ECONOMIA
El Gobierno apunta a un sendero de menores tasas y mayor plazo para renovar deuda por más de USD 18.000 millones en 2026

El Gobierno impulsa una estrategia orientada a reducir las tasas de interés y extender los plazos de vencimiento para refinanciar más de USD 18.000 millones de deuda que vencen en 2026, según estimaciones privadas.
El equipo económico busca aliviar las presiones de corto plazo sobre las reservas en el BCRA y mejorar las condiciones de acceso a los mercados internacionales. Para lograrlo, será clave que el índice de riesgo país descienda por debajo de los 500 puntos básicos.
El primer pago importante del año correspondió a obligaciones por unos USD 4.200 millones en bonos Globales y Bonares, desglosados en cerca de USD 2.700 millones de capital y USD 1.500 millones en intereses, de los cuales más de USD 3.500 millones se encontraban en manos de inversores privados y el monto restante en poder de dependencias del sector público.
Para hacer frente a este compromiso, el Tesoro contaba con alrededor de USD 2.200 millones, provenientes de la colocación del Bonar AN29 por USD 910 millones, más cerca de USD 500 millones obtenidos por la concesión de represas hidroeléctricas del Comahue y recursos propios provenientes de compras en el mercado de cambios.
Será clave que el índice de riesgo país descienda por debajo de los 500 puntos básicos
Además, se sumaron cerca de USD 2.000 millones aportados mediante un acuerdo de REPO, fondos que Economía compró al Banco Central de la República Argentina utilizando pesos.
Aunque la ingeniería financiera permitió cumplir con el primer vencimiento fuerte de 2026 en moneda extranjera, la administración libertaria afronta un exigente cronograma de compromisos en dólares tanto con bonistas privados como con organismos internacionales.
Según un informe de Invecq Consultora: “En lo que resta de 2026, el país enfrenta vencimientos en moneda extranjera por USD 18.000 millones. El Tesoro deberá pagar USD 4.300 millones al FMI (aunque recibiría desembolsos por USD 1.900 millones), USD 4.600 millones a organismos internacionales y USD 4.200 millones de Bonares/Globales (en torno a USD 3.500 millones en manos de privados). Mientras que el BCRA deberá abonar USD 2.600 millones de Bopreal, y, teóricamente, USD 2.500 millones del tramo activado por el gobierno anterior del swap con China”.
Respecto al préstamo Repo obtenido por el Banco Central, el reporte de Invecq mencionó que “el menor plazo y la entrega de garantías permitieron obtener un spread más bajo, reflejando que, dada la actual prima de riesgo soberano, el acceso a financiamiento sin colateral y a mayores plazos continúa siendo limitado”. En concreto, el financiamiento es a un plazo de 372 días y a una tasa aproximada de 7,4% anual.
El acceso a financiamiento sin colateral y a mayores plazos continúa siendo limitado (Invecq)
El análisis de Invecq agregó: “Como no se utilizaría la totalidad del financiamiento conseguido vía REPO, quedaría un remanente que podría destinarse tanto al refuerzo de las reservas internacionales como a cubrir, total o parcialmente, el próximo vencimiento de deuda previsto para el 9 de julio”.
Hacia adelante, el ministro de Economía, Luis Caputo, espera que el índice de riesgo país se ubique y se mantenga por debajo de los 450 puntos básicos lo que permitiría abrir la posibilidad de tomar deuda en dólares a una tasa razonable en los mercados e internacional. El objetivo es refinanciar las obligaciones sin tener que sacrificar dólares líquidos en cada operación, y, además, extender los plazos del endeudamiento, tanto en moneda extranjera como en pesos.
La última emisión de títulos públicos, el Bonar 2029N, en el mercado nacional recolectó financiamiento por USD 1.000 millones a una tasa de 9,26% anual y con vencimiento el 30 de noviembre de 2029. La hoja de ruta oficial contempla el un menor costo por endeudarse, ya sea en el ámbito interno o externo.
El propio Caputo había expresó, previo a la licitación del Bonar 2029N, que pretendía una tasa por debajo del 9% anual. Luego aclaró que su intención es reducir la dependencia argentina de Wall Street y, al mismo tiempo, fortalecer el mercado de capitales doméstico para no depender de la jurisprudencia externa.
A pesar del pago de los vencimientos del 9 de enero por más de USD 4.200 millones, el índice de riesgo país se mantiene en torno a las 570 unidades. “Ciertamente, es una buena noticia que se vaya tanteando el mercado internacional con cada vez mayor frecuencia. Pero por el momento el índice de riesgo país sigue moviéndose en el rango de 550-570 puntos básicos, lo cual es un valor todavía elevado y plantea nuevamente la pregunta de qué cosas harían reducirlo a un nivel por debajo de 400 pb″, evaluó la consultora LCG.
El índice de riesgo país sigue moviéndose en el rango de 550-570 puntos básicos, lo cual es un valor todavía elevado y plantea nuevamente la pregunta de qué cosas harían reducirlo a un nivel por debajo de 400 pb (LCG)
A la hora de definir las condiciones para la baja del índice elaborado por JP Morgan, los economistas de LCG destacan que el equilibro fiscal es crucial, aunque deslizaron que se requiere también “mayor holgura en el saldo comercial externo (y en el tipo de cambio) para aportar a una mejora en la percepción del riesgo”.
Morgan Stanley proyectó que las principales fuentes de divisas para el Gobierno serán USD 5.000 millones provenientes de organismos multilaterales y USD 6.000 millones de bonos en moneda extranjera, tanto externos como domésticos. “Esto deja una brecha de USD 5.000 millones para 2026, que surge de flujos netos negativos del FMI y de los bonos en moneda extranjera. El Tesoro deberá comprar estas divisas al BCRA o directamente a través de operaciones en bloque”, explicitó en un reporte.
El banco estadounidense también examinó los compromisos en moneda extranjera que enfrenta Argentina y concluyó que la mayoría podría refinanciarse, salvo los pagos al FMI, que demandarán una salida neta de divisas durante 2026. Tras el análisis de cada categoría, la entidad consideró que tanto las obligaciones del BCRA como las Letras del Tesoro en dólares no constituyen una amenaza significativa para el nivel de reservas internacionales.
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ECONOMIA
YPF aseguró que no prevé aumentos inmediatos en los combustibles pese a la suba del petróleo

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, afirmó que la petrolera estatal no tiene previsto aplicar aumentos en el precio de los combustibles en el corto plazo, a pesar de la fuerte suba del petróleo en los mercados internacionales como consecuencia de la tensión en Medio Oriente.
El directivo explicó que la compañía mantiene una política de precios orientada a evitar sobresaltos para los consumidores y que analiza la evolución del mercado mediante un sistema que permite amortiguar las variaciones bruscas del crudo.
La postura de YPF ante la volatilidad del petróleo
Marín ratificó la posición de la empresa a través de un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, donde señaló que la petrolera busca mantener estabilidad en los precios al público.
«Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo, por eso creo importante reafirmar nuestra posición», expresó el ejecutivo.
En ese marco, aseguró que YPF no generará cambios abruptos en los valores de los combustibles.
«YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles. Somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores», sostuvo.
La estrategia de «micropricing» para estabilizar los valores
El CEO explicó que la empresa aplica una estrategia denominada «micropricing», que consiste en monitorear el comportamiento del mercado de manera constante para definir los valores en los surtidores.
Según detalló, el sistema funciona mediante un «moving average» o promedio móvil, que permite analizar los precios día a día y semana a semana. Con ese mecanismo, la empresa busca evitar que las subas o bajas repentinas del petróleo impacten directamente en los combustibles.
De acuerdo con Marín, esta metodología permite «atenuar picos de aumento y bajas, dando mayor previsibilidad a los consumidores y manteniendo un precio más estable».
El directivo agregó que la volatilidad de los mercados energéticos suele generar movimientos especulativos que no reflejan necesariamente el valor real del producto.
«La volatilidad y la incertidumbre no generan valor real sino especulación de corto plazo, y nosotros buscamos ser confiables en el tiempo», afirmó.
Expectativa por la evolución del precio de las naftas
Fuentes de la compañía señalaron que la política de YPF consiste en no trasladar de manera inmediata las variaciones del precio internacional del petróleo a los surtidores.
«No vamos a trasladar la volatilidad del precio internacional al surtidor», indicaron voceros de la empresa.
Esta postura había sido planteada por Marín la semana pasada cuando el barril de crudo Brent se ubicaba en torno a los 80 dólares, y fue ratificada nuevamente este lunes, cuando el precio superó los 100 dólares por barril.
El ejecutivo participa actualmente en el evento Argentina Week, que se desarrolla en Nueva York, donde se espera que exponga sobre el presente de la producción energética del país y las oportunidades de inversión en el sector.
Un mercado sensible a los movimientos del crudo
A pesar de la decisión de la petrolera, en el sector energético reconocen que si el precio internacional del petróleo se mantiene elevado durante un período prolongado, eventualmente podría impactar en los valores locales.
Marín había advertido en declaraciones recientes que, en ese escenario, el ajuste podría producirse de manera gradual.
«Si el precio del barril se queda muy alto, va a afectar el precio de los combustibles, aunque muy de a poco», señaló.
La intención de la compañía es que las subas o caídas rápidas del petróleo no se reflejen de forma directa en los surtidores, lo que permitiría dar mayor previsibilidad al mercado interno.
Cómo están hoy los precios de los combustibles
En la Ciudad de Buenos Aires, donde la competencia entre estaciones de servicio y la carga impositiva son menores que en otras regiones, el precio promedio del litro de nafta súper ronda los $1717, mientras que el gasoil se ubica cerca de $1768.
En lo que va del año, los combustibles acumulan un aumento del 9,6%, mientras que el precio del crudo Brent registró una suba del 67% en el mismo período.
Solo en marzo, el incremento de los combustibles fue del 7%, tras una baja registrada en enero vinculada a la caída del precio internacional del petróleo.
Presión de costos en las refinadoras
En el sector petrolero señalan que la reciente escalada del crudo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, generó una situación particular en el mercado local.
Según fuentes de la industria que hablaron en reserva, las refinadoras estarían vendiendo combustibles por debajo de su costo, ya que compran el barril de petróleo a valores cercanos a los 90 dólares, mientras que el precio que trasladan al mercado interno equivaldría a unos 70 dólares por barril.
Cómo está compuesto el mercado de combustibles en Argentina
El mercado argentino de combustibles está dominado por cuatro grandes empresas que concentran la mayor parte de las ventas.
YPF lidera el sector con aproximadamente el 55% del despacho, seguida por Shell con el 19%, Axion Energy con el 14% y Puma Energy con cerca del 5%.
La evolución del precio internacional del petróleo y las decisiones de estas compañías serán determinantes para definir el comportamiento del mercado en los próximos meses.
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ECONOMIA
Horacio Marín, CEO de YPF: “Insisto, no habrá cimbronazos en el precio de la nafta, seguiremos con nuestra estrategia, pero sin saltos”

Desde Nueva York – Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, está en esta ciudad para ser parte del Argentina Week, el evento que organiza el gobierno de Javier Milei para promocionar el país en el corazón del mundo financiero e inversor.
El ejecutivo habló con Infobae en medio de la incertidumbre por un nuevo salto del precio del petróleo, que rozó los USD 120 por barril esta mañana, mientras aumenta la tensión bélica en Medio Oriente.
“Repito, no habrá cimbronazos. Tenemos un compromiso honesto con los consumidores. Tenemos un moving average que tiene en cuenta los costos, cuyos detalles no revelamos. Y se transfiere para arriba y para abajo. No damos detalles de los cómo y los cuándo de ese proceso. Entiendo la incertidumbre que generar la volatilidad del precio internacional del petróleo, por eso creo importante reafirmar nuestra posición”, destacó.
“No sabemos si este proceso será largo o no. Habrá que ver el valor final de equilibrio de este periodo, que marcará el real movimiento de los combustibles hacia adelante. Hay mucha volatilidad porque nadie sabe qué ocurrirá: llegó a 120 pero muy rápido bajó a 104”, dijo.

“Está claro que no generando cimbronazos. Si no, hoy la nafta tendría que tomar el precio internacional de USD 100 y no es así, para nada. Todavía no se afectaron los costos de YPF, pero a medida que se vayan afectando, podría haber movimientos, pero mucho más lento. Eso es bueno porque si la semana que viene se normaliza Ormuz va a volver a bajar. Por eso insisto con el compromiso que tomamos con la gente”, remarcó.
“La volatilidad y la incertidumbre no genera valor real sino especulación de corto plazo y nosotros buscamos ser confiables en el tiempo. Cuando en los diarios vemos un bombardeo a una zona de Irán, de depósito de petróleo o refinería, si es así, es lógico que se mueve el precio porque empieza a ver que va a haber escasez. Lo mismo cuando el Estrecho de Ormuz se paraliza. Todo eso impacta en los precios globales”, dijo Marín, quien confió que esta mañana tuvo una call con sus vicepresidentes para monitorear la situación.
El ejecutivo destacó que la “base” del los precios de los surtidores locales, de antes del comienzo del conflicto, estaba en unos USD 70 por barril, y que de ahí se fue moviendo para arriba.
La escalada del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos disparó el precio internacional del petróleo y encendió las alarmas sobre el posible impacto en los consumidores argentinos, aunque la petrolera estatal YPF, bajo la conducción de Horacio Marín, descartó días atrás aumentos automáticos en los surtidores. El temor inmediato radica en un traslado directo de la volatilidad internacional a los combustibles locales, pero la empresa aseguró que su política de precios, basada en promedios móviles, busca evitar “cimbronazos” que afecten el bolsillo de los conductores, según declaraciones de Marín
La situación en el Estrecho de Ormuz parece cada vez más complicada. El precio del barril crudo Brent, referencia local, experimentó una suba de más de 34% en menos de una semana y llegó hoy a un máximo de USD 119, para luego bajar y ubicarse en torno a 104 dólares (si se toman los últimos 6 meses, el salto fue de más de 57%). A fines de la semana pasada, los analistas hacían cálculos negativos para el eventual escenario que barril superara los USD 100.
Marín explica que en escenarios donde el petróleo se mantiene en niveles altos durante varios meses —por ejemplo, USD 85 durante cuatro meses— el incremento sí se traslada a los precios locales. En cambio, “si mañana sube a 100 dólares y al día siguiente vuelve a 70, el efecto sería prácticamente nulo”, aclaró el titular de YPF.
Con respecto al proyecto Argentina LNG, para exporta gas licuado al mundo desde la Patagonia, Marín destacó que se están terminando todos los documentos con los socios Eni y XRG (Adnoc), para comenzar el proceso de due diligence formal para hacer el FID, la decisión final de inversión, para fin de año. “Y ya en 2027 empezar la construcción de plantas, oleoductos, gasoductos, para que en el 2031 sea una realidad la exportación de Argentina a partir del Argentina LNG. Por otro lado, en paralelo, el otro, el LNG, el que hacemos con PAE y otras empresas, está en marcha y ya le vendió gas a Alemania para empezar a exportar en 2027″, aseguró.
El proyecto requerirá inversiones en infraestructura de USD 20.000 millones y otros USD 10.000 millones en upstream para llegar el pico de producción. Luego la inversión será continua.
Con respecto al Argentina Week, Marín dijo que se trata de un evento, “fundamental” para mostrar las posibilidades que hay en Argentina. “Hay que visibilizar aún más todos los sectores de crecimiento para que los inversores vean las posibilidades que hay en Argentina con los cambios que se están dando, con las nuevas leyes. Es un país con grandes posibilidades de inversión y me parece excelente la iniciativa de realizarlo, de venir a Nueva York”, expresó.
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ECONOMIA
Guerra en Irán dispara precio del gas cuando Argentina define importación para enfrentar el invierno

La volatilidad extrema regresó a los mercados energéticos globales y puso a la Argentina frente a un escenario de máxima tensión. El conflicto armado en Medio Oriente no solo disparó señales de alerta sobre los precios del crudo que en el caso del Brent se acerca peligrosamente a la barra de los u$s100 por barril, sino que se extiende al comercio global del Gas Natural Licuado (GNL), del cual el país es aún comprador estacional.
En este contexto, el país se prepara para cubrir el pico de demanda invernal bajo una modalidad inédita en dos décadas a partir del traspaso del control de las importaciones de GNL hacia manos privadas, mediante una licitación pública internacional en marcha. Este giro en la política energética local ocurre en un momento de fragilidad logística internacional.
El cierre virtual del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del gas y petróleo mundial, paralizó el despacho en Qatar, uno de los mayores exportadores del planeta. Como resultado, el indicador TTF de Europa -referencia clave para las compras argentinas- registró un salto del 70% desde el 24 de febrero al 6 de marzo, lo que obliga a recalcular los costos de un suministro que el país necesita asegurar en cuestión de semanas.
El proceso de desregulación, oficializado mediante el Decreto 49/2026, estableció que un «agregador-comercializador» privado reemplace el rol histórico que cumplía la estatal Enarsa en la compra de cargamentos. Esta nueva figura debe gestionar la logística y el financiamiento de los buques regasificadores, asumiendo riesgos de mercado que hasta el año pasado recaían exclusivamente en el Tesoro Nacional.
GNL de importación para la Argentina
Juan Bosch, presidente de SAESA, advierte sobre la particularidad de esta crisis en comparación con el mercado del petróleo. Según el directivo, «aunque el estrecho de Ormuz ve pasar a diario un quinto del petróleo mundial, hay más fuentes y rutas para el petróleo que para el GNL, lo que hace que el impacto en el gas sea más pronunciado», con lo cual es mucho más sensible al bloqueo de arterias marítimas estratégicas.
Para la Argentina, a pesar del estremecimiento global, el mercado local se encuentra en una posición ventajosa al pasar de ser deficitaria a superavitaria en energía, principalmente por las exportaciones de petróleo, lo que significa mayores ingresos al subir el precio del crudo. Además, se posiciona para convertirse en pocos años como un proveedor de GNL confiable y alejado de las zonas de conflicto y rutas afectadas.
«Un impacto negativo es que Argentina, a pesar de ser superavitaria en energía y gas natural en general, sigue siendo importadora de GNL durante los picos de consumo en invierno (junio-julio). Los precios de importación son muy elevados, y este será el primer invierno en que la gestión de importación y comercialización de GNL estará en manos de una empresa privada», resalto Bosch.
Es que la tensión global se dio en momentos en que «la administración de las importaciones de gas ya no estará a cargo de la empresa estatal ENARSA, sino de una empresa privada a través de una licitación. Aunque es pronto para evaluar, se espera que una gestión privada sea más diligente y eficiente, lo que podría generar eficiencias en la asignación de costos y el análisis de riesgos, aunque el éxito dependerá también de factores como la severidad del invierno», advirtió.
La invasión rusa de Ucrania en 2022 disparó los precios del gas, afectando severamente a Europa. En ese momento, Argentina se vio obligada a comprar GNL a precios altísimos que llegaron hasta 22 USD/MBTU, comparado con los 2-3 USD/MBTU actuales al no haber anticipado las compras. Sin embargo, la guerra también favoreció comercialmente a Argentina al disparar los precios de los productos agrícolas.
Un cambio de paradigma en la gestión
El principal desafío para el futuro operador privado reside en un complejo desfasaje temporal de precios. El esquema diseñado por el Gobierno y la complejidad misma del mercado obliga al comercializador a cerrar los principales contratos de compra con los comercializadores internacionales durante los meses de marzo y abril, cuando no es posible anticipar si la volatilidad por el conflicto en Irán podrá bajar o seguirá en alza.
Sin embargo, ese recurso se venderá a las distribuidoras locales recién dos o tres meses después, durante el pico de consumo invernal, lo que puede generar una renta extraordinaria en caso de que el combustible mantena esta volatilidad alcista o generar un bache financiero que requiere de una espalda de capital considerable, explicaron voceros del sector.
Este escenario expone al adjudicatario a un riesgo cambiario y de mercado que podría volverse inmanejable. Mientras el precio de adquisición queda cristalizado en el momento de la contratación internacional, el precio de venta final en el mercado interno debe responder a una estructura de tarifas que no siempre se ajusta con la misma celeridad. Sin mecanismos de cobertura claros, el operador privado corre el riesgo de sufrir un estrangulamiento de caja, advierten los analistas.
La ingeniería financiera se vuelve aún más compleja al observar el mecanismo de selección de la licitación. Al basarse en la oferta de la menor tarifa en USD/MMBTU, el modelo busca eficiencia, pero deja un margen de error casi inexistente, poniendo en duda la sustentabilidad de toda la operatoria para este primer invierno sin Enarsa.
Para mitigar estos riesgos, la Secretaría de Energía introdujo una «cláusula de seguridad» que le permite al Estado adquirir volúmenes adicionales ante cualquier amenaza al suministro. Esta reserva es una admisión implícita de que la capacidad de respuesta del sector privado podría verse desbordada por factores exógenos. Si el agregador no logra utilizar plenamente la capacidad de regasificación de las terminales de Escobar o Bahía Blanca, o si las ventanas de arribo de los buques se ven alteradas por la logística global, será el Estado quien deba volver a intervenir de emergencia.
El costo de importación en invierno
Para entender la magnitud del mercado que el Gobierno decidió delegar, basta observar el desempeño de la balanza energética en los últimos dos años. Durante 2024 de acuerdo a las cifras públicas de Enarsa, la Argentina importó un total de 30 cargamentos de GNL por un monto aproximado de u$s672 millones. En aquel invierno, el precio promedio por cada millón de BTU (MMBTU) se ubicó en torno a los u$s10,7, una cifra que permitió un ahorro significativo respecto de los picos históricos de la pospandemia.
Sin embargo, el escenario de 2025 mostró una dinámica diferente que sirve de advertencia para el nuevo operador privado. El año pasado, la cantidad de buques se mantuvo en niveles similares —se adjudicaron finalmente 27 barcos— pero el costo total ascendió a cerca de u$s740 millones. Este incremento respondió a un precio promedio de importación más elevado, que osciló entre los u$s12,5 y los u$s13,6 por MMBTU en las licitaciones de Enarsa.
En 2024, el país logró reducir las importaciones en más de u$s1.000 millones respecto del año anterior porque la engrada en oepración de nueva infraestrutura de transporte como el gasoducto Perito Moreno permitió un mayor abastecimiento del mercado local. Aquel año fue el primero en que estuvo operativo durante los 12 meses el nuevo gasoducto que aportó más de 20 MMm3/d.
En 2025 esa tendencia se estancó, pero en este caso parte de las importaciones de GNL no fueron para el abastecimiento de la demanda prioritaria (usuarios residenciales) sino a desplazar parte de los combustibles más caros y contaminantes como el gasoil y el fuel oil que utilizan las centrales térmicas.-
Así, a pesar de los récords de producción en el yacimiento neuquino, la Argentina sigue atada al mercado spot global para superar los meses de frío extremo, una dependencia que ahora el sector privado deberá gestionar con sus propios recursos. El nuevo comercializador privado debutará con el riesgo de enfrentar un mercado internacional con precios sensiblemente altos, como ya ocurrió en 2022 cuando se llegaron a pagar hasta 28,8 dólares por MMBTU tras la invasión rusa en Ucrania.
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