ECONOMIA
El dólar no encuentra piso y en el mercado confirman por qué está a precio de «ganga»

El dólar minorista tocó su nivel más bajo de marzo: este miércoles se vendió a $1.400 en el Banco Nación y acumula una baja de 1,4% en el mes. En un contexto en el que la inflación avanza a un ritmo del 3% mensual, en la City empiezan a encenderse alertas por un posible atraso cambiario.
En el mercado explican la caída del tipo de cambio por un mayor ingreso de divisas desde el exterior —vía exportaciones y colocaciones de deuda— y una demanda más débil.
En ese marco, el Banco Central compró este miércoles u$s146 millones y acumula adquisiciones por u$s3.929 millones desde el 5 de enero.
En la última jornada, el dólar minorista cayó $10 y volvió a los $1.400 en el Banco Nación, un nivel que no alcanzaba desde el 24 de febrero.
«Sigue dominando la oferta en el mercado. Puntualmente, este miércoles pudo haberse concentrado algo más de oferta por los feriados del lunes y martes. La demanda no alcanza a compensar los ingresos desde el exterior y, en consecuencia, los precios siguen operando en baja», explicó a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
En la misma línea, Francisco Díaz Mayer, de ABC Mercado de Cambios, señaló: «Hay más oferentes que demandantes. Los exportadores protestan, los importadores festejan y el Gobierno no va a hacer nada para que el dólar suba. La competitividad no va a venir por el tipo de cambio. Pero hay que tener cuidado: el dólar baja por escalera y sube por ascensor».
La estabilidad cambiaria se apoya en expectativas de mayores ingresos por exportaciones, la recuperación del superávit energético y la inminente liquidación de la cosecha gruesa. A eso se suma el atractivo de las tasas en pesos en un escenario de dólar estable, que impulsa estrategias de carry trade en el corto plazo.
«El escenario actual está condicionado por la liquidez en pesos y la capacidad del Banco Central para acumular reservas«, resumió Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital.
En paralelo, las bandas de flotación definidas por el Banco Central —dentro de las cuales no interviene— se ajustan desde enero al ritmo de la inflación de dos meses atrás (t-2) y hoy se ubican entre $848 y $1.646.
Así, el techo de la banda quedó unos $268 (19%) por encima del nivel actual del dólar, la mayor brecha desde julio del año pasado.
En el mercado mayorista, el tipo de cambio se ubica en $1.378,5. En futuros del Matba-Rofex, se negoció este miércoles a $1.383,5 para fin de mes; a $1.412,5 para fines de abril; a $1.442 para mayo; y a $1.685 para diciembre.
¿Dólar a precio de «ganga»?
Con un dólar que retrocede cerca de 2% en marzo y más de 5% en lo que va de 2026, mientras la inflación se mantiene en torno al 3% mensual, crece la preocupación entre economistas por un posible atraso cambiario.
«El tipo de cambio mayorista volvió a niveles comparables con 2017 y se aleja de los $1.636 (a precios actuales) que el FMI definió como piso en el acuerdo de 2022«, señaló la consultora LCG, que estima una apreciación del tipo de cambio real multilateral de 7,7% en lo que va del año.
Para Jorge Colina, economista de Idesa, más allá de la volatilidad, «el problema es que la inflación al 3% mensual va generando atraso cambiario para las actividades urbanas. Es un nivel artificialmente bajo por el cepo y las tasas altas».
En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar hacia la normalización: «Hay que terminar con el cepo y dejar que el tipo de cambio y la tasa de interés se determinen por oferta y demanda».
Como referencia, el dólar blue —históricamente libre de intervención— también sugiere atraso en términos reales. Al inicio del gobierno de Javier Milei, en diciembre de 2023, cotizaba a $1.070 y llegó a $1.255 semanas después. Hoy ronda los $1.420, apenas 14% por encima, frente a una inflación acumulada de 282% en el período.
Incluso, su último pico nominal, en julio de 2024 ($1.500), equivale hoy —ajustado por inflación— a unos $2.350. Es decir, cerca de 64% más que el nivel actual.
Evolución del precio del dólar en términos reales
Dólar: qué dicen los analistas
Entre los economistas relevados, hay consenso en que el tipo de cambio muestra cierto atraso frente al resto de los precios. Sin embargo, también destacan que la dinámica de oferta y demanda contribuye a sostener el nivel actual.
«Decir que el dólar está caro o barato depende de a quién se le pregunte. Para un exportador está atrasado; para un importador, no. Viene subiendo por debajo de la inflación, pero eso responde a una estrategia del Gobierno para no sumar presión inflacionaria. Puede considerarse barato en el largo plazo, pero es funcional en el corto», explicó Andrés Salinas, economista de la Universidad de La Matanza.
El propio Salinas agregó que el nivel actual también puede interpretarse como un nuevo equilibrio de corto plazo: «La caída de la demanda, el ajuste fiscal, la acumulación de reservas y tasas reales positivas quitan presión sobre el dólar. Más que atraso, podría hablarse de un cambio de régimen».
En la misma línea, Fernando Baer, de Quantum, sostuvo: «El dólar está más apreciado que hace cuatro meses, pero menos que en junio del año pasado. Mientras continúe el ingreso de divisas, no hay motivos para esperar un cambio de tendencia».
Por su parte, Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, señaló que existe una apreciación cercana al 20% respecto a los niveles que sugería el FMI, aunque matizó: «Los precios internacionales de las materias primas juegan a favor. Puede haber sectores que pierdan rentabilidad, pero en el agregado el Gobierno va a sumar más divisas».
En síntesis, concluyó, el nivel actual del dólar no representa un riesgo inmediato para el frente externo: «Las exportaciones van a crecer y eso permite sostener, al menos en el corto plazo, un tipo de cambio más apreciado».
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ECONOMIA
El Gobierno busca recaudar USD 2.000 millones con las privatizaciones y suma un nuevo bono en dólares para pagar deuda

El Ministerio de Economía proyecta obtener USD 2.000 millones por la venta de activos estatales en 2026, mientras que anunció la emisión de un nuevo bono en dólares, replicando el esquema del BONAR 2027. Esta es una de las fuentes de financiamiento que había anunciado el ministro Luis Caputo para cubrir los vencimientos de capital programados para julio de 2026 y para enero y julio de 2027.
Economía dispondrá de los recursos necesarios para afrontar los próximos compromisos de deuda externa (julio y enero y julio del 2027), al ya tener identificados distintos mecanismo de financiamiento por un total estimado de USD 9.000 millones, de acuerdo a lo que declaró Caputo durante el 21.° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas. Según pudo saber Infobae, las opciones serán comunicadas en las próximas semanas por el titular del Palacio de Hacienda y no serán similares al préstamo con bancos internacionales (repo) que se concretó en enero.
La estrategia del equipo económico también incluye el desarrollo del mercado de capitales local y la privatización y concesión de activos, siendo este último punto central para la estrategia del segundo semestre, de acuerdo con lo que permite la Ley de Bases.
La mayor parte de los ingresos por privatizaciones se espera para el segundo semestre del 2026, vinculados a empresas públicas incluidas en la Ley de Bases. Este proceso está siendo coordinado por Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas (ATEP). Desde ATEP confirmaron a este medio, entre las primeras compañías en proceso de transferencia al sector privado figuran Intercargo y AySA. La ley fijó la privatización de Energía Argentina S.A. e Intercargo SAU, y la concesión de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA), Belgrano Cargas y Logística S.A., Sociedad Operadora Ferroviaria (Sofse) y Corredores Viales S.A.
En las próximas horas, el Gobierno dará a conocer las condiciones para la privatización de Intercargo, la empresa de servicios de asistencia en tierra a aeronaves y aerolíneas en aeropuertos del país. La privatización se concretará con la firma en pleno funcionamiento, e implicará la transferencia íntegra de la compañía, la salida total del Estado Nacional de su estructura accionaria y la continuidad de la firma como prestadora de servicios, manteniendo vigentes sus contratos, licencias y actividades en los aeropuertos donde opera.
El plan privatizador fue útil cuando, en los primeros días del año, previos al acuerdo de repo por USD 3.000 millones entre el Banco Central de la República Argentina y bancos internacionales, las concesiones energéticas en la región de Comahue generaron ingresos por USD 700 millones para el Tesoro, fortaleciendo la estrategia de financiamiento alternativo del Ejecutivo.
El plan de pago del Ministerio de Economía combina el uso de la venta de activos y el impulso al mercado de capitales local mediante emisiones como el BONAR 2027, colocado cada 15 días desde febrero. A eso se suma el lanzamiento de un nuevo título en dólares: el AO28, que se licitará el próximo viernes en la subasta de deuda pública.
Desde Economía detallaron que el tope de emisión para el bono AO28 se fijará en USD 2.000 millones, a través de licitaciones sucesivas de USD 150 millones, complementadas por una segunda ronda de hasta USD 100 millones en cada ocasión. Este mecanismo replicará el utilizado previamente para el AO27.
El funcionamiento del mercado de capitales local podría ampliarse en los próximos meses, con la entrada en vigencia de la Ley de Inocencia Fiscal y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que está fijado por la Ley 27.802 en junio, mecanismos que permitirían a empresas y particulares acceder a nuevos instrumentos financieros. Persisten dudas sobre el nivel de adhesión, dado el contexto de retracción de la actividad y la cautela del sector privado respecto al uso de dólares en el sistema financiero.
Esta semana, la Secretaría de Finanzas enfrenta el tercer test del BONAR 2027, con el objetivo de captar USD 250 millones adicionales. Las dos primeras licitaciones fueron catalogadas como exitosas por el mercado, ya que se adjudicó el monto máximo permitido con una tasa cercana al 5%, inferior a la tasa esperada del 7 por ciento.
“En algún momento pensamos volver a Wall Street el año pasado, por ahí en noviembre-diciembre. Lo descartamos”, señaló Caputo la semana pasada durante el evento organizado por el IAEF, siendo la primera vez que confesó que evaluó esta alternativa. Es que se trataba de un escenario en donde el riesgo país perforó los 600 puntos básicos, momento que, según analistas, representaba una oportunidad para acceder a financiamiento internacional que el equipo económico no aprovechó.
Durante el mismo evento, el ministro de Economía analizó el comportamiento del riesgo país y la influencia sobre la estrategia financiera argentina. Consideró que el nivel actual es “exagerado” y atribuyó esta situación a un desequilibrio entre la oferta y la demanda de títulos. “Debemos seguir estabilizando la economía y pagando, porque contamos con alternativas de financiamiento mejores. Si logramos financiarnos más barato para cancelar deuda más cara, es el escenario ideal”, afirmó.
El Gobierno sostiene que la diversificación de fuentes, a través de privatizaciones y el desarrollo del mercado de capitales local, permite afrontar los vencimientos de deuda más relevantes sin aumentar significativamente el costo del endeudamiento. “Tenés que seguir arreglando la economía, estabilizando y, por otro lado, seguir pagando, y lo podemos hacer porque tenemos alternativas de financiamiento mejores. El mejor de los mundos: nos financiamos más barato para cancelar deuda más cara, perfecto”, concluyó Caputo.
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ECONOMIA
Cruce entre Sturzenegger y economistas por la cantidad de empresas que cerraron en los últimos dos años

En las últimas semanas cobró relevancia un dato que genera preocupación en el ámbito económico: en los primeros dos años de gestión cerraron más de 22.000 empresas en todo el país. El dato, comentado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, desató un intenso debate en redes.
Tomando el resultado como disparador, Sturzenegger compartió en su cuenta de X su propio análisis de la situación. “Desde hace un tiempo el kirchnerismo está tratando de instalar la idea de una baja en el número de empresas. Pedí un doble click y veo esto: que en los últimos dos años el número de empresas pequeñas, medias y grandes es estable o crece”, escribió en una publicación.
En concreto, el funcionario presentó un gráfico de línea que muestra el “índice de la cantidad de empleadores” que hay en el país. La imagen contempla la evolución del número de empresas pequeñas (6 a 25 trabajadores), de firmas medianas (26 a 100 trabajadores) y de grandes (más de 100 empleados), con resultados del -1,9%, -1,4% y -1,1% respectivamente.

La publicación generó numerosas repercusiones y disparó un debate entre economistas. Los argumentos en contra del ministro son dos: por un lado, los analistas económicos destacaron que los valores presentados por Sturzenegger son negativos, por lo que confirman el cierre de empresas; por el otro, subrayaron que el gráfico omite lo que está ocurriendo con las empresas de menor tamaño, aquellas que tiene entre 1 y 5 trabajadores.
Por su parte, el director de CEPA, Hernán Letcher, remarcó que entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 20.191 empresas de hasta 5 trabajadores, lo que representa una baja del 5,5% de punta a punta. También precisó que cerraron otras 2.417 firmas de mayor tamaño.
Por su parte, Guido Zack, director de Economía de la fundación Fundar, señaló que “tres valores negativos no es algo estable o que crece” y se sumó a las cuestionamientos por la omisión de las empresas de menos de cinco trabajadores.
Por otro lado, Zack remarcó que la caída actual es la peor en los primeros 25 meses de un gobierno desde 2003. “Ni Alberto Fernández con la pandemia tuvo una caída de empresas tan fuerte”, indicó y acompañó el comentario con un gráfico comparativo.
Entre otras opiniones, se destacó también la del analista financiero Christian Buteler, quien respondió a la publicación de Sturzenegger y compartió un cuadro desagregado de la evolución en la cantidad de empresas según su tamaño.
Tras las críticas de los economistas, el ministro de Desregulación volvió a apelar a la misma red social para explicar su punto de vista y precisar el paso a paso de cómo había elucubrado su razonamiento sobre la evolución de los empleadores.

“Para los que hoy se frustraron cuando mostré que en los últimos dos años el número de empresas con más de 5 empleados no disminuyó, y cuestionaron que no incluyera las que contratan 5 personas o menos, va una aclaración que hubiera imaginado innecesaria. Las micro empresas no las tomé, primero, porque aunque son muchas solo emplean al 7% de la gente (con lo cual si la caída está concentrada en ese segmento el impacto, afortunadamente, es limitado)”, indicó.
Y concluyó: “Segundo, porque las formales son una fracción menor de las empresas en ese segmento, que sabemos por los datos laborales que está creciendo fuerte, con lo cual cualquier número no es representativo. Tercero, porque el número de micro empresas viene cayendo desde 2011. En definitiva, si quieren criticar el programa de Javier Milei les sugiero buscar por otro lado. Por el tema del número de empresas no es”.
Según el monitoreo mensual de Fundar, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, desde la asunción de la actual gestión, unas 22.608 empresas dejaron de operar, lo que representa el 4,4% del total.
En diciembre de 2025, cerraron 670 empresas, lo que equivale a una baja mensual del 0,1% frente a noviembre y marca el decimoquinto mes consecutivo de caída. Durante todo 2025, fueron 10.392 las firmas que cesaron sus actividades, sumando así 22 meses de descenso interanual.
Al finalizar 2025, el total de empresas seguía por debajo de los picos registrados entre 2013 y 2015, cuando el país superó las 530.000 firmas. En términos históricos, el valor más bajo se observó tras la crisis de 2001, con cerca de 300.000 compañías. Desde ese momento, el tejido productivo vivió una recuperación prolongada, seguida de una etapa de estancamiento y una nueva fase de caída iniciada en 2018.
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ECONOMIA
Bancos bajan tasa de créditos para empresas, pero préstamos para consumo siguen caros

El escenario financiero de este primer trimestre de 2026 muestra una marcada dualidad que impacta tanto en las tesorerías de las empresas como en el bolsillo de los consumidores.
Esa divergencia tiene que ver directamente con la estrategia financiera del Gobierno, que en las últimas jornadas dio un giro hacia un descenso de las tasas de interés que, por ahora, tuvo impacto en el costo del financiamiento de las compañías.
Pero no así en las tasas que pagan los consumidores. Algo que figura como objetivo central para Luis Caputo.
Por ahora, lo concreto es que mientras que el costo del dinero para el sector corporativo comenzó a desinflarse desde enero hasta este momento, las líneas de financiamiento al consumo se mantienen en un piso elevado, del cual se resisten a descender.
El Gobierno baja tasas de interés para beneficiar a los bancos
Uno de los indicadores más observados por la City es la evolución de la «rueda simultánea». Se trata del costo que paga el Banco Central a los bancos por el dinero.
Tras un cierre de 2025 en niveles del 20%, el inicio de este año fue con un salto brusco que llevó la tasa nominal anual (TNA) promedio al 32,9% en enero.
Sin embargo, a partir de las últimas semanas se dio un cambio de tendencia: la tasa -que ya había retrocedido al 24,5% en febrero- profundizó su caída hasta el 23,3% en lo que va de marzo.
Esta reducción de casi 10 puntos porcentuales respecto al pico de enero sugiere una normalización en la liquidez del sistema y un ajuste en las expectativas de corto plazo.
Esta dinámica de baja también derramó, aunque con matices, sobre otras herramientas clave para el capital de trabajo de las empresas.
Los adelantos en cuenta corriente, que son el termómetro del financiamiento inmediato para las pymes, mostraron una trayectoria similar. Luego de tocar un techo del 43,5% en enero, estas tasas descendieron al 38% en febrero y se ubican actualmente en el 34,3% promedio.
Para el director financiero de una empresa media, este alivio representa una oportunidad para reestructurar pasivos de corto plazo que se habían encarecido sensiblemente entre mediados del año pasado y comienzos de este 2026.
Caen los depósitos de plazo fijo
Los depósitos a la tasa TAMAR (Tasa Mayorista de Argentina) también reflejan esta tendencia hacia la baja, pasando del 33,1% en enero al 30,3% en el promedio de marzo, acompañando la sintonía del Banco Central y el mercado mayorista.
La TAMAR rige los plazos fijos de 30 días por más de 1.000 millones de pesos.
En el caso de los plazos fijos minoristas, la tasa pasiva se encuentra entre 21% y 25% anual en los bancos de primera línea, de acuerdo al BCRA.
Se trata de un evidente rendimiento negativo, en relación a la inflación minorista.
Créditos para el consumo, a la fila
Esta «primavera» de tasas bajas no llegó a cruzar la frontera hacia el mercado minorista. Al menos por ahora.
El comportamiento de los préstamos personales sigue mostrando una rigidez que preocupa a los bancos, y al propio Gobierno, que no puede constatar una mejora del consumo por esa vía.
Mientras que las tasas corporativas bajaron significativamente, el costo de los créditos para individuos se mantiene prácticamente inalterado en niveles críticos. En diciembre de 2025, la TNA promedio para personales era del 70,5%, y al 16 de marzo de este año se sitúa en el 69,6%.
Esta brecha es notable: mientras que el financiamiento a través de la rueda simultánea o adelantos en cuenta ha visto recortes importantes, los préstamos personales se mantienen sin cambios desde fin del año pasado.
Implica que los bancos prestan con un costo financiero total superior al 200% anual.
La morosidad, lo peor en 20 años
El sistema financiero argentino enfrenta una señal de alarma que no se veía desde la salida de la Convertibilidad, en diciembre de 2001. Según los datos más recientes procesados a partir de la Central de Deudores del BCRA, la irregularidad en los préstamos otorgados a las familias encendió todas las luces de emergencia al tocar máximos históricos en más de dos décadas.
Las cifras son contundentes. En enero de 2026, la mora en los créditos a hogares del sistema financiero subió por decimoquinto mes consecutivo, saltando del 9,3% en diciembre al 10,3% en el primer mes del año 2026.
Para encontrar niveles similares, hay que remontarse a los meses posteriores a la crisis de 2001-2002.
Esto significa que, para el usuario de a pie, el acceso al crédito sigue siendo una barrera costosa, lo que marca una clara desconexión entre el mercado de capitales mayorista y la oferta crediticia de la banca minorista.
En conclusión, el mercado ofrece hoy dos caras: una de recuperación de márgenes para las empresas y otra de persistente carestía para el consumo familiar.
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