ECONOMIA
El secretario del Tesoro dijo que la asistencia de EEUU para la Argentina será “grande y contundente”

En un encuentro con periodistas, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, comunicó que cualquier acción de apoyo por parte de Estados Unidos para estabilizar la moneda argentina será “grande y contundente”. Según una serie de declaraciones recogidas por agencias internacionales, el funcionario enfatizó la disponibilidad de múltiple herramientas, y amplió el panorama de alternativas ya conocidas en las comunicaciones oficiales previas. El funcionario de Donald Trump había anunciado más temprano en el día que los EEUU estaban “dispuestos a hacer lo necesario para apoyar a Argentina”.
De acuerdo con Reuters, Bessent reiteró que todas las opciones de estabilización están sobre la mesa. Mencionó líneas de swap, compras directas de divisas y compras de deuda gubernamental denominada en dólares estadounidenses a través del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro. En esta oportunidad, el secretario detalló a los medios que cualquier intervención, de concretarse, no incluirá nuevas condiciones ni exigencias impuestas sobre la administración argentina. “Estados Unidos no impondrá ninguna nueva condición o exigencia”, remarcó el funcionario ante preguntas de la prensa.
Durante la ronda de preguntas, Bessent resaltó que una eventual decisión sobre el respaldo estadounidense a la Argentina quedará supeditada al resultado de la próxima reunión entre el presidente argentino, Javier Milei, y el presidente estadounidense, Donald Trump, que tendrá lugar el martes en Nueva York. De acuerdo con los reportes de Reuters, el secretario señaló: “La decisión sobre el respaldo se tomará tras la reunión de Trump y Milei”.
Dentro del diálogo con medios, Bessent sostuvo que no advierte riesgo de contagio financiero por la crisis actual en Argentina, al tiempo que analizó el resquemor existente en los mercados: “No creo que se hayan cometido errores, pero los mercados se han excedido en la reacción”, declaró. El secretario expuso que Washington observa la evolución del panorama financiero argentino sin cambios en la confianza respecto de las reformas impulsadas localmente.

Como parte de este contexto, el titular del Tesoro señaló que Estados Unidos mantuvo comunicación con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, para conversar sobre el caso argentino. “Hablé con Georgieva sobre el caso argentino y estoy satisfecho con su posición”, dijo Bessent, en una declaración recogida por Reuters. El funcionario subrayó que el FMI se muestra reacio a disponer ajustes en los programas vigentes en Argentina antes de las elecciones locales. “El FMI no puede realizar ajustes en el programa de Argentina”, remarcó.
Bessent agregó también que notificó a otros ministerios de Economía de diferentes países sobre la situación argentina y consideró que “algunos también podrían respaldar” futuras acciones de apoyo, de acuerdo con la información transmitida por Reuters. El alcance de la estrategia deliberada por Washington contempla, dicho por el propio secretario, la posibilidad de ampliar la coalición de respaldo si las circunstancias lo requieren.
Otro de los puntos abordados incluyó la visión de la administración estadounidense sobre el mapa político regional. El secretario sostuvo: “Vemos un giro hacia la derecha en otros países de América Latina, incluida Colombia; queremos consolidar eso”, según lo indica el despacho de Reuters.
El presidente argentino, Javier Milei, se dirige a Nueva York para una serie de reuniones clave con su par estadounidense, Donald Trump, y con la titular del FMI, Kristalina Georgieva. Durante su viaje, la agenda se centra en la posibilidad de nuevos esquemas de asistencia financiera, tema sobre el que Buenos Aires sostiene múltiples negociaciones con Washington, según comunicó el propio mandatario.
La coyuntura argentina suma, en estas semanas, la volatilidad del tipo de cambio y la caída de las reservas en el Banco Central, escenario que se ha visto potenciado tras la derrota legislativa oficialista en la provincia de Buenos Aires. Los agentes de mercado observan con atención la inminente reunión entre Milei y Trump como un punto de inflexión sobre la continuidad de diversas políticas de estabilización en el corto plazo.
Corporate Events,Diplomacy / Foreign Policy,Europe,MADRID
ECONOMIA
Por qué el riesgo país de Argentina se sacudió más que el promedio de la región desde el inicio de la guerra en Irán

El índice de riesgo país volvió a exhibir una sensibilidad superior frente a los shocks externos en comparación con sus pares de América Latina. Durante el actual episodio de volatilidad global generado por la guerra en Irán, el salto en el indicador local se destacó por encima del promedio de la región.
Factores como la estructura macroeconómica, la dinámica de reservas internacionales y la reacción de los mercados ante señales locales parecen ubicar a la deuda argentina en una posición de mayor fragilidad ante eventos internacionales.
Según datos del Banco Central de República Dominicana, el índice de mercados emergentes EMI de riesgo país mostró movimientos dispares en América Latina desde el inicio de la guerra en Irán. El análisis realizado por Infobae revela que la sensibilidad del spread argentino frente al shock externo fue considerablemente mayor al de la región.
Durante la semana del 27 de febrero al 5 de marzo, el índice EMI de riesgo país mostró una volatilidad significativa en los mercados latinoamericanos. Argentina registró el mayor valor absoluto al alcanzar 576 puntos el 27 de febrero y el menor el 4 de marzo con 535 puntos, lo que representó una variación máxima de 41 unidades, equivalente al 7,66%, cuarto mayor valor relativo. Este movimiento reflejó el impacto diferencial que tuvo la guerra en Irán sobre la percepción de riesgo de la deuda soberana argentina en comparación con el resto de la región.
El promedio latinoamericano, medido por el EMBI Latino, osciló entre un máximo de 302 puntos el 3 de marzo y un mínimo de 292 el 4 de marzo, con una variación absoluta de 10 unidades, equivalente a 3,42%. Esta diferencia fue mucho menor a la observada en Argentina y refleja una estabilidad relativa del indicador regional frente a la volatilidad del caso argentino durante los días de mayor tensión internacional.
Si se considera la magnitud de los cambios, Bolivia se ubicó como el país con la mayor variación relativa en el período, con una diferencia de 46 puntos entre el valor máximo (486 el 3 de marzo) y el mínimo (440 el 5 de marzo), equivalente a un 10,45%. Chile y Uruguay también presentaron oscilaciones importantes: en el caso chileno, el índice varió 7 puntos entre extremos, lo que representó un 7,87%, mientras que en Uruguay la diferencia fue de 6 puntos, correspondiente a un 8,33 por ciento.
Entre los países que mejor resistieron la volatilidad, Panamá y Colombia mostraron las menores variaciones absolutas y relativas. Panamá presentó una diferencia de 4 puntos entre extremos, lo que significó un 2,7%, mientras que Colombia tuvo una variación de 9 puntos, equivalente a un 3,14%. Estos resultados evidenciaron una baja sensibilidad de sus spreads de riesgo en el contexto de incertidumbre externa.
Los datos analizados llegan al 5 de marzo. El viernes el índice de riesgo país argentino volvió a subir hasta superar los 570 puntos, el punto inicial del día previo al inicio del conflicto en Medio Oriente.
El análisis de los bancos de inversión de Wall Street aporta elementos para entender por qué el spread argentino resultó más vulnerable frente al shock externo que el de sus pares regionales. Los informes consultados identifican una serie de factores estructurales y coyunturales que amplifican la sensibilidad de la deuda soberana argentina ante episodios de volatilidad internacional.
Citi destaca que, pese a señales iniciales de estabilización bajo la gestión de Javier Milei, existen riesgos persistentes. Entre ellos, el informe menciona las “reservas netas negativas” en el Banco Central, la volatilidad de tasas de interés y la posibilidad de un escenario de estanflación.
La persistencia de reservas netas negativas, la volatilidad de las tasas de interés y un potencial entorno estanflacionario representan riesgos significativos (Citi)
En palabras textuales del reporte: “La persistencia de reservas netas negativas, la volatilidad de las tasas de interés y un potencial entorno estanflacionario representan riesgos significativos”.
Estos factores limitan la capacidad del país para enfrentar shocks externos y condicionan la credibilidad del programa económico.
Wells Fargo, en su análisis sobre vulnerabilidades de mercados emergentes ante shocks geopolíticos, ubica a Argentina entre los países más expuestos.
El informe resalta: “Los países que dependen del financiamiento externo, con perfiles de deuda soberana adversos y reservas internacionales inadecuadas, son los más vulnerables. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables.” La dependencia del financiamiento externo, combinada con un perfil de deuda adverso y reservas internacionales insuficientes, incrementa el grado de exposición de la economía argentina ante crisis internacionales.
La dependencia del financiamiento externo, combinada con un perfil de deuda adverso y reservas internacionales insuficientes, incrementa el grado de exposición de la economía (Wells Fargo)
Morgan Stanley aporta otra perspectiva al considerar que la sostenibilidad del programa de acumulación de reservas depende de la recuperación de la economía y del crecimiento de la demanda por pesos.
El reporte advierte: “¿Qué tan sostenible es el programa de compras de divisas? La respuesta corta es que las compras de divisas pueden sostenerse mientras la actividad económica se recupere y la demanda de moneda local aumente. De lo contrario, la emisión monetaria asociada a las compras de divisas debe ser esterilizada… una opción que podría eventualmente conducir a volatilidad en el mercado cambiario y monetario.” Así, la fragilidad cambiaria y la necesidad de esterilizar la expansión monetaria añaden tensión a la estabilidad financiera.
En el terreno de la inflación, Morgan Stanley identifica una mayor exposición argentina al traspaso de precios internacionales al índice de precios local, en particular por el peso de los combustibles en la canasta de consumo.
Según los analistas de MS: “El traspaso inflacionario depende del peso de los combustibles en el índice de precios al consumidor y de las políticas internas: México es el menos afectado; Chile y Argentina son los más expuestos.” Esta característica amplifica los efectos de shocks externos sobre la economía doméstica y, en consecuencia, sobre el spread de riesgo.
El traspaso inflacionario depende del peso de los combustibles en el índice de precios al consumidor y de las políticas internas: México es el menos afectado; Chile y Argentina son los más expuestos (Morgan Stanley)
La vulnerabilidad cambiaria y el riesgo de una crisis de balance de pagos son otros elementos citados por Wells Fargo.
El banco advierte: “Los países asociados a fundamentos débiles y valoraciones caras pueden experimentar una fuerte reversión. Aquellos con vulnerabilidades elevadas pueden atravesar crisis de balanza de pagos, fuertes desaceleraciones económicas o, peor aún, default soberano. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables…” La debilidad de los fundamentos macroeconómicos y la valoración de los activos argentinos elevan la posibilidad de episodios de reversión brusca.
Según estos informes de bancos de Wall Street, la mayor exposición argentina ante shocks externos no responde a un único motivo, sino a la combinación de factores estructurales -como la debilidad de las reservas internacionales, la dependencia del financiamiento externo y la volatilidad de tasas de interés- y a condicionantes coyunturales, como el contexto inflacionario, la sostenibilidad de la política monetaria y el perfil de deuda soberana.
Las citas de los bancos de inversión relevadas por Infobae muestran que el mercado percibió estas vulnerabilidades de manera más aguda durante el episodio de la guerra en Irán, reflejándose en los movimientos del spread de riesgo soberano.
Business,Corporate Events,North America
ECONOMIA
Clima de Negocios: Argentina Week, el ritmo de la economía y la reelección de Milei, según el presidente de JP Morgan

Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week –junto a la Embajada Argentina en EEUU y Bank of Americas y el fondo Kaszek–, anticipó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está “mega sold out”.
El encuentro reunirá a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, al gabinete local y a buena parte del círculo rojo vernáculo. Habrá más de 50 CEOS y presidentes de empresas argentinas como panelistas y más de 100 como asistentes.
Según el ejecutivo, “el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”.
En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín analizó las expectativas y desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. Además, describió la situación actual de JP Morgan en el país y la relación entre Argentina y Estados Unidos.
“Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina”, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio.
Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense que tiene su orígenes en 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó al banco en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes pasó por el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país.
En la flamante torre del banco más grande de EEUU y el más grande del mundo si se toma en cuenta su valor de mercado, unos USD 780.000 millones, en Park Avenue, en el Midtown de Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad presentará a Javier Milei.
— ¿Qué cree buscan los inversores que asistirán al evento?
— Es una agenda amplia y con distintos temas: salud, tecnología, economía del conocimiento, agrobusiness, minería, energía. También funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y funcionarios del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon, el CEO de JP Morgan, va a abrir el evento y va a presentar al Presidente. El objetivo es promover a Argentina. Estamos apuntando a la economía real, a las finanzas también, pero sobre todo a inversión directa que Argentina necesita.
— ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor?
— Algo que falta todavía es conocimiento sobre lo que está pasando en Argentina. Se va a discutir y mostrar dónde está el país parado en este momento y qué es lo que falta. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores miran la coyuntura, pero también se preguntan qué va a pasar el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no lograron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba contenta. ¿Esta vez se dará vuelta de página y Argentina logrará posicionarse, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Es una pregunta que todo el mundo se hace. ¿Por qué nos va mal teniendo recursos naturales, recursos humanos, un territorio increíble sin problemas raciales y religiosos? Es el momento para creer que esta vez puede ser diferente.
— ¿Qué serían un Argentina Week exitoso?
— Que los participantes sientan que Argentina es un país donde conviene invertir. Ese sería el éxito.
— ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU?
— No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y suele haber hay mucha volatilidad y temor, la gente se va al dólar. Cosas que ocurrieron en el pasadas. Estoy convencido de que Estados Unidos va a jugar un papel importante, como pasó en la elección de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país.
— ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si es necesario?
— Sí, porque ven a Argentina como un aliado estratégico.
— ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes?
— Argentina siempre ha siempre una economía cerrada y es un país más débil desde el punto de vista financiero. Necesitamos que el mundo esté bien para poder acceder al mercado. Nos impacta lo pasa en Medio Oriente porque se genera una incertidumbre mundial que hace que todo cueste más. No se resolvieron los problemas y no hay acceso al mercado de capitales, algo que ahora no se podrá hacer por un tiempo. Estamos en un proceso de estabilización, luego de estar en riesgo sistémico en 2023. Las cosas se van resolviendo de a poco, pero aún no llegamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido para proteger el superávit fiscal.
— El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar para financiamiento, ¿coincide con esa estrategia?
— Apenas haya una nueva ventana para acceder al mercado internacional, debería tratar de hacerlo. Aunque ahora es más compleja la situación. Además, en paralelo, hay que generar un mercado de capitales local, como tiene la mayoría de los países del mundo. Desde que expropiaron las AFJP, un gravísimo error, se destruyó el mercado de capitales.
— Áreas de research de muchos bancos internacionales emitido informes críticos sobre Argentina en la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país?
— No, no creo. Hablo por nosotros: tenemos la visión constructiva de que la inflación va a seguir bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos cambiando a ser una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores, por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial pide un tipo de cambio distinto o que no se bajen los impuestos para hacer importaciones. Son situaciones de ajuste puntuales. El Gobierno dice, por su parte, que sin resolver la macro, no se puede resolver la micro.
— ¿Qué es lo que más te preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina?
— No quiero sonar sesgado porque mi especialización es financiera, pero Argentina tiene que acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No tiene que crecer una disconformidad en la sociedad por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week, para tratar de generar inversión en el sector privado, en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que aún falta.
— Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo?
— Tenía que pasar la reforma laboral, no solo para modernizar una ley sino para mostrar que el Gobierno tiene gobernabilidad para lograr hacer reformas.
— ¿Es una buena reforma?
— Es una buena reforma, pero que no va ser un game changer, no es que por eso todo el mundo va a venir a invertir. La confianza es importante. Otra vez, hay que ver qué pasa en las elecciones el año que viene. Creo que una continuidad sería positiva.

— ¿Ve que eso tiene posibilidades de ocurrir, la continuidad?
— Creo que sí. Depende mucho de factores que ya mencioné, como acceso al mercado, crecimiento de la inversión, reducción de la inflación y que no se entre en una recesión. Son factores importantes. La gente vota por el bolsillo, por su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Tampoco hay oposición, se quedaron sin discurso renovador.
— Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo ve ese contexto?
— Los industriales necesitan que bajen las tasas de interés para poder renovarse, para competir con el mundo. Necesitan maquinaria y mayor inversión. No hay sector de construcción, no hay un mercado de hipotecas. Si el riesgo soberano sigue alto será muy difícil que bajen las tasas y está la reforma tributaria, aunque el Gobierno seguramente dirá que ya se bajaron algunos impuestos y retenciones y que el superávit es una condición esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo hoy.
— ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos?
— Los ataques personales no sirven. Nunca estuve a favor de los ataques personales, que sí los hubo, y muchos, enmomentos anteriores, cuando los presidentes agarraban a alguien y lo ponían entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y mal no le está yendo. Es importante escuchar todas las posiciones y respetarlas.
— Hablemos del banco, ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina?
— Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera que lo tenés frenado. Por eso invertimos continuamente. Tenemos un centro de servicios, el BACC, Buenos Aires Corporate Center, donde trabajan 4.000 personas y vamos a crecer a 5.000. Estamos abriendo muchas posiciones: el año pasado tuvimos 1.000 contrataciones y recibimos 50.000 aplicaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos un trabajo de alto valor agregado. No somos un call center. Además de eso, tenemos nuestro negocio tradiciona, la banca de inversión tradicional, con el que ayudamos a las empresas grandes a conseguir financiamiento y financiamos proyectos.
— ¿Cómo es exportar servicios, a la propia corporación en este caso, desde Argentina con el actual nivel de dólar y de costos?
— El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo. Y se está acercando al de algunos países más desarrollados, como a los de algunas áreas de Inglaterra. El tema es que acá hay talento, igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. Es más alto que hace un año el costo salarial argentino, pero al mismo tiempo se compite con posiciones de primer nivel en otras partes del mundo que son más caras todavía. No nos medimos con la India, nos medimos con Estados Unidos. Y ahí todavía seguimos siendo muy competitivos.
— ¿Hace cuánto está en el banco?
— Hace 30 años. Como presidente, desde el 2008. Pasé por unas cuantas crisis.
— ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas?
— Estaba en el banco, pero no a cargo de la presidencia, en 2001. Fue el peor momento. Tremendo, una crisis financiera sistémica gravísima, Argentina dio muchísimos pasos para atrás. Tendríamos que analizar cómo es que llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, fue también muy complicado. Lamentablemente, en Argentina uno está acostumbrado a vivir siempre en crisis por eso esta situación de ver cuál es el ajuste más fino es bastante inusual.
— ¿Y el mejor momento?
— Ahora estamos viviendo una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina puede dar vuelta a la página y salir adelante. Si Argentina no lo logra, si el Gobierno no puede y los argentinos nuevamente caemos en el fracaso, va a ser muy difícil de sostener. Hoy la sociedad no está tan bien, pero tenemos expectativas de estar mejor, mucha gente apuesta a esto. Si no lo logramos como sociedad en su conjunto y con el liderazgo del Gobierno, va a ser muy decepcionante.
ECONOMIA
El contexto internacional profundiza los costos y reafirma el “trilema” de la política económica argentina

Diversos economistas se han referido al “trilema” de política económica que enfrenta el Gobierno entre los deseos de reducir la tasa de inflación, acumular reservas en el BCRA y que repunte el nivel de actividad económica. Le resulta esquivo lograr los tres a la vez.
El objetivo prioritario oficial fue desde el inicio reducir la inflación, algo que logró hasta mayo de 2025, en términos de la tasa mensual.
El de acumular reservas lo postergó hasta el inicio de la llamada “fase 4”, en la que el Banco Central lleva comprados más de USD 3.000 millones.
El tercero, que concierne a la producción y el empleo, tendió a quedar postergado. Como el gobierno quiere recuperar una inflación descendente, aplica tasas de interés altas y retira del mercado, incluso con exceso, los pesos que inyecta el BCRA al comprar dólares. Así, aplica rienda corta al precio del dólar y apuesta a que una política ortodoxa, de control de los agregados monetarios, finalmente subyugue los precios.
Con una lógica similar, que emana de las convicciones del Presidente acerca de cómo funcionan la moneda y la economía, el Gobierno postergó el re-acceso a los mercados internacionales de crédito apostando a que hacer escasos los bonos argentinos los vuelva apetecibles. Esa estrategia derivó en la salida del exsecretario de Finanzas, Alejandro Lew, e hizo desaprovechar el momento –al contrario de lo que hizo Ecuador- cuando el índice de riesgo país rozaba los 500 puntos básicos.
Con la guerra en Medio Oriente, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 puntos básicos y el “vuelo a la calidad” a jugarle en contra a los activos argentinos
Ahora, con la guerra en Medio Oriente en el centro de la política y la economía internacionales, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 pb y el “vuelo a la calidad” a jugarle en contra a los activos argentinos, neutralizando e incluso cambiándole signo al efecto neto del conflicto sobre la economía local, que del lado positivo anota el aumento en dólares de las exportaciones de crudo y las ventajas de Argentina como futuro proveedor mundial de GNL (el gas que se transporta en forma líquida, en buques metaneros, previa licuefacción en plantas fijas o móviles).
Ese potencial quedó reflejado en el reciente acuerdo entre el consorcio Southern Energy, encabezado por Pan American Energy, y la alemana SEFE (sigla de Securing Energy for Europe), para proveer 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027.
El fuerte aumento de los precios de la energía, dijo a Infobae Juan Bosch, presidente de Saesa y experto en comercialización de hidrocarburos, “nos encuentra en una situación muy distinta a la que estábamos acostumbrados; de deficitarios (USD 7.000 millones de balanza comercial energética en 2012) a superavitarios (USD 7.000 millones en 2025), fundamentalmente por exportaciones de petróleo. Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto en materia de producción sino también en rutas de transporte afectadas. Somos una fuente sólida y atractiva para consumidores de GNL”.
Sin embargo, recordó Bosch, en la próxima “ventana de invierno” Argentina seguirá importando GNL (a priori, se estima que serán entre 15 y 20 cargas) a un precio ahora muy volátil y con una novedad: la importación y administración ya no la hará la estatal Enarsa, que engrosaba la cuenta fiscal de subsidios, sino la empresa privada que gane la licitación que se hará en abril para importar el GNL que llegue a la terminal de Escobar y venderlo a la demanda interna (entre los posibles interesados se menciona a Trafigura, YPF, Total Energies y Naturgy).
Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto (Bosch)
“Estamos viendo precios para esa importación muy elevados y será el primer invierno en que la gestión la haga una empresa privada. A priori debería ser más eficiente en análisis de costos y evaluación de riesgos, pero falta ver las opciones y cómo se ejecuta, y cómo se presenta el invierno”, dijo Bosch.
A diferencia del petróleo, en el que hay muchos más oferentes y rutas de transporte, el cierre del estrecho de Ormuz tuvo un impacto mayor en el caso del gas. No es solo que Qatargas, fuente del 20% del GNL mundial, cesó sus operaciones; tampoco se sabe cuándo podría reiniciarlas, explicó Bosch. Eso insumiría al menos un mes desde el momento en el que el conflicto bélico se considere resuelto, algo que hoy es una incógnita.
La zona no solo es clave por el gas, sino también por la producción de fertilizantes y por el equilibrio del mercado mundial de aluminio. Cuando Estados Unidos e Israel iniciaban sus ataques sobre Irán, ALBA (Aluminios Bahrein) negociaba la compra de Dunkerque, principal planta de aluminio de Europa. Así, el segundo metal más comerciado del mundo (detrás del hierro y adelante del cobre) acumula una suba de más del 25,7% en lo que va del año, e impacta todo el espectro metalífero.

Los fertilizantes son a su vez claves para la productividad del campo, que seguirá siendo varios años más el principal proveedor de divisas de la Argentina. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en Estados Unidos y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El impacto sobre precios fue esta vez inferior a lo que sucedió en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero ahora a la incertidumbre por los valores se suma la duda sobre la provisión, a secas, ya que la oferta es mucho más concentrada. Ese fenómeno se refleja en que el aumento de los precios spot (de contado) ha superado al de futuros a un año, indicativo de que el mercado prevé una resolución del conflicto antes de ese plazo. Sin embargo, no se espera que esto ocurra de inmediato.
D’Angelo precisó que cerca del 50% del consumo de fertilizantes de Argentina es importado. En 2025 el país importó poco más de USD 2.000 millones de fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se explica por una parada técnica de Profertil y el temporal de Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta de producción de fertilizantes del país.
Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, precisa un estudio de la BCR, son la urea, un nitrogenado y el fosfato monoamónico, MAP.

A su vez, maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa). Además, el maíz tuvo un impacto negativo en materia de precios, pues Irán es el principal importador mundial, abastecido mayormente por Brasil. El principal período de importación de fertilizantes es la segunda mitad del año, pero obedecen a decisiones de siembra ya asumidas hacia mayo.
La suma y resta de efectos que el conflicto tiene sobre la economía argentina es un ejercicio escurridizo. En principio, el aumento del precio del petróleo, de la soja, del trigo, del litio, favorecen comercialmente a la Argentina. Pero varios de ellos, y el conjunto, pondrán más presión sobre los precios y la inflación.
Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de Fundación Mediterránea, uno de los analistas más agudos del “trilema” de política económica, plantea que el “vuelo a la calidad”, típico de los momentos de crisis e incertidumbre, golpeó fuertemente a los activos argentinos.
Frente a expectativas de inflación aún altas, dijo el economista del Ieral, el Gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (pese a los fuertes vencimientos que debe afrontar este año y el próximo) bajo la idea de que la relativa escasez de pesos y de bonos argentinos hará que ambos se revaloricen. Por ahora, no está ocurriendo.
Frente a expectativas de inflación todavía altas el gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (Vasconcelos)
Según Vasconcelos, el Gobierno ignora el lado de la demanda o, en otras palabras, que “las negras también juegan”. Así, por caso, mientras Argentina cerró febrero con un nivel de riesgo país igual al de fin de 2025, Ecuador, que estaba en un nivel de riesgo similar, aprovechó el momento, y lo achicó a la zona de 450 puntos básicos.
Del mismo modo, hay una diferencia de 36 puntos porcentuales entre la caída del Merval en dólares, de 11% respecto de fin de 2025, y el aumento del Bovespa brasileño que ganó 25% en igual período (hasta fin de febrero, antes del inicio del conflicto de Medio Oriente). Lo mismo, apunta Vasconcelos, ilustra la brecha entre la suerte de las ADR bancarias: las de los bancos argentinos cayeron 15%, mientras las de sus pares brasileños subieron 28% en promedio.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
De ese modo, la “luna de miel” legislativa del gobierno y el discurso abiertamente confrontativo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso son expresiones de un dominio político que hoy por hoy no tiene respaldo en la marcha de los economía, puntuada por cierres y despidos.
El Presidente, que en los próximos días participará en la Argentina Week en Nueva York, debe evaluar si el entusiasmo que en ciertos ámbitos concitan sus ideas y discursos equivale a la confianza que su gobierno necesita generar para superar el trilema y lograr, simultáneamente, acumular reservas, reducir el riesgo país, desacelerar la inflación e impulsar los niveles de actividad y empleo.
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