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ECONOMIA

El Fernet de 750cc sigue aumentando de precio en dólares y evidencia la inflación

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La inflación oficial acumula dos meses por debajo del 2% intermensual. Aún así, hay productos que no siguen la tendencia. Por caso, el Fernet en botella de 750cc un importante aumento en dólares. 

Mientras en pesos el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora todos los meses el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestra una clara desaceleración, en dólares no se da el mismo caso. 

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Perfil Córdoba indica que el emblemático producto de consumo popular de esa provincia es uno de los casos: el economista Aníbal Casas Arregi, presidente de SyC Inversiones, indicó que durante el primer gobierno de Néstor Kirchner, una botella de Fernet de 750cc costaba 16 pesos y el dólar rondaba 3 pesos (USD 5,33), en tanto que en 2013, el valor del Fernet en ese formato llegó a un pico de USD 12,36, reflejando una combinación de atraso cambiario y alto consumo.

En 2018, el precio alcanzó los USD 13,33, su máximo en la serie. Pero en los años posteriores, con la fuerte devaluación del peso, el fernet se abarató fuertemente en dólares: en 2023, una botella costaba USD 2,52, el valor más bajo registrado.

Hoy, en 2025, con un precio mayorista de 14.200 pesos y el dólar a 1.300 pesos, el valor vuelve a superar los USD 10,92, lo que confirma el diagnóstico de Casas: «Hay una inflación en dólares, no del 100%, pero sí cercana al 120% respecto de dos décadas atrás».

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Inflación en dólares

Este fenómeno, que se replica en otros productos, da cuenta de una distorsión importante en los precios relativos. «Cuando el mercado era más competitivo, los márgenes eran menores. Hoy, en muchos casos, alguien se está quedando con un margen mayor«, explicó Casas, quien proyecta que la baja en la demanda y la presión del dólar podrían empujar a una recomposición de precios en los próximos meses.

Casas también relativizó la idea de que la fuerte suba del dólar blue previo a la asunción de Javier Milei haya sido causada por los discursos del libertario. Según él, el verdadero problema fue la herencia económica del gobierno anterior: «Había una emisión descontrolada de pesos, deuda elevada y una inflación sin freno. Lo que generaba incertidumbre no era Milei, era el contexto previo».

Actualmente, Casas considera que Argentina atraviesa una etapa de «acomodamiento» en la que el tipo de cambio funciona como precio relativo central. Y recordó que hace un año, cualquier suba del dólar se trasladaba automáticamente a precios,cuando hoy eso no ocurre.

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En este escenario, la baja de las tasas de interés busca reactivar la economía incentivando el consumo. El riesgo es que esos pesos extra vayan directamente al dólar o a precios. Pero también hay una chance positiva: que parte de ese dinero se vuelque al consumo, y que los empresarios, en lugar de remarcar, opten por vender más a precios estables.

Ese sería el inicio de una dinámica positiva, en la que «la inflación no baja pero tampoco se acelera, y la actividad empieza a recuperarse», según las declaraciones de Casas relevadas por Perfil. En ese esquema, el tipo de cambio real se acercaría a niveles más competitivos y sostenibles para la economía argentina.

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ECONOMIA

¿Seguirá bajando la pobreza en 2026?: cuáles los datos que ponen en duda la continuidad de la tendencia descendente

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Aunque la pobreza bajó al 28,2% al cierre de 2025, informes privados advierten que la falta de actualización en los ponderadores de la canasta básica podría estar generando una subestimación del indicador en los centros urbanos más densos. (AP)

Los datos de pobreza del segundo semestre del 2025 confirmaron una mejora sensible de los indicadores socioeconómicos. En sólo seis meses, cerca de 1,54 millones de argentinos dejaron de ser pobres y 269 mil personas salieron de la indigencia. El resultado fue consecuencia de que los ingresos familiares crecieron por encima de los aumentos de los insumos de primera necesidad. En detalle, los salarios aumentaron en promedio un 18,3% entre junio y diciembre del año pasado, mientras que el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 11,9% y el de la Canasta Básica Total (CBT) se incrementó 11,3 por ciento.

Ahora bien, esos mismos indicadores (salarios, CBA y CBT) muestran una situación completamente diferente en el inicio del 2026 y siembran dudas respecto a lo que pueda ocurrir en el primer semestre de este año.

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Un análisis del Ieral (Fundación Mediterránea) pone de manifiesto una inversión en la tendencia de los precios relativos que afecta directamente el poder de compra de los sectores más vulnerables. Según la entidad, la evolución futura de la pobreza está “fuertemente condicionada por la dinámica de los precios”. En un escenario donde los alimentos crecen por encima del nivel general, incluso los ajustes salariales alineados con la inflación promedio pueden resultar insuficientes para sostener el consumo de los hogares.

Al observar el comportamiento anualizado a febrero de 2026, el informe detalla que los salarios del sector privado registrado aumentaron un 32,3%, quedando por debajo de la inflación general, que fue del 36,2%. Sin embargo, la disparidad es más aguda al comparar los ingresos con los bienes esenciales: el incremento salarial quedó “considerablemente por detrás del aumento en los precios de los alimentos (40,4%) y de la canasta básica alimentaria (42,1%) en el mismo periodo”. Esta brecha indica que, aunque los salarios totales mostraron un crecimiento del 37,8%, este dinamismo no alcanza para compensar el encarecimiento de la CBA.

Por su parte, un análisis de Equilibra destaca que, aunque la indigencia y la pobreza se redujeron en el cierre de 2025, la CBA y la CBT treparon por encima de la inflación en ese período. En el segundo semestre del año pasado, la suba mensual de la CBA y la CBT fue de 2,6% y 2,5% respectivamente, superando el 2,3% del IPC Nacional. Esta presión se intensificó hacia el final del año.

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“La aceleración de la inflación a fines del año produjo caídas del poder adquisitivo contra el tercer trimestre de 2025. La bajas fueron de 1,4% en salarios privados formales y de 2,2% en los ingresos de los empleados públicos. Además, cayeron 2,1% las jubilaciones mínimas, 1,1% la Asignación por Hijo y 6,6% la Tarjeta alimentar. Peor aún, si se comparan estos ingresos contra la CBT, las pérdidas se amplifican en 1,2 p.p. en dicho cuarto del año”, destacó la consultora.

El freno en la velocidad de descenso

La consultora LCG advierte que, con tres meses transcurridos del primer semestre de 2026, existen factores concurrentes que “pondrían un freno en el descenso de la tasa de pobreza”. Entre ellos se destaca una inflación estancada en torno al 3% mensual y salarios formales con paritarias homologadas por debajo de esos porcentajes, lo que implica una caída real de los haberes.

A este escenario de ingresos se suma un deterioro en las condiciones del mercado de trabajo. El informe de LCG señala que el ascenso de la tasa de desocupación en el cuarto trimestre de 2025, junto con una “mayor tasa de sobreocupación y mayor demanda de empleo por subocupación”, marcan la necesidad de mayores ingresos en los hogares para evitar caer bajo la línea de pobreza.

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En términos de profundidad, los datos reflejan que salir de la condición de pobreza sigue siendo un desafío de magnitud para las familias. El ingreso familiar promedio de los hogares pobres cubre apenas el 64,3% de la CBT. Según LCG, los pobres “siguen siendo prácticamente igual de pobres”, dado que la mejora en la brecha fue de solo 1,3 puntos porcentuales.

Disparidades regionales y de edad

La mejora registrada hacia finales de 2025, que llevó la pobreza al 28,2% y la indigencia al 6,3%, no fue uniforme en todo el territorio ni en todas las franjas etarias. LCG destaca que, si bien hubo reducciones importantes en el NOA y el NEA, estas regiones mantienen tasas por encima del 32%. El Conurbano bonaerense, por su parte, presenta la segunda mayor tasa de pobreza del país (32,6%) y concentra más del 50% de los pobres totales.

En cuanto a la composición por edad, la pobreza en menores de 14 años se ubicó en 41,3%, manteniéndose 13 puntos porcentuales por encima del promedio general. Asimismo, se observó un dato negativo en el segmento de jóvenes de entre 15 y 29 años, donde la indigencia ascendió levemente en el semestre hasta alcanzar el 8,4 por ciento.

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Los factores estructurales y metodológicos

Más allá de la coyuntura de precios y salarios, las consultoras advierten sobre elementos que podrían distorsionar o limitar la mejora de los indicadores sociales. LCG menciona que la línea de pobreza utiliza ponderadores de gasto de la encuesta de 2004/05, lo que no refleja los cambios en los patrones de consumo actuales ni en los precios relativos. Esta falta de actualización genera una “subestimación de la línea de pobreza”, efecto que se ha acentuado desde la no actualización del índice de inflación minorista en febrero.

Finalmente, el Ieral concluye que la mejora en el indicador no debe ocultar “fragilidades persistentes”. El desafío de mediano plazo sigue siendo interrumpir la transmisión intergeneracional de la pobreza mediante el foco en la educación y la generación de “trabajos mejor remunerados” y con ingresos sostenibles en el tiempo. En el corto plazo, la combinación de una actividad debilitada en sectores intensivos en empleo y la pérdida de poder adquisitivo frente a la canasta alimentaria ponen bajo cuestionamiento si la tendencia de 2025 podrá sostenerse durante la primera mitad de 2026.

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ECONOMIA

Energéticas impulsaron al Merval, que cerró el mes 13% arriba: oportunidades de inversión en abril

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Los ahorristas tuvieron un marzo variado en materia de rendimientos: las acciones llegaron a escalar hasta 33% en el mes, mientras que, en los bonos, el balance fue negativo para los nominados en dólares, pero alentador para los establecidos en pesos. Todo, en un escenario de fuerte tensión global por la guerra en Medio Oriente y la disparada del precio del petróleo, un factor que impulsó las cotizaciones de las empresas vinculadas a ese sector.

En resumidas cuentas, el principal índice de acciones de empresas líderes de Buenos Aires, el Merval de ByMA, ascendió más de 13% en todo marzo, aunque en 2026 acumula una caída de 2%.

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Las acciones más ganadoras del mes fueron las de YPF, que escaló 33% en los 31 días, como consecuencia del fuerte aumento del petróleo —por encima de los u$s100 el barril— ante el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio mundial de crudo.

Además, en el movimiento alcista de la petrolera estatal influyó el fallo judicial favorable proveniente de Estados Unidos, que dejó sin efecto la sanción para el Estado argentino por la expropiación de la firma, que exigía el pago de u$s16.000 millones más intereses.

Más allá de YPF, otras acciones que subieron con fuerza en el mes fueron las de Banco de Valores (VALO), con cerca de 29%, y Comercial del Plata (COME), con un avance de 25%.

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En Wall Street, donde también cotizan varias empresas líderes argentinas en formato de ADR, el panorama fue similar, con YPF liderando con un alza de 31% en dólares durante marzo.

«El conflicto en Medio Oriente fue el gran protagonista de los mercados durante marzo y generó efectos macroeconómicos sumamente relevantes. Desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero, se produjo una suba del petróleo que obligó a revisar al alza las expectativas de inflación para los próximos años y a ajustar las proyecciones sobre la política monetaria de los principales bancos centrales», detalla Milo Farro, analista de Research de Rava, a iProfesional.

En este escenario, agrega el experto, los índices de Estados Unidos, los mercados emergentes y los activos de riesgo en general «cerraron el mes a la baja. Sin embargo, cabe resaltar que las empresas energéticas sostuvieron la performance del Merval».

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En cuanto a los bonos argentinos, los emitidos en dólares sufrieron una fuerte baja en el mes, como el título a 2041 (AL41D), que descendió 4%.

En tanto, los títulos nominados en pesos registraron alzas de hasta 9% en marzo, como fue el caso del ajustado por CER (inflación), el Boncer con vencimiento en 2028 (TX28).

Cabe aclarar que el Tesoro obtuvo u$s681 millones de financiamiento en marzo en el mercado, mediante la emisión de bonos a 2027 y 2028.

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«Marzo fue un mes positivo para los activos argentinos, con una dinámica constructiva tanto en acciones como en bonos, aunque con mayor volatilidad hacia el cierre«, indica Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est.

A nivel global, la escalada del conflicto en Medio Oriente, especialmente la guerra con Irán, generó ruido en los mercados, impulsando el precio del petróleo a más de u$s100 y reintroduciendo temores inflacionarios.

«A pesar de eso, Argentina logró desacoplarse parcialmente, con subas en acciones y una mejora en la deuda, apoyadas en expectativas de normalización macro y compresión del riesgo país», define Castro a iProfesional.

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De hecho, los mercados estadounidenses registraron caídas de hasta 5% en el mes, como en el caso de los principales índices S&P 500 y Dow Jones.

Las acciones que más suben en abril, con YPF liderando.

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Abril: desafíos para acciones y bonos

Con el inicio de abril y la continuidad de la guerra en Medio Oriente, los analistas consultados por iProfesional trazan sus pronósticos.

«El ritmo del mercado estará atado a la evolución del conflicto. Si no se alcanza la paz, el petróleo seguirá bajo presión alcista y esto será negativo para el mercado de Estados Unidos. En ese caso, la apuesta será continuar en el sector energético, pero tomar ganancias si se concreta un alto el fuego», resume Andrés Repetto, analista y fundador de Andy Stop Loss.

Por su parte, Castro agrega: «De cara a abril, el escenario seguirá muy condicionado por este frente geopolítico. La guerra introduce un riesgo claro de estanflación global —más inflación y menor crecimiento—, lo que puede afectar tanto a bonos como a acciones a nivel internacional».

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En ese contexto, puntualiza que Argentina podría «seguir mostrando resiliencia relativa si mantiene la mejora macroeconómica, aunque no está exenta de shocks externos, especialmente si continúa la presión sobre tasas globales o se deteriora el apetito por el riesgo».

Para Farro, ahora «será crucial» monitorear los alcances del conflicto y las negociaciones de paz. «El índice del miedo, que es el ETF de volatilidad esperada del S&P 500 (VIX), permanece en niveles elevados, con el mercado dependiendo de noticias, trascendidos de medios internacionales o comunicados en redes sociales«, señala.

En qué acciones y bonos invertir ahora

En este contexto, los analistas recomiendan cautela en un escenario de alta incertidumbre global, con foco en acciones energéticas y en bonos, tanto en dólares como en instrumentos en pesos con tasas atractivas.

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«En el plano local, el escenario continúa mostrando cierta estabilidad relativa, apoyado en la fortaleza del peso y la compresión de tasas. La mejora en los términos de intercambio —por la suba de la soja y del petróleo— y las emisiones de deuda permitieron sostener una dinámica cambiaria contenida, con el tipo de cambio moviéndose dentro de las bandas sin señales de estrés en el corto plazo, lo que genera mayor credibilidad en el esquema adoptado para este año», afirma Jerónimo Bardin, jefe de operaciones de Ventas en Balanz.

En este marco, sostiene que la estrategia de inversión «continúa favoreciendo instrumentos ajustados por inflación (CER), donde el índice de precios implícito sigue mostrando niveles que consideramos bajos frente a la dinámica esperada en los próximos meses».

Dentro de esta curva, en el tramo largo, la «principal recomendación» es el bono CER con vencimiento el 30 de junio de 2028 (TZX28), que ofrece «una combinación atractiva de carry y potencial compresión de spreads, en un escenario en el que el riesgo país podría encontrar margen para estabilizarse».

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A su vez, indica que el sesgo de política económica empieza a mostrar un «cambio de foco, priorizando la recuperación de la actividad por sobre una desinflación más agresiva», lo que refuerza el atractivo de la curva CER frente a instrumentos a tasa fija y reduce el riesgo de subas adicionales de tasas en el corto plazo.

Por su lado, Castro señala: «Seguimos viendo valor en bonos soberanos en dólares en la parte media de la curva y en acciones vinculadas a la energía, con YPF como principal exponente, seguida por Vista y Pampa Energía, que se benefician de un petróleo más alto».

Además, agrega: «Vemos una oportunidad táctica en el bono en pesos PR17, que ajusta por tasa Badlar más un spread y vence el 2 de mayo de 2029. Paga intereses trimestrales y devenga una tasa cercana al 34% anual, lo que resulta atractivo, especialmente en un contexto de atraso cambiario estacional por la liquidación de la soja».

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«Los metales como el oro o la plata me parecen atractivos a estos precios, luego de la corrección reciente, y los activos de renta fija en pesos son interesantes para mantener altos niveles de liquidez, generando rendimiento mientras el dólar se mantenga estable, a la espera de que el mercado haga piso y aparezcan oportunidades», concluye Repetto.

De esta forma, Castro resume: «La clave será mantener una cartera equilibrada y selectiva, entendiendo que el escenario base es constructivo, pero con mayor volatilidad por la incertidumbre global».

En tanto, Farro agrega que, para inversores moderados o agresivos dispuestos a tolerar esa volatilidad, hay compañías con «buenos fundamentos», en particular a través de CEDEAR de firmas que cotizan en Wall Street, como NU Holdings (NU), Mercado Libre (MELI) y NVIDIA (NVDA).

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ECONOMIA

Reaparece la discusión sobre cómo ponerle un piso al dólar en la previa a la liquidación de la cosecha gruesa

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Reflota la discusión sobre qué hacer con el dólar en la antesala de la liquidación de la cosecha gruesa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ayer compró otros USD 140 millones, esta intervención en el mercado no logró sostener el tipo de cambio. Como consecuencia, el dólar minorista volvió a caer 15 pesos desde $1.420 a 1.405 pesos. La misma tendencia se observó en los dólares financieros.

El tipo de cambio mostró en el cierre de marzo la misma tendencia declinante que durante todo el primer trimestre. A pesar que las familias compraron alrededor de USD 5.000 millones sumados enero y febrero, tampoco esta demanda logró impulsar la cotización.

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A eso se le suman los ya más de USD 4.300 millones que lleva comprados el BCRA en lo que va del año para fortalecer el nivel de reservas. Se estima que en el segundo trimestre el ritmo de compras será bastante superior para aprovechar la liquidación de la cosecha gruesa por parte de las cerealeras. Históricamente, es el período de “vacas gordas” en materia cambiaria para el país.

Sin embargo, la oferta de dólares en esta primera parte del año fue bastante superior a la que esperaba el mercado. Hubo una fuerte liquidación de divisas por parte de las empresas que realizaron colocaciones de deuda en el exterior. Aunque no de manera inmediata, las regulaciones las obligan a liquidar esas divisas cuando deben afrontar el primer pago de intereses.

El tipo de cambio real volvió a apreciarse y algunos cálculos como el de la consultora LCG indican que ya está en el mismo nivel que durante el gobierno de Mauricio Macri. Vuelve con fuerza, por lo tanto, la discusión respecto a si el dólar está o no atrasado.

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En el equipo económico prefieren no entrar en esa discusión de lleno. Luis Caputo enfatizó que “sin las compras del Central, el dólar hubiera caída a $ 1.200 o menos”. El ministro de Economía da a entender así que los esfuerzos del Gobierno para acumular reservas sirvieron solo parcialmente para evitar una caída del dólar, que de otra manera hubiera sido todavía mayor.

Por otra parte, el viceministro de Economía, José Luis Daza, aclara en cada presentación que le toca que “la academia económica ya dejó de calcular cuál es el tipo de cambio real de equilibrio de cada país porque es imposible”.

En los últimos meses la economía argentina volvió a tener nuevamente una fuerte inflación en dólares. Es decir otra vez el país vuelve a estar relativamente caro en dólares, aunque depende mucho de cada sector.

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En ese contexto, vuelve el debate sobre la posibilidad de eliminar los controles cambiarios. En el equipo económico por ahora lo consideran contraproducente. Y recuerdan que hace pocos meses fue necesaria la ayuda del Tesoro norteamericano para que el tipo de cambio no se dispare, en las semanas previas a las elecciones legislativas.

Las dudas apuntan a lo que podría suceder en 2027, por una razón sencilla: una vez que se elimina el cepo, no se puede volver atrás. Ya le pasó a Mauricio Macri, cuando en 2019 en plena corrida tras las elecciones presidenciales que ganó el kirchnerismo se vio obligado a imponer una restricción de compra de divisas de USD 200 mensuales.

Quien salió nuevamente a pedir un cambio de régimen fue Domingo Cavallo, reinstalando la polémica. “La fuerte liquidación actual de divisas de exportación provenientes del agro y del petróleo que se espera que aumente en los próximos meses, brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio y aumentar rápidamente la acumulación de reservas netas”, señaló el ex ministro de Economía.

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Y agregó: “Debería aspirarse no sólo a que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para pagar los intereses de su deuda externa sino, también, que se llegue a fin de año con 10 mil millones de reservas netas adicionales en el Banco Central”.

Para el Gobierno también representa un desafío la fuerte compra de dólares que viene llevando adelante porque emite pesos como contrapartida. Esto exige extremo cuidado monetario para impedir que esa expansión de dinero genere inflación. Por eso, tanto el Tesoro como el Central vienen absorbiendo los excedentes para que el índice empiece a bajar a partir de abril. Se espera que en marzo se ubique por encima del 3 por ciento.

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