ECONOMIA
El dólar espera esta condición clave para «flotar»: la señal de reservas que puede cambiarlo todo

El dólar oficial opera este miércoles 28 de enero a $1465, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1442,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1509, y el MEP se ubica a $1462. Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1.485
El tipo de cambio dejó de ser un simple «número» para convertirse en un examen diario de coherencia entre reglas, señales y resultados. Con un régimen que incorpora más flexibilidad cambiaria, el mercado ya no mira solo el precio del tipo de cambio: sigue la arquitectura completa que lo sostiene. En esa arquitectura, tres ejes definen el humor de la City: bandas, reservas y liquidez. Si uno falla, los otros dos se tensionan.
El Banco Central, en paralelo, busca fortalecer el frente externo a través de un ritmo de compras que ganó protagonismo. La acumulación de reservas no es un detalle técnico: para el mercado es una prueba de fuego. Cuando el balance externo mejora, cae la necesidad de cobertura y el dólar se calma. Pero cuando las compras se aceleran en un contexto que coincide con debilidad del peso, la lectura se vuelve más ambigua: ¿se está acumulando «con viento a favor» o en medio de una transición que aún no consolidó anclas?
El marco macro no se agota en el corto plazo financiero. La economía también muestra un reordenamiento de fondo: sectores que empujan exportaciones y divisas, y sectores que sufren más el cambio de etapa. Con ese telón de fondo, el dólar «espera» una condición clave para flotar con menor fricción: que el orden monetario sea lo suficientemente consistente como para que la flexibilidad no se transforme en volatilidad.
Bandas y flexibilidad: el lado B del ancla cambiaria
Desde Adcap señalaron que los vientos de cola globales están respaldando al peso argentino y le dan soporte al nuevo marco. En ese contexto, sus analistas pusieron el foco en una idea central: más flexibilidad cambiaria es la contracara de poner en juego uno de los anclajes de la economía.
Los especialistas del bróker detallaron que la combinación de políticas apunta a una apreciación del peso en términos reales (ajustada por inflación). Esta lectura es clave para entender por qué el debate no se reduce al «dólar de hoy», sino a la trayectoria del tipo de cambio en términos de competitividad y precios relativos.
Para Adcap, el punto es que la flexibilidad cambia la forma en que el mercado interpreta el «piso y techo» del dólar. Con anclas más relativizadas, el tipo de cambio queda más sensible a señales de consistencia: si el esquema se percibe sólido, la flexibilidad ayuda a amortiguar; si se percibe frágil, la flexibilidad puede amplificar movimientos.
Sus analistas apuntaron que el mercado, en este régimen, tiende a reaccionar menos a declaraciones y más a datos: reservas, compras, liquidez, y el modo en que se ordenan las expectativas. En esa lógica, cada jornada se vuelve una mini auditoría de credibilidad del marco.
Reservas: la señal que puede «cambiarlo todo»
Desde Adcap señalaron que el Banco Central está acelerando el ritmo de compra de reservas. En su diagnóstico, este capítulo es decisivo porque el mercado interpreta la acumulación como un refuerzo del «colchón» que reduce vulnerabilidades del esquema.
Sus analistas destacaron además que un objetivo de acumulación de reservas por u$s10.000 millones «parece alcanzable». Más allá del número, la señal de fondo es que una meta concreta y plausible puede mejorar expectativas si el mercado ve consistencia entre ritmo de compras y sostenibilidad del proceso.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el Banco Central anunció compras por alrededor del 5% del volumen operado en el mercado cambiario. Ese dato actúa como referencia para dimensionar la intensidad de la estrategia y su peso relativo dentro del mercado.
Pero en el mismo análisis aparece una advertencia relevante: desde Adcap apuntaron que el aumento de las compras de divisas se correlacionó con una mayor debilidad del peso argentino. Por eso, la señal de reservas puede «cambiarlo todo» en dos direcciones: si se interpreta como acumulación ordenada y sostenible, fortalece; si se asocia a tensión persistente sobre el peso, abre interrogantes sobre el equilibrio.
La condición clave para «flotar»
Desde Adcap señalaron que el equilibrio de la liquidez es el capítulo más fino para anticipar el comportamiento del dólar. En su lectura, el tipo de cambio debería flotar cuando coincidan la base monetaria amplia y la base monetaria tradicional.
Los especialistas del bróker detallaron que esa convergencia funciona como condición para que el mercado tenga una lectura más clara de cuánta liquidez «real» está en juego y cómo se transmite al sistema. Cuando las definiciones se desalinean, se distorsionan señales y aumentan las probabilidades de sobrerreacción.
Sus analistas apuntaron que el Banco Central está actualizando las proyecciones de los agregados monetarios, un proceso que busca recalibrar el mapa monetario. Para Adcap, esto es central: si la liquidez se ordena y se vuelve predecible, la flexibilidad cambiaria puede operar como mecanismo de absorción, no como fuente de ruido.
En términos prácticos, esta es la «condición clave» que el dólar espera: un marco monetario consistente que permita que el tipo de cambio se mueva sin convertirse en el canal automático de cobertura ante cualquier duda. Sin esa consistencia, incluso con reservas creciendo, el mercado tiende a exigir más premio por riesgo.
La otra capa del dólar
Desde Econviews señalaron que el debate sobre industria y empleo se intensificó con la nueva etapa política, pero que limitar la explicación a una estrategia coyuntural puede dejar afuera la profundidad del fenómeno. Para sus analistas, lo que está ocurriendo no sería solo un cambio de modelo, sino una transformación estructural que el país venía postergando.
Los expertos de la consultora explicaron que los datos de actividad empiezan a dibujar «las dos Argentinas«. Por un lado, sectores con ventajas comparativas genuinas muestran crecimiento robusto: agroindustria, energía (Vaca Muerta), minería y servicios basados en el conocimiento.
En contrapartida, desde Econviews describieron a la industria manufacturera como más dependiente de la protección estatal y, por eso, con un panorama más complicado, aunque heterogéneo. Esta dinámica importa para el dólar porque reordena expectativas sobre generación de divisas y sobre qué sectores pueden sostener el ingreso de dólares.
Sus analistas también marcaron que la reconfiguración se refleja en el sector externo: exportaciones de productos primarios y combustibles crecen, mientras las MOI se mantienen estancadas. En esa lectura, el dólar se vuelve un precio que condensa el cambio de etapa productiva: lo que entra, lo que sale y lo que el mercado cree que puede sostenerse.
Empleo, «sinceramiento» productivo y el riesgo de una transición con fricción
Para Econviews, no se está necesariamente ante una crisis generalizada, sino ante un sinceramiento productivo. La economía reasigna recursos hacia sectores más competitivos, pero ese movimiento no es lineal ni socialmente neutro.
Los expertos de la consultora explicaron que los sectores dinámicos de esta etapa —como agro y energía— son intensivos en capital y no en mano de obra. Generan valor agregado, pero absorben empleo a un ritmo menor que la construcción o la manufactura, lo que genera fricción en el mercado laboral.
Sus analistas señalaron que esa fricción laboral influye en la estabilidad del programa económico: si la transición no logra absorber trabajo en tiempos compatibles con la tolerancia social, aumenta el riesgo de recalibraciones que el mercado suele «pricear» primero en el dólar.
En ese marco, el tipo de cambio no se mueve solo por un dato financiero. También responde a la percepción de si la transición productiva puede administrarse sin derivar en una dualidad permanente entre sectores ganadores y perdedores.
Qué puede descarrilar el proceso
Desde Econviews advirtieron que la transición no está exenta de riesgos. El primero es la velocidad de la corrección: describieron que la apertura comercial ocurre en simultáneo con un tipo de cambio real relativamente apreciado, combinación que puede acelerar el impacto sobre sectores transables menos competitivos antes de que otros maduren para absorber empleo.
El segundo factor, según sus analistas, es el contexto global: señalaron que esta reconfiguración ocurre bajo la amenaza de la desindustrialización prematura (concepto popularizado por Dani Rodrik), con el riesgo de que la industria pierda peso antes de que el país alcance niveles de ingreso más altos.
Además, desde Econviews sumaron una fuente de incertidumbre: el sector servicios, que fue gran empleador en otras transiciones, enfrenta hoy un riesgo adicional porque su empleo está amenazado por la Inteligencia Artificial. Eso debilita la idea de un «reemplazo» automático del empleo industrial.
Finalmente, sus analistas destacaron la tolerancia social como variable decisiva: la rigidez del mercado formal fue amortiguada por informalidad y cuentapropismo, pero el equilibrio es delicado. Si cambia el humor social y la percepción de futuro, puede verse afectada la viabilidad política del proceso, y el dólar suele reaccionar con rapidez ante ese tipo de señales.
Qué mirar desde ahora
Para Adcap, la primera pantalla es el régimen de bandas y la señal implícita de credibilidad: más flexibilidad implica que el mercado evaluará día a día si el ancla sigue operando o si se relativiza demasiado. El dólar se moverá en función de esa lectura.
La segunda pantalla son las reservas: ritmo de compras, participación relativa y la posibilidad de cumplir una meta relevante. Pero con un matiz clave que el bróker remarcó: el mercado también mira si esas compras conviven con debilidad del peso, porque ahí cambia la interpretación del proceso.
La tercera pantalla es la liquidez: el dólar espera su condición para flotar sin sobresaltos, y esa condición es que la base monetaria amplia y la tradicional converjan, con proyecciones claras y agregados monitoreados. Sin orden monetario, la flexibilidad puede convertirse en volatilidad.
Para Econviews, el trasfondo productivo y laboral es el contexto que decide cuánto dura el equilibrio: si la transición sectorial genera divisas pero deja fricción social sin compensación, aumentan los riesgos de cambios de política. Y cuando el mercado huele recalibración, el dólar suele ser el primer reflejo.
En síntesis, el «test» del dólar no depende de una sola variable. Se define en la coherencia entre flexibilidad cambiaria, acumulación de reservas y orden monetario, atravesadas por una economía que se reconfigura. Si esas piezas encajan, el dólar puede flotar con más normalidad; si se desalinean, cualquier señal —por mínima que parezca— puede cambiarlo todo.
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ECONOMIA
La economía creció 0,01% en diciembre: cuál fue el rol del agro

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) registró en diciembre una variación mensual del 0,01%, un dato que interrumpió una secuencia de caídas y marcó un leve punto de inflexión al cierre de 2025.
De acuerdo con el informe elaborado por las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe, “la tasa de cambio mensual del último mes interrumpe una seguidilla de variaciones negativas que configuran un pico provisorio en febrero 2025”. Ese máximo de producción, alcanzado a comienzos del año pasado, se mantuvo como referencia en un contexto de debilitamiento que se extendió entre marzo y noviembre.
Aun con ese recorrido, el nivel promedio del ICA-ARG durante todo 2025 se ubicó un 4,0% por encima del promedio de 2024. El documento aclaró que el resultado anual positivo convivió con desempeños sectoriales dispares, donde el aporte del sector agrícola fue clave para compensar los números de otras variables.
El informe señaló que el dato levemente positivo de diciembre “se apuntala particularmente en el desempeño del sector agrícola», que compensa la caída de importaciones, patentamientos de vehículos y otros sectores. En ese sentido, el avance mensual de las labores agrícolas mostró un incremento del 3,3% en diciembre, el tercero consecutivo.

Este desempeño contrastó con la evolución de otros componentes del índice. Al analizar los diez indicadores que integran el ICA-ARG, la Tabla 1 del informe mostró que cuatro presentaron tasas mensuales positivas en diciembre. En términos interanuales, la Tabla 2 indicó que apenas tres variables exhibieron mejoras respecto del nivel de diciembre del año anterior.
La producción industrial registró en diciembre un repunte estimado del 1,0% respecto del mes previo, lo que permitió interrumpir nueve meses consecutivos de caídas.
El informe destacó que “continúa observándose una marcada heterogeneidad al interior de las diferentes ramas”, lo que explica que el rebote mensual no haya alcanzado para revertir el desempeño acumulado del año.
En el caso de la construcción, la actividad mostró una recuperación mensual del 0,1% en diciembre. Ese movimiento permitió sostener un incremento del 1,3% interanual. Según el documento, las entidades del sector “mantienen expectativas más positivas para los próximos meses”, apoyadas en la evolución de las autorizaciones de obra en los principales centros urbanos y en la expectativa de una mayor dinamización del crédito.
Las importaciones totales de bienes registraron en diciembre su tercera caída mensual consecutiva, con una merma del 1,2%. En la comparación interanual, la contracción fue del 1,3%. En contraste, las exportaciones tuvieron un desempeño favorable a lo largo de 2025 y contribuyeron a una mejora de la balanza comercial, que duplicó su volumen mensual entre junio y diciembre.
En el frente interno, las ventas minoristas encadenaron nueve meses consecutivos de bajas. En diciembre se estimó una caída mensual del 0,1%, mientras que en la comparación con diciembre de 2024 la retracción acumulada alcanzó el 6,0%.

Los patentamientos de vehículos nuevos también mostraron un retroceso mensual del 3,2% en diciembre y acumularon una merma del 6,4% interanual. A pesar de ello, el informe señaló que, “gracias al buen inicio de año, el volumen patentado en todo 2025 constituye el mejor registro desde 2018”.
El número de asalariados privados registrados presentó en diciembre una baja del 0,16% mensual y una caída del 1,5% interanual. En paralelo, la tasa de entrada al mercado laboral mostró un incremento estimado del 1,8% mensual. En los últimos doce meses, el indicador acumuló una suba del 8,7%, equivalente a un aumento de 0,15 puntos porcentuales, al pasar de 1,75 a 1,90.
Por su parte, la remuneración bruta total de los empleados privados registrados evidenció una nueva variación negativa del 1,0% en diciembre y cerró el año con una caída interanual estimada del 1,9%.
En la síntesis del informe, las Bolsas de Rosario y Santa Fe indicaron que los nuevos datos “provocaron una corrección negativa de las estimaciones realizadas los meses previos”, aunque diciembre exhibió una variación positiva que interrumpió siete meses consecutivos de registros negativos.
Durante 2025, las variables más afectadas estuvieron vinculadas con la producción industrial, el consumo minorista y el empleo registrado. En contrapartida, “el dinamismo en el sector agrícola y agroindustrial fue relevante para aminorar el efecto negativo de dichos indicadores”.
El índice de difusión de series coincidentes, que mide el porcentaje de componentes del ICA-ARG con variaciones positivas en los últimos seis meses, se mantuvo entre el 18% y el 22% en los últimos cuatro meses del año. El informe subrayó que esos valores se ubicaron por debajo de los niveles de referencia asociados a una economía en expansión, una señal que explica la prevalencia de luces rojas en los semáforos de actividad.

En paralelo, el Índice Compuesto Líder de Actividad de Argentina (ILA-ARG) mostró un cierre de 2025 con mejores registros. En diciembre, la variación mensual fue del 0,5%, con nueve de los doce indicadores líderes aportando de manera positiva. Entre los componentes con mejor desempeño se destacaron las variables financieras, el gasto de capital del gobierno nacional, el índice de confianza del consumidor, el tipo de cambio real multilateral y los precios de las materias primas de exportación. Como contracara, persistieron señales negativas en la base monetaria, las transferencias de vehículos usados y el patentamiento de maquinarias.
El informe concluyó que, pese al debilitamiento de la actividad entre marzo y noviembre, en los últimos meses se observaron algunos avances que coincidieron con una mayor estabilidad de variables macroeconómicas como las tasas de interés y el tipo de cambio, un contexto que acompañó la mejora reciente de los indicadores coincidentes y líderes.
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ECONOMIA
La Argentina pagará hoy vencimientos por USD 878 millones al FMI: cómo lo hará

Luego de concretar el pago a los bonistas por USD 4.200 millones a comienzos de enero mediante un préstamo de bancos internacionales, el ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta un nuevo desafío en el inicio del segundo mes del año: un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 878 millones.
En un contexto de reducción de los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central, la semana pasada se realizó una operación con el Tesoro de Estados Unidos que anticipa la modalidad en que se efectuaría el pago.
Hoy la Argentina tiene un pago en concepto de intereses por USD 878 millones. El dato surge del sitio oficial del Fondo, que informa del vencimiento de 605,7 millones de Derechos Especiales de Giro (DEGs, unidad de cuenta que, además de la moneda de EEUU incluye al euro, el yen, la libra esterlina y el yuan). La relación actual es de 1,45 dólares por DEG, por lo que el pago equivale a USD 878 millones.
Según pudo saber Infobae, la semana pasada Argentina le compró al Tesoro de Estados Unidos Derechos Especiales de Giro (DEG) por una cifra suficiente como para completar el pago con el FMI.
“Tiene que ser una operación bajo el swap; no hay otra forma de que haya operaciones a través del EFS (Fondo de Estabilización Cambiaria). El hecho de que se entreguen DEGs y no dólares es una cuestión formal”, comentó una fuente que pasó por el Ministerio de Economía.
Como precedente está el pago al FMI de octubre pasado, que fue parte de los USD 2.500 millones que se desembolsaron, y luego se pagaron. “Esta vez debería ser lo mismo: el Gobierno necesita pagarle al Fondo y, si no quiere usar reservas, vuelve a obtener un desembolso bajo el swap, que es para lo que está”, remató.
Pero hay quienes consideran que se puede tratar de una operación para mostrar que las reservas aumentan o para no tener que descontar. “Cuando se definió el acuerdo con el FMI y las metas de reservas se fijaron, no existía el swap, entonces no había ajustes por deuda con Estados Unidos”, marcó.
Se trata del primer pago del año de Argentina con el FMI. En 2026, los vencimientos con el organismo suman 3.218,6 millones de DEGs, hoy equivalentes a USD 4.667 millones. La última estación de ese calendario es un pago de 250 millones de DEGs (hoy USD 362 millones) el 24 de diciembre, en vísperas de Navidad, como detalla el organismo en su página web.

Los depósitos del Tesoro en el Banco Central, al miércoles pasado —última fecha de publicación del informe diario del BCRA— equivalían a USD 156,2 millones ($225.312 millones convertidos al tipo de cambio de la fecha $1.442,6959), con lo que a Economía le faltarían casi USD 670 millones.
Se trata de una situación de los últimos días, porque el 20 de enero los depósitos del Tesoro en el BCRA pasaron del equivalente a USD 70,2 millones ($100.445 millones convertidos a $1.431,06) a USD 349,2 millones y en los últimos días cayeron tras el pago a otros organismos internacionales, según confirmaron fuentes oficiales del Palacio de Hacienda.
El debate de la jornada de hoy es si el giro se hará “en tiempo y forma”, como aseguran desde Economía, y cómo se integrará el monto necesario.
Con el resultado de la última licitación, en la que la Secretaría de Finanzas logró un rollover de 124%, no se liberaron pesos al mercado y los depósitos del Tesoro en moneda nacional quedaron en $2,3 billones.
“Para efectuar el pago al FMI también se pueden utilizar pesos para comprarle dólares al Central, pero eso comprometería las próximas licitaciones de deuda pública, luego de que la semana pasada se convalidaran tasas del 3% mensual en la Letra del Tesoro Nacional Capitalizables en Pesos (Lecap) con vencimiento en marzo», comentó off the record un economista. “Los dólares para pagarle van a aparecer, aunque sea para hacer un puente entre que pagan y cobran”, aseguró. Sucede que el Gobierno aún debe recibir un último desembolso del FMI, por USD 1.000 millones.
Para Lucio Garay Mendez, economista de Eco Go, el hecho de que hasta el momento no se sepa cuándo llegan a la Argentina los enviados del FMI era un indicador firme que la Argentina pagaría, como lo hará, el vencimiento hoy mismo, sin esperar a la revisión de los técnicos del Fondo.
“Generalmente, hay un periodo de gracia para un pago; no es que si no lo cumplís en el vencimiento estricto, entrás en default con el Fondo; ha habido muchas veces que se ha retrasado un pago”, sostuvo un exfuncionario de Hacienda, quien no cree que haya cambios en el cronograma de pagos durante la segunda revisión del acuerdo, que supone insumirá todo el mes de febrero. Además de los depósitos en el Banco Central, recordó, Economía cuenta con depósitos en el Banco Nación Argentina (BNA). “El Tesoro siempre está al filo de la navaja”, comentó.
No hay, por el momento, fechas exactas de cuándo llegará a Buenos Aires la misión por parte del organismo internacional. Días atrás, durante la participación en el Foro Económico Mundial, el ministro Caputo, tuvo un breve intercambio con la titular, Kristalina Georgieva, que derivó en una publicación en la red social X.
Pese a ello, lo que sí se sabe es dónde se van a poner los ojos de los enviados del FMI: la meta de acumulación de reservas internacionales netas que se incumplió a pesar del recorte de los objetivos en la revisión anterior.
Antes de la primera revisión, el BCRA debía finalizar el cuarto trimestre del 2025 con reservas netas positivas por USD 2.400 millones, pero luego la meta se cambió a USD 2.600 millones negativos. A pesar de ello, el equipo económico no logró cumplirla, en gran parte por la política cambiaria que se autoimpuso de no comprar reservas hasta que toque el piso de la banda, pero también -en menor medida- por las que vendió para contener el dólar en la previa de las elecciones legislativas.

Pero ahora Bausili llega mejor a la revisión. En las últimas 15 jornadas, el BCRA compró USD 978 millones. Con ello, las reservas brutas, que no contemplan los pasivos, treparon hasta los USD 45.561 millones, con un incremento diario de USD 162 millones, alcanzando un nivel que no se registraba desde mediados de septiembre de 2021.
“Fue un placer tener un breve intercambio con Luis Caputo en Davos. Elogié el sólido desempeño de la economía argentina y el progreso en la acumulación de reservas”, publicó Georgieva en X junto con una foto con el ministro argentino. Lo que tuvo la respuesta al instante de Caputo, quien afirmó: “Gracias a vos, Kristalina Georgieva. Seguiremos trabajando para hacer grande a Argentina nuevamente”.
Sin lugar a dudas, el Fondo va a concebirle un nuevo waiver (dispensa) a la Argentina por incumplir con la meta de acumulación de reservas; la pregunta es en cuánto se va a fijar el nuevo objetivo. Al momento, en los pasillos del quinto piso del Palacio de Hacienda no dan definiciones de cuándo llegaría la comitiva más allá del genérico “febrero”.
ECONOMIA
Brasil generó 1,2 millones de empleos formales en 2025, el dato más bajo desde la pandemia

Brasil, considerada la mayor economía de América Latina, generó 1.279.498 empleos formales en 2025. Esta cifra representa una caída del 23,7% respecto a 2024 y constituye el peor resultado registrado desde 2020, año en que la pandemia del COVID-19 impactó al país, según informó el Gobierno.
En diciembre, se registró una pérdida de 618 puestos de trabajo con todas las garantías laborales, de acuerdo con los datos divulgados por el Ministerio del Trabajo.
A pesar de la desaceleración, 48,4 millones de trabajadores finalizaron el año con contrato formal, lo que implica un crecimiento del 2,7% frente a 2024.
La cartera señaló que todos los sectores presentaron un saldo positivo en la creación de empleos a lo largo de 2025. El sector de servicios encabezó el aumento con un 3,2% respecto al año anterior, seguido por comercio, construcción, industria y agropecuario.
La generación de empleo se mantuvo estable durante el año, con febrero como el mes de mayor incremento (438.107 registros) y diciembre mostrando un balance negativo.
La desaceleración en la generación de empleos formales se produce en un contexto de enfriamiento de la economía brasileña, que en 2024 creció 3,4% y en 2025 habría superado apenas el 2% debido a los elevados tipos de interés, que actualmente se ubican en 15,0% anual.
En otro orden, Petrobras aumentó un 6,1% sus reservas probadas de petróleo, condensado y gas natural en 2025, hasta los 12.100 millones de barriles, según informó este miércoles la petrolera estatal brasileña.
El 84% corresponden a petróleo y condensado, y el 16% son de gas natural, señaló en una nota Petrobras, controlada por el Estado brasileño, pero con acciones negociadas en bolsa.
La compañía señaló que midió sus reservas según los criterios del organismo regulador del mercado de valores de Estados Unidos.
En números totales, Petrobras consiguió añadir a sus reservas 1.700 millones de barriles en 2025.
El índice de reposición de sus reservas fue del 175%, incluso frente a la producción récord del año pasado.
Así, la relación entre las reservas probadas y la producción se situó en 12,5 años, indicó la petrolera.
Petrobras atribuyó el crecimiento de sus reservas al “excelente rendimiento” de los campos de Búzios, Tupi, Itapu y Mero, en la cuenca de Santos; al avance en el desarrollo de yacimientos en aguas profundas del noreste brasileño; y a proyectos de nuevos pozos en las cuencas de Santos y Campos.
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