ECONOMIA
El dólar todavía no se mueve: la cuenta de pesos y dólares que puede romper el equilibrio

El dólar oficial opera este viernes 30 de enero a $1.465, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1444,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1.499, y el MEP se ubica a $1461. Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1.470.
El dólar atraviesa una fase de aparente quietud, pero el mercado dejó de mirar solo el precio y pasó a auditar el «cómo» de esa calma. La estabilidad ya no se interpreta como un dato aislado: se analiza como el resultado de un tablero de pesos y dólares que puede sostener el equilibrio… o romperlo.
En esa lectura, el foco se corrió hacia tres variables que, juntas, explican buena parte del clima actual: liquidez en pesos, acumulación de reservas y tasa de interés. Cuando cualquiera de esas patas pierde consistencia, la calma cambiaria se vuelve frágil y reaparece la demanda de cobertura.
El punto clave es que la dinámica no depende de una sola palanca. La estabilidad puede durar si el programa muestra «delivery» en el frente externo y si el costo del dinero en pesos se alinea con la inflación, las expectativas y el riesgo país. Pero si faltan reservas o sobra incertidumbre, el dólar vuelve a ser protagonista.
Dólar: el precio del peso volvió al centro
Desde Invecq señalaron que el contexto cambió con una mayor nominalidad: el IPC nacional subió 2,8% mensual en diciembre y las expectativas de inflación ajustaron al alza. Con ese telón de fondo, la fuerte compresión de las tasas en pesos tras las elecciones quedó, como mínimo, poco consistente con el comportamiento del resto de las variables.
Los expertos de la consultora explicaron que, en términos conceptuales, la Paridad Descubierta de Tasas de Interés ordena el análisis: el rendimiento local debería ser comparable al de activos considerados libres de riesgo (bonos del Tesoro de EE. UU.), más un adicional por expectativa de depreciación y una prima por probabilidad de default. En criollo: si no bajan expectativas o no cae el riesgo, la tasa no puede «flotar» demasiado abajo sin generar tensiones.
Sus analistas apuntaron que el recorrido reciente fue elocuente. La TAMAR promedió 56% TNA antes de los comicios legislativos, un nivel alto pero coherente con la volatilidad y la incertidumbre. Tras la victoria del oficialismo, descendió hasta mínimos cercanos a 25% anual en diciembre, una baja que podría ayudar a la reactivación (especialmente vía tasas activas), pero que lucía desmedida frente a una nominalidad que no cedía.
Para Invecq, la compresión tan fuerte solo habría sido consistente si se hubieran ajustado a la baja las expectativas de devaluación o inflación (no ocurrió) o si el riesgo país hubiera comprimido mucho más (tampoco). Con un piso transitorio alrededor de 550 puntos básicos, la variable que terminó corrigiendo fue la tasa: en los últimos días volvió a promediar cerca de 35% anual, más alineada con el resto del tablero.
La «micro» del dólar
Desde 1816 señalaron que la micro del mercado cambió por una razón tangible: se agotó la principal fuente de liquidez que venía funcionando como amortiguador. Los pasivos remunerados del BCRA, que en el régimen actual habían sido el gran «tanque» de pesos del sistema, cayeron a menos de $0,4 billones en las últimas ruedas, desde $7,1 billones que se observaban a comienzos de diciembre.
Los expertos de la consultora explicaron que el drenaje tuvo dos motores bien concretos. Por un lado, el crecimiento del circulante, que en diciembre habría aumentado alrededor de $3,4 billones. Por el otro, las ventas de Lelink del BCRA en el mercado secundario, que habrían rondado $4,0 billones entre diciembre y las primeras semanas de enero. El resultado: se consumió el colchón que antes absorbía shocks sin trasladarlos tan rápido a las tasas.
En paralelo, 1816 puso la lupa sobre otro número que condiciona el corto plazo: los depósitos en pesos del Tesoro en el BCRA bajaron a $2,3 billones, el nivel más bajo desde mediados de 2024. Con esa caja más chica, cualquier necesidad de comprar dólares o cubrir pagos puede acelerar movimientos que, de otro modo, serían graduales.
Para 1816, el calendario suma presión: en los próximos 15 días habría vencimientos en dólares por alrededor de u$s1.000 millones, mientras los depósitos del Tesoro en moneda extranjera en el BCRA estaban cerca de u$s349 millones. Con esa estructura, el mercado entiende que la estabilidad cambiaria empieza a depender más de cómo se administra la liquidez y menos de la «inercia» de las últimas ruedas.
Reservas: la condición que exige el mercado
Sus analistas apuntaron que, con tasas que ya volvieron a un nivel más consistente, la discusión se mudó al frente externo. Para Invecq, el Gobierno enfrenta un trilema en el corto plazo: retomar desinflación, reimpulsar actividad (virtualmente estancada desde febrero de 2025) y fortalecer reservas internacionales, en un contexto de posición patrimonial frágil del BCRA y compromisos en dólares previstos para 2026 y 2027.
Desde Invecq señalaron que, hasta hace poco, la estrategia había relegado el objetivo de reservas, apoyándose en la hipótesis de que, una vez disipado el riesgo político, ingresarían flujos financieros desde el exterior que permitirían al Banco Central recomponer su balance. Pero el mercado empezó a pedir señales concretas como condición para seguir reduciendo el riesgo país: en otras palabras, las reservas dejaron de ser postergables.
Ese giro, según Invecq, ya se empezó a reflejar: desde comienzos de enero, el BCRA compró neto casi u$s1.000 millones en pocas ruedas, aunque vendió aproximadamente u$s450 millones al Tesoro. La lectura es que cambió la conducción cambiaria, pero partiendo desde un nivel inicial muy bajo, por lo que el desafío no es «arrancar» sino sostener y profundizar.
Para 1816, en la misma dirección, las compras spot acumulaban alrededor de u$s824 millones en lo que va del año. La traducción para el dólar es directa: si la acumulación se consolida, el riesgo país puede comprimir más y el equilibrio cambiario gana margen; si la dinámica se corta o se diluye, el mercado vuelve a testear coberturas y el precio del dólar recupera sensibilidad.
Qué puede «romper» el equilibrio
Desde 1816 señalaron que el origen de los dólares también importa para proyectar la estabilidad. Sus analistas sostuvieron que una parte relevante de las divisas que vienen apareciendo se explica por endeudamiento del sector privado: empresas y provincias colocaron alrededor de u$s7.000 millones en el exterior desde el 26 de octubre. Ese flujo puede sostener oferta, pero depende de condiciones de mercado que no son permanentes.
Los expertos de la consultora también destacaron el canal bancario: los préstamos bancarios en dólares a privados (ex tarjetas) aumentaron cerca de u$s885 millones en enero, el mayor registro desde agosto. A diferencia de otras fuentes, este canal tiene un rasgo operativo que el mercado sigue de cerca: se trata de un movimiento que impacta de manera más inmediata en el circuito.
En cuanto al «fondo» externo, 1816 recordó que 2025 cerró con un superávit comercial de USD 11.286 millones, por debajo de los u$s18.928 millones de 2024, aunque con una composición llamativa: cerca del 70% del saldo del último año se explicó por energía. Esa composición es relevante porque sugiere un sostén sectorial, pero no elimina el desafío de corto plazo que imponen los pagos y el nivel inicial de reservas.
Para cerrar el mapa de riesgos, las fuentes convergen en una idea práctica: si el mercado exige reservas y consistencia, la tasa también se vuelve una herramienta de administración del equilibrio. 1816 remarcó que la autoridad monetaria tiene flexibilidad para manejar la liquidez, y que la tasa termina funcionando como un instrumento condicionado a lo que se busca para el mercado spot. Invecq, por su parte, subrayó que sin acumulación sostenida de reservas será difícil lograr una compresión adicional del riesgo país y el rollover de la deuda en dólares, condición necesaria para darle sustentabilidad al programa y reducir tensiones cambiarias.
Conclusión: qué puede pasar con el dólar según el tablero que mira la City
El dólar puede seguir sin moverse si se consolida el «triángulo» que el mercado exige: reservas en aumento, una tasa en pesos compatible con nominalidad y riesgo, y un riesgo país que retome la compresión. Ese escenario no es automático: depende de continuidad operativa y señales verificables.
El equilibrio se puede romper si alguno de esos pilares falla. Si la acumulación de reservas se frena, si las expectativas vuelven a subir sin ancla o si el riesgo país se queda clavado sin mejoras, el mercado tiende a reabrir coberturas y el tipo de cambio recupera presión.
En el corto plazo, la micro manda: depósitos del Tesoro, liquidez del sistema, calendario de pagos y compras spot del Central. Pero el mensaje de fondo es macro: el dólar está calmo mientras el programa convenza de que el balance externo mejora.
En ese sentido, la «quietud» es condicional. No se mueve (todavía) porque el mercado le da tiempo a la señal más importante: las reservas. Si esa señal se sostiene, la calma puede extenderse. Si no, el equilibrio deja de ser equilibrio y pasa a ser transición.
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ECONOMIA
El bitcóin sube más del 3 %, mientras el oro y la plata cotizan mixtos pendientes de Irán Por EFE

Madrid, 6 abr (.).- El bitcóin, la criptomoneda más conocida y negociada del mercado, sube este lunes con fuerza, más del 3 %, y cotiza cerca de los 70.000 dólares, mientras el y la registran una tendencia mixta, en una jornada en la que el mercado sigue pendiente de las tensiones en Irán.
A las 10 horas de este lunes, y según datos de mercado recogidos por EFE, avanza el 3,52 %, hasta los 69.126,54 dólares; mientras que el oro sube un leve 0,24 %, hasta los 4.684,62 dólares por onza.
La plata, por su parte, cae el 0,71 %, hasta los 72,5 dólares.
Y ello, en una jornada en la que las bolsas europeas no cotizan por el festivo de Lunes de Pascua, al igual que han hecho otros mercados asiáticos como el de Shanghái o el de Hong Kong, que celebran el Día de Barrido de Tumbas.
Sí ha operado el principal índice de la Bolsa de Tokio, el , que ha subido el 0,55 % este lunes; y también lo hará Wall Street, cuyos futuros adelantan una sesión levemente alcista.
Y ello, con los inversores pendientes de las últimas noticias sobre la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Según Reuters, Irán y Estados Unidos han recibido un plan por parte de Pakistán para poner fin a las hostilidades y que permitirá reabrir el estrecho de Ormuz.
Y ello, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya amenazado de nuevo a Irán con desatar «el infierno» si no reabre el estrecho de Ormuz antes de este martes.
ECONOMIA
Ranking mundial de suba de combustibles: en qué puesto quedó la Argentina, en medio de la guerra en Medio Oriente

La Argentina se ubicó en el puesto 24 entre 124 países en un ranking global de suba de combustibles elaborado por Global Petrol Prices. El incremento de 23,8% en las naftas desde el inicio del conflicto en Medio Oriente ubica al país por debajo del promedio global de aumentos, pero entre los primeros lugares si se compara con la región.
El ranking muestra que en América Latina la dinámica fue dispar. Mientras Perú encabeza la suba regional con 35,6%, seguido de Guatemala (34,4%) y Panamá (26,3%), la Argentina se ubica por encima de Chile (16,8%), Brasil (7,6%) y Paraguay (7,9%). Se destacan los casos de Colombia y Uruguay, donde los precios retrocedieron 3,1% y 1,2%, respectivamente.
En un escenario internacional marcado por la volatilidad y la incertidumbre acerca del fin de la guerra, países como Myanmar (100%), Filipinas (71,6%) y Malasia (52,4%) lideran el listado de alzas más marcadas, mientras que Estados Unidos experimentó un incremento de 31,1% y los principales países europeos oscilaron entre el 5% y el 25%.
Entre los productores petroleros de Medio Oriente, el aumento fue prácticamente nulo, con Arabia Saudita y Omán registrando variaciones de 0%, un comportamiento opuesto al observado en otras regiones.

El aumento de casi una cuarta parte en el precio de las naftas argentinas, según Global Petrol Prices, refleja el impacto que tienen los combustibles en la economía local, donde los aumentos suelen trasladarse a precios.
Por esa razón, la estrategia de YPF, la petrolera estatal que concentra más de la mitad del mercado interno, es central para el equilibrio inflacionario. Desde el inicio del conflicto bélico, la empresa definió no trasladar el aumento internacional del precio del crudo al surtidor mientras dure la guerra, en un intento de “amortiguar” el impacto directo en el bolsillo de los consumidores.
La estrategia de YPF ante la inestabilidad global
Tras el estallido del conflicto en Medio Oriente, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, reiteró la vocación de la empresa por mantener una política de precios “transparente y responsable”, adaptando el traslado de los valores internacionales al mercado local bajo criterios de estabilidad y no de especulación, según declaró a Infobae.
Marín remarcó: “YPF es la compañía de la Argentina, tiene 90% de imagen positiva. Y cuando digo que es la argentinidad al palo, es la argentinidad al palo. Yo no quiero que piensen que estoy especulando. Ganar un par de millones de dólares especulando no es lo que queremos hacer en YPF. Entonces no juego a la especulación, porque todos estamos haciendo sacrificios para transformar la Argentina”.
REUTERS/Agustin Marcarian/
En términos operativos, Marín indicó que la empresa adquiere alrededor del 30% del crudo que refina y exporta el 10%, por lo que YPF es un importador neto de 20%. Explicó, en ese sentido, que desde el estallido de la guerra aquel 28 de febrero, los precios locales se seguían calculando en base a un valor de USD 60 el barril de Brent; es por eso que el valor de los combustibles en los surtidores se ajustó solo de manera parcial en comparación con otras partes del mundo.
En diferentes declaraciones públicas, el directivo puntualizó que la petrolera estatal trasladó hasta ahora “un tercio del aumento del Brent al surtidor”, decisión que se amplió en las últimas horas, tras el anuncio de YPF de estabilizar los precios por 45 días para contener el traspaso completo.
La estabilización, a la que la compañía definió como buffer de precios, o un “amortiguador”, rige desde el 1° de abril y se extenderá por 45 días, período en el cual la compañía analizará cómo proceder si persisten la inestabilidad energética y la escalada del crudo.
Este amortiguador opera como un mecanismo de alivio frente a la reciente caída del consumo de combustibles, especialmente en el interior del país, y busca evitar que el alza internacional se traduzca automáticamente en un impacto inflacionario local.
La respuesta oficial a la crisis internacional
El precio de la nafta y del gasoil argentinos está compuesto por tres variables principales: el costo internacional del barril de petróleo Brent, el tipo de cambio y la carga impositiva, como el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el impuesto al Dióxido de Carbono.

EFE/EPA/OLGA FEDOROVA
Desde la petrolera estatal señalaron a Infobae que, aunque los precios internos “se amortiguan en relación con el barril internacional”, los eventuales aumentos en impuestos o movimientos significativos del tipo de cambio escapan a su control directo, por lo que esas variaciones sí pueden trasladarse al consumidor.
Es por eso que, a finales de marzo, el Gobierno resolvió postergar el incremento previsto en el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el impuesto al CO₂ que debía regir en abril, sumando así otra medida para mitigar la presión sobre los precios en los surtidores.
La medida fue justificada en el marco de la “tensión energética global” derivada por la guerra en Medio Oriente. En declaraciones a este medio, fuentes oficiales afirmaron: “No vamos a aumentar el impuesto a los combustibles en abril. Por la suba del precio internacional del barril y para mitigar el impacto en surtidor. Es una medida más para proteger al consumidor”.
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ECONOMIA
Semana tensa y lunes “a todo o nada”: los mercados operaban con tensión en la noche del domingo

Hoy puede ser un día clave en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. En el tablero están las dos posturas con condiciones para abrir el Estrecho de Ormuz.
Donald Trump amenaza con bombardear las centrales eléctricas y una escalada del conflicto que incluiría el desembarco de tropas. Desde Teherán respondieron que solo abrirán el Estrecho si se respetan los derechos iraníes y una parte de los peajes se orienten a compensar los daños que les causó la guerra.
Si EEUU no acepta la propuesta, la amenaza serán los hutíes, que amenazaron con cerrar el estrecho Bab el-Mandeb en el Mar Rojo que conecta, a través del Canal de Suez, a Asia con Europa. En otras palabras, Europa vería agravarse su crisis de abastecimiento de combustible. En el continente ya están limitando los vuelos por falta de aeroquerosene.
Desde que comenzó el conflicto, las noches del domingo y las madrugadas de los lunes están plenas de novedades y no es casualidad. Minutos antes de que comiencen las aperturas de los mercados, los futuros del petróleo tienen elevadas posturas.
Este escenario ya dejó de ser favorable para la región. De hecho, a pesar de que la semana pasada hubo emisiones de Obligaciones Negociables de empresas argentinas, es un mecanismo que se está agotando.
La guerra, vista desde la Argentina
Las consultoras locales, van adecuando sus informes un paso atrás de los acontecimientos, pero su enfoque ahora se orienta a la necesidad de conseguir divisas y a la reactivación del consumo.
En ese sentido, la consultora 1816 adelantó que el Gobierno negoció con un banco privado parte de la deuda de bonos para poner pesos en el mercado, hacer bajar las tasas de interés y alentar el financiamiento para que se reactive la economía.

El informe de 1816 señala que “el lunes 30 de marzo, un día antes de la liquidación de la subasta en la que el Tesoro informó un rollover (renovación) de 138,5% (financiamiento neto de $3,07 billones), los depósitos en pesos del Gobierno en el Banco Central (BCRA) bajaron $2,12 billones respecto a la jornada anterior y los encajes de los bancos en el BCRA subieron el lunes, suponemos que transitoriamente, $2,93 billones. Nuestra hipótesis basada en la información pública disponible es que:
- La caída de depósitos del lunes se debe a que el Tesoro le compró a un banco el viernes 27 de marzo en una operación t+1 (48 horas) $1,94 billones de valor de mercado TZX27 (BONCER que vencen a fin de junio de 2027.
- Ese banco que vendió los TZX27, luego participó de la subasta y compró el nuevo TZXS8 (vence en setiembre de 2028) estirando duration (plazo). Según los balances públicos de diciembre, uno de los bancos privados más grandes del país tenía una posición muy importante de TZX27, con lo cual, si bien no lo podemos confirmar, parece muy probable que se haya tratado de una operación de pasivos del Gobierno en la que uno de los principales inversores institucionales privados estiró la duration”.
El informe agrega que “la diferencia entre la caída de depósitos en pesos del Gobierno por $2,12 billones el lunes 30 de marzo y la operación de TZX27 por $1,94 billones es de $180 mil millones, que equivale a alrededor de USD 129 millones. Probablemente se haya explicado porque el Tesoro tuvo que comprar algo dólares para pagar vencimientos por alrededor de USD 200 millones para pagar a organismos internacionales y el Ministerio de Economía tenía al cierre del viernes 27 de marzo solo USD 106 millones depositados en el Central”.
1816 indica que “sacamos 3 grandes conclusiones de la operación:
- A diferencia de lo que sucedió en la subasta de Bonares en dólares, en la que el mercado mostró desinterés por comprar títulos con vencimiento en el próximo mandato presidencial, pareciera ser que al menos algunos inversores no tienen inconveniente en cambiar títulos CER con vencimiento en 2027 por otros con vencimiento en 2028 a determinados valores (el TZX27 se recompró en CER+2,6% y el TZXS8 se colocó a CER+7,6% tasa nominal anual a 180 días; la forward es de CER+13,0%. Esto es indudablemente una buena noticia para el programa financiero en pesos de Milei.
- El rollover genuino de la subasta no fue finalmente de 138,5%, es decir, no hubo un financiamiento neto de $3,07 billones. Si descontamos la operación que describimos, el rollover genuino fue de 114,2%, equivalente a $1,13 billones.
- A partir de ahora los analistas deberemos ser más cautelosos para evaluar el impacto que tienen las licitaciones en la liquidez. Puesto de otra manera, habrá que esperar a la liquidación de cada subasta para poder saber efectivamente cuán relevante fue el financiamiento neto genuino.
La consultora EconViews que dirige Miguel Kiguel, hizo centro en que “en los últimos días el BCRA pisó el acelerador y cerró el primer trimestre con compras de divisas superiores a los USD 4.300 millones, a un ritmo de casi USD 1.500 millones mensuales. Con el inicio de la cosecha gruesa, el Banco Central ahora tiene la oportunidad de profundizar ese ritmo y completar un segundo trimestre aún más sólido, acercándose al objetivo de USD 10,000 millones para el año. Las reservas netas mejoraron, aunque siguen en terreno negativo por los pagos de deuda y la caída en el precio del oro”.
EconViews se pregunta “¿Qué pasó en estos tres meses? El BCRA emitió aproximadamente $6,1 billones para comprar dólares y el Tesoro absorbió unos $6,9 billones a través de sus licitaciones de deuda quincenales. En la práctica, se compran dólares contra deuda en pesos. El crédito no termina de repuntar y no da demasiado espacio para la remonetización. La base monetaria crece al 25% interanual, por debajo de la tasa de inflación”.
El informe agrega que “pese a que el Tesoro absorbió más de $3 billones en la licitación de la semana pasada (casi la misma cantidad que los bancos mantenían como colchón de liquidez en el BCRA), la liquidez del sistema sigue holgada. Las compras de divisas y el relajamiento de encajes contribuyeron a sostener las tasas de corto plazo cerca del piso de 20% que fija el BCRA, mientras que las de plazos fijos comenzaron a perforar el 25%. El objetivo es recomponer el crédito, que volvió a crecer por debajo de la inflación en marzo, con los créditos al consumo como los más afectados”.
Antes y después del cambio de gobierno
Sobre la toma de dólares, la consultora señaló que “el Bonar 28 salió con una TIR de 8,9% frente al 5,1% del 27, diferencia que refleja el riesgo político implícito entre ambos bonos, uno antes y otro después de las elecciones. En la segunda vuelta de la licitación no se llegó a cubrir el cupo de USD 100 millones para el Bonar 28, lo que muestra que no está resultando sencillo extender vencimientos más allá del mandato de Milei. No descartamos que en algún momento se instrumente alguna operación de manejo de pasivos para mejorar el perfil de deuda, o una salida al mercado internacional si las condiciones externas acompañan, estrategias que serían muy positivas para el riesgo país”.
Para FMyA la consultora que dirige Fernando Marull “la última semana de marzo siguió tranquila en el plano financiero: dólar estable con el BCRA acumulando reservas (USD 1.700 millones en marzo), y en abril debiera seguir comprando. Por su lado, las tasas de interés estuvieron estables en 2.2% mensual pero lo negativo sigue siendo la inflación de la cuarta semana, que fue de +0.6% y cerró en 3% en marzo. Para abril proyectamos 2,4% por naftas (arrastre de +10%), pero será menor si la carne baja. Los niveles de actividad en marzo debieran venir algo mejores (agro, petróleo), luego de un irregular primer bimestre (enero bien, febrero mal). Pero el dato de la semana es que las paritarias vienen flojas (Comercio +2% abril + $120 mil no remunerativos), por lo que será clave una menor inflación para el rebote del salario en el segundo trimestre. Por este motivo el Gobierno está muy activo impulsando el crédito para empresas a tasas bajas”.
El informe advierte que “el mercado sigue parado en pesos. Más allá de que las ganancias de carry trade son altas, la expectativa de un dólar calmo hasta fin de la cosecha (julio) lo sostiene. Recomendamos ir tomando ganancias (parciales). En inversiones en pesos; la curva de LECAP descuenta 2,1% mensual para próximos meses, y el mercado sigue cómodo en Bonos CER por cualquier sorpresa inflacionaria (aunque ya descuenta 28% para 2026). Los bonos en dólares mejoraron un poco, aunque el Riesgo País sigue alto por encima de los 600 puntos; al margen de la compra de reservas y colocación de deuda localmente (ya casi USD 1.000 millones). En Acciones, marzo deja un muy buen mes (+12%) por las petroleras. Con el mercado global rebotando, también lo hará Argentina”. Sobre los riesgos, la consultora indica que “empeoró el internacional, pero seguimos viendo que la calle es el mayor riesgo. Si bien la pobreza descendió a 28,2% en el segundo semestre, en el comienzo del año ya habría rebotado (29,1%). Y ya está resultando en un menor apoyo al Gobierno. Y en este contexto se suman los casos como el de Manuel Adorni”.
Qué dicen los bancos del exterior
En el exterior, los grandes bancos tuvieron en cuenta a la región. Barclays, la corporación financiera con sede en Londres indicó que “marzo marcó un claro punto de inflexión para el crédito corporativo en Latinoamérica. Tras un buen comienzo de año, marzo ofreció una versión más directa. El aumento de los rendimientos globales, renovada volatilidad en las tasas y continua reducción de riesgos en créditos emergentes impulsó el índice a la baja, exponiendo la sensibilidad de la valoración y reforzando el desvío del mercado desde una compresión amplia hasta la disciplina de reducción y la selectividad a nivel de emisor. En términos de rentabilidad total, las empresas latinoamericanas disminuyeron aproximadamente un 2,5% del 27 de febrero al 30 de marzo”.
En tanto, Goldman Sachs, la corporación con sede en Nueva York, opinó que “en Brasil, Sudáfrica y Corea, las acciones parecen estar mejor posicionadas que en el sur de Asia. Brasil se destaca como beneficiario relativo, dado que es exportador de petróleo, y se ha mantenido mejor gracias a los avances del sector energético. Desde que comenzó la guerra, podría recuperarse a medida que se produzcan nuevos recortes de tasas”.
El informe indica que “de manera similar, una fuerte revalorización de las tasas y la venta masiva de oro provocaron grandes descensos en las acciones sudafricanas y empujaron las valoraciones a mínimos de 10 años, lo que sugiere un atractivo riesgo-recompensa en caso de desescalada”.
El mercado overnight operaba anoche con pesimismo. Las Bolsas de Nueva York estaban 0,60% abajo y marcaban tendencia negativa. El oro retrocedía 0,77% por la venta de algunos países para hacerse de dólares para afrontar la crisis del petróleo ante la posibilidad de que Estados Unidos no baje las tasas durante este año. El petróleo cotizaba arriba de 2%. El Brent, de referencia en la Argentina, superaba los USD 111 en el mercado de futuros.
Para esta semana se esperan nuevos aumentos de combustibles en Estados Unidos y Europa donde el gas aumentó entre 40 y 60% desde el inicio del conflicto. El riesgo país argentino puede subir por el escenario internacional y los conflictos políticos internos que alejan a los fondos del exterior de los bonos de la deuda local pese a que rinden más de 10 por ciento.
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