ECONOMIA
El dólar volvió a subir pero cerró la semana con una caída de 16 pesos

Tras una racha de tres días seguidos a la baja, el dólar volvió al sendero alcista este viernes al marcar leves avances tanto en el mayorista como en el minorista y las cotizaciones financieras. Sin embargo, los segmentos oficiales cerraron con bajas semanales de hasta 16 pesos.
Con un volumen operado de USD 447 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), donde operan exportadores, importadores y el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el tipo de cambio mayorista cerró la semana a $1.400, lo que implica un avance de 5,5 pesos en relación al movimiento del jueves. De esta manera, la divisa al por mayor registró una caída semanal de 16 pesos, contra los $19 que había subido los cinco días previos.
En relación al esquema cambiario, el BCRA estableció en $1.627,97 el límite superior de la banda. Actualmente, la cotización mayorista se encuentra un 16,28% por debajo de ese valor. Esto significa que el dólar cuenta con un margen de aumento de 227,97 pesos antes de que la autoridad monetaria deba intervenir para mantener su cotización dentro de los parámetros definidos.
Al mismo tiempo, el dólar minorista finalizó la jornada con un aumento de cinco pesos a $1.420, según los registros oficiales del Banco Nación. Más allá de esa suba diaria, el billete que se vende en los bancos mostró un retroceso de 15 pesos en la semana.
En cuanto a la cotización blue, perdió cinco pesos y se negoció a $1.415 en el mercado informal de la City porteña. Por el contrario, los segmentos bursátiles experimentaron leves alzas. En el caso del MEP, subió a $1.418,15, mientras que el contado con liquidación (CCL) ascendió a 1.465,76 pesos.
La inflación de febrero alcanzó el 2,9 por ciento. En los últimos doce meses, el aumento acumulado llegó al 33,1%, mientras que en el primer bimestre de 2026 el alza fue de 5,9 por ciento. Tomando en cuenta el dato mensual y la reciente actualización de las bandas cambiarias, es posible calcular el valor máximo que podría registrar el dólar en abril de 2026 antes de que el BCRA deba intervenir para regular su cotización.
El esquema implementado por el equipo económico desde comienzos de año establece que el techo del tipo de cambio mayorista se ajusta según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Para definir este ajuste se utiliza la información más reciente disponible, lo que genera un desfase de dos meses en la actualización.
Con los datos oficiales y el cierre de enero, el límite superior de la banda cambiaria a fines de abril se ubicará cerca de los 1.703 pesos. Este valor puede variar durante el año en función de la evolución de la inflación, que en los últimos meses mostró una tendencia ascendente.

“El techo de la banda cambiaria para abril será de $1.703”, señaló el analista financiero Christian Buteler. Si se comparan los $1.400 actuales del tipo de cambio oficial, el dólar mayorista tiene margen para subir hasta 21,64% antes de llegar al tope que obliga la intervención del Banco Central.
Si la cotización del dólar supera los $1.703 al finalizar abril, el BCRA debería intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para devolver el precio a los rangos establecidos. Este sistema busca limitar la volatilidad del tipo de cambio, facilitar la acumulación de reservas y fortalecer el control sobre el sector externo.
Sin embargo, el Ministerio de Economía y las autoridades del BCRA prevén intervenir antes de que el tipo de cambio llegue al techo establecido por el esquema cambiario. Un incremento superior a 303 pesos ejercerá una presión significativa sobre la inflación futura. El Gobierno concentra sus esfuerzos en frenar el avance de los precios y, a través de una política monetaria y fiscal restrictiva, pretende reducir la inflación por debajo del 1% en agosto, una meta que representa un desafío considerable.
Europe
ECONOMIA
El tráfico de Getlink muestra resultados mixtos en marzo por el efecto de la Semana Santa Por Investing.com

Investing.com — (EPA:GET) reportó resultados de tráfico mixtos para marzo, con volúmenes de camiones disminuyendo un 0,9% interanual, mientras que los transbordadores de pasajeros aumentaron un 8,0% en comparación con el mismo período del año pasado.
El rendimiento del transbordador de camiones mostró una ligera mejora respecto a la caída del 1,2% de febrero. El tráfico de transbordadores de pasajeros se recuperó de la disminución del 6,1% de febrero, con el calendario de la Semana Santa continuando afectando los patrones de crecimiento mensual durante marzo y abril.
Las acciones de Getlink cotizaban a 19,83 euros, por debajo del precio objetivo de 16,50 euros. Los precios más altos del combustible y los volátiles mercados energéticos están proporcionando soporte a corto plazo para el negocio del operador del túnel.
Un reciente aumento en las participaciones de accionistas clave también ha proporcionado cierto soporte al precio de la acción.
Este artículo ha sido generado y traducido con el apoyo de AI y revisado por un editor. Para más información, consulte nuestros T&C.
ECONOMIA
’El poder es de quien puede financiarse: ahí no manda Trump, manda el mercado’ Por Investing.com
Investing.com – En un contexto de creciente tensión geopolítica y presión sobre la política monetaria en EE.UU., Donald Trump vuelve al centro del debate. Sin embargo, más allá del ruido político, el límite de su estrategia no está en Washington sino en el mercado. Y cuando este se gira, incluso el sheriff tiene que recular.
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El economista José Manuel Marín Cebrián analiza dónde está realmente el poder hoy. «En el actual escenario geopolítico y financiero, Donald Trump vuelve a situarse en el epicentro de la dinámica global con un estilo de liderazgo basado más en la imposición que en la negociación», señala este experto.
«Su estrategia es clara y reconocible: poder militar, dominio del dólar y uso de sanciones como herramienta de presión. No se trata solo de influencia política, sino de capacidad para fijar las reglas del juego», añade.
«Pero este pulso no va de conflictos concretos. Ni de Irán ni de Venezuela. Va del control global. Estados Unidos frente al eje China-Rusia, con la energía, los recursos y la influencia como botín. El resto son escenarios donde se juega la partida», sentencia Marín Cebrián.
«El problema es que gobernar a golpe de presión tiene un coste. Las tensiones dentro del Partido Republicano, la incomodidad de parte del tejido empresarial y el desgaste con aliados tradicionales empiezan a evidenciar que el liderazgo agresivo funciona, hasta que genera fatiga», afirma el economista.
Ojo a la Fed
Uno de los frentes más sensibles es la relación con la Fed, según Marín Cebrián. «Trump quiere tipos bajos para sostener el crecimiento. La institución presidida por Jerome Powell defiende su credibilidad y la estabilidad monetaria. La tensión es evidente. Cuando politizas la Fed, debilitas el dólar», destaca.
A este contexto se suma una realidad difícil de ignorar. Estados Unidos acumula más de 34 billones de dólares de deuda, con un coste anual en intereses que supera el billón. El ratio deuda/PIB se mueve en torno al 120%. «Cada subida de tipos no es un matiz. Es un problema. Porque encarece una factura ya desbordada», afirma Marín Cebrián.
Bonos
Aquí aparece el límite del poder político: el mercado de bonos. «Un mercado que no negocia, no vota y no atiende a discursos. Solo mide riesgo. Si percibe desequilibrios, exige más rentabilidad, castiga los precios y eleva el coste de financiación. Y cuando eso ocurre, el margen político desaparece», explica Marín Cebrián.
«La renta variable actúa como el otro gran termómetro. Ya se ha visto. En los momentos de mayor tensión arancelaria, el mercado respondió con caídas, volatilidad e incertidumbre. Y eso tiene consecuencias reales: menos consumo, menos inversión y menor crecimiento. Por eso, cuando Wall Street corrige, Washington ajusta el tono», apunta el economista.
«En el fondo, el equilibrio de poder no está en los discursos, sino en la financiación. El mercado de bonos fija el precio del dinero. La bolsa mide la confianza. Y ambos envían el mismo mensaje cuando algo se tensiona demasiado», destaca.
«En un entorno de deuda elevada, costes financieros al alza y creciente fragmentación geopolítica, el debate ya no es solo de crecimiento. Es de sostenibilidad. Porque, al final, el poder no lo tiene quien impone. Lo tiene quien puede financiarse. Y ahí, no manda Trump. Ni siquiera la Reserva Federal. Manda el mercado», concluye este experto.
ECONOMIA
¿Continuará la apreciación?: proyectan que el dólar seguirá perdiendo contra la inflación y afectará más a la industria

La tendencia de un tipo de cambio real más apreciado se mantendrá durante todo el 2026. Según se desprende de los analistas que participaron del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM): pronosticaron que la inflación aumentará 29% a lo largo del año y la cotización del dólar subirá solo 17% para finalizar en 1.700 pesos.
Esta proyección implica que no habrá una corrección cambiaria significativa y que obviamente el dólar oficial se mantendrá bien lejos del techo de la banda cambiaria.
La apreciación del peso dio lugar a múltiples comentarios sobre la profundización del atraso cambiario. Hubo sugerencias para todos los gustos en los últimos días, pero sobresalieron las de los economistas que recomiendan levantar las restricciones cambiarias para que el tipo de cambio tome impulso.
Sin embargo, en el equipo económico prefieren manejarse con cautela y consideran que es peligroso liberar totalmente el cepo. El recuerdo reciente de la crisis cambiaria en los meses previos a las elecciones legislativas del 2025 frena cualquier iniciativa para dar mayor grado de libertad a los que quieren dolarizarse.
Aunque Luis Caputo aseguró que la elección del año que viene “va a ser un paseo”, nadie lo da por hecho. Que el riesgo país se mantenga por encima de los 550 puntos básicos y que la compra de dólares del público ronde los USD 2.500 millones por mes no reflejan un clima de tanta tranquilidad.
Por lo pronto, ayer ni la compra récord del Banco Central por USD 280 millones logró sacar al dólar de su letargo y prácticamente no se movió. Las reservas lograron superar los 45.000 millones de dólares. Ahora toda la expectativa está puesta en la liquidación de la cosecha gruesa, que aumentará sostenidamente la oferta de divisas en el segundo trimestre.
Todo indica, por ende, que la apreciación cambiaria llegó para quedarse. La inquietud es que sigue afectando a los sectores que deben enfrentar la apertura comercial que impulsa el gobierno. Los datos de producción industrial que ayer divulgó el Indec profundizan esta preocupación. Las empresas no solo tienen que competir con el fuerte incremento de las importaciones, sino con un tipo de cambio que las favorece notablemente en detrimento de los sectores productivos locales.
La industria, por lo pronto, sufrió un fuerte retroceso. En febrero cayó 4% respecto al mes anterior y acumula una merma de 8,7% en relación al año anterior. La construcción tampoco levanta cabeza: en el mes sufrió una retracción de 1,3% respecto a enero y sigue 0,7% debajo del año pasado.
De los 16 sectores industriales, 14 registraron caídas en relación al mes anterior. El rubro alimentos y bebidas sufrió una retracción de 3,1% en febrero respecto al mes anterior. En el caso del sector textil la caída fue de 4% y acumula una caída interanual de 22,6 por ciento. La industria automotor cayó 7,3% en el mes y la caída acumulada en el último año llega a 24 por ciento.
La actividad industrial sufre impactos múltiples. No solo es la mayor competencia importada, sino también una merma de la demanda local y una presión impositiva que por ahora no afloja. Un tipo de cambio que se sigue apreciando es todo un desafío porque promueve las compras al exterior. Al mismo tiempo, también representa una dificultad para el turismo receptivo, que se vuelve muy caro para el turista extranjero.
El índice de tipo de cambio real multilateral que mide el Central ya muestra una apreciación superior al 7% en lo que va del año. Y la tendencia podría acentuarse si el dólar oficial no empieza a subir. La otra opción es que la inflación se desacelere, pero será un proceso lento después del pico de alrededor de 3% que se espera en marzo. La medición oficial se conocerá el próximo martes.
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