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ECONOMIA

Empleados de comercio cobran bono extra hasta marzo: de cuánto será

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La suma fija no remunerativa de $60.000 para empleados de comercio generó una avalancha de consultas entre empleadores, contadores y liquidadores. El acuerdo firmado entre FAECYS y las cámaras empresarias (CAC, CAME y UDECA) dejó varias zonas grises sobre cómo implementar este bono extra en la práctica.

Las dudas se repiten: ¿qué importe tomar como base? ¿Corresponde calcular antigüedad y presentismo? ¿Cómo se aplican los descuentos? ¿Cuándo se paga exactamente?

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La confusión aumenta porque el acuerdo de diciembre 2025 tiene particularidades poco habituales que no aparecen en otros convenios. Esta recomposición salarial funciona de manera distinta a las sumas fijas tradicionales.

A continuación, una guía completa para liquidar este concepto sin errores. Desde las fechas de pago hasta los casos especiales de jornada reducida.

Empleados de comercio: cuándo se cobra el bono de 60 mil pesos

Se trata de una suma fija no remunerativa que opera como recomposición salarial. Alcanza a todos los empleados del Convenio Colectivo de Trabajo 130/75.

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El pago se divide en cuatro cuotas mensuales con un cronograma específico que merece atención. No se abona junto con el sueldo habitual en todos los casos.

Diciembre 2025: se paga durante el mes de diciembre. Enero 2026: se abona entre el 1 y el 10 de enero. Febrero 2026: se deposita del 1 al 10 de febrero. Marzo 2026: se liquida entre el 1 y el 10 de marzo.

En el recibo de sueldo, este concepto debe figurar como «Recomposición No Remunerativo-Acuerdo 2025». Esa denominación es obligatoria según lo establecido en el acuerdo paritario.

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El detalle del cronograma no es menor. Los pagos de enero, febrero y marzo se realizan de forma anticipada, antes del cierre del mes. Esto genera complicaciones prácticas que veremos más adelante.

Sobre qué conceptos sirve como base de cálculo

Aquí aparece una particularidad clave: aunque es no remunerativa, esta suma sí se toma en cuenta para calcular varios conceptos. Una contradicción que genera confusión pero que está expresamente establecida en el acuerdo.

Los $60.000 sirven como base para el adicional por presentismo según el artículo 40 del CCT 130/75. También para el adicional por antigüedad del artículo 24 del mismo convenio.

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Además, se considera para el Sueldo Anual Complementario (aguinaldo) y para el cálculo de vacaciones. También forma parte de la base para indemnizaciones en caso de despido sin causa.

Las horas extras, los feriados y los domingos trabajados también se calculan tomando esta suma como parte del salario. Es decir, funciona casi como un sueldo remunerativo en la práctica.

Esta característica la diferencia de otras sumas no remunerativas tradicionales. El acuerdo remite a convenios anteriores (enero 2025 y junio 2024) que establecieron este mecanismo particular.

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Qué descuentos se aplican y cuáles no

La suma no genera aportes previsionales. Esto significa que no se descuenta jubilación ni PAMI sobre estos $60.000.

Sin embargo, sí corresponden tres descuentos específicos que el trabajador verá reflejados en su recibo. Todos están establecidos en el convenio colectivo.

Primero: obra social. Se aplican aportes y contribuciones a OSECAC (Obra Social de Empleados de Comercio). Este descuento es obligatorio.

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Segundo y tercero: aportes sindicales según los artículos 100 y 101 del CCT 130/75. Incluyen la cuota sindical y el aporte a FAECYS.

Estos tres descuentos se calculan sobre la suma bruta, incluyendo los adicionales de antigüedad y presentismo que se hayan liquidado. La base no es solo los $60.000, sino el total del concepto.

Casos especiales: trabajadores con jornada reducida

Los empleados que trabajan jornadas reducidas, tiempo parcial o régimen discontinuo no cobran los $60.000 completos. El monto se prorratea según las horas efectivamente trabajadas.

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La fórmula es simple: $60.000 dividido 48 (horas semanales de jornada completa) multiplicado por la cantidad de horas que trabaja el empleado.

Ejemplo concreto: un trabajador de 30 horas semanales cobra ($60.000 / 48) x 30 = $37.500. Sobre ese monto proporcional se calculan luego antigüedad y presentismo.

Un dato importante: desde las 32 horas semanales en adelante se considera jornada completa según el artículo 92 ter de la Ley de Contrato de Trabajo. En ese caso, el trabajador cobra los $60.000 íntegros.

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Esta proporción aplica únicamente al monto base. Los adicionales de antigüedad y presentismo se calculan normalmente sobre el resultado proporcional.

Cómo se calcula en jornada completa: ejemplo paso a paso

Un caso práctico ayuda a entender la mecánica. Tomemos un empleado Administrativo A con 10 años de antigüedad, jornada completa y obra social OSECAC.

La suma base es $60.000. Sobre ese monto se calcula antigüedad del 10% (un punto por año): $60.000 x 10% = $6.000.

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El presentismo se obtiene dividiendo por 12 la suma de base más antigüedad: ($60.000 + $6.000) / 12 = $5.500. Este adicional corresponde si el trabajador no tiene ausencias injustificadas.

Total bruto del concepto: $60.000 (base) + $6.000 (antigüedad) + $5.500 (presentismo) = $71.500. Sobre ese monto se aplican los descuentos mencionados.

La complejidad aparece con los pagos anticipados de enero, febrero y marzo. Al liquidar entre el 1 y el 10, aún no sabemos si el trabajador tendrá ausencias durante el resto del mes.

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El problema del pago anticipado y cómo resolverlo

Aquí surge el dolor de cabeza para liquidadores y contadores. Los meses de enero, febrero y marzo se pagan de forma anticipada, antes del cierre mensual.

¿Cómo saber si corresponde presentismo si todavía no terminó el mes? ¿Y si el trabajador falta después del pago anticipado? ¿Qué pasa con un domingo trabajado que ocurra después del día 10?

Una alternativa razonable: abonar el importe completo de manera anticipada y ajustar en la liquidación mensual si corresponde. Si hubo ausencias, descontar el presentismo en el recibo de fin de mes.

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Otra postura válida: no liquidar el presentismo en el anticipo. Pagarlo recién cuando se cumplan los requisitos, junto con la liquidación del mes completo.

El acuerdo no aclara este punto expresamente. Ambas interpretaciones son defendibles. Cada profesional deberá elegir la que considere más prudente según su criterio.

Cuándo y cómo aplicar los descuentos en pagos anticipados

Respecto de aportes y contribuciones en pagos anticipados, lo más prudente es abonar el importe bruto en el anticipo y descontar en la liquidación mensual. Similar a lo que ocurre con anticipos de sueldo o vacaciones.

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Este criterio evita complicaciones si luego hay que ajustar importes por ausencias o adicionales que surjan después del día 10. Los descuentos se practican sobre el total final liquidado.

Sin embargo, esta metodología tampoco está expresamente regulada en el acuerdo. Genera complejidades operativas que cada empleador resolverá según su estructura administrativa.

En el recibo anticipo puede figurar el importe bruto. Luego, en la liquidación mensual, aparecen los descuentos junto con el resto de los conceptos del mes.

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Jornada parcial: ejemplo con 24 horas semanales

Veamos un caso de jornada reducida. Empleado Administrativo A, 24 horas semanales, 5 años de antigüedad, obra social OSECAC.

Como trabaja menos de 32 horas, la suma se prorratea: $60.000 x (24 / 48) = $30.000. Ese es el monto base sobre el que se calculan los adicionales.

Antigüedad del 5%: $30.000 x 5% = $1.500. Presentismo: ($30.000 + $1.500) / 12 = $2.625.

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Total del concepto no remunerativo: $30.000 (base) + $1.500 (antigüedad) + $2.625 (presentismo) = $34.125. Sobre ese importe se calculan los descuentos.

Obra social 3%: se calcula sobre jornada completa incluyendo antigüedad y presentismo. Sindicato 2% y FAECYS 0,5%: se aplican sobre el total no remunerativo liquidado.

Si el trabajador está afiliado al sindicato, corresponde además el aporte por afiliación. Este descuento adicional solo aplica a afiliados.

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Cuándo se incorpora al sueldo básico de convenio

El acuerdo establece que el monto correspondiente a marzo 2026 se incorpora definitivamente a los salarios básicos en abril 2026. Pasa de ser no remunerativo a remunerativo.

Esta incorporación se realiza bajo el valor nominal del mes de marzo. Es decir, la cuarta parte de los $60.000 se suma al básico de convenio de cada categoría.

Desde abril en adelante, ese importe ya no aparece como «Recomposición No Remunerativo». Forma parte del sueldo básico y tiene todos los efectos de un salario remunerativo normal.

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Una analogía útil: funciona como un suplemento vitamínico temporal que luego se absorbe y se convierte en parte permanente del organismo salarial. Durante unos meses aporta casi los mismos beneficios, hasta quedar integrado definitivamente.

Cómo evitar errores con una calculadora específica

La liquidación de esta suma fija no remunerativa tiene sus particularidades. La combinación de pagos en fechas distintas, proporcionalidad por jornada, adicionales y descuentos con bases diferentes facilita los errores.

Existen calculadoras específicas para esta suma de $60.000 de empleados de comercio. Aplican automáticamente las reglas del acuerdo y permiten verificar importes según cada caso.

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Estas herramientas calculan antigüedad y presentismo correctamente. Contemplan los descuentos correspondientes y obtienen el neto final a cobrar de forma transparente.

Para empleadores que liquidan varios empleados, usar una calculadora reduce el margen de error. También sirve para que los trabajadores verifiquen si su recibo está correctamente confeccionado.

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ECONOMIA

Caputo y Milei festejan la menor inflación en 8 años pero al mercado le preocupa lo que dejó el IPC

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Para Luis Caputo, el IPC sigue siendo un dato digno de festejo, aun cuando se registró el séptimo mes consecutivo de aumento mensual de la inflación. Su argumento en simple y pragmático para celebrar el 2,8% de diciembre y el 31,5% anual: con los elementos que jugaban en contra, podría haber salido todo mucho peor.

El ministro destacó que la inflación estuvo relativamente contenida pese a que hubo «un contexto de reacomodamiento de precios relativos, la implementación de una flotación cambiaria y una fuerte contracción en la demanda de dinero, producto del feroz ataque político que derivó en una dolarización cercana al 50% del M2″.

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Lo llamativo de su argumento es que, después de las elecciones legislativas, la inflación siguió su tendencia ascendente, a pesar de que ya se había despejado el «riesgo kuka«, al que anteriormente se culpaba por las actitudes defensivas de comerciantes y ahorristas, que incrementaban su demanda de bienes y de dólares.

En noviembre y diciembre, se verificó una caída de las tasas de interés, luego de la gran turbulencia generada en los meses previos a la elección de octubre. Además, se redujo notablemente la compra de divisas por parte del público minorista, que pasó de un boom dolarizador de u$s5.000 millones en octubre a compras por apenas u$s1.590 millones en noviembre.

En otras palabras, se vio en el último bimestre el indicio de una recuperación en la demanda de dinero por parte del público, según los propios funcionarios del gobierno se ocupaban de enfatizar. Sin embargo, los hechos parecían contradecir las declaraciones. Así, en las licitaciones del Tesoro, lejos de dejar pesos «sueltos» para mejorar la liquidez, Caputo prefería absorber la mayor cantidad de dinero posible.

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¿El dólar es inocente?

En cuanto al dólar, el anuncio de cambio de régimen -ahora con un techo de la banda que ya no se mueve al 1% mensual, sino al ritmo de la inflación- no supuso un movimiento importante de la cotización: el tipo de cambio oficial se movió en diciembre un 1%, mientras que el «contado con liquidación» lo hizo en 1,5%.

Pero, en todo caso, el argumento que siempre ha defendido Javier Milei es que no existe relación de «contagio» entre el dólar y los precios.

Según la tesitura de Milei, es en estos momentos cuando debería revelarse el «principio de imputación de Menger». Es decir, la teoría que defiende que son los precios los que determinan los costos, y no al revés.

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Milei suele sintetizar ese postulado teórico en una expresión mucho más gráfica respecto de en qué parte de la anatomía de los comerciantes se guardarán los stocks de mercadería no vendidos. Y, por lo tanto, la visión oficial es que, ante la falta de convalidación de la demanda, debería registrarse una caída de los precios hasta ubicarse en el nivel aceptado por los consumidores.

Como suele ocurrir, los economistas no se ponen de acuerdo en este punto: para algunos, lo que está ocurriendo refleja que esa tesis es incorrecta, porque los precios dan señales de seguir subiendo. Pero otros argumentan que, si en medio de una turbulencia del dólar y las tasas, los precios apenas tuvieron una pequeña variación, es precisamente por la «ayuda de Menger».

El factor carne, uno de los culpables del repunte de la inflación

Hay más curiosidades en el festejo oficial: hace unos meses, el argumento de Milei y Caputo era que, aunque el IPC estuviera subiendo, lo importante era que se mantenía contenida la «inflación núcleo«, que excluye a los precios regulados y los de productos estacionales.

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Ahora, ni siquiera queda ese consuelo: la inflación núcleo tuvo una variación de 3%, es decir, mayor a la del IPC, mientras que los productos estacionales apenas registraron aumentos del 0,6%.

Sí es cierto que hubo una fuerte incidencia en los servicios de precios regulados, que aumentaron un 3,3%. Pero ese dato tampoco trae tranquilidad a futuro, dado que el shock de los servicios no terminó en diciembre, sino que continuó en el inicio de año, con las subas tarifarias de la energía.

¿Qué pasó, entonces? Uno de los grandes culpables del repunte inflacionario de fin de año es la carne. Los números son contundentes: el asado aumentó un 13% en diciembre, mientras el corte de cuadril subió un 10,4%.

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Es cierto que diciembre, por las fiestas, suele ser un mes de aumentos en los precios cárnicos, que tienen una fuerte incidencia en la canasta del Indec. Pero también es cierto que los expertos están advirtiendo que lo ocurrido no se trató de una excepción estacional, sino que es el síntoma de una reducción en la población vacuna del país.

En el sector ganadero, el debate del momento es el alto índice de faena de hembras jóvenes, lo que impide la reposición del stock y puede inducir a una menor oferta de carne en el mediano plazo. Hay quienes responsabilizan al gobierno, por la presión impositiva sobre los productores y la desregulación del peso mínimo de la faena.

Argumentos para los críticos de la política anti inflacionaria del Luis Caputo

Lo cierto es que los más críticos del plan económico están encontrando cada vez más motivos para poner en duda la eficacia de la política anti inflacionaria. Para empezar, porque esta tendencia ascendente del IPC ocurre en coincidencia con el superávit fiscal.

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Además, ya pasó el famoso período de 18 meses que, según la teoría que defiende Milei, se demora para que la contracción monetaria se vea reflejada en las góndolas de los supermercados.

Esto lleva a dos posibles explicaciones, ambas difíciles de aceptar por el gobierno: o bien el superávit fiscal no es la condición suficiente para frenar la inflación, o son ciertas las críticas de quienes dicen que la contabilidad oficial tergiversa el resultado fiscal, al no contabilizar los intereses capitalizados de los bonos del Tesoro.

Y, a partir del próximo mes, ya entra en vigencia el nuevo sistema cambiario, con lo cual el techo de la banda correrá a 2,5% en enero y a 2,8% en febrero. Para quienes creen en el ancla fiscal -y, en los hechos, Caputo ha demostrado ser uno de ellos- se trata de una mala noticia.

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Para que la inflación del 2026 se ubique en torno de 20%, como espera el gobierno, el IPC mensual promedio debería ser de 1,6%. Si, en cambio, se mantuviera el nivel inflacionario registrado en diciembre, no sólo no se reduciría la inflación de 2025, sino que se incrementaría hasta el nivel de 39%.

El peor dato para el Gobierno

Lo cierto es que parece más difícil que nunca el cumplimiento del pronóstico de Milei, quien había adelantado que en agosto de este año la inflación sería menor a 1%. El presidente volvió, como siempre, a colmar de elogios a su ministro de economía en las redes sociales. Sin embargo, esta vez se abstuvo de apelar a explicaciones técnicas para suavizar el hecho de que se registró el séptimo mes de inflación al alza y que el IPC se acerca peligrosamente al nivel de 3% mensual.

Y, acaso, el peor dato para el Fobierno no estuvo en el reporte de la inflación, sino en el de la canasta de pobreza y la de indigencia: ambas registraron aumentos de 4,1% en el último mes del año.

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Así, ya van tres meses consecutivos en que estos indicadores se mueven más rápido que la inflación promedio, lo cual empaña el discurso oficial sobre la tendencia a la disminución de la pobreza.

Quienes ya tomaron nota de ese agravamiento son los dirigentes sindicales, que están revisando al alza sus peticiones de reajuste salarial, en su mayoría a negociarse en el primer trimestre del año.

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ECONOMIA

El Gobierno enfrenta un test clave de deuda en pesos: vencen $9,6 billones y hay expectativa por las tasas de interés

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La licitación en pesos será la primera del año y llega tras un fuerte pago de deuda en moneda extranjera (Reuters)

El Ministerio de Economía afrontará este miércoles una prueba clave en el mercado de deuda en pesos, con vencimientos por $9,6 billones. Se trata de la primera licitación en moneda local del año y llega inmediatamente después del pago del primer compromiso en moneda extranjera más significativo de 2026.

La operación estará a cargo de la Secretaría de Finanzas y tiene como objetivo principal renovar los compromisos que vencen, en su mayoría correspondientes a dos Letras del Tesoro capitalizables (LECAP). El resultado de la licitación permitirá medir el apetito de los inversores por los instrumentos en pesos y la capacidad del Tesoro para refinanciar su deuda sin convalidar un fuerte aumento del costo financiero.

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La oferta diseñada para esta subasta contempla letras capitalizables, bonos ajustados por inflación, instrumentos vinculados al dólar y opciones a tasa fija. La estrategia oficial apunta a extender los plazos de vencimiento y, al mismo tiempo, reducir la tasa de interés implícita de la deuda.

La licitación se desarrollará en un escenario de “falta de pesos” en la plaza financiera, situación que se reflejó en un fuerte aumento de las tasas de interés en los últimos días. Para los especialistas, esta dinámica introduce un factor de incertidumbre adicional, ya que puede condicionar tanto el nivel de participación de los inversores como las tasas que el Tesoro deba convalidar para lograr un alto grado de renovación.

Los analistas siguen de cerca las decisiones que tomará el ministro de Economía, Luis Caputo, en esta licitación. Uno de los puntos centrales será el nivel de ofertas que reciba la Secretaría de Finanzas por parte de los bancos y otros inversores institucionales, así como el costo al que estarán dispuestos a prestarle pesos al Estado en un contexto de elevada volatilidad.

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El Ministerio de Economía buscará
El Ministerio de Economía buscará renovar vencimientos por más de $9 billones con letras y bonos a tasa fija, ajustados por inflación y vinculados al dólar (Reuters)

Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group, explicó que “el Tesoro necesita lograr un alto nivel de renovación (rollover) y una buena demanda de los instrumentos ofrecidos, de modo que el mercado perciba que hay liquidez y voluntad de continuar financiando al Estado sin presiones adicionales de tasas o de dólar”. En ese sentido, advirtió que este resultado es clave “para sostener la confianza financiera y evitar que se disparen las primas de riesgo o el dólar financiero”. No obstante, señaló que “las tasas de corto plazo están muy volátil, lo que demostraría que la liquidez es escasa”.

Otro elemento que estará bajo análisis es el equilibrio que deberá buscar el equipo económico entre dos objetivos que, en el corto plazo, pueden resultar contradictorios. Por un lado, el Tesoro necesita absorber pesos para recomponer parte de los fondos utilizados recientemente en la compra de dólares para afrontar el fuerte vencimiento en moneda extranjera. Por otro, también requiere volcar pesos al mercado para contribuir a estabilizar las tasas de interés y monetizar la economía, en un contexto de restricción de liquidez.

Desde Aurum Valores destacaron que “el Tesoro Nacional licitará mañana instrumentos en pesos y dólares para renovar vencimientos por casi $10 billones”. Detallaron que el menú incluirá “3 LECAP (42, 91 y 185 días), 1 BONCAP (junio 2027), 1 Letra TAMAR (agosto 2026), 4 CER cupón cero (mayo 2026, noviembre 2026, junio 2027 y junio 2028) y 2 LELINK (febrero 2026 y marzo 2026)”. Para la consultora, esta será “la primera salida al mercado del Tesoro en el año en un contexto desafiante, marcado por la falta de liquidez del sistema”.

Una visión similar expresaron desde Max Capital, desde donde remarcaron que la licitación se da en un escenario complejo por la escasez de pesos en el sistema financiero. Según la firma, la composición del menú refleja el intento oficial de ofrecer alternativas para distintos perfiles de inversores, combinando instrumentos de corto y mediano plazo, con y sin ajuste por inflación o tipo de cambio.

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En términos operativos, la Secretaría de Finanzas pondrá a disposición del mercado letras capitalizables en pesos con vencimientos en febrero, mayo y noviembre de 2026, así como un bono capitalizable con vencimiento en junio de 2027. También se ofrecerá una letra a tasa TAMAR con vencimiento en agosto de 2026. En el segmento ajustado por inflación, se licitarán letras y bonos CER con vencimientos que van desde mayo de 2026 hasta junio de 2028. Además, el menú se completa con letras vinculadas al dólar, con vencimientos en febrero y marzo de 2026.

El "menú" de instrumentos comprende
El «menú» de instrumentos comprende opciones en pesos y otras ajustadas a la evolución del dólar (EFE)

Ignacio Morales, de Wise Capital, señaló que “la Secretaría de Finanzas intentará reabsorber mañana la totalidad de unos $9,6 billones en vencimientos de bonos y letras en manos de inversores privados, en un escenario marcado por la volatilidad de las tasas de interés y una fuerte concentración de compromisos en el corto plazo”. Para el analista, el resultado permitirá evaluar la capacidad del Tesoro para administrar el perfil de vencimientos en un contexto financiero exigente.

El foco del mercado estará puesto en el porcentaje de renovación que logre el Gobierno y en la señal que deje la tasa de interés convalidada en la licitación. Un alto nivel de rollover aliviaría las necesidades de financiamiento inmediato y podría contribuir a reducir tensiones en el mercado de pesos. En cambio, una demanda más débil o tasas significativamente más elevadas podrían reflejar las dificultades que enfrenta el Tesoro para refinanciar su deuda en un contexto de liquidez limitada.

La licitación de este martes se perfila así como un test clave para la estrategia financiera del Gobierno en el arranque del año. Más allá del resultado puntual, los inversores buscarán señales sobre la hoja de ruta oficial en materia de deuda en pesos, la administración de la liquidez y el manejo de las tasas de interés en los próximos meses.

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Con información de NA



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Cómo quedó Argentina en el ranking de inflación frente a otros países del mundo y la región

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El Gobierno celebró este miércoles el dato de inflación más bajo de los últimos ocho años, en un contexto en el que la economía argentina viene de arrastrar dos ejercicios consecutivos con registros anuales de tres dígitos. De acuerdo con la medición oficial, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró 2025 con un alza del 31,5%, lo que marca una desaceleración significativa en comparación con años previos.

Sin embargo, pese a esa mejora, la Argentina volvió a ubicarse entre los países con mayor inflación de la región y del mundo.

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La inflación anual más baja desde 2017: cómo quedó Argentina en el ranking

El INDEC informó este martes que la inflación de diciembre fue del 2,8% mensual, el valor más elevado desde abril, cuando se dispuso la flexibilización del cepo cambiario para ahorristas minoristas. Con ese registro, el incremento de precios acumulado a lo largo de 2025 alcanzó el 31,5% punta a punta.

Para encontrar un dato anual similar hay que retroceder hasta 2017, cuando la inflación fue del 24,7%. A partir de allí, la trayectoria fue claramente ascendente: 47,6% en 2018, 53,8% en 2019 y luego un descenso transitorio al 36,1% en 2020, un año atípico atravesado por la pandemia de Covid-19. El proceso inflacionario retomó fuerza en los años siguientes, con un 50,9% en 2021 y un salto al 94,8% en 2022. En 2023, la inflación cerró en 211,4%, superando por primera vez las tres cifras desde la última hiperinflación de comienzos de los años ’90. Ya en 2024, el primer año completo del gobierno de Javier Milei, el IPC retrocedió al 117,8%, para luego desacelerar con fuerza en 2025.

Aun con esa baja interanual, la inflación argentina continúa en niveles que solo un puñado de países comparte. Un caso comparable es Turquía, que terminó 2025 con un IPC acumulado del 30,89%. Por encima se ubica Irán, que en medio de un fuerte conflicto sociopolítico cerró el año pasado con una inflación del 52% anual, según datos de su centro estadístico.

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Existen además países que liderarían el ranking global, aunque la falta de estadísticas oficiales confiables impide contar con cifras transparentes. De acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) incluidas en el informe de Perspectivas Económicas de octubre, Sudán habría cerrado 2025 con una inflación del 87,2%, Sudán del Sur con 97,5% y Venezuela con 269,9%, en un contexto de «apagón estadístico» que se arrastra desde mayo. El FMI también había estimado una inflación del 89% para Zimbabue, aunque el gobierno de ese país informó oficialmente un 15%, tras la introducción de una nueva moneda.

Si se toman como válidas las proyecciones del organismo internacional y se excluye a Zimbabue del ranking, la Argentina habría finalizado 2025 en el quinto lugar a nivel mundial:

  • Venezuela: 129,9%
  • Sudán del Sur: 97,5%
  • Sudán: 87,2%
  • Irán: 52%
  • Argentina: 31,5% 

No obstante, las perspectivas para 2026 muestran un escenario más alentador: el FMI prevé que la inflación local descienda hasta el 16,4% en los próximos 12 meses, lo que implicaría un retroceso de varios escalones en la comparación internacional.

Para el año próximo, por delante de la Argentina se ubicarían Zimbabue (18,2%), Yemen (18,5%), Nigeria (22%), Turquía (24,7%), Haití (26,2%), Burundi (26,3%), Myanmar (28%), Irán (41,6%), Sudán (54,6%) y Venezuela (682,1%), siempre según estimaciones del FMI.

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A nivel global, el FMI proyectó que la inflación mundial fue del 4,2% en 2025 y que se moderará al 3,7% en 2026. «La inesperada resiliencia de la actividad y el escaso aumento de la inflación no solo reflejan que el shock arancelario resultó ser menos profundo de lo que se anunció originalmente, sino también una serie de factores que proporcionan alivio momentáneo, pero que no fortalecen los fundamentos económicos subyacentes», explicó el organismo.

El ranking de América Latina

Dentro de América Latina, la mayoría de los países cerró el año con inflaciones de un solo dígito. Las excepciones fueron Venezuela, la Argentina y Bolivia, que en este último caso acumuló un 20,4% en 2025, el nivel más alto en casi cuatro décadas. Más atrás se ubicaron Colombia (5,1%), Honduras (4,98%), Brasil (4,26%), México (3,69%), Uruguay (3,65%), Chile (3,5%), Paraguay (3,1%) y Ecuador (1,9%).

En Guatemala, los precios subieron 1,65% interanual, mientras que en Perú el avance fue del 1,51%. El Salvador, con una economía dolarizada, cerró el año con un IPC del 0,91%, y Costa Rica fue el único país de la región que registró deflación, con una caída interanual del 0,99%.

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