tiene esa acumulación cuando se descuentan los compromisos de corto plazo.
Qué sostiene hoy al dólar y qué puede cambiar en las próximas ruedas
Volviendo al plano cambiario más inmediato, desde 1816 señalaron que el Banco Central continuó siendo superavitario en el MLC durante los últimos días, con un spot operando varias ruedas por debajo de 1.400. Esa lectura no contradice la de PPI, sino que la completa: mientras la sociedad de bolsa puso el foco en la baja de tasas y la liquidez, la consultora remarcó que el Central siguió comprando y que eso también ayudó a moldear el nuevo equilibrio.
Sus analistas apuntaron que, en enero, las compras del BCRA podían explicarse casi exclusivamente por el boom de los préstamos bancarios en dólares, que se liquidan de inmediato y generan oferta en el spot. Sin embargo, en los primeros 23 días de febrero, el stock de préstamos en dólares ex tarjetas creció USD 413 millones, mientras en ese mismo período el Central obtuvo un saldo de USD 1.350 millones en cambios. Para 1816, eso muestra que el crédito siguió aportando, pero no fue el único soporte del resultado cambiario.
En paralelo, la señal de PPI agregó otra referencia útil para medir el ritmo oficial: en el material compartido por el bróker, el BCRA llegaba a acumular compras por casi USD 1.400 millones en febrero. La diferencia con la cifra de 1816 responde al corte temporal y al modo de medir cada serie, pero el mensaje de fondo es el mismo: el Banco Central siguió comprando en el mes. La cuestión, entonces, no pasa por la ausencia de intervención compradora, sino por cuánto de ese flujo termina reforzando de verdad la hoja de balance una vez que se restan vencimientos y pasivos.
Del cruce de ambas miradas surge una conclusión clara para el corto plazo: el dólar puede seguir encontrando sostén mientras coincidan tres factores a la vez, una tasa corta más baja, una liquidez bancaria más abundante y un BCRA con saldo comprador. Lo que puede alterar ese cuadro no aparece, por ahora, en un solo punto, sino en cualquier cambio de esas tres condiciones: que vuelva una absorción fuerte de pesos, que el Tesoro recupere más rápido el sesgo contractivo o que la mejora de reservas no alcance para sostener la confianza sobre el esquema.
Bonar 2027, depósitos en dólares y la verdadera clave para lo que viene
En el frente de deuda, desde 1816 señalaron que el equipo económico mantenía hasta ese momento la decisión de no ofrecer bonos en el exterior, a la espera de que el riesgo país siguiera descendiendo. En ese marco, destacaron la nueva apuesta con el Bonar 2027, que comenzó con una colocación de USD 150 millones a 5,82% TNA a 180 días, con posibilidad de ampliarse en una segunda vuelta por hasta USD 100 millones adicionales. La consultora consideró que había potencial para que el nuevo bono siguiera captando demanda en próximas subastas, dentro de un programa que podría llegar a USD 2.000 millones.
Para 1816, esa demanda se explicaba por varias razones. La primera era el plazo: lo describieron como el bono más corto de la curva soberana hard dollar, con amortización íntegra después de la elección presidencial de octubre de 2027, pero antes del final del mandato. La segunda era el canje CCL-MEP, que seguía alto pese a la baja del spot y de la brecha. Bajo ese supuesto, para un bono con modified duration de alrededor de 1,6, el rendimiento valuado al dólar MEP quedaba cerca de 210 puntos básicos por debajo del rendimiento valuado contra dólar cable. Ese diferencial, para la consultora, seguía alimentando el atractivo del instrumento.
A la vez, 1816 sumó un dato que funciona como colchón del esquema: la base inversora en dólares. Según detallaron, los depósitos privados en dólares y los FCI suscriptos en dólares seguían creciendo y ya superaban los USD 38.000 millones y los USD 12.800 millones, respectivamente. Incluso con la reactivación del crédito en moneda extranjera, remarcaron que el avance de los depósitos había sido tan veloz que los bancos mantenían más de USD 18.000 millones encajados en el Banco Central a tasa cero. Esa masa de dólares aporta profundidad al sistema, pero no resuelve por sí sola el problema de la calidad de las reservas.
Por eso, la verdadera respuesta a la pregunta sobre qué puede pasar con el dólar no está en una sola rueda ni en una sola tasa. Si la liquidez sigue holgada, si las tasas cortas continúan comprimidas y si el BCRA mantiene un saldo comprador, el spot puede seguir firme y el mercado puede sostener esta recalibración sin un salto brusco. Pero si esa mejora no viene acompañada por una recomposición real de reservas netas y por una administración más limpia de los vencimientos en dólares, el equilibrio seguirá siendo transitorio. Hoy, el mercado ve más apoyo táctico para el dólar que hace una semana. Lo que todavía no ve, con la misma claridad, es una solución definitiva para el frente de reservas.
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ECONOMIA
YPF explicó que la guerra en Medio Oriente podría acelerar el millonario proyecto Argentina GNL

@nachomartinfilms
“Es el proyecto más grande y complejo de la historia de América Latina”, dijo Horacio Marín, CEO de YPF, sobre el Argentina GNL, el megaproyecto de la petrolera de mayoría estatal que prevé producir gas natural licuado en la costa de Río Negro junto a, por el momento, dos socios internacionales.
El ejecutivo lo confirmó en un encuentro con periodistas argentinos durante el CERAWeek by S&P Global, el principal evento del sector energético a nivel global. Allí aseguró que el desarrollo alcanzará un nivel de financiamiento internacional sin precedentes y, aunque reconoció que existen conversaciones con un nuevo socio global —que, de haberse cerrado, habría sido presentado durante el evento—, aclaró que el proyecto puede avanzar con los actuales integrantes.
La sociedad, que ya tiene nombre propio —aunque todavía no fue revelado—, está integrada hoy por YPF, la italiana Eni y XRG, una firma vinculada al grupo saudita Aramco, uno de los mayores jugadores mundiales del negocio de los hidrocarburos.
Si bien Marín resaltó que el megaproyecto no depende del ingreso de un cuarto socio para avanzar, reconoció que existen conversaciones avanzadas con una empresa internacional. Sin embargo, enfatizó que el consorcio no está en búsqueda activa y que, si no se concreta esa oportunidad puntual, el desarrollo seguirá adelante con los actuales integrantes. “Es esa o nada”, dijo y comentó que todo avance en torno al eventual cuarto socio depende, además, de los plazos internos de aprobación y de la revisión técnica de la potencial interesada.
“El proyecto está y va. Pero la guerra en Medio Oriente podría acelerar la expansión”, dijo Marín, al vincular el escenario geopolítico global con el aumento de la demanda de GNL.
Esto, además, se suma a una idea muy repetida en el mayor evento energético del mundo que se lleva a cabo esta semana en Houston: todos los actores del sector energético buscarán diversificar el origen de sus suministros. En ese sentido, por su ubicación, la Argentina emerge como uno de los candidatos más señalados.
También reconoció que la guerra produjo un impulso imprevisto que coloca a la Argentina en una posición estratégica como proveedor seguro, “alejado de conflictos calientes”.
Según explicó, los ataques a infraestructura energética, especialmente en Qatar, dejaron fuera de operación una planta de dimensiones similares al desarrollo argentino y obligaron a declarar fuerza mayor por cinco años en ciertos contratos en Europa. Esta situación abre una oportunidad inesperada para la Argentina.
“Esta guerra aceleró el GNL de Argentina de una forma que no se imaginan. Creo que la guerra va a impulsar fuertemente la expansión del proyecto de 12 millones de toneladas a los seis millones adicionales que proyectamos para la segunda etapa”, detalló. Ese salto, según planteó, podría posicionar al país como proveedor preferente, con acceso simultáneo tanto al Atlántico como al Pacífico.
La magnitud del financiamiento es inédita en la región. Marín detalló que el objetivo es reunir USD 15.500 millones solo para la primera fase del proyecto. Se trata, según dijo, del “mayor esquema de project finance de la historia de América Latina», según confirmó JP Morgan, el banco encargado de estructurar el financiamiento internacional del desarrollo.
REUTERS/Agustin Marcarian
El plan prevé tener asegurado el financiamiento principal antes de fin de año. En tanto, los cronogramas ubican la decisión final de inversión (FID) en octubre y la adjudicación de las principales licitaciones antes de esa fecha.
Marín explicó que el costo total para el mainstream y downstream asciende a USD 20.000 millones, de los cuales un 70% se financiará mediante créditos internacionales. El restante 30% será cubierto por aportes directos de los socios. Este esquema busca combinar financiamiento bancario con garantías de bancos de desarrollo, extendiendo los plazos de repago y reduciendo el costo financiero general.
Consultado sobre los criterios de licitación y transparencia, el presidente de YPF subrayó: “Tenemos que hacer todo transparente, homologando procesos y eliminando negociaciones secundarias. Queremos que el proceso de licitación sea instantáneo, público y con criterios técnicos y económicos claros, porque así también cambiamos la cultura interna y damos garantías a todos los proveedores y socios”.
En paralelo, adelantó que los socios originales ya avanzan con las negociaciones de contratos de venta futuros y con la compra de equipamiento estratégico. Solo los buques necesarios para el desarrollo tienen un costo individual que oscila entre USD 2.000 y 3.000 millones.
Respecto a las ventas futuras, el empresario confirmó que ya existen contratos avanzados con “muy buenos países y de alto poder adquisitivo”. Los montos y compradores se mantienen en reserva hasta la consolidación de los acuerdos finales, aunque el proyecto se reserva entre un 10% y un 20% del volumen para el mercado spot. Eso abre la puerta a ventas puntuales a países de la región, como Brasil, o incluso a cubrir picos de consumo local.

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El avance del GNL es solo una parte de la estrategia de YPF. En paralelo, la compañía prevé aumentar la producción de crudo en Vaca Muerta con la incorporación de nuevos equipos de perforación. Según detalló Marín, la empresa operará con 13 rigs durante la primera mitad del año y sumará entre cuatro y cinco más hacia fin de 2026.
Con ese crecimiento, la producción neta de crudo alcanzaría los 250.000 barriles diarios en diciembre de este año, frente a los 200.000 actuales. El aumento estará destinado principalmente a exportación a través del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que ya presenta un avance cercano al 50 por ciento.
En paralelo, el proceso de transformación de la compañía también incluye la salida progresiva del negocio convencional. Tras la venta de áreas emblemáticas como Manantiales Behr y otros activos maduros como Chachahuen, en Mendoza, Marín confirmó que la petrolera estatal también avanzará con la devolución de áreas en el norte del país.
“No es material para YPF. Nuestro objetivo es devolver esas áreas a las provincias, como ya hicimos en otras. Nos quedan algunos activos como Agua Salada y áreas en Salta donde la compañía tiene participación”, dijo Marín.
El objetivo, explicó, es concentrar los recursos en desarrollos de mayor productividad y abrir nuevas licitaciones para empresas medianas y pequeñas. Algunas de ellas podrían ser de origen brasileño, ya que se trata de áreas gasíferas con potencial de exportación hacia ese país.
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ECONOMIA
Bancos advierten cuándo caducan las deudas con tarjeta de crédito

La idea de que las deudas de tarjeta de crédito «desaparecen» automáticamente a los cinco años está muy extendida entre los consumidores argentinos. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de una interpretación errónea que puede derivar en problemas legales y financieros. La normativa vigente establece plazos distintos y condiciones específicas que muchos deudores desconocen.
En Argentina, las deudas de tarjeta de crédito no prescriben a los cinco años como regla general. La legislación específica —la Ley de Tarjetas de Crédito (25.065)— fija plazos más cortos para que las entidades financieras puedan iniciar acciones judiciales: un año para la vía ejecutiva y tres años para el reclamo ordinario. Esto significa que, si el banco no inicia un juicio dentro de ese período, pierde la posibilidad de exigir el pago por vía judicial.
Cuándo caduca una deuda con tarjeta de crédito: la advertencia de especialistas
Sin embargo, esto no implica que la deuda desaparezca ni que el deudor quede liberado de toda consecuencia. En términos jurídicos, la prescripción no elimina la obligación, sino que limita la posibilidad de reclamarla judicialmente. Si el deudor decide pagar luego de ese plazo, el pago sigue siendo válido y no puede ser reclamado de vuelta.
Uno de los principales focos de confusión es el plazo de cinco años que suele mencionarse. Ese período está vinculado a la permanencia de la información negativa en bases de datos crediticias como el Veraz, donde una deuda impaga puede figurar hasta cinco años. Pero esto no tiene relación directa con la prescripción legal de la deuda.
Además, existen situaciones que pueden interrumpir o reiniciar el plazo de prescripción. Por ejemplo, un reclamo formal del banco, el inicio de una demanda judicial o incluso el reconocimiento de la deuda por parte del cliente —como un pago parcial o la firma de un plan de pagos— hacen que el conteo vuelva a empezar desde cero.
Otro punto clave es que la prescripción no se aplica automáticamente: debe ser planteada por el deudor en caso de ser demandado. Si no se invoca en tiempo y forma, el juez puede avanzar con el reclamo.
En este contexto, especialistas recomiendan no tomar decisiones financieras basadas en la creencia de que la deuda «se borra sola». Más allá de los plazos legales, el impacto en el historial crediticio puede dificultar el acceso a nuevos préstamos, tarjetas o incluso servicios.
En definitiva, el plazo de cinco años es un mito parcial que mezcla conceptos distintos. La realidad es que las deudas de tarjeta tienen tiempos legales más cortos para ser reclamadas, pero pueden seguir generando consecuencias durante mucho más tiempo si no se resuelven adecuadamente.
Billeteras digitales en alerta: ¿qué pasa si un deudor desinstala la aplicación?
En la actualidad, el crédito promedio de las billeteras van desde los $300.000 hasta los $500.000. El plazo de esas líneas va de tres a seis meses.
No parecen ni montos elevados y a un plazo extenso. Sin embargo, hoy alrededor del 25% de los créditos otorgados no puede pagarse en tiempo y forma, lo que a su vez abultan las deudas de los clientes.
El costo de ese endeudamiento es muy elevado, en relación a la evolución de los ingresos de los clientes de las compañías. Y también en función de la inflación prevista, en torno del 27% a 30% anual.
La tasa que cobran, en promedio, las billeteras asciende a una tasa nominal (TNA) 115%-120% anual. Lo que implica un costo financiero total (CFT) que en la mayoría de los casos supera largamente el 200% anual. En algunos casos, el CFT se arrima al 300% anual.
Lo dicho: bien por encima de la pauta inflacionaria interanual.
Ola de desinstalaciones: más costos para las billeteras virtuales
En las últimas semanas, las redes sociales se llenaron de mensajes de deudores con las billeteras digitales que, como «solución» a la imposibilidad de pagar las cuotas eligieron la eliminación de las aplicaciones. Como si esa acción le solucionara el problema.
Mariano Biocca, director ejecutivo de la cámara de Fintech, ante una consulta de iProfesional, es categórico: «Si el deudor no paga, primero la compañía le va a sugerir una normalización; incluso una negociación para solucionar el problema. Pero si la persona elimina la aplicación, sin mostrar voluntad de pago, lo más probable es que la empresa traslade el caso a un estudio de abogados. Y ahí cambia la dinámica entre las partes».
Está claro: aunque parezca obvia la aclaración, la eliminación de la app no significa que la empresa pierda el rastro de su cliente.
Tasas en revisión
Los dueños de las principales billeteras digitales evalúan aplicar una rebaja de las tasas de interés que cobran por sus créditos a millones de clientes.
La decisión se tomó en medio de la disparada de la morosidad que -en promedio- ya alcanza a uno de cada cuatro deudores, en gran parte usuarios que se endeudaron para «llegar a fin de mes» y no tomaron en cuenta los elevados costos que cobran las aplicaciones.
La medida beneficiará a por lo menos seis millones de clientes de las billeteras que ya tomaron créditos.
De esos seis millones, la mitad son trabajadores informales, a los que los ingresos les fueron afectados por la caída del consumo, y una actividad económica que en general no repunta.
En enero de 2026, la mora en los créditos es crítica en el sector de las entidades no financieras (proveedores de crédito que no son bancos, como emisoras de tarjetas no bancarias o plataformas de e-commerce). En este segmento, la irregularidad ya superó el 27%.
Esto significa que más de un cuarto de los préstamos otorgados por estos canales se encuentra en situación irregular, un nivel de estrés que solo se había visto durante la crisis de 2019 y el año de la pandemia.
Dentro de este ecosistema no bancario, gigantes como Tarjeta Naranja y Mercado Libre, que concentran casi el 60% de este mercado, también han visto cómo la irregularidad de sus carteras de clientes siguió escalando en el inicio del año.
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ECONOMIA
Mercados: la mayor parte de las acciones argentinas que cotizan en Nueva York suben durante el feriado argentino

El feriado por el Día de la Memoria en Argentina limita las operaciones financieras locales, pero no detiene la negociación de activos argentinos en Nueva York. Este martes, la mayor parte de los ADR de empresas argentinas muestra avances durante la sesión, en una jornada donde los mercados de referencia en Estados Unidos registran variaciones moderadas y la negociación con bonos soberanos argentinos se reduce, lo que repercute en la estabilidad del riesgo país.
La operatoria de los American Depositary Receipts (ADR) permite que las acciones de empresas argentinas sigan cotizando en el exterior, incluso cuando los mercados locales permanecen cerrados. En el arranque de la jornada, YPF se destaca con una suba de 2,52%, al ubicarse en 42,25 dólares. Entre las energéticas, Vista asciende 5,29% hasta 71,44 dólares y TGS avanza 3,06% a 33,97 dólares. Pampa Energía también presenta un incremento, con un alza de 1,41% y un valor de 84,83 dólares. Por su parte, Central Puerto permanece casi sin cambios, con una leve baja de 0,13% y un precio de 15,38 dólares. En tanto, Edenor registra una baja de 1,62%, ubicándose en 28,89 dólares.
Dentro del sector bancario, el comportamiento resulta dispar. Grupo Galicia retrocede 1,25% hasta 44,88 dólares, mientras que Banco Macro sube 0,13% a 70,42 dólares. Banco BBVA Argentina cae 1,54% a 14,03 dólares y Supervielle baja 0,45% a 8,82 dólares. Entre las tecnológicas, Globant desciende 4,02% hasta 43,05 dólares, mientras que Mercado Libre cae 2,50% y cotiza en 1.624,42 dólares.
El desempeño de otras compañías argentinas también resulta positivo en varios casos. Loma Negra avanza 1,63% a 10,96 dólares, Irsa suma 3,64% con un valor de 15,08 dólares y Corporación América sube 0,80% a 25,23 dólares. Agrometal muestra un aumento de 3,79% hasta 13,69 dólares, mientras que Tenaris se incrementa en 0,42% y cotiza a 57,35 dólares. Ternium sube 2,11% a 39,13 dólares. La biotecnológica Bioceres presenta una mejora de 7,13%, al alcanzar 0,4175 dólares.
El feriado en Argentina por el Día de la Memoria, que conmemora el golpe de Estado de 1976, implica la suspensión de todas las actividades en el mercado local, tanto para operaciones de acciones como de bonos. Sin embargo, los títulos argentinos continúan negociándose en los mercados internacionales, aunque suelen registrar menor volumen durante los días en que la plaza doméstica permanece cerrada. Esta situación repercute en la dinámica del riesgo país, que en la jornada avanza 5 puntos, o 0,83%, y se sitúa en 603 unidades. La suba resulta acotada, en parte, por la menor cantidad de transacciones con bonos soberanos.

Mientras tanto, los mercados de Estados Unidos experimentan movimientos destacados tras una sesión previa de alzas. El índice Dow Jones sube 0,10%, el S&P 500 baja 0,11% y el Nasdaq cae 0,55%. Durante la jornada, el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) se recupera y sube 3,89%, superando los 92 dólares por barril, mientras que el Brent se mantiene por encima de 104 dólares. Estos movimientos se producen en un contexto internacional marcado por la persistencia del conflicto en Medio Oriente y la expectativa por la publicación de datos de manufactura en Estados Unidos, así como el cierre de la temporada de balances.
El lunes, los mercados estadounidenses registraron un fuerte repunte luego de que el presidente Donald Trump declaró que existieron conversaciones productivas con Irán para resolver las tensiones recientes. Sin embargo, la reacción del mercado perdió fuerza después de que medios iraníes negaron la existencia de negociaciones directas y se reactivaron las preocupaciones por una posible escalada en la región. Durante el fin de semana previo, Trump advirtió sobre eventuales ataques a la infraestructura energética iraní, mientras que las autoridades iraníes respondieron con amenazas a activos estadounidenses.
En este contexto, la negociación de los ADR argentinos en Nueva York permite que los inversores mantengan exposición a acciones nacionales aun cuando la plaza local no opera. La dispersión de rendimientos entre los diferentes papeles refleja tanto factores propios de cada compañía como el humor general de los mercados internacionales. El volumen de negocios suele ser inferior al habitual durante los feriados locales, lo que puede amplificar la volatilidad de los precios en algunos casos.
El comportamiento del riesgo país también se encuentra influido por la menor actividad que genera el feriado. La variación limitada que exhiben los bonos argentinos durante la jornada responde a la cautela de los inversores internacionales y a la falta de referencia de precios locales. Este índice, que mide el diferencial de tasas entre los bonos argentinos y los títulos del Tesoro estadounidense, sirve como termómetro de la percepción de riesgo sobre la deuda soberana argentina en los mercados internacionales.
Las compañías argentinas que cotizan en Nueva York forman parte de sectores diversos, como energía, bancos, tecnología, agroindustria y servicios. La performance dispar que presentan los papeles bancarios contrasta con el avance de empresas energéticas y del segmento agroindustrial. Los movimientos de precios observados en la sesión reflejan tanto la reacción a noticias internacionales como factores propios de cada sector y compañía.
La jornada ofrece una radiografía del impacto que tienen los feriados locales en la operatoria financiera internacional de activos argentinos. La continuidad de la negociación en el exterior permite que los precios de las acciones y bonos reflejen en tiempo real la evolución de variables globales y regionales, aun cuando el mercado argentino permanece inactivo por motivos conmemorativos.
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