ECONOMIA
El Gobierno busca retomar el proceso de desinflación con absorción de pesos y un dólar que se mantiene a la baja

Con el telón de fondo del alto dato de inflación de febrero, el Gobierno optó por curarse en salud. Como consecuencia, el Tesoro retomó en la licitación de deuda de ayer una refinanciación superior al 100 por ciento. El 108% refinanciado implica en la práctica una mayor absorción de la liquidez que inyecta el Banco Central cada día que compra reservas.
“El registro de la licitación previa -donde el rollover se situó excepcionalmente por debajo del 100%- por ahora debe leerse como un evento puntual que no señalizó un cambio en la estrategia contractiva de fondo, con un rollover en lo que va del año que también se ubica en 108% acumulado”, explicaron desde Puente.
La gran variedad de bonos en pesos que se licitaron hacía suponer que el Gobierno tomaría una actividad agresiva para contener la expansión monetaria. Finalmente colocó deuda por $10,4 millones, por encima de los 9,64 billones que vencían.
La lectura de la decisión tomada por el Tesoro luce bastante clara. El objetivo es mantener bajo control al cantidad de dinero para contener el aumento de la inflación de los últimos meses.

La contracción monetaria que vienen llevando especialmente el Tesoro pero también el Central tiene como contrapartida una importante caída en la cotización del dólar en las últimas semanas. La divisa vuelve a transformarse así en un ancla anti inflacionaria. Ayer el tipo de cambio mayorista cerró por debajo de los 1.400 pesos.
El refinanciamiento mayor al 100% implica absorción neta de pesos del mercado, lo que es consistente con la política de mantener la liquidez contenida.
“El mensaje central respecto a la demanda del mercado se concentró en la preferencia por la cobertura inflacionaria, con un fuerte apetito por los instrumentos de la curva CER que absorbieron la mayor parte de las ofertas adjudicadas.”, explicaron desde Puente.
De hecho los bonos que ajustan por inflación son los de mayor rendimiento real, ya que pagan hasta 8% por encima de la inflación anual. “Esta validación de la curva CER frente a la tasa fija sugiere que los inversores priorizaron la protección contra el IPC en un escenario de liquidez excedente”, agregaron.

El índice de precios de febrero, que arrojó un 2,9%, se ubicó bien por encima de la expectativa de los analistas. Luis “Toto” Caputo ensayó una lectura benévola del dato: “La economía argentina todavía se encuentra en una etapa de corrección de precios relativos, tras acumular décadas de acumular distorsiones”.
Luego agregó que “el superávit fiscal, el control estricto de los agregados monetarios consistente con el proceso de desinflación y la mejora del balance del BCRA son prioridades para el Gobierno”.
El 2,9% de febrero obedeció solo parcialmente a los aumentos de tarifas, que es donde más se nota la distorsión de precios relativos. Luego hubo aumentos significativos en el rubro alimentos y bebidas (3,3%) y la inflación núcleo (que excluye productos estacionales y regulados) subió hasta 3,1 por ciento.
El nuevo dato implica que hace diez meses ya que la inflación no baja, luego del piso del 1,5% registrado en mayo del 2025. Marzo tampoco viene fácil, sobre todo después del aumento de la nafta que ya acumula 8% en el mes. El incesante incremento del barril de petróleo es muy probable que también se traslade parcialmente a los surtidores.

La buena noticia, en todo caso, es la caída cambiaria que incluso significó una caída del precio del dólar en las últimas semanas.
En la primera semana de marzo la suba de alimentos y bebidas fue solo 0,4% según la consultora EcoGo, que calculó que en todo el mes podría ubicarse en 2,5 por ciento. Pero se trata de una expectativa demasiado optimista, considerando que la guerra con Irán está presionando sobre la inflación en todas parte del mundo.
Respecto al financiamiento en moneda extranjera, la colocación del nuevo bono ARGBON27 (AO27) a una tasa de 5,59% valida la continuidad de la estrategia oficial de profundizar el crédito en dólares bajo jurisdicción local.
“Este enfoque -indicaron desde Puente- permite al Gobierno seguir utilizando el mercado doméstico para la gestión de su programa financiero, apoyado en un apetito de los inversores locales que esperamos se mantenga firme en las próximas emisiones, permitiendo al Tesoro gestionar sus compromisos sin depender exclusivamente del acceso a los mercados internacionales”.
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ECONOMIA
La inflación aceleró en el cierre de marzo y el Gobierno confía en una medida clave para frenarla en abril

En la tercera y cuarta semana de marzo, el ritmo de aumento de los alimentos y bebidas había desacelerado, según diferentes consultoras, lo que parecía un alivio para la inflación en medio de la escalada del precio internacional del petróleo por el conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, en la última semana del mes, el ritmo volvió a aumentar y el Gobierno ahora reposa en que la decisión de YPF -y la réplica de otras petroleras- de no aumentar los precios durante 45 días morigere la inflación en abril.
Según la consultora LCG, los precios de alimentos y bebidas subieron 1,5% en la quinta semana de marzo, variación que más que compensó las bajas registradas en las semanas previas (deflación del 1,1% en la tercera y 0,6% en la cuarta). El dato surge del relevamiento semanal de LCG de 8.000 productos en cinco cadenas de supermercados, con cortes cada miércoles y ponderadores alineados al índice de Precios al Consumidor (IPC) de CABA.
De acuerdo con el informe de la consultora, el aumento semanal se explicó principalmente por subas en productos de panificación, cereales y pastas (+4,4%), lácteos y huevos (+2,6%), bebidas e infusiones para consumir en el hogar (+1,7%) y carnes (+0,8%).
Solo los tres primeros rubros y las frutas crecieron por encima del promedio de la semana. El porcentaje de productos con aumentos volvió al orden del 15%, en línea con el promedio de semanas anteriores. Las variaciones de precios presentaron menor dispersión respecto de la semana previa, aunque la tendencia central se mantuvo al alza en los rubros más sensibles para el consumo masivo.
Pese a ello, la inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas desaceleró 0,3 puntos porcentuales y se ubicó en 2,3 por ciento. LCG remarcó que la tendencia a desacelerar se mantuvo respecto del pico de fines de febrero, pero de forma más atenuada; 80% del aumento de precios en el último mes se explicó por carnes, lácteos y bebidas, según su análisis.
Rango de resultados
A nivel general, las mediciones de distintas consultoras privadas sobre la inflación de marzo muestran resultados de entre 2,7% y 3 por ciento. Entre las más optimistas está el pronóstico de Orlando J. Ferreres & Asociados y C&T, que consideran que habrá una desaceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto de febrero. La Fundación Libertad y Progreso considera que el dato volverá a ubicarse en torno de 2,9% y Analytica y Eco Go presentarán una aceleración de hasta 3 por ciento.
La aceleración de la inflación de marzo ya fue reconocida por el ministro de Economía, Luis Caputo; es parte de una estrategia de adelantarse a los malos datos para morigerar el impacto. “Se están haciendo las cosas que hay que hacer para que el país salga adelante. ¿Va a ser una línea recta? No, por ahí dentro de un mes tenemos un indicador que nos juega en contra; por ahí el EMAE de febrero da para abajo; por ahí la inflación del mes pasado, producto de la nafta y la educación, da más alta. Eso no nos va a desviar del rumbo, vamos a llegar a la meta”, marcó durante su participación en el evento de la Bolsa de Comercio de Rosario.
¿Alivio por YPF?
En medio de las declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre cómo seguirá el conflicto en Oriente Medio, que provocaron otra disparada del precio del petróleo, YPF decidió no aplicar incrementos en los surtidores por 45 días. Según su presidente y CEO, Horacio Marín, la guerra es algo “transitorio”, un “cisne negro” que no justifica un aumento tan violento de precios. La decisión sería replicada por otras petroleras. De ahí la apuesta oficial a que la inflación se modere en abril.
El entendimiento involucra a los tres eslabones del sector: los productores puros de petróleo, como Tecpetrol, Pluspetrol y Fénix; las refinadoras —entre ellas Raízen y Trafigura—; y las integradas (participan en toda la cadena, como YPF y Pan American Energy, operadora de las estaciones Axion. A su vez, Puma Energy, la marca comercial de Trafigura, analiza la medida, pero podría seguir la decisión del mercado.
El esquema acordado consiste en tomar el valor del crudo correspondiente a marzo como referencia para las transacciones internas. De esta manera, los productores facturarán según la cotización internacional de cada momento, pero los refinadores abonarán el valor vigente hasta el mes de marzo. La diferencia se acumulará en una cuenta compensadora a saldar con el tiempo. En la práctica, eso significa que el precio en el surtidor quedará invariable: si la guerra se resuelve y el crudo baja, la nafta no descenderá de inmediato, para cubrir lo no abonado anteriormente.
«Cuando analizás oferta y demanda, trasladarlo (el aumento del precio internacional, de USD 70 a 120 el barril) es sacado. Íbamos a generar una baja de consumo tan grande que iba a ser peor el remedio que la enfermedad y la gente no lo iba a aguantar e iba a pensar que YPF está especulando», fundamentó Marín.
En el contexto de la estrategia oficial, el acuerdo con las petroleras se presentó como una respuesta inmediata frente al riesgo de una nueva espiral de aumentos en productos regulados. El Gobierno apostó a que la moderación en los precios de los combustibles incidiera de manera directa en la inflación de abril, especialmente tras el repunte observado en la última semana de marzo. La decisión de las petroleras de sumarse a la estrategia de YPF fue resultado de una convocatoria específica del Ejecutivo nacional.
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ECONOMIA
Dólar y mercados: expectativas con la baja de encajes y tasas de interés, previo a la fuerte liquidación del agro

La dinámica del tipo de cambio ratificó el sendero en el primer tramo de 2026, con una demanda acotada en el mercado por cierta debilidad en las importaciones, el crecimiento de los depósitos privados dentro del sistema -que alcanzaron un récord en los USD 39.000 millones- e ingresos consistentes de divisas por el superávit comercial y las emisiones de deuda corporativa.
En ese contexto, el Banco Central refuerza las compras a diario en el mercado de cambios, para mejorar su perfil de reservas, sin que se haya advertido una presión cambiaria por ese accionar.
Puesto en cifras, la entidad monetaria lleva absorbidos en 2026 USD 4.462 millones en el mercado de contado, a un muy destacado promedio de USD 76 millones diarios, al tiempo que el dólar mayorista, en $1.394, mantiene todavía una baja de $61 o 4,2% en lo que va del año.
Los depósitos privados en moneda extranjera en efectivo se sitúan en USD 38.677 millones, con un incremento de USD 1.695 millones o 4,5% en lo que va del año, otro síntoma de tranquilidad en el plano cambiario.
¿Qué cabe esperar para la cotización del dólar en los próximos meses? En el segundo trimestre el principal indicador va a ser el de la liquidación de divisas del agro, en su pico estacional hasta entrado el invierno.
Una distensión en el conflicto bélico en Oriente Medio podría además revitalizar los flujos financieros por Obligaciones Negociables y colocaciones sub-soberanas.
Con con un firme nivel de ingresos en el mercado de cambios, el peso podría permanecer apreciado por más tiempo, aun con tasas de interés a las que les cuesta superar a la inflación anual esperada.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que elabora el Banco Central, en base a la evolución de las monedas e inflación de los principales socios comerciales de Argentina, muestra que en lo que va del año la competitividad cambiaria cayó casi 10 puntos porcentuales, ahora en 85,6 puntos, sobre una basa de equilibrio teórico de 100 a mediados de 2015, una brecha que afecta más el desempeño exportador de rubros industriales, aunque no se advierte en aquellos muy superavitarios como agro, energía y minería, hoy motores del crecimiento.
Estas variables no dan cuenta de un tipo de cambio necesariamente estático. Con una inflación aún estacionada en tono al 3% mensual, la cotización del dólar podría subir moderadamente dentro de las bandas de flotación y aún mantenerse a un margen importante de 20% respecto del límite dispuesto por el Banco Central para disparar ventas.
¿De qué dependerá el equilibrio cambiario en lo inmediato?
Juan Manuel Franco, economista Jefe de Grupo SBS, destacó que “aun en contexto de alta volatilidad, el BCRA siguió comprando dólares en el MULC y cerró el primer trimestre con un saldo positivo de USD 4.386 millones. Ahora, de cara a la cosecha gruesa, el foco estará sobre el ritmo de compras y si la expansión de pesos resultante es absorbida, y en qué medida, por el BCRA o el Tesoro para evitar presiones nominales”.
Ahora, de cara a la cosecha gruesa, el foco estará sobre el ritmo de compras y si la expansión de pesos resultante es absorbida, y en qué medida, por el BCRA o el Tesoro (Franco)
Para los analistas de GMA Capital, “este esquema deja en evidencia una restricción conocida: sin mejoras estructurales en la cuenta corriente de la balanza de pagos, el equilibrio depende de los flujos financieros. Desde el inicio del año, la dinámica del Mercado Libre de Cambios ofrece un soporte adicional, con una oferta de dólares que vuelve a jugar a favor en el mercado”.

“Hacia adelante, la estacionalidad podría reforzar esta dinámica. Según la BCBA (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), la cosecha gruesa aportaría cerca de USD 35.000 millones en 2026, alrededor de 6% más que en 2025. La pregunta es si este equilibrio -más oferta y menor demanda-, puede alcanzar para sostener el ritmo de acumulación” de compras y reservas del BCRA, plantearon desde GMA Capital.
Un análisis de Mills Capital hizo foco en el equilibrio entre liquidez sistémica y tasas: “La reducción de encajes del 50% al 45% implica una inyección relevante de liquidez al sistema. Parte de esos pesos puede volcarse a mayor actividad, pero también a la demanda de activos financieros, ya sea deuda en pesos o dólares. En el corto plazo, esto tiende a relajar tasas, aunque también puede generar cierta presión cambiaria si no se administra adecuadamente”.

Desde MegaQM advirtieron que “los desafíos más grandes se seguirán dando en el mundo dólar, donde la caja sigue luciendo justa y las necesidades son muy fuertes. Pero eso tiene implicancias sobre el mundo pesos. La política restrictiva está teniendo su costo y resta entender hasta dónde está dispuesto a flexibilizar el equipo económico y que resultados se pueden lograr de cara al año electoral”.
“En la medida que avance la liquidación de la cosecha, puede empezar a verse más demanda de cobertura dollar linked, algo que todavía luce muy bajo porque el tipo de cambio se mantiene sobreofertado”, añadieron.
“Por el lado externo -argumentó Max Capital-, parte del efecto podría ser compensado por una moneda más fuerte gracias a mayores precios de la minería y el petróleo, junto con una buena cosecha, con flujos de Inversión Extranjera Directa y emisiones de deuda también dirigidos a estos sectores».
“El efecto general de estas dinámicas sería una inflación levemente más alta y una acumulación de reservas más rápida, aunque con una moneda más apreciada en términos reales. En términos estructurales, el shock refuerza las dinámicas recientes, favoreciendo a energía y minería, los sectores que crecen a mayor ritmo, pero afectando a la producción industrial”, continuó el informe de Max Capital.
En tanto, para los analistas de Portfolio Personal Inversiones, “el frente cambiario mantiene su solidez pese al shock externo, lo que probablemente se extienda ya que se avecina un período estacional favorable para que la acumulación de reservas. A partir de abril, cabe esperar que la liquidación del agro acelere significativamente, permitiendo compras del BCRA de mayor cuantía. Esto permitirá mantener la oferta elevada que ya había generado la cuenta financiera del balance cambiario (USD 1.570 millones mensuales promedio noviembre/febrero) vía la liquidación de colocaciones corporativas y provinciales. El risk off global, que pausó las salidas de los privados al mercado externo generaría una merma en dicha oferta».
La formación de activos externos de minoristas bajó de USD 1.470 millones en enero a USD 1.310 millones en febrero, muy por debajo del promedio de USD 4.700 millones de septiembre/octubre (PPI)
“Por el lado de la demanda, la publicación del informe del mercado de cambios de febrero aportó información valiosa sobre las dinámicas. La ralentización de la actividad económica en febrero junto al adelantamiento de importaciones pre electoral, dieron lugar a que las importaciones no energéticas fueran de apenas USD 3.860 millones, debajo de un promedio de USD 5.600 millones en septiembre/octubre y las más bajas desde junio 2024 (USD 3.400 millones), cuando los pagos todavía no estaban normalizados. En la misma línea, la formación de activos externos de minoristas bajó de USD 1.470 millones en enero a USD 1.310 millones en febrero, muy por debajo del promedio de USD 4.700 millones de septiembre/octubre”, identificaron desde Portfolio Personal.
ECONOMIA
Precio de la energía, suministro y finanzas: el FMI destacó el desigual impacto regional de la Guerra

(ABC a través de Reuters)
La guerra en Medio Oriente impactó fuertemente los precios de la energía, el suministro global y las finanzas internacionales, afectando disparmente a diferentes regiones y países. Según el Fondo Monetario Internacional, los efectos varían mucho entre importadores y exportadores de energía y entre países con distintos niveles de ingreso y reservas.
En un documento elaborado por su economista jefe y varias departamentos internos, el Fondo marcó que se trata de “un nuevo shock global” que frena la recuperación de naciones que empezaban a estabilizarse tras crisis recientes. Las infraestructuras y los sectores productivos de los países directamente involucrados, dice, sufrieron daños de largo alcance, que complican sus perspectivas de crecimiento.
Los precios de la energía han sido el principal canal de transmisión, según la Agencia Internacional de Energía. El cierre parcial del estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional provocaron alteraciones sin precedentes en el mercado internacional del petróleo. Para los países que dependen de importar combustible, el aumento de los precios, dice el Fondo, equivale a la imposición de un impuesto sobre los ingresos nacionales.
Por regiones
En Asia y Europa, los principales importadores de energía soportan el mayor peso del encarecimiento de insumos y combustible. Cerca del 30% de la producción global de petróleo y el 20% del gas natural licuado (GNL) pasan por Ormuz, lo que expone especialmente a economías de África y Asia.
REUTERS/Valentyn Ogirenko
El aumento en los precios de la energía también pegó en regiones como Oriente Medio, África, Asia-Pacífico y América Latina, donde se combinan el alza de alimentos y los fertilizantes y un endurecimiento de condiciones financieras. Los países de bajos ingresos resultan especialmente vulnerables ante la inseguridad alimentaria y podrían requerir una mayor asistencia internacional, a pesar de la tendencia decreciente de ese tipo de ayuda.
El informe alerta sobre el riesgo de un escenario de incertidumbre prolongada, energía cara e inflación persistente y continuidad de tensiones geopolíticas
La situación se agrava por las perspectivas de inflación y menor crecimiento global. El FMI advierte que un conflicto breve puede provocar un aumento temporal de los precios del petróleo y el gas y uno prolongado mantendría elevados los precios de la energía, presionando aún más a los países importadores. El informe alerta sobre el riesgo de un escenario de incertidumbre prolongada, energía cara e inflación persistente y continuidad de tensiones geopolíticas.
En el plano fiscal, las economías importadoras de energía de África, Oriente Medio y América Latina, ya afectadas por limitaciones de reservas y espacio presupuestario, enfrentan costos crecientes de importación. En el caso de las principales economías manufactureras de Asia, el aumento en el precio del combustible reduce el poder adquisitivo y eleva los costos de producción y la presión sobre la balanza de pagos afecta el valor de sus monedas.
En Europa, la crisis revive la emergencia del gas de 2021-2022, en particular en países como Italia y Reino Unido, que dependen del gas para generar energía. Francia y España, con mayor capacidad de generación nuclear y renovable, están menos expuestas.

Los países exportadores de petróleo en Oriente Medio y partes de África y América Latina que mantienen sus rutas de comercialización activas pueden beneficiarse de la mejora en sus balances fiscales y externos. Sin embargo, matiza, algunos miembros del Consejo de Cooperación del Golfo vieron restringidas sus exportaciones, lo que añade incertidumbre y obstaculiza la inversión y el crecimiento, incluso después de la reanudación del tránsito.
Las cadenas de suministro globales también fueron alteradas profundamente. Las rutas de buques cisterna y contenedores deben desviarse, aumentando los costos de flete y seguro y retrasando entregas. El tráfico aéreo en los principales centros del Golfo sufrió interrupciones, dañó el turismo internacional y complejizó el comercio.
El impacto más grave
Además, cerca de un tercio de los fertilizantes globales circulan por el estrecho de Ormuz y la interrupción de estos envíos coincide con el inicio de la temporada de siembra en el hemisferio norte, lo que amenaza los rendimientos agrícolas y eleva los precios de los alimentos.
“Los habitantes de los países de ingreso bajo son quienes corren el mayor riesgo cuando suben los precios”, ya que los alimentos representan hasta el 36% del consumo en esas economías, comparado con el 20% en los mercados emergentes y el 9% en las economías avanzadas. Por esta razón, cualquier aumento en los precios de los fertilizantes y los alimentos puede derivar en problemas económicos y sociales, sobre todo donde los recursos fiscales para amortiguar el impacto son limitados», subraya un pasaje.
La industria manufacturera enfrenta riesgos de escasez y aumentos de precios de insumos clave. El Golfo es un proveedor importante de helio, esencial en la fabricación de semiconductores y equipos médicos. Indonesia, responsable de la mitad del suministro mundial de níquel, podría tener problemas para conseguir azufre, necesario para procesar el metal. Las economías de África Oriental dependen de los vínculos comerciales y las remesas de los países del Golfo, lo que implica una posible caída en la demanda de sus exportaciones de servicios y menos recursos provenientes del exterior.
Si los precios de la energía y los alimentos persisten en niveles elevados, la inflación global tenderá al alza. El FMI recuerda que el encarecimiento sostenido del petróleo ha empujado históricamente la inflación y restringido el crecimiento. Con el tiempo, el aumento en el costo del transporte y los insumos termina reflejándose en los precios de bienes manufacturados y servicios. Esto podría iniciar una nueva ronda de presiones inflacionarias, especialmente en países que apenas comenzaban a acercarse a sus metas de inflación y en aquellos con una inflación más persistente.
Inflación por región
El panorama inflacionario varía según la región. En Asia y zonas de América Latina, donde la inflación se mantuvo baja durante el último tiempo, la subida de los precios de la energía y los alimentos pondrá a prueba la estabilidad de las expectativas. En Europa, un nuevo repunte de los precios energéticos intensificaría la crisis del costo de vida y podría alentar demandas salariales más firmes. En África, Oriente Medio y América Central, donde los alimentos absorben una gran parte del ingreso, el encarecimiento tiene un impacto social y económico considerable.
Según el FMI, “si las personas y las empresas en cualquiera de estas regiones temen que la inflación se mantenga alta por más tiempo, es posible que trasladen esta percepción a los salarios y los precios, lo que haría más difícil contener el shock sin provocar una mayor desaceleración”.

En los mercados financieros, la guerra ha generado volatilidad y endurecimiento de las condiciones de financiamiento. Las cotizaciones bursátiles globales bajaron, los rendimientos de los bonos aumentaron en las principales economías avanzadas y en muchos mercados emergentes, y la volatilidad se intensificó. El FMI detalló que, aunque hasta ahora se ha evitado una liquidación masiva similar a crisis anteriores, las condiciones financieras se han tornado más restrictivas a escala mundial.
El impacto también resulta desigual en el ámbito financiero. En Europa y varios mercados emergentes, el aumento de los rendimientos y la ampliación de los diferenciales de crédito incrementan la carga de la deuda y dificultan el acceso a financiamiento tanto para gobiernos como para empresas. En África subsahariana y algunas economías de Oriente Medio y Asia Meridional, las reservas limitadas y el acceso restringido a los mercados agudizan la vulnerabilidad frente a shocks externos, ya que el aumento del costo de las importaciones de energía y alimentos agrava los déficits comerciales y presiona las monedas.
Por su parte, las economías avanzadas con mercados de capital sólidos y algunos exportadores de materias primas con amplias reservas, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Brasil y Ecuador, cuentan con mejores herramientas para enfrentar la volatilidad del mercado, aunque tampoco son inmunes al incremento de las primas de riesgo.
El FMI explica que estos canales de transmisión muestran por qué las consecuencias económicas de la guerra son de alcance global y al mismo tiempo extremadamente desiguales. Algunos países obtienen beneficios extraordinarios por los términos de intercambio, mientras otros padecen presiones en la balanza de pagos y un agravamiento de la crisis del costo de vida. Todo esto se produce en un contexto de alta fragilidad, donde muchas economías ya enfrentaban niveles de endeudamiento récord y dudas sobre la sostenibilidad fiscal.
Medidas a medida
En este escenario, el organismo destaca la importancia de que los países adopten políticas calibradas según sus necesidades específicas, en especial aquellos que disponen de reservas limitadas y poco margen fiscal.
El FMI ha intensificado su apoyo a los miembros más expuestos, mediante asesoramiento en política económica, fortalecimiento de capacidades y, cuando corresponde, asistencia financiera. Como resumió la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva: “En un mundo incierto, son cada vez más los países que necesitan nuestro apoyo. Estamos aquí para ayudarlos”.
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